Tsutomu Miyazaki: “El Otaku Asesino”


“Niña muerte, descansa en nuestros brazos quietos.
Cómete mis ojos para mirar adentro”.
Jaime Sabines


Tsutomu Miyazaki nació el 21 de agosto de 1962 en el Distrito de Nishitama, Tokio (Japón). Fue un bebé prematuro que pasó unos días en una incubadora para poder sobrevivir. Además, nació con un defecto congénito: una malformación en ambas manos, las cuales formaban un solo miembro con las muñecas, haciéndole necesario mover todo un antebrazo para poder rotar una mano. Desde los cinco años de edad sufría bullying por parte de sus compañeros, quienes se burlaban de sus manos, por lo cual se aisló del mundo en un sinfín de fantasías donde él era un héroe poderoso o un implacable destructor. Estudiaba entonces en la Escuela Elemental de Itsukaichi.



Miyazaki cuando era niño

Con los años, se dio cuenta de que también su pene estaba defectuoso: su tamaño era anormalmente pequeño. Inclusive la causaba problemas para orinar. Refugiado en el manga, el animé y los cómics, leía compulsivamente hasta altas horas de la noche.


Miyazaki era un chico tranquilo, solitario e incapaz de relacionarse con los demás para poder entablar amistades. Impensable que buscase una relación amorosa. Solía escribir ensayos en donde expresaba sus deseos de llevar una vida normal. Sin embargo, siempre terminaba por culpar a sus deformidades al no poder llevar tal vida.


Pese a sus limitaciones, era muy inteligente y llegó a alcanzar la calificación más alta entre los niños que presentaron el examen de ingreso a la Escuela Secundaria Meidai Nakano. Durante tres años, dedicó dos horas diarias al estudio. Sin embargo, con posterioridad, sus calificaciones comenzaron a caer y su interés en la escuela se esfumó, por lo que en vez de dedicarse a estudiar se avocó a dibujar manga. Debido a su alto conocimiento del idioma inglés, planeaba ingresar a la Universidad de Meiji, pero tras dar su ingreso, quedó entre los últimos puestos de los postulantes, por lo que desistió de sus aspiraciones universitarias y comenzó a estudiar fotografía para luego graduarse, en 1983, como técnico en fotografía. Esto le garantizó el ingreso a la imprenta de un amigo de su padre.



El joven Miyazaki

A mediados de la década de 1980, Miyazaki se mudó a la casa de sus padres y compartió una habitación con su hermana mayor, cerca de la imprenta. La familia de Miyazaki era muy influyente en Itsukaichi y su padre era dueño de un periódico de distribución local. Miyazaki recibió de regalo un automóvil. Tiempo después declararía que sus padres reemplazaban el amor por cosas materiales y que ellos "no hubieran escuchado sus problemas, lo habrían ignorado". También confesó que en esa época comenzó a contemplar la idea del suicidio. Era un joven de hábitos regulares: el día 10 de cada mes, iba a la tienda donde vendían los nuevos números de sus cómics favoritos. Ese pequeño ritual era su mayor fuente de alegría. A veces intercambiaba videos con otros aficionados y frecuentaba asociaciones de coleccionistas o convenciones de otakus.


En cuanto a sus relaciones familiares, sus dos hermanas menores lo rechazaban y se burlaban de él. Su único vínculo cálido era con su abuelo Shokichi, un hombre comprensivo que siempre lo trató bien e intentó que su infancia y adolescencia transcurrieran de la manera más agradable posible. Al mismo tiempo, su sexualidad comenzaba a florecer. Se masturbaba compulsivamente, aunque su pene pequeño a veces le causaba problemas.


También era adicto al guro, la pornografía y el hentai. Evitaba el contacto con mujeres de su edad porque, decía, se sentía "sexualmente inferior". Sin embargo, su apetito sexual era elevado, a tal punto que aprovechaba los partidos de tenis de la Universidad para fotografiar las entrepiernas de las jugadoras, para utilizar luego dichas fotografías con fines masturbatorios. En 1984, cansado de consumir pornografía para adultos, consiguió pornografía infantil.


En mayo de 1988, un hecho trascendental ocurriría en la vida de Miyazaki. Su abuelo Shokichi, la única persona con quien sentía afinidad, falleció. Luego de ser cremado, Miyazaki se comió parte de las cenizas, en un impulso por "retener una parte de él". La muerte de su abuelo también lo alejó de su familia. En un incidente, una de sus hermanas menores lo descubrió mientras la espiaba en la ducha cuando se bañaba, por lo que le gritó para que se fuera. Miyazaki montó en cólera y la atacó, jalándole el cabello y golpéandole la cabeza contra la pared del baño.


También agredió a su madre, quien cuando se enteró del incidente, le exigió que pasara más tiempo trabajando que viendo animé. Poco antes de que su impulso homicida estallase, Miyazaki estranguló a un perro con un alambre. También lanzó a un gato a la corriente de un río para que se ahogara y luego hirvió vivo a otro gato pequeño.


Miyazaki estaba a punto de cruzar la línea. Poco después de las 15:00 horas del 22 de agosto de 1988, la pequeña Mari Konno, de cuatro años de edad, salió de su casa ubicada en el complejo de apartamentos Iruma, en Saitama. Iba a jugar con una amiga. Mari iba caminando en medio del complejo de departamentos cuando un Nissan Langley se detuvo junto a ella. El vidrio del conductor se bajó y Miyazaki le preguntó: “¿No te gustaría ir a un lugar más fresco?” Hacía sol, así que Mari asintió con la cabeza, subió al auto y se sentó junto al desconocido. Mientras Miyazaki conducía, Mari jugaba alegremente con los botones de la radio del coche. Avanzaron hacia Hachioji, al oeste de Tokio. Justo antes de llegar al puente Musashino, giraron a la derecha, en dirección a Itsukaichi. Había transcurrido una hora cuando el auto se detuvo en un estrecho camino vecinal, debajo de un puente, en medio de los bosques que rodeaban la central Shintama.



Mari Konno

El hombre y la niña se bajaron del coche y caminaron hasta donde comenzaba la ruta a Komine Pass, por un sendero montañoso rodeado de árboles. Después de media hora más, ambos se sentaron a descansar al borde del sendero. Mari estaba cansada y empezó a sollozar. Miyazaki se alteró, temiendo que el llanto de la niña atrajese a alguien. Sin pensar más, puso las manos alrededor de su cuello y apretó. Estranguló a la pequeña sin remordimiento alguno. Tras cometer el crimen, desnudó su cadáver y la violó allí mismo. Luego, tomó las ropas de la niña y regresó a su coche. A las 18:23 horas, Mari aún no regresaba a casa, por lo que su padre, el arquitecto Shigeo Konno, llamó a la policía para notificar su desaparición, sin imaginar que su hija estaba muerta a 50 kilómetros de distancia.



El asesinato de Mari Konno

El 3 de octubre de 1988, Miyazaki conducía su automóvil por una carretera de la Prefectura de Saitama cuando se topó con Masami Yoshizawa, de 7 años de edad. Luego de convencer a la niña para dar un paseo, Miyazaki condujo a la misma zona boscosa donde había asesinado a Mari Konno. Allí, en un arrebato asesino, atacó por detrás a la niña y la estranguló también.






Los restos de Mari Konno

Nuevamente, robó las ropas y violó el cadáver; sin embargo, se asustó al ver que el cuerpecito de la niña, aparentemente inerte, se estremeció de súbito. En ese momento no pudo seguir, y aterrado corrió a su coche, dejando los restos de Masami a una distancia aproximada de 100 metros del cadáver de Mari.



Masami Yoshizawa

La policía lanzó una búsqueda masiva para encontrar a la niña, al tiempo que por medio de altavoces y perifoneo alertaba a los padres para que mantuvieran controlados a sus hijos. Tras reportarse la desaparición, grupos de búsqueda locales se repartieron por toda la zona, y pronto la cara de Masami apareció en cientos de carteles emitidos por la policía, que terminaría entrevistando a unos 2.300 residentes locales. Pero otra vez no se encontraron pistas sobre el paradero de la víctima. La búsqueda fue infructuosa, y ni Mari Konno ni Masami Yoshizawa fueron encontradas.



Cartel de búsqueda de Masami Yoshizawa

El 12 de diciembre de 1988, Miyazaki asesinó nuevamente. La nueva víctima era Erika Namba, una niña de cuatro años de edad de Kawagoe. La pequeña regresaba de la casa de una amiga cuando el asesino la metió en su coche y, sin hacer caso de sus lágrimas, condujo hasta el área de estacionamiento de la Casa de la Joven Naturaleza, en Naguri. Allí, Miyazaki la obligó a desnudarse en el asiento trasero, la amarró y empezó a fotografiarla usando luz estroboscópica, hasta que otro coche pasó cerca, iluminando momentáneamente el rostro del asesino y haciendo que Erika sollozara de nuevo, lo que lo encolerizó.



Erika Namba

A las 19:00 horas, Miyazaki estranguló a la niña. Tras matarla, el asesino envolvió el cadáver en una sábana y lo metió en la cajuela del auto. Se deshizo de la ropa de la víctima dejándola en el bosque cercano a la zona de estacionamiento, y abandonó el cadáver, con las manos y los pies atados, a unos 50 kilómetros de la casa de la víctima. Antes de irse, le tomó varias fotografías.



Descripción de las ropas que llevaba Erika Namba al desaparecer

Poco después, el cuerpo de la niña fue encontrado. Quinientos policías exploraron el bosque en busca de más pruebas, pero no hallaron nada. Un periodista diría: “Tan pronto como encontraron el cuerpo de la tercera chica, empezaron a tratar el asunto como un caso de asesinato en serie”. La policía se enteró de que tanto la familia de Mari Konno como la de Erika Namba, habían estado recibiendo llamadas telefónicas extrañas, así como cartas que hacían alusión al asesinato de las niñas.



El asesinato de Erika Namba


El 6 de febrero de 1989, el padre de Mari Konno encontró una caja en la puerta de su casa con algunos huesos calcinados de la niña, diez dientes de leche, pantaloncitos, sandalias y su ropa interior, junto con una nota que decía: “Mari. Huesos. Cremación. Investigar. Probar”. Los medios comentaron el macabro envío, pero dudaban de que los restos fueran de Mari.



La búsqueda de la policía

Indignado, el 11 de febrero Miyazaki envió una confesión escrita de tres páginas. Junto a la carta adjuntaba una foto de la víctima y, entre otras cosas, escribía lo siguiente: “Puse la caja de cartón con los restos de Mari delante de su casa. Hice todo. Desde el inicio del incidente hasta el final. Vi la conferencia de prensa de la policía, donde dijeron que los restos no eran de Mari. Ante las cámaras, su madre dijo que el informe le dio nuevas esperanzas de que Mari aún podría estar viva. Supe entonces que tenía que escribir esta confesión para que la madre de Mari no siguiera esperando en vano. Lo repito: los restos son de Mari”. Aseguraba que su propia hija había muerto tiempo atrás: “Perdí a mi hija a la edad de cinco años en un accidente por culpa de mi negligencia”. También se burlaba de la policía.



El funeral de Mari Konno

La carta estaba firmada por “Yuko Imada”, nombre evidentemente ficticio que había sido elegido porque hacía juego de palabras con la frase “Ahora te lo diré”, aunque literalmente significaba: “Ahora tengo el valor” en japonés. La confesión causó gran alboroto. Peritos en caligrafía examinaron la nota de confesión, pero no pudieron establecer el sexo del autor. Más de medio millón de folletos que citaban la confesión fueron entregados por la policía en los hogares de las zonas donde vivieron las víctimas. Posteriormente, se determinó que la cámara con la que se tomó la foto adjuntada a la confesión era una Mamiya 6 x 7, y que el tipo de letra de las postales estaba hecha con moldes.



La cámara

El 11 de marzo de 1989 se efectuó el funeral de Mari con los restos devueltos por el asesino; allí, en plena ceremonia, su padre dijo: "Mari no podrá descansar en paz, no han vuelto ni sus manos ni sus pies, por favor, regrésenlos". Cuando los Konno regresaron del sepelio, encontraron otra carta de “Yuko Imada”, en la que narraba, a manera de una especie de crónica forense, los cambios que había ido sufriendo el cadáver de Mari: "Confesión: el cuerpo de la niña, muy poco después de su muerte, se puso rígido. Traté de mover sus manos pero sus músculos no se movían, luego empezaron a aparecer marcas rojas en su piel, más tarde se puso muy blando y olía muy mal". Miyazaki seguiría perturbando a los padres de Konno por mucho más tiempo.



Las cartas

En el verano de 1989, Miyazaki volvió a cometer un delito: el 1 de junio convenció a una niña de bajarse las bragas para poder fotografiarla, cerca de la Escuela Primaria Akishima, pero cuando estaba en el proceso de tomar las fotografías, unos vecinos fueron alertados y persiguieron a Miyazaki, quien logró escapar. Pero su apetito sexual lo obligó a reincidir el 6 de junio de 1989. Esta vez, fue a un parque de Ariake, cerca de la bahía de Tokio. Allí encontró a Ayako Nomoto, de cinco años de edad, a quien convenció de dejarse tomar fotografías.







Luego la obligó a subirse a su automóvil y condujo un tramo. Se estacionó a unos 800 metros y le entregó a la niña un palo de goma, pero ésta, al ver las manos deformes del asesino, lanzó un comentario burlón que a Miyazaki le pareció muy ofensivo. Lleno de ira, decidió castigarla. Se puso unos guantes de vinilo y exclamó: “¡Esto es lo que sucede con las niñas que dicen cosas así!” Acto seguido, la agarró por el cuello, la estranguló y, habiéndola matado, pateó el cadáver por unos cuatro o cinco minutos, tras los cuales se calmó y envolvió el cuerpo inerte en una sábana, poniéndolo después en la cajuela del coche.



Ayako Nomoto

Esta vez, Miyazaki fue más allá. Llevó el cuerpo a su departamento, donde luego de comprar una cámara nueva, fotografió el cadáver de la niña en diferentes posiciones. La puso sobre una mesa, le abrió las piernas para mostrar su vagina, y comenzó a tomar fotografías y a filmar mientras se masturbaba. Posteriormente y tras saciarse, ató las manos y pies del cadáver con cuerdas de nylon. La vistió con ropa de colegiala, la colocó sobre la cama y tomó más fotografías. Miyazaki pasó los siguientes dos días practicando necrofilia y filmando los encuentros, así como tomando fotografías.



El cadáver de Ayako Nomoto

Cuando el olor de la putrefacción se hizo insoportable, Miyazaki le cortó la cabeza, las manos y los pies, dejando el torso en un baño público del cementerio de Hanno y la cabeza en una pradera. Luego asó las manos en su patio trasero y se comió parte de ellas, bebió la sangre y arrojó el resto del cadáver en una colina del bosque de Mitakeyama, a unos 230 metros de su casa.


Sin embargo, temiendo que la policía encontrara los restos, dos semanas después del crimen Miyazaki volvió para recogerlos, los llevó a su habitación y los escondió, hasta que decidió quemar todo rastro, desde las ropas, la sábana y la bolsa de plástico, así como el cadáver.



La cabeza de la niña

La policía encontró el torso en el cementerio e inició una cacería humana. Pero la compulsión homicida de Miyazaki ya era incontrolable. El 23 de julio de 1989, el criminal conducía por Hachioji cuando vio a dos hermanas jugando. Detuvo el automóvil y les ofreció tomarles unas fotografías. La hermana mayor corrió asustada y fue en busca de su padre. Mientras tanto, Miyazaki desnudó y fotografió a la niña más pequeña.



El ataque final

Cuando el padre de las niñas llegó al lugar, Miyazaki intentaba insertar un lente de contacto dentro de la vagina de la pequeña. El hombre logró alcanzar a Miyazaki y lo tiró al suelo, pero éste logró escapar sin su automóvil. Al regresar más tarde para recuperarlo, varios agentes de policía lo esperaban. Miyazaki fue detenido bajo el cargo de “obligar a una menor a cometer actos indecentes”.



El arresto de Miyazaki






Diecisiete días después de su arresto, Miyazaki confesó el asesinato de Ayako Nomoto, cuyo cráneo fue encontrado al día siguiente. También confesó las ejecuciones de Erika Namba y de Mari Konno. El 6 de septiembre de 1989, los restos de Masami Yoshizawa fueron encontrados en una zona boscosa de Itsukaichi.



Los noticiarios





Luego del arresto, la policía allanó su departamento, donde encontraron más de 6,000 cintas de vídeo, entre las que se encontraban aquellas en los que Miyazaki filmaba a sus víctimas. La gran mayoría de los videos eran de animé violento y de gore, pornografía infantil y la serie completa Guinea Pig. Debido a su gusto por el manga y el animé, los medios lo bautizaron como “El Otaku Asesino”, lo cual desató una condena entre la población, estigmatizando a los fanáticos del manga y del animé, así como a la subcultura otaku.



Los titulares





Después del encarcelamiento de su hijo, el padre de Miyazaki, quien se rehusó a pagar la defensa legal, se suicidó arrojándose a un río en 1994. Tiempo después, Miyazaki envió una carta a un periódico local donde decía que con el suicidio de su padre se sentía "como nuevo". Inclusive, responsabilizó de sus crímenes a la actitud de su padre durante su infancia.





Durante la década de 1990, Miyazaki permaneció encarcelado mientras que la Prefectura de Saitama encargó su evaluación a un grupo de psiquiatras de la Universidad de Tokio, quienes en 1997 llegaron a la conclusión de que Miyazaki sufría un desorden de personalidad múltiple y esquizofrenia paranoide, aunque era consciente de la gravedad y consecuencia de sus crímenes. Por lo tanto, era responsable por ellos.



El cuarto de Miyazaki





Uno de los psiquiatras que lo examinaron, el Dr. Oda, afirmaría: “Su inmersión en el insano mundo de cierto tipo de vídeos, le quitó la conciencia de la realidad, de modo que todo se convirtió en un elemento para él, incluyendo a las personas. Quitarle la vida a un animal o a una persona era para él como ganar puntos en un videojuego. Las niñas que mató no eran más que personajes del libro de comics de su propia vida”.








La reconstrucción de hechos




Otro de los psiquiatras, el profesor Akira Ishii, declararía: “Ninguna de sus acciones tenía un significado social, para él era como jugar a un videojuego, además del deseo de causar sensación. No estaba tratando de obtener el reconocimiento de la sociedad. Tenía una sociedad en su mente, de la cual él era el núcleo”.





Miyazaki diría en su juicio: “Quería hacer mío el cuerpo de la niña muerta. El cuerpo se desintegra y desaparece, pero si lo filmaba en video, lo podría ver siempre que quisiera”. El caso fue portada de los periódicos durante quince días seguidos. También se retiraron de circulación cientos de videos que se consideraron peligrosos para la salud mental de los espectadores.





El juicio






Durante el juicio, Miyazaki parecía no interesarse en lo que ocurría. Pasaba el tiempo dibujando extrañas figuras que parecían salidas de un story board de ciencia ficción.



Los dibujos de Miyazaki




Fue sentenciado a muerte en la horca poco después de su captura, pero transcurrieron más de quince años antes de la aplicación de la pena. Durante su encarcelamiento, intentó reducir su condena a cadena perpetua, siendo todos sus intentos infructuosos.



La prisión

También luchó porque se le aplicase la inyección letal en vez de la horca, a la cuál Miyazaki le temía profundamente. Transcurrió sus años en prisión leyendo cómics, manga y mirando animé en el pequeño televisor de su celda. El 17 de enero del 2006, la Suprema Corte de Justicia mantuvo la sentencia original.



La cámara de ejecución de Miyazaki

Un periodista escribió: “Es estremecedor que el autor de los asesinatos fuera un joven con un entorno familiar relativamente bueno. Muchos ciudadanos pensarán que en cierto modo proceden de un entorno similar al de Miyazaki; una honda impresión ha calado en los japoneses, a lo largo y ancho del país”. El 17 de junio de 2008, Miyazaki fue ejecutado en la prisión. No se sabe qué ocurrió con su amplísima colección de cómics, manga y animé.




VIDEOGRAFÍA:

Noticiarios sobre Tsutomu Miyazaki (en japonés)
video



BIBLIOGRAFÍA:




FILMOGRAFÍA:


29 comentarios:

Roy Salcedo dijo...

Primero... tus viejos lectores estamos retornando Escrito... que buen que hayas vuelto...

Escrito con Sangre dijo...

Regresamos desde el 5 de enero. ¡Gracias por seguir leyendo!

Anónimo dijo...

Que bueno que regresastes te extrañabamos muchisimo

Anónimo dijo...

Me encanta la pagina... es interesante leer todos los casos.

Danna DanGer dijo...

Me encanta como lo escribes. Siempre me dejas con la intriga de ahondar más en la mente de estos. Felicidades nuevamente, me encantas!

Dart Vader dijo...

Gracias por regresar Escrito! Felicidades por su excelentes redacciones.

Saludos!

Laura Romero dijo...

impecable como siempre, pero note que se traspapelaron fotos de andrea yate del post pasado. No habia escuchado de este asesino, muchas gracias.

Escrito con Sangre dijo...

Laura, ya revisé y no hay ninguna imagen de Andrea Yates en este post.

Anónimo dijo...

Impactante caso y como siempre muy bien documentado. Felicidades. ¿Cuándo vamos a ver en tu excelente página el caso de las hermanas Papin?

Anónimo dijo...

Excelente redacción muy buena. Ya llevo algún tiempo leyendo y me gusta mucho tus caso. Me gustaría que por favor contemplarás la idea de utilizar casos recientes y de sur América. Pero una vez mas agradezco tu esfuerzo y felicito en verdad.

anna dijo...

Gracias por la información, este blog siempre tiene cosas interesantes.
Jamás había escuchado sobre este asesino, con crímenes tan atroces y macabros me llama la atención que no se haya difundido a una manera más global. Tranquiliza saber que ya esta muerto.

Némesis Reising dijo...

Ahh .. es una genialidad que hayas vuelto, sigo el blog desde el 2009 y nunca comente nada, mis Lunes en la oficina ya no eran los mismos :)

Saludos desde el fin del mundo ~

Anónimo dijo...

Me quedo una duda, que es, fue ejecutado pero?, en la horca?, inyeccion letal?, eso no especificaron /:

COKETA dijo...

Estimado anónimo que comentó el 23 de mayo de 2014 bajo la imagen Titulada LA PRISIÓN dice:"el 17 de Enero del 2006 la Suprema Corte de Justicia mantuvo la sentencia original" . Así que da por entendido que efectivamente fue ahorcado. ;) saludos. Y para ti, Escrito con sangre, felicidades de nuevo, siempre es un gusto leerte ;) saludos

Mabel González dijo...

Me traumó este caso!!! Amo esta página, es muy interesante. Felicidades y éxito!

Anónimo dijo...

el coqueto,los feminicidas de juarez,el chakal de la malinche....algo con toke mexicano...pero tambn el canibal canadiense o r.pitcon..saludos sigan igual DIMBAG

Anónimo dijo...

ESTE CASO ES HORRIBLE.
Como alguien puede llegar a hacer tanto daño a unas criaturitas que no pueden defenderse y peor aún,no dejarlas descansar en paz después de sus muertes y hasta experimentar con sus cuerpesitos.
Tengo una princesa en casa de dos años y de solo pensar que alguien la lastime de cualquier forma...dios,no se que haría.
A veces creo que la cárcel y la muerte es hasta un premio para algunos,como en este caso.

Mario Striker Murphy Matsumaru dijo...

Creo que, de todas las historias que he leído en este sitio, estya es la más horrible de todas...

Hablo en serio...Ese Tsutomu Miyazaki no era más que un maldito enfermo, que terminó por dar una mala imágen a una clase de gente (otakus), y lo peor del caso, es lo que sufrieron sus víctimas..A ver...Pobres niñas...En serio...Todo lo que ellas sufrieron fue en verdad enfermizo e inperdonable...Y también fue más sufrimiento para los pobres padres de esas pobres criaturas indefensas de Dios...

Y esto es algo que me preocupa, por que en un país tan jodido como México podría hasta haber gente así de enferma, que secuestre, torture, viole y mate niños indefensos...

Muy buena la hsitoria, ya que hablan con decir la verdad. Saludos.

P.D.: Sabían que, debido a la causa de las infamias de Tsutomu Miyazaki, en Japón es ilegal producir películas con el título Guinea Pig?

Manuel Santiago dijo...

@Mario, no solo eso, sino que tengo entendido que, actualmente, la palabra "otaku" es tabú en Japón, y a los fans del ánime no les gusta que internacionalmente los conozcan por ese término. Me imagino que este caso está entre las causas, aunque seguro no es la única.

Juliana Farabelli dijo...

Lo que me parece lo peor del caso fue que le echaron la culpa al echo de que era otaku. Claro, el bullying que sufrió desde muy pequeño por su malformaciones físicas que tenia de nacimiento, que sus padres nunca le dieran el amor y el trato que él necesitaba y que hasta sus propias hermanas se burlaran de él no tiene nada que ver, la culpa fue de unos dibujitos que él veia .....

XcaldoX dijo...

demasiado buena tu informacion y tus fotos... busque y tu tienes la mejor y mas completa informacion...

muy buen blog

Ampersand dijo...

he de reconocer que el año anterior me dí a la tarea de recorrer el amplísimo trabajo que haces elaborando tu blog ECS, pero no comprendo cómo me salté el comentario, bueno en fin, ahí va:

Resultó barata la sentencia con Miyazaki, de verdad no sé como hay gente que pueda hacerle ese tipo de aberraciones a pequeños seres humanos indefensos, donde la postura que asumo al respecto sí es la de pena de muerte, pero, siendo sinceros, cualquier otra persona con un dejo de humanidad en el corazón haría lo mismo.

Las aficiones o gustos que tuviera en vida Tsutomu Miyazaki sólo fueron el aderezo y justificante para definir el terrible código de conducta que lo caracterizó, para lo cuál cualquier allegado, seguidor o fanático identificado como otaku no debe sentirse aludido u ofendido ..... Saludos !!!!

Jumad dijo...

Que horror!!! Todo un monstruo Tsutomu. De veras salió barato con la pena capital. Cualquiera que tenga hijos menores se estremece de sólo imaginarse en los zapatos de los padres de las víctimas.

Carmen Camacaro dijo...

Que asco de persona, debo decir que en verdad tranquiliza que este enfermo haya pagado sus crimenes. Por un momento pense que seria tratado como una celebridad al igual que issei sagawa o que le darian una condena minuscula como a los asesinos de junko furuta. pero creo q este caso me devuelve un poco la fe en el sistema judicial de japon.

Anónimo dijo...

hola alguien save como se llama la pelicula de este asesino que aparece al final saludos

Anónimo dijo...

Espero con ansias la matanza de Orlando, saludos y mis respetos (y)

Mateo cortez aviles dijo...

No tienes crímenes satánicos

Cygnus dijo...

Seguramente, la motivación de este hombre fue su represión sexual (que terminó manifestándola de la única forma que pudo) y demasiado tiempo de ocio malgastado. Hay gente que no puede controlarse cuando descubre los filmes bizarros y otras cosas como el gore y demás perversiones, y necesita ahondar más. Sumado a que estaba tan inmerso en un mundo de fantasía, que no lo ataba nada a nivel social con amigos, familia, pareja etc, y que se sentía reprimido (deformidad, bullying, sentimiento de inferioridad), todo eso tuvo que haber desencadenado el dar un paso (o muchos) más allá para comenzar a hostigar, asesinar y violar niñas.

Anónimo dijo...

Asi son los otakus