Melinda Loveless y Laurie Tackett: el asesinato de Shanda Sharer


“¡Oh Princesa, lirio, estrella, que en mi espejo se miró:
la Muerte la vio tan bella y en los ojos la besó!
Sólo estaban encendidas las luces del funeral;
los faroles, como vidas, apagó un viento mortal”.
Emilio Carrere


Melinda Loveless nació en 1976 en New Albany, Indiana (Estados Unidos). Después de que su padre abandonó a su familia y su madre se volvió a casar, Loveless se comportó de forma errática. Se metió en peleas en la escuela y se sentía deprimida. Recibió ayuda profesional, pero no le sirvió de nada.



Melinda Loveless


En marzo de 1991, Loveless reveló su orientación homosexual a su madre, quien primero se puso furiosa, pero finalmente aceptó que su hija era lesbiana. En 1990, cuando apenas tenía 14 años de edad, Melinda Loveless comenzó a salir con otra joven llamada Amanda Heavrin. A medida que avanzaba el año, sin embargo, la relación amorosa de Loveless con Heavrin se deterioró.



Amanda Heavrin

Shanda Renee Sharer nació el 6 de junio de 1979 en el Pineville Community Hospital, en Pineville, Kentucky (Estados Unidos). Fue hija de Steve Sharer y Jacqueline Vaught. Asistió a quinto y sexto grados en Louisville, en la St. Paul School, donde formaba parte de los equipos de voleyball y softball.



Shanda Sharer


Después de que sus padres se divorciaron, su madre volvió a casarse y la familia se trasladó a Louisville. Cuando su madre se divorció de nuevo, la familia se mudó a New Albany, Indiana, en junio de 1991, y Shanda se matriculó en la escuela secundaria de Hazelwood. A principios del año escolar, se trasladó a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una escuela católica en New Albany, donde se unió al equipo de basketball femenil.



Amanda Heavrin y Shanda Sharer se conocieron durante el inicio del semestre, a principios del otoño, cuando se enzarzaron en una pelea; sin embargo, se hicieron amigas mientras estaban castigadas por el altercado. Melinda Loveless inmediatamente se puso celoso por la relación entre Heavrin y Shanda. A principios de octubre, Heavrin y Shanda asistieron juntas a un baile de la escuela, donde Melinda Loveless las encontró y se enfrentó a ellas. Aunque Heavrin y Loveless nunca terminaron formalmente su relación, Loveless empezó a salir con una chica mayor.



Melinda con sus amigas


Amanda Heavrin y Shanda Sharer asistieron juntas a otra fiesta a finales de octubre. Melinda Loveless comenzó a decir que iba a matar a Shanda e inclusive la amenazó en público. Preocupada por los efectos de la relación de su hija con Amanda Heavrin, los padres de Shanda organizaron su traslado a una escuela católica a finales de noviembre, y las chicas comenzaron su distanciamiento en diciembre. El 10 de enero de 1992, Toni Lawrence, Hope Rippey (ambas de 15 años de edad) y Laurie Tackett (de 17 años), llevaron en el coche de Tackett a Melinda Loveless desde Madison, Indiana, hasta la casa de Shanda en New Albany. Toni Lawrence no conocía a Shanda, pero Hope Rippey la había conocido una vez y se había llevado bien con ella.



Toni Lawrence

A su llegada, Lawrence le pidió prestada ropa a Loveless y ella les mostró un cuchillo, diciéndoles que iba a asustar a Shanda Sharer con él. Sólo Melinda Loveless conocía bien a Shanda, aunque Laurie Tackett ya sabía del plan para intimidar a la niña, que entonces apenas tenía 12 años de edad. Loveless explicó a las otras dos chicas que le desagradaba Shanda por el supuesto romance con su novia.



Hope Rippey

Laurie Tackett dejó a Hope Rippey conducir hasta Jeffersonville, Indiana, donde vivía Shanda, parando en un restaurante McDonald’s para pedir indicaciones. Llegaron a la casa de Shanda poco antes de que oscureciera. Melinda Loveless instruyó a Rippey y a Lawrence para que fueran a la puerta y se presentasen como amigas de Amanda Heavrin.



Laurie Tackett


Ellas debían invitar a Shanda a ir con ellas para ver a Heavrin, quien estaba en problemas. Ella supuestamente la estaría esperando en “El Castillo de la Bruja”, una casa de piedra en ruinas, también conocida como “Mistletoe Falls”, situado en una colina aislada con vista al río Ohio. Corrían muchas historias sobre aquel lugar, entre ellas, que era el escenario de la desaparición de varias chicas, que alguna vez había albergado a unas hermanas practicantes de brujería que coleccionaban pieles de niñas, que una incursión encontró en su interior pilas de huesos humanos y corazones cocinándose en una olla al fuego, que los habitantes del pueblo lo habían quemado antes de que quedara abandonado. Se decía que lo habitaban fantasmas y demonios, que era un lugar maldito impregnado de sangre.





Mistletoe Falls: “El Castillo de la Bruja”



Shanda les dijo que no podía ir porque sus padres estaban despiertos, pero les pidió que regresaran alrededor de la medianoche. Melinda Loveless estaba enojada por la negativa, pero Rippey y Lawrence le aseguraron que volverían por Shanda en la noche. Mientras llegaba la hora acordada, las cuatro chicas cruzaron el río hacia Louisville, Kentucky, y asistieron a un concierto de música punk en el Skate Park Audubon, cerca de la Interestatal 65. Lawrence y Rippey perdieron interés en la música rápidamente y mejor se fueron a la playa del estacionamiento, afuera de la pista de patinaje, donde tuvieron sexo con dos chicos en el coche de Tackett.



Tackett antes del crimen



Finalmente, las cuatro chicas se fueron a casa de Shanda. Durante el paseo, Loveless dijo que no podía esperar para matarla; sin embargo, también afirmó que encontraba a Sharer atractiva y que le gustaría tener sexo con ella. Volvió a decir que sólo pretendía utilizar el cuchillo para asustarla. Cuando llegaron a su casa eran las 00:30 horas. Lawrence se negó a ir por Shanda, por lo que Tackett y Rippey fueron hasta la puerta. Loveless se escondió debajo de una manta en el asiento trasero del coche, con un cuchillo sin filo.



Shanda días antes de la tragedia


Shanda estaba esperando a las chicas. Rippey le dijo que Heavrin todavía estaba en “El Castillo de la Bruja”. Shanda estaba reacia a ir con ellas, pero accedió con la condición de cambiarse primero de ropa. Después de que se subieron al coche, Rippey comenzó a cuestionar a Shanda sobre su relación con Heavrin, lo cual desencadenó el enojo de Melinda Loveless. Había escuchado lo suficiente. Apareció desde el asiento de atrás y puso el cuchillo en la garganta de Shanda. Comenzó a interrogarla sobre su relación sexual con Heavrin. Mientras esto sucedía, se dirigieron hacia Utica, Indiana, a “El Castillo de la Bruja”. Tackett aprovechó para contarles la leyenda del lugar.



Shanda iba llorando. Una vez que llegaron a aquel lugar, le ataron los brazos y las piernas con una cuerda. Allí, Melinda Loveless se burló de que tenía el cabello muy cuidado y le preguntó cuan bonita se vería si se lo cortaba, lo que asustó aún más a Shanda. Loveless empezó a quitarle los anillos que la niña llevaba y le entregó uno a cada una de las chicas. Rippey tomó el reloj de Mickey Mouse de Shanda y bailó mientras tarareaba la melodía de una película de Disney. Tackett, harta de los juegos infantiles, le describió a Shanda la mazmorra que existía en el sótano de aquel lugar abandonado, la cual algún tiempo había estado llena de restos humanos. Los huesos de ella serían los siguientes, afirmó. Posteriormente, Tackett volvió al coche para recuperar el suéter de Shanda, con una cara sonriente estampada. Regresó y le prendió fuego, pero temió que los automóviles que pasaban se dieran cuenta del resplandor y lo apago enseguida. Decidieron entonces marcharse de allí.



El automóvil




Durante el nuevo trayecto en automóvil, Shanda les pidió que la llevasen de vuelta a su casa. Ella se negaron. Le quitaron a Shanda el sostén. Mientras conducían, se perdieron y preguntaron por algunas direcciones en una gasolinera, donde cubrieron a Shanda con una manta. Mientras Tackett entraba al lugar para preguntar por el camino, Lawrence llamó a un chico que conoció en Louisville y conversó durante varios minutos, sin mencionar el secuestro de Shanda. Volvieron al coche, pero se perdieron de nuevo y se detuvieron en otra estación de servicio. Allí, Lawrence y Rippey vieron a un par de chicos y hablaron con ellos, antes de volver a meterse en el coche. Siguieron manejando hasta que llegaron a la orilla de un bosque, cerca de la casa de Tackett en Madison, Indiana.



La ruta

Tackett las llevó a un vertedero de basura fuera de ruta, en una zona boscosa densa. Lawrence y Rippey se asustaron y se quedaron en el coche. Melinda Loveless y Tackett bajaron a Shanda y la obligaron a desnudarse. Entonces, Loveless comenzó a golpearla a puñetazos en la cara. También le dio un rodillazo en la boca, rompiéndole el labio. Enfebrecida, Melinda Loveless tomó el cuchillo y trató de cortarle a Shanda la garganta, pero la hoja estaba roma. Rippey salió del coche para sujetar a Shanda. Loveless y Tackett se turnaron para darle puñaladas a Shanda en el pecho. Luego la estrangularon con una cuerda, hasta que estuvo inconsciente. La subieron a la cajuela del automóvil y les dijeron a las otras dos chicas que Shanda estaba muerta.



La cuerda

Las jóvenes fueron a la cercana casa de Tackett, donde entraron para beber refrescos y asearse. Cuando se dieron cuenta, Shanda estaba gritando en el maletero. Tackett salió con un cuchillo afilado y la apuñaló varias veces más, regresando a los pocos minutos, cubierta de sangre. Después de que se lavó, Tackett le predijo el futuro a sus amigas utilizando unas runas. A las 02:30 horas, Lawrence y Rippey se quedaron en la casa, mientras Tackett y Melinda Loveless se fueron conduciendo hasta la cercana ciudad de Canaán. Shanda seguía viva, continuaba llorando y de su pecho salían ruidos gorgoteantes, por lo que Tackett detuvo el coche. Cuando abrieron el baúl, Shanda se incorporó, cubierta de sangre, con los ojos en blanco y sin poder hablar. Tackett la golpeó salvajemente con una barra de hierro, además de penetrarla analmente con el mismo objeto, hasta que la niña se desmayó.



La barra de hierro

Loveless y Tackett regresaron a la casa justo antes del amanecer, para limpiarse de nuevo. Rippey preguntó sobre Shanda y Tackett le describió, entre risas, la golpiza. La conversación despertó a la madre de Tackett, quien regañó a gritos a su hija por llegar tan tarde y llevar a las chicas, por lo que Tackett acordó llevarlas a sus casas. Se dirigieron al auto, donde abrieron la cajuela para mirar a Shanda. Lawrence se negó a mirarla. Rippey roció a la niña con Windex y se burló de ella: "Ya no estás tan caliente ahora, ¿verdad, putita?" Las chicas fueron a una estación de servicio cerca de la secundaria Madison. Llenaron el tanque del automóvil y compraron una botella de dos litros de Pepsi. Tackett derramó el refresco y llenó la botella con gasolina. Se dirigieron luego al norte de Madison, cerca de la ruta 421, un lugar conocido por Rippey. Lawrence se quedó en el coche mientras Tackett y Rippey envolvían a Shanda, que todavía estaba viva, en una manta, y la llevaban a un campo a través de un camino rural de grava. La pusieron en el suelo. Tackett hizo que Rippey vertiera la gasolina sobre Shanda y luego le prendieron fuego. Melinda Loveless no estaba convencida de que la niña estuviera muerta, por lo que regresó a los pocos minutos para verter el resto de la gasolina sobre ella. Shanda se quemó viva ante la mirada gozosa de aquellas chicas.



La escena del crimen





Después, las asesinas se fueron a un McDonald’s cercano para desayunar. Eran las 09:30 horas. Mientras desayunaban, se rieron y bromearon diciendo que Shanda lucía como una de las salchichas asadas que estaban comiendo. Sin que las demás lo supieran, Lawrence, horrorizada, llamó por teléfono a una amiga y le contó sobre el asesinato. Tackett luego dejó a Lawrence y Rippey en sus casas y finalmente volvió a su hogar con Melinda Loveless. Limpiaron el coche, usando una manguera para lavar la cajuela. Alrededor de las 15:00 horas se fueron a la casa de Melinda. Loveless descubrió que Amanda Heavrin estaba en el centro comercial de River Falls; la alcanzó y le dijo que habían matado a Shanda y que estaba dispuesta a recoger a Amanda más tarde para salir juntas. Las chicas fueron a recoger a Amanda Heavrin y la llevaron a casa de Melinda Loveless, donde le contaron los detalles del crimen. Amanda no creía que fuera cierto. Pero ella y una amiga suya que la acompañaba, llamada Crystal Wathen, se convencieron cuando Tackett les mostró la cajuela del coche con huellas de manos ensangrentadas y los calcetines de Shanda todavía allí. Amanda se horrorizó y pidió que la llevaran a casa. Cuando se detuvieron enfrente de su casa, Loveless besó a Heavrin en la boca y le dijo que la amaba. Le pidió que no le dijese a nadie sobre el crimen. Amanda le prometió que no lo haría, antes de entrar en su casa.



La mañana del 11 de enero de 1992, dos hermanos de Canaan, Indiana, se dirigían hacia Jefferson Proving Ground para ir de caza, cuando se percataron de la presencia de un cadáver al lado de la carretera; el cuerpo todavía estaba humeando. Llamaron a la policía a las 10:55 horas y se les pidió que regresaran junto al cuerpo. David Camm, que tiempo después sería acusado de asesinar a su familia antes de ser absuelto, fue el agente de policía que respondió al llamado. El sheriff Richard “Buck” Shippley, del Condado de Jefferson, comenzó la investigación, recogiendo evidencias en la escena del crimen. En un principio se sospechaba de un negocio de drogas que salió mal y no podían creer que el crimen hubiera sido cometido por los lugareños.



David Camm

En su casa, Steve Sharer notó que su hija Shanda no estaba. Tras llamar a vecinos y amigos durante toda la mañana, llamó a su ex esposa, la madre de Shanda, a las 13:45 horas; se reunieron y levantaron una denuncia de persona desaparecida con el sheriff del Condado de Clark. Mientras tanto, el examen del forense arrojó datos inquietantes: había marcas de ligaduras y laceraciones en muñecas, cuello y tobillos; las laceraciones en el ano indicaban la presencia de un objeto de por lo menos tres pulgadas de diámetro; los residuos de sangrado rectal denotaban que la víctima estaba viva al sufrir las agresiones; y seguía viva al momento en que sus verdugos le prendieron fuego. El perito forense calculó en diez horas el suplicio que sufrió la joven antes de fallecer.



Richard “Buck” Shippley

A las 20:20 horas, una histérica Toni Lawrence fue a la oficina del sheriff del Condado de Jefferson con sus padres. Rindió una laberíntica declaración, identificando a la víctima como "Shanda", nombrando a las otras tres chicas que participaron lo mejor que pudo, y describiendo los principales acontecimientos de la noche anterior. Shippley contactó con el sheriff del Condado de Clark y finalmente fue capaz de relacionar el cadáver con el informe de persona desaparecida de Shanda Sharer. Toni Lawrence quedó bajo arresto.



Ficha de detención de Toni Lawrence

Los detectives obtuvieron los registros dentales que identificaban positivamente a Shanda Sharer como la víctima. Melinda Loveless y Laurie Tackett fueron arrestadas el 12 de enero. La mayor parte de la evidencia de la orden de detención fue la declaración de Toni Lawrence. La fiscalía declaró inmediatamente su intención de juzgar a las sospechosas como adultas, pese a que eran menores de edad. Durante varios meses, los fiscales y los abogados defensores no brindaron a los medios ninguna información sobre el caso, dando sólo la declaración inicial de Lawrence.


Ficha de detención de Melinda Loveless

Las cuatro chicas fueron juzgadas como adultas. Para evitar la pena de muerte, las asesinas aceptaron acuerdos con la fiscalía. Las cuatro tenían antecedentes de abuso sexual, cometido por sus padres u otros adultos. Hope Rippey, Toni Lawrence, y Laurie Tackett tenían antecedentes de daño auto infligido. Tackett fue diagnosticada con trastorno límite de la personalidad y sufría de alucinaciones.



Ficha de detención de Laurie Tackett

Tackett llegó a decir que esperaba superar los cargos en su contra y que planeaba obtener un título en Psicología Infantil para poder atender niños. Melinda Loveless, quien había liderado el ataque, tenía la historia de abuso y de problemas de salud mental más amplia.



Ficha de detención de Hope Rippey

Durante la primera semana de diciembre de 1992, Laurie Tackett concedió una entrevista exclusiva a un reportero de WKRC-TV en Cincinnati. Durante la entrevista, Tackett culpó repetidamente a Melinda Loveless por la muerte de Shanda.



Tackett bajo arresto



"No pensé que iba a llegar tan lejos", dijo Tackett. "No podía creer que estuviera haciendo esto. Le dije que era estúpido. Shanda me abrazó. Ella me pidió que no dejase a Melinda hacerlo. Estaba llorando. Pero no había nada que yo pudiera hacer".



Loveless bajo arresto



El 10 de diciembre de 1992, el juez Todd aceptó el acuerdo de declaración de Toni Lawrence, a cambio de su total cooperación. Los reporteros de todas partes de Estados Unidos ya se dirigían a Madison a la espera de las audiencias de la sentencia de las asesinas.



"La Edad de la Inocencia terminó el pasado 11 de enero, alrededor de las 10:45 horas, sobre un camino de tierra, quince millas afuera de la ciudad", escribió el reportero del periódico Chicago Tribune. "Es como si tomáramos el caso de Leopold y Loeb, refundado con niñas, y las ponemos en Main Street".





Los titulares




Tackett y Loveless fueron sentenciadas a sesenta años de prisión en la cárcel para mujeres de Indiana en Indianápolis. Con la máxima reducción del tiempo por buena conducta, podrían ser puestas en libertad en 2022. Para entonces, Melinda Loveless tendría 46 años y Laurie Tackett, 47. Rippey fue condenada a sesenta años, con diez años de suspensión por circunstancias atenuantes, más diez años de libertad condicional.



Melinda adulta


El padre de Melinda, Larry Loveless, fue acusado de abusar de su esposa, sus hijas y los demás niños. En consecuencia, fue detenido en febrero de 1993 por cargos de violación, sodomía y agresión sexual. La mayoría de los crímenes ocurrieron entre 1968 y 1977. Loveless permaneció en prisión durante más de dos años en espera de un juicio. Sin embargo, un juez finalmente dictaminó que todos los cargos excepto uno por agresión sexual serían rechazados, debido a la ley de prescripción de delitos, que es de cinco años en Indiana. Loveless se declaró culpable de un cargo de agresión sexual. Recibió una sentencia de tiempo cumplido y fue puesto en libertad en junio de 1995.



Larry Loveless

Unas semanas después de su liberación, Larry Loveless demandó sin éxito al condado de Floyd por 39 millones de dólares en la corte federal, alegando que había sufrido un castigo cruel e inusual durante sus dos años de encarcelamiento. Entre sus quejas incluía que no se le permitió dormir en su cama durante el día y no se le dejaba leer el periódico.


Toni Lawrence fue puesta en libertad el 14 de diciembre de 2000, después de cumplir nueve años en prisión. Permaneció en libertad condicional hasta diciembre de 2002.



Toni Lawrence en libertad

El padre de Shanda, Steve Sharer, murió de cáncer en 2005 a la edad de 53 años. Fue sepultado junto a su hija. El 28 de abril de 2006, Hope Rippey fue liberada de la prisión de Indiana después de cumplir 14 años de su sentencia original. Permaneció en libertad condicional supervisada hasta 2011.



Hope Rippey

En octubre de 2007, Guy Townsend, el abogado de Melinda Loveless solicitó una audiencia para argumentar a favor de la liberación de su cliente. Dijo que había padecido "un retraso profundo" por el abuso en su infancia. Tampoco había sido representada de manera competente por un abogado durante su juicio, que la llevó a aceptar un acuerdo con el fiscal presionada por las afirmaciones exageradas sobre sus posibilidades de recibir la pena de muerte. El abogado también argumentó que Loveless, quien tenía 16 años cuando se firmó el trato de culpabilidad, era demasiado joven para signar un acuerdo en el estado de Indiana sin el consentimiento de un padre o tutor, que no se había obtenido. Pedía que Loveless fuera juzgada de nuevo o liberada por completo.



Guy Townsend

El 8 de enero de 2008, la solicitud fue rechazada por el juez de circuito. En su lugar, decidió que Loveless sería elegible para la libertad condicional en 2022, manteniendo así la declaración de culpabilidad inicial.



Laurie Tackett en 2011

En 2009 se estableció el Fondo de Becas Shanda Sharer, que ofrece apoyos a dos estudiantes por año de la Escuela de Tecnología de Prosser en Indiana; una beca se destina a un estudiante que está continuando su educación, y la otra a un estudiante que está empezando su carrera y tiene que comprar herramientas u otros equipos de trabajo. De acuerdo con las normas del fondo, al receptor de la beca también se le da una placa o documento que cuenta la historia de Shanda.



Jacqueline Vaught

En 2012, Jacqueline Vaught, la madre de Shanda Sharer, hizo su primer contacto con Melinda Loveless, aunque de forma indirecta. Vaught donó un perro para el programa de la Red de Asistencia Canina de Indiana. Melinda Loveless se dedicó durante varios años a entrenar mascotas para dar apoyo a personas con discapacidades.



Melinda Loveless con el perro donado

Vaught soportó duras críticas por su decisión, pero se defendió diciendo: “Es mi decisión. Shanda era mi hija. Si no dejas que las cosas buenas vengan de las cosas malas, nada se pone mejor. Y sé lo que mi hija querría. Mi hijo querría esto”. Vaught declaró además que donaría un perro cada año en honor de Shanda. En una entrevista, también declaró que el padre de Shanda estaba tan destruido por el asesinato de su hija que “hizo todo lo posible para matarse, excepto poner una pistola en su cabeza. Bebió hasta la muerte. Murió con el corazón roto”.



La tumba de Shanda



BIBLIOGRAFÍA:




16 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy de los que piensan mejor pena de muerte que vivir una vida horrible en prisión!! xD si ya la vida de por si apesta

Kurupi Incubo dijo...

Sorprendente la manera en que intimidar a la víctima degenero en asesinato. Y por demás cruel.
El motivo, ridículos celos.
La condena también es ridícula. Posiblemente porque eran mujeres blancas.

Anónimo dijo...

Tu vida es la que apesta

**La Bruja** dijo...

Qué terrible caso, cuánto dolor y sufrimiento hasta la muerte por causas ridículas.

Anónimo dijo...

Kurupi: ¿"la condena es ridicula, por ser blancas"? WTF.. les dieron 60 años pedazo de payaso... En cualquier pais sudaca estas pibas no habrian estado presas ni 2 años..

Anónimo dijo...

Very good!!

Anónimo dijo...

Para mi fue la mejor manera de castigarlas!!!! Ya q perdieron toda su vida encerradas por perras

Cristal Rivera dijo...

Excelente caso

Que horror que se vean esa clase de crímenes por personas cegadas por los celos, en especial de chicas tan jóvenes que a penas están conociendo lo que es la vida. Adicional, otra muestra más de que la mayoría de los chicos criados en hogares disfunsionales, terminan por mal camino.

Creo que lo que hizo la madre de Shanda, en donar animales y crear fundaciones está muy bien hecho y demuestra que a pesar de todo, es una persona inteligente que antepone la lógica en vez de dejarse cegar por el odio.

Saludos Escrito, no puedo esperar a que sea domingo para leer un nuevo caso

valen dijo...

Hola escrito! Hace tiempo que leo el blog! Esta genial, es la primera vez que comento la verdad me gusta mucho seguí asi! Lo único es que quería pedirte, como soy argentina que pongas algún caso mas de aca, hay varios que se me vienen a la mente como ser el caso García belsunce, nora dalmasso, candela, angeles Rawson, y el caso melina que justamente hoy encontraron su cuerpo desp de 30dias desaparecida, hay muchos mas que ahora no recuerdo los nombres, la mayoría lamentablemente son sin resolver.. Asi que bueno espero que de vez en cuando agregues alguno !! Saludos!!

Brenda Hoyos dijo...

Soy fan de tu blog, la manera en que narras los casos es muy digerible y te atrapa; por otra parte se nota que lo investigas bien y entras en detalles cruciales para el lector, increíble lo de estas chicas... Horror, :S

Ampersand dijo...

Como sea, les salió barato a varias de ellas por cometer el crimen ... a la principal culpable, de todas formas fue barato porque puede por beneficios salir en 2022, si soportó ya mas de 20 años, que más da otros seis.

El entrenamiento de perros es muy recurrente para reformar a convictos en Estados Unidos, pero aún encontrando habilidades entre los reos, en algunos casos hay que mantener monitoreo permanente para asegurarse de que los que hayan sido reinsertados en la sociedad, cumplan con un programa de rehabilitación y seguimiento permanente, en el caso de homicidas adolescentes; la razón más lógica que se me ocurre es que, al permanecer mucho tiempo entre rejas y desconectados de la vida cotidiana, puedan tener reincidencia derivada de inestabilidad emocional: en todo caso, es mejor observar que lamentarse de un nuevo crimen .... Saludos !!!!

Tamara Reyes dijo...

Que SADICAS no es tolerante tanta maldad pobre chica su muerte fue peor que cualquier condenado a muerte estoy asombrada de la frialdad de esas jóvenes no quisiera verles el corazón que debe de ser tan negro lleno de maldad,odio,perversidad crueldad y se gozaron torturando a esa pobre niña .... Deberían de estar presas de por vida porque son criminales a sangre fría y no creo que exista en ellas arrepentimiento.������

Manuel Santiago dijo...

Me parece raro que nadie haya comentado sobre lo ominoso del apellido de la asesina: Loveless = Sin Amor. Al principio pensé que era un alias, porque Melinda Loveless suena bastante parecido a Linda Lovelace, la primera estrella porno de los EEUU.

En cuanto al caso, pues si uno se pone a pensar de manera relativista, y comparar el tiempo limitado que terminan purgando asesinos en serie al fin y al cabo, pues lo que sufrieron estas 3 criminales no ha estado tan mal. Pero igual queda la sensación de injusticia, aunque la madre de la víctima parece estar conforme con el castigo y haber sanado las heridas (el padre no, como podemos ver). Loveless podría considerarse una asesina pasional, pero las dos ayudantes? Rippey ya salió libre (y sonrió en su mugshot, lo cual siempre da mala espina) y Tackett saldrá al mismo tiempo que la primera.

Zoar Trujillo dijo...

NO puedo creer que existan personas que no sientan nada al hacer tanto mal, yo no puedo matar ni una hormiga :( como pueden hacerle tanto dano a alguien

Anónimo dijo...

Que horror y esa loca de Melinda Loveless todavia sonreia en su ficha de detencion valiendole un carajo todo esta loca de remate y la chica qe dijo No pude hacer nada y que era una mala idea el plan de Melinda pues le tengo noticias pudo haber hecho mucho inventar qe se iba o algo y buscar ayuda no estaba segun ella de acuerdo pero bien qe participo en todo y fue su complice ninguna tiene excusa valida para un acto tan monstruoso y ahora que facil les es disque pedir perdon por mas disculpas qe pidan no se va a borrar la atrocidad hecha con esa niña pero la vida pone cada cosa en su sitio. Saludos

Anónimo dijo...

Dejen de llorar idiotas. Si no exitieran estas asesinas ustedes no podrian masturbarse con toda esta mierda como seguramente lo hacen.