William Hickman: “El Zorro”


“Fue el crimen más horrible de los años veinte”.
Los Angeles Times


William Edward Hickman nació en 1908 en Estados Unidos. Fue hijo de William Thomas Hickman y su esposa Eva, quienes se divorciaron en algún momento antes de 1928.



Eva Hickman


Ese mismo año, su padre vivía en El Paso, Texas, mientras que su madre y su hermana Mary vivían en Kansas City.



Mary Hickman

Hickman se dedicó desde muy joven al delito. Falsificaba documentos y cometía pequeños robos. Fue arrestado en varias ocasiones por delitos menores. En una ocasión, robó una farmacia y disparó contra Ivy Thomas, un cliente que se encontraba allí, matándolo. Pero no fue detenido por ese delito.



William Edward Hickman en el anuario escolar




La tragedia que conmocionaría a Estados Unidos comenzó el jueves 15 de diciembre de 1927 en Los Ángeles, California, cuando un hombre joven y bien vestido, se presentó en la escuela Mount Vernon Junior, donde Marion Parker y su hermana gemela, Marjorie Parker, estudiaban.



Marion Parker cuando era bebé

El hombre le dijo a los directivos de la escuela que el padre, Perry Parker, quien trabajaba en un banco como cajero, estaba gravemente enfermo y que le “había pedido que recogiera a la niña más joven”, para llevarla rápidamente a su lado.



Marion y Marjorie Parker

El profesor de las niñas se mostró un poco confundido por la petición de dejar ir a solamente una de las gemelas, así como por la petición del hombre de "la niña más joven". Cuando se le consultó de nuevo, el hombre rectificó y pidió "a la más pequeña".



Marion y Marjorie Parker con su madre

El misterioso joven sugirió que el maestro se pusiera en contacto con el banco donde Perry Parker laboraba, para que confirmara su historia. Esta sugerencia alivió sus preocupaciones y le hizo creer al catedrático que el hombre era de fiar.



La escuela Mount Vernon Junior

El extraño era William Hickman. Superado ese obstáculo, se le permitió tomar a Marion y llevársela sin mayores problemas.



Marion Parker



Después de sacar a la niña de la escuela, Hickman subió a su automóvil y se fue. Cuando ella le preguntó a dónde iban, Hickman le respondió que la estaba secuestrando y que iba a pedir rescate por ella. Según declararía después, la pequeña lo tomó como si fuera una especie de aventura.



William Hickman

Cuando llegó el momento de recoger a las niñas en la escuela, sus padres se enteraron de lo que había sucedido. Alarmados, dieron aviso a la policía. Esa misma tarde, después de que la desaparición de Marion fue reportada, la familia Parker recibió un par de telegramas, uno desde Pasadena y el otro desde Alhambra, ambos firmados por "George Fox".






Perry Parker

Los telegramas instaban a la familia a esperar la comunicación y las demandas de rescate. Le advertían a Perry Parker que no avisara a la policía y que no interfiriera con los planes del secuestrador. “Marion segura. Use su buen juicio. Interferencia con mis planes peligrosa”.



El telegrama

Al día siguiente, el viernes 16 de diciembre, Parker recibió la primera nota de "Fox". Comenzaba con un encabezado en caracteres griegos: Hickman había escrito la palabra “muerte”. Luego afirmaba: “’El Zorro’ es mi nombre. Soy muy astuto, ya sabe. La vida de su hija pende de un hilo, tengo una navaja Gillette lista, soy capaz de manejar la situación”. Una segunda nota incluía las demandas de rescate y de nuevo llevaba la palabra “muerte” en griego como encabezado.



La nota de rescate

Hickman le indicó a Parker que debía entregarle $1,500 dólares, todos en certificados de oro de $20 dólares y debía estar preparado para dárselos esa misma noche. El secuestrador incluyó una nota de Marion para sus padres pidiéndoles que cumplieran.



La casa de los Parker

Advertía que Hickman ya había amenazado con matarla. "Por favor, papá, quiero volver a casa esta noche", añadía como una posdata a la nota que firmaba: "Tu hija cariñosa, Marion Parker".



Hickman durante el secuestro


Hickman diría tiempo después: "La mañana del viernes 16 de diciembre fuimos a la Avenida Hollywood y nos quedamos en mi coche. Me detuve en un semáforo. Marion estaba a mi lado y los vendedores de periódicos agitaban los titulares cerca de nosotros. Allí se hablaba de su desaparición. Marion parecía divertirse con esto”.



La casa de Hickman en Bellevue Street

Parker reunió el dinero y se preparó para conocer al hombre que se hacía llamar “El Zorro”. Hickman lo llamó por teléfono la noche del viernes 16 de diciembre y le dio instrucciones sobre cómo se produciría el intercambio. Sin embargo, vio a la policía en la zona esa noche y nunca se acercó.


El sábado 17 de diciembre, envió una tercera nota, culpando a Parker por el fracaso para completar el intercambio. "Voy a ser dos mil millones de veces más prudente e inteligente, tan mortal a partir de ahora", escribió Hickman. "Usted ha atraído eso para sí mismo y se lo merece y peor. Un hombre que traiciona su amor por su propia hija es un segundo Judas Iscariote, muchas veces peor que el peor criminal moderno. Si quiere ayuda en mi contra, pídala a Dios, no al Hombre. Atentamente: ‘El Zorro’". Incluía otra nota de Marion. Más tarde le llamó por teléfono y le dijo que lo vería esa misma noche. La mascota de Marion, una perra, no dejaba de aullar desde esa mañana.



La perra de Marion

El sábado 17 de diciembre a las 19:30 horas, Hickman y Parker se reunieron en la esquina de la 5ª Avenida y Manhattan Street. Parker recordaría: "Desde la ventanilla de su auto, él me apuntó con un arma y me dijo: ‘Soy ‘El Zorro’. ¿Sabes por qué estoy aquí, verdad? No hagas estupideces’. Yo le dije: ‘¿Puedo ver a mi niña?’" Hickman señaló un paquete firmemente atado en el asiento trasero, que revelaba sólo la cabeza de Marion. La niña estaba envuelta en una sábana. "Me dijo que estaba durmiendo. Supuse que le había dado cloroformo".



El automóvil de Hickman

"Dame el dinero y voy a dejarla en la calle, al lado del camino", dijo Hickman en voz baja. Parker le arrojó el dinero por la ventanilla del coche, todo en certificados de oro, como se había acordado. El secuestrador arrancó y se alejó. Más adelante, empujó a Marion tirándola del automóvil.  Minutos más tarde, siguiendo la carretera, Parker vio un bulto envuelto en una manta al lado del camino.



Hickman tras el crimen



Varios testigos dijeron que Parker corrió hacia donde su niña estaba tirada y la levantó en sus brazos. Luego dejó escapar un grito de angustia, dolor y espanto. Marion estaba muerta. Y peor aún: el paquete contenía sólo la cabeza y el torso de su hija. Sus brazos y piernas habían sido cortados donde se unían al tronco, pero no estaban allí.



La sábana que envolvía a Marion

Un alambre estaba enredado alrededor de su cabeza, justo encima de los ojos, para simular que estaban abiertos. El metal se hundió tan profundamente en la carne, que dejó una herida amplia. Su cuerpo había sido eviscerado y sus entrañas reemplazadas con trapos y con una toalla. La habían azotado salvajemente y la carne de su espalda había sido desollada.






El cadáver de Marion

La autopsia reveló que había muerto doce horas antes y que no había sido violada. El forense no pudo determinar la causa de la muerte, que asumió se había producido por asfixia o a causa de la pérdida de sangre. Tiempo después, Hickman confesaría que estranguló a Marion y le cortó la garganta, y que aún estaba viva cuando comenzó a desmembrarla.



El torso de Marion en la morgue

El domingo 18 de diciembre, varios paquetes de periódicos conteniendo los brazos y piernas de Marion fueron encontrados tirados en el cercano Parque Elysian. Los restos de la niña habían sido tratados como basura. Los agentes de policía los llevaron a la morgue, donde el patólogo informó que Marion estaba viva cuando el asesino empezó a arrancarle las extremidades.



Los brazos y piernas de Marion

Esa misma noche, la recompensa por el asesino de Marion Parker, vivo o muerto, se fijó en $25,000 dólares. La indignación de la sociedad alcanzó cotas insospechadas.



Los titulares sobre el crimen

Rápidamente, lo que sería la más grande caza de un hombre en la historia de la Costa Oeste comenzó cuando cientos de policías y miles de ciudadanos furiosos empezaron a buscar a un joven blanco, de unos 25 años de edad, afeitado, con rasgos finos y cabello oscuro y ondulado. El secuestrador conducía un Ford Roadster oscuro.



Los Parker

La policía consiguió una pista importante cuando encontraron una marca de ropa en la toalla que el cadáver de Marion tenía en su interior, y consiguieron rastrearla hasta una casa de departamentos en Los Ángeles. Más de cien policías acudieron allí y realizaron una búsqueda habitación por habitación.



La casa de departamentos


En un cuarto, la policía encontró a un joven de cabello oscuro que se identificó como "Donald Evans", quien estaba durmiendo en una cama. Permitió a cuatro oficiales buscar en su habitación y les dijo que "esperaba que pudieran atrapar a ese demonio". Después de la revisión, la policía se fue sin encontrar ninguna pista. Evans salió del edificio para no ser visto de nuevo. Ese joven era Hickman.




La policía encontró abandonado el Ford Roadster, que había sido reportado como robado semanas antes en Kansas City, e hizo un gran avance cuando las huellas dactilares en el vehículo coincidieron con las de un ladrón de poca monta y falsificador llamado William Edward Hickman. Hickman era un ex empleado del banco donde Perry Parker trabajaba como cajero. Resultó que Hickman había sido despedido del banco por falsificar cheques en el banco y que Parker había testificado en su juicio, oponiéndose a una recomendación de libertad condicional. Hickman sirvió un breve período de encarcelamiento y nunca le perdonó a Parker su intervención. También era sospechoso del asesinato de Ivy Thomas, muerto durante el asalto a una farmacia.



Ivy Thomas

Su ficha policial pronto apareció en la portada de docenas de periódicos de todo el país, lo que provocó avistamientos del sospechoso en sitios tan lejanos como Chicago. Después de ver la ficha de Hickman, la casera de “Donald Evans” le dijo a la prensa que él y Hickman eran la misma persona. El departamento del sheriff confirmó esto, pero los detectives de Los Ángeles rechazaron las afirmaciones. Otros dijeron que vieron a Hickman salir del departamento alrededor del momento de la reunión con Parker, llevando paquetes de periódicos envueltos. Durante una segunda revisión de la vivienda, los agentes encontraron sangre humana en el departamento.



Cartel de búsqueda

A pesar de la magnitud de la cacería humana sin precedentes, que involucró a más de 8,000 agentes locales, estatales y federales, Hickman eludió a las autoridades y se dirigió al norte de Los Ángeles, robando varios autos en el camino. El miércoles 21 de diciembre, un hombre con la descripción de Hickman pagó con uno de los billetes marcados en una tienda en Seattle. Otro billete apareció en Portland, Oregon. El jueves 22 de diciembre, William Hickman fue detenido por la policía en Pendleton, Oregón a causa de una infracción de tráfico. El agente Buck Lieuallan fue quien lo detuvo.



El agente Buck Lieuallan

Posteriormente, Buck Lieuallan recibiría docenas de ofertas de trabajo, una de ellas para unirse a un circuito de vodevil. No aceptó y siguió trabajando como policía.



El arresto de Hickman



Hickman confesó a los agentes de Oregon que era el autor del crimen y fue extraditado a California en cuestión de días. Lo trasladaron en una avioneta.



La avioneta donde se transportó a Hickman

Admitió que se había llevado a la chica, pero culpó a un cómplice, Welby Hunt, de haberla matado. "Welby dijo que la niña estaba llorando y él trató de detenerla, o algo así, y pensó que la forma más segura sería la de matarla, seguir adelante y arreglar todo de esa manera", dijo Hickman a la policía.






"Si Welby no la hubiera matado, todo habría salido como lo planeamos, porque estoy seguro de que la niña no quería morir". El hombre al que Hickman culpó había sido su amigo tiempo atrás, pero tenía una coartada de hierro: estaba en la cárcel en el momento del secuestro y el asesinato.



Welby Hunt


En el momento de su detención, Hickman dijo que planeó el secuestro porque quería dinero para la universidad. Los fiscales especularon que él deseaba venganza contra el hombre que lo envió a la cárcel. Otros creían que simplemente buscaba notoriedad. "¿Crees que voy a tener tanta publicidad como Leopold y Loeb", le preguntó a un periodista, refiriéndose a dos famosos asesinos.



Welby Hunt y William Hickman

Mientras estaba detenido en Oregon, Hickman comenzó a sentar las bases para su defensa por demencia. "Me pregunto si puedo fingir que estoy loco", le dijo Hickman a un guardia de la cárcel. "¿Cómo actúa alguien cuando está loco?"



Ficha de detención de Hickman


A finales de enero de 1928, Hickman fue a juicio en Los Ángeles. Su abogado defensor utilizó una ley del año anterior que permitía a un acusado admitir haber cometido un delito, excusando su conducta con el argumento de que era un enfermo mental y no era responsable de sus acciones.



La confesión


La ley decía: "Si el acusado se declara no culpable por razones de demencia, entonces la cuestión de si el acusado estaba cuerdo o demente en el momento de cometerse el delito podrá ser juzgado sin demora. En ese juicio, el jurado deberá emitir un veredicto, ya sea que el acusado estaba cuerdo en el momento de cometerse el delito o que estaba demente en el momento de cometerse el delito. Si el veredicto o hallazgo sea que el acusado estaba cuerdo en el momento de cometerse el delito, el Tribunal condenará al demandado conforme a lo dispuesto por la Ley".



Informe policial

Numerosos psiquiatras examinaron a Hickman y se pronunciaron con diferentes evaluaciones sobre su estado mental. La mayoría encontró que estaba cuerdo. La defensa puso a la madre de Hickman en el informe y relató que "la locura corría en la familia", aunque no especificaban a qué se referían.






El juicio


La fiscalía llamó a varios expertos que examinaron a Hickman mientras que estaba detrás de las rejas: todos dijeron que estaba cuerdo.






Hickman nunca dijo por qué había torturado y matado a la chica, ni la razón para destazarla. Aunque su abogado, Jerome Walsh, trató de alegar locura, el jurado no lo aceptó.



Jerome Walsh

Después de diez días de pruebas y testimonios, el jurado se retiró a deliberar. Tardaron unas cuantas horas en pronunciarse: Hickman estaba cuerdo y era culpable. Fue condenado a muerte en la horca.



El Jurado

Hickman leyó sonriendo el veredicto. Alguien le preguntó cómo se sentía acerca de la sentencia. "El Estado ha ganado por un cuello", bromeó.



Hickman sonriendo al leer la sentencia

En el otoño de 1928, la Corte Suprema de California confirmó la constitucionalidad de la Ley y la convicción de Hickman. "La norma relativa a la defensa de la locura no desplaza la carga de la prueba de las personas a la parte demandada", sostuvo el Tribunal.



Hickman en prisión







"Sólo desplaza la carga de presentar pruebas y declara la cantidad o quantum de la prueba, que debe producir para superar la presunción (de cordura) y mostrar su locura".



Los amigos de Hickman leyendo sobre el juicio

El periódico Los Angeles Times se refirió al asesinato diciendo: “Fue el crimen más horrible de los años veinte”.



Los titulares sobre el juicio





Pero eso no impidió que Hickman recibiera docenas de cartas en la cárcel, de gente que le expresaba su admiración y de mujeres que querían casarse con él o que las embarazara.



Hickman leyendo las cartas de sus admiradores

Hickman nunca expresó ningún remordimiento por lo que hizo. Inclusive afirmó: "Esto va a ser interesante antes de que termine. Marion y yo éramos buenos amigos. Pasamos buenos momentos cuando estuvimos juntos y realmente me gustaba. Lamento que haya muerto”.



William Hickman poco antes de su ejecución

Su principal preocupación era cómo iba a ser enterrado. "Guardia", dijo Hickman antes de morir, "me dicen que me van a enterrar aquí. Honestamente, no quiero que mi padre y mi madre gasten un montón de dinero para llevarme de vuelta al este".



Los titulares sobre la ejecución

Hickman fue trasladado a la Prisión de San Quintín para su ejecución. El 19 de octubre de 1928, subió los trece escalones del cadalso hasta donde lo aguardaba la horca. Fue ejecutado y la gente celebró su muerte. Todos los periódicos hicieron eco de ese sentimiento.



En 1928, la escritora Ayn Rand empezó a bosquejar una novela llamada The little street, cuyo héroe, de nombre Danny Renahan, iba a basarse en lo que Hickman le inspiraba a ella. La novela nunca fue acabada, pero Rand escribió notas sobre ella que se publicaron tras su fallecimiento en el libro Journals of Ayn Rand.



Ayn Rand

Rand quería que el héroe de su novela fuese “un Hickman con un propósito. Y sin la degeneración. Es más exacto decir que el modelo no es Hickman, sino lo que Hickman me sugería. Lo primero que me impresiona acerca del caso, es la cólera feroz de toda una sociedad contra un hombre. Con independencia de lo que el hombre haya hecho, siempre hay algo repugnante en la ‘virtuosa’ indignación y el odio de masas de la mayoría. Es repulsivo ver a todos estos seres con pecados y crímenes peores en sus propias vidas, condenando a un criminal...”



BIBLIOGRAFÍA:





14 comentarios:

Kurupi Incubo dijo...

Hola escrito con sangre.

Nuevamente felicitándole por la pasión que muestras al escribir este blog. Debe ser una labor a la que dedicas muchas horas a la semana.

Los asesinos de EU me sorprenden. La enfermedad mental que tienen es la megalomanía. Con tal de satisfacer sus deseos de notoriedad hacen las mas terribles atrocidades. La muerte fue un castigo justo para este delincuente.

Anónimo dijo...

Espero con ansias los domingos para pasarme por tu blog. Una vez mas una reseña impecable. Gracias por tu labor escrito. Esperando desde ya la entrada del proximo domingo

Anónimo dijo...

excelente artículo!!!

Cristal Rivera dijo...

Excelente articulo ECS

De verdad que quizás no estaba loco,pero tampoco estaba 100% bien, porque hacerle eso a una criatura inocente y luego reírse de su propia muerte es algo fuera de lo normal.

Debieron haberle dado muerte de la misma manera que asesinó a la niña.

Saludos desde Panamá

Ampersand dijo...

Una atroz forma de venganza la empleada por este desalmado sujeto, contra una inocente criatura que no mereció esa terrible forma de morir .... el motivo no es lo que impacta, sino la saña mostrada al realizar ese vil acto.
Pero observando su perdedor perfil de vida, si hubiera corrido con la suerte de su víctima, ni sus despojos habrían servido de alimento a buitres (como hacían los zoroastristas con los delincuentes, un tratamiento que le daban a todos sus difuntos, pero a los malvados sin funeral).

Un vistazo a los turbulentos años 20 del siglo XX, con casos relacionados con asesinos desconocidos, que complementan a los más célebres delincuentes de aquél tiempo, excelente trabajo ... saludos !!!!

Anónimo dijo...

Me gusta mucho su blog pero a veces me desconciertan las fechas y las edades de las victimas y victimarios no coinciden con la fecha proporcionada (hace que me quede pensando mucho si lei mal). Siga asi con este blog me interesa mucho. Yo desprecio a los que asesinan o hieren a ancianos o niños menores de 11 me encanta leer que a los que cometieron los crimenes atroces paguen con creces pero me decepciona leer que muchos no obtienen su merecido. Saludos!

Isa dijo...

Hola Escrito! Como siempre un placer leerte cada semana , hace tiempo que no escribía , gracias por haber regresado :-) aunque no me gussto el cambio de look del blog, ahora nos quieres acabar la vista a los lectores nocturnos jajaja besos y saludos espero que consideres volver al antiguo negro.

Anónimo dijo...

Me etristecen mucho los casos donde los seuentradores matan a sus victimas incluso cuando ya han pagado el rescate por ellas. Porque me imagino la angustia que sienten los familiares intentando salvarles, el jaque mate que debe ser decirles que su ser querido esta muerto y que su fe y esfuerzos no sirvieron para nada. Aqui en mèxio pasa muchisimo.

ECS deberias publicar una entrada sobre los normalistas desaparecidos. Que es comparable con laa masacre del 68.

Anónimo dijo...

Excelente

Anónimo dijo...

Excelente como todos los informes de escrito con sangre este blog es muuy bueno y espero seguir leyendo estas muy bien narradas historias de crimen

Anónimo dijo...

No conocía este caso pero le encontré grandes similitudes con el crimen de Elizabeth Short (''La Dalia Negra'') ocurrido 20 años después también en Los Ángeles.El modo macabro de ''presentar'' el cadáver desmembrado es similar.Por lo menos aquí se encontró al asesino,hecho que no ocurrió en el caso de Elizabeth Short,quizás el crimen no resuelto más impactante de todos los tiempos.Felicitaciones por el blog!.

Anónimo dijo...

Me la paso leyendo los casos, la verdad q cada caso es increíble y lo mas increíble es que te atrapa, una vez q empezas a leer te entusiasma más y más. Felicitaciones por la página!

Carola Pizarro Araya dijo...

Hola, reitero mis felicitaciones, la verdad es que del caso había visto una información en extremo escueta, me agrada la forma en que recopilas antecedentes, incluyendo la tremendas, aunque necesarias fotos de peritajes de autopsias y lugar del crimen. En este caso, sin duda hay un tema con la ira y el poder en la selección de la víctima ("la más pequeña"), la tortura, destazamiento y eliminación del cuerpo "Tratado como basura". En muchas culturas, destrozar el cuerpo equivale a la profanación, al último acto de humillación. Supongo que de no haber sido capturado, habría seguido matando, sin duda un acto de venganza y humillación contra el hombre poderoso (el padre), al enfrentarlo al cadáver mutilado de su niña. En i criterio, ese fue el motivo del secuestro y el rescate, sólo una excusa.

rober dijo...

Esta Rand era bastante pelotuda "con pecados peores"...???? WTF!!!!. QUE CARAJOS ES PEOR QUE MATAR Y DESMEMBRAR A UNA NENA TAN CHIQUITAAAA!!!..por Dios.