Mario Terán: el asesinato de Ernesto “Che” Guevara


"Danzando un milenario rito donde los cielos son más puros, 
un ángel desde el infinito ve la emboscada sobre el Yuro. 
Y oye el telúrico alarido que hace vibrar la cordillera,
cuando en la espalda del caído sueñan las alas de la era".
Silvio Rodríguez. "Cita con ángeles"


Ernesto Guevara Lynch nació el 14 de mayo o 14 de junio de 1928 en Rosario (Argentina). Entre sus múltiples sobrenombres, el más conocido es “Che”. Durante su vida fue muchas cosas: político, escritor, periodista, médico, ideólogo y comandante de la Revolución Cubana (1953-1959). El “Che” Guevara participó desde los inicios de la Revolución y hasta 1965 en la organización del Estado cubano. Desempeñó allí varios altos cargos de la administración y el Gobierno, sobre todo en el área económica. Llegaría a ser Presidente del Banco Nacional y Ministro de Industria. En el área diplomática, actuó como responsable de varias misiones internacionales. Convencido de la necesidad de extender la lucha armada en todo el Tercer Mundo, el “Che” Guevara impulsó la instalación de focos guerrilleros en varios países de América Latina.



Ernesto “Che” Guevara, en la foto emblemática de Alberto Korda

Su figura despierta grandes pasiones en la opinión pública, tanto a favor como en contra, y ha sido convertido en un símbolo de relevancia mundial; para muchos de sus partidarios, representa la lucha contra las injusticias sociales, la rebeldía y el espíritu incorruptible; para sus detractores es un criminal, responsable de asesinatos en masa, ejecuciones sumarias y una pésima gestión como Ministro de Industria. Quizás lo que más lo distinga sea su relación obsesiva con la muerte, la suya y la de los demás.


En ocasiones, el joven bohemio parecía incapaz de distinguir entre la ligereza de la muerte como espectáculo y la tragedia de las víctimas de la Revolución. En una carta a su madre, escrita en Guatemala en 1954, donde fue testigo del derrocamiento del gobierno de Jacobo Arbenz, escribió: "Fue muy divertido, con todas aquellas bombas, discursos y otras distracciones que rompían la monotonía en la que estaba viviendo".



Jacobo Arbenz

Cuando viajó con Fidel Castro de México a Cuba a bordo del Granma, le envió una carta a su mujer redactada el 28 de enero de 1957, poco después de desembarcar, misma que fue publicada en su libro Ernesto: Memorias del “Che” Guevara en Sierra Maestra: "Aquí, en la selva cubana, vivo sediento de sangre".



El “Che” disparando


En enero de 1957, como indica su diario de Sierra Maestra, Guevara mató de un disparo a Eutimio Guerra porque sospechaba que le estaba pasando información al enemigo: "Acabé con el problema con una pistola del calibre .32, en el lado derecho de su cerebro... Sus pertenencias ahora son mías". Luego le dispararía a Aristidio, un campesino que expresó su deseo de abandonar la lucha cuando los rebeldes se trasladaran a otro lugar. Se preguntaba si esta víctima en concreto "realmente era lo suficientemente culpable como para merecer la muerte".



La tumba de Eutimio Guerra

El 7 de febrero de 1959, el gobierno sancionó una nueva Constitución que incluía un artículo especialmente redactado para el “Che” Guevara, otorgando la ciudadanía a cualquier extranjero que hubiera combatido a Batista durante dos años o más y ejercido el cargo de comandante durante un año. Pocos días después, el presidente Urrutia declaró a Ernesto Guevara como ciudadano cubano de nacimiento. En los meses posteriores a la toma del poder, los sectores más moderados del gobierno fueron siendo desplazados por los sectores más radicales, entre los que se encontraba el “Che” Guevara como una de sus figuras más destacadas. A partir de su experiencia en la caída del gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala, el “Che” estaba convencido de que Estados Unidos no permitiría las reformas económicas y sociales que proponía la Revolución, y que en caso de no poder neutralizarlas a través de los funcionarios conservadores en el gobierno, impulsaría medidas cada vez más agresivas llegando incluso a la invasión en caso de ser necesario. Por esa razón Guevara era partidario no solo de depurar el ejército y el gobierno de elementos conservadores, sino de radicalizar la revolución para instalar un sistema socialista, prepararse para una confrontación abierta con Estados Unidos, buscar el apoyo de la Unión Soviética y abrir nuevos focos guerrilleros en América Latina para realizar una revolución de alcance continental. En ese sentido, su influencia en el camino que finalmente siguió la Revolución Cubana fue fundamental. Anastás Mikoyán, Viceprimer ministro soviético que acompañó a su padre en la visita que este hizo a Cuba en 1960, relataría un diálogo entre Fidel Castro y Ernesto Guevara, del cual fue testigo: “Ellos dijeron que sólo podían sobrevivir con la ayuda soviética y tendrían que esconder esto de los capitalistas en Cuba. Fidel dijo: ‘Tendremos que sobrellevar estas condiciones en Cuba por cinco a diez años’. Entonces el ‘Che’ lo interrumpió: ‘Si no lo haces en dos o tres años estás acabado’”.



Anastás Mikoyán

La obsesión del “Che” por el control colectivista le llevó a colaborar en la formación del aparato de seguridad que se montó para controlar a los cubanos. A principios de 1959 tuvieron lugar una serie de reuniones secretas en Tarará, cerca de La Habana, en la mansión a la que el “Che” se retiró temporalmente para recuperarse de una enfermedad. Ahí fue donde los líderes más importantes, incluyendo a Fidel Castro, diseñaron el estado policial cubano. Ramiro Valdés, subordinado del “Che” en la guerrilla, fue puesto al frente del G-2, un organismo creado a partir del modelo de la Checa soviética.



Ramiro Valdés

El “Che” era un candidato bastante dudoso como ejemplo de pureza ideológica, dado su espíritu bohemio, pero durante sus años de entrenamiento en México y en el periodo siguiente de lucha armada en Cuba, se reveló como un ideólogo comunista enamorado de la Unión Soviética, para gran incomodidad de Castro y los demás, que eran básicamente oportunistas dispuestos a utilizar cualquier medio necesario para hacerse con el poder. Cuando los revolucionarios en ciernes fueron arrestados en México en 1956, Guevara fue el único que admitió ser comunista y estar estudiando ruso. Durante la lucha armada en Cuba, estableció una alianza férrea con el Partido Socialista Popular (el partido comunista de la isla) y con Carlos Rafael Rodríguez, un personaje fundamental en la conversión del régimen de Castro al comunismo.



Carlos Rafael Rodríguez

El “Che” no demostró todo el alcance de su rigor hasta que, inmediatamente después de la caída del régimen de Batista, Castro lo puso al frente de la prisión de La Cabaña. San Carlos de la Cabaña era una fortaleza de piedra utilizada para defender La Habana de los piratas ingleses en el siglo XVIII; más tarde se convirtió en un barracón militar. Guevara presidió allí, durante la primera mitad de 1959, uno de los momentos más oscuros de la Revolución Cubana.



La prisión de La Cabaña



El “Che” dirigía la Comisión Depuradora. José Vilasuso, uno de sus colaboradores recordaría: "Se regía por la ley de La Sierra, tribunal militar, de hecho y no jurídico, y el ‘Che’ nos recomendaba guiarnos por la convicción. Esto es, sabemos que: 'Todos son unos asesinos, luego proceder radicalmente es lo revolucionario'. Mi función era de instructor. Es decir, legalizar profesionalmente la causa y pasarla al Ministerio Fiscal. Se fusilaba de lunes a viernes. Las ejecuciones se llevaban a cabo de madrugada, poco después de dictar sentencia y declarar sin lugar (de oficio) la apelación. La noche más siniestra que recuerdo se ejecutó a siete hombres".



Las ejecuciones



Javier Arzuaga, el capellán vasco que consolaba a los condenados a muerte, diría tiempo después que había alrededor de ochocientos prisioneros en un espacio donde no cabían más de trescientos: casi todos eran antiguos militares y policías de Batista, algunos periodistas, unos pocos hombres de negocios y comerciantes. El Tribunal Revolucionario estaba compuesto por milicianos.



Javier Arzuaga y un condenado a muerte


Para tal fin, Guevara estableció un sistema judicial con tribunales de primera instancia y un tribunal de apelación, que desarrollaron su actuación en audiencias públicas, con fiscales acusadores, abogados defensores y testigos. La legitimidad de los juicios revolucionarios y los fusilamientos por el gobierno cubano son objeto de intensos debates que oponen frontalmente a quienes simpatizan con la Revolución Cubana de aquellos que se le oponen. El “Che” Guevara presidía el Tribunal de Apelaciones. "Nunca anuló ninguna condena. Después de que yo me fuera, en mayo, ejecutaron a muchos más, pero yo personalmente fui testigo de 55 ejecuciones", declararía Javier Arzuaga. ¿Cuántas personas fueron asesinadas en La Cabaña? En cables secretos enviados por la Embajada estadounidense en La Habana al Departamento de Estado en Washington, se hablaba de “más de 500 ejecuciones”.



Al “Che” no le tembló el pulso a la hora de ordenar el asesinato de Echevarría, hermano de uno de sus camaradas, por crímenes no especificados: "Tenía que pagar el precio". En otras ocasiones simulaba ejecuciones, aunque no las llevara a cabo, como método de tortura psicológica. Él supervisó personalmente muchos de los fusilamientos de partidarios de Batista, acusados de supuestos crímenes de guerra. La opinión personal de Guevara sobre los fusilamientos fue expuesta públicamente ante las Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1964: “Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba”.




El “Che” tuvo la oportunidad de poner en práctica su visión económica y su idea de la justicia social al frente del Banco Nacional de Cuba y del Instituto Nacional de Reforma Agraria del Ministerio de Industria a finales de 1959, y, a partir de principios de 1961, como Ministro de Industria. La etapa en la que estuvo a cargo de la mayor parte de la economía cubana, coincidió con el desplome casi total de la producción azucarera, el fracaso de la industrialización y la introducción del racionamiento en lo que había sido uno de los cuatro países de mayor éxito económico de Latinoamérica, desde antes de la dictadura de Batista. Su período al frente del Banco Nacional, durante el cual acuñó billetes firmados por “Che”, fue resumido por su segundo de a bordo, Ernesto Betancourt: "Ignoraba los principios económicos más elementales". Los poderes de percepción de Guevara en relación con la economía mundial fueron expresados en una famosa frase de 1961, en una conferencia hemisférica en Uruguay, donde predijo para 1980 una renta per cápita mayor que la de "Estados Unidos hoy". La reforma agraria arrebató la tierra a los ricos, pero se la entregó a los burócratas, no a los campesinos. El decreto fue escrito en casa del “Che”. En aras de la diversificación, se redujeron las zonas cultivables y la mano de obra se distrajo hacia otras actividades. El resultado fue que entre 1961 y 1963, las cosechas se redujeron a la mitad.


Haydée Tamara Bunke Bíder nació el 19 de noviembre de 1937 en Buenos Aires (Argentina). Su padre era alemán y su madre polaca, ambos militantes comunistas. En 1952, Tamara emigró junto a sus padres a la República Democrática Alemana, siendo admitida dentro del Partido Socialista Unificado de Alemania en 1955, a los 18 años. Posteriormente realizó viajes a países de África y América Latina, realizando estudios sobre folklore, aunque tras 1960 se sostuvo que viajaba por órdenes del servicio de inteligencia de Alemania Oriental, la temible Stasi. En Berlín Oriental estudió en la Facultad de Letras de la Universidad Humboldt, habiendo sido también instructora de tiro deportivo. Recibió con alegría el triunfo de la Revolución Cubana y conoció al “Che” Guevara en 1960, cuando éste viajó a la Alemania Oriental al frente de una delegación comercial del gobierno revolucionario cubano.



Tamara Bunke

En 1961, Tamara Bunke fue invitada a Cuba por el Ballet Nacional de ese país, a través de Alicia Alonso, siendo que dicho viaje no fue inicialmente aceptado por el Ministerio de Seguridad Interior de Alemania Oriental, al considerare a Bunke como un excelente prospecto de agente para la Stasi, que no debería desaprovecharse en beneficio de otro país. Aun así, Bunke insistió en aceptar la invitación, invocando la importancia decisiva de la Revolución Cubana, por lo cual la jefatura de la Stasi (dirigida entonces por Markus Wolf) no puso más objeciones. El gobierno de Alemania Oriental, no obstante, se desentendió oficialmente de las actividades futuras de Tamara Bunke, aunque mantuvo su membresía del Partido Socialista Unificado de Alemania.


Bunke llegó a Cuba el 12 de mayo de 1961 y estudió periodismo en la Universidad de La Habana. Posteriormente, al hablar francés, inglés, alemán y español, trabajó en el Ministerio de Educación (MINED), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y en la dirección nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En 1963 comenzó a entrenarse con el fin de servir en tareas de inteligencia de los servicios de espionaje cubanos, y en esta época comenzó a ser conocida como “Tania”. En Cienfuegos preparó su plan práctico-operativo. El motivo de elegir este nombre de guerra fue que Zoya Kosmodemyanskaya, partisana soviética durante la Segunda Guerra Mundial, también había llevado “Tania” como su nombre en la clandestinidad.



“Tania”, la guerrillera

Mientras tanto, el “Che” Guevara asumió el control del G-6, el organismo encargado de adoctrinar ideológicamente a las fuerzas armadas. La invasión de Bahía de Cochinos, llevada a cabo con apoyo estadounidense en abril de 1961, se convirtió en la ocasión perfecta para consolidar el nuevo Estado policial, con la captura de miles de cubanos y una nueva oleada de ejecuciones. Como el propio Guevara le contó al embajador soviético Sergei Kudriavtsev, los contrarrevolucionarios "no volverían a levantar cabeza".



Sergei Kudriavtsev

"Contrarrevolucionario" es el término que se aplicaba a cualquiera que se desviara del dogma. Era el sinónimo comunista de "hereje". Los campos de concentración eran una de las formas que el poder cubano adoptaba para aplastar la disidencia. Al principio, la Revolución movilizó a los voluntarios para que construyeran escuelas y trabajaran en los muelles, las plantaciones y las fábricas. No pasaría mucho tiempo antes de que el trabajo se hiciera menos voluntario: el primer campo de trabajos forzados, Guanahacabibes, se puso en marcha a finales de 1960 en el oeste de Cuba. Este campo fue el precursor del confinamiento sistemático, que finalmente comenzaría a producirse en la provincia de Camagüey, de disidentes, homosexuales, víctimas del SIDA, católicos, testigos de Jehová y curas afrocubanos, bajo la bandera de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción. Hacinados en autobuses y camiones, los no aptos eran transportados a punta de pistola a campos de concentración organizados a partir del modelo de Guanahacabibes. Algunos jamás regresarían; otros serían violados, apaleados o mutilados, y la mayoría acabarían traumados de por vida.


Este temperamento fanático convirtió al “Che” en un eje de la sovietización de una revolución que en repetidas ocasiones se había jactado de su carácter independiente. El viaje de Guevara a la Unión Soviética en agosto de 1962 fue significativo, porque selló el acuerdo que convertiría a Cuba en una cabeza de playa nuclear. Se reunió con Nikita Kruschev en Yalta para cerrar los detalles de una operación que ya estaba empezada y que tenía que ver con la introducción de 42 misiles soviéticos, la mitad de los cuales estaban provistos de cabezas nucleares, además de lanzaderas y unos 42.000 soldados.



El “Che” en Moscú

En 1964, el “Che” envió a Tamara Bunke “Tania” a Bolivia. Debía establecer relaciones con representantes de la clase política y del ejército, con el fin de crear condiciones favorables para la apertura de un futuro frente revolucionario. Con el fin de cumplir esta tarea, ella adoptó la identidad de “Laura Gutiérrez Bauer”. En La Paz se vinculó con los pintores Juan Ortega Leytón y Moisés Chire Barrientos, resultando este último pariente del presidente boliviano. Además, estableció relación con Gonzalo López Muñoz, jefe de la Dirección Nacional de Informaciones de la Presidencia. Su grado de infiltración fue tan alto, que trabó amistad con Alfredo Ovando Candía, Ministro de Defensa, y con el mismo René Barrientos Ortuño, Presidente de Bolivia. Impartió clases particulares de idioma alemán a los hijos de la clase alta local, a fin de relacionarse con sus familiares y obtener información útil para las guerrillas de Guevara, a las cuales apoyaría en cuanto recibiera las órdenes respectivas.


A finales de 1964, el “Che” Guevara había decidido dejar el gobierno para encabezar el envío de tropas cubanas a otros países, con el fin de apoyar los movimientos revolucionarios en marcha. África y en especial la República Democrática del Congo, donde Patrice Lumumba había sido asesinado en 1961 con participación de la CIA, y en la que una guerrilla rebelde apoyada desde Tanzania estaba actuando, le pareció una causa apropiada para intervenir. La República Democrática del Congo, ubicada en el centro del África y con fronteras con nueve países, se le aparecía al “Che” como un gigantesco foco desde el que se podría irradiar la Revolución a todo el continente.



La República del Congo

El “Che” se distanció de la Unión Soviética en los últimos años de su vida. Le reprochaba a Moscú su blandura ideológica y diplomática, y que estuviera haciendo demasiadas concesiones a Occidente; no como la China maoísta, que él llegaría a ver como el refugio de la ortodoxia. Al “Che” Guevara le molestaba el hecho de que Moscú estuviera pidiendo a otros miembros del bloque comunista, incluida Cuba, algo a cambio de su colosal ayuda económica y apoyo político. Su ataque final contra Moscú llegaría en Argelia, en febrero de 1965, en una conferencia internacional en la que acusó a los soviéticos de adoptar la "ley del valor", es decir, el capitalismo. Su ruptura con los soviéticos, por tanto, no fue un grito por la libertad, sino un reproche en pos de la subordinación total de la realidad a la ciega ortodoxia ideológica.


A principios de 1965, el “Che” le escribió una famosa carta a Fidel Castro, renunciando a todos sus cargos y a la nacionalidad cubana y anunciando su partida hacia “nuevos campos de batalla”. Es en esa carta donde aparece, en la firma, la frase “hasta la victoria siempre”, ampliamente difundida desde entonces. La carta fue leída por Castro durante el Primer Congreso del Partido Comunista Cubano y retrasmitida a través de la televisión en octubre de ese mismo año, causando una enorme sensación, tanto dentro como fuera de Cuba. Para entonces, el “Che” Guevara había desaparecido de la vida pública y su paradero era desconocido.



Fidel Castro durante el quinto aniversario de la Revolución Cubana

El 19 de abril, llegó bajo la identidad falsa de “Ramón Benítez” a la ciudad de Dar es Salaam en Tanzania, presidida entonces por el líder anticolonialista Julius Nyerere, desde donde se organizaría el apoyo cubano a los rebeldes congoleños. Cuba había decidido apoyar la lucha del Comité Nacional de Liberación (CNL) del Congo. El año anterior, el CNL había logrado establecer por pocos meses, una zona "liberada" bajo el nombre de República Popular del Congo con capital en Stanleyville (hoy Kisangani), y en ese momento mantenía un gobierno en el exilio dirigido por Cristophe Gbenye y luchaba por mantener el control sobre una amplia zona en la región oriental del país, en la frontera con Tanzania y Burundi, sobre el Lago Tanganika. El “Che” Guevara mantuvo contacto directo con Laurent-Désiré Kabila, por entonces un líder militar de segundo rango.



El “Che” antes de partir, disfrazado, rumbo al Congo

El “Che” se presentó a combatir en el Congo sin previo aviso a ninguno de los líderes rebeldes, acto que fue mal recibido por estos, por las implicancias internacionales. Por otra parte, Guevara se instaló en la zona de combate, mientras que los líderes militares congoleños casi no iban al frente de batalla y permanecían la mayor parte del tiempo en la ciudad de Dar es Salaam, en Tanzania. La participación cubana en la rebelión congoleña fue una experiencia desastrosa. Los cuadernos redactados por Guevara comienzan con la siguiente frase: “Esta es la historia de un fracaso”. La falta de conocimiento del idioma suajili y las costumbres, las múltiples fracciones internas y externas de los grupos revolucionarios, la desorganización y falta de disciplina de las tropas, y finalmente el cese del apoyo de Tanzania, llevaron a una derrota tras otra.



El “Che” en el Congo



De ese modo el “Che”, al mando de 120 cubanos, entre ellos algunos de su círculo íntimo, como Carlos Coello (“Tuma”) y Harry Villegas (“Pombo”), se vio obligado a ordenar una retirada de emergencia cuando el Ejército de Liberación del Congo decidió abandonar la lucha, y las tropas de mercenarios blancos que apoyaban al gobierno habían ocupado la mayor parte del territorio "liberado" y se disponían a tomar la base para hacerlos prisioneros. Durante la campaña, que duró nueve meses, murieron seis guerrilleros cubanos y, tras el abandono de la lucha por parte de los congoleños, Guevara debió retirarse en una situación que calificó de vergonzosa el 20 de noviembre de 1965.










Él mismo le envió un mensaje a Nyerere quejándose por el cese del apoyo de Tanzania que decía: “Cuba ofreció ayuda sujeta a la aprobación de Tanzania, ésta aceptó y la ayuda se hizo efectiva. Era sin condiciones ni límites de tiempo. Comprendemos las dificultades de Tanzania hoy, pero no estamos de acuerdo con sus planteamientos. Cuba no retrocede de sus compromisos, ni puede aceptar una fuga vergonzosa dejando al hermano en desgracia a merced de los mercenarios”. En una de sus últimas anotaciones en los cuadernos del Congo dice: “No hubo un solo rasgo de grandeza en esa retirada”. Tres días después de que Guevara abandonara el Congo, Joseph Mobutu tomaba el poder mediante un golpe de Estado, instalando una dictadura que duraría treinta años. En 1996, Laurent-Désiré Kabila, el líder guerrillero al que asesorara el “Che” en el Congo, conduciría una rebelión armada que lo llevaría a derrocar a Mobutu.



Laurent-Désiré Kabila con el “Che”

Tras la retirada del Congo, el “Che” se ocultó varias semanas en la embajada cubana en Tanzania, donde aprovechó para escribir su memoria de la fracasada experiencia, que luego se publicaría en 1999 con el título de Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo. Con posterioridad se trasladó a Praga, donde permaneció por cinco meses en una casa de seguridad del servicio secreto cubano. Se trata de uno de los períodos menos conocidos de su vida, en los que analizó sus próximos pasos, que lo llevarían a iniciar la acción guerrillera en Bolivia. De este período datan las anotaciones y comentarios al manual oficial soviético sobre Economía política, con gran variedad de críticas y reformulaciones del llamado socialismo científico. Estos textos fueron considerados una herejía y aún permanecen en su mayor parte inéditos.


Tras analizar varias opciones, y con apoyo de Fidel Castro, decidió establecer un foco guerrillero en Bolivia, un país que, estando en el corazón de Sudamérica, y limitando con Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay, permitía extender con facilidad la guerra de guerrillas a todo el subcontinente, sobre todo a su país natal. El 21 de julio de 1966, el “Che” volvió secretamente a Cuba. Allí se reunió con Fidel Castro, su esposa, Orlando Borrego y el grupo de guerrilleros que lo acompañaría a Bolivia. El 2 de noviembre, sin revelar su identidad, vio por última vez a sus hijos, con excepción de Hilda, la hija mayor, debido a que podría reconocerlo.



El “Che” con su familia

A mediados de 1966, el “Che” envió a Bolivia a dos de sus hombres de confianza, Harry Villegas (“Pombo”) y Carlos Coello (“Tuma”), donde ya se encontraba José María Martínez Tamayo (“Papi” o “Ricardo”), organizando los contactos y analizando la situación.



El “Che” y Harry Villegas “Pombo”

Mientras tanto, Ciro Bustos “Pelado-Carlos” debía organizar una red de apoyo en Argentina, sobre la base de distintos grupos disidentes del Partido Comunista.



Ciro Bustos con su familia

En 1966, Bolivia estaba gobernada por una dictadura militar dirigida por el General René Barrientos Ortuño, que había derrocado al Presidente Víctor Paz Estenssoro y puesto fin a la Revolución de 1952, de tendencia nacionalista-popular.



René Barrientos Ortuño

La población era mayoritariamente campesina e indígena. La poderosa Central Obrera Boliviana (COB), con base en los obreros mineros, llevó adelante una férrea oposición al régimen que en 1965 expulsó del país a su secretario general, Juan Lechín Oquendo, hecho que a su vez generó disturbios generalizados en todo el país y dio lugar al establecimiento del estado de sitio.



Carlos Coello “Tuma”

La fracasada experiencia del Ejército Guerrillero del Pueblo en Salta, dirigida por Jorge Ricardo Masetti, en la frontera con Bolivia entre 1963 y 1964, fue un antecedente muy importante del movimiento de Guevara.



Jorge Ricardo Masetti

Ya en 1964, Guevara había mandado a Tamara Bunke “Tania” como agente encargada de infiltrar al gobierno militar en La Paz. A comienzos de 1966, habiendo sido evaluado su trabajo como exitoso por el gobierno cubano, se le comunicó a Bunke que le había sido concedida la membrecía del Partido Comunista de Cuba.



Credencial de Tamara Bunke

“Tania” contrajo matrimonio con Mario Martínez, un estudiante de ingeniería eléctrica, con lo cual obtuvo el pasaporte boliviano y consiguió mayor libertad de movimientos para sus actividades de infiltración.



El “Che” con Jorge Ricardo Masetti

Las tareas de Bunke consistían en ser una espía "durmiente", dedicada sólo a reunir datos mediante la infiltración, esperando alguna orden para entrar en acción. De hecho, durante su estancia en Bolivia las actividades de Tamara Bunke se concentraron en recoger datos e información que pudieran ser útiles al servicio de espionaje en Cuba y sus jefes nunca proyectaron su participación activa en una guerrilla.



José María Martínez Tamayo “Papi” o “Ricardo”

El 3 de noviembre de 1966, el “Che” Guevara llegó a Bolivia bajo la identidad falsa de un economista uruguayo llamado “Adolfo Mena González”. El 7 de noviembre, día en que comienza su Diario de Bolivia, se instaló con veinticuatro hombres, nueve de ellos bolivianos, en una gran finca adquirida por Roberto Peredo Leigue “Coco”, en la zona sudeste del país, justo en el límite del departamento de Santa Cruz con el de Chuquisaca, donde las últimas estribaciones de la Cordillera de los Andes se unen con la región del Gran Chaco. Era una zona montañosa y selvática ubicada cerca del río Ñancahuazú, en el sudeste del país, a 250 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.



El pasaporte falso del “Che” Guevara

El lugar no era bueno. Estaba ubicado en una zona casi deshabitada, demasiado lejos de la frontera con Argentina, y fue comprado prácticamente sin ningún análisis estratégico y sin clara conciencia de su ubicación. El grupo guerrillero tomó el nombre de Ejército de Liberación Nacional de Bolivia (ELN), con secciones de apoyo en Argentina, Chile y Perú.



Zona de acción de la guerrilla en Bolivia

Mientras tanto, el Partido Comunista Boliviano, dirigido por Mario Monje Molina, un oscuro y ambiguo personaje, mantenía una posición ambigua frente a la lucha armada. Por un lado, el propio Monje y otros militantes del partido habían recibido entrenamiento militar en Cuba. Por otro, Monje y otros dirigentes habían expresado en algunas circunstancias su oposición a una acción guerrillera en Bolivia. La posición de Mario Monje y del PC boliviano sería muy cuestionada frente a la acción del “Che” Guevara y sus hombres en Bolivia.



La ruta del “Che” en Bolivia

El 31 de diciembre de 1966, Mario Monje llegó al campamento guerrillero. La entrevista de Monje y Guevara tuvo un resultado negativo, ya que Monje reclamó para sí la conducción del ELN, ante la terminante oposición del “Che” Guevara.



Mario Monje y el “Che” Guevara

Monje autorizó a sólo cuatro integrantes del Partido Comunista a permanecer en el grupo guerrillero: Jorge Vazquez Viaña “Loro”, Rodolfo Saldaña, Julio Luis Méndez Korne “Ñato” y Roberto Peredo Leigue “Coco”. Monje se retiró del campamento, muy enojado, y nunca más volvió a mantener contacto con los guerrilleros.



Rodolfo Saldaña

La traición de Mario Monje aislaría aún más a los guerrilleros. Poco después, Inti Peredo, el hermano de “Coco”, se convertiría en el líder de los guerrilleros bolivianos dentro del ELN.



Inti Peredo

Poco después Moisés Guevara, líder de un grupo maoísta disidente del Partido Comunista Boliviano, se sumó también al ELN con varios hombres. Por ese entonces la guerrilla se consideraba integrada por entre 50 y 200 miembros.



Moisés Guevara

El 1 de febrero de 1967, el “Che” Guevara partió con la mayor parte del grupo con el fin de reconocer el terreno circundante y realizar entrenamientos. El 11 de marzo, dos hombres del grupo de Moisés Guevara, Vicente Rocabado y Pastor Barrera, habían desertado y fueron detenidos tres días después por la policía. Rocabado confesó que se trataba de un grupo guerrillero dirigido por el “Che” Guevara. Ese mismo día, el gobierno boliviano solicitó la cooperación de Estados Unidos y organizó un sistema de inteligencia coordinado con Argentina, Brasil, Chile, Perú y Paraguay.



Roberto Peredo Leigue “Coco”


Acosados por infinidad de dificultades, el “Che” y sus hombres volvieron al campamento hasta el 20 de marzo, en los momentos en que el gobierno boliviano ya sabía de la presencia de la guerrilla guevarista y comenzaba a organizar una amplia operación represiva.



Julio Luis Méndez Korne “Ñato"

Al saber Tamara Bunke “Tania”, mediante sus jefes en Cuba, que el “Che” Guevara había llegado a Bolivia para iniciar una lucha de guerrillas, Tamara Bunke se unió al grupo guerrillero para entrar en combate. La llegada de Tania, brillante oficial de Inteligencia, entrenada en los más avanzados métodos de la época y encargada encubierta de la logística de la guerrilla desde La Paz, no tiene explicación aparente, y el “Che” estalló cuando la vio, relato que incluyó en su diario.



Tamara Bunke “Tania”

El “Che” Guevara la prefería continuando en sus labores para el espionaje cubano, pero Bunke insistió en integrarse como combatiente, aprovechando que había recibido entrenamiento en el manejo de armas tanto en Alemania Oriental como en Cuba. Así terminó incorporándose al grupo del comandante Juan Vitalio Acuña Nuñez "Joaquín", pero destinada en la práctica a funciones de enfermería e intendencia, lejos de la primera línea de lucha. Junto a “Tania”, el francés Régis Debray, el argentino Ciro Bustos “Pelado-Carlos” y el peruano Juan Pablo Chang “Chino” habían llegado al campamento. Estos últimos volvieron a partir unos días después para organizar grupos de apoyo, pero Tania, que había sido descubierta, permaneció como combatiente.



Juan Vitalio Acuña Nuñez “Joaquín”

El 23 de marzo de 1967, el ELN emboscó una unidad militar, mató siete soldados, tomó veintiún prisioneros y obtuvieron una copia del plan del ejército para combatirlos. Al día siguiente, un avión bombardeó los alrededores del campamento y el 27 de marzo el combate ganó la primera plana internacional.



El “Che” Guevara en Bolivia

Las tropas guerrilleras comenzaron entonces a circular por la zona, con el fin de escapar del cerco que estaba formando el ejército boliviano. El ELN comenzó a sufrir bajas en combates aislados. El 10 de abril murió el cubano Jesús Suárez Gayol “Rubio”.



Jesús Suárez Gayol “Rubio”

Pocos días después, desapareció Jorge Vazquez “Loro”. En realidad había sido herido y luego fue secuestrado por el ejército en un hospital, y arrojado vivo al vacío desde un helicóptero.



Jorge Vazquez Viaña “Loro”

Con este asesinato, quedó en evidencia que para reprimir a la guerrilla, el ejército boliviano estaba dispuesto a utilizar métodos de guerra sucia. Más adelante murió Eliseo Reyes “Rolando”, quien acompañaba al “Che” desde la campaña de Sierra Maestra.



Eliseo Reyes “Rolando”

Durante 1967, el ELN emitió cinco comunicados al pueblo boliviano, aunque sólo el primero alcanzó difusión pública. El “Che” Guevara, por su parte, había escrito su famoso Mensaje a los Pueblos del Mundo, leído en la Tricontinental el 16 de abril de 1967, que se inicia con una cita de José Martí, "es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz", y en donde se incluyen algunas de sus afirmaciones más contundentes y radicales, como: “Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación debe ser la táctica general de los pueblos. Los comienzos no serán fáciles; serán sumamente difíciles. Toda la capacidad de represión, toda la capacidad de brutalidad y demagogia de las oligarquías se pondrá al servicio de su causa. Nuestra misión, en la primera hora, es sobrevivir, después actuará el ejemplo perenne de la guerrilla realizando la propaganda armada en la acepción vietnamita de la frase, vale decir, la propaganda de los tiros, de los combates que se ganan o se pierden, pero se dan, contra los enemigos. La gran enseñanza de la invencibilidad de la guerrilla prendiendo en las masas de los desposeídos. La galvanización del espíritu nacional, la preparación para tareas más duras, para resistir represiones más violentas. El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.



"Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo. Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. Crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”.


El 17 de abril, el “Che” dividió sus fuerzas, poniendo a Juan Vitalio Acuña Nuñez “Joaquín” al mando de la segunda columna, en la que permanecieron los enfermos, entre ellos “Tania”. Ambas columnas se perderían y no volverían a encontrarse.



Los últimos días de "Tania"

El 20 de abril, la guerrilla sufrió a su vez un duro golpe al ser capturados Régis Debray y Ciro Bustos cuando intentaban dejar la zona. Bustos dibujó a todos los integrantes del ELN y brindó información sobre la guerrilla. Fue entonces cuando Regis Debray confirmó definitivamente la presencia del “Che” Guevara. Los actos de Debray y Bustos bajo tortura han sido muy discutidos, señalando a Bustos como el principal delator.



Régis Debray

Para finales de abril, el ejército había bloqueado la salida de los guerrilleros hacia el río Grande, obligándolos a cruzar la montaña. En su diario del mes de abril, el “Che” Guevara escribe en su diario: “El aislamiento sigue siendo total; las enfermedades han minado la salud de algunos compañeros, obligándonos a dividir fuerzas, lo que nos ha quitado mucha efectividad; todavía no hemos podido hacer contacto con Joaquín; la base campesina sigue sin desarrollarse; aunque parece que mediante el terror planificado, lograremos la neutralidad de los más, el apoyo vendrá después. No se ha producido una sola incorporación...”



Durante mayo, los guerrilleros escaparon una y otra vez del cerco. El 5 de junio, los oficiales al mando de las tropas del gobierno fueron reemplazados y se estableció un sistema más descentralizado bajo el Plan Cynthia. En junio y julio, el ELN perdió siete hombres en una serie de pequeños combates: Casildo Condori Vargas “Victor”, Antonio Sánchez Díaz “Marcos”, Carlos Coello “Tuma”, Serapio Aquino Tudela “Serapio”, Raúl Quispaya Choque “Raúl” y José María Martínez Tamayo “Papi”. También Julio Velazco Montaño “Pepe”, un desertor que se rindió al ejército y posteriormente fue asesinado.







El 1 de agosto llegaron a La Paz dos agentes de la CIA para sumarse a la caza del “Che” Guevara: los cubano-estadounidenses Gustavo Villoldo y Félix Rodríguez. El 14 de agosto, el ejército tomó el campamento de Ñancahuazú donde, entre otras cosas, encontraron muchas fotografías de los guerrilleros tomadas por “Tania”.



Gustavo Villoldo y Félix Rodríguez, agentes de la CIA

El 31 de agosto, el ejército emboscó a la columna de “Joaquín” en Vado del Yeso, Puerto Mauricio, en el Río Grande de Bolivia, mientras intentaban cruzar el río. Morirían Juan Vitalio Acuña Nuñez “Joaquín”, Apolinar Aquino Quispe “Polo”, Walter Arencibia Ayala “Walter”, Moisés Guevara Rodríguez “Moisés”, Gustavo Machin Hoed de Beche “Alejandro”, Israel Reyes Zayas “Braulio” y Freddy Maymura Hurtado “Médico”, quien fue capturado herido y después asesinado.



Freddy Maymura Hurtado “Médico”

Allí moriría también la legendaria Tamara Bunke “Tania”. Para entonces, su salud se había quebrantado a causa de las dificultades de la vida en los campamentos guerrilleros y el duro clima tropical. La argentina murió en combate, con el fusil en la mano. Sus cuerpos fueron expuestos primero y luego enterrados clandestinamente.



El cadáver de Tamara Bunke “Tania”

Para entonces, el grupo se hallaba completamente aislado y el “Che” Guevara estaba afectado gravemente por el asma que siempre había padecido, sin poder tomar medicamentos. El grupo abandonó la zona del río Ñancahuazú para escalar los altos cordones montañosos ubicados al oeste y dirigirse hacia la zona de La Higuera.



Los titulares sobre la persecución

El 17 de septiembre, se realizó en Camiri el juicio contra Debray y Bustos, en el que fueron condenados a 30 años de prisión, concitando la atención mundial y que fue escuchado en la radio por los guerrilleros. Debray diría que "el ‘Che’ Guevara no fue a Bolivia para vencer, sino para perder".



Regis Debray bajo arresto

Para mediados de septiembre, los militares bolivianos ya sabían la ruta que estaba siguiendo la columna guerrillera, mediante la información que recibían de los pobladores. Casi ningún boliviano apoyó al “Che” Guevara: la mayoría se mostraban apáticos e indiferentes ante el guerrillero, e inclusive se negaban a prestarle ayuda. También gustaban de denunciar a los combatientes. El 26 de septiembre, los soldados entraron al pequeño caserío de La Higuera, hallando sólo a mujeres y niños. El “Che” envió una partida de siete hombres, que al salir de la aldea fueron emboscados por los rangers bolivianos, muriendo tres de ellos: Roberto Peredo “Coco”, Mario Gutiérrez “Julio” y Manuel Hernández Osorio “Miguel”, quedando heridos “Benigno” y “Pablo”, y desertando “Camba” y “León”. Luego de ese combate, el recién creado cuerpo de rangers entrenados por asesores militares del ejército estadounidense, se sumó a la persecución.



El cadáver de Roberto Peredo “Coco”

El “Che” Guevara y los dieciséis sobrevivientes del ELN buscaron escapar trepando aún a mayores alturas, logrando esconderse durante tres días. El 30 de septiembre, el presidente Barrientos llegó a Vallegrande para hacer acto de presencia, anticipando la derrota de los guerrilleros. En esas condiciones, el “Che” Guevara intentó encontrar una ruta de descenso que los llevara al río Grande y huir a través del mismo.



Los rangers buscando al “Che”

El 7 de octubre, comenzaron a bajar por un desfiladero abrupto hacia el río. Esa noche, el “Che” realizaría la última anotación en su diario: “Octubre 7. Se cumplieron los once meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente; hasta las 12:30, hora en que una vieja, pastoreando sus chivas, entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla. La mujer no ha dado ninguna noticia fidedigna sobre los soldados, contestando a todo que no sabe, que hace tiempo que no va por allí. Sólo dio información sobre los caminos; de resultados del informe de la vieja se desprende que estamos aproximadamente a una legua de Higueras y otra de Jagüey y unas dos de Pucará. A las 17:30, Inti, Aniceto y Pablito fueron a casa de la vieja, que tiene una hija postrada y una medio enana; se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas. Salimos los diecisiete con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papa regados por acequias del mismo arroyo. A las 02:00 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando. ‘El Chino’ se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche. El Ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37, dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro. La noticia parece diversionista”.



La última anotación en el diario

El 8 de octubre de 1967, los diecisiete guerrilleros sobrevivientes fueron sorprendidos por los recién llegados rangers mientras intentaban descender por la Quebrada del Yuro. El “Che” dividió a sus hombres en tres grupos. Luego de tres horas de combate, el “Che” resultó herido en una pierna. Según testimonios, al verse rodeado por la tropa gritó: "¡Me rindo, no me maten, soy el Che, valgo más vivo que muerto!" Fue capturado junto con el boliviano Willy y el peruano Chang, mientras que otros tres de sus hombres perdieron la vida: Rene Martínez Tamayo “Arturo”, Orlando Olo Pantoja Tamayo “Antonio” y Aniceto Reinaga Cordillo “Aniceto”. Alberto Fernández Montes de Oca “Pacho” fue malherido y murió al día siguiente. Otros cuatro guerrilleros fueron perseguidos y asesinados cuatro días después, siendo enterrados en tumbas clandestinas: Octavio de la Concepción de la Pedraja “Moro”, Francisco Huanca Flores “Pablo”, Lucio Edilverto Garvan Hidalgo “Eustaquio” y Jaime Arana Campero “Chapaco”.



El “Che” prisionero

Notablemente seis guerrilleros lograron romper el cerco y escapar: “Pombo”, “Benigno”, “Urbano”, “Inti”, “Darío” y “Ñato”. El ejército los persiguió abatiendo a “Ñato”, pero los cinco restantes lograron finalmente salir de Bolivia gracias a la ayuda algunos integrantes del Partido Comunista Boliviano y de la sección chilena, entre los que se destacó un senador que luego se haría famoso a nivel mundial: Salvador Allende. Harry Villegas “Pombo”, uno de los cinco sobrevivientes, narraría así ese momento crítico: “Yo pienso que él pudo escapar. Pero traía un grupo de gente enferma que no se podía desplazar a la misma velocidad que él. Cuando el ejército comienza la persecución, decide pararse y dice a los enfermos que sigan. Entretanto el cerco se va cerrando. Sin embargo, los enfermos logran salir. O sea, el enemigo fue más lento que los enfermos. A los que venían en la persecución directa, el ‘Che’ los aguanta. Cuando él va a continuar, el cerco se cerró y entonces se produce el enfrentamiento directo. Pero si él hubiese salido con los enfermos, se habría salvado”.


Ernesto “Che” Guevara y Simeón Cuba Sarabia “Willy” fueron trasladados a La Higuera, donde fueron recluidos en la escuela del lugar, en aulas separadas. Allí colocarían también los cadáveres de los guerrilleros muertos y también sería recluido, al día siguiente, Juan Pablo Chang. Entre las pertenencias requisadas por los militares estaba el Diario que el “Che” llevaba en Bolivia.



Simeón Cuba Sarabia “Willy”

El 9 de octubre por la mañana, el gobierno de Bolivia anunció que el “Che” Guevara había muerto en combate el día anterior. Un helicóptero piloteado por el mayor Jaime Niño de Guzmán, llevando como pasajeros al coronel Joaquín Zenteno Anaya y al capitán Félix Ramos Medina, despegó de Vallegrande rumbo a La Higuera. Media hora después, a las 07:30 horas, el helicóptero llegó a su destino. Todavía se escuchaban en la lejanía los sonidos de fusiles y morteros. El teniente coronel Andrés Zelich, después de un minucioso registro del cuerpo y de las pertenencias del prisionero y de otros combatientes muertos, había capturado buena cantidad de documentos. Simultáneamente, llegó al poblado el agente de la CIA Félix Rodríguez. Guevara estaba muy delgado, con el cabello largo y sin brillo. Su aspecto físico estaba muy deteriorado. Sus ropas estaban sucias y harapientas, sus pies estaban envueltos en pedazos de trapos sucios y cueros, amarrados con cordeles, al carecer de botas o zapatos. Estaba atado de pies y manos, estas últimas amarradas a la espalda. El coronel Zenteno intentó varias veces de hablar con el “Che”, pero este no respondió a sus preguntas. Ante la inutilidad del esfuerzo, Zenteno y Ramos abandonaron el lugar.



Joaquín Zenteno Anaya

“Lo entregué vivo y luego lo mataron”, diría el capitán Gary Prado Salmón. Cuando el coronel Joaquín Zenteno recibió la orden por radio “señaló con el dedo a dos soldados: ‘usted, a ‘Willy’’; y usted’, indicó con el dedo a Mario Terán, ‘al ‘Che’”. Simeón Cuba Sarabia “Willy” y Juan Pablo Chang fueron ejecutados por soldados. Poco después del mediodía, el presidente Barrientos dio la orden de ejecutar al “Che” Guevara. “Di buen día a papá”, fue la señal en clave enviada por el Presidente y que el Sargento Mario Terán Salazar ejecutó. Desde entonces existen dudas y versiones contradictorias sobre el grado de apoyo que la decisión tuvo por parte de Estados Unidos, pero lo cierto es que, tal como está registrado en el propio informe secreto de Félix Rodríguez, la CIA estaba presente en el lugar. Fue el agente Rodríguez quien recibió la orden de fusilar a Guevara y quien la transmitió a los oficiales bolivianos, así como fue él también quien le comunicó al “Che” Guevara que sería fusilado.



La escuela de La Higuera

Antes de la ejecución, Félix Rodríguez lo interrogó. El agente de la CIA contaría años después su versión de aquel encuentro: "Me dirigí al ‘Che’ y le dije: ‘quiero hablar con usted’. El ‘Che’ me respondió: ‘A mí nadie me interroga’. ‘Yo no he venido a interrogarlo, solamente para hablar. Nuestros ideales son diferentes, pero lo admiro. Usted era ministro en Cuba y está aquí porque cree en sus ideales. Solamente quiero hablar con usted’. El ‘Che’ pidió que lo sentara y ordené a un soldado que lo desatara y lo acomodamos en un banco de madera. Obtuve tabaco para su pipa y comenzamos a hablar. Si durante la conversación derivamos a un aspecto técnico o táctico, él me decía: ‘usted sabe que no puedo responder a eso’. Y cambiábamos el tema. Hablamos del por qué habían escogido Bolivia y que los africanos no eran buenos soldados. Me preguntó mi nombre y le respondí: ‘Félix’. Me dijo que yo debía ser puertorriqueño o cubano. Y que por mis conocimientos debía trabajar para la inteligencia americana. Contesté que estaba acertado: era cubano y trabajaba para el servicio de inteligencia estadounidense. En honor a la verdad, debo decir que nunca mencionó a Fidel negativamente. El ‘Che’ se mostró más bien evasivo cuando el nombre de Fidel salió en la conversación. Indudablemente, el ‘Che’ sabía que La Habana no lo había apoyado en sus intentos en Bolivia, pero nunca criticó a Fidel específicamente.



El “Che” Guevara con Félix Rodríguez, en sus últimas fotografías vivo

“Estábamos hablando de la economía de Cuba cuando tuvimos que interrumpir la conversación por los disparos que se escucharon en la habitación contigua. Después oímos un cuerpo caer, Aniceto había sido ejecutado. Este último era un guerrillero que había sido traído herido en la cara, una hora atrás a la casa escuela. El ‘Che’ mantuvo silencio, su rostro mostraba tristeza y movió la cabeza de un lado al otro. Miré al ‘Che’ a la cara y le dije: ‘Comandante, he hecho todo lo que estaba en mi poder, pero las órdenes vienen del Alto Mando Boliviano’. Su cara estaba blanca como un papel. ‘Es mejor así, Félix, nunca me deberían haber apresado vivo’. ‘¿Tiene usted algún mensaje para su familia?’ Me respondió: ‘Dile a Fidel que pronto verá una revolución triunfante en América’. Me pareció percibir un tono mezcla de amargura e ironía en el mensaje. ‘Dile a mi esposa que vuelva a casarse y trate de ser feliz’. Nos abrazamos emocionados. Mi odio al ‘Che’ había desaparecido. Había llegado el momento de la verdad y supo enfrentar la muerte con valentía.


“Un detalle muy significativo en esta historia es el de una mujer, la maestra de escuela del pueblo, Julia Cortés, que tenía un radio portátil y se acercó a mí y me preguntó: ‘Capitán, ¿a qué hora van a matar al prisionero? La radio anuncia que ya está muerto’. Me di cuenta de que ya era imposible evitar su muerte". Luego, Rodríguez lo sacó del aula para tomarle varias fotografías, las últimas en las que aparece con vida. El propio Rodríguez relata ese momento de este modo: “Salí de la habitación, aquello estaba lleno de soldados afuera. Me dirigí al Sargento Mario Terán Salazar, que sabía que estaba siendo el ejecutor de todo eso. Le dije: ‘Sargento, hay instrucciones de su gobierno de eliminar al prisionero’. Me puse la mano al nivel de la barbilla. ‘No le tire de aquí para arriba, tírele de aquí para abajo pues se supone que este hombre ha muerto de heridas en combate’. ‘Sí mi capitán, sí mi capitán’, dijo. Era aproximadamente la una de la tarde en Bolivia. Mandé a Terán a que efectuara la orden. Le dije que debía dispararle debajo del cuello, ya que así podríamos probar que había sido muerto en combate. Terán pidió un fusil y entró a la sala con dos soldados. De ahí entonces me retire al lugar avanzado donde yo había fotografiado el diario, y a la una y diez aproximadamente escuché una ráfaga pequeña. Cuando escuché los disparos anoté en mi cuaderno: ‘1:10 pm, 9 de octubre de 1967’”.



Mario Terán Salazar, el ejecutor del “Che” Guevara

Mario Terán relataría los últimos instantes del “Che” Guevara: “Dudé cuarenta minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el ‘Che’ estaba sentado en un banco. Al verme dijo: ‘Usted ha venido a matarme’. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: ‘¿Qué han dicho los otros?’ Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: ‘¡Eran unos valientes!’ Yo no me atreví a disparar.



El cadáver del “Che” tras su ejecución



“En ese momento vi al ‘Che’ grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el ‘Che’ podría quitarme el arma. ‘¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!’, me dijo. Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga.






"El ‘Che’, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto”.




La tarde del 9 de octubre, el cuerpo del “Che” Guevara fue llevado en helicóptero a Vallegrande y fue colocado en el lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta.



El helicóptero donde se trasladó el cadáver


Allí permaneció en exhibición pública durante ese día y todo el día siguiente, inyectándosele gran cantidad de formaldehído para evitar la descomposición.



El cadáver del “Che” Guevara en exhibición







Los soldados y funcionarios se quedaron con cosas que llevaba el “Che” al morir. Cientos de personas entre soldados, pobladores, curiosos y periodistas concurrieron para ver el cuerpo.






Se tomaron muchas fotografías de esos momentos, en las que el “Che” aparece con los ojos abiertos. Las monjas del hospital y las mujeres de la villa señalaron su parecido con Jesucristo y cortaron mechones de su cabello para preservarlos como talismanes.





Tras ser conocida la noticia de la muerte a nivel mundial, el debate no era si el “Che” había muerto en combate, como decía la dictadura boliviana, o ejecutado, como decía la izquierda mundial: la interrogante mayor era si se trataba del “Che” o no.











Esto llevó al Presidente Barrientos a comunicarse con su par argentino, el general Juan Carlos Onganía, para que le enviase un equipo que hiciera el cotejo de las manos del cuerpo con el único registro que había de las huellas digitales de Ernesto Guevara, en las fichas de la Policía Federal Argentina.







El coronel Roberto Quintanilla Pérez decidió entonces que había que amputarle las manos al cadáver del “Che”. La profanación del cuerpo del guerrillero era una forma de cobrarse la afrenta de haber tenido al subversivo personaje en su territorio durante varios meses.



Roberto Quintanilla

Susana Osinaga fue la mujer encargada de lavar el cuerpo en la lavandería del hospital de La Higuera, pero ella no podía llevar a cabo esta encomienda.



Susana Osinaga

Se las amputaron en La Higuera la noche posterior a su asesinato, para que tres hombres de la Policía Federal Argentina hicieran el reconocimiento de las huellas digitales en La Paz. Tras seccionarlas, las colocaron en un frasco. En La Paz, tres especialistas argentinos confirmaron su identidad: Nicolás Pellicari, Juan Carlos Delgado y Esteban Rolzhauser. Concretaron la identificación dactiloscópica y también cotejaron las anotaciones del diario del “Che” con escritos anteriores, a través de una prueba grafológica. Concluyeron en que indudablemente se trataba de Ernesto Guevara.



Las manos amputadas del “Che”

Existen diversas versiones sobre el destino final del cadáver. El General Juan José Torres declaró que el cuerpo había sido cremado, mientras que el General Alfredo Ovando afirmó lo contrario. Hay consenso entre los militares bolivianos presentes en el lugar de que la orden de cremación fue real, pero que no pudo ser ejecutada por carecer de los medios adecuados, y también para evitar una eventual reacción negativa de la población debido al hecho de que en Bolivia la cremación era ilegal. También existía cierto consenso en que el cadáver del “Che” había sido enterrado en la madrugada del 11 de octubre por el teniente coronel Selich, en una fosa diferente de los otros seis guerrilleros.


Después de la confirmación de la identidad del guerrillero, el Ministro del Interior boliviano, Antonio Arguedas Mendieta, se quedó con el frasco que contenía las manos cercenadas y lo guardó en su casa. Pasaba largas horas contemplándolas. Para entonces, ya había sacado de Bolivia el Diario del Che, que tiempo después llegó a Cuba. Un testimonio menciona: “Entre 1967 y 1969, las manos estuvieron en el frasco, escondido en la casa de Arguedas. Pero Arguedas había sido comunista en su juventud y llegó a las fuerzas armadas porque era un especialista en comunicaciones. Por eso empezó en la Fuerza Aérea y después se hizo amigo del Presidente Barrientos, porque escalaban montañas juntos. No era un militar de carrera. Dos años después del asesinato, Arguedas decidió hacerle llegar al Partido Comunista Boliviano (PCB) las manos y una máscara mortuoria que se sacó del rostro del ‘Che’”.



Antonio Arguedas Mendieta

Quien intervino en la entrega fue Víctor Zannier, un periodista amigo de Arguedas. Luego, un hombre llamado Juan Coronel llevó las manos del “Che” Guevara desde La Paz, Bolivia, hasta Moscú, en camino después hacia La Habana. Coronel cuenta cómo, sorpresivamente, fue citado en un café del centro de La Paz y que un dirigente del PCB ingresó al local con un bolso, se sentó frente a él y a su acompañante, Jorge Sattori, y les preguntó: “¿Saben qué llevo en el bolso? Las manos del ‘Che’. ¿Se animan a llevarlas a Moscú?” La desastrosa campaña del “Che” en Bolivia y su muerte provocaron una durísima controversia entre el Partido Comunista cubano y el boliviano: los caribeños acusaban a los del Altiplano de no haberlo acompañado. La idea de llevar las manos con destino final en La Habana era una especie de búsqueda de la reconciliación entre ambos partidos.



“Los hombres del PC cubano a los que vimos en Moscú tenían orden de humillarnos, de maltratarnos. Habría mucha confrontación”, contaría Coronel. “Con Sattori estudiamos la situación. Estaba la posibilidad de viajar por la Argentina, pero la represión de Onganía era muy dura. La otra vía era México, pero era demasiado obvia. De manera que decidimos llevar las manos por avión pasando por Caracas. Lo que decidimos es que las íbamos a llevar en el bolso de mano, de ninguna manera despacharíamos el frasco en el equipaje. Por las dudas, Zannier y yo viajamos por caminos distintos, pero el que llevó las manos fui yo. Lo otro que decidimos fue hacer la travesía entre Navidad y Año Nuevo de 1969, porque los controles se relajaban mucho en esos días”.


Hasta la fecha hay dudas de quién verdaderamente llevó las manos. Hay quien dice que los dos viajes, el de Coronel y el de Zannier, fueron de despiste y que el frasco llegó a Moscú por vía diplomática. Coronel afirma, categórico, no sólo que él las llevó, sino que las entregó personalmente al secretario de la embajada de Cuba en Moscú. La travesía fue larga y dramática. Coronel fue de La Paz a Lima, donde sorpresivamente dieron orden de abandonar el avión sin el equipaje de mano. Hubo una larga hora de esa escala en que Coronel no sabía si las autoridades tenían el dato, habían hecho bajar a los pasajeros y si estaban revisando bolso por bolso buscando el frasco. De Lima a Bogotá, luego a Caracas y después durante 48 horas en absoluta clandestinidad en la España de Franco. Mucho después, el viejo militante del PC llegó a París, a casa de un familiar, donde vivía una mujer de edad que había colaborado con la dictadura boliviana. El camino después fue a Budapest y de allí a Moscú.


Boris, el latinoamericano que era contacto con los comunistas bolivianos, lo fue a buscar al aeropuerto, y le advirtió que el trato con los cubanos no iba a ser fácil. Así fue. El secretario de la embajada de Cuba en Moscú le dijo que de ninguna manera se aceptaría que un militante del PC boliviano viajara a La Habana y que lo único que podían ofrecerle era que Zannier, que no era militante, llevara el frasco con las manos a Cuba. Coronel, que llevaba el encargo del PCB de entregar los restos del “Che” personalmente, cuenta que entonces las alternativas que se le plantearon fueron tres: Dejar las manos del Che en Moscú; regresar a Bolivia con las manos; o aceptar que Zannier llevara el frasco hasta La Habana. “Yo sentí que no tenía derecho de quedarme con las manos, de manera que acepté que Zannier viaje a Cuba a entregar el frasco. Mi única condición fue que yo debía entregarlas al secretario de la embajada y que ellos después arreglaran el viaje de Zannier. La entrega se hizo esa misma tarde en el Hotel Rusia”.



Los militares bolivianos celebran tras la muerte del “Che”

Un nuevo personaje se incorporaría a la historia para vengar una vieja afrenta. Monika Ertl nació el 7 de agosto de 1937 en Munich (Alemania). Su padre fue un conocido director de cine, el camarógrafo alemán Hans Ertl, quien fue uno de los fotógrafos de Adolf Hitler.



Monika Ertl cuando era niña

En 1948, su padre emigró a Bolivia y poco después lo siguió su familia para instalarse en la granja que aquel había adquirido en la selva boliviana, donde más tarde hizo sus últimas películas. Pese a su corta edad, acompañó a su padre en las expediciones a la selva y trabajó como asistente de cámara.



Monika Ertl

Después de un fallido matrimonio con un alemán-boliviano, ingresó a finales de 1960 al Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. Tuvo como nombres de batalla "La Gringa" y "Juana". En 1970 fue reconocido su automóvil en un atraco a un banco, para recaudar fondos para el ELN.


En ese momento, el coronel Roberto Quintanilla Pérez era la persona más odiada y perseguida por toda la izquierda revolucionaria. Su decisión de amputarle las manos al cadáver fue algo que ofendió y enfureció a sus detractores, que prometieron vengar la muerte del “Che”. Esto llevó al gobierno de Bolivia a enviar al militar a un destino en el que creían que estaría seguro de cualquier tipo de ataque, siendo nombrado cónsul de la ciudad alemana de Hamburgo.


Cuatro años después, el 1 de abril de 1971, Quintanilla recibió en su despacho del consulado la visita de una atractiva mujer que decía ser australiana y que se estaba allí con el propósito de arreglar unos documentos de su visado. En realidad se trataba de Monika Ertl, quien llevaba puesta una peluca, iba elegantemente vestida y en el bolso escondía un revolver Colt Cobra calibre .38; una vez en presencia de Quintanilla, sacó el arma y le disparó en dos ocasiones, vengando así la humillación al cadáver del “Che”.


Lo mató fríamente, sin remordimientos ni temores. Después de casi cuatro años su venganza, y la de millones de seguidores del Che, había sido realizada y el cuerpo de Roberto Quintanilla yacía muerto en el suelo del consulado de Bolivia en Hamburgo. La pistola utilizada para el homicidio pertenecía a la editorial italiana de Giangiacomo Feltrinelli, quien en ese momento estaba en la clandestinidad política.


Monika consiguió escapar. Desde aquel instante, se convirtió en una de las activistas más buscadas por las autoridades bolivianas e internacionales, acusándola de ser una peligrosa terrorista, al mismo tiempo que era venerada por numerosísimas personas que, a través de su acto, se sentían satisfechas con el asesinato del odiado coronel Roberto Quintanilla. Durante los siguientes dos años, anduvo en la clandestinidad escondiéndose de la policía, que quería dar con ella viva o muerta. El fiscal de Hamburgo acusó a Ertl, pero finalmente cerró el caso sin poder resolverlo.



Retrato robot de Monika Ertl

En 1972, Ertl fue juzgada junto con Régis Debray por el intento de secuestro del ex jefe de la SS Klaus Barbie “El Carnicero de Lyon”, quien vivió bajo el nombre falso de "Klaus Altmann" en Bolivia, donde trabajó para el Ministerio del Interior. El plan era llevar a Barbie a través de Chile hasta Francia para allí entregarlo a la justicia. El intento de secuestro fracasó. El 12 de mayo de 1973, Ertl fue ejecutada por las fuerzas de seguridad bolivianas. Fue torturada antes de morir. Su cuerpo no fue entregado a su familia.



El cadáver de Monika Ertl

Otros protagonistas también tuvieron finales trágicos. El propio presidente de Bolivia, René Barrientos, falleció carbonizado al desplomarse en 1969 su helicóptero, en un hecho nunca esclarecido. El teniente coronel Andrés Selich fue asesinado por agentes de la seguridad boliviana. Honorato Rojas, quien delató a un grupo de la guerrilla, fue ultimado con dos tiros en la cabeza, en una acción que reivindicaron seguidores del “Che” Guevara. El capitán Gary Prado quedó paralítico de un balazo. Juan José Torres era jefe del estado mayor del ejército que combatió al Che; años más tarde llegó al poder con una línea de izquierda y fue depuesto por un golpe militar: un comando ultraderechista lo asesinó en Argentina. El Coronel Joaquín Zenteno Anaya murió víctima de un atentado en París en 1975, aparentemente ordenado por La Habana. Eduardo Huerta, oficial que intervino en la captura, se accidentó en su automóvil y murió. Y el agente de la CIA, Félix Rodríguez, sufrió varios atentados contra su vida.


La búsqueda del cadáver del “Che” era otra historia. Desde el mismo año de su muerte, el gobierno cubano comenzó la investigación tendente al hallazgo de los restos del “Che” Guevara y sus compañeros, sin mayores resultados. En 1995 viajó a Bolivia el doctor Jorge González Pérez, entonces director del Instituto de Medicina Legal de Cuba. Entre diciembre de 1995 y marzo de 1996, se hallaron los restos de cuatro compañeros de Guevara que habían muerto en el combate del 14 de octubre de 1967 en Cajones. La investigación tenía como objetivo la recuperación de todos los guerrilleros caídos. De los 36 cadáveres, 23 estaban enterrados en Valle Grande y 13 en otras zonas.



La fosa



El 28 de junio de 1997, gracias a las declaraciones el General retirado Mario Vargas Salinas y las presiones internacionales que llevaron al gobierno boliviano de Gonzalo Sánchez a autorizar el inicio de las investigaciones, un equipo de científicos cubanos encontró en Valle Grande siete cuerpos enterrados clandestinamente en una sola fosa común, e identificaron entre ellos, con apoyo del Equipo Argentino de Antropología Forense, el del “Che” Guevara y los de seis de sus hombres. El cadáver, de acuerdo con el informe del equipo, carecía de manos, registraba un alto contenido de formaldehído, y llevaba ropa y elementos compatibles con los que se supone que tenía al momento de ser enterrado; se encontró cubierto con una chaqueta que en uno de los bolsillos tenía una bolsa con picadura de tabaco de pipa. El antropólogo Héctor Soto realizó el examen físico que mediante la definición de los rasgos frontales identificó a Guevara. Sin embargo, algunos analistas afirman que el cuerpo no es el del “Che”, ya que existen contradicciones insalvables entre el informe y la autopsia que se practicó al cadáver en 1967.



Los restos del “Che” Guevara



El 12 de julio de 1997, los presuntos restos fueron llevados a Cuba, donde fueron recibidos por una multitud para ser sepultados en Santa Clara en el Memorial de Ernesto Guevara, donde se encuentran actualmente los restos de la mayoría de los guerrilleros que lo acompañaron en su expedición. Los restos de Tamara Bunke “Tania” fueron identificados y trasladados a Cuba en 1998, y enterrados en Santa Clara.



La tumba del “Che” Guevara


Años después, Mario Terán Salazar negaría su autoría en el asesinato del “Che”. Sin embargo, uno de los superiores de Terán, el ex general boliviano Gary Prado, afirmaría que Terán fue quien respondió a la orden que llegó desde La Paz en nombre del Presidente René Barrientos. Terán llegó a decir que en el Ejército boliviano habían “dos o tres Marios Teranes, pero con diferentes apellidos maternos”. Sin embargo, hubo una prueba que el mismo Terán Salazar no podía negar. Cuando los periodistas le enseñaron la fotografía que la periodista francesa Michele Match le tomó al verdugo del “Che” en Cochabamba, Terán dijo “Sí, soy yo. Allí me la tomaron en la puerta de la escuela. Había varios que insistían en quererme fotografiar y hablar conmigo. Y justo salí a la calle. Y bueno, ya. Posé y es la única foto”. Por su parte, el capitán Gary Prado confirmó la identidad de Mario Terán y dijo que él fue el hombre que mató al “Che”. “No se le puede culpar de lo ocurrido. Las circunstancias llevaron a eso nomás. Cuando le sacaron esa foto le hice una recomendación: no te metas en este baile. ¿Por qué le aconsejé que se quedara callado? Para que no hubiera venganza contra él. Y me hizo caso”.



Mario Terán en 2014

Casi cuarenta años después, Mario Terán, el teniente del ejército boliviano que ejecutó a Ernesto “Che” Guevara, fue operado de cataratas por médicos cubanos. Los médicos cubanos que operaron a Terán no sabían en ese momento quién era el enfermo. El militar acudió en Bolivia a uno de los puestos de la Operación Milagro, el programa de Cuba y Venezuela de asistencia oftalmológica gratuita para los pacientes. La historia fue difundida por el periódico cubano Granma. Sin embargo, en una entrevista concedida en 2014, Terán afirmó que la noticia que en su momento difundió el periódico Granma era falsa, que nunca estuvo ciego, que fue una pequeña intervención y la misma lastimó su ojo.



Infografía sobre el crimen (click en la imagen para ampliar)

En la misma entrevista, Mario Terán afirmó que siempre consideró a Ernesto “Che” Guevara como un invasor de Bolivia. El mismo hombre que alguna vez dijo: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.




VIDEOGRAFÍA:

El “Che” Guevara (documental)
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El “Che” Guevara en Asesinatos infames
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"Hasta siempre" - Óscar Chávez
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"Cita con ángeles" (versión completa) - Silvio Rodríguez
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Diarios de motocicleta (trailer)
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“Che”: Argentino (trailer)
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“Che”: Guerrilla (trailer)
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Di buen día a papá (trailer)
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BIBLIOGRAFÍA:


























FILMOGRAFÍA:















TEATRO:


21 comentarios:

Anónimo dijo...

Puros locos psicopatas que le vendieron ideas finas para el pueblo esto al principio ya despues como mucha gente empezo a ver que eran barbaridades les metieron el miedo (abuso sicologico matanzas etc...) y a otros les lavaron el cerebro. Y ¿PARA QUE? lo peor es que sigue sucediendo, los afectados son el pueblo como siempre la gente que no tiene voz contra las injusticias. Saludos autor de Escrito con Sange muy buena entrada se me cayo otro idolo pero fue porque me informe mal sobre este sujeto (de hecho preguntenle a los jovenes que traen en la playera al che veran como no saben cosas).

Anónimo dijo...

Enterándome de estos antecedentes y de su historia de vida, me veo obligado a dejar de lado la mirada romántica, para ver que no se trataba ni más ni menos que de un sanguinario asesino, que obtuvo lo que merecía. Bien aplicado el dicho "El que a hierro mata, a hierro muere" Y no me vengan con absurdas justificaciones acerca de los cambios y revoluciones violentas, Gandhi lideró uno de los más grandes cambios contra un poderoso imperio, bajo el lema de la resistencia pacifica... Y GANO!!! Sin necesidad de asesinar a nadie.-
Mis saludos desde Córdoba, Argentina.

Anónimo dijo...

Mi país, Venezuela, vivió varios episodios de invasión castrocomunista en los años 1960 1970's. Ello trajo como consecuencia mucho derramamiento de sangre en montañas y Llanos venezolano. Asimismo, sembró la semilla del actual régimen Castro-chavista que tanto daño nos está causando en la actualidad. Muy buena entrada ECS. Saludos desde Caracas

Anónimo dijo...

domingo, 12 de abril de 2015, 10:12:00 a. m: Ghandi era flor de abusador, se ve que no leiste la entrada de Escrito con Sangre, que habla sobre este tema

D. dijo...

Asesinato? Será ajusticiamiento. Fue un mal nacido psicópata despiadado que se buscó su propio destino.

sauliyo dijo...

Primero, podrías haber puesto directamente che Guevara a modo de título porque remarcas los "homicidios" perpetrados por Guevara y no su propia ejecución... Quizas haya alguna ideología, tambien creo que lógicamente debe haber discrepancias y puntos de vista en la bibliografia citada...
Segundo, me gustaria ver una entrada sobre las sangrientas dictaduras en América latina para ver el contexto, la paranoia por el ccomunismo y la injerencia norteamericana a traves del plan condor... me gustaria ver una entrada sobre el asesinato atroz del cantautor Victor Jara por nombrar alguno...
No sé, me parece nesesario aclarar lo que me parece y poner la otra cara de la moneda y de más esta decir que disfruto cada linea de cada entrada como desde hace años sigo....
Bueno sin más... saludos

Diego F. dijo...

Excelente fuente bibliográfica. Me pergunto al editor de esta página web, que fuentes utiliza para editar las magníficas entradas cada domingo? Muchas felicitaciones por la documentación.

Anónimo dijo...

y actualmente es el "salvador" de mi pais venezuela ya que le ponen tributo a un ser que solo queria cambiar la historia, pero por desgracia no lo logro y fue ejecutado

por mi que se pudra en la quinta paila del infierno junto con el comandante intergalactico super saiyajin Chiaverga (Hugo Chavez) y mas con sus "camaradas" caidos

Liz dijo...

Escrito, tu página me encanta desde hace años, nunca me pierdo una actualización, ya que me resultan interesantes y de mucha ayuda para la formación de mi carrera en Criminología y Criminalística. Sólo quería hacerte una observación en cuanto a las biografías que a veces exageras en el relato que algunas veces se vuelve interminable, creo que sería favorable recortar algunos datos que puede no sean de mucha importancia y centrarse más en lo que realmente quiere el lectoe y es saber el ¿porqué? ¿quién? ¿Cómo? del asesinato y lo relacionado con el crimen, y no sólo de ésta biografía sino también de las próximas que están por aparecer en este blog. Es solo un punto de vista Escrito, que espero sea tomado en cuenta. De todas formas gracias por la información que publicas.

Jazmin BN dijo...

MUY BUENA INFORMACIÓN, a mi el Che me valía un pepino por que simplemente su pseudofilosofía no me interesaba, sin embargo al leer todo ésto, me queda claro que el Che no era más que un radical, asesino, HDP,osea una mala persona. No fue asesinato si no una ejecuión hecha por órdenes de superiores, además Mario Terán hizo bien en negar ser el asesino, por qué los radicales, izquierdosos, comunistas, no se paran ante nada y bien pudieron buscarlo y asesinarlo. Creo que las personas que lo admiran, no se han informado acerca de lo que enrealidad era el Che, aunque admito que fue fiel y coherente a sus ideales hasta el fin, y eso, si es de admirarse.

Ampersand dijo...

Una figura emblemática del siglo XX que se muestra humano tal cuál era y siendo desmitificado por los hechos y circunstancias que rodearon su turbulenta vida; sus ideales proponían un derramamiento de sangre en copiosas cantidades, y si su retórica y filosofía resultan contradictorias, debe observarse a bien el contexto y realidad que afrontaba en la época en que vivió.
Fué como muchos personajes, marioneta y títere de las ideologías que transcurrían durante su irrupción en la historia mundial, asimilando que la suya era una causa perdida, pero con sus hechos y voluntad consiguió que muchas personas creyeran que era posible lograr un cambio, pero seamos sinceros, la realidad de los hechos en torno a su vida convirtieron sus "hazañas" en utopías llenas de sangre y fracasos.
Radical e idealista, no por eso más o menos asesino, lo que es cierto es que muy a pesar del fracaso de sus ideales "revolucionarios" continúa siendo un referente histórico de la realidad del mal denominado "Tercer Mundo", donde existen muchos ejemplos de intervencionismo de las grandes potencias, independientemente del color o sistema de producción o político del que se trate; intentó cambiar la realidad del mundo en que vivió, pero en el proceso, se convirtió en un hombre que consiguió llenarse las manos de sangre ..... Saludos !!!!!

Anónimo dijo...

Por lo visto los bolcheviuqe han eliminado los vínculoa para que las fotos de uno de sus héroes no se manche.

Anónimo dijo...

Mas de uno debe estar arrepentido del tatuaje jaja.
Siempre pensé que era un asesino. y ahora lo confirmo.

Anónimo dijo...

Pregunto a todos los pacifistas, el Che es un psicópata y San Martín un libertador? el libertador de América, fue un asesino de españoles o se creen que nos independizamos de España por buena suerte? Me saca de quicio que no seoan ver y la ignorancia de la gente. Pregunten en España qué opinan de San Martín.

Anónimo dijo...

Hay muchos fatos erróneos, el Che no quiso nunca aliarse con la URSS, sino con China, su casa en Cuba no era ni es una mansión, la he visitado varias veces y es amado y respetado por el pueblo cubano, ya que los libró de la tiranía de Batista y de ser el prostíbulo de USA. Me han agradecido a mi, por el Che, sólo por ser argentina. Digamos que el sentimiento que los embarga es casi como el nuestro hacia José de San Martín

Anónimo dijo...

El Ché era un cobarde, al final acabó llorando pidiendo que no lo mataran.

Anónimo dijo...

menos mal mataron a este genocida idolo de rojos estupidos

Anónimo dijo...

No sé quién está a cargo de la línea editorial de esta página, pero lamento que los lectores sentencien a una persona sin siquiera preguntar el porqué de la realización de tales actos de Ernesto “Che” Guevara. Está claro que la introducción del informe está diseñado para la confusión y odio hacia unos de los caudillos más emblemáticos de la historia del socialismo. Mostrar en partes convenientes la versión histórica del comandante hace que esta publicación pierda toda seriedad por más datos que aporte en sus cronologías. No se hablo acerca de las ejecuciones a estudiantes y militantes comunistas, hambruna, analfabetismo y hacer de Cuba un burdel yanqui de miseria que llevo a cabo el dictador de cuba Fulgencio Batista y sus aliados. No se puso en contexto la situación geopolítica sudamericana y sus dictaduras, a Rene Barrientos se lo describió como presidente de Bolivia, pero se abstuvieron de especificar que llego al poder tras sucesivos golpes de estado y que entrego las riquezas mineras a lo EEUU. Solo se centró en las ejecuciones que un comunista le hace a un pueblo desarmado, pero no menciona que los ejecutados fueron ejecutores mujeres, niños y estudiantes o fueron personas que colaboraron con los tormentos batistianos. Es fácil con este informe de inducir a un lector desprevenido a una posición anti guevarista y mucho más si no se conoce en nada sobre su vida y obra en su completo y puro estado. Yo reivindico la memoria del comandante Ernesto “Che” Guevara y su lucha guerrillera por una América libre del estado de represión por las políticas económicas de los capitales.

Morthen Filipovick dijo...

Anónimo: vete a hacer una iglesita para tu San Ché vale??

Anónimo dijo...

Me disculpa, pero en la forografía que dice Tania, la guarrillera, no es ella. Es Vilma Espín, que
tmbién combatió en la guerrilla y fue la espos de Raúl Castro hasta su muerte.

Anónimo dijo...

Un horror otra guerra sin sentido como todas que no llevo a ningun lado excepto a la muerte y la destruccion y las guerras ocurridas en America del Sur y Centroamerica no fueron la excepcion nada es motivo para condenar naciones enteras a tanto dolor y sufrimiento lastima qe las guerras sean el pan de cada dia todavia en tantos paises,y pues el Che no era un angel santo y puro seguramente ya sabia que iba a morir tarde o temprano metido en todo eso. Saludos.