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Paula Cooper: el asesinato de Ruth Pelke


"Señor, arroja los féretros de mi sangre.
Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana.
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón".
Alejandra Pizarnick


Paula R. Cooper nació el 25 de agosto de 1969 en Gary, Indiana (Estados Unidos). Vivió allí toda su vida. Era de raza negra y provenía de un estrato socioeconómico bajo. Había vivido abuso sexual, además de que había presenciado cómo su madre era violada por su padre. En una ocasión, su propia progenitora intentó matarla. Cooper asistió a diez escuelas diferentes. Tenía además un largo historial carcelario. Acostumbraba faltar a clases, iba mal en la escuela, era violenta y gustaba de cometer pequeños robos. Consumía alcohol y drogas y gustaba de reunirse con otros jóvenes tan improductivos como ella.


Paula Cooper

Ruth Elizabeth Zimmerman Pelke era una mujer blanca de 78 años de edad, muy querida en su comunidad. Su familia y amigos la querían, ya que se trataba de una anciana que siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás. Era una cristiana evangélica y daba clases sobre la Biblia. Su esposo Oscar Hugo había muerto en 1983 y sus dos hijos estaban casados.



Ruth Pelke con su esposo, Oscar Hugo Pelke

El martes 14 de mayo de 1985, Paula Cooper faltó a la escuela por enésima ocasión y se fue con tres amigas a emborracharse y drogarse. Las otras delincuentes eran Denise M. Thomas, de 14 años; Karen D. Corder, de 16 años; y April J. Beverly, de 15 años. Cuando estaban intoxicadas, decidieron ir a visitar a Ruth Pelke con el pretexto de preguntar acerca de las lecciones bíblicas que la anciana impartía, pero con la intención de robarle. Pelke les abrió sin desconfiar y, sonriendo, las invitó a pasar. Cuando se dio la vuelta para tomar algunos folletos que estaban sobre una mesa, April tomó un florero y la golpeó en la cabeza.



Ruth en una boda

También la hirió en los brazos y las piernas, causándole profundas heridas. Paula Cooper no quiso quedarse atrás: apuñaló a la anciana 33 veces en el pecho y el estómago con un cuchillo de carnicero de 30 centímetros. Mientras la mujer agonizaba en el suelo, quejándose en medio de un charco de sangre, Cooper y sus amigas registraron la casa, buscando joyas. Robaron diez dólares y las llaves del automóvil Plymouth 76 de Pelke.


Ruth poco antes de morir

La policía las atrapó enseguida. La violenta Cooper atacó a los guardias en el Centro de Menores después de su arresto y tuvo que ser trasladada a la cárcel del condado. Allí se informó que se jactaba de su crimen y aseguraba que lo haría de nuevo. No había dudas de su culpabilidad. Paula Cooper fue considerada como cabecilla del grupo de jóvenes criminales, y aunque las cuatro tenían entre 14 y 16 años de edad, tres de ellas fueron sentenciadas a entre 25 y 60 años de prisión, dada su participación en el espantoso crimen. El abogado defensor de Cooper le aconsejó que se declararse culpable.



Ficha de detención

El fiscal del condado de Lake, James McNew, demostró que Cooper era una inadaptada social, sin esperanzas de rehabilitación y pidió la pena de muerte para ella. La defensa alegaba que Cooper era una fugitiva crónica que había sido maltratada. En su decisión, los jueces de Indiana reconocieron el carácter particularmente brutal del asesinato. Las heridas eran tan profundas que el cuchillo destrozó la alfombra bajo el cuerpo de la mujer y abolló la duela que había debajo.



El juicio

Cooper fue declarada culpable y el juez James Kimbrough le impuso la pena capital mediante la silla eléctrica. Fue enviada al Corredor de la Muerte en la Prisión de Mujeres de Indiana, en Indianápolis. Su caso fue tomado por la abogada Monica Foster, que organizó una campaña que presentaba un recurso de apelación firmado por dos millones de personas a la Corte Suprema de Indiana. Un recurso independiente de las Naciones Unidas recibió un millón de firmas.



Tumba de Ruth Pelke

Mientras su víctima yacía enterrada después de su violento asesinato, el mundo se preocupaba por la asesina; era el típico caso en el que los derechos de los criminales valían más que los derechos de las víctimas. Con el pretexto de su edad, el abogado defensor hizo un escándalo mediático; Cooper era la persona más joven sentenciada a muerte, aunque al defenderla sus apologistas perdían de vista la gravedad de su crimen. También algunos trasnochados utilizaron el que fuera negra para alegar racismo. Con tantos defensores, parecía que Paula Cooper era la víctima, y no la mujer en cuya casa se había metido para matarla.


Los titulares

El caso de Cooper fue perfilado en el programa de televisión 60 minutos y en varias emisiones televisivas europeas. Era una noticia de primera plana en su ciudad natal. El asunto empeoró cuando reveló que había sostenido relaciones sexuales consensuadas en su celda con varios guardias. Se le realizaron pruebas de embarazo, que dieron negativo.



Las protestas apoyando a la asesina

El juez Kimbrough murió y el proceso de apelación se desaceleró mientras se elegía a su reemplazo. En 1987, la Legislatura de Indiana aprobó una ley que elevaba la edad mínima para un acusado en los casos de pena de muerte, de 10 a 16 años de edad. Aunque el cambio fue una reacción al Caso Cooper, el legislador dejó en claro que el cambio no afectaba a la sentencia de muerte de Paula.



Paula Cooper en prisión

La situación de Cooper no recibió mucha simpatía de los residentes de Gary, su ciudad natal, ni de otros ciudadanos en el noroeste de Indiana, pero se convirtió en un símbolo para los católicos y para algunos grupos europeos, sobre todo en Italia, que se oponían a la pena capital.





El nieto de Ruth Pelke, Bill, inicialmente favoreció la pena de muerte para Cooper, pero más tarde se unió al movimiento de oposición en 1987. Escribió que había perdonado a Cooper en su libro Camino de la Esperanza.



Bill Pelke

El 20 de junio de 1987, el reverendo Vito Bracone, un sacerdote italiano que organizó una campaña de petición masiva en apoyo de Cooper, se reunió con ella en prisión y le dijo que le pediría al gobernador que perdonase su vida. En septiembre de 1987, el Papa Juan Pablo II hizo un llamamiento personal al gobernador de Indiana, Robert Orr, para que conmutara la sentencia.


Él y su sucesor, el gobernador Evan Bayh, se negaron a actuar mientras el asunto estuviera bajo apelación. El 13 de junio de 1988, el padre Bracone regresó a los Estados Unidos con una petición firmada por 2 millones de italianos, que pedían que se perdonara a Cooper.



Paula y Vito Bracone reunidos en la prisión


En 1988, la Corte Suprema de la Nación prohibió la pena de muerte para los acusados que fueran menores de 16 años en el momento del crimen. La Corte Suprema de Indiana escuchó los argumentos y el 3 de julio de 1989 conmutó la sentencia de Cooper por sesenta años de prisión. Un editorial del periódico New York Times calificó de “valiente” a la decisión del Tribunal y dijo que la ley modificada era “medieval”, ya que permitía la ejecución de niños de tan sólo diez años. Otra vez, la sociedad y los medios se preocupaban por los asesinos, no por las víctimas.


Faltaban aún más cosas. Cooper tomó cursos universitarios cursos por correspondencia en la cárcel y llegó a graduarse dentro de la prisión. Después de años de desprecio, consiguió un abrazo de su hermana, Rhonda Labroi, después de que ella y otros dieciséis reclusos recibieron diplomas universitarios en la Prisión de Mujeres de Indiana.



Graduándose en la cárcel


A pesar de su larguísima condena, la ley de Indiana dicta que los delincuentes ganan un día libre por cada día servido con buen comportamiento. Gracias a esto, la asesina Paula Cooper fue puesta en libertad el 17 de junio de 2013, después de cumplir 26 años, tres semanas y tres días. Tenía 43 años en el momento de su liberación de la Correccional Rockville.



Cooper en libertad


Durante un par de años, trabajó como cocinera y trató de rehacer su vida. Pero fue inútil. El 26 de mayo de 2015, deprimida y presa de nuevos arranques violentos, fue despedida de su trabajo.



Como cocinera




Esto la hundió y decidió matarse. Paula Cooper se suicidó en su casa el 26 de mayo de 2015. Tenía 45 años.




BIBLIOGRAFÍA:


William Holbert: "Bill el Salvaje"



“¡Hola, Panamá! Muy bonito Panamá... Me encanta Panamá”.
William Holbert ante las cámaras de televisión, tras su arresto


William Dathan Holbert nació el 12 de septiembre de 1979 en Hendersonville, Carolina del Norte (Estados Unidos). Fue un adolescente normal, aunque desde muy joven vivió obsesionado con su cuerpo. Hacía ejercicio como una adicción y consumía esteroides. El abuso de estas sustancias le provocó cuadros psicóticos y accesos de furia, en los cuales su violencia se desbordaba.



William Holbert en su juventud


En la década de los noventa se mudó a Hendersonville, un pequeño poblado en Carolina del Norte. De inmediato entró al gimnasio del lugar. Kevin y Marie Hoover, entrenadores del gimnasio que frecuentaba Holbert, lo describieron como un hombre normal. A quien le preguntaba al respecto, él les respondía que vivía con su abuela. Tenía además una extraña obsesión por la serie televisiva Los Soprano, en especial por el personaje de Anthony “Tony” Soprano.



Holbert se casó por en aquel pueblo con Janeen Kline. Puso un gimnasio que tuvo mucho éxito. Eso le permitió ahorrar una importante cantidad de dinero. Tuvo tres hijos con su mujer. Sin embargo, seguía presentando arranques de violencia.



Janeen Kline, su esposa


Conoció a Laura Michelle Reese, una atractiva rubia nacida en 1983, cuando ella trabajaba para él en el gimnasio. Poco tiempo después, se hicieron amantes. El secreto no duró mucho tiempo: la esposa de Holbert se enteró del romance, confrontó a Holbert y éste tuvo un arranque de violencia. Asustada, su esposa decidió divorciarse.



Laura Michelle Reese, su amante



En el juicio de divorcio subsecuente, Holbert perdió la custodia de sus tres hijos y fue obligado a pagar una generosa pensión. Terminó quebrado, perdió el gimnasio y los únicos que lo ayudaron fueron varios integrantes de un grupo supremacista blanco de Estados Unidos.





Desde ese momento, Holbert les vivió eternamente agradecido, además de que compartía sus ideas. Con ellos adoptó el que sería su nombre de batalla: “Wild Bill” (“Bill el Salvaje”), en homenaje al célebre pistolero “Wild Bill” Hickock.



Cartel de un evento organizado por “Wild Bill”


Pese a ello, Holbert no pagó a tiempo la pensión y fue citado en un juzgado. Se le condenó a dos semanas de cárcel por desacatar la orden de una corte de familia. Al salir, puso en Forest City un negocio de accesorios para motocicletas.



Holbert comenzó a dar muestras de sus inquietudes delictivas en 2003, año en el que trabajó para el propietario de una agencia de bienes raíces y a quien en ocasiones preguntó cómo falsificar un documento.



Holbert en Forest City



Desesperado, junto con Laura Michelle Reese falsificó los papeles de una casa situada en Oak Island, Carolina del Norte, y luego la vendió a una tercera persona en $200,000.00 dólares. Parte del dinero lo depositó en una cuenta bancaria y el resto lo usó en la compra de una vivienda en Kentucky. Ese fraude provocó que las autoridades estadounidenses emitieran una orden de captura en su contra.




Holbert acostumbraba usar identidades falsas, entre ellas las de “Luke Gregory Kuhn” y “Donald Lee Brukard”. Huyó a Wyoming. Intentaba escapar del país. Robó un automóvil, pero unos agentes lo detuvieron y descubrieron que el auto era robado. Holbert se dio a la fuga y consiguió escapar de los agentes. Era febrero de 2006. Sería la última vez que se le vería en Estados Unidos. Holbert consiguió un pasaporte falso y escapó del país con su amante.



William Holbert y Laura Michelle en su tienda


Entre febrero de 2006 y diciembre de 2007, Holbert y Laura Michelle recorrieron México, Belice, Costa Rica y Panamá. Holbert permaneció nueve meses en México y un mes en Belice. Luego llegó a Costa Rica y más tarde a Panamá. Allí, Holbert adoptó el nombre falso de “William Cortez”. Laura Michelle Reese se hacía llamar “Jeana Seana Cortez”.



El propietario de varias fincas en Costa Rica bebió por seis horas con Holbert y éste, borracho, le confesó con orgullo que había matado a dos hombres en México. Para ese entonces, “Wild Bill” regentaba un bar en Puerta Vieja.



El bar en Puerta Vieja


Panamá se llenó de jubilados estadounidenses a partir de 2003. Llegaban y adquirían terrenos o casas baratos. Holbert aprovechó eso para instalarse en Bocas del Toro, una zona en su mayoría formada por islas turísticas. Hacía fiestas e invitaba a todos los extranjeros radicados en el área, luego les decía que quería comprarles sus propiedades. Holbert llegó a Panamá a finales de 2007 y poco después, el 12 de diciembre, ya era dueño de las propiedades del estadounidense Mike Brown, un supuesto narcotraficante y secuestrador buscado en su país desde 1979. En realidad se llamaba Marcos Francis Allen y desapareció misteriosamente después de hablar con Holbert.



Mike Brown


Brown era un hombre sumamente meticuloso y ordenado. La última transacción que hizo, para el pago de un servicio público, quedó registrada el 11 de noviembre de 2007. Entre esa fecha y el 12 de diciembre, cuando “Wild Bill” se apoderó de sus propiedades, fue asesinado por Holbert junto con su esposa y su hijo de dieciséis años. Los ejecutó con varios disparos y luego los enterró en el patio del lugar.



Una vez enterrados los cuerpos, el asesino accedió a la cuenta bancaria de sus víctimas para apropiarse de $300,000.00 dólares, que fue utilizando poco a poco mediante una tarjeta de débito.



Holbert descubrió que podía matar a los propietarios de los terrenos o casas que le gustaban, y quedarse con sus propiedades. Sobre todo, porque la mayoría eran inmigrantes estadounidenses que confiaban en un connacional suyo. Puso un hostal y se dedicó a atenderlo.



El hostal





Dejó de hacer ejercicio y comenzó a engordar. Laura Michelle también abandonó las rutinas físicas y pronto se convirtió en la obesa compañera de delitos de “Wild Bill”. En Bocas del Toro abrió el complejo turístico Villa Cortez (una de cuyas casa se llamaba Hacienda Cortez), que ofrecía como destino de descanso y de contacto con la naturaleza para extranjeros adinerados.




Su método era muy sencillo y se acostumbró a depredar entre sus connacionales. Cheryl Lyn Hughes, una inmigrante estadounidense, fue vista por última vez el domingo 21 de marzo de 2009. Los dos días anteriores había estado con una amiga panameña en una fiesta auspiciada por Holbert y su mujer en el Hostal de Isla Cauchero, que antes era propiedad de Brown. Cheryl Hughes y su esposo, radicado en Estados Unidos, eran amigos de Holbert desde hacía tres años.



Cheryl Hughes con su esposo


La amiga contó que esa mañana iban al muelle, y que Holbert las alcanzó corriendo. A Cheryl le habló en inglés y le pidió que se quedara; a ella la echó en un vulgar y altanero español. Cheryl Hughes era dueña del Hostal Casa del Sapo, en Isla Carenero.



Aquella mañana fue la última vez que se le vio viva. La mató de un tiro en la cabeza, mientras se encontraban en la selva para contemplar a los primates que habitan el lugar. “Wild Bill” la enterró, como había hecho anteriormente. Luego falsificó documentos de compra-venta y se apoderó del hostal.



Bo Icelar, un estadounidense divorciado que vivía en Panamá, habló con su hermana el 29 de noviembre de 2009, y le contó que un hombre tenía interés en comprar sus propiedades, todas registradas a nombre de Iguana Limited Corp., y que si lograba hacer la venta al día siguiente, como estaba previsto, regresaría a casa para Navidad.



Bo Icelar



Pero al día siguiente no tomó sus llamadas: al encontrase con Holbert, éste lo asesinó, enterrándolo después en un terreno baldío. Holbert ordenaba a sus empleados cavar hoyos para enterrar la basura del área, pero luego utilizaba esas fosas para introducir los cadáveres, echarles basura encima y sellarlos, para que las osamentas no fueran encontradas.



Bo Icelar con su ex esposa


Pasarían más de dos años para que sus actividades despertaran la atención de la gente, y muy concretamente de Don Winner, el dueño de panamaguide.com, un sitio de constante revisión por parte de la comunidad estadounidense radicada en Panamá. Winner recibió varias llamadas de los familiares de Bo Icelar y Cheryl Hughes, ambos desaparecidos.



Don Winner y su familia


Después de investigar el entramado de sociedades anónimas y traspasos de acciones al portador de Icelar y Hughes, Winner entendió que algo extraño pasaba y acudió al Ministerio Público el 7 de julio de 2010. No tenía cita y esperó dos horas a que lo recibiera el asesor Neftalí Jaén. El caso comenzó a andar.



Sede de la Policía Nacional


Pero Holbert no calculó que alguien se toparía con los cuerpos. El lunes 19 de julio, varios peones de construcción encontraron los restos de una persona dentro de una bolsa plástica, sepultados debajo de un piso de concreto, en Puerto Viejo de Talamanca, Limón. Estaban quitando parte del piso del garaje de una casa para construir un comedor con vista al mar. El cadáver estaba metido en una bolsa de color verde. Según dirían, “tenía mucho pelo” y “despedía mal olor”. “Cuando vi la bolsa creí que me había encontrado un tesoro, pero cuando la abrimos nos llegó un olor muy feo y fue cuando vimos unos huesos y mucho pelo”, diría uno de ellos.



El descubrimiento



El terreno era propiedad del estadounidense Joe Lawrence, vecino de Holbert, quien vivía allí desde 2009. Al respecto, diría a los medios: “Me vine de Estados Unidos hace año y medio para vivir frente al mar. Compré esta casa porque era la casa de mis sueños. Quería construir un comedor con vista al mar y por eso había que quitar un piso de concreto. Lo malo es que apareció ese cuerpo y esto me tiene francamente frustrado. No sé que voy a hacer ahora”.



Joe Lawrence


Lo que habían hallado era el cadáver putrefacto de Hughes en una fosa en el patio del hostal de Holbert, y al lado, en otra fosa, la osamenta de Icelar. Lo identificaron al comparar sus piezas dentales y gracias a un tornillo quirúrgico en el tobillo de uno de sus pies. Además, tenía puesto un anillo de oro de su propiedad.



Las fosas




Al enterarse del descubrimiento, Holbert y su amante escaparon a Costa Rica, donde “Wild Bill” asesinó a otro estadounidense.



Los cadáveres



La pareja luego escapó de Costa Rica, donde robaron una lancha para navegar por el río hacia Nicaragua, cuando los perseguía la policía costarricense, alertada por las autoridades panameñas. Querían llegar a México a través de Centroamérica para ocultarse allí.



El pasaporte falso


Pero los atraparon en el río San Juan (Nicaragua). Su captura la realizó el Ejército de Nicaragua, que custodiaba la frontera. Al principio, las autoridades nicaragüenses sostuvieron que “William Cortez” era en realidad el holandés William Sectar Howard.



El arresto en Nicaragua




Pero existían muchas dudas sobre su verdadera identidad; inclusive se giró una solicitud a Holanda para confirmar si Holbert realmente había nacido en ese país. Fue hasta que la policía panameña pidió su extradición, que se supo la identidad real de “Wild Bill”.





Una vez en Panamá, Holbert y su amante fueron sometidos a interrogatorios por detectives de la División de Homicidio de la Dirección de Investigación Judicial, para intentar ubicar los cuerpos de otras ocho personas desaparecidas. La pareja fue interrogada por separado, para confrontar sus versiones. Al ser presentado ante los medios, Holbert declaró: “¡Hola, Panamá! Muy bonito Panamá... Me encanta Panamá. La gente en Panamá es muy amable y me gusta vivir aquí”. Cuando le inquirieron sobre los asesinatos, soltó una risita y respondió: “Necesito hablar con las autoridades sobre esto. Sólo quiero decir gracias por el viaje”.



La extradición




Mientras, agentes de Interpol, una jueza y un fiscal allanaron una casa en Santa Cruz de Turrialba, también propiedad de Holbert. La casa donde permanecieron durante más de semana y media fue revisada durante cuatro horas por los agentes. Entre lo que encontraron había dos perreras vacías y varias latas de cerveza en el corredor. Encontraron también cuatro pañuelos, varias armas de fuego, documentos falsos y una computadora portátil. Un vecino declararía a la policía que era habitual observar a Holbert bebiendo cerveza y que sospechaba que su amante era víctima de agresiones, porque se le veía muy sumisa y callada con él.




La indagatoria de Holbert y Laura Michelle Reese se efectuó en la Fiscalía Auxiliar, luego de que abandonaron la sede de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ). La diligencia la efectuó el fiscal Ángel Calderón, quien los acusó de homicidio agravado y la desaparición de al menos diez personas, incluidos cinco indígenas panameños. Calderón explicaría a los medios que “Wild Bill” reconoció haber enterrado a cinco personas en Bocas del Toro, y que negó que existieran indígenas desaparecidos. “Identificó un sólo punto en el Hostal Villa Cortez. Dicho punto estaría cercano de donde fue encontrado el cadáver de la norteamericana Cheryl Lyn Hughes y la osamenta que se presume es la de Bo Icelar”, declararía Calderón.




Holbert siempre mantuvo en los interrogatorios una posición "fría y tranquila, como si no hubiera hecho absolutamente nada malo y hubiera venido de vacaciones", según declaraciones Javier Carrillo, de la Dirección de Investigación Judicial. Reconoció haber matado a cinco personas. "Wild Bill" declararía que su amante no había tenido ninguna participación en los asesinatos. Mientras era interrogado, mencionó varias veces que observaba naves extraterrestres y alienígenas. Esto, que era una obvia treta para fingirse demente, provocó el resultado esperado. William Holbert y Laura Michelle Reese fueron sometidos a una serie de estudios de psicología y psiquiatría forense para determinar si padecían problemas mentales.



El director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF), Humberto Mas, declararía que solo así se podría saber si la pareja era imputable. Mas sostuvo que la gravedad de los cargos que enfrentaban ambos, y su intento de evadir la justicia, indicaban que podían padecer algún tipo de patología psiquiátrica, pero era necesario hacerles exámenes profundos para llegar a una conclusión. Sin embargo, Holbert y Laura Michelle se negaron a ello. El funcionario también explicó que el IMELCF examinaría los restos desenterrados de las personas en Bocas del Toro, para determinar la causa exacta de su muerte y el tiempo que estuvieron sepultadas. Para ello, requirieron meses.





La policía encontró tres osamentas más en el sitio en el que Holbert confesó haber enterrado a sus primeras víctimas. "En el día de hoy se han logrado localizar restos humanos que corresponden con lo que se está buscando en las investigaciones", declararía el subdirector de medicina forense de la Fiscalía panameña, José Vicente Pachar.



El hostal bajo custodia


Un equipo de la Fiscalía y del Instituto de Medicina Legal viajó a la provincia de Bocas del Toro para buscar los restos de Michael Brown, su esposa y un hijo. Holbert confesó haberlos matado y enterrado los cuerpos en Villa Cortez, la hacienda de su propiedad que albergaba un complejo turístico y cuyo logotipo era una calavera. La propiedad de Holbert estaba ubicada en Aguacate, en la comunidad de Tierra Oscura, a una hora en lancha de la isla de Bocas del Toro, fronteriza con Costa Rica.



El auto de Holbert


Por su parte, Laura Michelle Reese se negó a declarar acogiéndose al artículo 22 de la Constitución panameña, además de solicitar un traductor y asistencia de la Embajada de Estados Unidos.



Los titulares



El esposo de Chewryl Lyn Hughes, Keith Werle, declaró a los medios que él y su esposa mantuvieron una relación comercial con Holbert por tres años. Siempre lo conocieron por su apodo de "Wild Bill", pero nunca se imaginaron lo que se escondía tras él y su alias.



La última vez que el esposo de la víctima tuvo comunicación con ella fue el 17 de marzo de 2010, cuando ella le envió un mensaje de texto, que de acuerdo a la investigación se determinó que fue enviado por Holbert y no por ella.



El caso quedó empantanado gracias a la intervención del FBI y a los largos trámites de extradición, solicitada por Estados Unidos. Mientras tanto, varios buzos se dedicaron a buscar en el Mar Caribe a otras posibles víctimas de la pareja criminal.



Holbert volvió a aparecer en televisión, pero esta vez sus palabras fueron muy diferentes. "Yo tomé parte en la muerte de seis personas", aseguró desde su celda de máxima seguridad en la cárcel de La Joyita, en la capital panameña.



"Me siento muy mal por mis acciones y si pudiera cambiar el pasado lo cambiaría. Quiero decir que lo siento y que las familias de las víctimas me disculpen", añadió en una entrevista difundida por varios canales de televisión. “Además, tengo miedo por mi vida. No tengo fe en ver el 2011".



Cronología de los eventos (click en la imagen para ampliar)




VIDEOGRAFÍA:

William Holbert (arresto)



William Holbert (noticiarios)




BIBLIOGRAFÍA:

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