John Norman Collins: “El Asesino de Ypsilanti”


“Incierto es el lugar donde la muerte te espera; espérala, pues, en todo lugar”.
Séneca


John Norman Collins nació el 17 de junio de 1947 en Center Line, Michigan (Estados Unidos). Su padre lo abandonó y él tuvo que irse a vivir con su madre. Al poco tiempo, ella se volvió a casar con un alcohólico, de quien John tomó el apellido. Era un hombre violento, que la maltrataba constantemente. Se divorció de él cuando John tenía cuatro años.



John Norman Collins cuando era niño

Collins era un joven bien educado, tímido desde que era niño. Siempre obtuvo buenas calificaciones en la escuela. También practicaba varios deportes. Asistió al St. Clements High School, donde se graduó con honores, además de ser capitán del equipo de football en tres ocasiones, presidente de un club estudiantil y lanzador estrella del equipo de baseball. Salía con chicas regularmente. Casi todas las personas que lo conocieron aseguraban que era un hombre “tranquilo, educado, respetuoso y agradable". Sin embargo, algunas de sus amigas afirmaban que estaba enojado la mayor parte del tiempo. También aseguraban que era sexualmente agresivo. Collins estaba obsesionado con el cine de terror y todos los días veía películas del género.



John Norman Collins

Tras graduarse, fue a la Universidad de Eastern Michigan. Allí llegó a ser presidente del Club de Esquí, practicó otros deportes y formó parte de la fraternidad Theta Chi. Sin embargo, se vio obligado a abandonar la fraternidad, por sospechas de robo. Trabajó a tiempo parcial en la Unión McKenny como empleado. Vivía con su madre, y más tarde se trasladó y compartió una casa con un amigo.



Aunque su desempeño académico era brillante, tenía también un lado oscuro. Collins robaba cosas sólo por diversión. Tuvo cuatro motocicletas, de los cuales todas ellas se ensamblaron con piezas robadas. En la universidad, los profesores lo acusaron de hacer trampa en unos exámenes. Debía graduarse en 1969, pero debía 24 créditos y nunca se molestó en tomarlos durante el verano. Parecía que no tenía prisa por salir de la escuela.




Hubo otras señales de la extraña personalidad de Collins. Una ex novia recordaría que en una ocasión, mientras caminaba por el campus en compañía de él, empezó a reglar. Él se percató de la situación y le preguntó si estaba en su periodo. Al admitirlo, Collins la hizo a un lado con expresión de asco, mientras le decía: “Esto es verdaderamente repugnante”. En otra ocasión, mientras una de sus compañeras de universidad se acomodaba en el automóvil de él, éste vio que la chica llevaba aretes que le perforaban las orejas. Al ver eso, Collins dijo que no le gustaban ese tipo de adornos “porque hacen agujeros que profanan los cuerpos de las mujeres”. En una ocasión, al encontrar a su hermana con un hombre, él la golpeó tan violentamente que tuvo que ser ingresada en una sala de emergencias de Detroit y posteriormente hospitalizada.



Los asesinatos en la Universidad de Eastern Michigan comenzaron el 9 de julio de 1967. Mary Fleszar, una estudiante de 19 años originaria de Willis, Michigan, había estado trabajando como secretaria y se especializó en Contabilidad. Salió de su departamento en la ciudad de Ypsilanti, cerca del campus de la Universidad, para dar un paseo. Ese día, Collins había decidido salir a matar. Se encontró con Mary Fleszar y tras abordarla, la invitó a acompañarlo a dar una caminata por el campo. Llegaron hasta una granja cercana, ubicada en Geddes y LaForge Roads. Allí, Collins sacó un cuchillo y comenzó a apuñalarla en el pecho, mientras la chica gritaba pidiendo auxilio. Una de las cuchilladas le atravesó el corazón, matándola. Collins desnudó el cadáver y la violó. Después, le amputó las manos y los pies.






Mary Fleszar

Su cadáver en avanzado estado de descomposición fue encontrado casi un mes después, el 7 de agosto, en una granja abandonada, a unos pocos kilómetros al norte de donde había desaparecido. El cadáver presentaba múltiples heridas de arma blanca y le faltaban las extremidades. Dos días después de que se habían identificado sus restos, un joven se presentó en el depósito de cadáveres, pidiendo permiso para tomar fotografías del cuerpo. Aseguró que era reportero de un periódico local. Los empleados se negaron. Al ser interrogados poco después, no pudieron ofrecer ninguna descripción clara del hombre. Una vez que el cuerpo de Mary Fleszar fue embalsamado y se organizó su funeral, Collins asistió al velorio con la misma intención de tomar fotografías del cadáver de la que, según dijo, era su amiga.



El hallazgo del cadáver de Mary Fleszar




La segunda víctima fue Eileen Adams, una niña de 13 años originaria de Toledo, Ohio. Fue secuestrada en diciembre de 1967, y se encontró su cadáver en enero de 1968, al sur de Ypsilanti, estrangulada con un cable eléctrico y metida en un saco. Su sostén estaba atado alrededor de su cuello. Fue cruelmente golpeada con un martillo y el asesino le clavó el cráneo con una pieza de tres pulgadas mientras aún estaba viva. Tenía puestos los calcetines, pero sus zapatos habían desaparecido. No había evidencia de asalto sexual y su cuerpo estaba colocado a la vista. Al parecer, había acompañado voluntariamente a su asesino.



Eileen Adams

Casi un año más tarde, la estudiante Joan Schell, originaria de Plymouth, Michigan, se acababa de mudar a una casa de Emmett Street en Ypsilanti. El 30 de junio de 1968 a las 22:30 horas, estaba haciendo autostop enfrente de la asociación de estudiantes de la UEM y tres hombres la recogieron en un automóvil. La última vez que la vieron con vida, fue el día 1 de julio, acompañada de John Norman Collins, quien vivía justo enfrente de su casa. Su cadáver fue encontrado el 6 de julio de 1968, fuera de Ann Arbor, cerca de Glaciar Way y Earhart Roads. Había sido abusada sexualmente, su garganta estaba cortada y la habían apuñalado cinco veces. Fue asesinada en otro lugar y su cuerpo abandonado en el sitio donde la hallaron. Su minifalda estaba enredada alrededor de su cuello. Al ser interrogado, Collins afirmó que en el momento del crimen, él se encontraba en la casa de su madre, en Center Line, Michigan, justo al norte de la frontera con Detroit. La policía creyó en su palabra y no le hizo más preguntas.



Joan Schell

A finales de marzo de 1969, cayó una nueva víctima. El cadáver de Jane Mixer, una chica de 23 años de edad originaria de Muskegon, Michigan, fue encontrado en el cementerio de Denton, justo al lado de la Avenida Michigan, a pocos kilómetros al este de Ypsilanti, en Van Buren Township, Michigan. Mixer era estudiante de Derecho en la Universidad de Michigan; se suponía que debía encontrarse con un tal "David Johnson" para llegar a su casa el 20 de marzo de 1968. Había recibido dos disparos en la cabeza con una pistola calibre .22. Sin embargo, su cadáver tenía aún la ropa puesta.



Jane Mixer

Sus zapatos y una copia de la novela de Joseph Heller, Catch-22, se colocaron a su lado. Inicialmente se pensó que su muerte estaba en relación con la secuencia de los homicidios que Collins estaba cometiendo; sin embargo, en 2005, Gary Leiterman, un ex enfermero, fue declarado culpable del asesinato de Jane Mixer.






Gary Leiterman

La siguiente víctima de Collins fue Maralynn Skelton, una chica de 16 años, originaria de Romulus, Michigan. Había abandonado la escuela y se juntaba con malas compañías: drogadictos, vagabundos, borrachos. Skelton iba con frecuencia a un departamento ubicado junto al que habitaba un amigo de Collins; fue allí donde el asesino la vio. La vieron por última vez haciendo autostop frente al Arborland Shopping Center el 24 de marzo de 1969. Su cadáver fue encontrado al día siguiente cerca de Glaciar Way y Earhart Roads. Tenía el cráneo roto en tres lugares, había sido azotada con un cinturón y violada. La asesinaron en otro lugar y la arrojaron allí después. Un liguero estaba amarrado alrededor de su cuello. Hubo cierta especulación de que su muerte podría haber sido un asesinato relacionado con las drogas y no estar vinculado con Collins.



Maralynn Skelton

La siguiente en morir fue Dawn Basom, una niña de 13 años de Ypsilanti, Michigan. El 15 de abril de 1969, salía de una casa cercana al campus de la UEM para ir a su hogar. Fue encontrada al día siguiente cerca de Gale y Vreeland Roads. La habían estrangulado con un cable eléctrico negro y apuñalado en varios lugares.



Dawn Basom

Fue violada y su cuerpo estaba desnudo. También fue asesinada en otro lugar, en una granja abandonada donde se encontraron prendas de su ropa. Junto a su cadáver, atorada en unos alambres, se encontró una muñeca. Era una estudiante de octavo grado y se convirtió en la más joven de las víctimas.



La muñeca en la escena del crimen

La protesta pública por los crímenes iba en aumento, así que la policía, para cubrir su ineptitud, decidió pedirle ayuda al psíquico Peter Hurkos quien, a final de cuentas, no pudo auxiliar en nada.



El psíquico Peter Hurkos

Alice Kalom, una chica de 23 años de Portage, Michigan, fue la siguiente víctima de Collins. Era una graduada en Bellas Artes por la Universidad de Michigan y estaba matriculada en la escuela de posgrado. El 7 de junio de 1969, fue a una fiesta en la Casa Depot en Ann Arbor y estuvo bailando con un hombre joven que tenía el cabello largo. En un momento, ambos desaparecieron de la fiesta. Nadie la volvió a ver. Su cuerpo fue encontrado cerca de Road North, cerca de un granero abandonado. Tenía un disparo en la cabeza y dos puñaladas en el pecho y había sido violada. Como las demás, fue asesinada en otro lugar. El cadáver estaba desnudo. Su ropa estaba esparcida alrededor. Sus zapatos nunca se encontraron.



Alice Kalom

La furia asesina de Collins no parecía tener fin. Roxie Phillips, una chica de 17 años de Salinas, California, desapareció el 30 de junio de 1969. Había salido al correo para dejar una carta y encontrarse con un amigo. Ese amigo resultó ser Collins. Su cuerpo fue hallado el 13 de julio en Pescadero Canyon, al norte de Carmel, por un par de chicos que buscaban fósiles. Estaba en avanzado estado de descomposición. Se hallaba desnuda, excepto por un par de sandalias y una correa de algodón de color rojo y blanco envuelto con fuerza alrededor de su cuello. El cuerpo fue colocado en medio de una zona repleta de hiedra venenosa; esa misma semana, Collins fue tratado en California por una erupción cutánea causada por hiedra venenosa. Algunas de las posesiones de Phillips fueron encontradas esparcidos a lo largo de la Ruta 68. Un amigo de ella mencionó que ella había conocido a un tal "John", que conducía un Oldsmobile color plata, asistía a la universidad en Michigan y montaba motocicletas. Aseguró que la chica lo había conocido mientras él paseaba cerca de la casa de Roxie y había hecho migas con él porque le pareció guapo.



Roxie Phillips

Su siguiente víctima fue Karen Sue Beineman, de 18 años, nacida en Grand Rapids, Michigan. Era una estudiante de primer año de la UEM que asistía a las clases de verano. Le acababa de enviar una nota a sus padres donde aseguró que estaba teniendo mucho cuidado y tomando precauciones, pero enseguida aceptó dar un paseo en motocicleta con un hombre que acababa de conocer. Ese hombre resultó ser su verdugo. Fue vista con vida por última vez el 23 de julio de 1969, saliendo de una tienda de pelucas para irse con él. Beineman le dijo a la mujer que atendía la tienda: "Tengo que ser la chica más valiente o la más tonta, porque he aceptado dar un paseo de un tipo. Lo que sucede es que es muy guapo".



Karen Sue Beineman

Se le encontró estrangulada en un barranco de Riverside Drive, cerca de Huron River Drive, en Ann Arbor. Su rostro estaba muy maltratado y estaba desnuda. Como ya era un patrón en estos crímenes, había sido asesinada en otro lugar. Sería la última víctima antes de que Collins fuera capturado. La evidencia encontrada en su cadáver condujo a la condena de su asesino. Fue la dependiente de la tienda de pelucas quien puso a la policía sobre la pista de Collins al dar una detallada descripción, tanto de él como de su motocicleta. Se hicieron retratos robot y pronto fue detectado.



Retratos robot



Durante la investigación, la policía descubrió que Collins era considerado como "un obseso sexual" y que tenía un largo historial de acoso y violencia contra las mujeres.



El arresto



En el momento del asesinato de Beineman, Collins estaba cuidando el pastor alemán y la casa del cabo David Leik, su tío Dave, mientras la familia estaba de vacaciones en el norte. El vecino de al lado escuchó los gritos torturados de una mujer joven la tarde del 23 de julio y varios días más tarde, otro vecino fue testigo de que Collins salía de la casa de su tío con una caja de detergente para ropa.






La casa de David Leik

El tío de Collins era un policía del estado de Michigan y comenzó a abrigar numerosas sospechas sobre su sobrino de 23 años de edad, al grado que se lo mencionó a sus superiores. Esta denuncia finalmente condujo a la detención y el encarcelamiento de Collins. Siempre había estado obsesionado con la mutilación y la sangre. Un compañero de cuarto de Collins en la pensión de la calle Emmett dio testimonio de haber visto los objetos que le faltaban a las víctimas en el interior del dormitorio de Collins.



Ficha de detención de Collins

Tras ser detenido como sospechoso, fue identificado positivamente por la gerente de la tienda, así como por otro joven que había atestiguado cómo Collins se iba con una amiga suya, que luego apareció asesinada. Los agentes revisaron la casa de su tío, donde él estaba viviendo. Las pruebas mostraron que los cabellos encontrados junto a la ropa interior de Beineman coincidían con los que se hallaban en la casa del tío de Collins, en Ypsilanti.



El juicio





Los investigadores también encontraron una mancha de sangre en la lavadora del sótano de la casa y la compararon con la sangre de Beineman. Era la misma. John Norman Collins fue a juicio, acusado de varios asesinatos. El 19 de agosto de 1970, fue declarado culpable y condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, por el brutal asesinato de Beineman.






Hubo un jurado investigador en su contra por el asesinato de Roxie Phillips, pero el estado se negó a extraditar a Collins a California. Inicialmente, John Norman Collins fue acusado únicamente por el homicidio de Karen Sue Beineman, pero con el transcurso de los años se le añadirían seis cargos más.



Los titulares



Años después, la policía acusó a Robert Baxter Bowman del asesinato de Eileen Adams, a causa de unas pruebas de ADN coincidentes.



Robert Baxter Bowman

A principios de la década de 1980, Collins cambió legalmente su apellido por el de Chapman, el apellido de soltera de su madre. Ella murió en 1988. Muchas fuentes que conocían al asesino convicto dijeron que era porque Collins deseaba ser asociado en la mente del público con Mark David Chapman, el asesino de John Lennon.



Collins en prisión

Collins aplicó varias veces para ser trasladado a una prisión de Canadá. Las peticiones siempre le fueron negadas.  Siguió cumpliendo su sentencia de cadena perpetua en la prisión de Rama Marquette en Marquette, Michigan.



La prisión




BIBLIOGRAFÍA:




10 comentarios:

ladypunk17... dijo...

Muy buena entrada...
Saludos desde Argentina...

Anónimo dijo...

Que inconscientes somos las mujeres...

Anónimo dijo...

Genial!! como siempre.

Addy dijo...

Hola Escrito buena entrada como siempre, aunque tengo una duda. Primero mencionas q a Eileen Adams la encontraron violada, pero luego dices q no había evidencia de asalto sexual... Ya no entendí

Anónimo dijo...

Según entendí no rapto a ninguna mujer todas se fueron con el porque les pareció simpático. Por favor más conciencia sobre los peligros. Saludos desde Colombia

Mark Anto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

buena entrada como siempre, saludos sangrientos desde argentina

Anónimo dijo...

mm... vaya vaya pero si es el viejo norman collins
excelente material escrito!!

Anónimo dijo...

Se puso guapo aun tengo esperanza? Buena entrada ecs saludos y abrazos.

Ampersand dijo...

Okey, puede que haya sido considerado atractivo por el sexo opuesto, atrayendo a sus víctimas con su apariencia, pero los asesinos pueden ser de una y mil formas, en definitiva, muy acertada la frase con la que inicias el relato, la muerte puede llegar en cualquier parte, y en este caso, de cualquier persona, no importando su apariencia física ... excelente trabajo ECS, saludos !!!!!!!