Manuel Delgado Villegas: “El Arropiero”


“Necesito que alguien se acuerde de mí”.
Frase recurrente de “El Arropiero”


Manuel Delgado Villegas nació el 25 de enero de 1943 en Sevilla (España). Su madre, que contaba entonces 24 años, murió al dar a luz, por lo que él y su única hermana, Joaquina, fueron criados por su abuela; también intervinieron varios parientes diferentes, que le propinaban frecuentes palizas. Su padre se marchó a vivir al Puerto de Santa María, donde posteriormente se volvería a casar. Manuel asistió a la escuela, pero no aprendió a leer ni escribir. El hambre y la miseria de la posguerra inundaban España. Su progenitor, un honrado trabajador, se ganaba la vida fabricando y vendiendo arropías o arrope, un dulce elaborado con higos,  a la puerta del Colegio de LaSalle. El pregón que lanzaba el padre era: “¡Arropía de Turquía! / ¡Las llevo largas y retorcías! / ¡Qué ricas y qué buenas / llevo mis arropías!” Manuel lo ayudaba, de ahí recibió su alias; primero fue “El Hijo del Arropiero” y luego simplemente se le conoció como “El Arropiero”.



Manuel Delgado Villegas en su juventud

Era bisexual, mostraba un carácter bastante violento y la promiscuidad empezó a ser su norma de vida. Gozaba de gran estima entre homosexuales y prostitutas, y logró vivir a su costa. Su éxito se debía a que padecía anaspermatismo, es decir, ausencia de eyaculación, por lo que era capaz de practicar repetidos coitos en busca de un orgasmo que jamás conseguía alcanzar. A los dieciocho años ingresó en la Legión, donde además de iniciarse en el consumo de marihuana, motivo por el que fue sometido a una cura de desintoxicación, comenzó a padecer ataques epilépticos, lo que le sirvió para ser declarado no apto para el servicio militar. Allí aprendió a propinar un golpe mortal, que usaría en su carrera criminal. A partir de entonces se dedicó a recorrer la costa mediterránea ejerciendo la mendicidad, robando en las casas de campo y prostituyéndose. Fue detenido en numerosas ocasiones. Jamás llegó a ingresar en prisión, dado que las convulsiones neurológicas que escenificaba lo conducían a establecimientos psiquiátricos de los que rápidamente salía.


A los veinte años de edad inició su carrera asesina. Era el 1 de enero de 1964 y estaba paseando por la playa de Llorac, en Garraf, Barcelona, cuando el impulso homicida lo asaltó: “Vi a un hombre dormido apoyado en un muro. Me acerqué a él muy despacio y, con una gruesa piedra que cogí cerca del muro, le di en la cabeza. Cuando vi que estaba muerto, le robé la cartera y el reloj que llevaba en la muñeca. ¡No tenía casi nada y el reloj era malo!” El cadáver fue descubierto a los diecinueve días del crimen. La víctima, un cocinero llamado Adolfo Folch Muntaner, había acudido a la playa desde la ciudad condal para recoger un par de saquitos de arena para la cocina y se recostó a dormir una pequeña siesta de la que jamás despertó.



Manuel Delgado Villegas

Tres años después de este asesinato volvió a las andadas, ahora en Ibiza. El 20 de junio de 1967, en un chalet deshabitado de Cam Plana, a cinco kilómetros de la capital, abandonaba el cadáver desnudo de Margaret Helene Boudrie, una estudiante francesa que ese día cumplía 21 años. La muchacha había acudido al lugar con un estadounidense y, tras ingerir varias dosis de LSD, éste intentó mantener relaciones sexuales, pero ella se opuso tenazmente. El tipo, desanimado, abandonó la casa dejando la puerta abierta. La casualidad hizo que “El Arropiero” lo viera salir y, pensando que era un ladrón, intentó imitarle, encontrándose con la hermosa joven dormida. Esta tampoco despertaría. Tras matarla, violó el cadáver.







El 20 de julio de 1968, durante un viaje relámpago a la capital de España, asesinó a Venancio Hernández Carrasco, inventor del slogan “Chinchón, anís, plaza y mesón”. “El Arropiero” le pidió algo de comer. Venancio le respondió que si quería comer, trabajara, que era joven. Ofendido, lo mató con un golpe de karate. El cadáver apareció en un recodo del río Tajuña, sin pantalones ni calcetines. Al principio, todo el mundo creyó que había muerto ahogado por accidente. “Lo maté porque lo vi en compañía de una niña a la que trató de violar”, fue su primera excusa.



Venancio Hernández Carrasco

El 5 de abril de 1969 mató a su siguiente víctima, un millonario llamado Ramón Estrada Saldrich, barcelonés que contrataba regularmente sus servicios sexuales por el precio de 300 pesetas la sesión. Se encontraban en la tienda de muebles propiedad de este industrial, escenario habitual de sus reuniones, cuando Manuel le solicitó mil pesetas prestadas, argumentando que tenía una necesidad urgente. El cliente prometió dárselas al final, pero, concluido el acto, le pagó las 300 de rigor. “Por eso le pegué en el cuello con el canto de la mano y cayó al suelo. Cuando le estaba quitando la cartera se despertó y empezó a insultarme él a mí, por lo que agarré un sillón, le arranqué una pata y le di con ella en la cabeza”. Después lo remató estrangulándolo con tanta violencia que le partió el cuello.



Ramón Estrada Saldrich

El 23 de noviembre de 1969 cometió su acto criminal más condenado en Mataró. Asaltó a Anastasia Borrella Moreno, una mujer de 68 años. Explicó que aquel día tenía ganas de una mujer. Al encontrarse con la anciana, le preguntó si quería tener sexo con él. La mujer reaccionó indignada y lo amenazó con avisar a la policía. Entonces la mató propinándole un fuerte golpe. Después la arrojó desde una altura de diez metros, descendió en su búsqueda y arrastró el cuerpo ensangrentado hasta el interior de un túnel, donde la violó mientras la estrangulaba lentamente. Dejó allí el cadáver y durante las tres noches siguientes, siguió violando el cuerpo, sin importarle el proceso de putrefacción.



Anastasia Borrella Moreno

En septiembre de 1970 decidió trasladarse a vivir al Puerto de Santa María con su padre, para ayudarle en la fabricación de arropías y vender golosinas en un carrito por las calles. Pronto hizo amistad con Francisco Marín Ramírez, un homosexual con el que mantuvo secretas relaciones. El 3 de diciembre lo mató. “Fuimos a dar un paseo en moto y cuando íbamos a salir a la carretera general, me acarició. Le dije que se estuviera quieto, pero no me hizo caso. Enfadado, paré y le di un golpe en el cuello, despacio, pero era tan flojo que se cayó y se rompió las gafas. No respiraba bien y me dijo que lo llevara al fresco, junto al río. Allí intentó otra vez tocarme y, sin pensarlo, le solté un golpe más fuerte y cayó al fango, boca abajo e inmóvil”. El cadáver fue localizado flotando a doce kilómetros del lugar del crimen.


Durante su estancia en la localidad costera entabló relación con Antonia Rodríguez Relinque, una retrasada mental muy conocida por su exacerbada sexualidad. Llegó al absurdo de presentarla a su padre como su novia. El 18 de enero de 1971 “salimos a dar un paseo y por una vereda fuimos al campo de Galvecito; hacíamos el amor siempre en él sin que nadie nos viera. Lo hicimos, como siempre, de muchas formas, pero me pidió una cosa que me daba asco. Cuando me negué a ello me insultó y me dijo que no era hombre, pues otros se lo habían hecho. Entonces le pegué un golpe, y como no se callaba y me seguía insultando, le puse al cuello los leotardos que se había quitado y apreté hasta que se murió”. Cuando terminó escondió el cuerpo entre unos matorrales y regresó al pueblo. Los siguientes días se dedicaría a violar el cadáver. “Volví a estar con ella el lunes, el martes y el miércoles, y hubiera vuelto hoy si no me hubieran detenido. ¡Estaba tan guapa! ¡La quería tanto! ¿No era mi novia? ¿Entonces no podía hacer el amor con ella lo mismo que antes?”



Antonia Rodríguez Relinque

La desaparición de la minusválida puso a la policía sobre la pista del criminal. La Brigada de Investigación Criminal lo arrestó el 8 de enero de 1971. “El Arropiero” presentaba entonces un aspecto muy singular: caracterizaba su rostro con un bigote que imitaba el del cómico mexicano Mario Moreno “Cantinflas”, como un homenaje al que era su personaje más admirado.



“El Arropiero” y “Cantinflas”

De los cuarenta y ocho asesinatos que según su confesión cometió durante sus siniestras andanzas por Francia, Italia y España, sólo se llegaron a probar ocho, debido a la extrema complejidad del caso, que hubiera precisado la colaboración policial a nivel europeo. Faltaban acusaciones particulares, hubo pocos testigos. Describió con la mayor frialdad posible cómo en Roma mató a su patrona porque se había encaprichado de él y, como era demasiado gorda, no podía abrazarla. En París se encaprichó de una joven que pertenecía a una banda de atracadores; como éstos se negaron a admitirlo en el grupo, acribilló a los cuatro con la metralleta de uno de ellos. En la capital francesa, antes de ser expulsado del país por indocumentado, mató a otra chica estrangulándola lentamente.






El arresto

Prosiguió sus correrías por la Costa Azul, asesinando a una dama de unos cuarenta años que le llevó a su lujoso chalet; ella se empeñó en que durmiera y él, contrariado, le machacó la cabeza con una piedra. Le robó el dinero y las alhajas. Igual que haría con un hombre que, al verlo dormido en la playa, se ofreció a que lo hiciera en su casa; tras invitarlo a cenar, intentó mantener relaciones sexuales con él. Un apretado cable alrededor del cuello del anfitrión puso fin a su generosidad. Aportó un dato que ayudó a la Interpol a atribuirle la autoría del crimen. Recordó que, al mantener contacto sexual con su víctima, se quedó dentro del recto de ésta el vendaje que le cubría el dedo con el que le penetró. El informe del forense establecía que, efectivamente, al hacerle la autopsia se habían encontrado unas gasas en tal lugar.



Ficha de detención

Nunca tuvo abogado defensor, ni fue juzgado, ya que se le diagnosticó una enfermedad mental. No se llegó a celebrar la vista oral, sino que, con base en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, se emitió un auto de sobreseimiento libre, por el que quedó archivada la causa. La Audiencia Nacional ordenó en 1978 su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario. El de Carabanchel fue su destino, hasta el cierre del mismo. En ese manicomio fue examinado por expertos psiquiatras de numerosos países, quienes determinaron que se trataba de un psicópata, a causa de ser poseedor del cromosoma XYY. Este se caracterizaba además por causar un retraso mental que, en algunos casos, inducía al individuo a ser más agresivo.



“El Arropiero” en el manicomio


Los especialistas que estudiaron su caso coincidían en que no se le podía poner en libertad porque “es un criminal nato, un asesino que puede hacer mucho daño siempre, mientras viva”. Afirmaban que debido a su alteración genética carecía de conciencia, de sentido de la culpabilidad, de remordimientos; creía que era normal, incluso cuando asesinaba. Mientras viajaba con unos agentes de policía, escuchó en la radio que un asesino mexicano había matado más gente que él. “El Arropiero” afirmó: “Denme veinticuatro horas y les aseguro que un miserable mexicano no va a ser mejor asesino que un español”.



Con un amigo

Durante las dos décadas de internamiento fue sometido a tratamientos por diversos expertos. A consecuencia de ello jamás volvió a mostrarse violento con otros enfermos. “En ocasiones ocurre que algún interno se mete con él llamándole ‘estrangulador’ y, sin violentarse, enseguida me llama y viene a presentar la queja oportuna”, declararía uno de los jefes del centro de Carabanchel.



Los titulares










Con el paso de los años en el psiquiátrico, su aspecto se transformó. Pese a ser un cuarentón, parecía un anciano de cabello oscuro encanecido, ralo y enmarañado, barba hirsuta, rostro ajado, ojos azules. Pero su actitud cambió. “No he matado a nadie”, susurraba a quien quería escucharle. Como si hubiera olvidado el casi medio centenar de asesinatos de los que alardeaba, describiéndolos con todo detalle en los interrogatorios policiales. Decía que quería curarse, trataba de recuperar la libertad.



El asesino, envejecido

Tras el cierre del hospital psiquiátrico penitenciario de Carabanchel, prosiguió su internamiento judicial en el sanatorio alicantino de Foncalen. Los últimos años de su vida los pasó ingresado en el psiquiátrico de Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, de donde podía salir a pasear libremente. Subsistía con altibajos en su esquizofrenia, que se completaba con un cuadro de delirio megalomaníaco y desorientación espacio-temporal, así como con una fuerte tendencia al autismo, lo que le aislaba del mundo que lo rodeaba.



Se pasó los largos años de reclusión fumando un cigarrillo tras otro, devorando cajetillas. Con la entrada en vigor del nuevo Código Penal fue puesto en libertad. Debido a su tabaquismo, desarrolló una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. “El Arropiero”, considerado el peor asesino en serie de la historia criminal española, murió en Badalona, España, el 2 de febrero de 1998.




BIBLIOGRAFÍA:







FILMOGRAFÍA:


17 comentarios:

Gloria Espinosa dijo...

Primer comentario!! Heeeellll yeeeeeeessss!! Muy buena historia y que tipo tan loco! Me encantas ECS

Anónimo dijo...

A este artículo ya lo publicaste anteriormente!!!. Porque recuerdo muy bien haberlo leído en otra oportunidad.En fin, a la espera de artículos "nuevos". Saludos.

Anónimo dijo...

El de la ultima foto no es Charles Manson?

Antonio BG dijo...

Muy interesante post me sorprende como es que nunca pudo llegar al orgasmo.

Anónimo dijo...

Hola ECS!! Me encanta este blog, no me lo pierdo cada semana. Me gustaría q publicaran el caso d Mark Dutrox d Bélgica. Saludos desde México!! ;)

Anónimo dijo...

aunque me gusta mucho ese blog, este fue algo flojo en mi opinion cuando vendran los verdaderos caso que contenga imagenes fuertes?

Juan Manuel Villalpando Morales dijo...

muy bien me agrada mucho este blog, lo acabo de descubrir hace una semana y no me puedo despegar de leer :D muchas gracias al autor por el contenido

Anónimo dijo...

Buenas,suelo leer el blog y las historias son buenas,me gustan y espero que el comentario que haré a continuación no suene muy borde. Un apunte sobre esta historia: no se dice "retrasada mental" se dice persona con discapacidad intelectual y tampoco se dice "minusválida",es persona con minusvália. Sinceramente me han sangrado los ojos al leer estos términos ya que parecía dicho con desprecio (probablemente no sea así) pero lo parecía.

Un saludo

Vanessa dijo...

Totalmente de acuerdo con el anónimo que corrige los términos utilizados. Antiguamente, sí se usaban esas palabras que tan mal suenan. Yo personalmente he estudiado sobre discapacidades y me duele que aún se usen términos tan despectivos, porque como bien dice anónimo es PERSONA con... lo que sea, discapacidad, ceguera, cojera, etc. Porque primero va la persona, ya que usando términos como retrasada, discapacitada, ciega etc ponemos por delante la discapacidad de la persona y una persona es muchísimo más que una discapacidad.
Dejando a parte esta pequeña opinión que en parte se sale de tema, quería comentar que soy de España y curiosamente nunca había oído hablar de este caso, me parece interesante lo que la mente humana es capaz de hacer, a la vez que perturbador. Creo que sí que existe gente con genes que hacen a esa persona asesina, aunque también, el entorno ayuda mucho.

Anónimo dijo...

Buen post....

Anónimo dijo...

Quisiera ver un post sobre el clan de los puccio de argentina....

Uncanario dijo...

El de la última foto no es Manson, ni el Arropiero, es el Matamendigos, otros asesino en serie español.

Ampersand dijo...

Un caso que puede decirse clásico, hablando de asesinos hispanoparlantes ...."El Arropiero" es otro caso de asesino que porta los genes doble Y que, de acuerdo a las teorías iniciales al respecto, recibió el nombre de "gen de la violencia".

Interesante caso el que presentaste esta semana en tu blog ECS, excelente trabajo, hasta luego !!!

Anónimo dijo...

Hola, encontré este blogspot que es una copia totalmente de ustedes, no es justo todo el esfuerzo para que alguien llegue y copie tal cual
��

Anónimo dijo...

http://yolyxanda.blogspot.mx/?m=1

ANA DE ESPAÑA dijo...

EL ARROPIERO FUE Y ES EL ASESINO MAS PROLIFICO QUE HEMOS TENIDO EN ESPAÑA,MATABA CREYENDO QUE ESTABA HACIENDO ALGO NORMAL CON LO QUE SE LE FUE DE LAS MANOS TOTALMENTE...TENEMOS UN ASESINO EN SERIE PSICOPATA AQUI EN ESPAÑA, QUE ESE SI QUE POR SU INTELIGENCIA MERECE SER MENCIONADO:"EL ASESINO DE LA BARAJA":ALFREDO GALAN.

huvy dijo...

Genial la manera de relatar historia de asesinos