Agustín García: el asesinato de Gladys Ricart


“Estás muerta, más vale callar, ¿pero qué quieres que haga,
si me conmueves más que el presentimiento de tu muerte?”
Jaime Sabines


Agustín García nació en 1952 en República Dominicana. Desde muy niño emigró a Estados Unidos, estableciéndose en Nueva York. A base de trabajo duro, poco a poco se forjó nombre y fortuna. Era la encarnación del Sueño Americano. El empresario se naturalizó ciudadano estadounidense en la década de los ochenta. Fundó una agencia de servicios múltiples en la calle 173 y Avenida Saint Nicholas, en la que también creó el periódico bilingüe Dominicana USA en formato estándar. Con sus trajes cortados a medida y su Jeep Cherokee negro, García era la prueba de que el trabajo duro y la educación tienen sus recompensas. Vivía en la zona de Washington Heights; era un padre soltero, exitoso hombre de negocios y Presidente de la Cámara de Comercio local. También dirigía una guardería y una escuela vocacional cuyos graduados eran elogiados cada año en una ceremonia en el Hotel Hilton del centro. García era el consentido de la prensa en español y frecuentemente era fotografiado con alcaldes y congresistas. En 1996, como Gran Mariscal del Desfile del Día Dominicano, se vanagloriaba de los vítores de miles de personas.



Agustín García

Eligio Peña, Presidente de la Asociación Nacional de Supermercados, diría sobre él: “Cuando conocí a Agustín, pensé: ‘por fin tenemos a un tipo de primera clase, que puede encabezar a la comunidad dominicana. Era inteligente, elocuente y lleno de grandes ideas. Todos pensamos que era un personaje tan fuerte, que tenía todo bajo control. Supongo que tenía un lado que no presentaba al mundo”. A pesar de su reputación como un defensor desinteresado de su comunidad, Agustín García y su organización sin fines de lucro, Asociaciones Dominicanas, fueron cuestionados durante una auditoría realizada por la Contraloría de Nueva York. Se determinó que García había recibido $11,400 dólares de dinero federal para el trabajo, que no podía demostrar haber realizado. Los investigadores también descubrieron que había contratado a seis parientes de entre una plantilla de veintiséis personas. Un prominente empresario dominicano, Fernando Mateo, dijo que cuando él no pudo asistir a una ceremonia de premiación patrocinada por la Cámara Dominicana, García le retiró la presea, muy enojado, diciendo que ya no se la merecía. “Lo encontré muy impulsivo y muy extraño. Pensé en él como alguien que quería tener el poder, y si no lo tenía, se frustraría enormemente. Agustín García era el tipo de persona a quien simplemente no le gusta perder”.


Mientras Agustín García proyectaba sin inhibiciones una enorme confianza en sí mismo, Gladys Ricart era totalmente insegura. Una madre soltera que vivía con el seguro de desempleo, que estaba impresionada por el aplomo de García cuando él le entregó una tarjeta de presentación en 1989, mientras ambos viajaban en el metro. Recién divorciada y madre de dos niños en North Bergen, Nueva Jersey, comparaba su vida con la de García, quien estaba cursando un Doctorado en Administración de Empresas y presidía Asociaciones Dominicanas.



Gladys Ricart

En 1990, Gladys Ricart se libró de la asistencia pública y encontró un trabajo como empleada de archivo en una agencia de viajes en Manhattan: CTN Tours. Más tarde obtuvo un grado de Contabilidad y fue promovida a gerente de cuentas por pagar. “Ella es la verdadera historia de éxito de nuestra empresa”, diría su presidente, Wolf Mertel, durante un acto protocolario.


Agustín García y ella muy pronto se hicieron amantes. Ya con un sueldo fijo y con la ayuda de Agustín, Gladys Ricart compró una casa en Ridgefield, Nueva Jersey, donde transformó el jardín delantero estándar en uno de inspiración japonesa.


Agustín la llevaba a eventos de alto perfil: recaudación de fondos políticos en el Hotel Waldorf-Astoria, recepciones en la Mansión Gracie y un crucero a las Bahamas. Así, ella pudo salir de su reducido círculo y conocer a personas cosmopolitas, gente de mundo.


Cuando Agustín García fue el Gran Mariscal del desfile dominicano, ella estaba a su lado. “Siempre supuse que estaban casados, porque él la presentaba como su esposa. Siempre parecían felices juntos”, declararía Plácido Rodríguez, Presidente de la Sociedad de Agencias de Viajes Dominico Estadounidenses, quien conocía a García desde finales de 1970.


Pero Gladys Ricart estaba frecuentemente decepcionada por las continuas infidelidades de Agustín. “Todo el mundo sabía que tenía otras mujeres”, declararía Eli Vásquez, de 38 años, un amigo que dirigía Le Petite, una tienda de ropa que compartía el bloque en la calle 174 con la agencia de viajes de García.



“A menudo estaba molesto con él”. La relación llegó a su punto más bajo en 1998, cuando García le apuntó con un arma a Gladys durante una pelea. “Después de eso, ella se convirtió en un manojo de nervios”, dijo Norma Rosario, una de las hermanas de Gladys. “La amenazó con una pistola en otras dos ocasiones”.


A principios de 1999, harta de una aventura que García estaba teniendo, Gladys rompió su relación con él. “Ella estaba muy baja de ánimo, muy deprimida, porque ella realmente se preocupaba por él. Pero lo que realmente quería era alguien que se casara con ella y la respetara”.


En marzo, mientras compraba un almuerzo cerca de su oficina en el distrito de Flatiron, conoció a James L. Preston Jr., de 36 años, un contador que trabajaba en la calle. Unos días más tarde almorzaron juntos; ella estaba eufórica. “Voy a casarme con él. ¡Es tan impresionante!”, diría. Dos meses más tarde ya estaban comprometidos.



Gladys y Agustín García en sus días de idilio

Pero Agustín García insistía en buscar a Gladys en el trabajo y en su casa, pidiéndole otra oportunidad. Con el tiempo, se volvió cada vez más insistente. Ann-Marie, una sobrina de Gladys, dijo que García trató de entrar en su casa a principios de agosto.


Unas semanas más tarde, llegó de nuevo mientras Preston estaba allí, y golpeó las puertas y ventanas cuando Gladys se negó a dejarlo entrar. La policía fue llamada, pero Gladys se negó a presentar cargos.



James L. Preston Jr.

Como su frustración creció, García se convirtió cada vez más creativo y vengativo: envió una carta a la universidad del hijo de su ex amante, denunciando que ella había mentido sobre las formas de ayuda financiera que recibía, para ahorrar dinero y obtener una beca de estudios para el chico. En otra ocasión, se escondió en su jardín para darle unas rosas y unos días más tarde, dejó una Biblia en su puerta.






Gladys y James

Gladys llegó a decirle a varios conocidos suyos: “Si un día no aparezco, él es el único que lo hizo”. Con todo, nunca pidió una orden de restricción en contra de él. De hecho, a veces lo veía y pasaban tiempo juntos. Una amiga suya diría: “Gladys era la persona más amable, más dulce, con un corazón de oro. Había encontrado a un hombre del que estaba enamorada, y ella sólo quería que Agustín siguiera adelante con su vida. Estuvieron juntos tanto tiempo, que ella sentía una obligación hacia él”.


Algunas versiones aseguraban que el día antes de su boda, Gladys y Agustín García habían ido de compras a un supermercado y que después durmieron juntos, amaneciendo en un motel. El 26 de septiembre de 1999, el día de la boda llegó. Gladys estaba radiante y feliz. También estaba abrumada, preocupada por García y lo que pudiera sentir y pensar al respecto. Ella no le había dicho sus planes nupciales.



Los preparativos para la boda






Se fotografiaron y grabaron en video todos los detalles del acontecimiento: las damas de honor y los padrinos de boda esperaban afuera a los novios. La madre de Gladys le arregló el cabello y el tocado, con lágrimas en los ojos.



Gladys con su madre



Varias personas vieron a Agustín García merodear cerca de la casa por lo menos tres veces, pero estuvieron de acuerdo en no molestar a Gladys para decírselo. Ese error le costaría la vida.



El día de la boda




Él iba vestido apropiadamente para una boda. Gladys estaba a punto de salir rumbo a la iglesia. Un amigo de la familia, Camilo Suárez, lo vio en su paseo final frente a la casa y se le acercó. Le dijo a Agustín que no tenía por qué preocuparse.





“Pensé que era extraño para él estar aquí, pero supuse que tal vez había acudido para felicitarla a ella”, dijo. “No era un matón callejero, sino un hombre educado y respetado”.





“Él acababa de pasar por afuera de su casa y vio todas las limusinas afuera. Estaba conmocionado”, diría un testigo en el juicio. Momentos más tarde, Agustín García se dirigió hasta la puerta principal de la casa. Llevaba un traje y un maletín. Fue empujando a un lado a los que encontraba en su camino.



Los novios



Gladys estaba de pie con su vestido de novia de encaje blanco, rodeada de sus amigos y familia, en la sala de su casa en Nueva Jersey. Agustín entró a la estancia donde Gladys conversaba con sus damas de honor y les entregaba flores. Lo hizo por sorpresa.







Gladys vestida de novia




"Mi hermana soñaba con la boda del año, sin imaginarse que en realidad, se iba a convertir en una tragedia", diría el hermano de Gladys. Se estaba filmando el video de la boda, así que el camarógrafo grabó gran parte de la escena que ocurrió a continuación.



El crimen



García sacó un revólver de seis tiros Smith & Wesson, calibre .38, y le disparó a Gladys. El camarógrafo captó el instante del ataque y la expresión de terror en los ojos de la novia. Una de sus damas de honor gritaba.



Su hermano, Juan Ricart, se abalanzó sobre García para intentar detenerlo. Agustín cayó al suelo mientras Gladys convulsionaba y quedaba muerta segundos después. De los cinco disparos, tres dieron en el blanco: uno en la espalda, uno en el brazo derecho y uno en la cabeza.



García y Juan Ricart siguieron forcejeando por la posesión del arma, a unos metros del cadáver de Gladys. Durante la lucha, García intentó recargar para matar a su ex cuñado, pero finalmente este logró someterlo. García llevaba seis balas más en el bolsillo.





"Él la estaba acechando y se abrió paso por la casa. Es un hombre educado, bien preparado, siempre vestido de traje, que sabía lo que estaba haciendo, por lo que no puede alegar demencia. Tendrá que pagar por el dolor que causó. Deben darle la pena de muerte”, diría uno de los testigos.



Juan Ricart

Cuando la policía llegó unos minutos más tarde, García estaba en la puerta. Se había quitado el saco y la camisa. Lo detuvieron allí mismo.


El arresto



El lugar era un caos: la gente corría, las mujeres lloraban, los hombres se mostraban desesperados. El novio, abatido, se sentó en la banqueta, a la sombra de un árbol. Agustín justificó lo que hizo diciendo que era por amor y a causa de la desesperación por perderla.







Tras el crimen




El funeral de Gladys atrajo un flujo constante de dolientes en el Ortiz Funeral Home, en el Alto Manhattan, incluidos los policías que investigaban el homicidio. Yacía en su ataúd vistiendo el traje de novia ensangrentado con el cual había sido asesinada.




El sábado siguiente al asesinato, la familia y el novio de Gladys viajaron a la República Dominicana, donde fue sepultada vestida con su traje de novia ensangrentado, en la ciudad de su nacimiento: Tamboril. Poco después, el juicio de García comenzaba.



Ficha de detención de Agustín García

El fiscal buscaba que a García le dieran la pena de muerte, pero sus abogados lucharon con todo para evitarlo. Los abogados de García argumentaron que el shock producido por el casamiento de su amante con otro hombre, había provocado "locura temporal" en el empresario, por lo que no debería ser condenado a muerte, ni siquiera a cadena perpetua.



El juicio



"La defensa del agresor alegaba que era un crimen pasional, por lo cual la sanción se atenuaba y le permitía quedar libre y regresar a la comunidad rápidamente. Tuvimos que luchar mucho, sobre todo a nivel mediático, para que se le hiciera justicia a Gladys, hasta que, finalmente, se pudo probar que hubo premeditación en el asesinato y Agustín García fue sentenciado", declararía el fiscal del caso.





Una negociación con García y sus abogados evitó que pidieran la sentencia capital. En 2002, el empresario fue condenado en la Corte Superior del Condado Bergen a cadena perpetua por asesinato en primer grado. El jurado fue influenciado por el video en el que quedó grabado el incidente, y lo declararon culpable de ese cargo sin titubeos, además de otros, como poner en peligro las vidas de los menores presentes. Para cuando el juicio terminó, García tenía 61 años de edad.



Homenajes a Gladys Ricart


“No sólo estamos de luto por la trágica muerte de esta joven mujer”, diría el concejal Guillermo Linares, quien representaba a Washington Heights. “Todo lo bueno que Agustín García ha hecho nunca será borrado”. La comunidad reconocía así los méritos de aquel hombre que siempre le había brindado su apoyo a todos ellos.



Después del asesinato de Gladys, su muerte fue tomada como un símbolo de la violencia doméstica. El 26 de septiembre de 2000, en el primer aniversario de la muerte de Gladys, una mujer de Miami llamada Josie Ashton voló a Nueva York, se puso su traje de novia e inició lo que se convertiría en una tradición anual: “La Marcha de las Novias”.



“La Marcha de las Novias”



El evento se transformó en una protesta feminista que avanza desde Washington Heights hasta Florida, con la intención de despertar la conciencia colectiva acerca de las graves circunstancias de la violencia de género. Esta marcha tiene lugar en otras ciudades estadounidenses e inclusive en otros países.



VIDEOGRAFÍA:

Agustín García en Índice de maldad
video


El video del asesinato (en inglés)
video



BIBLIOGRAFÍA:



FILMOGRAFÍA:

14 comentarios:

lady17punk dijo...

No sé porqué éste caso me hizo acordar a algo que pasó en mi país
Una chica denunció a su novio porque la golpeaba. La policía no hizo nada hasta que en un intento de homicidio la dejó hospitalizada.
Luego de ésto el hombre quedó preso.
Cuando la chica se recuperó iba a visitarlo a la cárcel. Terminó retirando los cargos y su novio fue puesto en libertad. Días después se casaron Y en menos de un mes la mató.
Excelente como siempre!!
Por favor, publiquen el caso de Emilia Basil.
Saludos desde Argentina.

hada dijo...

Buen caso!!! Realmente morboso enterrar a esa mujer con el vestido ensangrentado!!!, no tenía sentido hacerlo mas drástico....saludos felicitaciones ECS

hada dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Bueno es que no sabemos como sean los sepulcros en Rep Dominicana, hay una parte en america latina que mantienen al muertito parado junto a su velorio. Esta historia deberia inspirar a las feministas feminazis ellas hacen protestas contra el abuso con su represtacion consolidada el vestido de novia, nada que ver con andar desnudandose... ok.
Si alguien que sufre de abusos no quiere entender muestrenle esta historia, estas cosas pasan y no deberian pasar mas a las mujeres tontas y nobles de corazon siempre tienen que tener un guardian si no vean lo que le paso a esta mujer por no presentar cargos y en vez de hacer algo al respecto decia "si me pasa algo el fue" lamentable todo. Pero esto pasa diario los de billetes hacen lo que les da la gana y la gente no se puede quejar porque ya sabe que pasa. Alli tan siquiera las autoridades son competentes pero en mi pais son nulas incompetentes.

Anónimo dijo...

Que pena por esta chica y pensar que si ella lo hubiese denunciado, esto no hubiera pasado.... se puede aprender mucho de esta tragedia, felicitaciones!

Anónimo dijo...

Me encanta este blog! Espero con ansias cada domingo para leerlo. Además quería proponer un psicópata del que leí hace poco de Chile Julio Pérez Silva.

Fat dijo...

Exactamente bien lo dijeron, si hubiera denunciado otra sería la historia, pero a veces por miedo, desconocimiento e incluso lástima no hacemos nada, en fin, triste la historia y la recopilacion maravillosa como siempre, soy adicta a este blog
saludos

Ampersand dijo...

Una desafortunada consideración que tuvo hacia el otrora hombre que creía merecer su amor: un error que le costó la vida. Quizá consideró cuestiones sentimentales antes de las muy probables y relativamente reales posibilidades de un trágico desenlace.

"Si no es mía, no será de nadie, antes muerta ....", una pequeña idea que el asesino tuvo en el instante mismo en que disparó su arma .... un segundo después, se convirtió en asesino del que decía era la persona más importante en su vida. Pero en un principio, si se decía no poder vivir sin ella, si decía quererla .... por que la mató??? Es un misterio el amor, uno muy delicioso, pero en casos como éste, es el pretexto enarbolado para justificar un crimen, uno sin razón de ser, pero tristemente llevado a cabo por un obsesivo y enfermizo sujeto ... Saludos !!!!

Anónimo dijo...

Hola muy buena historia, lastima que tuvo que morir el mismo dia de su casamiento.

Anónimo dijo...

Lástima que tuvo que morir. (punto)

el gato dijo...

Felicitaciones por tu blog es sencillamente genial,por desgracia es muy triste saber que pudo hacerse algo para evitar esta tragedia,estoy de acuerdo con las otras personas que comentaron que este suceso es una alerta roja para todas las mujeres. Felicitaciones y adelante.

Anónimo dijo...

el tipo tenia todo planeado solo espero a q gladys se casara para desatar su furia en bs as una chica carla denuncio a su novio,despues retirola denuncia se caso y la mato a puñaladas buen blog abrazos sangrientos des de argentina

Anónimo dijo...

Parece la historia de una película ,lamentablemente sucedió en la vida real.No entiendo como miles de mujeres aguantan tanto a un hombre desde la primera amenaza o cualquier señal fuera de lo normal se deben tomar cartas en el asunto para evitar este tipo de tragedias que cundo ocurren ya nada se puede hacer solo lamentarse.Saludos...

Anónimo dijo...

Dios mio tipo loco y qe queria que le aguantara todos sus maltratos si todo tiene un limite, el error tambien fue de ella por no presentar cargos desde antes con esta clase de tipejos hay que tener mano dura ahora por un estupido ataque de celos se va a podrir toda la vida en la carcel y todo lo qe un dia hizo se ira a la basura qe lastima todo esto y que nos sirva de leccion a todas las mujeres a no dejarnos de ningun pendejo y marcar limites