Martina Zimmermann: “La Caníbal de Mönchengladbach”


“A ti, manzana, quiero celebrarte
llenándome con tu nombre la boca, comiéndote”.
Pablo Neruda


Martina Zimmermann nació en 1956 en Mönchengladbach, Renania del Norte-Westfalia (Alemania Occidental). Sus padres abusaban sexualmente de ella desde que era una bebé. Cuando se separaron, su padrastro la violó. Su madre la dejó un tiempo en un hogar para niños abandonados. Tras salir de allí y volver con ella, fue violada por otro padrastro. Para escapar de allí, muy joven se casó con Wilhelm Zimmermann, un chico problemático, con quien tuvo dos hijos: Brian y Josef. En 1982 se separó de su esposo y se quedó viviendo sola con los niños en su antigua casa, aunque seguía frecuentando a su ex esposo y teniendo sexo con él de vez en cuando.



Mapa de Mönchengladbach

En 1983, Martina era una atractiva, alta y bien formada madre divorciada de 28 años, que gustaba de pasar el tiempo viendo películas de terror. Tenía además una obsesión mórbida con la muerte y los cadáveres. Gustaba además de devorar cualquier clase de carne. Dentro del congelador guardaba serpientes, arañas tropicales y ratas parcialmente comidas. Tenía algunos hamsters en una jaula, que a veces usaba como alimento para otros animales o que ella misma devoraba. Aparte de sus excesos culinarios, se mantenía entretenida con una extensa biblioteca de brujería y magia negra, así como una gran variedad de películas pornográficas con elementos de sadomasoquismo y sexo duro. A pesar de sus pasatiempos extraños, sus dos hijos siempre estaban limpios y bien alimentados. Los niños se habían acostumbrado a las extrañas aficiones de su madre. Aparte de los turbadores elementos esparcidos por el lugar, el apartamento estaba limpio y bien cuidado. Ese lado oscuro, unido a su atractivo físico, siempre le proporcionaban las posibilidades de tener sexo con extraños, algo que le excitaba mucho.



Martina Zimmermann

El dinero escaseaba, así que decidió rentar una habitación de su casa. Un hombre de 40 años, de un metro sesenta de estatura y cabello largo, se presentó un día; su nombre era Hans Josef Wirtz, era peluquero y de inmediato, una fuerte atracción se dio entre ellos. Pronto se hicieron amantes. A Hans le excitaba la faceta siniestra de su hermosa casera, así que se entregaron a placeres extraños.







Hans Josef Wirtz

Con los días, desarrollaron un ritual privado. Hans no experimentaba satisfacción sexual al sostener una relación de manera habitual, pero podía excitarse si se cumplían ciertos requisitos. Para él era necesario yacer desnudo en la bañera, mientras Martina, también desnuda, pero llevando puesta una bata abierta, sostenía su cabeza bajo el agua, al mismo tiempo que le ofrecía una manzana verde.


Los juegos fueron subiendo de tono y la relación entre ellos se hizo más tortuosa. Hablaban constantemente de la muerte, hasta que decidieron efectuar un juego final: Hans decidió morir en manos de su amante. Deseaba hacerlo de la forma más placentera posible, es decir, mientras estuviera en la bañera teniendo sexo con Martina. El 29 de abril de 1983, los amantes llevaron a cabo el ritual de la manzana. Además, Martina ató un cordón eléctrico alrededor de su cuello. Tuvieron sexo de forma muy intensa y ambos alcanzaron el orgasmo. Al final, Martina le dio a Hans la manzana verde, empujó su cabeza bajo el agua y tiró del cable. Él murió feliz.


Tras el homicidio, Martina pidió la ayuda de su ex esposo Wilhelm para poder comprar un equipo eléctrico y poder destazar a Hans, poniendo sus trozos en el congelador para deshacerse de ellos más adelante. Wilhelm le respondió que por supuesto, y ambos fueron a adquirir las cosas necesarias para la macabra tarea.







La bañera donde se cometió el crimen

Consiguieron una sierra y un cuchillo eléctricos en muy buen precio. Inclusive se ofreció para ayudar a su ex mujer en el tedioso trabajo de cortar, pero ella insistió en hacer sola los cortes. Puso manos a la obra enseguida y demoró varias horas. Al final, tenía más de cincuenta paquetes con trozos de su amante y estaba muy cansada. Ahí sí aceptó la ayuda de Wilhelm para deshacerse de 44 fragmentos de lo que una vez fue Hans Wirtz. Este se llevó las bolsas y las tiró en el parque más grande de la ciudad, el Bunten Garten.



El Bunten Garten

Martina conservó lo que consideraba las partes más sabrosas del cadáver. Durante los siguientes días, tuvo un verdadero festín de carne humana. Inclusive consiguió un par de botellas de vino para acompañar sus guisos. Hirvió buena parte de la carne y la sazonó de maneras muy variadas. También había asado la cabeza de Hans en el horno, creyendo que encogería, como las cabezas de indios jíbaros que había visto en los museos. No fue así; cuando asó la cabeza ésta quedó irreconocible, por lo que la desolló y la guardó en el congelador. Según declararía tiempo después, “por las noches la sacaba, la metía en mi cama, le besaba y le hablaba”. También tenía sexo con la cabeza y al terminar la dejaba junto a ella, sobre la almohada, para dormir acompañada. Al otro día, la guardaba nuevamente. Cuando comenzó a descomponerse, le pidió a su ex marido que la tirase también.



Los contenedores donde se guardó la carne

El 27 de febrero de 1984, Karl Mandel, uno de los jardineros de la ciudad asignado al Bunten Garten, se ocupaba especialmente de sus flores favoritas, los rododendros. Se quejaba a medida que iba recogiendo basura entre ellos. No importaba que fuera pleno invierno y el parque principal de la ciudad estuviera seco; consideraba que los ciudadanos deberían ser más respetuosos. Durante la estación invernal, Karl había encontrado muchos objetos extraños entre sus flores. Pero ninguno fue tan raro como el contenido de la bolsa de plástico que retiró aquella mañana. Contenía un pie humano.



Karl Mandel

La policía se presentó en la escena y se encontraron otras partes del cuerpo. Todas habían sido colocadas en bolsas de plástico y todas habían sido congeladas. Cuando se descubrieron, el hielo de algunas partes estaba parcialmente disuelto. Se colocaron todos los trozos en la mesa de autopsias, donde se confirmó que el cuerpo pertenecía a un varón. Hallaron además la cabeza. Varios dedos estaban intactos y buscaron sus huellas dactilares en los archivos. Encontraron que la víctima había cometido un fraude financiero menor. Lo identificaron como Hans Josef Wirtz.







El hallazgo del cadáver



Las leyes de Alemania Occidental requerían que sus ciudadanos se registrasen en su lugar de residencia. Los detectives checaron la oficina de registro para obtener la última dirección de Hans. Les informaron que era en el hogar de los Zimmermann. Los detectives acudieron allí. Martina les dijo que había conocido ligeramente a Hans Wirtz. Según su declaración, le había alquilado una habitación en su departamento, pero el hombre se había ido hacía más de un año. Entrevistada en la puerta de su casa, les deseó suerte a los investigadores en su búsqueda.



Wilhelm Zimmermann

Los detallistas detectives de Alemania Occidental descubrieron que Hans había sido peluquero. Recorrieron todos los establecimientos de peluquerías de la ciudad y encontraron su lugar de trabajo. Había estado allí hasta el 29 de abril. El propietario no lo consideraba desaparecido, tal vez porque a Hans se le debía un mes completo de trabajo. Sin embargo, el dueño lo había llamado a su residencia y le habían dicho que ya no vivía allí. Todos los caminos conducían a Martina. Interrogaron al marido de Martina, sin esperar que tuviese conocimiento del crimen. Pero, asombrosamente, este les contó todo. Los detectives regresaron y esta vez, insistieron en entrar al departamento. Una vez que Martina supo que su ex marido había hablado, ella les contó la truculenta historia.



Los titulares


Martina admitió rápidamente haber matado a Hans, pero negó rotundamente que hubiera sido un asesinato. Ella lo había matado, pero únicamente porque él se lo pidió y sólo para entregarlo a otro nivel de existencia; era un viaje que ambos deseaban realizar, para conocer el Más Allá, el oscuro Reino de la Muerte. La razón por la que no hizo el viaje con él, fue porque estaba esperando que sus dos hijos crecieran y se emanciparan. Entonces lo alcanzaría. A pesar de su historia y su comportamiento anormal, Martina fue declarada competente para ser juzgada. De hecho, se descubrió que tenía un coeficiente intelectual mayor al promedio. Para entonces, la historia había escandalizado al país y los medios la llamaban “La Caníbal de Mönchengladbach”.



El juicio

El 9 de diciembre de 1985, Martina se presentó al juicio. Se declaró culpable con circunstancias atenuantes. Desde el estrado de los testigos, respondió el único secreto restante del caso. ¿Por qué Hans tenía que hacer un viaje a otro nivel de existencia? Según Martina, ella no permitiría que Hans viviera con ella en concubinato. Era un ejemplo muy malo para sus hijos. Ya que él no podía vivir sin ella, insistió en irse a ese otro nivel y esperarla. Martina Zimmermann fue declarada culpable y sentenciada a ocho años en la cárcel. Cumplió su condena y en 1994 fue puesta en libertad condicional. Tiempo después desapareció y no volvió a saberse de ella, pero su sangriento legado aún permanece en la memoria de los alemanes.



Martina al salir de prisión



BIBLIOGRAFÍA:



13 comentarios:

el_titinazo zayas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ladypunk17... dijo...

Muy buena entrada...
Saludos desde Argentina...

Ampersand dijo...

Un caso que mencionas como ejemplo de canibalismo en las tipologías .... muy bien ECS, algunos casos tardan, pero no cabe duda que puedes (y has hecho) el trabajo de presentarlos. Sólo conocía la breve reseña que acompaña la descripción de esta mujer en la citada tipología, pero gracias por la presentación de esta semana, hasta luego !!!

Anónimo dijo...

Un poco aburrida la historia. Podrían buscar otros crímenes, me encantan los crímenes que son un poco oscuros como el de los asesinos de los páramos

Anónimo dijo...

Gracias Autor por su entrada.

Tal vez Martina sigua comiendo humanos jejeje o se haya vuelto celebridad del bajo mundo en la sub web, quien sabe.

Saludos sangrientos!

Anónimo dijo...

8 AÑOS?? LA JUSTICIA EN ALGUNOS PAISES REALMENTE ES INCREIBLE..

MUY BUENA ENTRADA!

Mauro Postta dijo...

Lo más curioso es que sus hijos tenían 11 y 9 años cuando nacieron...

Alexander Malfoy dijo...

¿8 años por matar y comerse a un ser humano? Madre mía...
Espero que Martina no le cogiera gusto a la carne humana y haya estado desde entonces buscando amantes nuevos y comiéndoselos después. A esta gente deberían hacerle un seguimiento cuando salen de la cárcel.

Anónimo dijo...

Oh mi dios, oh mi dios! pero que asquito!!!!
excelente material escrito

Anónimo dijo...

Concuerdo con Alexander Malfoy sobre el seguimiento pero son tan malditos y hambrientos que les importa un bledo los demas (los de la ley son casi iguales que los locos) y se meten todos los $$$$ al bolsillo

Anónimo dijo...

Esta señora tenía que estar encerrada de por vida.Supongo que paso por diferente spsiquiatras que vieron que su aberración no era peligrosa para las demás personas solo para los tarados sexuales como ella.



MizukiDzk dijo...

Cual es el problema si el aceptó ser asesinado? Y sabia que seria comido y todo eso....

Anónimo dijo...

Si fue decisiòn propia d él. Esta mujer no me parece tan macabra.