José Parejo Avivar: el asesinato de Ana Orantes


"¡Te lo mereces por todo el daño que me has hecho!"
Frase de José Parejo mientras mataba a Ana Orantes


Ana Orantes Ruiz nació en 1937 en Granada (España). A los diecinueve años, se casó con José Parejo Avivar, cuya madre era conocida por su violencia. Cuando Encarnación Avivar murió, tuvieron que trasladar su ataúd en una carretilla porque no había quien quisiera llevarla sobre los hombros. José era un joven apuesto, pero muy celoso; aunque el romance que vivía al principio hizo que Ana hiciera caso omiso del perfil de su esposo. Vivieron juntos cuarenta años, en un larguísimo matrimonio donde procrearon once hijos, todos maltratados. A los siete años de edad, Francisco, el menor de los hijos, intentó tirarse por la ventana para no sufrir más los golpes de su padre. Ana Orantes denunció y denunció, una y otra vez, el maltrato que sufría. Intentó separarse y el juez le dijo que volviera a casa con su marido, porque en toda su vida nunca había visto llorar a un hombre por una mujer como lo había hecho él. Años después se divorció, pero el magistrado decidió que siguieran radicando en la misma casa, ella en el piso de arriba y él en el de abajo. Vivían en la calle Serval, del barrio de El Ventorrillo, en Cúllar Vega, Granada. Compartían el mismo patio. Aunque ella se alojaba en el piso superior de la vivienda y el agresor permanecía en la planta baja, los malos tratos continuaron. Un letrero en la puerta decía: “Paz a los que llegan, salud a los que habitan, felicidad a los que marchan”.



Ana Orantes

Ana fue invitada a aparecer en un programa de televisión de Canal Sur sobre violencia contra las mujeres, en un espacio conducido por Irma Soriano: De tarde en tarde. Ella aceptó sin saber que así sellaba su destino. Se presentó en la emisión para denunciar los malos tratos que él le había infligido durante cuatro décadas. Contó todo con lujo de truculentos detalles. Entre los episodios relatados por el ama de casa andaluza, destacaba el día en que, de vuelta de una feria, el marido de Ana, molesto porque había bailado con un primo suyo, la emprendió a golpes con ella hasta hacerle perder el conocimiento. "Me hizo el boca a boca y me siguió pegando", dijo la mujer. Afirmó que le daba continuas palizas y que la forzaba, borracho, a mantener relaciones sexuales. El programa se emitió el 4 de diciembre de 1997. Fue muy comentado por los vecinos y provocó las iras de su ex marido. Según varios testigos que declararían ante la Guardia Civil, él prometió vengarse. Aquella entrevista incomodó a quienes la habían escuchado, pero en realidad, nadie hacía mucho caso a “esas historias de mujeres que algo habrán hecho”. Nadie la tomó en cuenta… salvo él. El hombre que la había torturado durante cuarenta años no toleró su rebeldía.



Ana en el programa de televisión

En la entrevista, Ana contaría: “Lo conocí en un Corpus. Yo fui a un baile con una vecina y fue bailando como nos hicimos novios. Yo quería darle coraje a un novio que había tenido, por eso nos hicimos novios. Mi padre lloraba como un niño, porque yo me fui de casa sólo tres meses después de conocerlo. Le dijo a mi marido: ‘Te llevas el sol de mi casa’. Yo me fui a casa de mis suegros, nos echaron las bendiciones y nos casamos. Mis suegros tenían por costumbre pagar a una mujer para lavarles la ropa y que la tendieran, porque ellos no tenían patio en la casa. Yo no podía hacer lo mismo, porque el jornal de mi marido no daba para tanto. Mi madre me dijo que le llevara las sábanas a su casa, para que las tendiera. Ese día yo iba a casa de mi padre para ese tema de las sábanas. Se lo dije a mi suegro, también a mi marido, y me fui. La casa de mi madre estaba lejos, a media hora andando. Al regresar me encontré a mi suegro solo. Mi marido estaba en el taller. Me acerqué para decirle que ya estaba allí, y sólo por decir eso me pegó. Mi suegro se enteró porque yo di un grito muy grande, porque no me lo esperaba. Él me preguntó qué había pasado. Se lo conté. Se fue en busca de mi marido y le pegó. Mi suegra llegó de una matanza a la que había ido. Cuando se enteró de lo que había pasado, le dijo a mi suegro que lo que hiciera mi marido era cosa nuestra, y que él no se tenía que meter, me diera un beso o me pegara.







“Él se pasaba toda la tarde bebiendo y jugando a las cartas, que siempre le han gustado mucho. Cuando llegaba a casa siempre encontraba un motivo de discusión. Si estaba la comida fría, porque estaba fría; si estaba caliente, porque estaba caliente. La cuestión era pegarme. A veces me sentaba en una silla y me daba con un palo, hasta que yo tenía que darle la razón, porque no podía más. Al principio yo no le denunciaba, porque en aquella época no se hacía. Luego, al final, sí, pero la verdad es que no me servía de mucho. Lo que me dijeron es que ésas son peleas normales en la familia. Y él lo único que hace es amenazarme con que un día me tiene que matar. Él me daba dinero, pero yo siempre tenía que tenerle por delante su botella o sus dos botellas a la hora de comer. Y por la mañana temprano, el cognac, porque si no también me pegaba. Si había un huevo, era para él. Él siempre era el primero, el segundo y el tercero. Lo que sobrara era para los niños. (A mis hijos) mi ex marido les ha echado de casa. A uno, con 16 años, le hacía la vida imposible: les pegaba por llegar media hora tarde, y les fastidiaba hasta que se iban de casa. La verdad es que son unos niños modelo, buenísimos, a pesar de lo que los pobres han visto en mi casa. (Una de mis hijas se casó con sólo 14 años) porque él quiso abusar de ella. Yo no quería que mi hija se casara tan pronto, le decía que aguantara, pero ella insistió, y finalmente se casó. En una de las discusiones me cogió por el cuello para ahogarme, y yo ya dije que estaba harta y que no iba a echar más hijos de casa. Así que pedí el divorcio, y me lo concedieron. Como tenemos una casa de dos plantas, para mí se quedó la de arriba, y para él la de abajo. No hacía más que amenazarme. Luego conoció a otra mujer y se fue. Yo me pongo a temblar cuando ladra el perro que tenemos, porque sabemos que viene él. Yo cierro las puertas, y todavía me tiemblan las piernas cuando va por allí. Nunca he sido nada para él, ni me ha querido. Sólo me hadado palizas y sinsabores. Ahora llegan las navidades y no tengo ilusión por la vida. Estoy como enterrada en vida, y sólo quiero llorar. Yo le pregunto al Señor por qué he tenido que dar con este hombre”.


José Parejo Avivar sintió como una afrenta intolerable que su ex mujer contara en la televisión cómo él la maltrataba y la forzaba a mantener relaciones sexuales, incluso después de cada parto de sus once hijos. Trece días después de la transmisión del programa de televisión, el 17 de diciembre de 1997, decidió cobrarse la humillación. Dado que seguían viviendo en la misma casa, fue a buscar a Ana. Le dio una golpiza y después la arrastró al patio. La dejó molida a golpes, para luego atarla con una cuerda a una silla. En ese momento regresó el hijo menor de la pareja, de catorce años, y vio todo lo que sucedía. José tomó un bidón de gasolina. Bañó con combustible a su ex mujer y acto seguido, le prendió fuego. Contempló cómo las llamas devoraban su cuerpo mientras Ana aullaba de dolor. "¡Te lo mereces por todo el daño que me has hecho!", le espetó; esa misma frase la repetirían otros matadores de mujeres. Mientras la mujer se quemaba, él se dio a la fuga. Su hijo se quedó allí, paralizado, hasta que el humeante cuerpo dejó de moverse; luego reaccionó y alertó a los vecinos y a la Guardia Civil de la localidad. Un agente intentó apagar el fuego con mantas, aunque no consiguió salvar la vida de la mujer, que ya se encontraba calcinada. Ana estaba muerta; tenía sesenta años de edad.



El cadáver de Ana Orantes

La Guardia Civil puso en marcha un dispositivo para detener al uxoricida, que se había dado a la fuga después de acabar salvajemente con la vida de su ex esposa. Dos horas y media después, se entregó a los agentes y fue trasladado a las dependencias cuartelarias. José declaró que los hechos sucedieron cuando él se encontraba limpiando maquinaria agrícola y fue insultado por Ana. En un arrebato, atacó a su mujer y le prendió fuego. Sus vecinos aseguraron que la víctima temía por su vida en los últimos días y que incluso había comentado a la pescadera que "se comería las gambas en Navidad si seguía con vida". Ana Parejo Orantes, la hija mayor, precipitó su boda y se casó a los catorce años para dejar de ver a su padre. Temía ser violada por su papá: “Que sepa todo el mundo que intentó abusar de mí desde los ocho años hasta que me fui de casa”, gritó en el juicio contra su padre. “¡Asesino, criminal, nazi, cobarde!”, le dijeron sus propios hijos durante el juicio. Le juraron también que cuando muriera no irían a su entierro. Y lo cumplieron.







El arresto



Francisco Álvarez Cascos, vicepresidente del Gobierno en el momento en que Ana Orantes fue asesinada, declaró que el asesinato había sido "un caso aislado obra de un excéntrico". Tras la muerte de Orantes, más de mil mujeres fueron asesinadas en España, sin contar las que se suicidaron a causa de los maltratos propinados por sus parejas, ni las que murieron a causa de lesiones o enfermedades causadas por los golpes. Murieron apuñaladas, atropelladas, quemadas vivas, descuartizadas, lanzadas al vacío.



En muchos casos, tras soportar malos tratos durante años en silencio. En muchos otros, después de denunciar agresiones y amenazas en múltiples ocasiones. Paradójicamente, esa hoguera de odio y de injusticia se transformó en un incendio que recorrió el país. Protestas, movilizaciones, denuncias, se fueron sucediendo. Fue un incendio que consiguió incluso sacudir de su letargo a los medios de comunicación, cómplices hasta entonces del silencio y del desdén hacia la violencia contra las mujeres. Por primera vez, toda la sociedad se sintió interpelada por un asesinato tan bárbaro como injusto, tan real como simbólico.



El funeral

Su asesinato conmocionó a la opinión pública. Hubo manifestaciones de repulsa y movilizaciones, en las que durante años se pudo oír el grito de "¡Ana somos todas!" Se sucedieron los homenajes y las muestras de condolencia. Las feministas la tomaron como bandera. El caso provocó una revolución legislativa que comenzó con la reforma del Código Penal y culminó con la aprobación por unanimidad, en 2004, de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Poco después se puso en marcha 016, un servicio de información telefónica dirigido a las víctimas de violencia de género, los familiares, las amistades y la población en general, que funciona las 24 horas los 365 días del año desde cualquier lugar de España y que no deja huella en el recibo telefónico.



Las protestas

Antes del homicidio de Ana Orantes, las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas se quedaban fuera de las estadísticas y se englobaban dentro del concepto de "parricidio", cualquier homicidio cometido contra un familiar en primer grado. No había distinción en función del sexo. El tema carecía de interés jurídico y social, y estos asesinatos se trataban con desdén. No se contabilizaban los cometidos por novios o ex parejas y se hablaba de violencia doméstica, es decir, estaban incluidos todos los miembros del seno familiar y no era una violencia especialmente dirigida a las mujeres.



Monumento en memoria de Ana Orantes

La periodista Nuria Varela publicó el libro La voz ignorada. Ana Orantes y el fin de la impunidad, donde repasa el caso de la granadina y sus consecuencias. El texto nació "del deseo de homenajear a una mujer que perdió su vida por la verdad y que, gracias a su valentía, consiguió sacudir la conciencia de un país, modificar sus leyes, romper el silencio e introducir en el debate público y la agenda política lo que hasta entonces era una cuestión circunscrita al ámbito privado: cosas de pareja".







Los titulares


En diciembre de 2004, se aprobó en España la Ley Integral contra la Violencia de Género. Justo un mes antes de aprobarse la ley, José Parejo fallecía en el Hospital Ruiz de Alda de Granada, tras sufrir un infarto al miocardio en la prisión de Albolote, donde cumplía 17 años de condena por asesinato. Ese mismo año, a sólo 300 metros de distancia del lugar donde fue asesinada Ana Orantes, Encarnación Rubio fue atropellada en varias ocasiones por su marido. Fue la primera mujer asesinada después de que un juez la amparara con una orden de protección.



Encarnación Rubio

Como una ironía, en 2009 Jesús Parejo Orantes, el hijo de la trágica pareja, fue condenado a 15 meses de prisión por maltratar a su mujer, la albanesa Teuta Sheme. Ella salió con una muñeca lastimada. Aunque Jesús tenía testigos de la pelea y de las dobles intenciones de su pareja, quien al parecer quería aprovecharse del caso de Ana Orantes para obtener una indemnización del hijo, el juez desestimó sus declaraciones. “Lo juro por la memoria de mi madre, que en paz descanse. Mi mujer miente, mi mujer miente. Discutimos por una tontería. Ella se puso muy nerviosa, estaba como endemoniada. ‘No aguanto más’, le dije. Cogí un bolso, eché mis cosas y salí. Ella me siguió y me atacó. Me puse muy nervioso y no sé ni qué paso. Es evidente que tiene un brazo escayolado, pero tengo testigos. La pareja que estaba con nosotros dice que se cayó”, aseguraba.



Teuta Sheme

Treinta y cuatro asociaciones feministas se indignaron cuando la jueza decana de Barcelona, María Sanahuja, aseguró que tenía la percepción real de la existencia de “denuncias por malos tratos falsas o infladas”. Añadía que muchas mujeres las interponían “para obtener beneficios a la hora de la separación y el divorcio”. Estas palabras le valieron la denuncia de las asociaciones de mujeres. Las denuncias falsas fueron una de las taras de la nueva ley. La misma ley que comenzó a fraguarse tras la muerte de la madre, hoy condena al hijo, según él, injustamente. Elena, una rumana de 47 años, inmigrante ilegal, amiga de la pareja desde hace dos años y testigo de pleito, dio la cara por Jesús. “No le hizo nada. Ella ha utilizado el nombre del padre, ¿me entiende? Todo el tiempo decía: ‘Si yo hago denuncia a mi marido, como el padre ha sido un criminal, a mí me dan trabajo, me dan piso donde vivir y estoy mejor’. Muchas veces me lo ha dicho”, declaró. Pero el Ayuntamiento puso a disposición de la víctima los servicios sociales municipales por si requería ayuda y "para resarcirla del momento traumático que sufrió". “Se nos está condenando sólo por ser hijos de Ana Orantes. Teuta se ha aprovechado de nuestro apellido, y ha sido tan doloroso para la familia como si nuestra madre hubiese muerto otra vez”, declaró Rafael Parejo Orantes, apoyando la inocencia de su hermano. Jesús terminó con una orden de alejamiento. En seis meses no pudo acercarse a menos de 500 metros de su mujer, a la que también le tuvo que pagar el alquiler del piso que compartían y 240 euros de pensión.



VIDEOGRAFÍA:

La entrevista de Ana Orantes
video



BIBLIOGRAFÍA:



19 comentarios:

ladypunk17... dijo...

Muy bueno, como todas las semanas, pero se me hizo muy cortito...
Saludos desde Argentina...

Anónimo dijo...

Muy bueno primera vez que comento, siempre los leo, muy buen blog, estoy fascinada con el

Anónimo dijo...

Muy buen articulo, a mi tambien se me hizo muy corto...
Excelente como siempre mi Escrito!

Saludos desde Bulgaria...

Ampersand dijo...

Es uno de esos casos que serían sólo nota roja en algún periódico local, pero en este caso, gracias a la proyección y difusión mediática, se fraguó como un parteaguas y marcó un antes y un después en el tema allá en España.

La violencia de género existe en todas partes, pero la respuesta de la ley es la variante que en este caso, si me sorprende saber que en España no existiera diferencia entre los diversos tipos de asesinatos, a sabiendas que tiene circunstancias muy particulares cuando se trata de una mujer como víctima fatal ..... Saludos !!!!

ANA DE ESPAÑA dijo...

HOLA A TODOS!ESCRITO,COMO SIEMPRE TE SUPERAS!.RECUERDO MUY BIEN A ANA ORANTES,SU MUERTE CONMOCIONO A MI PAIS Y AL MARGEN DEL CAMBIO EN LA LEY,SE HABLO DE ELLA,DE SU SUFRIMIENTO DURANTE MUCHOS MESES...TELEDIARIOS,MAGAZINES...EN TODAS PARTES.LA VERDAD ES QUE AQUI HAY CASOS PARA DAR Y TOMAR...EL ASESINATO DE SANDRA PALO,LO DE ESA NIÑA FUE HORRIBLE...MONICA JUANATEY,QUE ASESINO A SU HIJO PORQUE LE "MOLESTABA" PARA PODER ESTAR CON UN HOMBRE...Y POR QUE NO NUESTRO ASESINO EN SERIE NUMBER ONE?:EL ARROPIERO,ADEMAS UNO DE LOS MAS PROLIFICOS DEL MUNDO.
UN SALUDO ESCRITO,HASTA EL PROXMO DOMINGO

Anónimo dijo...

Ana Orantes es inmortal. Quedaron su legado y su lucha, las cuales ayudaron a que las cosas actualmente sean distintas. Muchas gracias Ana. QEPD.

Mario Striker Murphy Matsumaru dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jazmin BN dijo...

Muy triste caso, es realmente indignante loq ue le pasó y le pasa a muchas mujeres; sin embargo, hay muchas mujeres que como lo dice el artículo, se aprovechan de las leyes sobreprotectoras parta sacar provecho o perjudicar a sus ex parejas; mientras ellas se aprovechan dolosamente de esas leyes, muchas otras más quienes si necesitan su aplicación a su favor, sufren y no reciben la justicia que merecen.

Anónimo dijo...

Que triste, me hizo llorar. Por que yo sufrí igual maltrato y chantajes de mi ex pareja. Antes cuando veía las noticias y pasaban el caso de alguna mujer victima de la violencia me decía, que como era posible que esas mujeres dejaran maltratarse, que no tenían autoestima o no se querian a si mismas. Como era posible que yo, siendo una niña educada en un hogar lleno de amor y valores termine en una situación así, el maltrato es como una arena movediza en la que te vas hundiendo. El miedo es su principal arma, tienes miedo de que te hagan daño a ti o a los que mas amas (tus familiares).
Cuando tocas fondo, cuando te sientes abandonada y hasta te dan ganas de suicidarte es cuando vas a denunciar las amenazas y te dicen "¿Que quieres que hagamos, que te pongamos un policia a la puerta de tu casa?" con burla.
Así pasa en mexico, la pinche policía, la justicia no te apoya ni hace nada hasta que ve tu cadaver calcinado y descuartizado. Ahi van de hipócritas pretendiendo que les importa, cuando pudieron evitarlo.
Muchas personas dicen que las feministas van demasiado lejos y son fastidiosas, que ya aburren, pero piensan eso porque es lo que ven y reflejan en la tele. Piensan, ya tienen los derechos ¿que mas quieren?, pero la realidad es que aun somos parte de un grupo vulnerable. Si ustedes se acercan a la procuraduria verán que el maltrato a las mujeres es algo que no se ha extinto y que por el contrario prevalece.
Por cierto, dicen que hay mujeres que se aprovechan de las leyes de protección, pero ya existen leyes de protección a los hombres. Ellos ya pueden reclamar su pensión.

Pika-chan dijo...

Nunca sabre por que, pero los crímenes contra mujeres mayores se me hacen aberrantes. La violencia domestica siempre me a parecido un tema serio y triste en cualquier caso, (sea hombre o mujer el maltratador). Ninguna persona merece tener ese trato por culpa de personas represivas y con celos enfermizos. Aunque no e saciado todas mis dudas, estaban divorciados, ¿pero vivían en la misma casa?, okey, estaban divorciados, la señora Ana pudo a verse ido a vivir a la casa de un familiar o algo puesto que ya no tenia ningún control de José Parejo sobre ella ya que estaban divorciados. No se mucho sobre como funcionan los acuerdos en los divorcios legales la verdad..Que pena que existan personas a si, pobre Ana sufrió una muerte demasiado violenta..e injustificada.

Jazmin Bathory dijo...

Y aun en estos tiempos siguen existiendo hombres asi de sadicos y violentos como este tipo, por mucho que hayan cambiado o no las leyes, esto se sigue viendo todos los dias.
Aqui en Mexico las leyes son un asco, a menos de que la mujer en cuestion sea de dinero o sea una artista famosa, entonces es cuando si les hacen caso, pero por una desconocida la ley no hace nada.

Ahora bien, he visto en muchos casos que siempre las insultan diciendo "es una dejada" "por que no defiende a sus hijos" "yo en su lugar si reacciono", pero por favor!!! sabiendo como son las leyes de ineficientes como se les ocurre decir eso. Acaso se les olvida que lo que mas hacen es carearte con el agresor, hablar con el y luego dejarlo ir?? o que se burlan de ti y te dicen AY PUES NO TE VES TAN GOLPEADA. Denuncies o no, el caso es lo mismo, nunca se les castiga hasta que ya las mataron (y a veces ni con eso los castigan)
Ademas diganme que opcion tiene una mujer golpeada si su agresor conoce o pertenece a alguna organizacion politica o judicial?? Pues menos asi lo castigarian porque con un trabajo o palancas (conocidos) de esos rapido saldria de la carcel o bien ni tomarian en cuenta las denuncias y ella se llevaria una paliza mas grave por "hablar de mas"
Aqui mas bien es tener muchisimo cuidado con la persona con la que nos involucramos y reforzar los lazos de familia y amigos porque tambien muchos de ellos abusan de esa manera no solo porque tambien asi los educaron sino porque tambien buscan presas "faciles y solas" para poder manejar a su antojo. Y son inteligentes porque en el principio del noviazgo no actuan asi, lo hacen hasta que la ven a una bien enamorada. Otra cosa donde tambien hay que tener cuidado es en aprender a ver ciertas señales por ejemplo si ven que es muy celoso, posesivo, que todo quiere husmearles y peor: donde llegue a insultarlas aun sin pegarles o tenga antecedentes de ser violento con otras parejas o incluso con animalitos PONGANSE VIVAS Y ALEJENSE DE UNA VEZ porque despues quiza sea demasiado tarde.

sol dijo...

Muy interesante ni dudar es el mejor blog que existe

Anónimo dijo...

Todas son unas put4s de mi3rd4 y si mueren o son maltratadas es por algo

Manuel Santiago dijo...

Sin ánimos de emular al idiota Anónimo de arriba:

https://www.youtube.com/watch?v=Pw_UlUGoUV4

Igualdad de género implica igualdad de indignación para víctimas masculinas que para femeninas. Es cierto que la superior fuerza bruta del hombre juega a favor a la hora de violencia física, pero recordemos que existe la violencia psicológica también... y la armas. Una mujer puede manejar un arma tan bien como un hombre.

Dicho esto, lamentable caso. Cuando la ejecución de la ley se toma como algo baladí, pasan estas cosas. Un contrato matrimonial no debe ser excusa para la impunidad de ningún crimen.

Carmen Camacaro dijo...

Y tu eres un maricon de mierda, y si eres un cobarde maltratador como el esposo de ana, no me sorprende pero YO TE CORTARIA LAS BOLAS MIENTRAS DUERMES, desgraciado, a ver si sigues hablando con tanta "hombria" imbecil.

Anónimo dijo...

Muerete cobarde no tienes huevos de dar tu nombre porque sabes que te matarían. Ten huevos de enfrentarte a alguien más fuerte que tu y te parta la cara desgraciado. Matate antes de hacerle daño a alguien sin motivos.

Mario Striker Murphy Matsumaru dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mario Striker Murphy Matsumaru dijo...

POR DIOS!!! HASTA CUANDO CARAJOS ACABARÁ ESTA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES?!

Las mujeres son seres humanos, y como tales, mrecen nuestro respeto, y vivir más que nada...

Me dio mucha tristeza esto. Ana Orantes era inocente, y no merecía esto...Es una vergüenza ver actos atroces como estos; y lo que hizo ese ojete de Parejo Avivar no tiene nombre, ni mucho menos perdón...

Y en un país tan desquiciado como México, tengo miedo de que un caso similar ocurra...Y más aún por que, aunque no sé si deba decirlo, pero, uno de mis tíos es un enfermo como ese ojete de Parejo Avivar, y tengo miedo de que algún día le vaya a hacer lo mismo a mi tía Isabél, o a mi madre, o a mi hermana, o a cualquiera otra de mis tías...

Sólo me queda decir esto: Si hay algo que un hombre JAMÁS debe hacer, es maltratar a una mujer. Si un hombre lastima a una mujer, NO merece llamarsele hombre, y mucho menos un ser humano...

Sólo espero que Dios cuide el alma de esa señora, y que algún día, los feminicidios acaben...



Saludos

Anónimo dijo...

Que la violencia es normal?? Porfavor qe clase de autoridades tiene España para decir eso,por eso las cosas llegaron a este punto tan grave pobre mujer qe ademas de soportar violencia tantos años haya terminado asi y todo porqe las autoridades no hicieron nada qe impotencia