Robert Black: “El Estrangulador de Niñas”


"Siempre me han gustado las niñas pequeñas”.
Declaraciones de Robert Black


Robert Black nació el 21 de abril de 1947 en Grangemouth, a unos 20 kilómetros de Edimburgo (Escocia). Nunca conoció a sus padres. Cuando Jessie Hunter Black, soltera de 24 años de edad, dio a luz a su hijo, se negó a poner el nombre del padre en el certificado de nacimiento. Ella ganaba una cantidad exigua como obrera en una fábrica y no estaba en condiciones de cuidar de un hijo ilegítimo, lo que seguía siendo un estigma en 1947. A los pocos días del nacimiento de Robert, Jessie decidió darlo en adopción. Años más tarde Robert Black, para entonces un hombre de unos cuarenta años, le dijo el psicólogo Ray Wyre: "Yo no sé si fue la presión de sus padres, o si ella no me quería. No lo sé. Pero yo estaba siendo despreciado desde los seis meses". Un año después, Jessie se había casado. Ella y su marido, Francis Hall, concibieron cuatro hijos juntos, a ninguno de los cuales se les dijo que tenían un medio hermano. Luego emigraron a Australia, donde Jessie murió en 1982. La sobrina de Francis Hall, Joyce Bonella, recuerda que a Jessie "no le gustaba que se supiera que había tenido un hijo fuera del matrimonio. No creo que alguna vez le dijera a nadie quién era el padre". Desde el momento en que ella dio a Robert en adopción, nunca volvió a tener ningún contacto con su hijo.



Robert Black cuando era bebé

Mientras Jessie estaba asentada en su vida matrimonial con sus hijos legítimos, Robert era cuidado por su nueva familia. Jack y Margaret Tulip estaban ambos en sus cincuenta años, y habían cuidado niños en otras ocasiones. Los Tulip vivían en Kinlochleven, cerca de Glencoe, en las tierras altas del oeste escocés. Robert vivió allí durante once años, la mayoría de los cuales tuvo la atención de Margaret, pues su esposo Jack murió cuando Robert tenía sólo cinco años de edad. Black aseguraría tener ningún recuerdo de él, ni recordar nada antes de la edad de cinco años. Aunque los vecinos recordarían cómo Robert Black era golpeado con frecuencia cuando era niño, el propio Black no logró recordar cómo ocurrían este tipo de lesiones. No recordaba ningún comportamiento abusivo de Jack, aunque sí cómo Margaret lo encerraba en la casa como un castigo por su mal comportamiento, o que le bajaba los pantalones y la ropa interior para pegarle en las nalgas con un cinturón. Por las noches, Robert tenía miedo de que saliera un monstruo debajo de su cama para devorarlo, y sufría de una pesadilla recurrente protagonizada por un "monstruo peludo" que habitaba en un sótano lleno de agua. Cuando despertaba, con frecuencia descubría que había mojado la cama; su enuresis invariablemente desembocaba en una paliza.



El niño Robert Black

Sus compañeros de clase en la escuela primaria lo recordarían como un niño agresivo y poco rebelde. "Solitario, pero con tendencia a intimidar", lo describió su amigo Colin McDougall. Black “no se mezclaba en los juegos normales del parque infantil", prefiriendo pasar el tiempo con los niños más pequeños que podía dominar fácilmente. McDougall también recordaría: "Tuvimos una banda, pero él insistió en ser líder de su propia banda. Los miembros siempre fueron un par de años más jóvenes que él". Otro compañero de clase, Jimmy Minnes, mencionaría un incidente en el que Black le dio una paliza a un niño que tenía una pierna artificial: "Le dio al pobre muchacho una golpiza. Saltó encima de él mientras caminaba por el puente rumbo la escuela. Black le propinó puñetazos y patadas sin ninguna razón". La violencia sin sentido dirigida contra aquellos físicamente menos capaces que él, era típica de Black desde que era niño. “Era un muchacho salvaje al que todo le importaba un comino. No tenía ningún respeto por la autoridad, poseía un espíritu peligroso". Además de esta propensión a la violencia gratuita, Black también estaba desarrollando una sexualidad precoz. "Yo solía meter cosas en mi ano desde los ocho años de edad. Sobre todo usaba un pequeño pedazo de metal", diría Black. A la misma edad, Black también frotaba sus heces en sus genitales y en su boca. Siempre tenía la incómoda sensación de que hubiera preferido haber sido una chica, aunque no había nada femenino en su comportamiento; simplemente, odiaba a su pene y habría preferido tener una vagina. Pero no era homosexual. Su primera experiencia erótica, que era uno de sus primeros recuerdos, ocurrió cuando sólo tenía cinco años. Black se recordaba a sí mismo y a una niña desvistiéndose y mirando las partes sexuales del otro. Luego, a la edad de siete años, en sus clases de danza de la montaña, recordaría estar mucho más interesado en acostarse en el suelo y mirar hacia arriba, bajo las faldas de las niñas, que en bailar. A la edad de ocho años, mientras cuidaba a la bebé de un vecino, le quitó el pañal para mirar su vagina. Luego le hizo sexo oral. Ambos, vagina y ano, lo fascinaban, y estaba obsesionado con descubrir lo grande que eran, cuánto podían contener.



Con sus compañeros de juego

Margaret Tulip cuidó de Black por su cuenta hasta que murió en 1958, cuando Black tenía 11 años de edad. Luego, el niño fue enviado a un orfanatorio en Falkirk. Para entonces, su comportamiento era cada vez más agresivo, por lo que fue trasladado varias veces en los años siguientes. A los doce años, Black cometió su primer intento de violación, acompañado de otros chicos. Atacaron a una niña en un campo, pero se vieron incapaces de completar el acto de la penetración, ya que ninguno pudo sostener una erección. Las autoridades fueron notificadas y Black fue trasladado a la Casa Roja de Musselburgh, un reformatorio para niños delincuentes. Una vez allí, un miembro del personal masculino abusó sexualmente de él; Black diría tiempo después que aquella experiencia, lejos de hacerlo sentir mal, le había gustado. Fue mientras estaba allí que también desarrolló interés por el fútbol y la natación. A los quince años, dejó la Casa Roja y encontró un trabajo como repartidor en Greenock, cerca de Glasgow. Más tarde admitió que durante sus rondas, abusó sexualmente de entre treinta y cuarenta niñas, con diversos grados de violencia. Ninguno de estos incidentes parecen haber sido notificado oficialmente hasta su primera condena a la edad de 17 años, cuando atrajo a una niña de siete años de edad a un edificio abandonado, la estranguló hasta que perdió el conocimiento y luego se masturbó sobre su cuerpo inconsciente. Fue arrestado y acusado de “comportamiento lascivo y libidinoso”, pero sólo recibió una amonestación.



El orfanato

Después de esto, Black volvió a Grangemouth y consiguió un trabajo con la compañía de suministro de unos constructores. También encontró una novia, Pamela Hodgson, y le pidió que se casara con él. Black quedó devastado cuando ella terminó la relación varios meses más tarde. En 1966, Black abusó de la nieta de su casera, de nueve años de edad. La chica se lo dijo a sus padres. Ellos no tomaron ninguna acción legal, pero Black recibió la orden de salir de la casa.



Robert Black

En este momento volvió a Kinlochleven, donde fue criado. Tomó una habitación con una pareja que tenía una hija de siete años de edad. Al igual que antes, Black abusó de la niña. Esta vez, cuando se descubrió el abuso sexual, se notificó a la policía. Black fue condenado a un año de prisión en Polmont.


Tras su liberación, Black salió de Escocia y se trasladó a Londres. Allí encontró trabajo como asistente en una piscina pública; a veces buceaba para ver a las niñas mientras nadaban. Pronto, una chica se quejó de que Black la había tocado y aunque no se levantaron cargos, Black perdió su trabajo. Mientras Black vivió en Londres, pasó mucho tiempo en los bares jugando a los dardos. Se convirtió en un buen jugador. Algunos lo recordarían vagamente como a “un solitario que nunca parecía tener una novia”.



El martes 8 de abril de 1969, alrededor de las 13:40 horas, April Fabb, una niña de trece años, salió de su casa para visitar la casa de su hermana en Roughton. Iba en su bicicleta y llevaba un paquete de diez cigarrillos que le daría como regalo de cumpleaños a su cuñado. Justo después de las 14:00 horas, alguien la vio andando en su bicicleta por la carretera nacional hacia Roughton. Alrededor de las 14:15, su bicicleta azul y blanca fue encontrada tirada en un campo por dos trabajadores. A pesar de una extensa investigación policial y una búsqueda exhaustiva de los alrededores, no se encontró ningún rastro de ella. Jamás se le volvió a ver; ni siquiera su cadáver fue hallado. Con el tiempo, se consideró que ese fue el primer asesinato de Robert Black, aunque nunca pudo probarse.



April Fabb

En 1976, Robert Black comenzó a trabajar como conductor de la furgoneta. Fue allí donde desarrolló un profundo conocimiento de las carreteras del Reino Unido, en particular sus caminos secundarios. Sus crímenes crecieron con él: circuló durante años por las carreteras de Inglaterra en varias furgonetas, buscando víctimas de las que abusar. Deseaba niñas que iban solas, a llevar recados o en sus bicicletas; casi siempre vistiendo falda escolar y calcetines blancos.


El sábado 19 agosto de 1978, a las 15:30 horas, Genette Tate, una niña de trece años de edad radicada en Aylesbeare, Devon, salió en su bicicleta para repartir periódicos. Se detuvo un momento para platicar con dos amigos y después continuó su recorrido.



Genette Tate




Su bicicleta y periódicos dispersos se encontraron tirados en medio de un camino rural desierto, sólo unos minutos después de que vio a sus dos conocidos.



La bicicleta

Los testigos dijeron haber visto un coche de color marrón al momento de la desaparición. Pero nadie presenció el instante en que la niña fue secuestrada, ni escucharon gritos o llamados de auxilio.



Carteles de búsqueda


La policía emitió un retrato robot con la imagen de un sospechoso, a quien describieron como "entre los dieciocho y veinticinco años, con cejas gruesas y negras, de tez pálida”.



Los titulares


A pesar de una extensa investigación policial y una búsqueda de los alrededores con miles de voluntarios, la niña jamás fue encontrada. Tiempo después, los padres de Genette, John y Sheila, manifestaron a los medios su convicción de que su hija estaba muerta.


La policía acumuló más de veinte mil tarjetas en un sistema de archivo relacionado con el caso. Años después, muchas personas, incluidos los padres de Genette y algunos investigadores,  señalarían a Robert Black como el autor de este asesinato, aunque nunca se encontrarían pruebas suficientes para juzgarlo por este caso. Una tumba vacía fue erigida para la niña, con un epitafio que reza: “Quizás algún día, ella regrese a este lugar para descansar en paz”.



La tumba vacía de Genette






El 12 de agosto de 1981, Jennifer Cardy, de nueve años de edad, salió de su casa en Ballinderry, Condado de Antrim en Irlanda del Norte, para encontrarse con un amigo. Se fue en su bicicleta. Nunca llegó; su desaparición provocó una inmensa movilización.



Jennifer Cardy



Su bicicleta se recuperó cerca de su casa, tirada a la mitad del camino. Su familia, sus amigos y la policía la buscaron infructuosamente durante seis días. Se colocaron anuncios de búsqueda y se pidió que si alguien la había visto, se comunicase. Pero nada resultó.



La escena del crimen





El cadáver de la niña fue encontrado seis días después en la presa de McKee, cerca de Hillsborough, Condado de Down. Había sido violada. Black estaba trabajando en ese momento en la zona para una empresa.



El funeral de Jennifer


El 30 de julio de 1982, Susan Maxwell, de once años de edad, salió de su casa para jugar un partido de tenis en la frontera de Coldstream. Varios testigos recordarían haberla visto caminando, hasta cruzar el puente sobre el río Tweed.



Susan Maxwell



Después de eso, nadie volvió a verla. Nadie vio lo que pasó, pero en algún momento entre el puente sobre el río y Coldstream, Susan fue secuestrada por Robert Black, quien la obligó a subir a su camioneta.



El río Tweed 

Una vez allí, Black la golpeó. Luego le arrancó la ropa y la violó. Cuando terminó, procedió a estrangularla. Black arrojó su cadáver a unos 250 kilómetros de distancia, en una carretera cercana a Uttoxeter, Staffordshire.



La búsqueda de Susan



Como el cuerpo de Susan se encontró en Staffordshire, era el trabajo de la policía de ese lugar dirigir la caza del asesino. Los testigos de la caminata final de Susan fueron interrogados nuevamente.



Los padres de Susan


Las personas que habían estado en la zona donde había sido encontrado el cuerpo fueron localizadas y entrevistadas. Las fotografías de la niña se distribuyeron ampliamente y se hizo una reconstrucción de los probables hechos.



El funeral de Susan

Una de las pistas más prometedoras vino de una enfermera psiquiátrica, que afirmó haber visto a una niña con la descripción de Susan golpear con una raqueta de tenis a un hombre que conducía un auto de color granate, el mismo día en que Susan fue secuestrada. Su declaración fue finalmente desestimada por la policía, aunque primero se interrogó a 19.000 conductores que tenían automóviles de color granate.



Los retratos robot







Después de casi un año, la investigación se enfrió. La base de datos se componía de 500.000 fichas manuscritas. Pero a pesar de todos los datos, había llegado a un callejón sin salida. Trágicamente, tuvo que ocurrir otro asesinato para facilitar nueva información a la policía y que la investigación volviese a su cauce.



Los expedientes de las investigaciones


En la noche del 8 de julio de 1983, Caroline Hogg, de cinco años de edad y quien vivía en Portobello, un suburbio del este de Edimburgo, enfrentaría un destino aciago. Esa tarde había ido a la fiesta de un amigo y después de regresar a casa para la cena, acompañó a su abuela a la parada del autobús junto con su madre, Annette. Regresaron antes de las 19:00 horas y Caroline rogó a su madre que la dejase ir a jugar durante un rato antes de acostarse. Era habitual para Caroline para ir a la zona de juegos, que estaba a pocos pasos de su casa, y Annette le dijo que podía ir por cinco minutos. La madre de Caroline siempre le había dicho que nunca debía hablar con extraños y tenía estrictamente prohibido ir más allá del parque, hasta el paseo marítimo o el recinto ferial permanente, Fun City, la Ciudad de la Diversión.



Caroline Hogg


A las 19:15 horas, Annette envió a su hijo Stuart a buscar a su hermana, quien se había tardado mucho tiempo más de los cinco minutos autorizados. Cuando el niño volvió sin haber podido encontrarla, Annette salió y pronto toda la familia estuvo buscando a Caroline. La policía fue llamada poco antes de las 20:00 horas. Mucha gente había visto a la niña esa noche, y algunos de los avistamientos eran de Caroline con su secuestrador. Hubo informes de que iba tomada de la mano con “un hombre desaliñado". Este hombre fue visto mirando a la chica en el parque infantil y, a continuación, en Fun City, la Ciudad de la Diversión, el lugar prohibido para ella, donde el desconocido pagó dos boletos. Después fueron vistos saliendo por la parte trasera del parque, sin soltarse de las manos.



La búsqueda de Caroline






Como lo habían hecho en el verano anterior, la policía integró rápidamente varios grupos de búsqueda. Caroline fue secuestrada un viernes; para el domingo, la policía tenía más de seiscientos voluntarios que cubrieron cada pulgada del área para localizar cualquier rastro de ella. Una semana más tarde, este número había aumentado a unas dos mil personas.







Fue el más grande grupo de búsqueda que se dio en Escocia, pero sus esfuerzos fueron inútiles. El cadáver de Caroline fue encontrado diez días después en una zanja en Leicestershire, a cerca de 300 kilómetros de su casa. Fue identificada por su banda del cabello y un medallón. La causa de la muerte no se pudo determinar debido al avanzado estado de descomposición, pero la desnudez del cuerpo sugirió un motivo sexual.



Los padres de Caroline tras el hallazgo del cadáver

Tres años más tarde, el 26 de marzo de 1986, Sarah Harper, una niña de diez años de edad, desapareció de Morley en Leeds después de dejar su casa para ir a la tienda de la esquina a comprar una barra de pan. El comerciante recordó cuando Sarah entró en la tienda, pero luego la perdió de vista.



Sarah Harper


Sarah nunca volvió a casa. Robert Black la secuestró en la tienda, para después llevársela a su camioneta. Una vez allí, la violó y la asesinó.



La búsqueda de Sarah





Su cadáver fue hallado en el río Trent, cerca de Nottingham, hasta un mes después. Los cuerpos de Maxwell, Hogg y Harper se encontraron dentro de un radio de 26 millas. Para entonces, la policía estaba convencida que los tres asesinatos estaban relacionados.






Los detectives también pensaban que, debido a que los cadáveres habían sido dejados a gran distancia de donde fueron secuestradas, el asesino viajaba como parte de su trabajo. Posiblemente era un conductor de camiones.



El funeral de Sarah







La policía se enfrentó a una gran presión para resolver los crímenes, ya que algunos periódicos los compararon con los asesinatos cometidos por Ian Brady y Myra Hindley “Los Monstruos de los Páramos”.



Cartel de búsqueda del sospechoso

El 28 de abril de 1988, una chica llamada Teresa Thornhill, de quince años, fue secuestrada y violada por Black. La chica aparentaba menos edad, por lo que se convirtió en blanco del ataque.



Teresa Thornhill

Sin embargo, logró escapar y pedir ayuda. Describió a la policía  a su atacante, al igual que la camioneta blanca que este utilizaba, pero era demasiado tarde: el asesino ya había escapado.



Las investigaciones





El 14 de julio de 1990, Mandy Wilson, de seis años de edad, estaba caminando rumbo a casa de un amigo para jugar. Mientras iba por la calle, uno de sus vecinos, David Herkes, vio acercarse una camioneta blanca con la puerta del copiloto abierta. Herkes dijo más tarde a la policía que cuando se inclinó para revisar las cuchillas de su cortadora de pasto, "todo lo que pude ver eran sus pequeños pies al lado del hombre. De pronto se desvanecieron y lo vi haciendo movimientos, como si estuviera tratando de meter algo debajo del tablero. Se metió en la furgoneta y salió a toda velocidad hacia Edimburgo".






David Herkes tuvo la presencia de ánimo para apuntar la matrícula de la furgoneta y luego llamó rápidamente a la policía. Las patrullas acudieron rápidamente a la escena y se comunicaron por radio con los oficiales de la zona, dándoles la descripción de la furgoneta.






Herkes recuerda lo que pasó después: "Yo estaba de pie cerca del lugar donde la niña había sido secuestrado, informando a la policía sobre lo que había sucedido. De pronto vi la camioneta de nuevo y grité '¡Es él!' El oficial se lanzó a la carretera y la camioneta se desvió para evitarlo”.



La furgoneta

El policía que descubrió a la niña en la parte trasera de la camioneta, la encontró atada, amordazada con cinta adhesiva y con la cabeza metida en un saco de dormir. Estaba llena de sangre entre las piernas. Black ya la había violado y esperaba el momento propicio para matarla y abandonar el cadáver. Asombrosamente, el policía que lo persiguió y detuvo era el padre de la niña. Black fue arrestado de inmediato y a los otros agentes les costó trabajo dominar a su compañero, que quería matar al agresor de su hija. La niña fue internada de emergencia en un hospital y sobrevivió al ataque.


El padre de Mandy recordaría: "Le grité a Black: '¡Esa es mi hija! ¿Qué has hecho con ella, hijo de puta?’ Pero su reacción fue nula, no tenía expresión. Traté de poner mis manos alrededor de su garganta, pero me detuvieron. Y mi mayor preocupación era mi hija, no él. ¿Dónde estaba? ¿Estaba viva o muerta? Me fui directamente a un montón de trapos, justo detrás del asiento y sentí un pequeño cuerpo en el interior de un saco de dormir. No puedo describir lo que sentía mientras lo desenvolvía. Vi su carita roja por el calor y la falta de aire. Estaba tan aterrorizada como yo. La desaté y quité la cinta de su boca, pero ella no dijo ni una palabra. Black le había atado las manos a la espalda. Me di cuenta de que la había asaltado sexualmente. No tenía pantalones los puestos y había sangre escurriendo entre sus piernas”.



El arresto de Black









El cateo de la casa de Black reveló una gran colección de pornografía infantil. La policía también encontró fotografías que Black había tomado de sí mismo: en una aparecía con una botella de vino metida en el ano, en otra con el auricular de un teléfono, en una más con la pata de una mesa. Black explicó a los oficiales que quería ver todo lo que podría encajar allí. Confesó que "siempre me han gustado las niñas pequeñas, desde que yo era un niño". Según diría, en el caso de Jennifer, lo que le atrajo fue verla con pantalones cortos, calcetines blancos y una camiseta.




Black fue sometido a juicio en Newcastle el 13 de abril de 1994, y negó ser culpable de los cargos. Sin embargo, después de analizar miles de recibos de gasolineras, la acusación fue capaz de poner a Black en todas las escenas del crimen.



Los vales de las gasolinerías

También consiguieron mostrar las similitudes entre los tres asesinatos y el secuestro de la niña de seis años de edad que había sido rescatada.



El juicio




Por lo general, los jurados no deben saber sobre el pasado de un acusado, pero en este caso el juez lo permitió: se les revelaron todos los antecedentes de Black. El 19 de mayo, el jurado lo declaró culpable de todos los cargos y fue condenado a cadena perpetua, especificando que debería permanecer tras las rejas al menos 35 años, hasta 2029, cuando tuviera 82 años de edad.





En julio de 1994, se celebró una reunión en Newcastle para considerar la posibilidad de la participación de Robert Black en asesinatos similares. Además de posibles asesinatos en Francia, Amsterdam, Irlanda y Alemania, había hasta diez secuestros no resueltos y asesinatos en Inglaterra, que correspondían al modus operandi de Black: uno de los más conocidos era el de April Fabb. Otro el de Christine Markham, secuestrada en Scunthorpe en 1973, a los 13 años de edad.



Christine Markham

Otras víctimas probables de Robert Black fueron Suzanne Lawrence, asesinada en Essex en 1979 a los 16 años de edad; Colette Aram, quien fue estrangulada y violada en un campo en Nottingham en 1983, a los 14 años de edad; Patsy Morris, quien fue encontrada muerta cerca de Heathrow en 1990; y Marion Crofts y Lisa Hession, otras dos niñas violadas y asesinadas. Todos los cuerpos fueron arrojados a lo que la policía conoce como el "Triángulo Midlands”, una zona que abarca partes de Nottinghamshire, Staffordshire y Leicestershire. Black abandonó allí también los cadáveres de sus víctimas conocidas.


El 16 de diciembre de 2009, Black fue acusado formalmente del asesinato de Jennifer Cardy. Se le declaró culpable el 27 de octubre de 2011 y fue condenado a una cadena perpetua más.



Los padres de Jennifer Cardy tras el juicio




Un oficial de alto rango fue citado por los medios tras declarar: "Sabemos que él mató a Genette Tate y a April Fabb, y creemos que sus cuerpos están enterrados en algún lugar". El investigador John Stainthorpe dijo que, en su opinión, había un 80 por ciento de probabilidad de que Black estuviese involucrado en la desaparición de Genette. Las investigaciones sobre estos asesinatos se volvieron a abrir a raíz de su detención, pero no se encontraron pruebas suficientes para acusarlo.



El padre de Genette Tate


El discurso más vehemente vino de la mano de John Tate, el padre de Genette, enfermo terminal de cáncer de próstata, aseverando que le gustaría que Black hiciera con ellos lo mismo que ha hecho con la familia de Jennifer: "Que nos dé algo de paz sin pasar por el infierno de un juicio. ¿Por qué no confiesa? Nunca va a salir de prisión. Black es un escocés enorme, pero es un cobarde que sólo puede usar su fuerza contra niñas indefensas. Dejaba incluso que sus víctimas se pudrieran en lugares sin identificar para que las familias nunca pudieran enterrarlas".



BIBLIOGRAFÍA:




17 comentarios:

Addy dijo...

Horrible, de lo peor q he leído. Sólo una mente enferma es capaz de estas atrocidades... Ojalá sufra lo peor en la cárcel. Sólo eran niñas... Interesante el caso Escrito, con tu forma de describirlo odié al tipo.

Una observación, comentaste q ibas a agregar más información de un caso x mes. Podrías indicar cuales son los actualizados por favor. Gracias¡ Saludos...

Gabriela Carreño dijo...

Terrible, en una sólo palabra. No conocía el caso, y me pareció muy interesante. Tal vez si las autoridades hubisen prestado atención a los problemas psicológicos o traumas varios de niñez y manías un tanto extrañas, no creo que hubiese pasado esto tan lamentable, odio a este tipo desde ya, espero que no muera, para que sufra lo mismo o más que provocó en esas niñas, y por los padres de las víctimas.
Espero leerlos muuuuchos domingos más.
Saludos desde Chile

Jamaiguary Arends dijo...

Desgarrador, pobres criaturas.

kenia dijo...

Lo interesante sería conocer como se acercaba a las niñas y que les decía para que lo siguieran. Para evitar posibles casos futuros no?

Ampersand dijo...

A veces no sé que decir respecto a lo que leo, pero lo intentaré esta vez .... desgraciado desperdicio humano, maldito infeliz que segó vidas inocentes, que culpa tenían ellas ????

Me imagino que a estas alturas ya se ha de haber vuelto una "perra" de todos los presos en la cárcel, pero ni así podría solventar en algo la deuda que infelizmente contrajo con los familiares de sus víctimas, aparte que tiene, según el planteamiento del caso, tendencias homosexuales (no pretendo relacionar ese hecho con los asesinatos, pero son características que se toman en cuenta ... igual puede ser hetero, bi, o asexual).

Su entorno familiar es otra característica notable en su perfil, entre otros detalles, que debió ser tomada en cuenta para evitar (se que pedir no cuesta) su carrera criminal, pero culminó su ansia criminal y fijaciones ensañandose con las pequeñas niñas ... nadie sabe con certeza quien puede resultar perjudical para sus semejantes, pero el objetivo de los estudios y esfuerzos de la justicia, es evitar cosas como ésta .... Saludos !!!!

jose valdenebro dijo...

pinche puto ojala y te retuersaas en el infierno maricon

Ivana miel dijo...

Un horror, no se puede estar tranquilo en ningun momento. Mas alla de esto no paro de pensar por que su madre verdadera no quizo hablar nunca de quien fue el padre, ni de que tenia un hijo natural, una razon puede ser el prejuicio ,claro, pero otra puede ser que la madre haya sido victima de una violacion, y por eso el rechazo de todo lo que estuviera relacionado con su primer hijo, considerando que despues tuvo una familia, incluso se mudo bien lejos. No se, obviamente no justifico ni comprendo lo que ha hecho este hombre, pero me pregunto de do nde viene toda esa locura y maldad. Ivana

Anónimo dijo...

Relamente me dio coraje y rabia al leer cada caso a imaginar los momentos de agonia de las pequeñas niñas y las adolescentes, sobre todo me senti muy frustrada y yo siendo el policia que lo agarro lo baleaba, matarlo no. Es tan enfermo este sujeto, desde niño nacio con la maldad no solo en sus pensamientos, este hombre cruzo la linea del morbo, desear que lo violen es desearle que la pase bien, es tan enfermo que el lo gozaría como cuando tenia 17 lo violaron el lo disfruto, gente asi solo quita el aire, no merecen vivir, son los parásitos de la sociedad, buen escrito para mi lectura morbosa de hoy, gracias.
Malena

Anónimo dijo...

Hola podrian contar la historia del violador y asesino Frank Van Den Bleeken, recientemente se le concedio la eutanasia en belgica. Excelente website!!!

Alberto Olivares dijo...

No conocía esta historia. Me impactó cómo llegó a realizar tantos crímenes por décadas sin que las autoridades hayan hecho un operativo para detener esta masacre y capturarlo a tiempo. En México están desapareciendo muchas muchachitas, entre los 12 -18 años, pero por la trata de blancas, y el gobierno no realiza un operativo efectivo para detener esto. los delincuentes que secuestran a las jovencitas las enamoran muchas veces, y se van a voluntad, y otras las secuestran en forma violenta. Es increíble la maldad que pueda contener un sólo ser humano. Pero como lo han hecho saber los investigadores forenses en el área de la psicología, tuvo la misma niñez de muchos de los asesinos en serie: rechazo, traumas, ira contenida, falta de control de sus actos y sobre todo, insensibiidad al dolor de los prójimos...

Anónimo dijo...

Siento una ira gigantesca. Creo firmemente que a cualquier maldito que viole a una niña indefensa, o una mujer, o a cualquiera, deberia ser castrado por un cuchillo sin filo y al rojo vivo, luego despellejado y desmembrado en vida y luego arrojado al fuego!!!! Un maldito como el no merece vivir, y su castigo debe ser la muerte mas dolorosa posible!!!!! Dios me perdone!!! Quizas mis palabras no me hacen mejor persona que este hijo del diablo, pero si este desgraciado violara y asesinara a una hija mia, el proximo post estaria dedicado a mi, describiendo la forma en que destroce a este mal parido hasta su muerte!!!!!!!!!

Alejandro Puerto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alejandro Puerto dijo...

Hola, buenas, deberias de hacer un post sobre Westley Allan Dodd, el si era una de las cosas mas terrible, sino la mas terrible.
Cabe destacar que a Black en el 1995 lo atacaron en la carcel, pues, un ladron, al cual le pedia sexo todos los dias, le tiro agua hervida con azucar para arrancarle la piel, y otro vino y lo apuñalo varias veces.

Daiana Vargas dijo...

He leído muchos casos así y la verdad es que intento entender que hace que una persona se ensañe tanto con alguien hasta el punto de hacerle cosas horribles... intenta comprender como la mente de estas personas funciona saben lo que hacen o piensan que lo hacen es lo correcto y los demás somos malos?.

Alejandro Puerto dijo...

y murio, en enero recientemente, llevandose a su tumba algunos secretos.

Anónimo dijo...

Horrible sensación de ese padre al ver a su hija en esa situación, maldito enfermo sin corazon como pudo hacer semejante cosa a niñas indefensas desgraciado hijo de puta mejor hubiera sido q la madre lo abortara a ese semejante animal bestia bastardo no merecía vivir

Cygnus dijo...

Habría que cortarle los huevos a este imbécil.