
“Deja que los sueños vuelen y hagan realidades:
hoy no duermo y aún así me poseen
los Sueños, hermanos de los Deseos,
hijos de la dulce Muerte…”
Poema de Alí Cuevas
Osvaldo Aristóteles Morgan Colón nació en 1982 en la Ciudad de México (México). Fue hijo de Humberto Morgan Javalois y de María Antonieta Colón Salazar. Su hermano, Humberto Morgan Colón, fue un conocido político, ex integrante de “La Banda de los Panchitos”, un grupo delincuencial célebre durante la década de los ochenta. Después se afilió al Partido Revolucionario Institucional (PRI). En el 2000 contendió por el Partido Acción Nacional (PAN) y luego fue reclutado en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) por René Bejarano. Fue miembro de la Comisión de Seguridad Pública. Llegó a ser diputado de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Luego se convirtió en funcionario de la Secretaría de Educación Pública del Distrito Federal.
Humberto Morgan, hermano de Osvaldo

En un ambiente de violencia, Osvaldo Morgan creció y asimiló un fuerte resentimiento contra las mujeres. Ya adulto, vivió en la calle de Ayuntamiento nº 162, en el centro de la Ciudad de México, siempre protegido por la sombra de su hermano. Se convirtió en maestro de teatro y dramaturgo, dando clases en diferentes instituciones. Paralelamente, realizaba varias actividades delictivas, entre ellas la venta ilegal de piezas de motocicleta.

Alí Dessiré Cuevas Castrejón nació el 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México, el mismo día en que un terremoto destruyó gran parte de la capital mexicana. Su madre era mexicana y su padre panameño, un militante de izquierda llamado Conrado Cuevas, en el régimen militar del presidente Manuel Antonio Noriega.
Conrado Cuevas

Alí vivió sus primeros cinco años de infancia en Panamá, para después regresar a México. Desde muy pequeña vivió con sus abuelos paternos en Chiriquí. Pero al poco tiempo, tuvo que salir del país forzadamente, ya que estaba amenazada de muerte, debido a las actividades políticas de su padre. Sus padres se divorciaron cuando ella tenía doce años, aunque su madre siempre visitó Panamá y conservó la doble nacionalidad.
Alí Cuevas cuando era niña

Tuvo un medio hermano, Erick Monterrosas. Alí estudió Letras Clásicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y estaba realizando su tesis de licenciatura sobre la vida y obra del filósofo griego Epicuro de Samos, la cual fue recomendada para publicación por sus profesores. Dominaba varios idiomas, entre ellos griego y latín. Fue campeona de ajedrez en su Facultad. Participó en varias lecturas de poesía, con poemas de su propia autoría. Varios de sus textos habían sido publicados.
Con su hermano Erick
Además era defensora de los animales y feminista activa, inclusive formaba parte de un colectivo. Alí estuvo más de un año conviviendo con su padre y sus demás familiares en Panamá. Luego regresó a México para terminar su carrera y su tesis.
La poetisa Alí Cuevas

Osvaldo y Alí se conocieron en 2003. Él fue su maestro de teatro y pronto comenzaron a salir. Tuvieron una relación amorosa bastante tormentosa, la cual se prolongó durante un año y medio. Juntos impulsaron algunos proyectos, incluyendo obras de teatro infantil. Sin embargo, Osvaldo daba muestras de un carácter posesivo y la acosaba con ataques de celos, al grado de prohibirle saludar a sus amigos.
Alí con su familia
En una ocasión, llegó a cortarle el cabello de una forma grotesca, como una clara agresión. Tiempo más tarde, Alí le contó a su madre que había pensado terminar la relación, pero que le daría a Osvaldo otra oportunidad. Incluso fue madrina del hijo de su cuñado Humberto. Sin embargo, nuevamente se repitieron las escenas de celos. Alí le comunicó a su familia que había terminado con él.
Durante los meses siguientes Alí se concentró en sus estudios. Viajó de vacaciones a Cuba con su madre, visitó varias ciudades de México y se dedicó a escribir. Se reencontró con Osvaldo, quien la convenció de adoptar un perro y se lo regaló. Alí lo bautizó como “Neptuno”.

Producto del perro que le había regalado, y en nombre de una supuesta amistad después del noviazgo, Alí le facilitó a Osvaldo las llaves de su casa, para que alimentara al perro mientras ella viajaba, ocasión que éste aprovechó para revisar su correspondencia, su computadora y su correo electrónico.

Por ese tiempo, Osvaldo Morgan escribió una obra de teatro titulada Muerte en casa, la cual narra la historia de una pareja que tiene problemas sentimentales y termina con un desenlace fatal, cuando el hombre asesina a la mujer en la cocina de su casa, durante una fiesta. Osvaldo persuadió a Alí para participar en uno de los papeles principales.
Alí en una obra colectiva

El 19 de septiembre de 2009, con el motivo de celebrar el vigésimo cuarto cumpleaños de Alí, Osvaldo organizó una fiesta. Ese día, Osvaldo le compró un regalo a su ex novia. Puso en escena su obra de teatro. Alí participó, leyó sus poemas y luego inició la fiesta con una veintena de invitados.
Alí en una lectura de poesía

Durante la celebración en su casa, Osvaldo insistió en retomar su relación, pero ella no quería continuar y se lo hizo saber. Dos amigos comunes, Asael y Alfredo, se quedaron hasta el final de la reunión.
Dos carteles anunciando lecturas de Alí

Alrededor de las 22:30 horas, Osvaldo Morgan empezó a ponerse violento con Alí; ellos se sintieron incómodos y decidieron retirarse del domicilio. Alí, como lo hicieron otros asistentes a la fiesta, decidió dormir en el departamento de Osvaldo, en una de las cuatro recámaras, acompañada de otra amiga.
Osvaldo Morgan en una obra de teatro

Al otro día, 20 de septiembre, antes de marcharse, Alí Desirée fue a la cocina para prepararse algo de comer. Osvaldo Morgan tuvo otro enfrentamiento con ella. Había consumido marihuana y además estaba borracho. Después de una fuerte discusión, que ocurrió alrededor de las 12:00 horas, él tomó un cuchillo y se lo clavó a Alí en veintiséis ocasiones en el vientre, el cuello y el rostro. La primera cuchillada le vació un ojo. Estaban solos, así que no hubo testigos presenciales directos del homicidio. La necropsia indicó la hora aproximada de muerte.
El cadáver de Alí


Tras cometer el asesinato, Osvaldo supuestamente intentó suicidarse, provocándose varias heridas, no sin antes dar aviso a su amigo Alejandro que, en el momento del crimen, se encontraba durmiendo en uno de los cuartos contiguos, y frente a quien declaró haber matado a Alí, mientras aún sostenía el cuchillo en la mano: “Maté a Alí, ya les había dicho que algo así iba a pasar”. Después de constatar que Alí había sido asesinada, Alejandro llamó a una ambulancia y luego a la policía, pero antes llegaron los reporteros gráficos de varios medios, quienes plantearon el caso como una reyerta pasional.
La policía en el lugar del crimen


Osvaldo Aristóteles Morgan Colón permaneció como procesado en el Reclusorio Norte por el delito de homicidio calificado, con la causa penal número 285/09 del juzgado 39º del Distrito Federal.
El cuerpo de Alí es sacado del edificio


El expediente oficial da cuenta de que “el sujeto activo le propinó veintiséis heridas y cortadas, con instrumento punzocortante, a la sujeto pasiva, en el estómago, en la cara y parte del cuello, lo cual, evidentemente, fue excesivo e innecesario para producir la muerte de la pasivo, por lo que es claro que ello fue sólo para aumentar el dolor de dicha ofendida aún cuando este sufrimiento era innecesario, lo cual demuestra la crueldad con que actuó el activo (…) Por la ausencia de lesiones en manos, brazos y antebrazos en la víctima, podemos manifestar que NO realizó maniobras de defensa, lucha y/o forcejeo momentos previos a ser lesionada”.
Osvaldo Morgan trasladado en la ambulancia


Del dictamen químico forense suscrito y firmado por la perito Velia Reyes González y María Guadalupe López Cortes, se desprendió la identificación de alcohol, cannabis y barbitúricos presentes en la muestra de orina perteneciente a Osvaldo Morgan Colón, por lo que la hipótesis de alteración voluntaria se añadió a los cargos en su contra.
Ficha de detención de Osvaldo Morgan

Tras dictársele el auto de formal prisión a Osvaldo Morgan, la familia de Alí Dessiré no tenía la certeza de que él se encontrara realmente en prisión, ya que las fotografías del expediente del reclusorio no correspondían a su persona. Posteriormente, la foto de la ficha del reclusorio fue corregida gracias a la presión de familiares, amigos y otros grupos en contra del feminicidio. La primera fotografía, con una persona distinta a Osvaldo, consta en el expediente de la causa penal.
La fotografía apócrifa en el expediente

El hermano de Osvaldo contrató a tres de los más importantes abogados penalistas mexicanos, para que se hicieran cargo de la defensa. Ellos le aconsejaron al homicida que cambiara su declaración original y alegara que no se acordaba de nada; luego afirmó que la muerte de Alí había sido accidental, que había ocurrido después que la muchacha lo atacó con un puñal y que luego ella misma se lo hundió en veintiséis ocasiones.
El lugar del crimen


Tras el crimen, muchas de las amigas y compañeras de Alí, formaron grupos en las redes sociales para presionar a las autoridades y exigir justicia para la víctima. Uno de esos grupos se llamó alisomostodas, el cual tuvo un gran éxito en su lucha por concertar la atención internacional sobre el caso.
El grupo alisomostodas

Otro enorme impulso en el caso de Alí fue la presión del gobierno, la prensa y la población panameña, ya que la Cancillería, el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU), la Universidad de Panamá, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, la Comisión de la Mujer en la Asamblea Nacional, la Embajada de México en Panamá, la Embajada de Panamá en México y partido políticos como el Partido Alternativa Popular (PAP), exigieron el esclarecimiento del crimen.
Carteles de protesta por el crimen


Sin embargo, muchas voces se alzaron para apoyar al asesino. Entre ellas, la de su hermano Humberto, quien en una carta enviada a los medios afirmó: “No es ajeno a ningún medio de comunicación, que eventualmente puedan ser sorprendidos por personas que esgrimiendo versiones unilaterales en temas o hechos sensibles para la sociedad y presentados tendenciosa e inexactamente, dan la impresión de monstruosidades que merecen calificativos verdaderamente duros, pero sin sustento (…) mentiras que con un simple atisbo a la realidad y por la contundencia de las investigaciones y los peritajes caen por su propio peso (…) Aquí es pertinente decir la verdad, y es que Alí agredió dos veces a Osvaldo con un cuchillo en el abdomen, hecho que como consta en los reportes médicos de la Cruz Roja, lo puso al borde de la muerte, por lo que permaneció cinco días en el nosocomio de Ejercito Nacional y después fue trasladado al Reclusorio Norte, donde por su gravedad fue canalizado al área de servicio médico (…) Es preciso comentar, que el procedimiento legal que se sigue al internamiento de cualquier persona en algún reclusorio, es la toma de fotografías inmediatas a su ingreso, mismas que se realizan de frente y de perfil con el número del procesado; en el caso de Osvaldo, las fotografías reflejan a un hombre demacrado, ojeroso y con la perdida aproximada de diez kilos de peso, además sin anteojos, los cuales usa permanentemente.


“Quiero señalar que el noviazgo de Alí y Osvaldo tenía poco más de dos años, lo cual sé, porque tengo una relación permanente con Osvaldo y porque en todo este tiempo, por lo menos dos ocasiones al mes visitaban la casa del que suscribe, momentos que aprovechábamos para comer o recibir invitaciones a las distintas actuaciones y presentaciones culturales que ambos desarrollaban (…) Los que conocemos a Osvaldo sabemos que sólo un hecho insólito, pudo desatar una reacción tan violenta para preservar su vida, los que conocimos a Alí, supimos de su inteligencia y su simpatía, probablemente más allá de la media convencional, de su soledad y de los graves problemas que tenía con sus padres, además de su forzada lejanía, lo que desde mi punto de vista, provocaba extremosos cambios en su conducta. Respetuosamente: Humberto Morgan Colón”.
Manifestaciones contra el crimen


Por su lado, Conrado Cuevas publicó otra carta como respuesta a las voces que acusaban a su hija de ser la agresora: “Como padre de Alí Dessiré Cuevas Castrejón, he visto con preocupación e indignación los cobardes y falsos comentarios, que ciertas personas se han dedicado a proferir en contra de mi hija, de manera cobardemente anónima, a través de un medio tan noble como el Internet, y he procurado no discutir frente a plumas sin rostro, que no tienen ningún valor. Pero ya que alguien ha salido a dar la cara, repitiendo los mismos argumentos falaces de estos anónimos, en este caso el señor Humberto Morgan Colón, ex pandillero, ex diputado, hoy funcionario de algún organismo de educación de México, y hermano del asesino confeso de mi hija Alí, entonces creo oportuno que también se conozca nuestra opinión. Leyendo las declaraciones de Morgan Colón, puedo ver con decepción, que en todo su discurso, no denota ni la más mínima expresión de arrepentimiento, perdón, ni disculpa, por el execrable acto de su hermano. Mas por el contrario, esgrime exactamente los mismos puntos de vista que los anónimos a los que antes me referí, y peor aún, jamás asume un punto de vista objetivo, e intenta asumir el papel de parte y juez a la vez, tratando de evitar que la ley ejecute su deber, manipulando los hechos evidentes, para justificar a su hermano. En todo caso, miente descarada y fríamente, para llegar a la conclusión irracional, de que la víctima, en este caso Alí, es quien debiese de estar presa, de que la víctima es la culpable, la agresora, y que por algo que dijo o hizo, provocó la ira descomunal de su hermano, quien solo se defendió, haciendo justicia por su propia mano y masacrando a su ex novia (…) Miente este funcionario y político del D.F., al afirmar que no hubo saña por parte de su hermano (…) Es que acaso no recuerda él, que nosotros, la familia de Alí, recibimos el cadáver de mi hija y que poseemos la evidencia material, avaladas por nuestros expertos, y de seguro, asumimos que también por los expertos del Ministerio Público de México, de que no fueron exactamente veinticinco las puñaladas, sino veintiséis (…) las que su victimario le propinó a Alí, siendo mortales más de una docena de estas heridas, solas o en conjunto. Y otra docena más de ellas, de gravedad extrema.
Conrado Cuevas, el padre de Alí
“Vuelve a mentir olímpicamente el funcionario y político, cuando repite textualmente lo del anónimo de Internet, y dice ‘que Alí tenía problemas con sus padres’. Nada más falso y calumnioso, inclusive ofensivo y tendencioso, para encontrar un asidero psicológico que les permita hacer creer que mi hija era inestable, violenta o loca, y por lo tanto, causante y culpable de su propia muerte (…) Alí era una mujer muy sensible, sufría las injusticias ajenas como si fuesen propias, apoyaba todas las causas justas que conocía, era solidaria con el pueblo Palestino, con Cuba, con los animalitos, con los pobres, con los niños desvalidos (…) Tan opuesta estaba a la violencia, que ella dedicaba parte de su tiempo a la lucha de las mujeres organizadas de México contra la violencia que una sociedad machista ejerce contra sus millones de mujeres (…) Estos crímenes de género, son en realidad crímenes de odio, de inseguridad e intolerancia, cometidos por personas que solo se aman a sí mismas y no son capaces de enfrentar sus inseguridades (…) Y dígame si puede, señor Morgan, ¿quién lucha por salvar su vida y luego en segundos procede a quitársela él mismo, o sea, a suicidarse? ¿No cree que esto es incongruente? (…) Este tipo de crímenes no solo causan dolor y vergüenza en las familias de los victimarios, sino que destruyen sueños y esperanzas en las de las víctimas, y peor aún, socavan las bases de la sociedad que no las combaten”.
Tras un año de juicio, el Poder Judicial del Distrito Federal le impuso a Osvaldo Morgan Colón una sentencia de cuarenta y dos años de prisión por homicidio calificado con saña (crueldad) y alteración voluntaria (presencia residual de drogas en la sangre). El asesino de Alí Cuevas finalmente quedó tras las rejas.

BIBLIOGRAFÍA:

