Charles Cullen: "El Enfermero Asesino"


"Ni siquiera mis huesos se ponen amarillos,
ni aún mi saliva es verde, amarga y pálida".
Efraín Huerta


Charles Edmund Cullen nació el 22 de febrero de 1960 en West Orange, Nueva Jersey (Estados Unidos). Fue el más joven de ocho hermanos. Su padre, Meme Cullen, era chofer de transportes escolares y su madre era ama de casa. El futuro asesino creció en un barrio de obreros y trabajadores, dentro de una familia católica. Meme falleció a las 58 años de edad, cuando Charles tenía solo siete meses de vida, por lo que la falta de una figura paterna dejó inestable la mente del joven, quien en 1969 intentó suicidarse con unos químicos que robó del laboratorio de la escuela. Ese fue el primero de veinte intentos de quitarse la vida. Cullen describiría su infancia como miserable.



West Orange

El 6 de diciembre de 1977, la madre de Cullen murió en un accidente automovilístico; su hermana iba conduciendo. En abril de 1978, devastado por la muerte de su madre, Cullen abandonó la escuela secundaria y se alistó en la Marina de Estados Unidos. Fue asignado a un submarino y sirvió a bordo del “USS Woodrow Wilson”. Cullen ascendió al rango de suboficial de tercera clase como parte del equipo que operó la nave de misiles “Poseidón”. En este punto, comenzó a mostrar signos de inestabilidad mental; en una ocasión, realizó su turno vistiendo un uniforme de cirugía, verde y con mascarilla y guantes de látex, equipo que robó del botiquín de la nave. Fue trasladado a la nave de suministros “USS Canopus”. Cullen intentó suicidarse siete veces en los siguientes años. Recibió el alta médica de la Armada el 30 de marzo de 1984.



Charles Cullen

Ese mismo mes, Cullen se matriculó en la Escuela de Enfermería del Hospital Mountainside en Montclair, Nueva Jersey, donde era el único estudiante varón. Cullen fue elegido más tarde presidente de su clase de enfermería. Se graduó en 1987 y comenzó a trabajar en la unidad de quemados del St. Barnabas Medical Center en Livingston, Nueva Jersey. Ese mismo año contrajo matrimonio con Adrienne Taub, con quien tendría dos hijos. Mientras trabajaba como enfermero, Cullen fantaseaba con robar medicamentos del hospital y usarlos para matarse. En una ocasión se clavó un par de tijeras en la cabeza, por lo que tuvo que ser operado de inmediato. También abusaba de las mascotas, metiéndolas en bolsas de bolos y botes de basura. Cullen solía hacer bromas siniestras, en las que ponía líquidos inflamables en las bebidas de las personas o hacía llamadas falsas a casas funerarias.



St. Barnabas Medical Center


El primer asesinato se produjo el 11 de junio de 1988, mientras trabajaba en la Unidad de Quemados del Centro Médico. Le administró una sobredosis letal de la medicación intravenosa para el juez John W. Yengo, que había sido ingresado en el hospital sufriendo de una reacción fotoalérgica a un medicamento anticoagulante. Cullen admitió haber matado a varios pacientes en St. Barnabas, incluyendo a un paciente con SIDA, que murió tras recibir una sobredosis de insulina.



John W. Yengo

Cullen dejó St. Barnabas, en enero de 1992, cuando las autoridades del hospital detectaron la contaminación de varias bolsas de fluido intravenoso. Una investigación interna determinó que Cullen era el probable responsable de la contaminación, que resultó en docenas de muertes de pacientes en el hospital. Un mes después de salir de St. Barnabas, Cullen tomó un trabajo en el St. Luke’s Warren Hospital de Phillipsburg, Nueva Jersey.



St. Luke’s Warren Hospital


Allí asesinó a tres ancianas, dándoles sobredosis de digoxina, un medicamento para el corazón. En agosto asesinó a Helen Dean, una mujer de 91 años que se recuperaba de una cirugía; el enfermero entró sigilosamente y le inyectó una dosis de digoxina cuando nadie le veía. Su última víctima dijo que “un enfermero sospechoso” la había inyectado mientras dormía, pero los miembros de la familia y los médicos desestimaron sus comentarios.



Helen Dean

Al año siguiente, Cullen se mudó a un departamento en el sótano ubicado en Shaffer Avenue, en Phillipsburg, después de un divorcio contencioso de su esposa. Tras la separación, ella realizó dos denuncias por violencia doméstica en su contra, pero compartía la custodia de sus hijas. Más tarde afirmaría que él deseaba dejar la enfermería en 1993, pero los pagos de manutención de menores ordenados por la corte lo obligaron a seguir trabajando. En marzo de 1993, Cullen irrumpió en la casa de una compañera de trabajo, mientras ella y su pequeño hijo dormían, pero se fue sin despertarlos. Comenzó a acechar a la mujer, que presentó una denuncia policial en su contra. Cullen se declaró culpable de allanamiento y recibió un año de libertad condicional. Un día después de su detención intentó suicidarse de nuevo. Tomó dos meses de baja laboral y fue tratado por depresión en dos centros psiquiátricos, pero intentó suicidarse dos veces más antes de finales de 1993, momento en el que dejó su trabajo en el Hospital Warren. Cullen comenzó un período de tres años en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hunterdon Medical Center en Flemington.



Hunterdon Medical Center


Tiempo después diría que no dañó a nadie durante los dos primeros años, pero los registros hospitalarios de ese período fueron destruidos durante el tiempo que estuvo detenido en 2003. Admitió haber asesinado a cinco pacientes entre enero y septiembre de 1996, de nuevo con sobredosis de digoxina. Cullen luego encontró trabajo en el Morristown Memorial Hospital en Morristown, Nueva Jersey, pero pronto fue despedido por los malos resultados. A lo largo de la segunda mitad de 1997, Cullen permaneció seis meses desempleado y dejó de hacer los pagos de manutención infantil. De nuevo buscó tratamiento para la depresión en la sala de emergencias del Hospital Warren. Fue ingresado en un centro psiquiátrico, pero salió poco tiempo después. El tratamiento psiquiátrico no parecía tener efecto sobre la salud mental de Cullen; sus vecinos dijeron que podía ser visto persiguiendo gatos por la calle durante la noche, gritando o hablando consigo mismo, y haciendo muecas a la gente cuando pensaba que no lo veían.






Morristown Memorial Hospital


En febrero de 1998, Cullen fue contratado por el Liberty Hospital en Allentown, Pennsylvania, donde atendía a los pacientes dependientes de un respirador. Allí fue acusado de dar a los pacientes medicamentos no prescritos, y fue despedido cuando se le vio entrar en la habitación de un paciente con varias jeringas en la mano. El hombre terminó con un brazo roto, pero al parecer no recibió inyecciones. Cullen causó la muerte de un paciente que fue atribuido a otra enfermera.



Liberty Hospital


Después de salir de allí, fue empleado en el Easton Hospital, en Easton, Pennsylvania, de noviembre de 1998 a marzo de 1999. El 30 de diciembre de 1998 se asesinó a otro paciente con digoxina. Las pruebas mostraron cantidades letales de la sustancia en la sangre del paciente, pero una investigación interna del hospital fue concluyente: nada señalaba definitivamente a Cullen como el asesino.



Easton Hospital


A pesar de su historial de inestabilidad mental y el número de muertes durante su empleo en diversos hospitales, Cullen siguió encontrando trabajo debido a una escasez nacional de enfermeras. Además, no existía ningún mecanismo de información para identificar a las enfermeras con problemas de salud mental o de empleo. Cullen tomó un trabajo en la Unidad de Quemados del Lehigh Valley Hospital en Allentown, Pennsylvania, en marzo de 1999. Allí asesinó a un paciente y trató de matar a otro.



Lehigh Valley Hospital


En abril de 1999, Cullen dimitió voluntariamente del Lehigh Valley Hospital. Poco después tomó un trabajo en el St. Luke's Hospital en Bethlehem, Pennsylvania, donde trabajó en la Unidad de Cuidados Cardiacos. Los siguientes tres años, Cullen mató al menos a cinco pacientes e intentó asesinar a dos más. El 11 de enero de 2000, Cullen intentó suicidarse de nuevo. Puso una parrilla de carbón en su tina de baño, la encendió, y esperaba sucumbir a la intoxicación por monóxido de carbono. Los vecinos de Cullen olieron el humo, y llamaron a los bomberos y a la policía. Cullen fue llevado a un hospital y a un centro psiquiátrico, pero regresó a su casa al día siguiente.



St. Luke's Hospital


Nadie sospechaba que Cullen estaba matando pacientes en el St. Luke's Hospital hasta que un compañero de trabajo encontró frascos de medicamentos, algunos utilizados, otros no, en un contenedor de eliminación. Las drogas no eran útiles fuera del hospital y no podían ser utilizadas por los usuarios de drogas recreativas, por lo que su robo parecía extraño. Una investigación demostró que Cullen había tomado la medicación. Se le ofreció un acuerdo: renunciar y recibir una carta de recomendación, o ser despedido e investigado. Él dimitió y fue escoltado fuera del edificio en junio de 2002.



James Strickland, una de las víctimas

Siete de los compañeros de trabajo de Cullen se reunieron con el fiscal de distrito para alertar a las autoridades de sus sospechas de que el enfermero había utilizado medicamentos para eliminar a algunos pacientes. Señalaron que entre enero y junio de 2002, Cullen había trabajado 20 % de las horas en su unidad, y estuvo presente en dos terceras partes de las muertes. Pero los investigadores nunca revisaron el pasado de Cullen, y el caso fue abandonado nueve meses más tarde debido a la falta de pruebas. Más tarde trascendió que los administradores del St. Luke's Hospital habían obstaculizado la investigación para evitar un escándalo.



Christopher Hardgrove, otra de las víctimas

En septiembre de 2002, Cullen comenzó a trabajar para el Somerset Medical Center en Somerville, Nueva Jersey, en la Unidad de Cuidados Intensivos. Alrededor de esta época, Cullen comenzó a salir con una chica, pero su depresión empeoró. En su nuevo empleo, mató a por lo menos ocho pacientes y trató de asesinar a otro en junio de 2003. Como de costumbre, sus fármacos de elección fueron la digoxina, la adrenalina y la insulina.



Somerset Medical Center


El 18 de junio 2003 Cullen intentó asesinar a Phillip Gregor, un paciente en el Somerset Medical Center. Gregor sobrevivió y fue dado de alta, pero murió seis meses después. Poco después, las autoridades del hospital notaron indicios de los crímenes de Cullen. El sistema informático mostró que estaba accediendo a los registros de los pacientes que no tenía asignados, y varios compañeros de trabajo comenzaron a verlo en los dispensarios de medicamentos. Solicitaba fármacos que no habían sido prescritos a los pacientes que atendía. Muchos pedidos fueron cancelados de inmediato y otras peticiones similares se hacían con diferencia de minutos.



Michael Strenko, otra de las víctimas

En julio de 2003, los investigadores advirtieron a los funcionarios del Somerset Medical Center que al menos cuatro muertes sospechosas por sobredosis indicaban la posibilidad de que un empleado estuviera matando pacientes. El hospital retrasó la colaboración con las autoridades hasta octubre. Para entonces, Cullen había matado al menos a otros cinco pacientes e intentó matar a un sexto. Cuando un paciente en Somerset murió por niveles de glucosa muy bajos, el centro médico cedió y alertó a las autoridades estatales. Ese paciente la fue víctima final de Cullen.


Una investigación sobre el historial de empleos de Cullen levantó sospechas sobre su participación en otras muertes. El Somerset Medical Center despidió a Cullen el 31 de octubre de 2003, supuestamente por mentir en su solicitud de empleo. La policía lo mantuvo bajo vigilancia durante varias semanas, hasta que terminaron su investigación. Cullen fue arrestado en un restaurante el 12 de diciembre de 2003, acusado de un cargo de asesinato y un cargo de intento de asesinato.






El arresto


El 14 de diciembre de 2003, Cullen admitió ante los detectives de homicidios Dan Baldwin y Timothy Braun, el intento de asesinato de Jin Kyung Han. Además, Cullen dijo a los detectives que había asesinado a cuarenta pacientes durante su carrera criminal de dieciséis años.



Timothy Braun y Dan Baldwin

También aceptó el asesinato del reverendo Florian Gall, paciente en Somerset. En abril de 2004, Cullen se declaró culpable en un tribunal de Nueva Jersey por el asesinato de trece pacientes y el intento de matar a otros dos mediante una inyección letal mientras estaba empleado en Somerset.



Florian Gall

Como parte de su acuerdo de culpabilidad, se comprometió a cooperar con las autoridades si no le daban la pena de muerte por sus crímenes. Un mes más tarde, se declaró culpable del asesinato de tres pacientes más en Nueva Jersey. En noviembre de 2004, Cullen se declaró culpable en la corte de Allentown, Pennsylvania, de matar a seis pacientes y tratar de matar a otros tres.



El juicio







En julio de 2005, Cullen se encontraba en la cárcel del condado de Somerset, en Nueva Jersey, mientras las autoridades continuaban investigando su participación en otras muertes. Dijo que no podía soportar la idea de presenciar o escuchar acerca de los intentos de salvar la vida de una víctima que ya estaba destinada a morir.






También afirmó que le daba a los pacientes sobredosis para poner fin a su sufrimiento. Sin embargo, muchos de sus pacientes no eran terminales y serían dados de alta en breve. Mencionó que aunque observaba a menudo el dolor de los pacientes durante varios días mientras pensaba en asesinarlos, la decisión de cometer cada homicidio obedecía a un impulso.






Muchos pensaron que la cifra real de sus crímenes podría ser muy superior y algunos expertos calcularon hasta 400 asesinatos. Charles Cullen fue sentenciado en Pennsylvania a cadena perpetua, más 100 años de prisión, sin derecho a libertad condicional.






La sentencia






El 2 de marzo de 2006, fue sentenciado a otras once cadenas perpetuas consecutivas en Nueva Jersey, y no será elegible para libertad condicional durante 397 años. El 10 de marzo de 2006, Cullen se presentó en la Sala de Audiencias. Cullen, que estaba molesto con el juez, repitió “Su señoría, tiene que dimitir” por treinta minutos, hasta que el juez ordenó que fuera amordazado con tela y cinta adhesiva. Incluso después de haber sido amordazado, Cullen siguió tratando de repetir la frase.




El 10 de marzo de 2006, Cullen se presentó en la Sala de Audiencias. Cullen, que estaba molesto con el juez, repitió “Su señoría, tiene que dimitir” por treinta minutos, hasta que el juez ordenó que Cullen fuera amordazado con tela y cinta adhesiva. Incluso después de haber sido amordazado, Cullen siguió tratando de repetir la frase. En esta audiencia, Platt lo condenó a otras seis cadenas perpetuas.






Como parte de su acuerdo de culpabilidad, Cullen trabajó con los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley para identificar a las víctimas adicionales. En agosto de 2006, Cullen donó un riñón al hermano de una ex novia. Fue recluido en la prisión estatal de Trenton, Nueva Jersey.



En prisión


Los hospitales temían investigar incidentes o dar una mala referencia de empleo pensando que tales acciones podrían desencadenar una demanda. Según los detectives y el propio Cullen, varios hospitales sospechaban que estaba matando pacientes, pero no tomaron las acciones legales correspondientes.


Después del juicio, muchos familiares de las víctimas acudieron para insultarlo y preguntar por sus parientes muertos. A raíz del Caso Cullen, Pennsylvania, Nueva Jersey, y otros treinta y cinco estados, adoptaron nuevas leyes para alentar a los empleadores a dar evaluaciones honestas de los trabajadores y de su desempeño laboral, brindando inmunidad a los empleadores cuando proporcionan una evaluación veraz de los trabajadores.



Familiares de las víctimas

Muchas de estas leyes, aprobadas en 2004 y 2005, refuerzan los requisitos para contratar profesionales con licencia para el cuidado de la salud, quienes deben someterse a verificaciones de antecedentes penales. Charles Cullen dijo que había vivido toda su vida como en una neblina. Comentó también lo fácil que era moverse de un lugar a otro, en el momento que escuchaba rumores sobre sus actos.




BIBLIOGRAFÍA:




38 comentarios:

ladypunk17... dijo...

Muy buena entrada...
Saludos desde Buenos Aires, Argentina...

Manga Gástrica dijo...

Parece mentira que un tipo con tanta inestabilidad mental e intentos de suicidio pudiera trabajar en un gran número de hospitales como si nada. Dos cosas para decir: 1) ojala no hubiera fallado en todos sus intentos de suicidio y 2) la falta de controles en el personal de los hospitales que tienen el cuidado de algo tan importante como nuestra salud, los hace también cómplices silenciosos de estos crímenes. Debería haber quedado algún registro con todas las irregularidades durante sus turnos… y ni que hablar las muertes.

Información interesante sobre la Manga Gástrica

Carlos Odín dijo...

Lo más irónico del asunto, es que intentó suicidarse en muchas ocasiones, y cuando lo arrestaron no quiso la pena de muerte y prefirió reclusión perpetua.

Anghel Perez dijo...

Excelente blog, saludos desde Guanajuato México!!!

Anónimo dijo...

Muy extraños sus intentos de suicidios alguien sabe como se puede saber cuantos intentos de suicidio tienen las personas? digo, como saben que este inutil se quiso suicidar en verdad? obviamente si se hubiera querido matar se hubiera dado una sobredosis de sus armas letales en vez de andar matando. Este tenia otra cosa no era depresivo parece borderline. Extraño tmb que los hospitales pensaran que era mejor callar que una demanda por parte del empleado osea no se les ocurre que los familiares de los pacientes tmb queriesen demandar por negligencia (que es mas peorr!!) y sobre todo que son mas personas!!(hasta parece la era de la mera ignorancia alla por la era medieval) pff asi ni me quiero enfermar porq se q en muchos hospitales no tienen regulacion con los enfermeros o con medicos pensativos que salen de la escuela mas cara...

Anónimo dijo...

Un enfermo mental cuidando a otros enfermos?algo falla ahí..
Saludos ECS y gracias por otro caso mas

Anónimo dijo...

La última foto es de alguna película en particular? O es él realmente?.

muy buena me encantó. Estoy esperando la próxima��

Anónimo dijo...

JEJEJEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEJEEEE anonimo de arriba eso mismo hago yo y no soy un maldito sadico asesino a veces si me canso pero hay algo que me impide ser anormal a este le faltaba eso. Tengo depresion y vivo y cuido a mis padres ancianos de 80 y 84. Tal vez este hombre tenia otra enfermedad.

DobreJ dijo...

Esto me ha recordaro a un caso de la médica asesina Noelia De Mingo y la masacre en la Fundación Jiménez Díaz.
Un caso que si el administrador de este fabuloso foro se anima a publicar,creo será interesante.

cami dijo...

que paso con la publicacion de hoy?

DobreJ dijo...

Eso digo yo!!!! Esperando con ansias que se me haga la guardia más amena con otro post que espero impaciente cada
domingo : ( pero no pasa nada voy releyendo los otros que nunca me canso de leer por lo bien esplicado y documentaro.

ZOI FUENTES dijo...

Y la publicación de hoy??? aqui estoy lista como todos los domingos para leerla

Roman dijo...

;c espero que todo este bien se siente raro no leer una nueva entrada.
Saludos y gracias por todo.

Anónimo dijo...

Hola, que pasó con la historia de esta semana?,
Nos dejaron vestidos y alborotados

noura alami dijo...

Nunca dejes de escribir porfavor eres un genio de la narracion deberias sacar un libro con todas tus recopilaciones , graciias por regalarnos estas historias reales tan detalladas y bien explicadas

Anónimo dijo...

Escrito donde estas? Me hizo falta el artículo de este domingo 😧

Anónimo dijo...

Escrito todo bien? Cada domingo fielmente entro a leer la nueva entrada, y ya van dos domingos sin nada. Es raro entrar y no leer nada nuevo. Regresa pronto!!!!

Anónimo dijo...

Anhelaba la llegada de los domingos para adentrarme en la mente perturbada de tantos asesinos dispares que tu me has dado a conocer. Cuando entro en la página y veo que no estás los domingos se han convertido en insipidos. Regresa.

JUANDAGO dijo...

Pensé exactamente lo mismo

Unknown dijo...

Que pex con ustedes??? No nos dejen así please

Anónimo dijo...

Podrias subir el caso de Paulette Gebara Farah? Por favor

Jumad dijo...

Feliz noche desde Caracas. Hace ya un par de meses entro y no hay nuevas estradas. Imagino estas muy ocupado ECS y no tienes tiempo para postear. De veras hacen falta tus escritos. No hay otra página igual en la Web, ni siquiera en ingles. Espero sea temporal y que podamos seguir leyendo cada semana tus entradas. Hasta pronto.

Juan B. Madriz

Anónimo dijo...

Vaya, ojalá y sua intentos de suicidio no hubiesen fallado v:

Sandra Ruiz Artista Plástica dijo...

Totalmente!

Sandra Ruiz Artista Plástica dijo...

Eso mismo ... Muy raro.

Chris Santillano dijo...

Es una ironía que después de tantos intentos de suicidio al final haya preferido evitar la pena de muerte, cuando parece que es lo que ha estado buscando desde siempre, tipo loco, al menos se carga un montón de cadenas perpetuas.

Saludos desde Venezuela dijo...

Terrible, hace meses que no se postea más!

Anónimo dijo...

Igual me gustaría leer sobre ese caso, ya posteaa amo esta pagina y la extraño!!!

Anónimo dijo...

Que locura...

zurisadai dijo...

Que le habra pasado a escrito?
Es extraño entrar y ver que no a compartido ninguna historia se te extraña espero y estes bien.

Saludos desde México

Anónimo dijo...

Hola muy buenas a todos los lectores me llamo Marta Perdomo Arenas soy hermana de Andrés Perdomo Arenas el administrador de esta web,mi hermano falleció hace 3 semanas de un paro cardíaco, tenía 41 años,era periodista, investigador, y fotoperiodista ,soltero,sin hijos,como imaginarán su partida nos ha dejado muy dolidos,la web seguirá como esta no se borrará pero ha no habrá actualizaciones este era un proyecto exclusivo de mi hermano y en su memoria lo dejaremos tal y como esta ATT:La Familia Perdonó Arenas.

Escrito con Sangre dijo...

¡Ja ja ja! ¡Qué tontería, qué mentira tan grande! Esta página no es obra de ese tal Andrés Perdomo Arenas. Todos los lectores saben que los únicos comunicados oficiales se realizan desde esta cuenta. Si el blog no se actualiza desde diciembre, es porque hemos tomado una pausa para consolidar otros proyectos. No se dejen engañar. Me divierte que ahora hasta los trolls quieren apropiarse de un trabajo de años.

¡Saludos sangrientos a todos!

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJA consiguio que aparecieras JAJAJAJA,SALUDOS escrito con sangre extrañamos tus publicaciones.

zurisadai dijo...

Si, lo consiguió al menos ahora sabemos que se encuentra bien y que seguirá publicando mas adelante esperamos hablo por todos que sea pronto ya que extrañamos mucho su trabajo

Saludos desde México.

Freedom dijo...

Excelente blog. Aún no termino de leer todo estoy en el caso de elisa lam.
Tengo una sugerencia, sería grandioso que puedas publicar el caso del Padre Luis Espinal en la sección de casos sin resolver, figura muy reconocida y muerte que aún indigna, muchas gracias de antemano ☆☆☆

Andrés Perdomo Arenas dijo...

Marta, te felicito hermana querida, hiciste qué escrito con sangre haya dado un comunicado oficial. Te aplaudo de pie.

Unknown dijo...

Se referían a demandas de familiares de los pacientes o de los propios pacientes si se descubría la verdad.

Unknown dijo...

Parece él.