John Joubert: "El Acuchillador de Bellevue"


“Este hombre parece ignorar lo que son el amor y el afecto, como si nunca hubiera experimentado estos sentimientos”.
Herbert C. Modlin en su informe sobre Joubert


John Joseph Joubert IV nació el 2 de julio de 1963 en Lawrence, Massachusetts (Estados Unidos). Fue un niño brillante, que aprendió a leer a los tres años y solicitaba préstamo de libros de la biblioteca pública a los cinco. Su coeficiente intelectual era de 123, hallándose por encima de la inteligencia promedio. Su madre trabajó en un hospital y su padre fue barman y camarero en un restaurante. Se habían separado por problemas matrimoniales más o menos en la misma época en la que su hijo tuvo su primera fantasía violenta. Se divorciaron cuando Joubert tenía diez años. Su madre tenía mal genio y muchas veces se enfadaba y rompía cosas; el chico solía retirarse a su habitación hasta que la crisis pasaba y su madre iba a pedirle disculpas. Años después, diría que su madre lo despreciaba y lo hacía sentir como si no valiera nada. Ella le prohibió ver a su padre, y con frecuencia se metía en la relación de Joubert con sus compañeros. Incluso lo golpeaba hasta que tenía doce años de edad. Desde una edad muy temprana, Joubert comenzó a tener fantasías sádicas cada vez más violentas.



John Joubert cuando era niño

De acuerdo con tres informes psiquiátricos preparados sobre Joubert en 1984, sus primeras fantasías comenzaron cuando era muy niño. A los seis o siete años tuvo una de las primeras fantasías que luego recordaría con agrado. Consistía en que se acercaba a su niñera por detrás, la estrangulaba y luego se la comía completa, como una serpiente, hasta que había desaparecido del todo. Dijo no tener nada personal en contra de la chica, que la veía como "sólo alguien a quien matar y devorar".


En 1971, la madre de Joubert se mudó de su antigua casa a un pequeño departamento. Para ese momento, él era considerado un paria en la escuela, por lo que trató de compensar sus sentimientos de aislamiento al unirse a los boy scouts. Fue en esta época que sus fantasías sádicas y homicidas continuaron hasta el punto en que contemplaba el asesinato de extraños en la calle, y jugaba con la idea de atar y amordazar a los que se le resistieran. En 1974, la madre de Joubert se mudó con su familia a Portland, Maine, y consiguió un trabajo como contable. Se instaló en una casa de dos pisos en el barrio de clase media Oakdale. Mientras asistía a la escuela en Portland, los problemas de Joubert con sus compañeros comenzaron a intensificarse. A la edad de doce años tenía claras tendencias homosexuales, y era objeto de burlas a causa de ello.



Oakdale

Justo antes de su primera agresión, John Joubert perdió a un amigo, un chico más joven, con el que había empezado a desarrollar una relación latentemente homosexual. John se había ido de vacaciones durante el verano y cuando volvió, su amigo ya no estaba, se había mudado. La madre de John le dijo que no sabía adónde había ido su amigo y que simplemente iba a tener que aceptar la pérdida. Otra madre habría ayudado a su hijo a encontrar una dirección para mandar cartas, le habría animado a escribir, le habría dicho que quizá se podrían ver al verano siguiente, etcétera. La madre de Joubert, sin embargo, destruyó la alegría que esa relación le aportaba a su hijo y, poco tiempo después, John cometió su primera agresión grave.



Bienvenidos a Portland

A los trece años de edad, le clavó un lápiz en la espalda a una niña; según diría años después, se sintió estimulado sexualmente cuando ella gritó de dolor. Al día siguiente, sacó una navaja de afeitar y cortó a otra niña que andaba en bicicleta. En otro incidente, golpeó y casi estranguló a otro chico. Disfrutaba el poder de la intimidación y siguió atacando brutalmente a sus compañeros y a los niños más pequeños. Alrededor de los dieciséis años, estranguló a un niño de ocho años de edad, llamado Chris Day, casi matándolo. Cada ataque se daba con mayor intensidad y cada vez Joubert evadía el castigo. Con esos actos, cruzó el umbral de la conducta criminal activa. Una vez que las fantasías de John Joubert lo habían impulsado a atacar a otro ser humano, muy pocas cosas podían evitar que siguiera por ese camino hasta terminar asesinando.


En verano, Joubert iba a veces a ver a su padre, viajando solo más de 160 kilómetros en bicicleta, y una vez también hizo un viaje similar para visitar a un tío. Con tal de evitar tener que ir a una escuela pública que consideraba demasiado peligrosa, Joubert se hizo cargo de una ruta de reparto de periódicos y con lo que ganaba se pagaba él mismo la matrícula en un instituto católico, ya que su madre no quería pagarla. Sus compañeros de instituto lo atormentaban porque pensaban que era homosexual. Llevó a una chica al baile de fin de curso en la que sería su única cita en todos esos años, para evitar que insistieran en su homosexualidad. Formó parte de los equipos de carrera en pista y también era un ávido Boy Scout; incluso retrasó el momento en que recibiría su placa final de Eagle Scout para poder seguir en el programa el máximo tiempo posible.



Joubert como Boy Scout

En su anuario escolar escribió: “La vida es una autopista con muchas salidas. No te pierdas”. Tras graduarse en la secundaria, fue a una universidad militar en Vermont. La libertad que allí encontró hizo que no acudiera a clases o se quedara dormido, por lo que sacaba malas notas. Cuando no estaba bebiendo o durmiendo, jugaba a Calabozos y Dragones. Estuvo en esa universidad durante un curso, volvió a casa para el verano y luego se alistó en las Fuerzas Aéreas.



Joubert en el anuario escolar

Allí, en la escuela de formación de Texas, hizo amistad con un joven, eligieron el mismo destino y se alojaron juntos en Offutt en el verano de 1983. Fue entonces cuando Joubert empezó a coleccionar revistas sobre detectives. Al cabo de unas semanas, su compañero de habitación le dijo que los demás se referían a él y a Joubert como “las chicas”. Al compañero le perturbó mucho esa acusación y un día se cambió a otra habitación sin previo aviso; esto, combinado con una inesperada y costosa avería de su coche, le produjo el estado de ánimo adecuado para convertir en realidad su fantasía asesina.


En 1982, en Des Moines, Iowa, un joven repartidor de periódicos había desaparecido en circunstancias extrañas un domingo por la mañana, mientras repartía los periódicos. El chico, Johnny Gosch, nunca fue encontrado. El FBI había tardado mucho en implicarse en el caso y los Gosch dijeron a muchas personas que sentían rencor por ello. Su hijo había sido secuestrado dentro de los límites de un estado y, técnicamente hablando, el FBI no tenía jurisdicción, pero los padres pensaron que la primera agencia policial de Estados Unidos debería haber hecho algo más.



Johnny Gosch

Poco antes se produjo un caso similar, el de un joven llamado Adam Walsh, muerto a manos del asesino en serie Ottis Toole. Tras su desaparición, la policía de Florida le pidió al FBI que se involucrara en el caso, pero la petición fue denegada, ya que se trataba de un asunto local. Al no haber ningún indicio de un desplazamiento interestatal, el FBI no tenía jurisdicción. Más tarde, cuando la cabeza de Adam fue encontrada flotando en un canal y se sospechó de alguien que tenía un coche de otro estado, el FBI se interesó por el caso. En ese momento, sin embargo, John Walsh, el padre de Adam, rechazó la ayuda del FBI, por motivos que explicó más tarde. Dijo que el FBI no quiso ayudar cuando simplemente se trataba de un niño desaparecido y que lo hizo sólo tras hallarse la cabeza del chico, cuando su vida claramente ya no se podía salvar; los Walsh no necesitaban esa clase de ayuda. Más tarde, John Walsh se haría famoso a escala nacional como presentador del programa de televisión America's Most Wanted (Los más buscados de América).



Adam Walsh

Para ese entonces, no había ninguna ley federal que tratara sobre el asesinato en serie y la definición de secuestro era tal que el FBI sólo podía entrar en un caso si se exigía un rescate. La tragedia de los Walsh y los Gosch, junto con los esfuerzos de los defensores de los niños de todo el país, ayudó a cambiar la opinión imperante en Washington y las capitales de los estados sobre los niños desaparecidos y secuestrados. A principios de los ochenta, el gobierno del presidente Ronald Reagan presentó al Congreso un proyecto de ley que recogía varias cuestiones relacionadas con el crimen. Dicho proyecto pretendía que el asesinato, secuestro y otros crímenes serios formaran parte de la jurisdicción del FBI.



Las oficinas del FBI

El 22 de agosto de 1982 en la ciudad de Portland, Maine, John Joubert cometió su primer crimen. Richard "Ricky" Stetson, un niño de once años de edad, había ido a repartir periódicos. Al ver que no había regresado al anochecer, sus padres llamaron a la policía.



Richard "Ricky" Stetson

Los testigos recordaban haber visto al chico corriendo, seguido por un hombre joven en una bicicleta de montaña. Era Joubert, quien subió al niño a su auto, lo llevó a un lugar solitario, trató sin éxito de desnudarlo y lo mordió, dejando sus dientes marcados en el cuerpo del pequeño. Le clavó varias veces un cuchillo y terminó estrangulándolo.



El cadáver de Ricky Stetson


Al día siguiente, un automovilista vio el cuerpo del chico al lado de la Autopista I-295. Tenía en el cuerpo las mordeduras de Joubert. Un sospechoso fue arrestado por el asesinato, pero sus dientes no coincidían con la marca de mordedura en el cuerpo de Stetson, por lo que fue puesto en libertad después de un año y medio en prisión. Ninguna pista adicional se presentó en el caso hasta enero de 1984.



Las mordeduras dejadas por Joubert


Joubert atacó de nuevo en otra ciudad. El domingo 18 de septiembre de 1983, antes del amanecer, Danny Joe Eberle había despertado, se había vestido completamente menos con zapatos, porque le gustaba ir descalzo, a pesar de los comentarios de sus padres y había ido en bicicleta hasta una tienda de ultramarinos, donde recogió los periódicos que tenía que doblar y repartir en su ruta habitual. Danny tenía trece años, rubio, con ojos vivaces; medía 1.57 y pesaba cuarenta y cinco kilos. Su padre era un empleado de correos y su hermano, que era un poco mayor, también repartía periódicos en Bellevue, Nebraska, cerca de Omaha.



Danny Joe Eberle

Bellevue es un suburbio periférico de una típica ciudad del Medio Oeste estadounidense, un lugar tranquilo y ordenado, de ingreso medios. Fue mientras repartía los diarios que se topó con John Joubert. Este se acercó a Eberle, lo amenazó con un cuchillo, y le cubrió la boca con la mano. Obligó a Eberle a seguirlo hasta su automóvil y lo llevó a un camino de grava fuera de la ciudad. Después de obligarlo a que se quitara la ropa, lo apuñaló nueve veces.



Bellevue


A las 07:00 horas, el supervisor de la ruta de Danny empezó a recibir llamadas de gente del barrio que se quejaba de que no les había llegado el periódico. El hombre fue a buscar al chico, no encontró nada y luego despertó al señor Eberle, quien también buscó por la zona sin encontrar a su hijo. Los tres primeros periódicos habían sido entregados, pero la bicicleta de Danny estaba apoyada contra una cerca de la cuarta casa de la ruta. Los periódicos restantes estaban todavía en el bolso y no había señales de lucha. Danny simplemente había desaparecido.



La bicicleta de Danny Joe

Se avisó a la policía y ella, a su vez, llamó a la oficina del FBI en Omaha. Había algunas sospechas iniciales de que Danny podía haber acompañado a sus tíos en un viaje fuera del estado, donde su tío iba a buscar trabajo, pero esa hipótesis quedó pronto refutada. El hermano mayor de Danny Joe dijo que un hombre blanco joven, en un coche marrón, lo había seguido un par de veces en su propia ruta de reparto.



La búsqueda del niño




Había otros testigos que no podían dar muchos detalles, pero que creyeron haber visto un hombre en un coche que parecía seguir a niños de vez en cuando. Después del asesinato, Joubert fue a un McDonald's para lavarse la sangre y, a continuación, desayunó allí mismo.



El McDonald’s donde Joubert desayunó tras el crimen

Más tarde el mismo día, Joubert acudió a una reunión de los Boy Scouts en la que se habló del secuestro, aunque él no participó en la conversación. Luego volvió a su dormitorio y revivió lo acontecido mientras se masturbaba.



El lavabo del McDonald’s






Se inició un rastreo masivo de la zona, de casa en casa, y en la tarde del miércoles 21 de septiembre, el cuerpo de Danny fue hallado en unos matorrales al lado de un camino de grava, a unos seis kilómetros de donde se había quedado su bicicleta y a sólo unos pocos kilómetros de la frontera del estado de Iowa.



La escena del crimen de Danny Joe Eberle




El lugar estaba cerca de un camino de grava sin salida. Había un cruce cerca y uno de los caminos llevaba al río. El cuerpo estaba en el tipo de lugar donde la gente acude para organizar fiestas al aire libre o deja latas de cerveza vacías. Crecían hierbas altas pero el sitio era visible desde el camino.






Quien había dejado el cadáver allí, corrió el peligro de quedar expuesto por los faros de algún coche pasando, si todavía era de noche, o de ser descubierto de alguna otra forma. Al público se le había dicho que Danny Joe Eberle había sido asesinado con un cuchillo. No se reveló que el chico también había sido mutilado.



El cuerpo estaba boca abajo, como si se hubiera caído o lo hubieran arrojado a las hierbas, con las manos y los pies atados a la espalda con una cuerda. También le habían atado las manos y los pies, tenía la boca tapada con esparadrapo y sólo llevaba ropa interior. Se encontraron trozos de cuerda en el lugar.



El cadáver de Danny Joe Eberle 




Había múltiples heridas profundas, de arma blanca, en el pecho y la espalda. Le habían cortado el cuello. Al parecer, le habían seccionado un trozo de carne del hombro y en el muslo izquierdo había unas heridas post mortem que parecían tener un patrón de tipo cruzado. Lo golpearon en la cara y tenía marcas de piedras por todo el cuerpo.



El informe forense sugería que el cuerpo había sido desplazado quizá varias veces después de la muerte, porque se halló una piedra dentro de la boca de la víctima, debajo del esparadrapo; que Danny posiblemente había estado con vida hasta un día después de su secuestro; y que fue asesinado poco antes de encontrarse su cuerpo. No había sido agredido sexualmente de ninguna manera, ni le habían quitado la ropa interior. El cuerpo no presentaba heridas defensivas.



Cuando Danny Joe Eberle fue secuestrado, el proyecto de ley sobre el secuestro se acababa de aprobar y todo el FBI quería prestar la máxima ayuda posible.



Escudo de la policía de Bellevue

En cuanto se denunció la desaparición de Danny Joe, el jefe de la oficina del FBI en Omaha mandó al subjefe, John Evans, a Bellevue, la pequeña ciudad donde se había producido el secuestro y que estaba cerca, para ver qué se podía hacer, y luego pidió permiso para que Evans se quedara allí hasta que se resolviera el caso.



Los titulares

Evans era el modelo por excelencia del buen agente del FBI: un hombre comprometido con el bienestar de la comunidad, justo el tipo de hombre que transmitiría el deseo del FBI de colaborar en un caso difícil. De hecho, John Evans llegó a implicarse tan profundamente y estuvo tan decidido a resolver el caso, trabajando estrechamente con las autoridades locales, estatales y militares en un esfuerzo coordinado, que fue algo único en aquellos tiempos.



El agente John Evans

Según diría el criminalista Robert K. Ressler, quien fue llamado al sitio del asesinato, al parecer el asesino había matado al niño de manera espontánea, luego lo había cortado en la nuca, quizá con la idea de decapitarlo, descuartizarlo y esparcir los trozos, pero era notorio que cambió de opinión porque resultó difícil de hacer y, al final, simplemente lo dejó en un lugar que le pareció remoto.



La ropa de Danny Joe Eberle

Esto indicaba que el asesino nunca había descuartizado un cuerpo, pero sí podía haber matado antes. Hubo agentes del FBI vigilando el funeral, el entierro y la tumba del niño, así como el lugar donde el cuerpo fue encontrado y el sitio en el que Danny había sido secuestrado, pero no hubo suerte.



La cuerda





La cuerda utilizada para atar al niño fue enviada al laboratorio del FBI para ser analizada y no correspondía a ninguna muestra conocida. Aquello era una pista importante, porque el hecho de que fuera tan excepcional podría ayudar a atribuirle el crimen a quien tuviera trozos de cuerda similares.









Además de ayudar con el trabajo de laboratorio, el FBI quería poner todos sus recursos en el caso, así que se movilizó también a un equipo de hipnosis de San Antonio, Texas. El hermano mayor de Danny y otros testigos accedieron a ser hipnotizados con el fin de que intentaran recordar lo que habían visto.


Aportaron muy poca información. La familia Eberle sobrellevaba la situación, con la ayuda de su fe y el apoyo moral de sus vecinos y la gente de la parroquia.



La tumba de Danny Joe Eberle


El viernes 2 de diciembre de 1983, a las 08:30 horas, Christopher Paul Walden, el joven hijo de un oficial de la base aérea de Offutt, se fue caminando rumbo a la escuela en el condado de Papillion, Nebraska, cerca de Omaha. Fue visto por última vez subiéndose a un coche con un varón blanco.



Christopher Walden

Era Joubert quien, conduciendo su auto, se aproximó hasta Walden mientras este caminaba, le mostró la funda de su cuchillo y le ordenó que se metiera en el coche. Después de conducir rumbo a unas líneas férreas fuera de la ciudad, le ordenó que bajara del auto y se desnudara, quedando sólo en ropa interior. El niño obedeció, pero se negó a acostarse en el piso. Después de una breve lucha, Joubert lo dominó y después lo apuñaló. Le cortó la garganta tan profundamente que casi lo decapitó.



La búsqueda de Christopher Walden



Tres días después, dos cazadores de pájaros encontraron su cadáver en una zona boscosa, a ocho kilómetros del lugar donde fue secuestrado. Christopher Walden tenía la misma estatura y edad que el joven Eberle, pero pesaba siete kilos menos.



El hallazgo

El patrón de las heridas post mortem de la segunda víctima indicaba que las cuchilladas iban en aumento. Fue un golpe de suerte que el cadáver apareciera en ese momento, porque acababa de empezar una fuerte nevada. Unas pocas horas más y la nieve habría cubierto por completo el cuerpo y las huellas de alrededor, con lo que muy probablemente no habría sido descubierto hasta el deshielo primaveral.



El cadáver de Christopher Walden



Según los indicios, Danny Joe Eberle había sido asesinado en un lugar y abandonado luego en otro, entre los matorrales, cerca del río. El segundo chico, Walden, fue encontrado en pleno bosque pero, a diferencia de Eberle, parecía haber sido asesinado en el mismo lugar en el que fue abandonado. Las huellas que aparecieron junto al cuerpo casi cubiertas por la nieve, mostraban claramente que dos personas habían llegado a ese lugar y que sólo una se había marchado.



Las huellas en la nieve


La ropa de Walden estaba a su lado. Por lo visto, el asesino había obligado a Walden a entrar en el bosque, le había ordenado que se quitara la ropa y después lo había matado. Tampoco se hallaron señales de violación. Los cortes eran más extensos en el segundo asesinato que en el primero.



La ropa de Christopher Walden

Durante el tiempo transcurrido entre el primer asesinato y el segundo se descubrió que algo que se tomó por una pista, en realidad no lo era. La piedra en la boca de Danny Joe, que al principio parecía demostrar que el cuerpo había sido transportado desde otro lugar, resultó ser un error. El forense originalmente afirmó que había encontrado una piedra en la boca de Eberle, pero más adelante se retractó y explicó que la piedra venía de otro caso y que no tenía nada que ver con la muerte del niño.



La escena del crimen de Christopher Walden


El grupo de trabajo de la policía montó lo que se llamaba un “Código 17”: en caso de que se produjera otro secuestro, toda el área del condado de Papillion podía ser acordonada en once minutos. De esta forma se esperaba que, si otro niño era secuestrado, el culpable sería detenido antes de llevárselo al bosque para matarlo.



Las evidencias en el caso de Christopher Walden





La campaña mediática fue tremenda y así lo fue también la cooperación del público. Esto fue probablemente la causa de que no hubiera más asesinatos en el resto del año. Durante varias semanas, las autoridades locales detuvieron a muchos criminales sexuales conocidos y los interrogaron.



El pánico


La gente de la localidad se quedó sorprendida por el gran número de delincuentes cuyo comportamiento criminal era tan visible, que había llamado la atención de la policía. Se detuvo y condenó a media docena de diversos delincuentes, como un pederasta que solía empujar a los niños al interior de su Cadillac para abusar de ellos. Surgió una testigo que había visto a Walden y a un varón joven caminando juntos antes del secuestro.



Retrato robot del sospechoso


Fue sometida a hipnosis y consiguió recordar que los dos tenían más o menos la misma estatura. Incluso recordó los primeros dígitos de la matrícula del coche hacia el que ambos se dirigieron. Este número llegó rápidamente al departamento de tráfico del estado, donde se hizo una búsqueda por ordenador; había casi mil automóviles en el estado con esos dígitos en la parte inicial de la matrícula, pero había muchos menos en la zona del condado de Papillion.



Conferencia de prensa sobre los crímenes


La policía estaba a punto de investigar cada coche del listado cuando, a las 08:30 horas del 11 de enero de 1985, la suerte les sonrió. Una maestra de la guardería parroquial observó a un hombre que parecía rondar por la zona en su coche. Era un hombre joven y delgado que encajaba con la descripción difundida por los medios de información. El automóvil no encajaba, pero el conductor sí. El hombre, al ver que la maestra había escrito algo, aparcó y llamó a la puerta de la guardería, entró con un empujón cuando la maestra abrió y pidió llamar por teléfono. Ella se negó. Entonces amenazó con matarla y le dijo que le diera la hoja de papel en la que había escrito la matrícula de su coche. La maestra logró escapar a otro edificio parroquial y llamó a la policía. El hombre se fugó en el coche.



El auto de Joubert



Con la matrícula en la mano, la policía no tardó mucho en localizar al propietario del vehículo, un concesionario de Chevrolet cercano. Acudieron allí rápidamente y constataron que el coche avistado por la profesora era un vehículo de sustitución que le había sido prestado a un soldado de la base de Offutt, cuyo coche estaba siendo reparado en el taller. Dicho vehículo se ajustaba a la descripción que varios testigos habían proporcionado y los primeros dígitos de la matrícula eran iguales a los que la testigo recordó bajo hipnosis.



La Base Aérea de Offutt


Cuando miraron el interior del coche, los policías vieron algunas cuerdas y un cuchillo. La policía solicitó una orden de registro antes de abrir el coche. Más tarde, se advirtió que este vehículo era el número cuatro del listado de mil coches generado por eI ordenador del departamento de tráfico y que muy probablemente habría sido investigado unos días más tarde.



El cuchillo

Incluso antes de registrar minuciosamente el coche, la policía alertó a la base aérea y un equipo compuesto por un agente del FBI, un teniente de la policía del condado de Papillion y varios agentes de la OSI (Oficina de Investigaciones Especiales de las Fuerzas Aéreas) se dirigió inmediatamente al dormitorio del soldado de primera John Joseph Joubert IV, quien se desempeñaba como técnico de radar y trabajaba en mantenimiento.



El armario de Joubert


Joubert accedió a que se registrara su alojamiento. Los investigadores encontraron más cuerdas. También había un cuchillo de caza y dos docenas de revistas de detectives; una de las revistas en particular estaba muy desgastada y tenía un artículo sobre la muerte de un repartidor de periódicos.



Las revistas de detectives de Joubert



En ese momento, Joubert era jefe de un grupo local de los Boy Scouts. Fue sometido a un largo interrogatorio por varios equipos de agentes. Al principio negó las acusaciones y dijo que todas las pruebas eran circunstanciales y que nunca serían suficientes para condenarle.



Joubert en su grupo de Boy Scouts

Cuando los agentes le dijeron que las cuerdas encontradas en su cuarto y en su coche eran iguales a las que se usaron con la primera víctima y que era un tipo de cuerda muy raro que el jefe del grupo de scouts había llevado consigo desde Corea, Joubert pidió hablar con el jefe en cuestión y con uno de los scouts, un chico de catorce años con el que había tenido una relación muy íntima.



El arresto de Joubert


Conversó con ellos y poco antes de la medianoche del 11 de enero, confesó haber asesinado a los dos niños, aportando detalles que sólo eI auténtico asesino podía conocer. Cuando confesó, Joubert dijo que había usado las revistas de detectives en sus rituales masturbatorios.



La ficha de detención


Dijo no haber tenido relaciones sexuales con los niños muertos y negó incluso más tajantemente haberlos conocido previamente, diciendo que nunca le habría hecho ese tipo de cosas a un chico conocido como, por ejemplo, los del grupo de Boy Scouts. Durante su confesión inicial, también dijo que tras el incidente en la guardería supo que lo detendrían ese mismo día y que se alegraba de haber sido detenido, porque estaba seguro de que habría vuelto a matar.



La policía de Bellevue


Inicialmente se declaró inocente, a pesar de haber confesado los crímenes, luego cambió de opinión y se declaró culpable. Un panel de tres jueces ordenó evaluaciones psiquiátricas, recopiló todo tipo de informes y llegó finalmente a la conclusión de que Joubert había sido muy consciente de la naturaleza del Bien y del Mal cuando cometió los asesinatos y lo condenó, por tanto, a morir en la silla eléctrica. La sentencia fue apelada varias veces, con el resultado de que Joubert pasó mucho tiempo en el corredor de la muerte.



El expediente de Joubert


Uno de los psiquiatras que evaluaron a Joubert fue el Dr. Herbert C. Modlin del Centro de Psiquiatría Forense y la Clínica Menninger, quien informó al Tribunal lo siguiente: “Este hombre parece ignorar lo que son el amor y el afecto, como si nunca hubiera experimentado estos sentimientos. Al describir la relación con su hermana, lo mejor que pudo decir fue: ‘No nos odiábamos’. Llama la atención que este hombre inteligente fuera incapaz de describir ni a su padre ni a su madre.



Centro de Psiquiatría Forense

"Parece estar tan alejado de las experiencias emocionales que se podría pensar que padece algún proceso disociativo crónico. Sospecho que es remotamente consciente de este defecto o esta carencia y que los homicidios fueron, en parte, un intento de experimentar emociones fuertes”.



Joubert en prisión


Para el Dr. Modlin, muchas preguntas sobre Joubert y sus crímenes quedaron sin respuesta. ¿Por qué las víctimas tenían trece años? ¿Por qué eran desconocidos? ¿Por qué las apuñaló y Ies hizo múltiples cortes? ¿Por qué les quitó parcialmente la ropa? ¿Por qué los secuestros tuvieron lugar por la mañana?



Los titulares sobre el arresto de Joubert


Se revivió además el caso de Richard “Ricky” Stetson. La mayoría de los testigos, al ver fotos de Joubert, creyeron que él era el individuo al que vieron junto a la víctima pero, después de varios años, no podían estar completamente seguros. El agente Dan Ross fue a la cárcel estatal de Nebraska y, aunque fue difícil, logró obtener huellas de mordedura de Joubert.



Mapa de los crímenes






Luego se las enseñó a un experimentado odontólogo forense, el Dr. Lowell Levine, director de la Unidad de Ciencias Forenses de la Policía Estatal de Nueva York. Tras examinarlas, el Dr. Levine estuvo convencido de que las huellas de Joubert coincidían perfectamente con las obtenidas del cuerpo de la víctima.


A medida que se investigaba el asesinato de Portland, se descubrieron otros crímenes que se remontaban todavía más en el tiempo. En 1980, hubo varias agresiones con arma blanca no resueltas, una a un niño de nueve años y otra a una maestra de entre veinte y treinta años. Ambas víctimas sufrieron lesiones bastante graves y tuvieron suerte de sobrevivir. Tenía poco sentido intentar acusar a Joubert de aquellos incidentes, pero el asesinato de Ricky Stetson sí reclamaba una respuesta.



Joubert trasladado durante el juicio


Un panel de tres jueces lo condenó a muerte. Joubert también fue condenado a cadena perpetua en Maine en 1990 por el asesinato de Ricky Stetson; mencionaron que Joubert era “un depravado excepcional”. En 1995, Joubert presentó un recurso de habeas corpus a los tribunales federales de Estados Unidos. Sus abogados argumentaron que el factor agravante de la "depravación excepcional" era inconstitucional y el Tribunal estuvo de acuerdo.




El estado de Nebraska apeló a la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Nebraska, que anuló la apelación, diciendo que Joubert había mostrado un comportamiento sádico por torturar Eberle y Walden. Si su condena en Nebraska hubiera sido conmutada, lo habrían tenido que llevar a Maine para que cumpliera allí la cadena perpetua a la que había sido condenado.



Joubert en 1996, tras ser condenado


El agente Robert K. Ressler recordaría tiempo después: “No pude entrevistar a Joubert hasta que finalizaron los juicios en Maine y Nebraska, años más tarde. Me acompañaron el agente especial Ken Lanning, nuestro experto sobre maltrato infantil, y un agente de la oficina del FBI en Omaha. Joubert había ganado un poco de peso en prisión y al fin parecía un hombre joven en vez de un chico crecido.



Robert K. Ressler

“Las autoridades penitenciarias me informaron de que Joubert había estado haciendo dibujos en papel higiénico en el corredor de la muerte y que le habían quitado esos dibujos. Eran de bastante calidad, bien dibujados, pero lo que mostraban era escalofriante. Uno de los dibujos era el de un chico al lado de la carretera, atado como un cerdo de pies y manos, y el otro mostraba un niño arrodillado y un hombre que le clavaba un cuchillo. Al principio, Joubert no quería hablar con nosotros, pero conseguí que se soltara un poco, demostrándole mi gran interés por su caso (…) Le pregunté sobre los sucesos estresantes de su pasado y fue entonces cuando recordó que, antes de comenzar a hacerle daño a nadie, había perdido a un amigo. Su madre se negó a ayudar le a encontrar al amigo y Joubert se quedó muy afligido. Poco después empezó a inclinarse hacia el asesinato. Durante la entrevista, me preguntó con bastante aflicción si el FBI podría ayudarle a encontrar a su amigo. Le dije que lo intentaría. Admitió haber cometido los asesinatos y empezamos a hablar sobre los detalles.


“Entre los muchos que quería estudiar había tres que me interesaban particularmente: las marcas de mordedura no explicadas, las revistas de detectives y el criterio de elección de las víctimas. Todos estos detalles guardaban relación entre sí. Nos habló de la fantasía que había tenido desde los seis o siete años en la que practicaba el canibalismo. La realización de esa fantasía había sido el motor que impulsó sus asesinatos. Los mordiscos en los cuerpos de las víctimas incluida la primera, la de Portland formaban parte de su fantasía. Según cabía presumir, los cortes en la pierna de Eberle, aquel patrón de tres en raya que tantos quebraderos de cabeza nos dio, tenían por objeto borrar las mordeduras que había hecho en esa zona.



La entrevista con Joubert

“Le pregunté si había aprendido de las revistas de detectives que la policía puede identificar a un asesino a través de las marcas de mordedura, por la odontología forense, y dijo que sí. De hecho, una de las razones por las que leyó esas revistas fue porque quería información sobre métodos para evitar la detección. La razón principal, no obstante, fue la estimulación; para él, lo mismo que para muchos asesinos, las revistas de detectives eran pornografía, a pesar de que no mostraban cuerpos desnudos, sino sólo sugerencias de dominación, tortura y esas cosas. Le pregunté cuándo había empezado a leer esas revistas y me dijo que a los once o doce años, cuando acompañó a su madre a una tienda de ultramarinos y las vio en una estantería. Las imágenes de gente que estaba siendo asustada y amenazada le excitaron, así que consiguió una de las revistas y la empleó como fuente de inspiración en la masturbación y en su fantasía de estrangular y apuñalar. En otras palabras, casi una década antes de que cometiera los crímenes, su mente ya relacionaba las revistas con la excitación sexual y el asesinato.


“Después de seis o siete horas de entrevista, Joubert me hizo una pregunta: ‘He sido bueno con usted, señor Ressler, así que, ¿podría hacerme un favor? Consígame una serie de fotos de escenas de mis crímenes. Hay algo que tengo que aclarar en mi mente’. Ese hombre joven, que en aquel entonces tenía 28 años, se encontraba en el corredor de la muerte por haber cometido varios asesinatos y, a pesar de eso, todavía quería tener fotografías de los crímenes, probablemente para masturbarse. Le dije que no podía acceder a su petición y salí de la entrevista con la triste idea de que la terrible fantasía de John Joubert probablemente lo acompañaría hasta su muerte”.



La silla eléctrica donde fue ejecutado

El 17 de julio de 1996, John Joseph Joubert IV fue ejecutado en la silla eléctrica. Durante su ejecución, Joubert sufrió una ampolla de cuatro pulgadas en la parte superior de la cabeza y otras ampollas en ambos lados de la cabeza por encima de los oídos.




BIBLIOGRAFÍA:







FILMOGRAFÍA:

13 comentarios:

Carmen dijo...

Wow, no sabia de esta historia, que mente tan retorcida!!!!

Maria L. Torres dijo...

Tremenda a como siempre Escrito, verdaderamente cada dia se es mas imposible poder llegar a entender el nivel de maldad que lleva a eun ser humano a hacer esto. Mi saludos sangrientos...............

Anónimo dijo...

Estupenda investigación. Creo que conocía este caso por "crímenes imperfectos" si no recuerdo mal.. Añadir que descubrí esta página hace tan sólo unos días y estoy enganchadísima!!
Saludos, Vanesa.

Liliana Moreno dijo...

Excelentemente documentado. Gran asidua lectora Escrito. Muchas felicidades!!

Liliana Moreno dijo...

Por cierto siempre quize leer la historia detras de John Walsh "America's Most Wanted" y mira la encontre aqui, agradable sorpresa. Saludos Escrito Con Sangre!

**La Bruja** dijo...

Triste. Desamor y abandono por parte de los padres produjeron un monstruo.

Escrito con Sangre dijo...

Liliana Moreno: para más datos sobre el asesinato de Adam Walsh, te sugiero leer esta otra entrada: http://escritoconsangre1.blogspot.mx/2010/08/henry-lee-lucas-y-ottis-toole-asesinos.html

Edgar Batis dijo...

Buena redaccion lo que quisiera entender porque la mayoria de los inteligentes asesinos son unos homosexuales :P q vivan los asesinos seriales <3

Laura Romero dijo...

No conocia este caso. Muchas gracias Escrito y hasta el domingo que viene.-

luly de Santa Fe, Argentina dijo...

Hace dias estoy leyendo esta pagina! Me fascina leer estos casos y no dejo de sorprenderme de lo retorcidas que pueden llegar a ser las mentes de estos asesinos! Saludos y felicitaciones!

Bonnie H dijo...

No habia escuchado de ete caso escrito cuando podrías hablar sobre baby face nelson o pretty boy floyd es que siempre me han llamado la atención los criminales de la gran depresión

Escrito con Sangre dijo...

Hola, Bonnie. Puedes leer dos historias sobre esa etapa en estos links. Primero, la de Bonnie y Clyde:

http://escritoconsangre1.blogspot.mx/2010/01/bonnie-parker-y-clyde-barrow-y-clyde.html

Y también la de John Dillinger, donde se menciona también a varios bandoleros de la época de la Gran Depresión:

http://escritoconsangre1.blogspot.mx/2010/01/john-dillinger-enemigo-publico-numero.html

¡Gracias y no dejes de leernos!

Ampersand dijo...

Terrible efecto que puede ejercer en la mente humana un desorden funcional o estricatemente de conducta, porque el aspecto general y primera impresión que da en sus fotografías al momento de su detención es la de un muchacho demasiado joven para haber cometido los crímenes, aunado a que tenía coeficiente intelectual alto y tendencias homosexuales, datos que sirven como referencia.

Caras vemos, asesinos potenciales no sabemos, pero como mencionas en la tipología de asesinos seriales en donde incluyes a Joubert, hay características que se muestran en general en individuos de esta clase .... Saludos !!!!