Charles J. Guiteau: el asesinato de James Garfield


“Ahora voy a leer algunos versículos que están destinados a indicar mis sentimientos en el momento de dejar este mundo. Si se leen con música pueden volverse muy eficaces”.
Charles J. Guiteau antes de su ejecución


James Abram Garfield nació el 19 de noviembre de 1831 en la ciudad de Orange Township, actualmente Moreland Hills, un suburbio de la ciudad de Cleveland, Ohio (Estados Unidos). El 11 de noviembre de 1858, se casó con Lucretia Rudolph, una de sus antiguas alumnas. Tuvieron un total de siete niños, cinco hijos y dos hijas.



James Garfield

En virtud de sus notables servicios en la Batalla de Chickamagua el 19 de septiembre de 1863, James Garfield fue ascendido al grado de general mayor. Gracias a su postura anti-esclavista y a su prestigio militar y académico, ganó un escaño en la Cámara de Representantes en 1863. Permaneció en el Partido Republicano durante toda su vida política. Fue elegido candidato por el partido republicano en 1880 en una convención celebrada en Chicago, en la que Garfield supo aprovechar la rivalidad entre los grandes favoritos a la candidatura republicana, James Blaine, John Sherman y el ex presidente Ulysses S. Grant.


Después de 35 votaciones en las que no se impuso ninguno de los candidatos, la convención optó por un caballo oscuro; es decir, un candidato que no entraba en la lista de favoritos, y es que las maniobras de Garfield en favor del general Sherman hicieron que la convención lo viese como un candidato ideal para la presidencia. Garfield, con el neoyorkino Chester Alan Arthur como candidato a la vicepresidencia, se impuso en las elecciones a su rival demócrata William Scott Hancock por 214 votos electorales a 85 y por un escaso margen de 10.000 votos. Fue investido el 4 de marzo de 1881, convirtiéndose en el vigésimo Presidente de los Estados Unidos.


La breve presidencia de Garfield estuvo condicionada por la gran enemistad que contrajo con muchos de sus partidarios, al negarse a proporcionarles las recompensas y prebendas de todo tipo que esperaban por su respaldo político en la Convención, Las recompensas políticas eran una práctica habitual desde los tiempos del presidente Ulysses Grant. Pero el enfrentamiento alcanzó mayor grado de virulencia cuando Garfield nombró a James G. Blaine, gran enemigo de Conkling, secretario de Estado, y a otro destacado republicano, para ocupar el lucrativo cargo de director de las oficinas de aduanas del puerto de Nueva York. Conkling y Thomas Platt, también senador republicano por Nueva York, cuestionaron en el Congreso el derecho presidencial a nombrar cargos en Nueva York, alegando la tradición senatorial de votar los nombramientos presidenciales en sus respectivos estados.


Ambos políticos abandonaron sus escaños en el Congreso para presentarse a la Asamblea de Nueva York y así presionar a Garfield para que diera marcha atrás a dicho nombramiento. Pero la Asamblea, en una acto de independencia muy poco habitual, destituyó a la pareja política y envió dos nuevos miembros a Washington, acto que significó el fin de la carrera política de Conkling y el declive definitivo de la causa.



Garfield con su familia

Charles Julius Guiteau nació el 8 de septiembre de 1841 en Freeport, Illinois (Estados Unidos). Desde muy joven presentó problemas psiquiátricos y se convirtió en una constante fuente de preocupaciones para su familia. La familia de Guiteau lo había juzgado como loco en el año 1875 e intentaron tenerlo recluido en un manicomio, pero Guiteau había escapado enseguida.



El joven Charles J. Guiteau


Guiteau estudió Derecho y se dedicó a la política después de fracasar en varios proyectos, incluyendo la teología, la abogacía y un tiempo en la utópica Comunidad Oneida, un grupo a favor de la paz. Mientras las luchas entre republicanos se desarrollaban, escribió un discurso en apoyo del general Ulises S. Grant llamado Subvención contra Hancock, que más tarde se convertiría en Garfield contra Hancock, después de que el candidato James Garfield ganase la nominación republicana a la Presidencia para la elección de 1880.



Tarjeta de presentación de Guiteau

Guiteau nunca pronunció el discurso en público, pero sí imprimió varios cientos de ejemplares. Él creía que este discurso, junto con otros esfuerzos hechos por él, eran en gran medida los responsables de la estrecha victoria de Garfield sobre Winfield S. Hancock en la elección presidencial de 1880.



El discurso

Como tantos otros, Guiteau creyó que debería haber sido premiado con un puesto diplomático por su supuesta ayuda. Absurdamente, primero pensó en pedir la Embajada en Viena, pero luego decidió conformarse con el Consulado de París. Merodeaba alrededor de la sede de los republicanos en la ciudad de Nueva York durante la campaña de 1880, esperando recompensas por su esfuerzo, sin ningún resultado. Ni siquiera sabían quién era aquel hombre. Aún creyendo que serían recompensados, Guiteau llegó a Washington el 5 de marzo de 1881, el día después de la toma de posesión de Garfield, pudo entrar a la Casa Blanca y vio al Presidente el 8 de marzo de 1881, dejándole una copia de su discurso.



Charles J. Guiteau

Guiteau pasó los siguientes dos meses deambulando por Washington, mudándose a un cuarto que quedaba ubicado entre el Departamento de Estado y la Casa Blanca, acercándose a diversos miembros del Gabinete y a otros republicanos prominentes buscando su apoyo, sin ningún resultado. Guiteau estaba en la miseria y su aspecto era cada vez más descuidado, debido a que usaba la misma ropa todos los días, la única ropa que poseía. Pero estaba decidido a no darse por vencido hasta que se reconociesen sus supuestos méritos.


El 13 de mayo de 1881, se le prohibió el acceso a la sala de espera de la Casa Blanca. Para entonces parecía un indigente. El 14 de mayo de 1881, el secretario de Estado James G. Blaine le pidió no volver jamás. “Nunca me hable de nuevo del consulado de París, nunca lo tendrá mientras viva", le espetó.



James G. Blaine

Guiteau se sintió profundamente agraviado. En su mente enferma y fantasiosa, el presidente Garfield no aceptaba que gracias a él había obtenido la presidencia. Su manía dio entonces un giro violento. Después del encuentro con Blaine, Guiteau decidió que Dios lo había elegido para matar al presidente desagradecido y afirmó públicamente: "Yo dejo mi justificación a Dios".


Guiteau consiguió quince dólares prestados y fue a comprar un revólver. Sabía poco sobre armas de fuego, pero intuía que iba a necesitar un arma de gran calibre; se decidió por un Webley British Bulldog calibre .44. Eligió comprar un arma con mango de marfil en vez de una con mango de madera, porque pensó que después del atentado sería conservada en para la posteridad y pensó que se vería bien como una pieza de museo en un vitrina.



El arma


Pasó las siguientes semanas practicando el tiro al blanco y aprendiendo a utilizar el revólver. También estuvo al acecho del Presidente. Antes de tratar de atentar en su contra, decidió darle una última oportunidad para desagraviarlo: le escribió una carta a Garfield, diciéndole que debía despedir a Blaine, o "usted y el Partido Republicano sufrirán una gran pena". La carta fue ignorada, al igual que toda la correspondencia enviada por Guiteau a la Casa Blanca.


Guiteau siguió preparando cuidadosamente el atentado. Le escribió una carta al general en jefe del ejército de Estados Unidos, William Sherman, justificando su acción asegurando que era necesaria para terminar con la tensión entre las facciones del Partido Republicano. Después, fue a la cárcel del Distrito de Columbia, pidiendo un recorrido por las instalaciones para ver donde sería encarcelado. Se le pidió que volviera más tarde.



La carta para el general Sherman

Guiteau pasó todo el mes de junio siguiendo a Garfield alrededor de Washington. Para entonces, se hospedaba en la habitación 222 del Hotel Ritz. En una ocasión en que llevaba la pistola lista, vio a Garfield en la estación de trenes. El Presidente estaba despidiendo a su esposa, quien se iba de vacaciones a la playa en Long Branch, Nueva Jersey. Decidió dispararle después, ya que estaba enterado de que la señora Garfield estaba enferma y no quería molestarla.



La estación de trenes de Washington






El 2 de julio de 1881, Guiteau llegó a la estación del ferrocarril de Baltimore y Potomac, en la esquina suroeste de las actuales Sixth Street y Constitution Avenue, en Washington DC. Llevaba el arma y un libro. Le pidió a un conductor de taxi que lo esperase afuera. Sabía que ese día el presidente Garfield, quien llevaba menos de cuatro meses en el cargo, saldría de viaje: iba a pronunciar un discurso  en el Williams College, su alma mater, y después tomaría vacaciones. Curiosamente, Garfield viajaría en el carro 222, el mismo número que el cuarto de Guiteau en el Ritz.


Guiteau lo esperó un buen rato, hasta que lo vio llegar acompañado por dos de sus hijos, James y Harry; por el secretario de Estado Blaine; y por el Secretario de Guerra, Robert Todd Lincoln, hijo del asesinado presidente Abraham Lincoln. Garfield no llevaba guardaespaldas o personal de seguridad; con la excepción de Abraham Lincoln durante la Guerra Civil, los primeros presidentes de Estados Unidos nunca utilizaban protección.



Mapa del crimen

Garfield entró en la sala de espera de la estación; eran las 09:30 horas. En ese momento, Guiteau se adelantó y sin ninguna clase de advertencia, sacó el arma que llevaba oculta, apuntó, apretó el gatillo y le disparó al presidente a quemarropa, por la espalda, aunque con mala puntería.



El atentado

"Dios mío, ¿qué es esto?", gritó Garfield gritó, alzando los brazos. Guiteau disparó de nuevo y esta vez Garfield se derrumbó, quebrándose la mano al caer. La primera bala sólo había rozado el hombro de Garfield.


El segundo proyectil lo impactó en la espalda, pasando la primera vértebra lumbar, dañando la médula espinal antes de quedar alojada detrás del páncreas.


Todo era confusión en aquel momento. Los hijos de Garfield trataron de auxiliar a su padre. Robert Todd Lincoln veía horrorizado como un segundo presidente con quien tenía lazos era baleado: el primero había sido su padre, años atrás.


Tranquilamente, Guiteau se guardó la pistola en el bolsillo y se dio la vuelta para salir de la estación y abordar el taxi que lo esperaba. Pero fue detenido por el policía Patrick Kearney antes de que pudiera salir.  El agente le preguntó por qué le había disparado al Presidente y Guiteau respondió: "Póngame al frente de la cárcel y lo nombraré Jefe de la Policía".


Una multitud que se había reunido rápidamente comenzó a gritar: “¡Línchenlo, línchenlo!”, pero Kearney y otros oficiales de la policía se llevaron a Guiteau a la estación de policía, situada a pocas cuadras de distancia. El agente estaba tan emocionado por haber capturado al hombre que había disparado contra el presidente, que olvidó quitarle el arma hasta después de su llegada a la estación de policía.


Apenas estuvo ante las autoridades, Guiteau pronunció unas palabras exultantes, que luego serían reproducidas en todas partes: "¡Yo soy un adepto, un miembro de Los Incondicionales y quiero ser arrestado! ¡Arthur es presidente ahora!" “Los Incondicionales” era una facción republicana leal al ex presidente Grant; se habían opuesto con firmeza a Garfield y eran leales al vicepresidente Chester Arthur.


Esta declaración creó sospechas infundadas de que Arthur o sus partidarios habían enviado a Guiteau a cometer el atentado. Al igual que muchos vicepresidentes, Arthur fue elegido para obtener ventajas políticas y para aplacar a su facción, más que por las habilidades o la lealtad a su compañero de fórmula.


Guiteau, en su delirio, se había convencido a sí mismo de que estaba dando un golpe de timón para unir a las dos facciones del Partido Republicano.Para entonces, el presidente Garfield estaba consciente, pero en estado de shock. Un médico le dijo, para tranquilizarlo, que sus heridas no eran graves, pero Garfield le respondió: "Agradezco sus intenciones, pero yo ya estoy muerto".


Se le llevó a un piso superior de la estación de trenes. Una bala estaba alojada en su cuerpo, pero los médicos no pudieron encontrarla. Su hijo James y el secretario James Blaine rompieron en llanto. Robert Todd Lincoln, profundamente disgustado y pensando en la muerte de su padre, dijo: "¿Cuántas horas más de dolor debo pasar en este pueblo?”


Garfield fue llevado de vuelta a la Casa Blanca. Aunque los médicos aseguraron que no iba a sobrevivir a la noche, el Presidente se mantuvo consciente y alerta.


A la mañana siguiente, sus signos vitales eran buenos y los médicos comenzaron a esperar la recuperación. Una larga vigilia comenzó con los médicos de Garfield emitiendo boletines periódicos, que el pueblo estadounidense siguió de cerca durante el verano de 1881.



Garfield herido en su lecho

Su condición fluctuaba. Fiebres iban y venían. Garfield se esforzaba por consumir alimentos sólidos sin vomitarlos; pasó la mayor parte del verano comiendo poco, y luego sólo ingería líquidos.



Los médicos

En un esfuerzo por aliviar al convaleciente del agobiante calor del verano en Washington, los ingenieros de la Armada improvisaron una versión temprana de un moderno aparato de aire acondicionado. Varios ayudantes soplaban aire sobre una gran caja de hielo colocada enfrente de la cama del Presidente; el dispositivo funcionó lo suficientemente bien como para bajar la temperatura a veinte grados.


Los médicos, sin embargo, intentaron sondear la herida de Garfield con instrumentos sin esterilizar o con los dedos sucios, tratando de encontrar la ubicación de la bala. Un médico perforó accidentalmente el hígado de Garfield al hacerlo. El inventor Alexander Graham Bell creó ex profeso un detector de metales, con la finalidad de encontrar la bala alojada en el interior de Garfield; pero la estructura de la cama de metal en la que Garfield se encontraba, hizo que el instrumento funcionara mal y no pudiera ser de utilidad.


El 29 de julio, Garfield se reunió con su Gabinete por única vez durante su convalecencia; los miembros tenían la instrucción estricta de los médicos de no discutir nada molesto. Los médicos aumentaron su sufrir al administrarle enemas de nutrientes, en un intento para extender su vida. La herida de Garfield se infectó y estuvo hizo cada vez más enfermo. Su tormento duró varias semanas, hasta que su corazón se debilitó. Permaneció agonizando en cama en la Casa Blanca, con fiebres y dolores extremos. El peso de Garfield se redujo de más de 91 kilos a 61 a causa de su incapacidad de retener y digerir los alimentos. Además de la pérdida de treinta kilos de peso, sufrió septicemia, que le causó alucinaciones. También tenía abscesos llenos de pus repartidos por todo el cuerpo.


El 6 de septiembre, Garfield fue llevado a la costa de Elberon, en Nueva Jersey para escapar del calor de Washington, con la vana esperanza de que el aire fresco y la tranquilidad lo ayudasen a su recuperación. Garfield fue colocado en una cama enfrente de una ventana, con vista a la playa y el océano. Presentó nuevas infecciones, así como espasmos causados por angina de pecho. Al final, también contrajo una severa neumonía.


El lunes 19 de septiembre de 1881, a las 22:35 horas, James Garfield murió a causa de la ruptura de un aneurisma, ubicado en la arteria esplénica. Falleció exactamente dos meses antes de su cumpleaños número 50. Durante los ochenta días transcurridos entre el atentado y su muerte, su único acto oficial fue firmar una extradición.



La muerte de James Garfield

Los médicos que asistieron a Garfield se habían equivocado acerca de la trayectoria de la bala. Habían sondeado erróneamente hacia la derecha en la espalda de Garfield, en lugar de hacia la izquierda, creando un nuevo canal que se llenó de pus. La autopsia descubrió este error, además de revelar los efectos de la neumonía y determinar que el cuerpo estaba lleno de pus debido a la septicemia.



La vértebra de Garfield

El vicepresidente Chester Arthur estaba en su casa de la ciudad de Nueva York cuando recibió la noticia de que Garfield había muerto. Sus palabras fueron: "Espero, Dios mío, espero que sea un error". Pero la confirmación por telegrama llegó poco después. Arthur tomó el juramento presidencial, administrado por un juez de la Corte Suprema de Nueva York. Luego se dirigió a visitar a la familia de Garfield para darle el pésame, antes de dirigirse al funeral.



Chester Arthur

El cadáver de Garfield fue llevado a Washington, donde su ataúd permaneció durante dos días en la Rotonda del Capitolio antes de ser llevado a Cleveland. Allí se celebró el funeral. El 26 de septiembre fue enterrado.



El funeral de Garfield

La cuestión de la discapacidad presidencial nunca fue abordada. En el Artículo II, sección 1, inciso 6 de la Constitución de los Estados Unidos, se dice que en caso de la "incapacidad (del Presidente) para dar cumplimiento a los poderes y deberes del referido cargo, el mismo pasará al Vicepresidente", pero no da más especificaciones sobre lo que constituye esa incapacidad o la forma de determinarla.


Garfield había languidecido en su lecho de muerte durante ochenta días sin realizar ninguna de las funciones de su cargo, a excepción de la firma de un documento de extradición, pero esto no resultó ser una dificultad, porque en el siglo XIX el gobierno federal estadounidense prácticamente permanecía cerrado durante todo el verano.


Durante la agonía de Garfield, el Congreso no estaba en sesión y había poco que hacer para un Presidente. Blaine propuso al Consejo de Ministros que declarasen a Chester Arthur presidente en funciones, pero esta opción fue rechazada por todos, incluyendo al mismo Arthur, que no quiso ser percibido como un ambicioso del poder. No fue sino hasta la ratificación de la Vigésima Quinta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos en 1967, que la legislación estadounidense previó un procedimiento para saber qué hacer si el Presidente quedaba incapacitado.







Sólo habían transcurrido dieciséis años entre el asesinato de Lincoln y la muerte de Garfield. Sin embargo, el primero había tenido lugar en los últimos tiempos de la Guerra Civil, y tanto el público como los líderes políticos del país estaban dispuestos a considerar el asesinato de Garfield como un acto aislado, el cual era poco probable que se repitiera en tiempos de paz.



Guiteau en prisión

Representado por su cuñado, George Scoville, Guiteau se convirtió en el favorito de los medios durante su juicio, a causa de su extraño comportamiento, incluyendo el hecho de que insultaba constantemente a su equipo de defensa.





George Scoville

Las notas editoriales de los periódicos de la época, asombrosamente se centraron más en el hecho de que no se había tratado adecuadamente a los peticionarios como Guiteau, que en la inadecuada seguridad que rodeaba al presidente. Charles J. Guiteau fue llevado a juicio en noviembre acusado del asesinato del presidente.


Los medios destacaron además el formato de su testimonio, rendido en varios poemas épicos que recitaba durante el juicio, además de su obsesión por solicitar asesoramiento legal al azar a los espectadores que acudían a las audiencias.



La mente de Guiteau, según un análisis de la época

Guiteau afirmó que él no era culpable, porque el asesinato de Garfield había sido la voluntad de Dios y él no era más que un instrumento de esa voluntad. En una ocasión, le cantó el tema "El cuerpo de John Brown" a la Corte. Mientras tanto, se vendían postales con su fotografía y la leyenda: "Charles J. Guiteau. Asesino del Presidente".


También dictó una autobiografía al periódico New York Herald, que terminaba con un anuncio personal para una agradable señora cristiana, menor de treinta años, que desease convertirse en su mujer.


Estaba felizmente ajeno a la indignación de la opinión pública estadounidense y del odio hacia él. Llegó al extremo de escribirle una “Carta al Pueblo”, en la que justificaba sus acciones.



La “Carta al Pueblo”



Guiteau trató de suicidarse en dos ocasiones. En un momento del juicio, sostuvo que Garfield no había sido asesinado por él, sino por la negligencia de los médicos. "Niego el asesinato, su Señoría. Por favor, admitamos la negligencia". El argumento esencialmente era cierto, aunque se determinó que Guiteau fue el causante de que el Presidente requiriera atención médica.





El juicio



A lo largo del proceso, Guiteau fue alojado en el Hospital St. Elizabeth, en el sureste de Washington, DC. El juicio de Guiteau fue uno de los primeros casos de alto perfil en Estados Unidos, donde la defensa por locura fue considerada seriamente.





Los titulares




El acusado insistía con vehemencia que él había estado “legalmente demente” en el momento del atentado, aunque no estaba “médicamente loco”.




Esta argumentación fue una de las principales causas de la ruptura entre él y sus abogados defensores y, probablemente, fue el motivo para que el jurado asumiera que Guiteau simplemente estaba tratando de negar su responsabilidad.


Hasta el final, Guiteau hizo planes para iniciar una gira de conferencias después de su supuesta liberación, que él consideraba inminente. También quería postularse a sí mismo a la presidencia en 1884. Al mismo tiempo, continuaba deleitándose con el circo mediático que rodeaba el juicio.


El jurado, tras deliberar por poco tiempo, lo declaró culpable de asesinato el 25 de enero de 1882. Su abogado hizo un llamamiento, pero su apelación fue rechazada.


El juez Walter Cox lo sentenció a morir ahorcado. El magnicida quedó recluido cinco meses más en la prisión, en espera de que se ejecutase la sentencia.



Walter Cox

El 30 de junio de 1882, en el Distrito de Columbia, Guiteau fue conducido al cadalso. Bailó todo el camino hasta la horca y mientras estaba sobre el andamio, saludó a la audiencia y, en última instancia, recitó un poema que había escrito. Había solicitado una orquesta para que tocase mientras leía su poema, pero la solicitud fue denegada.



Las palabras finales

Sus palabras finales fueron: “Ahora voy a leer algunos versículos que están destinados a indicar mis sentimientos en el momento de dejar este mundo. Si se leen con música pueden volverse muy eficaces. La idea es la del balbuceo de un niño a su mamá y a su papá. Lo escribí esta mañana alrededor de las diez:

‘Voy al Señor, estoy tan contento,
Voy al Señor, estoy tan contento,
Voy al Señor,
¡Gloria Aleluya! ¡Gloria Aleluya!
Voy al Señor.
Me encanta el Señor con toda mi alma,
¡Gloria Aleluya!
Y esa es la razón por la que voy al Señor.
¡Gloria Aleluya! ¡Gloria Aleluya!
Voy al Señor.
Salvé mi partido y mi tierra.
¡Gloria Aleluya!
Pero ellos me han asesinado por ella
y esa es la razón por la que voy al Señor.
¡Gloria Aleluya! ¡Gloria Aleluya!
¡Voy al Señor!
Me pregunto lo que voy a hacer cuando llegue al Señor.
Creo que sólo voy a llorar
cuando llegue al Señor.
¡Gloria Aleluya!
Me pregunto lo que voy a ver cuando llegue al Señor.
Espero ver la mayoría de las cosas gloriosas,
más allá de toda concepción terrenal.
¡Cuando esté con el Señor!
¡Gloria Aleluya! ¡Gloria Aleluya!
Yo estoy con el Señor’”.



La ejecución



Cuando terminó de leer, agradeció a los concurrentes con una reverencia y después estrechó la mano de su verdugo. Este le puso una capucha cubriéndole la cabeza. Luego colocó la soga alrededor del cuello y accionó la trampilla.







El cuerpo de Guiteau cayó de golpe y quedó colgando. Parte del cerebro de Charles Guiteau se conservó en un frasco con formol y está en exhibición en el Museo Mütter, en el Colegio de Médicos de Filadelfia.






El cerebro de Guiteau


Sus huesos y otra parte de su cerebro, así como la columna vertebral de Garfield y un par de costillas, se conservan en el Museo Nacional de la Salud y la Medicina en Washington, DC, en los terrenos del Centro Médico del Ejército “Walter Reed”.


El asesinato de Garfield fue fundamental para la aprobación de la Ley de Reforma del Servicio Civil, el 16 de enero de 1883.



Fragmentos de la horca con que se colgó a Guiteau

Garfield mismo había pedido una reforma de la función pública en su discurso inaugural y la apoyó como Presidente, en la creencia de que iba a hacer al gobierno más eficiente. Fue aprobada como una especie de homenaje al presidente caído.



Canción sobre Guiteau

Chester Arthur perdió la nominación del Partido Republicano en 1884 ante Blaine, quien a su vez perdió la elección presidencial ante el demócrata Stephen Grover Cleveland.



Stephen Grover Cleveland

La estación de tren de la calle Sexta fue posteriormente demolida. El sitio ahora es ocupado por el edificio oeste de la Galería Nacional de Arte.



Placa en el lugar donde Garfield murió

Ninguna placa o monumento marca el punto donde Garfield recibió los disparos, pero a pocas cuadras de distancia, una estatua conmemorativa se encuentra en la esquina suroeste de los jardines del Capitolio.



Monumento a James Garfield en el Capitolio

La Garfield Tea House, construida por los habitantes de Long Branch, Nueva Jersey, con los durmientes de ferrocarril que habían sido establecidos específicamente para dar acceso al malherido Garfield a este lugar, aún sigue en pie cerca del lugar donde el presidente murió.



La Garfield Tea House

Tal y como Guiteau había calculado al adquirirlo, el revólver que utilizó para matar al presidente Garfield fue recuperado y permaneció durante muchos años en exhibición, en una vitrina del Museo del Instituto Smithsoniano, pero años después se perdió. Hasta la fecha se ignora dónde se encuentra.




VIDEOGRAFÍA:

El asesinato de James Garfield en Asesinatos que cambiaron el mundo
video



BIBLIOGRAFÍA:







7 comentarios:

aryeh capella dijo...

Excelente historia! Un magnicidio para empezar junio!

Anónimo dijo...

Completamente complacida adoro las historias reales con personajes como este. Gracias Escrito................

Edgar Batis dijo...

muy buena historia como siempre no tienen rivales en el relato e investigacion de asesinatos <3

Anónimo dijo...

Por lo general, los casos de asesinatos políticos son aburridos y pocos claros o incompletos. Éste relato me atrapó y fue agradable leerlo. Agradezco tu investigación dedicada y aporte. Francesca (Argentina) .

Ampersand dijo...

Regresando al comentario después de un breve lapso, pero ya de vuelta .... Muchos si no es que todos conocemos como magnicidios en Estados Unidos sólo a dos, y ya sabemos cuáles ... en cuanto a lo acontecido a Garfield te felicito por otorgar suficiente información al respecto y despejarme icógnitas que traía hace tiempo. Como Guiteau deciá, fué la negligencia médica la que lo mató, si es cierto, pero sin el balazo que le atravesó la columna a Garfield, nunca habría habido tal negligencia ... Saludos !!!!

Escrito con Sangre dijo...

¡Celebro que les haya gustado!

Kurupi Incubo dijo...

Notable tu pasión por la conducta homicida. Te agradecemos el notable esfuerzo por investigar casos históricos.
El asesino de este caso sin lugar a dudas un esquizofrénico.
Y también interesante como la ciencia médica aún era bastante rudimentaria, no había anestesia, rayos X, ni antibióticos, lo que al día de hoy hubiesen salvado la vida del presidente sin problema.