Saïd Kouachi, Cherif Kouachi y Amedy Coulibaly: la masacre de "Charlie Hebdo"


"Ellos se encargaban del semanario Charlie Hebdo y yo de la policía. Hemos hecho las cosas un poco juntos, un poco separados, para tener más impacto".
Amedy Coulibaly


En 1960, Georges Bernier, alias “Professeur Choron”, y François Cavanna, lanzaron en Francia una revista mensual que se llamaba Hara-Kiri. “Choron” era el director de la publicación. Cavanna, redactor jefe, reunió progresivamente un equipo que constituido por los caricaturistas “Topor”, “Fred”, “Reiser”, “Wolinski”, “Gébé” y “Cabu”. Prohibida su publicación desde 1961, reapareció para ser prohibida de nuevo en 1966.



Georges Bernier

Volvió de nuevo seis meses más tarde. Cuando lo hizo, algunos colaboradores como “Gébé”, “Cabu”, “Topor” y “Fred” no retornaron a la publicación. Pero se añadieron al grupo otros como "Delfeil de Ton", “Fournier” y “Willem”.



Hara-Kiri










En 1969, el equipo, dirigido por Cavanna, decidió hacer una publicación semanal, continuando con la mensual. Volvieron a colaborar en ella “Gébé” y “Cabu”. En febrero de 1969, se lanzó Hara-kiri-Hebdo, que en mayo cambiaría su nombre a L'hebdo Hara-kiri.



Hara-kiri-Hebdo

Hacia noviembre de 1970, falleció el general Charles de Gaulle y diez días más tarde, en un incendio dentro de una discoteca, murieron 146 personas. La portada del semanario, sobria y sin dibujos, decía: “Baile trágico en Colombey. Un muerto”. La publicación de L'hebdo Hara-kiri fue prohibida por el ministro del Interior, Raymond Marcellin.



El polémico ejemplar de L'hebdo Hara-kiri

Ignorando la prohibición, el equipo creativo decidió que la revista debía seguir publicándose, por lo que se cambió el título a Charlie Hebdo (hebdomadaire, en francés, significa “semanal” o “semanario”). Este nuevo apelativo venía de la publicación mensual Charlie Mensuel, que Georges Bernier y "Delfeil de Ton" habían lanzado en 1969.



El primer número de Charlie Hebdo

Charlie Hebdo debía su nombre a Charlie Brown, el dueño del perro Snoopy y protagonista de la serie Peanuts de Charles M. Schulz. Delfeil de Ton fue el redactor jefe durante un año de Charlie Mensuel y allí publicaba, introduciéndolas en Francia, las aventuras de Snoopy y Charlie Brown. Esta revista era la versión francesa de un mensual italiano, Linus (también nombre de otro personaje de Peanuts), que publicaba series clásicas estadounidenses y cómics contemporáneos.



Charlie Brown y sus amigos

Fue en referencia a Charlie Brown, héroe de Peanuts, que la publicación mensual francesa, “llena de humor y de cómic”, fue nombrada Charlie. La mayoría de las series anglosajonas eran traducidas por Cavanna a partir de las traducciones italianas de Linus.



Charlie Brown y Snoopy

Fue siempre una publicación polémica. Durante décadas seguiría publicándose con este título y no volvería a tomar ninguno de los nombres iniciales. En las elecciones presidenciales de 1974, Charlie Hebdo llamó a la abstención. En diciembre de 1981, la publicación fue suspendida debido a la falta de lectores fieles. No tenía subvenciones de publicidad y el número de abonados era muy reducido. Antes de desaparecer, lanzaron una broma: el diario Charlie Matin, que se publicó sólo tres días seguidos.



Los tres ejemplares de Charlie Matin



Mientras tanto, los hombres que años después perpetrarían uno de los atentados más sonados en la historia parisina nacían como ciudadanos franceses. Amedy Coulibaly nació el 22 de febrero de 1982 en París (Francia). La mujer que sería su esposa, Hayat Boumeddiene, nació el 26 de junio de 1988 en París (Francia). Saïd Kouachi nació el 7 de septiembre de 1980 en París (Francia). Y su hermano Chérif Kouachi nació el 29 de noviembre de 1982 en París (Francia) y fue criado en Rennes. Eran hijos de inmigrantes argelinos. En 1994, ambos ingresaron en el Centro Monédières de Treignac, de la Fundación Pompidou, para hijos de familias vulnerables. La asistenta social de París los envió hasta allí poco después de que se quedaran huérfanos de padre. Los dos hermanos menores de Saïd y Chérif, un chico y una chica, también ingresaron en el centro poco después. Patrick Fournier, responsable educativo del Centro Monédières, declararía: "Cuando estuvieron con nosotros nunca plantearon problemas de integración. Estaban escolarizados". Saïd, el mayor, obtuvo un diploma de hostelería, mientras que Chérif, el pequeño, siguió una formación electrotécnica en Brive.



Saïd y Chérif Kouachi en su adolescencia

Françoise Ronfet, quien fue su profesora de Biología, afirmaría sobre los hermanos Kouachi: "Eran débiles desde un punto de vista psicológico". Su comentario los coloca así entre los jóvenes musulmanes susceptibles de ser adoctrinados por sus correligionarios extremistas. Los hermanos se toparon en 2000 con Farid Benyettou, un emir autoproclamado que propagaba un islam radical entre los jóvenes musulmanes. Ese año Chérif, de 16 años de edad, regresó del orfanato del pueblo de Treignac (en el Lemosín) a París. En la mezquita Addawa y sus alrededores, en el distrito XIX de París, Benyettou le lavó el cerebro, según cálculos de la policía francesa, a medio centenar de jóvenes, entre ellos Chérif. Con algunos de ellos puso en pie en 2004 la llamada “Célula Buttes-Chaumont”, el nombre del parque de su barrio. Reclutaba a musulmanes para enviarlos a luchar bajo las órdenes de Abou Moussab al Zarkaoui, el que fue hasta su muerte jefe de la rama iraquí de Al Qaeda. Consiguió que algún joven francés llegase hasta Fallouja, el feudo de yihadista en Irak, y luchase allí contra el Ejército estadounidense.



Abou Moussab al Zarkaoui

Hasta aquel encuentro con el emir, Chérif era "un perdedor, un repartidor con gorra que fumaba hachís y llevaba las pizzas a domicilio para poder comprarse droga". Así lo describiría el que fue su abogado de oficio, Vicent Ollivier. Chérif apareció poco antes de su detención en un programa de televisión de France 3, en el que se le señalaba como un discípulo de Benyettou. “Farid me ha dicho que los textos sagrados demuestran que los atentados suicidas son correctos”, dijo ante las cámaras. Chérif fue detenido en 2005 por formar parte de una red de captación de yihadistas franceses para ir a Irak. Fue juzgado en 2008 y condenado a tres años de cárcel. Su paso por prisión sirvió para radicalizarlo aún más y unir a su causa a su hermano Saïd. En un reportaje televisivo rodado en 2004 por una asociación, el menor de los Kouachi, Saïd, aparece aún como un chico que comparte "los sueños de los jóvenes de su barrio. Es un apasionado del rap, más proclive a disfrutar de la vida y de las chicas que a ir a rezar a la mezquita".



Saïd Kouachi rapeando

El encuentro con el emir Benyettou convierte "al chico perdido, que no sabía qué hacer con su vida, en alguien que tiene de un día para otro la impresión de ser importante", explicaría su abogado. Pero esa sensación no hace de él un valiente. La red de reclutamiento quiere enviarle a Siria para que, desde allí, se traslade a Irak. Esa perspectiva lo aterra. "Cuanto más cerca estaba la fecha de partida, más miedo tenía". Justo antes de que emprendiese el viaje, la policía lo detuvo. Fue juzgado en 2008 y condenado a tres años de prisión, aunque sólo cumplió la mitad de la pena. A su emir le cayeron siete años.



Chérif con un amigo

"Chérif Kouachi agradecía entonces a la Justicia haberle encarcelado" porque así le habían salvado la vida. Con su ingreso en prisión "desapareció esa bola que tenía en el estómago". Aún le quedaba un largo trecho por recorrer para ser un auténtico yihadista. La segunda etapa de la radicalización de Chérif se produjo en la cárcel. Allí se cruzó con pesos pesados del salafismo que dejaban muy corto al emir de barrio. Uno de ellos fue Djamel Beghal, argelino de 49 años, que cumplía condena en Fleury-Mérogis por proyectar volar la Embajada de Estados Unidos en París.



"Recuerdo una visita a Fresnes, otra cárcel en la que estuvo Chérif. Se había cerrado. No estaba dispuesto a dialogar. Ya no era el mismo", rememoraría su abogado. Beghal salió de prisión y fue desterrado a Murat, en el departamento rural del Cantal. Hasta allí se fue Chérif a visitarle. La subdirección antiterrorista tomó con discreción fotos de ambos. Chérif tuvo también tratos con Boubaker al Hakim, juzgado con él en 2008. En esos días, Amedy Coulibaly coincidió con Chérif Kouachi durante un breve periodo en la prisión de Fleury-Mérogis, al sur de París. Allí comenzaron la amistad que los uniría en el terrorismo, el asesinato y la muerte.



Djamel Beghal

Al Hakim, de 31 años, con origen tunecino, se incorporó al Estado Islámico en Siria, pero antes, en 2013, perpetró en su país de origen los asesinatos de dos diputados izquierdistas, Chokri Belaid y Mohamed Brahmi. La policía tunecina lo sospechaba, pero tuvo la confirmación cuando los reivindicó en diciembre de 2014. Esos atentados estuvieron a punto de hacer descarrilar la transición en Túnez. La relación de Chérif con su autor fue el primer indicio que apuntaba a un vínculo de los hermano Kouachi con Daesh (acrónimo árabe del Estado Islámico).



Boubaker al Hakim

El síntoma más claro de la radicalización del pequeño de los Kouachi fue, sin embargo, de índole privado. Tras su excarcelación contrajo matrimonio con la trabajadora de una guardería que no solo llevaba el hiyab (pañuelo islámico), sino iba que totalmente cubierta. La relación de Chérif con las mujeres cambió entonces por completo. Él, que había sido un joven a quien le encantaban las chicas, ya ni las saludaba la mano; se esforzaba por no tener trato con ellas.



Los hermanos Kouachi

El matrimonio y el bebé, que ella tuvo con una anterior pareja, se trasladaron un tiempo a Reims. Allí y en París, donde atendió al público en la pescadería de un supermercado, aquellos que contrataron a Chérif quedaron contentos con su labor. Era "cortés, amable y serio", según los testimonios. "Se comportó tan bien, que su contrato fue prolongado". Por aquellas fechas, Chérif volvió a tener problemas con la Justicia. Se le relacionó con un intento de organizar la evasión de la cárcel de Clairvaux, en el departamento del Aube, de Smain Ait Ali Belkacem, argelino condenado a cadena perpetua como responsable de los atentados que ensangrentaron París en el otoño de 1995. Fue finalmente exculpado.



Smain Ait Ali Belkacem

La pista de Chérif se pierde en 2011, pero debió de seguir teniendo malas amistades porque se sospecha que fue entonces cuando, en algún lugar, aprendió el manejo de las armas automáticas que con tanta destreza utilizó después. De su hermano mayor, Saïd, de 34 años, existen menos datos porque nunca se sentó en el banquillo, ni fue seguido tan de cerca por la policía. Sólo se sabe que en 2011 se trasladó a un campamento de Al Qaeda en Yemen, para entrenar en el manejo de armas ligeras y en la elaboración de artefactos explosivos.



Saïd Kouachi en una fotografía subida a Facebook

Mientras tanto, el nuevo nacimiento de la revista Charlie Hebdo se dio por la dimisión de Philippe Val y “Cabu” de La Grosse Bertha, después de ciertas diferencias con el director de la publicación, Jean-Cyrille Godefroy, y su deseo de tener su propio semanario. A lo largo de una comida en la búsqueda de un título, “Wolinski” lanzó: “¿Y por qué no Charlie Hebdo? ¡El título está libre!” La proposición fue inmediatamente aceptada. Philippe Val, “Gébé”, “Cabu” y “Renaud” reunieron el dinero para financiar el primer número. Se creó una sociedad accionista. Ellos se quedaron con aproximadamente el 80%, lo que los convertía prácticamente en propietarios de la publicación y aseguraba su independencia. Fue así como Charlie Hebdo nació en julio de 1992. En su lanzamiento se beneficiaba del prestigio del Charlie Hebdo histórico, además de que en la nueva etapa estaban las firmas de las estrellas de los años setenta: Cavanna, Delfeil de Ton, “Siné”, “Gébé”, “Willem”, “Wolinski”, “Cabu”. Por si esto no fuera poco, el maquetado era idéntico. Se presentó también a “Charb”, “Oncle Bernard”, “Renaud”, “Luz” y “Tignous”. Fue presentada y acogida no como un nuevo semanario, sino como la continuación o la reaparición de la publicación. Se dice que se vendieron 100,000 números del primer ejemplar, un gran éxito. En la portada, la leyenda titulaba “URBA, Chômage, Hémophiles, Superphénix” y se veía en la parte de abajo al presidente François Mitterrand que decía: “Et Charlie Hebdo qui revient!” (“¡Y Charlie Hebdo que vuelve!”).



El relanzamiento

El “Professeur Choron”, al que no le habían ofrecido un puesto que él considerara aceptable, intentó relanzar simultáneamente Hara-Kiri, donde trabajaba también “Vuillemin”, pero su aparición fue breve. Después lanzó La Mouise, vendido por los vagabundos, que obtenían ciertos beneficios en una iniciativa aclamada por Cavanna.



La Mouise

En el nuevo Charlie Hebdo, Philippe Val, “Gébé” y “Cabu” retuvieron todas las responsabilidades. Philippe Val fue el director de redacción y “Gébé”, el responsable artístico. Con Philippe Val, la publicación dirigió algunos combates recordando la línea contestataria de la extrema derecha. Es aquí que se diferencia con el antiguo Charlie Hebdo, sin una clara línea política, nada más que humor corrosivo, respuesta eficaz y la estabilidad del equipo. La revista se editó siempre los miércoles y publicó varios suplementos con frecuencia variable. Sin embargo, con el tiempo, el nuevo Charlie Hebdo no reivindicó ni la continuidad, ni la estabilidad. Varios colaboradores abandonaron la publicación. Los métodos del nuevo director de redacción del periódico fueron respondidos en el mismo seno de la redacción, dándose el caso de varias oposiciones por día o incluso dimisiones (Philippe Corcuff, Olivier Cyran y Lefred-Thouron, entre otros), además de despidos (por ejemplo, Mona Chollet, actual colaborador de Le Monde diplomatique, y del veterano dibujante “Siné” en el verano de 2008.



Mona Chollet

Mientras esto sucedía, la publicación de Los versos satánicos, un libro del escritor británico Salman Rushdie, en septiembre de 1988, provocó una controversia inmediata en el mundo musulmán debido a la supuesta irreverencia con que se trataba a la figura del profeta Mahoma. La India prohibió el libro el 5 de octubre de 1988, y Sudáfrica el 24 de noviembre. Al cabo de varias semanas, Pakistán, Arabia Saudita, Egipto, Somalia, Bangladés, Sudán, Malasia, Indonesia y Qatar también habían prohibido la novela. El 12 de febrero de 1989, cinco personas fueron abatidas por los disparos de la policía durante una protesta contra el libro en Islamabad. El 14 de febrero de 1989, un edicto religioso, o fatwa, instando a la ejecución del escritor, fue leído en Radio Teherán por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, líder religioso de Irán. El edicto acusaba al libro de "blasfemo contra el Islam". Además, Jomeiní acusó a Rushdie del pecado de apostasía, el abandono de la fe islámica que según los ahadiz, o tradiciones del profeta, debe castigarse con la muerte. La acusación de apostasía se debió a que Rushdie, a través de la novela, afirmaba no creer ya en el Islam. Jomeiní hizo un llamamiento a la ejecución del escritor, y también a la ejecución de aquellos editores que publicaran el libro conociendo sus contenidos.



Salman Rushdie

El 24 de febrero, Jomeiní ofreció una recompensa de tres millones de dólares estadounidenses por la muerte de Rushdie. El escritor pasaría años viviendo escondido bajo protección británica. En los meses siguientes, se produjeron numerosas protestas contra el libro, incluidas quemas de librerías y protestas frente a embajadas británicas. En 1991, Hitoshi Igarashi, traductor de la obra al japonés, fue asesinado en Tokio, y el traductor italiano fue golpeado y apuñalado en Milán. En 1993, el editor noruego de Rushdie, William Nygaard, tiroteado frente a su casa en Oslo, resultó gravemente herido. 37 personas murieron en un hotel en Sivas, en Turquía, al ser quemadas por manifestantes que protestaban contra Aziz Nesin, traductor de Rushdie al turco.



El ayatolá Jomeiní

El músico Yusuf Islam (antes conocido como Cat Stevens), se expresó públicamente a favor de la fatwa en una entrevista en la televisión británica, aunque más tarde se descubrió que había sido cogido por sorpresa y que los medios, de una manera tendenciosa, desnaturalizaron el sentido de sus palabras. Un poco después hizo un comunicado donde dejaba muy claro que, aunque detestaba el contenido del libro, no estaba de acuerdo con la fatwa, diciendo: “Según la ley del islam, los musulmanes deben ceñirse a las leyes de los países donde tengan residencia”.



Yusuf Islam, antes Cat Stevens

En 1990, Rushdie publicó un ensayo titulado In Good Faith (De buena fe) para tranquilizar a sus críticos y afirmó su respeto por el Islam. A pesar de esto, las autoridades religiosas iraníes no anularon la fatwa. En 1997, la recompensa fue doblada, y al año siguiente el fiscal general del estado iraní ratificó su apoyo. En 1998, el gobierno iraní se comprometió públicamente a no buscar la ejecución de Rushdie. Esto ocurrió en el marco de un acuerdo más amplio entre Irán y el Reino Unido para normalizar las relaciones entre los dos países. Posteriormente, Rushdie declaró que dejaría de vivir oculto. También declaró que estaba arrepentido de haber llegado a afirmar ser musulmán practicante para tranquilizar los ánimos cuando, en realidad, no cree en el Islam ni en la religión. A pesar de que Irán ya no busca la ejecución de la fatwa, esta sólo podría haber sido revocada por la persona que la emitió, Jomeiní, fallecido en 1989. Por ello, aún hoy en día algunos grupos fundamentalistas consideran que sigue siendo válida independientemente de la postura del gobierno iraní.



Los Versos Satánicos

Pero el asunto de Rushdie no sería el único. Desde finales de 2005, algunos cartones sobre Mahoma se convirtieron en el centro de una importante controversia política. El periódico con mayor tiraje de Dinamarca, Jyllands-Posten, de ideología de centro-derecha, decidió romper el tabú de que la imagen de Mahoma no es reproducible, convocando a los dibujantes daneses a caricaturizarlo. A través de esta invitación recibió doce caricaturas, algunas de ellas vinculando el Islam con el terrorismo, entre ellas una que sugería que el profeta escondía una bomba dentro de su turbante. Las publicó el 30 de septiembre de 2005. Antes de la salida a la calle de estas imágenes, los responsables del periódico danés consultaron a un experto en Historia de las Religiones sobre la publicación de las imágenes, quien les advirtió que esta publicación podría ofender a los musulmanes. Los dibujos fueron impresos por el periódico como una ilustración satírica, que acompañaba un artículo sobre autocensura y libertad de expresión.



Los cartones de Jyllands-Posten



En el mismo, se comentaba el hecho de que ningún artista se atrevía a ilustrar los libros infantiles del autor danés Kåre Bluitgen sobre Mahoma, a menos que se garantizara el anonimato de su trabajo. Tenían miedo a las represalias de los musulmanes extremistas, dado que según las creencias islámicas, está prohibido representar la figura de Mahoma, aún de forma positiva, pues los musulmanes consideran que puede dar lugar a la idolatría.



Kåre Bluitgen

El periódico sostuvo que los dibujos fueron un ejercicio de libertad de expresión, al igual que el gobierno danés, que declinó dar una disculpa, aumentando la molestia de los musulmanes de Dinamarca. Los países islámicos lo consideraron una provocación, al igual que la Iglesia Católica. Según la publicación, sus caricaturistas se han visto obligados a esconderse debido a amenazas de muerte llegadas al periódico, y éste tuvo que reforzar sus medidas de seguridad. A pesar de ello, el conocido caricaturista danés Kurt Westergaard, uno de los dibujantes del rotativo, fue objeto de amenazas de muerte e incluso su casa en Aarhus (Dinamarca) fue asaltada a principios de 2010 por un hombre armado con un cuchillo y una hacha, con estrechos lazos con el movimiento islámico somalí Al Shabab y con el grupo terrorista Al Qaeda en África Oriental.



Kurt Westergaard

Por solidaridad con el periódico danés, las doce caricaturas fueron posteriormente publicadas por diarios y revistas alemanes y franceses en 2005 y 2006. Entre esas publicaciones estuvieron la revista noruega Magazinet y los diarios Le Canard Enchaine y France Soir; este último las publicó junto con otras representaciones satíricas alusivas a las principales religiones practicadas en el mundo, reafirmando “el derecho que tiene la sociedad a blasfemar”.


El 12 de octubre de 2005, tras intentos vanos por parte de los líderes musulmanes daneses para que el gobierno de Dinamarca actuase en lo que ellos consideraban un ataque a su religión, los embajadores de diez naciones musulmanas y el representante de Palestina en Dinamarca protestaron y pidieron una audiencia conjunta con el primer ministro, Anders Fogh Rasmussen, para pedir explicaciones por los dibujos. Pero se encontraron con la negativa de Rasmussen, quien respondió que se debía respetar la libertad de prensa, y sugirió a los musulmanes la vía judicial.



Anders Fogh Rasmussen

Entre noviembre y diciembre de 2005, la polémica se extendió por los países árabes. Abú Laban, probablemente la autoridad más respetada de la comunidad islámica en Dinamarca, y otros líderes religiosos, organizaron viajes a países islámicos para contar con detalles lo sucedido. El primer ministro danés, consciente de la magnitud que estaba cobrando la situación, trató de sembrar bases de concordia en su discurso de final de año, pidiendo el respeto a las religiones.



Abú Laban

El 20 de enero de 2006, el periódico noruego Magazinet, publicación de ideología cercana al fundamentalismo cristiano, reprodujo los dibujos en solidaridad con el Jyllands-Posten. Mientras tanto, en el mundo árabe se recrudecieron las manifestaciones y los llamamientos al boicot comercial contra Noruega y Dinamarca.



Las caricaturas en Magazinet

El 30 de enero de 2006, el Ministerio de Exteriores noruego mandó evacuar al personal voluntario en la Franja de Gaza y advirtió a sus ciudadanos de que no viajasen a los Territorios Palestinos. Días más tarde, los embajadores daneses en Siria, Indonesia e Irán abandonaron estos países por la falta de seguridad. El 31 de enero, la redacción en Copenhague de Jyllands-Posten tuvo que ser evacuada tras recibir por teléfono un aviso de bomba. El 1 de febrero, la prensa europea se solidarizó con el castigado periódico. El diario francés France Soir y el alemán Die Welt publicaron las caricaturas en defensa de la libertad de prensa, como muestra de apoyo al diario danés.



Las protestas contra el Jyllands-Posten



Mientras tanto, miles de personas se manifestaron en diferentes países islámicos. El responsable de la publicación en France Soir fue posteriormente despedido. El 2 de febrero continuaron las protestas. Grupos armados palestinos lanzaron una amenaza sobre los ciudadanos franceses, noruegos y daneses en Gaza y Cisjordania. La Unión Europea condenó estas amenazas. El 3 de febrero, Estados Unidos y Reino Unido expresaron una misma postura en contra de la publicación de las caricaturas de Mahoma, y tildaron este acto de “inaceptable incentivo al odio religioso y étnico”. Bruselas calificó de "imprudente" la edición de estos dibujos por el diario danés. El 4 de febrero, miles de manifestantes incendiaron las embajadas de Dinamarca y Noruega en Damasco (Siria). Las sedes diplomáticas aledañas de Suecia y Chile resultaron también afectadas. La primera víctima intelectual en el mundo árabe, Jihad Momani, redactor jefe del semanario jordano Shihane, fue detenido por la publicación de las polémicas caricaturas.




El 5 de febrero continuaron las manifestaciones y los disturbios. El consulado danés en Beirut (Líbano) fue incendiado, lo que provocó la dimisión del ministro libanés del interior por no sostener esta crisis. El 6 de febrero cayeron las primeras víctimas del conflicto, cuatro en Afganistán, una en Líbano y otra en Somalia. En Irak, entre la quema de banderas se incendió una española. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, llamaron al respeto y a la calma. Pero el 7 de febrero las polémicas caricaturas se cobraron más muertes. Cuatro afganos murieron cuando miles de manifestantes fueron sofocados en un ataque dirigido contra bases militares y embajadas europeas. Las tropas españolas desplegadas en Afganistán intervinieron en la represión de las protestas.



Caricatura sobre los fundamentalistas

El 8 de febrero, el semanario satírico francés Charlie Hebdo publicó las caricaturas aparecidas en el Jyllands-Posten añadiendo algunas imágenes nuevas. En su portada aparecía una caricatura de Mahoma llevándose las manos a la cabeza y diciendo: "Es duro ser amado por tontos". El semanario triplicó su tirada habitual. La Gran Mezquita de París y la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia interpusieron una demanda, acusando al semanario de haber cometido un delito de "injurias públicas contra un grupo de personas en razón de su religión".







La portada del escándalo

El conflicto siguió creciendo. El 9 de febrero, la Secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, acusó a Irán y Siria de “incitar a la violencia”. Desde Francia, el presidente Jacques Chirac condenó las “provocaciones” y pidió a la prensa que fuera responsable. Mientras tanto, las muestras de desacuerdo se multiplicaban en el mundo musulmán. La Unión Europea estudió crear un código de conducta para la prensa europea, con el fin de que no se repitieran acontecimientos similares. El 11 de febrero, las manifestaciones llegaron a Europa. Ciudadanos musulmanes europeos expresaron sus protestas en las principales ciudades europeas. Para el 14 de febrero, la Unión Europea organizó giras diplomáticas para intentar calmar las tensiones con los musulmanes. Un periódico iraní comenzó a publicar las caricaturas de un concurso de chistes sobre el Holocausto. Los judíos se escandalizaron. El 15 de febrero, las protestas en contra de las caricaturas se cobraron otros dos muertos, uno de ellos un niño de ocho años, todo ello en la jornada más violenta de protestas vivida en Pakistán.



Jacques Chirac

El 1 de marzo, un grupo de doce intelectuales, entre los que se encontraban el escritor Salman Rushdie y Bernard-Henri Lévy, publicaron un manifiesto en las páginas de Charlie Hebdo defendiendo la libertad de expresión y alertando contra la autocensura. El 26 de octubre, un tribunal danés rechazó la demanda presentada por siete organizaciones musulmanas contra las caricaturas de Mahoma.



Bernard-Henri Lévy

El 7 de febrero de 2007 comenzó el juicio contra el semanario Charlie Hebdo en el Tribunal Correccional de París. Su director, Philippe Val, recibió numerosos apoyos, resaltando la necesidad de proteger la libertad de expresión. El diario francés Libération volvió a publicar las caricaturas. El juicio contra el director Philippe Val fue considerado una piedra de toque respecto a la libertad de expresión.



Philippe Val

El 22 de marzo, el Tribunal Correccional de París absolvió a Charlie Hebdo del delito de "injurias con base religiosa" por publicar tres de las caricaturas de Mahoma, de acuerdo con la petición del fiscal, que el 28 de febrero, durante el juicio, pidió la absolución, considerando que la publicación de las caricaturas estaba amparada por el derecho a la libertad de expresión y que no atacaban al Islam, sino a los integristas.



El juicio contra Philippe Val



Mientras esto sucedía, otros protagonistas iban incorporándose. En un artículo publicado por Le Parisien en 2009, se daba cuenta de una serie de encuentros que el presidente Nicolas Sarkozy tenía con distintos trabajadores jóvenes. Uno de ellos era un hombre negro que trabajaba en una fábrica de Coca Cola en Grigny, al sur de la ciudad de París, donde nació y creció, según narraba ese artículo. Con 27 años de edad en ese momento, declaró que tiene nueve hermanas y era el único varón. Dijo que "Sarkozy no es muy popular, como la mayoría de los políticos. Y ya sea que me guste o no, él sigue siendo el presidente". En ese ejemplar aparecía una foto suya. Su nombre era Amedy Coulibaly, el hombre que seis años después se convertiría en terrorista.



Amedy Coulibaly en 2009

El 3 de noviembre de 2011, Charlie Hebdo lanzó un número especial que en lugar de llevar su cabecera habitual, mostraba el nombre de Charia Hebdo. El nombre del editor habitual pasó a denominarse “Muhammad”. La portada mostraba un dibujo de Renald Luzier “Luz” en el que aparecía un hombre que llevaba un turbante, el profeta Mahoma, diciendo “Cien latigazos si no te mueres de risa”.



Charia Hebdo

En la madrugada del 2 de noviembre, incluso antes de que este número saliera a la calle, debido a que fue presentado de forma anticipada en las redes sociales, la sede del periódico en el XX distrito parisino fue atacada con bombas molotov y su sitio web, hackeado. Los ataques fueron rápidamente vinculados a la publicación del polémico número especial de la revista. “Charb”, citado por Associated Press, indicó que el ataque podría haber sido perpetrado por “gente estúpida que no sabe qué es el islam e idiotas que traicionan a su propia religión”.



El ataque a la revista con bombas molotov



Mohammed Moussaoui, presidente del Consejo del Culto Musulmán francés, dijo que su organización repudiaba “el tono burlón del semanario hacia el islam y el profeta”, pero reafirmaba “con fuerza su oposición total a todos los actos y formas de violencia”. El primer ministro, François Fillon, y el ministro del Interior, Claude Guéant, expresaron su apoyo al semanario, al igual que la escritora feminista Ayaan Hirsi Ali, que criticó las manifestaciones en contra del periódico. Una semana más tarde, el periódico satírico publicó en portada una viñeta en la que un musulmán y un dibujante de Charlie Hebdo se besaban en la boca, con la leyenda “El amor es más fuerte que el odio”.



La portada tras el atentado

De todas maneras, Charlie Hebdo no se limitaba a satirizar al Islam: otras de sus portadas hacían lo propio con judíos y cristianos, incluyendo una donde Dios Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo se sodomizaban entre sí, o en la cual un judío y un nazi se besaban ardientemente.



Las portadas sobre otras religiones



Al año siguiente, la revista publicó una serie de caricaturas satíricas de Mahoma, incluyendo dibujos en los que el profeta se encontraba desnudo. Esto produjo días después una serie de ataques contra las embajadas de Estados Unidos en Oriente Medio.




El gobierno francés se vio obligado a cerrar embajadas, consulados, centros culturales y escuelas internacionales en unos veinte países árabes. La policía antidisturbios tuvo que rodear la sede del periódico para protegerla contra posibles ataques.



Los dibujos de Mahoma desnudo


Mientras tanto, otro escándalo vinculado con la figura del profeta en los medios estaba por comenzar. En septiembre de 2012, surgieron disturbios islamistas como protesta por la película anti-islámica La inocencia de los musulmanes. Era una sátira de Mahoma en la que lo retrataban como a un inepto que mantenía relaciones sexuales y se dudaba incluso de que fuese portador de la palabra de Alá.



La inocencia de los musulmanes


Terry Jones, un pastor estadounidense que se hizo famoso por la quema de ejemplares del Corán, fue uno de los principales promotores de la película. Planeó mostrar un anticipo de trece minutos el 11 de septiembre en su iglesia en Gainesville (Florida). Afirmó que "es una producción estadounidense, cuya intención no es atacar a los musulmanes, sino mostrar la ideología destructiva del Islam. Además, la película muestra de manera satírica la vida de Mahoma". En el tráiler, una anciana dice: "Tengo más de 120 años. En mi vida nunca he conocido a un matón asesino como Mahoma. Mata a hombres. Captura a mujeres y niños. Roba las caravanas. Rompe acuerdos y tratados. Vende niños como esclavos después de que él y sus hombres los hayan usado". En el extracto, el actor que interpreta a Mahoma llama a un burro "el primer animal musulmán".



El pastor Terry Jones

Los disturbios se extendieron a lo largo de todo el mundo, especialmente en África y Oriente Medio, provocando numerosos enfrentamientos y muertes. El 11 de septiembre de 2012, en el aniversario del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, tres mil personas se concentraron ante la Embajada de Estados Unidos en El Cairo para protestar contra la creación de la película. Una veintena de los asistentes a esta concentración se encaramó a los muros que rodeaban la legación y sustituyó la bandera estadounidense por otra de fondo negro en la que podía leerse: "No hay otro Dios que Alá y Mahoma es su profeta". Tras retirarla, los manifestantes quemaron la enseña norteamericana. El caso más destacado fue la muerte del embajador estadounidense en Libia, Christopher Stevens, quien fue golpeado y asesinado por la turba en Bengasi. Las fotos de su muerte dieron la vuelta al mundo. Los agentes de seguridad del consulado creyeron que la manifestación se trataba de un ataque y dispararon sobre los manifestantes, lo que agravó la situación. Después de esto, varios milicianos armados atacaron el complejo y le prendieron fuego. Finalmente, el Ejército intervino para controlar la situación.



El asesinato de Christopher Stevens


Tras la falta de autoridad que imperaba en algunos países durante la Primavera Árabe, las protestas se radicalizaron y se transformaron en sangrientos combates instigados en parte por el grupo terrorista Al Qaeda. Originalmente, las protestas se desataron en El Cairo para después extenderse a Libia y finalmente a varios países más. Como consecuencia de los altercados, decenas de personas murieron. Un total de 32 países se vieron afectados por las protestas. Miles de personas salieron a las calles en Egipto, Mauritania, Marruecos, Libia, Argelia, Territorios Ocupados Palestinos, Siria, Jordania, Yemen, Catar, Kuwait, Bahréin, Irán, Turquía, Afganistán, Irak, Somalia, Líbano, Nigeria, Kenia y Pakistán.




Las protestas alcanzaron también el sureste asiático, donde se registraron manifestaciones en Malasia, Singapur, India, Bangladesh, Sri Lanka, Maldivas e Indonesia. Asimismo, grupos de manifestantes protestaron en las embajadas estadounidenses en Londres y Ámsterdam, siendo estas protestas más minoritarias. El 12 de septiembre, doscientas personas volvieron a manifestarse en El Cairo. El 13 de septiembre, una multitud se congregó de nuevo para protestar. En esta ocasión se enfrentaron contra las fuerzas de seguridad, resultando heridas doscientas personas.



El ataque al consulado





El 15 de septiembre, el grupo terrorista Al-Qaeda, en la Península Arábiga se adjudicó la responsabilidad del ataque, en venganza por la muerte de su número dos, Abu Yehia al-Libi, en una ofensiva estadounidense en Pakistán. Otra versión, ofrecida inicialmente por las autoridades libias (aunque luego fue descartada), es que el ataque a la embajada había sido llevado a cabo por leales al derrocado líder Muamar el Gadafi, en venganza por la detención de Abdullah al Senussi, quien fue jefe del servicio de espionaje durante la dictadura del líder libio. Una versión oficial afirmaba, absurdamente, que Christopher Stevens había muerto por asfixia a causa del humo del incendio.



Los titulares sobre el asesinato

En Teherán, los estudiantes se reunieron afuera de la embajada de Suiza para protestar por el vídeo anti Mahoma. El 20 de septiembre, un grupo de manifestantes islámicos quemaron la bandera israelita y estadounidense frente a la embajada francesa. Algunos manifestantes llevaban pancartas en contra de Estados Unidos, Francia y Reino Unido, diciendo que eran “los tres demonios”, además del régimen sionista. Respecto a las protestas en Bengasi, el presidente estadounidense Barack Obama comentó: "En particular, en el caso del Gobierno libio, espero que trabajen con nosotros para llevar a los autores de este terrible crimen ante la justicia. Seremos claros a la hora de defender los derechos y libertades individuales y continuaremos asegurándonos de que nuestra presencia en la región sea constructiva". El presidente del Congreso General Nacional de Libia, Mohamed Yousef al-Magariaf, pidió perdón a los Estados Unidos por el ataque al Consulado en Bengasi.



Mohamed Yousef al-Magariaf

El escritor, realizador y productor del filme La inocencia de los musulmanes, Nakoula Basseley Nakoula alias “Sam Bacile”, se escondió después de los disturbios. De acuerdo con el periódico estadounidense The Wall Street Journal, que habló con él vía telefónica desde una ubicación no revelada, dijo que pretendía que su obra fuera una postura política provocativa para condenar esta religión. “El islam es un cáncer. El rodaje de la cinta costó unos cinco millones de dólares y fue financiada con la ayuda de unos cien donadores judíos”, dijo Nakoula Basseley Nakoula al periódico. El tráiler de 14 minutos estaba en línea en YouTube. Sin embargo, en países como Afganistán se prohibió el acceso al canal de videos, para evitar que los musulmanes del país pudieran verlo. “Nos han pedido apagar YouTube al público afgano hasta que el video se baje”, declararía Aimal Marjan, del Ministerio de Información y Tecnología afgano.



Nakoula Basseley Nakoula alias “Sam Bacile”

Sobre las caricaturas sobre Mahoma, el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius, dijo durante una visita a El Cairo que estaba “en contra de cualquier provocación”, aunque recordó la importancia de la libertad de expresión. El 21 de septiembre, Francia cerró sus embajadas y colegios al menos en veinte países por la publicación de nuevas viñetas.



Laurent Fabius

En otra parte, Amedy Coulibaly, el musulmán francés de origen maliense, se había convertido en un integrista islámico. Su esposa, Hayat Boumeddienne, también era parte de una red de yihadistas y había pasado de usar bikinis y tomarse fotos en la playa con su esposo, a vestir burka y chador.



Hayat Boumeddienne




La mujer se casó, sólo en ceremonia religiosa, con Coulibaly en 2009, un tipo de unión que no está reconocida en Francia. Ambos fueron interrogados por la policía en 2010 y Coulibaly fue encarcelado por su participación en un fallido plan para liberar al autor de un atentado contra los medios de transporte parisinos en 1995.



Hayat Boumeddienne y Amedy Coulibaly antes de su conversión

Coulibaly recibió órdenes y financiamiento de Al Qaeda en Yemen, y fue adiestrado por el imán Anuar al Awlaki, estadounidense asesinado en septiembre de 2011 con un ataque aéreo de drones estadounidenses en Yemen.



Amedy Coulibaly antes de su radicalización

En 2013, Charlie Hebdo publicó en dos tomos un comic llamado La vida de Mahoma. Esto representó un nuevo escándalo y otra vez los musulmanes se rasgaron las vestiduras. Como antes, el agravio era a un principio central del islam: el profeta Mahoma era hombre, no Dios, y por tanto personificarlo amenazaría con dirigir la adoración a un humano en lugar de a Alá. "Todo tiene sus orígenes en la noción de la adoración de un ídolo", explicaría Akbar Ahmed, del Departamento de Estudios Islámicos en la American University. "En el islam, es muy fuerte el conocimiento elemental de los versos sobre Dios, cualquier imagen relativa a Dios, o cualquier figura sagrada. El profeta mismo estaba consciente de que si la gente veía su rostro representado por personas, empezarían pronto a adorarlo. Así que él mismo habló en contra de dichas imágenes; decía: 'Soy sólo un hombre'".



La vida de Mahoma en cómic


Los editores de Charlie Hebdo declararían: "El objetivo es reírse, queremos reírnos de los extremistas. Pueden ser extremistas musulmanes, judíos, católicos. Todo el mundo puede ser religioso, pero los pensamientos y actos extremistas no los podemos aceptar. En Francia, siempre tenemos el derecho de escribir y dibujar. Y si algunas personas no están contentas con esto, nos pueden demandar y podemos defendernos. Eso es la democracia. Usted no tira bombas, discute, debate. Pero no actuamos violentamente. Hay que ponerse de pie y resistir la presión de los extremistas".



Nueva portada sobre el islam

El 6 de enero de 2015, se lanzó en Twitter el que sería el último tweet de la revista antes del mayor ataque en su historia; fue una caricatura sobre Abu Bakr al-Baghdadi, líder del grupo terrorista Estado Islámico (EI), que había tomado control de zonas de Siria e Iraq en los últimos meses, quien presentaba sus deseos para el nuevo año: "¡Y sobre todo, salud!"



El último tweet

El último número del semanario satírico francés Charlie Hebdo antes del ataque que lo pondría en el ojo del huracán, fue el 1177 y apareció en los puestos de revistas el miércoles 7 de enero de 2015. Estaba dedicado al polémico escritor Michel Houellebecq, quien era el protagonista de un encendido debate en Francia, al haber imaginado en su nuevo libro un futuro en el que el jefe de un partido islamista moderado se convierte en Presidente de la República, con el apoyo de las formaciones tradicionales.



Michel Houellebecq

En sus viñetas, Charlie Hebdo volvió a mostrar el tono provocador y reivindicativo que lo caracterizaba, dibujando al propio Houellebecq bajo un texto que rezaba: "¡Escándalo! ¡Alá ha creado a Houellebecq a su propia imagen!"



La portada del número 1177

Este número además incluía en sus páginas una caricatura firmada por el director de la publicación, “Charb”, que parecía premonitoria. Era el personaje de un yihadista, bajo el encabezado: "Francia sigue sin atentados". La caricatura del árabe, con el dedo índice alzado y la mirada perdida, replicaba a esa frase y puntualizaba: "Tenemos hasta el final de enero para presentar nuestros deseos..."



La caricatura del yihadista

No esperaron tanto. Ese mismo miércoles 7 de enero, a las 11:25 horas, arribaron dos hombres embozados y armados con fusiles de asalto a la sede parisina de la revista. Entraron en el número seis de la calle Nicolas-Appert, en el XI distrito de la capital francesa, no muy lejos de la Plaza de la Bastilla y al sur de la Plaza de la República. Eran los hermanos Cherif y Saïd Kouachi.



Cherif Kouachi

Al entrar creyeron estar haciéndolo en la sede del semanario Charlie Hebdo, pero no era así, ya que la publicación se había mudado al número diez desde hacía un año. Aprovecharon que una funcionaria de correos llevaba correo certificado para introducirse en el inmueble. Le preguntaron a ella y al trabajador que iba a recoger las cartas: "¿Dónde está Charlie Hebdo?" Les dijeron que en el número 10. Les ordenaron que se tirasen en el suelo y dispararon hacia la puerta acristalada de un despacho, donde estaban unos empleados de mantenimiento.



Saïd Kouachi

Un redactor de la agencia Premières Lignes, situada frente al semanario, y otro de Charlie Hebdo, conversaban en la calle mientras fumaban. Vieron a los terroristas armados penetrar en el edificio y avisaron a los trabajadores del semanario y a la policía. Fue una llamada que permitió salvar la vida de muchos trabajadores, que huyeron a la azotea; aunque no sirvió para todos, pues muchos no pudieron ser advertidos.



El ataque a la revista



En el inmueble número 10, los dos terroristas se encontraron a dos trabajadores. "¿Dónde está Charlie Hebdo?", seguían preguntando. Mataron a uno de los trabajadores de mantenimiento, Frédéric Boisseau, y retuvieron a Corinne Rey, “Coco”, dibujante de la revista, que estaba en la escalera.



Frédéric Boisseau

"¿Dónde está Charlie Hebdo?", volvieron a preguntar. “Coco” se la jugó y los llevó a la tercera planta. Allí le hicieron la misma pregunta a un trabajador asustado de otra empresa. Les dijo que estaba en el piso inferior.



Corinne Rey “Coco”

Les Éditions rotatives era el único nombre que figuraba en la puerta de la publicación, desde que sufrió el atentado en 2011. No existía ninguna señal externa, por seguridad. “Coco”, amenazada ahora con un arma, marcó el código de entrada de la puerta blindada. Los terroristas entraron. "¿’Charb’?", preguntaron. Buscaban a Stéphane Charbonnier. Eran las 11:30 horas.



Stéphane Charbonnier “Charb”

Como todos los miércoles, el consejo de redacción de Charlie Hebdo estaba reunido. Se debatía la actualidad y las viñetas que se incluirían en la siguiente edición, con las consecuentes dosis de humor ácido. Tras su entrada violenta a la redacción, los terroristas irrumpieron en la reunión. "¿’Charb’?", preguntó de nuevo uno de ellos. Y lo acribilló.


No sólo asesinaron a “Charb”. Las ráfagas de los kaláshnikov acabaron con la vida de otros seis dibujantes y redactores, que estaban en ese momento presentes en la reunión, como el economista Bernard Maris.



Bernard Maris

También dispararon contra otros dibujantes: Jean Cabut “Cabu”, Bernard Verlhac “Tignous”, Georges Wolinski y Phillip Honoré.



Jean Cabut “Cabu”

Gérard Gaillard, amigo de Michel Renaud que había acudido como invitado a la redacción, salió ileso al tumbarse en el suelo en el momento de los disparos. Los terroristas siguieron disparando y gritando, invocando a Alá y a la venganza por haberle insultado.



Bernard Verlhac “Tignous”

Allí mismo cayó abatido Franck Brinsolaro, agente policíaco que velaba por la seguridad de “Charb” y quien nada pudo hacer contra los dos terroristas.



Franck Brinsolaro

Los terroristas llevaban fusiles, una escopeta y un lanzagranadas. Más de cincuenta tiros fueron disparados durante el ataque. “Coco” salvó la vida escondiéndose bajo la mesa de un despacho. Desde allí, escuchó el sonido de la masacre.



Georges Wolinski

Una vez abatidos sus blancos principales, los terroristas recorrieron la redacción dispararon contra el resto de los presentes de forma indiscriminada. Las ráfagas se escuchaban hasta la calle, junto con los gritos de terror y dolor.



Phillip Honoré

Tampoco sufrieron daños el reportero Laurent Léger, que gracias a ello pudo avisar telefónicamente a las fuerzas del orden de lo sucedido. Otros colaboradores habituales de la publicación salvaron su vida al estar ausentes por una razón u otra. Fue el caso de Gérard Biard (redactor jefe) al estar de vacaciones en Londres; de la periodista Zineb El Rhazoui, también de vacaciones en Marruecos, y de los dibujantes Renald Luzier “Luz” y Catherine Meurisse, ambos por no llegar a tiempo a la reunión, y Bernhard Willem Holtrop “Willem”, este por no acudir a este tipo de actos en la redacción. Otros compromisos también evitaron la presencia en el lugar del humorista y redactor Mathieu Madénian, del médico de urgencias y sindicalista Patrick Pelloux y del periodista especializado en temas científicos Antonio Fischetti. A Sigolène Vinson la indultaron: "No te mataré; no matamos a mujeres, pero tú te convertirás al islamismo y leerás el Corán".



Sigolène Vinson

Sin embargo, sí asesinaron a una mujer: a la redactora Elsa Cayat. El doctor Gerald Kierzek declararía que los atacantes dividieron a los hombres y a las mujeres antes de abrir fuego. Según su versión, el tiroteo no fue una ráfaga de balas, sino una ejecución precisa.



Elsa Cayat


Otros dos de los caídos fueron el corrector Mustapha Ourrad y Michel Renaud, ex director de la alcaldía de Clermont-Ferrand, y que había sido invitado por la publicación.



Mustapha Ourrad

Laurent Léger, también miembro de Charlie Hebdo y sobreviviente, diría sobre el ataque: "Al principio creí que eran petardos. Después entendí que no y aún me pregunto cómo pude escapar. La puerta estaba abierta. Un tipo entró gritando ‘¡Allahou Akbar!’ Llevaba pasamontañas e iba totalmente de negro. Portaba un arma que sujetaba con las dos manos. Disparaba a discreción. Pronunció un momento el nombre de ‘Charb’ y después de los disparos, percibí el olor a pólvora. Algunos segundos y todo el mundo al suelo, disparaba al grupo, a todos. Me quedé acurrucado en el piso. Veía a mis compañeros en el suelo, el ruido de las detonaciones. Después, un largo silencio. Mis compañeros estaban muertos. El agresor volvió entonces a salir a la calle, y habló un momento con otra persona. Entendí que le decía que no le disparará contra las mujeres, pero había ya una muerta en la sala de reunión. Era una aberración, era irreal. Una fantasía. Todo esto en pleno centro de París, en un periódico".



Laurent Léger

Tras salir de nuevo a la calle, los dos terroristas demostraron su aplomo. En los vídeos tomados gracias a varios teléfonos celulares, se les notaba perfectamente entrenados. Corrían pero no se precipitaban; parecían acostumbrados a disparar.



Michel Renaud

Un testigo que trabajaba cerca de la oficina de la revista declararía que vio a los dos hombres encapuchados, vestidos de negro, ingresar al edificio con subametralladoras Kalashnikov. "Entonces escuchamos que abrieron fuego, con muchos disparos. Todos fuimos evacuados al techo. Después de varios minutos, los hombres huyeron y continuaron disparando en medio de la calle".



La huída de los asesinos



Algunos testigos aseguraron que vieron un lanzamisiles. Al grito de “Al•lahu-àkbar” (“Alá es el más grande”), los dos terroristas salieron triunfantes del lugar. “¡Hemos vengado al profeta!”, gritaban. Se subieron en un automóvil Citroën C3 II de color negro que tenían estacionado frente al edificio para alejarse del lugar.










No tardaron, sin embargo, en encontrarse de frente con una patrulla que acudía al llamado hecho minutos antes. Se bajaron del automóvil y comenzaron a dispararle a los policías, cuyos ocupantes salvaron la vida dando marcha atrás. Los terroristas subieron de nuevo a su auto y siguieron avanzando, mientras uno de ellos sacaba el cuerpo por la ventanilla y seguía abriendo fuego contra los agentes.



El encuentro con la policía


El segundo encontronazo fue similar y terminó con otro intercambio de disparos, que causaron principalmente daños materiales. El tercer encuentro fue en el bulevar Richard-Lenoir. Allí se produjeron más disparos con otros policías. Los asesinos se bajaron del automóvil. El agente Ahmed Merabet quedó en el suelo, herido en el abdomen por un disparo.



Ahmed Merabet

Un terrorista se le acercó para gritarle: "¿Nos quieres matar?" El policía, inerme, le imploró: "¡No, está bien!" Recibió un disparo en la cabeza por toda respuesta, mientras, desde una azotea, la escena era grabada con un teléfono celular.



La ejecución de Ahmed Merabet






De regreso a su Citroën, huyeron y al avanzar a alta velocidad, sufrieron un accidente en la plaza del Colonel-Fabien, a unos cuatro kilómetros al noreste de donde iniciaron su huida, al chocar con otro vehículo.






Poco después, un nuevo percance, ya en la calle de Meaux, los obligó definitivamente a cambiar de medio de transporte y a robar a punta de pistola un Renault Clio, mismo que utilizaron para salir de París por la Puerta de Pantin, que comunica la capital con la comuna limítrofe de Pantin.



La policía en el lugar del atentado




El médico de urgencias Patrick Pelloux, redactor de la revista y amigo íntimo de “Charb”, llegó a la redacción minutos después de la masacre. "No los he podido salvar", sollozaba. "No se podía hacer nada, todos tenían disparos en la cabeza". Por la posición en cómo encontró a su amigo “Charb” en la silla, Pelloux interpretó que había sido ejecutado "mientras intentaba levantarse, mientras les llamaba imbéciles o les hacía un corte de mangas".





Tras los hechos, las autoridades judiciales francesas abrieron una investigación bajo los cargos de asesinato, tentativa de asesinato, robo a mano armada e infracción de la legislación sobre armas, todo ello unido a una organización terrorista. La dirección general de la policía judicial de París (sección antiterrorista), la dirección central de la policía judicial y la dirección de seguridad interior se repartieron la investigación.



La redacción, ensangrentada tras el ataque

Entre las personas heridas por el ataque quedaron los periodistas Philippe Lançon (gravemente lesionado en el rostro por un disparo) y Fabrice Nicolino (herido en la pierna), así como el encargado del sitio web y de las redes sociales del semanario, Simon Fieschi, el dibujante Laurent Sourisseau “Riss” (alcanzado en el hombro) y un empleado de mantenimiento de la empresa Sodexo, que se encontraba junto a su compañero asesinado en la entrada del edificio.



Los heridos



Pero los terroristas habían cometido un grave error: olvidaron la identificación de Saïd Kouachi en el vehículo Citroën robado con que el que se desplazaron al lugar del atentado. Diez horas después de perpetrardo el ataque, la policía francesa difundió un aviso dirigido a toda la ciudadanía, en la que identificaba a los dos autores materiales y alertaba de que estos eran "susceptibles de ir armados y son peligrosos", según la prefectura de París, que especificó que existía una orden de busca y captura contra ellos. Junto a sus nombres se difundieron también sus fotografías para facilitar su localización y se pidió cualquier información que pudiera conducir a su captura.



La identificación olvidada

Mourad Hamyd, un joven de 18 años, fue identificado por la policía como sospechoso de complicidad en el atentado. Al ver su nombre difundido en las redes sociales y en las páginas de Internet, se entregó esa misma noche en Charleville-Mézières, a las 23:00 horas. Los agentes, tras un interrogatorio, confirmaron la versión de sus compañeros de escuela, que afirmaban que Hamyd estaba en clase en el momento del atentado. "Mourad se quedó ayer en la escuela toda la mañana. Hay un montón de testigos. No entiendo por qué está en custodia", explicó Anis, de 17 años y estudiante de la escuela Monge en Charleville, de la que también es alumno el joven Hamyd, uno de los siete detenidos tras el cruel atentado. "Es muy buen chico y no tiene nada que ver con los fundamentalistas. Él es musulmán, pero muy moderado", afirmaría su compañera. Los compañeros de escuela de Mourad Hamyd abrieron la pasada madrugada una página en Facebook que defendía la inocencia de su amigo. El testimonio de uno de los vecinos de las afueras de Charleville-Mezieres, fue en la misma dirección. "Es una familia muy agradable, no hay problema. Mourad es muy discreto y servil", destacó. No se presentaron cargos en su contra. La supuesta implicación de Hamyd en el ataque levantó una campaña en las redes sociales defendiendo la inocencia del joven, quien finalmente fue exonerado de toda sospecha.



Mourad Hamyd

Una vez identificados los verdaderos terroristas, la policía realizó varios registros relacionados con la familia Kouachi, tanto cerca de París como en ciudades más alejadas, como Reims y Estrasburgo. Varios familiares fueron a su vez llevados a dependencias policiales para ser interrogados.



Mapa del ataque

La misma noche del miércoles, los parisinos salieron a las calles por miles. En un evento en la Plaza de la República, los manifestantes levantaron plumas y corearon: "¡Estamos con Charlie!" Manifestaciones similares tuvieron lugar en otras ciudades como Roma, Berlín y Barcelona. "Los parisinos no tendrán miedo", dijo el vicealcalde de París, Patrick Klugman. "Vamos a luchar contra el terrorismo con nuestros valores comunes, la libertad, la libertad de expresión, la libertad de prensa". Surgió entonces la frase que daría la vuelta al mundo: “Je suis Charlie”. “Yo soy Charlie”.



“Je suis Charlie”







Al mismo tiempo, otro personaje se incorporaba a la trama asesina en una comuna situada al sur de París y limítrofe con la capital. Se trataba de Amedy Coulibaly, el joven trabajador negro que años atrás apareciera en las páginas de un periódico, opinando sobre su reunión con el presidente francés.



Amedy Coulibaly entrenándose



Mientras tanto, Hayat Boumedienne, esposa y cómplice del terrorista francés Amedy Coulibaly, se había ido de Francia rumbo a España, y se había ido de Madrid el día 2 de enero. La francesa llegó a Turquía desde Madrid el 2 de enero y se hospedó dos noches en el hotel Bade de Kadiköy, Estambul, en compañía de un hombre llamado Mehdi Sabri Belhoucine.



Hayat Boumeddiene entrenándose






Ambos salieron del hotel sólo dos veces durante su estancia. El 8 de enero continuaron su viaje hacia Akçakale, localidad fronteriza en el sureste del país, desde donde pasaron a Siria de forma ilegal. Una fotografía los detectó en el aeropuerto, escapando.



Hayat Boumedienne en el aeropuerto

A las 20:30 horas, un hombre de 32 años hacía footing por el corredor verde del sur de París, cerca del parque de Sceaux, después de haber aparcado su coche en Verrières, a unos cinco kilómetros. Se cruzó entonces con un hombre vestido con una chaqueta negra con cuello de piel y cubierto con una capucha. Se trataba de Amedy Coulibaly, que empezó a seguirlo.



Coulibaly días antes de los atentados

El terrorista le disparó cinco veces: dos balas lo alcanzaron en una pierna y una tercera, en la espalda. Coulibaly huyó corriendo y el hombre pudo llegar a una casa cercana, cuyo residente llamó a la policía. La víctima estaba todavía consciente, aunque herida de gravedad, cuando llegó la policía, y pudo dar la descripción de su agresor.


Días después, la policía establecería que los cinco casquillos encontrados en el parque de Fontenay-auix-Roses correspondían a la pistola Tokarev, de fabricación rusa, que portaba Coulibaly, además de un fusil Kalashnikov, en los ataques que llevaría a cabo los dos días siguientes. Se desconoce por qué Coulibaly disparó contra aquel hombre, lo cual llenó de inquietud a los habitantes de Fontenay-aux-Roses, donde residían el terrorista y su pareja, Hayat Boumeddiene.


Al otro día, el jueves 8 de enero, todas las regiones de Francia alcanzaron el nivel “vigilancia” y dos de ellas el de “alerta de atentado” del Plan Vigipirate, lo que conlleva la puesta en alerta a los servicios de emergencia y las fuerzas del orden; se reforzó el control de personas; se intensificaron los controles por explosivos; se incrementó la participación de las fuerzas armadas en las tareas de vigilancia; se prohibió estacionar cerca de centros educativos y se activaron células de crisis en ministerios y administraciones públicas.



El operativo en Francia




El presidente francés, Francois Hollande, declaró un día de duelo nacional. Los nombres de las víctimas fueron colocados en los periódicos como héroes por la libertad de expresión. "Libertad asesinada", "Todos somos Charlie Hebdo", fueron algunos de los titulares.



Los titulares





Multitudes se reunieron bajo la lluvia en París para participar en un momento de silencio en honor a los muertos en el ataque a la revista. Muchos sostenían identificaciones de medios y rompieron en aplausos cuando el silencio terminó. Las campanas de la catedral de Notre Dame resonaron en toda la ciudad. El presidente Hollande guardó un minuto de silencio desde la jefatura de policía de París.



Francois Hollande

El football francés también se unió a la jornada de homenajes. Los jugadores de los equipos Lille y Evian de la Liga 1 rindieron un tributo antes de su partido. La Liga francesa publicó un comunicado en el que informó que "después de los acontecimientos en París este miércoles, se guardará un minuto de silencio en todos los juegos de la Liga 1 y Liga 2 del próximo fin de semana". Además, portaron camisetas negras con la frase “Nous sommes tous Charlie”.



El homenaje de la Liga Francesa





Mientras esto ocurría, la pista de los dos presuntos autores del atentado se recuperó en una gasolinera de la marca Avia en Vauciennes, en la región de Picardy, a unos 65 kilómetros al norte de la capital francesa. Los dos individuos a bordo de un Renault Clio II asaltaron las instalaciones para repostar y lograr provisiones. El hecho llevó a las autoridades a desplazar unidades especiales al lugar, incluyendo efectivos militares, y a activar el conocido Plan Epervier, cuyo objetivo es cerrar una zona determinada para luego rastrearla. En el departamento de Aisne se localizaron pistas concretas de la presencia de los sospechosos. Según fuentes gubernamentales, 88,000 fueron los policías y militares desplegados para intentar dar con los terroristas.



El asalto a la gasolinera

Esa mañana del 8 de enero, después de un accidente de tráfico rutinario al que fueron llamados dos agentes de policía, Amedy Coulibaly, nuevamente enmascarado y provisto de un arma automática, disparó contra la agente Clarissa Jean-Philippe, matándola. La agente era negra también. Igualmente, hirió gravemente a otro policía. Inicialmente no se estableció una relación clara entre ambos hechos.



Clarissa Jean-Philippe

Pero los tres hombres formaban parte de los mismos grupos yihadistas. El fiscal de París, Francois Molins, declararía después que la esposa de Cherif Kouachi y la novia de Amedy Coulibaly intercambiaron más de 500 llamadas telefónicas en 2014. Por otra parte, la mujer de Kouachi dijo a los investigadores que su marido y Coulibaly se conocían muy bien. Coulibaly a veces usaba el alias de “Doly Gringny”.


La noche del 8 de enero, las luces de la Torre Eiffel de París fueron apagadas durante varios minutos como gesto de solidaridad y homenaje por las doce víctimas mortales del atentado terrorista. Las más de veinte mil luces que iluminaban el símbolo de la ciudad fueron apagadas a las 20:00 horas y volvieron a ser encendidas a las 20:05. La Torre Eiffel, monumento cuya gestión depende del Ayuntamiento de París, fue uno de los lugares de la capital francesa en los que aumentó la vigilancia policial y militar luego del atentado. La idea de apagar las luces fue de la alcaldesa de París, la socialista Anne Hidalgo, quien la víspera visitó el lugar en el que fue cometido el atentado. La alcaldesa anunció además que se concedería el reconocimiento de "ciudadano de honor" de París a la publicación Charlie Hebdo.



La Torre Eiffel a oscuras



Más tarde, se produjeron varios ataques a lugares de culto frecuentados por la comunidad musulmana en varios puntos de Francia. Estos hechos, si bien no causaron víctimas, generaron daños materiales de diversa consideración. Una mezquita en Le Mans fue alcanzada con granadas, mientras que otro lugar de culto en Port-la-Nouvelle fue tiroteado. En el este, Villefranche-sur-Saône, una explosión se produjo durante la madrugada delante de un restaurante kebab cercano a una mezquita, sin causar víctimas. "La ventana voló por una explosión en la noche. La tienda de kebabs estaba adyacente a la mezquita", informó un testigo. En el centro, en Lyon, tres granadas fueron lanzadas contra una mezquita del este de la ciudad, sin causar víctimas ni daños graves.



Los ataques a mezquitas





El viernes 9 de enero, los hermanos Kouachi robaron otro vehículo, esta vez en Montagny-Sainte-Félicité, en la región de Picardia, a 45 kilómetros al norte de París. Tras ello tuvo lugar un intercambio de disparos y una posterior persecución en la carretera nacional 2, un eje norte-sur que une París con la frontera belga, a la altura de Dammartin-en-Goële, donde la policía había situado un control. Los hermanos entraron en el bosque a pie y se refugiaron en una enorme imprenta. Cercados, los fugados se atrincheraron en una empresa de esta comuna, situada ya en la región de Isla de Francia (al sur de Picardy), llamada “Création Tendance Découverte”. Una persona estaba dentro del edificio y aunque al principio se pensó que se trataba de un rehén, en realidad no lo era, ya que se mantuvo escondido y en contacto telefónico con la policía en todo momento. Las fuerzas especiales de la policía nacional y de la gendarmería francesa se reagruparon en torno al lugar.



La policía rodea la imprenta





Ese día, a las 15:00 horas, se evacuó la Plaza de Trocadero, uno de los puntos neurálgicos del turismo parisino, fruto de una falsa alarma. Al mismo tiempo, Amedy Coulibaly ejecutó su parte del plan. Irrumpió en un supermercado para judíos de la marca Hypercacher, situado en Porte de Vincennes (al este de París, junto a la comuna de Vincennes), tomando como rehenes a los que ahí se encontraban.



El ataque al supermercado judío



Muchos de los clientes consiguieron escapar. La multitud de judíos corría, gritando y cayéndose por el miedo, mientras Coulibaly sometía a los que no habían podido escabullirse. Coulibaly llamó por teléfono al canal de televisión BFMTV y declaró que “obedecía al califa del Estado Islámico”, Abu Bakr al-Baghdadi, y que se había coordinado con los hermanos Kouachi para cometer los ataques. Además, exigió la liberación y el fin del cerco contra los hermanos Kouachi, como condición para no matar a los rehenes.



Una de las rehenes llamada Sophie contaría su versión: “Cuando llegué a la tienda me encontré con el cuerpo de una persona, sentado, con la cabeza hacia abajo. Tuve la impresión de estar en una mala película. Cuando entré me di cuenta de lo que estaba pasando. Miré hacia arriba y el terrorista me dijo: 'Usted, venga inmediatamente'. Estaba armado hasta los dientes. Yo no podía dar marcha atrás, estaba en la entrada de la tienda, tenía que ir. Otro de los rehenes intentó neutralizar al secuestrador. En un determinado momento, aparentemente porque el arma estaba encasquillada, Coulibaly soltó una de las armas. El joven que estaba frente a él tomó el rifle e intentó dispararle, pero el secuestrador fue más rápido y le disparó en la garganta. El pobre hombre cayó al piso. Otro de los rehenes intentó salir. Él le disparó por la espalda.



"Fue a mí a quien Coulibaly designó para que fuera al sótano a buscar rehenes. Allí estaban los clientes que un empleado, Lassana Bathily, musulmán practicante, había refugiado en las cámaras frigoríficas después de desconectarlas. Por desgracia había un padre con su hijo de tres años. Me dije a mí misma que no podía hacer salir a un niño de tres años, era un horror. La otra cámara no la pude abrir, nadie respondía adentro. Así que me dije: 'Los dejamos abajo, diremos que no hay nadie'. Luego impedí que el padre del niño intentara actuar contra el secuestrador. En la escalera, tenía un extintor de incendios y me dijo que iba a golpear con él al secuestrador. Yo le contesté: 'No hagas nada. Acaba de matar a alguien delante de mí. No hagas nada’". Pasadas las 17:00 horas, la policía entró al supermercado judío para poner fin a la situación. Amedy Coulibaly fue abatido a tiros.







La muerte de Amedy Coulibaly

Un empleado musulmán del supermercado, Lassana Bathiely, ayudó a los rehenes a refugiarse en el almacén de la tienda durante el asalto. La policía ordenó el cierre de tiendas en el barrio de Le Marais, en la que reside parte de la comunidad judía de la capital francesa.



La toma del supermercado





Cuatro rehenes aparecieron muertos y otros cuatro quedaron gravemente heridos. Los judíos muertos fueron François-Michel Saada, jubilado de 64 años; Philippe Braham, ejecutivo de ventas de 45 años; Yohan Cohen, estudiante de Contabilidad de 23 años; y Yoav Hattab, de 13 años, hijo de Benyamin Hattab, Gran Rabino de Túnez.



El cadáver de Amedy Coulibaly




Mientras tanto, en la imprenta, a la misma hora, los hermanos Kouachi hablaron con los oficiales por teléfono y dijeron que querían morir como mártires, en aquel sitio cercano al aeropuerto Charles de Gaulle. Helicópteros sobrevolaban la zona y oficiales armados la rodeaban. Además, un equipo médico se desplazó hasta el lugar en una ambulancia. Al menos dos vuelos de Air France abortaron su aterrizaje en el aeropuerto Charles de Gaulle "debido a problemas de seguridad en la zona". Poco después de las 17:00 horas, fuego de armas automáticas y al menos tres grandes explosiones se escucharon en la escena del enfrentamiento. Un helicóptero aterrizó al lado del edificio y transmitió en vivo para BFMTV, donde mostró a varios hombres en la azotea del edificio donde los hermanos estaban. Los hermanos Kouachi salieron de la imprenta donde se habían atrincherado y abrieron fuego contra las fuerzas de la policía. Los agentes respondieron el fuego y los abatieron a balazos. El supuesto rehén fue liberado.



La toma de la imprenta




Ese día, multitudinarias y distintas manifestaciones se produjeron en Francia y en otros países del mundo contra los atentados. Sólo en Paris, se estimó que más de un millón y medio de personas acudió masivamente a exponer su repulsa por los atentados, con pancartas y consignas como "Je suis Charlie", cuyo significado no era necesariamente una identidad con los criterios, ideología, raza o religión de los periodistas asesinados y las demás víctimas, sino un grito a favor de la libertad de expresión.



Las manifestaciones






El presidente francés, Francois Hollande, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, el primer ministro británico, David Cameron, su colega italiano, Matteo Renzi, el jefe de Gobierno israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás, participaron en la gran manifestación de París. El ex presidente francés Nicolás Sarkozy y su esposa, la cantante y modelo Carla Bruni, dieron la nota al colarse a empujones hasta el frente del contingente, reservado a jefes de estado, para aparecer en las fotografías. Por su parte, el presidente estadounidense Barack Obama fue duramente criticado por no acudir al evento, ni enviar a un alto funcionario en su representación.



Los Jefes de Estado en la marcha

El domingo 11 de enero, el Hamburger Morgenpost, uno de los diarios alemanes que publicaron por solidaridad dibujos de Charlie Hebdo, fue atacado con un artefacto incendiario casero, además de piedras, aunque no se registraron víctimas de ningún tipo.



El ataque al Hamburger Morgenpost







Ante la posibilidad de que se tratara de un acto de terrorismo islámico, numerosas instancias y personalidades musulmanas internacionales condenaron igualmente el atentado, como la Universidad al-Azhar, el presidente del partido islamista tunecino Ennahda, Rachid Ghanuchi, o el teólogo Tariq Ramadan. También desde el ámbito musulmán francés se repitieron las condenas al atentado, como las expresadas por el imán de Drancy, Hassen Chalghoumi, o del rector de la Mezquita de París, Dalil Boubakeur, entre otros.


De igual manera, la redacción del diario francófono Le Soir en Bruselas (Bélgica) tuvo que ser evacuada tras recibir una amenaza de bomba. Hacia las 13:30 horas, recibieron una llamada amenazante en nombre de la "extrema izquierda" en la que alguien les dijo: "va a estallar en su redacción. Ustedes no nos toman en serio". La persona que telefoneó dijo estar harta de tanta cobertura del atentado a Charlie Hebdo. La redacción del diario, así como todas las personas del edificio, donde también se encuentra la sede de La Capital y Soir magazine, fueron completamente evacuadas tras la llamada. La policía inspeccionó el lugar, pero todo fue una falsa alarma.



La amenaza a Le Soir


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó los ataques y aseguró que había pedido a su gobierno “proveer cualquier ayuda necesaria para llevar a estos terroristas a la justicia. Francia y la gran ciudad de París, donde estos indignantes hechos ocurrieron, ofrecen al mundo un ejemplo sin fin que permanecerá pese a la visión de odio de estos asesinos”, agregó.


El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, aseguró que el ataque forma parte de una confrontación mayor, entre la civilización y aquellos que se oponen a ella. La libertad “nunca será erradicada por ningún acto de terror”, dijo, aseverando que solo “fortalecerá nuestro compromiso con un mundo civilizado”. El primer ministro británico David Cameron señaló en Twitter sobre el ataque: “Los asesinatos en París son repugnantes. Apoyamos a los franceses en la pelea contra el terror y en defender la libertad de prensa”.



Caricatura sobre el semanario

En un acto de histeria colectiva, diversas autoridades israelíes, como el Primer Ministro Binyamin Netanyahu, pidieron a los judíos franceses que emigrasen a Israel para huir del terror. Ya desde 2013, Francia encabezaba la lista de países de procedencia de inmigrantes a Israel.



Francia bajo vigilancia

Por su parte el Estado Islámico calificó como “héroes” a los autores del atentado contra Charlie Hebdo. Un programa de radio del Estado Islámico elogió a los atacantes, a quienes calificó de "valientes yihadistas". Pero la emisión no dijo si los dos tenían alguna conexión con el grupo militante. Sin embargo, en un video grabado por Amedy Coulibaly, este declaró que los ataques formaban parte de un plan del Estado Islámico. En el video, se identifica como "soldado del califato" con el sobrenombre de Abu Basir Abdala al Ifriqi. Aparece en diferentes momentos junto a armas automáticas, mientras justifica los ataques. Según Coulibaly, él y los hermanos Kouachi formaban "un equipo" que se sincronizó para iniciar los atentados. "Ellos se encargaban del semanario Charlie Hebdo y yo de la policía. Hemos hecho las cosas un poco juntos, un poco separados, para tener más impacto".



Coulibaly en su video


Además, Coulibaly afirma haber jurado lealtad al líder del Estado Islámico, Abu Bakr Bagdadi, a quien califica como "el califa de todos los musulmanes. Si ustedes atacan al califa, atacan al Estado Islámico; y nosotros los atacamos", mencionó con tranquilidad, con el emblema del Estado Islámico a sus espaldas. Además, insta a los musulmanes en Francia a unirse a la yihad y a atacar objetivos dentro del país, y se pregunta cómo, si las mezquitas están llenas de jóvenes, no hay más que se unan "para defender el islam. Ustedes se hacen las víctimas como si no entendieran lo que sucede, mientras que su coalición, con ustedes a la cabeza, bombardea regularmente. Matan a civiles, a combatientes... ¿Por qué? ¿Porque respetamos la sharía?”


El lunes 12 de enero, el comisionado de la policía francesa que investigaba la masacre en el semanario Charlie Hebdo se suicidó luego de reunirse con los familiares de las víctimas. Se trataba de Helric Fredou, de 45 años, quien se pegó un tiro en su oficina en Limoges. Su cuerpo fue hallado por un agente a las 01:00 horas. Según sus colegas, Fredou era una persona "depresiva" que trabajaba demasiado. "Con sumo pesar nos han informado de la muerte de nuestro colega Helric Fredou, vicedirector de los servicios regionales de la policía judicial de Limoges", rezaba el comunicado de la Unión de Comisionados de la Policía.



Helric Fredou

Un grupo de jóvenes belgas que combatían junto al Estado Islámico en Siria, instó a yihadistas a cometer nuevos atentados en Europa, en especial en Bélgica. En un video publicado en internet, los tres hombres, que visten trajes camuflados y portan armas pesadas, se dirigen a los yihadistas que no han podido desplazarse a Siria o Irak. "Hagan lo mejor, hagan todo lo que puedan. Ataquen a las fuerzas del orden y a los infieles. El islam es una religión de paz, pero es, antes que todo, una religión de justicia. Este es un mensaje a Bélgica y a todos aquellos que combaten contra el Estado Islámico: no somos un pequeño ejército, como ustedes tratan de hacer creer. Somos un Estado que se está extendiendo y que llegará a Bélgica, lo quieran o no". Uno de los jóvenes fue identificado como Lucas Van Hessche, un negro de 19 años.



Lucas Van Hessche

Mientras tanto, el grupo internacional de hackers “Anonymous” declaró la guerra a los extremistas islámicos y prometió vengar el ataque contra la revista Charlie Hebdo. En un video publicado en Youtube, el grupo de hackers dijo que identificaría los sitios y cuentas en redes sociales vinculados con terroristas y los tumbaría. "Nosotros, Anonymous del mundo, hemos decidido declararos la guerra, terroristas", dijeron. El video se describía como un mensaje para "Al Qaeda, el Estado Islámico y otros terroristas" y prometía vengar la muerte de los caricaturistas. "Tenemos la intención de vengarnos en su nombre. Vamos a vigilar vuestras actividades en la red y vamos a tumbar vuestras cuentas en todas las redes sociales".



El mensaje de “Anonymous”

Henri Roussel, uno de los colaboradores de la primera edición del semanario satírico en 1970, encendió una nueva polémica al enviar una carta abierta a la revista francesa Nouvel Obs. En ella, describe a “Charb”, el asesinado director de Charlie Hebdo, como “una persona increíble", pero cuestiona su decisión de "exagerar", entre otras cosas, con la portada de Mahoma publicada en el año 2011, según la cual, en su opinión, "arrastró" hasta la muerte a su equipo. "Sintió la necesidad de arrastrar al equipo para exagerar. No debía, pero lo volvió a hacer en septiembre de 2012. Creo que fueron tontos, que tomaron un riesgo innecesario. Eso es todo. Pensamos que somos invulnerables. Durante años, incluso décadas, esto ha sido una provocación y un día la provocación se ha vuelto contra nosotros".



Henri Roussel

El abogado de Charlie Hebdo, Richard Malka se enojó con uno de los directores de Nouvel Obs, Mathieu Pigasse, y declaró: "'Charb' ni siquiera está enterrado y Obs no encuentra otra cosa mejor que hacer que publicar una polémica y venenosa nota sobre él". Matthieu Croissandeau, editor de la revista acusada, respondió: "Al recibir este texto, y tras debatirlo, decidimos publicarlo basándonos en la libertad de expresión".



Richard Malka

El personal sobreviviente de Charlie Hebdo anunció que la publicación continuaría y que la siguiente edición saldría como de costumbre, pero con una tirada de un cinco millones de ejemplares, un número jamás visto para una publicación humorística francesa. Y así fue. El número fue confeccionado únicamente por miembros del equipo del diario y no incluyó dibujos de humoristas gráficos externos, que publicaron innumerables bocetos en homenaje a las víctimas después del atentado. El número 1178 llegó a los puestos de revistas el miércoles 14 de enero, con una nueva portada provocadora: Mahoma, llorando, mira hacia el frente sosteniendo un cartel que dice “Yo soy Charlie”, bajo un encabezado que reza: “Todo está perdonado”.



La portada del nuevo número

Su tiraje fue de cinco millones de ejemplares, que se agotaron en unas horas. Un rato después, los especuladores los subastaban a través de e-bay e inclusive vendían la versión en PDF. El número fue traducido a dieciséis idiomas. Richard Malka, uno de los abogados de la publicación, aseguró que “Nos burlamos de nosotros, de las políticas, de las religiones, es un estado de ánimo. El nuevo ejemplar del semanario incluye obviamente caricaturas sobre Mahoma, así como burlas sobre política y religiones, pues la blasfemia forma parte del espíritu de Charlie. Nunca vamos a ceder porque si no, nada de esto tendría sentido".



Filas para comprar la revista

El jueves 15 de enero, familiares, parejas, amigos, autoridades, admiradores, ciudadanos en general y dibujantes del semanario Charlie Hebdo, celebraron el funeral de los periodistas asesinados. En el Ayuntamiento de Montreuil, en las afueras de París, se celebraron las exequias. Al acto, celebrado en una sala del Ayuntamiento de Montreuil, asistió la ministra francesa de Justicia, Christiane Taubira, entre otras personalidades. "Ahora tenemos un deber, una responsabilidad. Hoy en día son portadores de la esperanza", declaró la viuda del caricaturista “Tignous”, Chloé Verlhac, ante el féretro de su marido, de madera de color claro y pintado con numerosos grafitis. La víspera, en un evento familiar, en el que no fue autorizada la entrada de medios, fue enterrado Cabu, el veterano dibujante estrella de la revista.



El funeral de los caricaturistas



"Reganemos el derecho de hacer lo que hacíamos antes, no nos callemos. Todos ellos eran pacifistas y republicanos. Continuemos defendiendo el laicismo en nuestros colegios", agregó la viuda de Bernard Verlhac. Poco antes de la despedida laica de “Tignous” en el cementerio del Pére Lachaise de París, se celebró, con música de jazz como fondo, la incineración del veterano dibujante Georges Wolinski, en presencia de su familia y de numerosos amigos. "Mataron a un hombre pero no a sus ideas", declaró a la prensa su hija, Elsa Wolinski.



El cuerpo del director de Charlie Hebdo, Stéphane Charbonnier “Charb”, fue inhumado en su localidad natal de Pontoise. Los cuerpos de otras tres víctimas de los atentados, entre ellos un policía que vigilaba la sede de la revista, y una periodista de la publicación, fueron inhumados o despedidos en diversos eventos celebrados en distintos lugares de Francia.



El funeral de los policías





El gobierno francés ordenó a los fiscales del país aplicar mano dura contra los discursos de odio, antisemitismo y las apologías al terrorismo. Más de cincuenta personas fueron detenidas por defender o glorificar el terrorismo. En Yemen, el grupo terrorista Al-Qaeda reivindicó en un video difundido en internet el ataque terrorista contra Charlie Hebdo. El atentado se perpetró por orden del líder Aiman al Zawahiri, señaló en el video de doce minutos Nasr al-Ansi, un miembro de alto rango del grupo terrorista. Al-Qaeda planeó, financió y determinó el objetivo del ataque en venganza del profeta Mahoma, que fue ofendido por los “infieles”. Al-Ansi afirmó que Francia participó en los “crímenes de Estados Unidos” en países islámicos como Irak o Mali y advirtió: “Dejen de ofender al profeta. Dejen de derramar nuestra sangre”.






El papa Francisco opinó sobre los asesinatos que la libertad de expresión tiene límites, sobre todo cuando insulta o se burla de la fe de otros. En declaraciones a bordo de su avión, en ruta a Filipinas, Francisco defendió la libertad de expresión como derecho humano fundamental y como deber de decir lo que uno piensa para el bien de todos. “Sin embargo, hay límites”, dijo. Para ejemplificar, se refirió a Alberto Gasparri, organizador de los viajes papales, que se encontraba a su lado. "Si mi buen amigo, el doctor Gasparri, dice una mala palabra sobre mi madre, puede esperar en respuesta un puñetazo. Es normal. Es normal. No se debe provocar. No se puede insultar la fe ajena. Uno no se puede burlar de la fe de los demás. Hay tanta gente que habla mal de las religiones u otras religiones, que se burla de ellas, que toman a la ligera las religiones ajenas. Son provocadores. Adicionalmente, lo que les sucede es lo que le sucedería al doctor Gasparri si dijera una mala palabra sobre mi madre. Hay un límite". Cuando le preguntaron si temía un atentado en su contra, respondió: "Estoy preocupado, pero ustedes saben que tengo un defecto: una buena dosis de descuido. Soy descuidado en estos asuntos. Pero en mis oraciones ha pedido que si algo me sucediera, que no duela, porque no soy muy valiente cuando se trata del dolor. Soy muy tímido. Estoy en manos de Dios".


El viernes 16 de enero a las 09:00 horas, la Estación de trenes del Este de París fue evacuada al descubrirse una maleta abandonada. La compañía francesa de ferrocarriles recibió una llamada anónima de advertencia. La policía cerró la estación de tren en París tras la amenaza de bomba.



Estación de trenes del Este de París

Ese mismo día, a las 12:30 horas, un hombre fuertemente armado tomó rehenes en la oficina postal del bulevar Charles de Gaulle al oeste de París, en la localidad de Colombes. Informó a la policía de que estaba fuertemente armado con granadas y un rifle kalashnikov. El ataque no tenía naturaleza terrorista. Los medios franceses señalaron que se trataba de un hombre con antecedentes y que él mismo llamó a la policía.



La toma de rehenes en el correo







Fuerzas de intervención rápida de la policía acordonaron la zona, mientras un helicóptero de seguridad civil sobrevolaba el lugar de los hechos. Un rato después, fue sometido por la policía. El secuestrador se rindió sin oponer resistencia, luego de mantener negociaciones con los agentes. El detenido, de 31 años de edad, tenía antecedentes penales y estaba mentalmente perturbado.



Las caricaturas











Mientras todo esto sucedía, hubo otros homenajes. Quizás lo más significativo, fue el tributo que docenas de caricaturistas de todo el mundo rindieron a través de sus cartones, en donde se retoma el espíritu contestatario de la revista semanal francesa.











“Nunca tenemos derecho a criticar a un judío porque es judío, un musulmán porque es musulmán, un cristiano porque es cristiano. Pero podemos decir todo lo que queramos, las cosas más horribles, y las decimos, sobre el cristianismo, el judaísmo y el islam, porque más allá de la unidad de los bellos lemas, es la realidad de Charlie Hebdo, señaló uno de los colaboradores del semanario. La serie Los Simpson rindió un tributo a las víctimas. Al final del episodio titulado “El nuevo amigo de Bart”, se ve a la pequeña Maggie vestida como la libertad francesa, con una bandera con la frase “Je suis Charlie”.



Homenaje de Los Simpson

Chérif Kouachi fue enterrado en una tumba anónima de Grevilliers, a las afueras de París. Nadie asistió a su entierro, que tuvo lugar poco antes de la medianoche. Su hermano y cómplice, Saïd Kouachi, fue también enterrado discretamente en Reims, localidad en la que residía; el alcalde de Reims, el conservador Arnaud Robinet, se había opuesto abiertamente a que su ciudad recibiera los restos del terrorista, pero tuvo que acatar la ley francesa. Amedy Coulibaly, tercero de los integristas que atacaron París, fue enterrado en su localidad de residencia a las afueras de la capital, Fontenay-aux-Roses.


Pero el asunto no había terminado. El sábado 14 de febrero de 2015, hubo dos nuevos atentados terroristas, esta vez en Copanhague (Dinamarca). Omar Abdel Hamid El Hussein, un joven radical, irrumpió en un acto público que se realizaba en un café. Iba armado. Lo hizo mientras se realizaba un evento sobre la libertad de expresión y la blasfemia. Entre otras personas, se encontraba el artista sueco Lars Vilks, quien publicó una polémica caricatura de Mahoma y el embajador francés en Dinamarca, François Zimeray. El seminario, con el título "Arte, blasfemia y libertad de expresión", había sido organizado por el Comité Lars Vilks.



Lars Vilks


En el exterior del Café Krudttoenden se desató una oleada de disparos, dejando como resultado un civil muerto y tres agentes heridos. Vilks, que había recibido ya numerosas amenazas por caricaturizar al profeta Mahoma, resultó ileso en el ataque. Luego declararía a los medios: “Si no era contra mí, ¿qué otro motivo podría haber para el atentado?” Consideró que estos hechos estaban inspirados por lo sucedido con Charlie Hebdo. Tanto Vilks como Zimeray resultaron ilesos.



Omar Abdel Hamid El Hussein






El embajador declararía: "Nos dispararon desde el exterior. Tenían la misma intención que en el ataque a Charlie Hebdo, pero no pudieron entrar. Yo estaba allí para hacer una síntesis, un resumen, del debate a celebrar. Todo transcurría con normalidad y, de pronto, empezaron a disparar. Creo que con fusiles. Las balas pasaron a través de las puertas y todo el mundo se tiró al suelo. Yo me metí debajo de la mesa. Algunas de las personas quedaron heridas, muy graves. Enseguida me fui a una habitación interior y envié un tuit para decir que estaba bien. Intuitivamente diría que hubo al menos cincuenta disparos, aunque los policías aquí nos dicen que fueron doscientos. Logramos huir de la sala. Había varias decenas de personas en la sala".



El ataque al café




La madrugada del domingo 15 de febrero, hubo un segundo ataque, esta vez cerca de la sinagoga más importante de la capital danesa. Dos agentes de policía resultaron heridos y un civil murió. "En el tiroteo, una persona recibió un disparo en la cabeza y dos agentes de policía recibieron respectivamente disparos en el brazo y la pierna", informó la Policía de Copenhague. El presunto autor de los disparos, que huyó a pie del lugar, llevaba pantalones y zapatos negros y una chaqueta de varios colores.



El ataque a la sinagoga




Más tarde, uno de los presuntos atacantes murió por disparos de la policía en la estación de Nørrebro, de Copenhague. Según un comunicado divulgado por la televisión pública, la Policía de Copenhague aseguró que el hombre fue advertido con anterioridad por los agentes para que se rindiera, pero abrió fuego.



VIDEOGRAFÍA:

El ataque a la revista Charlie Hebdo (sin censura)
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El ataque al supermercado
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Noticiarios sobre los ataques
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Video final de Amedy Coulibaly
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Video de “Anonymous” contra los terroristas
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Innocence of muslims (trailer)
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HEMEROGRAFÍA:

Charlie Hebdo nº 1011 (Charia Hebdo)




Charlie Hebdo nº 1177 (número del atentado)




Charlie Hebdo nº 1178 (número posterior al atentado)




La vida de Mahoma (Parte 1)




La vida de Mahoma (Parte 2)





BIBLIOGRAFÍA:















25 comentarios:

Laura Alfaro dijo...

Unos comentarios sueltos:
1. Y pensar que todo empezo por unos dibujos.... que fragiles somos. Y que fragil es la fe de esos islamistas, si un dibujo los hace reaccionar asi. Si de verdad creen que va a haber alguien que va a adorar una caricatura, estan es jodidos.
2. Me mato el extremista belga llamando a mas atentados y luego diciendo "el islam es una religion de paz". La ironia mas grande que he leido en mi vida.
3. Mucha gente que de verdad ha leido el coran sabe que la yihad es una lucha interna, no ir a matar gente. Asi que es ironico que le hayan dicho a coco que leyera el coran si ellos mismos no lo habian leido sino que se quedaron con lo que les dijo el primer pendejo que se les aparecio.
4. En lugar de hacer que la gente dejara de dibujar, hicieron que los dibujos se publicaran en todo el mundo. No se porque les cuesta tanto darse cuenta que lo que hacen tiene el efecto opuesto, y que en vez de ayudar a los musulmanes los estan jodiendo peor.
Y para cerrar, je suis charlie.

Anónimo dijo...

Impresionante el trabajo para redactar este artículo. Felicidades

Diego F. dijo...

Totalmente de acuerdo.
La opresión entre Europa y el entorno radical islam debería de ser face to face (militares de ambos bandos).

Diego F. dijo...

I agree everything.

B. dijo...

Excelente artículo que abarca un tema actual y que aún no está cerca de ser cerrado. Es más, creo que pueden venir peores repercusiones. Como menciona un comentarista más arriba, el terror no censuró, sino que generó más demanda e hizo mundialmente conocida a esta revista. Los puestos de ventas amenazados luego del atentado, fueron los primeros en agotar las ediciones.

Mientras algunos intentan debatir sobre la imposición de ideologías con la viñeta de un comic, otros lamentablemente intentan imponerla a la fuerza, sembrando el terror. No hay nada más peligroso que creer por creer, con ideas que orientan acciones que no resisten el análisis, o peor, una idea contraria.
Saludos!
Mujeres Asesinas

Anónimo dijo...

Excelente Escrito con Sangre, que retorcidos somos los humanos ¿Cuantas religiones no han provocado asesinatos? La sociedad es un desmadre hoy en dia exigen libertad pero hay pura opresion. Yo la verdad desde que tengo trauma con las conspiraciones del 9/11 no me fio del terrorismo y ataques sin sentido a organizaciones que ni tienen nada que ver. Saludos ojala compartan esta entrada.

Anónimo dijo...

He estado leyendo esta página por más de dos años y es la primera vez se que escribo algo pero aprovecharé para agradecer por todas las historias que han publicado, me doy cuenta que la humanidad siempre tendrá personas locas, religiosas extremistas y todo tipo de personas dementes, todas las historias que han publicado me han puesto con la piel de gallina pero es interesante saber lo que un ser humano es capas de hacer.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con el papa Francisco(y no soy católica). No se puede ir por ahí ofendiendo las creencias de otros y no esperar una reacción a cambio. Todo tiene sus límites. Desgraciadamente para los extremistas islámicos es correcto y hasta heroico defender su fe utilizando la violencia.
Por supuesto que nada justifica estas muertes. Las pasiones humanas son inexplicables.

Anónimo dijo...

guau osea!!!!!
me parece mooooe bien
felicidades escrito!!!!

Anónimo dijo...

Excelente artículo, incluso mas completo que cualquier cosa que he visto en vídeo o medios impresos. Pero algo que me ha llamado la atención es el comentario del Papa Francisco: "la libertad de expresión tiene un límite". Realmente hablando de libertades, éstas deben ser ilimitadas??? entonces si la libertad de expresión es ilimitada, también lo debe ser la libertad de credo, la libertad de agrupación, la libertad sexual, etc. O solo lo que nos convenga??? Saludos sangrientos.

Anónimo dijo...

Te lo has currado, enhorabuena por el articulo...para esto valen las religiones..

Anónimo dijo...

Muuuy bueno

Anónimo dijo...

apenas veo otro caso y me topo con los 3 terrorista y eso que no pasaba por la tv y yo me preguntaba "cuando sucedio? estan haciendo campañas anti terrorismo?" y cuando veo que la gente insultan a los mulsumanes por lo de mahoma tuve que googlea quien era ese personaje que los mulsumanes los respetaban y me tope de que mahoma es un profeta desde hace 500 años y es el fundador del islam, valla yo pense que era un presidente o alguna realeza pero rayos y mas aun tenia que seguir gogleando para ver que campaña estaba haciendo los franceses y ¿que me tope? de que sufrieron un atentado a su pais por los 3 terroristas mencionados y rayos asi que era por eso.

bueno no soy un defensor de los mulsumanes ni tampoco estoy a favor de los islamistas de que su profeta era un pedofilo o un depravado o yo que se y tambien concuerdo con el comentario del papa francisco "todo tiene un limite" si mal no recuerdo vi una tv de que los israerista o no se quienes eran estaban furioso por la pelicula que estaban haciendo en EE UU sobre una ofensa al profeta mahoma y eso creo yo tambien fue tanto como nacional y internacional si los franceses vieron como reaccionan los mulsumanes o los yihadistas yo les digo ¿porque hicieron una caricatura para que todos los paises lo vieran sabiendo que los mulsumanes (ojo no todos) son demasiados sensibles? vez lo que paso se que la libertad de expresion es algo que se debe aceptar pero cuando uno se niega o les valen verga ¿para que se atreven?

ni modo aunque esos 3 terrorista mataron a 13 persona solo por buscar un tio llamado "charlie hebdo" es obvio que arderan en lo mas bajo si es que conocen la palabra "infierno" ya que es el colmo que en islam los llaman "heroes" y se niegan a dar silencio por los atentados en francia

Eva N dijo...

Gracias Escrito con Sangre por el artículo. No se puede hablar de Libertad de expresión condicionada, simplemente la hay o no la hay. Saludos desde Colombia

Anónimo dijo...

Alguien que me diga si esos caricaturistas merecían morir o no? Recuerden que en el pasado muchas personas se burlaron de Dios y murieron al mismo día o poco después, como cuando uno de los Beatles dijo que eran más famosos que Dios y murió ahogado en su vomito, o como quien dijo que no podía llevar a jesus en el carro porque no cabía y que debía ir en el maletero y se accidentaron y todos murieron, y ningún terrorista los mató, tal vez morir era su castigo, no tiene nada que ver con la libre expresión, solo lo dibujaron, al igual que los demás, no lo dibujaron pero si lo expresaron con sus palabras.

Mario Striker Murphy Matsumaru dijo...

Acaso tiene algo de malo pensar de forma diferente a otros?
Acaso es un delito ser sincero y honesto?
Acaso es un pecado la Libertad de Expresión?

Pues, yo creo que no...

No sé en que cabeza les cabía a esos malditos cometer un acto tan atróz como ese...La Libertad de Expresión es algo muy bello, y no debería desaparecer solo por que otros sean intolerantes...

Pablo Cardozo dijo...

"Mi libertad termina donde empieza la de los demás".

wade wilson dijo...

los islamistas no vas a dejar que europa y estados unidos les quiten su petroleo...muchos civiles del medio oriente han muerto a manos de los europeos y los americanos. alguien les llora? alguien pide justicia? la vida de los franceses vale mas?

que carajos hace francia en medio oriente? el año pasado mando bombarderos hacia alla. conociendo a los americanos y a los europeos no me sorprendería que esten involucrados en esto...seria un buen pretexto para invadirlos.

nada bueno sale del mofarse de los demas, y a esos de la revista les salio caro. muchos los justifican pero, es correcto burlarse de los demas? yo puedo salir a la calle y burlarme de los discapacitados, enfermos, personas de otra raza, otra religion, etc. lo mas seguro es que me golpeen o me insulten. debe de haber un limite. y creo que fueron muy idiotas al burlarse y no pensar en que para esas personas mofarse de sus creencias no es un juego.

creo que eso de la libertad de expresión no ha sido muy bien manejado.

Manuel Santiago dijo...

Los que dicen bobadas como que "la libertad de expresión tiene límites", váyanse a Siria o Arabia Saudita. No merecen tener esa libertad, bola de idiotas. Que no tiene nada qué ver incitar al odio contra los negros, por ejemplo, que satirizar a unos cuantos dizque profetas muertos hace siglos.

A por un mundo sin religiones!

Anónimo dijo...

Impresionante artículo, completísimo a más no poder. Opino como el Papa que la libertad de expresión tiene un límite y el ejemplo que puso lo describe tal cual.... hasta ahora no había visto nunca una caricatura burlándose de Dios, Jesús y el Espíritu Santo de la manera que muestra esa tapa es realmente una falta de respeto hacia toda la grey católica e indiscutiblemente buscaban y buscan con esas tapas vender mas ofendiendo a todos en general y los que dibujaron eso son una manga de pelotudos atómicos... ahora no por eso voy a salir a matarlos, los extremistas realmente viven en una realidad distinta a la nuestra, están completamente descerebrados.

Manuel Santiago dijo...

Que me disculpe el autor del blog si mis palabras son malsonantes, pero el de arriba es otro de esos imbéciles de los que hablé en mi anterior comentario. Demasiada sangre se ha derramado por alcanzar la libertad de expresión como para que vengan ahora estos SJW (Social Justice Warriors) a imponernos su ridícula moral.

Ampersand dijo...

Es necesario parafrasear a dos personajes que han aportado dos puntos de vista que son muy recurrentes en nuestra sociedad occidental (veo que el mundo es uno, pero hay hechos y personas que aún lo ven dividido):

"Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte el derecho que tienes de decirlo" Voltaire, filósofo y revolucionario francés.

"El árbol de la libertad debe ser regado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos, es su fertilizante natural" Thomas Jefferson, político y revolucionario norteamericano.

Debe entenderse que nuestras libertades no son gratuitas, han llevado sangrientos procesos para convertirse en realidades, y para desgracia nuestra, hay eventos como éste que nos recuerdan que puede ser ofensivo para algunos ejercerlas, pero es necesario defender el derecho a expresar, la muy sobada libertad de expresión. Un radical de cualquier ideología considera correcto el derramamiento de sangre, y defiende la misma a ultranza, aunque signifique atentar contra otros; pero irremediablemente cae en estas dos ideas también.

Pero a veces bastaría (o en mi utopía así pasa) lo que dijo un indígena oaxaqueño hace ya bastante tiempo también: "El respeto al derecho ajeno es la paz" Benito Juárez .... Saludos !!!!

Anónimo dijo...

Pues que mundo cerrado el del Anónimo que escribió y cito "hasta ahora no había visto nunca una caricatura burlándose de Dios, Jesús y el Espíritu Santo" pero bueno, el problema aquí es que estos fanáticos religiosos desean que piense o pensemos igual que ellos, creyendo en libros que ni saben los pendejos quien los escribió o de donde salieron, y para colmo los imbéciles dicen leer, pero no comprenden se dejan embaucar como borregos y nunca se ponen a pensar que si su dioses tan chingon como dicen ¿por que el pendejo creo blasfemos? o ¿por que no los puede controlar con sus grades poderes? ¿es que reconocen a otros dioses mas poderosos?, por que si creo todo, la verdad lo hizo de la chingada, yo creo que por eso nunca se aparece, ahora lo que dice el papa es hipócrita por que si no lo sabe el señor PAPA su libro de fantasías bíblicas si ofende a su "SANTA MADRE" ¿o es que tampoco lo a leeido?

Anónimo dijo...

Hola Escrito, vengo leyendo tu blog desde hace unos meses y hoy encuentro este post bastante reciente, es la primera vez que comentaré ya que esta historia me hizo reflexionar:

En mi humilde opinión estoy de acuerdo con lo que dijo el Papa Francisco, en casa me enseñaron un valor que veo que demasiadas personas han perdido: El respeto.
Los terroristas son extremistas, fanáticos y demás; su visión del mundo es errada, sin embargo, (soy de esas soñadoras que desea la paz) burlarse de sus pensamientos está mal hecho y punto, hay límites, si alguien me lee cada uno piense en lo que más adora o idolatra (por ejemplo en su familia) e imaginen cómo se sentirían si alguien hace burlas constantes sobre ello... Ellos van por mal camino, pero simplemente con más guerra, burlas, falta de valores, falta de RESPETO estamos echando leña al fuego... Entendamos las circunstancias de todas aquellas personas, su credo, su verdad es que asesinar en nombre de un Dios está bien, desean forjar el mundo a su manera, por supuesto que no es así pero seguirán ocurriendo más atentados y muertes si combatimos esto con más odio.
Ahora bien, creo que están confundiendo la libertad de expresión... como leí en un comentario anterior "mi libertad llega hasta donde empieza la libertad del otro" tengan presente que no debemos pasar por encima de las demás personas.

Un saludo especial para todos los seguidores de la página!
Escrito, tu trabajo es impresionante... :)

Romina González Ruiz dijo...

Fue una gran brutalidad lo que se cometió en contra de Charlie Hebdo...pero, en ocasiones, ellos mismos me han dado a pensar que, a su particular manera, TAMBIÉN SON EXTREMISTAS Está bien, tienes el completo derecho a ser ateo. Si no te agrada o no comulgas con ninguna religión, bien, puedes profesar tu "no creencia" Pero, de ahí a BURLARTE DE TODAS LAS RELIGIONES DE UN MODO TAN SOEZ Y CORROSIVO, ES UNA FALTA DE RESPETO TOTAL. ES UNA ESPECIE DE "EXTREMISMO ATEO". No sólo eso, los muchachos de Charlie Hebdo inclusive SE MOFARON DESCARADAMENTE del pobre niño sirio que murió ahogado y cuyo cuerpo llegó a la playa sin vida. El respeto no es algo que sólo los extremistas árabes carecen, sino también de muchas personas, incluyendo un comentarista que califica a la Biblia automáticamente como "fantasías".Gracias por su atención, y si quieren lincharme por mi comentario, está bien