Donald Gaskins: “Pee Wee”


“Todo lo que podía pensar es en cómo podía hacer lo que yo quisiera con su cadáver”.
Donald Gaskins


Donald Henry Gaskins Jr. nació el 13 marzo de 1933 en el condado de Florence, Carolina del Sur (Estados Unidos). El nombre de su madre era Parrott y él era el más pequeño de una serie de hijos ilegítimos. Sus primeros años se caracterizaron por la negligencia de su madre, quien nunca se encargó de educarlo. Cuando Gaskins tenía sólo un año de edad, se bebió una botella de queroseno, lo que le provocó daño cerebral; padeció convulsiones hasta que tenía tres años. También sufría de terrores nocturnos. Gaskins recibía palizas constantes por parte de sus padrastros. Era muy pequeño para su edad y de inmediato se ganó el apodo de “Pee Wee”. Su madre tenía tan poco interés en él, que la primera vez que el niño supo su nombre de pila fue cuando se leyó en su primera comparecencia ante el Tribunal, a causa de una serie de delitos cometida por él y sus amigos, desertores escolares. Violaron a la hermana de uno de ellos y cometieron una serie de robos, además de asaltos. Fueron detenidos después de que un testigo, que sobrevivió a un ataque con un hacha, los identificó y denunció a la policía. Como resultado, Gaskins fue enviado al reformatorio. Allí permaneció hasta su adolescencia.



Gaskins en su juventud

En el reformatorio, Gaskins fue violado de manera constante por sus compañeros de prisión. Después de escapar de la escuela, casarse y regresar voluntariamente a completar su condena, fue puesto en libertad en 1951. Luego trabajó brevemente en una plantación de tabaco y se casó. Lo detuvieron de nuevo en 1953 y acabó siendo acusado de intento de asesinato, después de usar un martillo para atacar a una adolescente a quien le reclamó que lo había insultado. Gaskins fue condenado a seis años de prisión. Lo violaron de nuevo en la cárcel, pero esta vez se defendió y le cortó la garganta de su atacante, Hazel Brazell. Como resultado, recibió tres años más de condena, aunque se convirtió en un tipo de cuidado dentro de la prisión. Durante este período, su esposa solicitó el divorcio. Se escapó de la cárcel en 1955, escondido en la parte trasera de un camión de la basura y huyó a la Florida, donde tomó un empleo con una feria ambulante. Fue detenido, estuvo en custodia y lo pusieron en libertad condicional en agosto de 1961. Después de salir de prisión, Gaskins volvió a cometer varios robos y se casó otra vez. Dos años después de su libertad condicional, fue arrestado por la violación de una niña de doce años de edad, pero se fugó mientras esperaba sentencia. Lo detuvieron de nuevo en Georgia y terminó condenado a ocho años de prisión. Salió en libertad condicional en noviembre de 1968. Tras su liberación, se trasladó a la ciudad de Sumter y comenzó a trabajar con la compañía Fort Roofing.






Donald Henry Gaskins

Su primera víctima de asesinato al salir de la prisión fue una autoestopista, a quien torturó y mató en septiembre de 1969, antes de hundir su cuerpo en un pantano. En sus memorias, Gaskins escribió: “Todo lo que podía pensar es en cómo podía hacer lo que yo quisiera con su cadáver”. Iba a ser la primera de muchas a quienes recogió y mató mientras conducía por las carreteras costeras de la Autopista Sudamericana. El nombre de la chica era Kim Ghelkens.



Kim Ghelkens

Clasificó a estas víctimas como “matacosteras”: las personas, tanto hombres como mujeres, a quienes asesinaba por puro placer. En promedio, exterminaba una vez cada seis semanas. Otra de sus víctimas fue Teresa Armanda Alfonso, a quien violó, estranguló y sepultó cerca de la carretera.



Teresa Armanda Alfonso

En noviembre de 1970, Gaskins cometió el primero de sus llamados “asesinatos graves”: personas a las que conocía y asesinaba por motivos personales. Las primeras víctimas fueron su propia sobrina, Janice Kirby, de 15 años, y su amiga Patricia Ann Alsbrook, de 17 años, a las cuáles violó y mató en Sumter, Carolina del Sur.



Con su sobrina y su amiga

Gaskins torturaba y mutilaba a sus víctimas, tratando de mantenerlas con vida durante tanto tiempo como fuera posible. Confesó haberlas matado usando una variedad de métodos, incluyendo apuñalamiento, asfixia, mutilación e incluso afirmó haberse comido partes de varios cadáveres. Llegaría a afirmar que había matado a ochenta o noventa personas, aunque esta cifra nunca fue corroborada.



Janice Kirby

Otras víctimas cayeron por una variedad de razones: porque se habían burlado de él o porque intentaron chantajearlo, le debían dinero, e incluso porque le habían robado o pagado para matar a su víctima. Gaskins simplemente los ejecutaba, por lo general a balazos, antes de enterrarlos en torno a las zonas costeras de Carolina del Sur.






Las tumbas





En 1973, se comprometió a uno de sus asesinatos más terribles cuando violó y asesinó a dos de sus vecinas: Doreen Dempsey, de 23 años y con ocho meses de embarazo, y su hija de un año de edad.



Doreen Dempsey

Nadie sospechaba que Gaskins fuera un sádico asesino en serie, pero había algunos que sabían que él estaba dispuesto a cometer un crimen por una recompensa razonable. En febrero de 1975, una mujer llamada Suzanne Kipper Owens contrató a Gaskins para matar a su novio, Silas Barnwell Yates. Con el fin de encubrir el asesinato, Gaskins terminó matando a cuatro personas más.



La tumba de Silas Barnwell Yates

Gaskins fue arrestado por enésima ocasión el 14 de noviembre de 1975, cuando un socio criminal, llamado Walter Neeley, confesó a la policía que había sido testigo del momento en que Gaskins mataba a Dennis Bellamy, de 28 años, y a Johnny Knight, de 15.



Walter Neeley

Neeley confesó a la policía que Gaskins había matado a varias personas catalogadas como desaparecidas durante los cinco años anteriores, y le había indicado donde fueron enterrados. Entre esas víctimas se hallaba Cynthia Robin Gooding.



Cynthia Robin Gooding

El 4 de diciembre de 1975, Gaskins llevó a la policía a un terreno que poseía en Prospect, donde la policía descubrió los cuerpos de ocho de sus víctimas.



El arresto


Gaskins fue juzgado por ocho cargos de asesinato el 24 de mayo de 1976, declarado culpable el 28 de mayo y condenado a muerte, que posteriormente fue conmutada a cadena perpetua gracias a una apelación ante la Corte Suprema de los Estados Unidos.






Ficha de detención


El 2 de septiembre de 1982, Gaskins cometió otro asesinato, por la que obtuvo el apodo de “El Hombre Más Malvado de América”. Mientras estaba encarcelado en el bloque de alta seguridad de la correccional de Carolina del Sur, asesinó a un recluso del Corredor de la Muerte llamado Rudolph Tyner, condenado por el asesinato de una pareja de ancianos durante un robo a mano armada fallido en la tienda de su propiedad, en la comunidad de Burgess. Gaskins fue contratado para cometer este asesinato por Tony Cimo, hijo de Myrtle Moon, una de las víctimas.



El juicio



Gaskins inicialmente hizo varios intentos fallidos de matar a Tyner envenenando su comida y bebida, pero al final optó por utilizar explosivos. Para lograr esto, Gaskins preparó un dispositivo similar a una radio portátil y se la hizo llegar a Tyner hasta su celda, diciéndole que esto les permitiría que se comunicaran entre las celdas de aquel lugar.


Cuando Tyner siguió las instrucciones y se puso el aparato en la oreja, sin sospechar que estaba cargado de C4, un potente explosivo plástico, Gaskins detonó los explosivos desde su celda y lo mató. Más tarde dijo: “Lo último que Tyner escuchó fue mi risa”. Gaskins fue juzgado por el asesinato de Rudolph Tyner y condenado a muerte. Para entonces, la policía seguía buscando cadáveres, a veces con la ayuda del mismo Gaskins.



Las investigaciones y la búsqueda de cadáveres





En el corredor de la muerte, Gaskins le dictó sus memorias a un periodista llamado Wilton Earle. Confesó haber cometido más de un centenar de asesinatos, entre ellos el de Margaret Cuttino, una niña de trece años de edad, hija del entonces senador James Cuttino. En su autobiografía, titulada La verdad final, Gaskins afirmó que tenía “una mente especial que daba permiso para matar”.



En el Corredor de la Muerte

Gaskins fue ejecutado el 6 de septiembre de 1991 a la 01:10 horas en la Broad River Correctional Institution. Fue la cuarta persona en morir en la silla eléctrica, después de que la pena de muerte fue reinstaurada en Carolina del Sur en 1977. Unas horas antes de ser escoltado hasta la silla, Gaskins intentó suicidarse cortándose las venas con una cuchilla de afeitar que se había tragado la semana anterior. Luego tosió. Sus últimas palabras fueron: “Voy a dejar que mis abogados hablen por mí. Estoy listo para irme”.




BIBLIOGRAFÍA:



FILMOGRAFÍA:


14 comentarios:

Jumad dijo...

Sanguinario y despiadado el hombre! Muy buena entrada ECS. Saludos desde Venezuela

Juan Lira dijo...

Muy interesante :)

Ariel Ratto dijo...

Sin palabras

Anónimo dijo...

Quien se lo iba a creer, tiene una cara de tonto del barrio y en realidad ha sido un autentico monstruo...
Saludos Escrito!
Con ganas de leer tu próximo articulo.

lilian gaona dijo...

muy buena historia ....un loco,despiadado asesino .. saludos.

Arturo Valerio dijo...

Excelente, como siempre, historias contadas con presicion y elocuencia...

hyriu75 dijo...

Gran historia y como siempre bien narrado y documentada sigan así!

Anónimo dijo...

Terrible,"el hombre más malvado de America",incluso llegó a asesinar dentro de la cárcel, increible, lo que no termino de entender es lo del intento de sucidio siendo como era..
Gracias por otro rato entretenido y saludos ECS
Salem

Claudia Páez dijo...

Wau, que tipo más malvado

Anónimo dijo...

La infancía y adolescencia de este hombre fueron de terror y explican de algún modo que estos fueran los resultados.
Yo lo lamento y considero que la vida que le tocó fue muy injusta, pero como la perversión a la que llegan en estos casos, no tiene cura por ahora, creo que la pena de muerte por inyección letal, es lo mejor para ellos y para la sociedad.
La existencia de un tipo así, que asesinó a más de cien personas, torturándolas despiadadamente, no tiene sentido.
No quiero venganzas ni torturas, por eso no estoy de acuerdo con la silla eléctrica o la horca. Me dirán que el sufrimiento de la espera en el corredor de la muerte es terrible, pero no tanto como lo que este ser humano hizo con cada una de sus víctimas.
Si no quedan dudas de la culpabilidad de un asesino serial, la inyección letal es mejor que correr el riesgo de que escape y vuelva a matar. Tampoco él será feliz viviendo en prisión 40 o 50 años, y a veces más, ni es justa esa carga económica para la sociedad.
Entré al blog buscando datos de Robledo Puch, que está muy bien tratado también.
No sé si seguiré leyendote. Estas historias me desagradan mucho. Saludos.
Soy Iris, desde Argentina.

Ampersand dijo...

Donald Henry "Pee Wee" Gaskins, uno de los "Top Ten" en cuanto a número de víctimas ..... es escueta la descripción pero con eso basta para comprender a bien la magnitud de sus crímenes: al parecer, todo el resentimiento que acumuló a lo largo de los años de malos tratos y abuso sexual se liberó a través de la crueldad con que asesinaba.

Buen trabajo ECS, gracias una vez más, hasta luego !!!!

Anónimo dijo...

Creo qe el queroseno le dejo secuelas graves xd. Saludos

Anónimo dijo...

Muy inteligente tu comentario iris. Lastima que esta comprobado que el numero de crimenes se duplica en los estados que permiten pena de muerte. Entre otras cosas porque el criminal ya no tiene nada que perder y tiene luz verde para matar. Ademas de los que fueron ejecutados y luego se descubrio que eran inocentes

Anónimo dijo...

Una inspiración de verdad el olor a carne corroe mis pensamientos y cada paso que doyse contará algún día