Escrito con Sangre

Marcelo Pesseghini: “El Niño Asesino de São Paulo”


“¿Y el niño? El niño decididamente no bosteza.
¿Y la mujer? La mujer lava su corazón.
Se lo han arrancado y se lo han quemado
y como último acto lo enjuaga en el río”.
Anne Sexton


Marcelo Eduardo Bovo Pesseghini nació en 2000 en Brasilândia, zona norte de São Paulo (Brasil). Fue hijo de Luis Marcelo Pesseghini, un sargento de policía, y de su esposa, Regina Andreia Pesseghini Bovo, quien trabajaba como agente.



Regina Andreia y Luis Marcelo Pesseghini

Marcelo fue siempre un niño amado por sus padres y abuelos, además de ser un estudiante promedio. Tenía amigos y vivía una niñez normal. Le gustaban las películas de terror y navegar por Internet. Sin embargo, ocultaba un impulso homicida.



El niño tenía predilección por las armas de juguete. Siempre fantaseaba con matar a sus padres alguna noche, irse a vivir a una casa abandonada y convertirse en un asesino a sueldo. Le contaba esa fantasía a su mejor amigo, un compañero de su escuela. Le decía reiteradamente que un día la iba a realizar.



Marcelo con su madre


Marcelo utilizaba en su perfil de Facebook la foto del protagonista de la serie de videojuegos Assassin’s Creed, ambientada durante el Renacimiento, con tintes de ciencia ficción. El personaje de la saga forma parte de una secta de asesinos y planea vengar la muerte de sus familiares.



Marcelo con su padre



En 2012, su madre, Regina Andreia Pesseghini Bovo, acusó a varios policías de su departamento por estar implicados en el robo de cajeros automáticos. La policía de São Paulo es conocida como una de las más corruptas del mundo, involucrada en numerosos escándalos, ejecuciones extrajudiciales y los célebres Escuadrones de la Muerte.



Marcelo con sus padres


Una vecina, artesana, que llevaba viviendo 32 años en la misma calle que la familia, afirmaría: "Marcelo era muy amable, tenía un gran cariño por su abuela. Él no iba solo ni al mercado".



La vecina de los Pesseghini

Marcelo sufría fibrosis pulmonar. Según testimonios, “llevaba un tratamiento y corría el riesgo de morir. Desde muy pequeño tenía una enfermedad rara. No tenía muchos amigos, pero era un niño normal".



Marcelo con sus amigas

El 9 de diciembre de 2012, hizo referencia en su cuenta de Facebook a la masacre de Amityville cometida por Ronald DeFeo. Posteó una famosa foto de un supuesto "niño fantasma" y escribió: "Cuando lo vean, se cagarán de miedo".



El “niño fantasma” de Amityville

El lunes 5 de agosto de 2013, Marcelo realizó la fantasía que llevaba tiempo habitando en su interior. Ya era de madrugada cuando tomó la pistola calibre .40 que pertenecía a su madre.



Marcelo en una fiesta de cumpleaños


Se dirigió entonces a la recámara de sus padres. Su padre estaba acostado, dormido; allí mismo, le disparó en la cabeza, ejecutándolo. Su madre había ido al baño. Esperó a que ella regresara. Una vez que estuvo allí, mientras ella se inclinaba desesperada para ver qué le ocurría a su esposo, le disparó en la cabeza. Ella se derrumbó y quedó de rodillas, con parte del cuerpo recostado sobre el colchón.


El crimen

Fue luego a una construcción adjunta, donde vivían su abuela, Benedicta Oliveira Bovo, de 65 años, y su tía abuela, Bernadette Oliveira da Silva, de 55 años. Entró y una vez allí, las ejecutó a sangre fría. Dejó los cadáveres en aquel lugar y regresó a su propia casa. Marcelo estuvo allí un rato, contemplando los cadáveres de sus padres. Luego se marchó.



Mapa realizado por Marcelo

A la 01:15 horas, cámaras de seguridad captaron el automóvil de su madre del niño estacionándose cerca de la escuela, a cinco kilómetros de la casa. Lo conducía Marcelo, quien se quedó por horas dentro del vehículo.



El video

A las 06:23 horas, se bajó del automóvil, se colocó una mochila en la espalda y comenzó a caminar hacia la escuela. Llevaba un cuchillo escondido entre sus cosas. Planeaba utilizarlo en la escuela, pero por alguna razón no lo hizo.



La escuela

Ese mismo día, la maestra Ana Paula Pigatto Alegre dio clases como siempre; entre sus alumnos estaba Marcelo. "Participó en todas las actividades propuestas y tuvo el mismo gesto cariñoso con sus profesores y funcionarios en general. No presentó ningún tipo de comportamiento anormal. Conversamos, jugamos, nos reímos, le di un abrazo tan rico…", escribiría la profesora.



Ana Paula Pigatto Alegre

Marcelo estuvo toda la mañana en clases. Según testigos, tras  ir a la escuela, Marcelo fue llevado hasta su casa en coche por el padre de un compañero, a quien le pidió que no tocara la bocina frente a la casa, para no despertar a su padre, que estaba durmiendo.



Marcelo al salir de clases

Marcelo entró a su domicilio y fue a ver los cadáveres. Ya había moscas sobre ellos. Se arrodilló junto a su madre, le acarició el cabello, tomó la pistola con su mano izquierda (pues era zurdo), la colocó contra su oreja y disparó.



Los cadáveres


La vecina de la familia subrayó no haber oído disparos. "No escuchamos nada, ningún disparo. Mi esposo llegó y me llamó, él pensó que era un accidente cuando vio a la policía. Es una cosa inexplicable. Era una familia muy buena, es como si fueran nuestros parientes. El niño era muy tranquilo, nadie lo veía en la calle, se la pasaba en casa jugando con su abuela en el jardín".




Cerca de doscientos policías fueron a la casa de la familia Pesseghini. La escena que encontró la policía era espeluznante: un niño de trece años muerto de un balazo, sobre un colchón, junto a los cuerpos sin vida de su padre y madre. Y un arma en la mano del chico.



La escena del crimen




"Todo indica que fue el chico", dijo el coronel Benedito Roberto Meira, de la Policía Militar, a los medios de información. La posibilidad de un acto de venganza contra los padres por su trabajo policial fue descartada por Meira. "Descartamos la posibilidad de represalias por parte de una facción. La casa no estaba desordenada, no hay señales de que se entró por la fuerza. Las circunstancias se están cerrando en torno a él.




“Aunque no vamos a cerrar los ojos ante otras informaciones que nos lleguen, hay varias pruebas que colocan a Marcelo como sospechoso, comenzando por los indicios que apuntan a su suicidio: el cadáver del joven, que era zurdo, tenía el arma en su mano izquierda y un disparo en el oído izquierdo.




"Ya es común que un estudiante tenga una conducta irreprochable y de un momento a otro toma un arma y comienza a hacer víctimas. Para nuestra cultura no es aceptable, pero infelizmente tenemos que acostumbrarnos a esto”.


Las clases en la escuela donde estudiaba Marcelo fueron suspendidas el martes. Ningún representante quiso pronunciarse sobre los eventos. Pese a todo, se albergaron sospechas y se difundieron rumores. Un vecino dijo que vio un automóvil Meriva color plateado merodeando la casa a menudo durante meses.



El funeral



También que vio a dos personas, incluyendo a un oficial de policía uniformado, saltar la pared del hogar de la pareja la noche del crimen, pero eso no explicaba por qué Marcelo había ido a la escuela si sus padres hubieran sido asesinados por alguien más, ni por qué a él lo habrían dejado vivo.






BIBLIOGRAFÍA:


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