Mario Aburto Martínez: el asesinato de Luis Donaldo Colosio


“Hoy te recordaré sin conocerte con un dejo de lástima y tristeza.
Lástima por este México, botín de saqueadores,
que cada día cae fulminado por muchos asesinos y vuelve  a levantarse,
como tú, que caíste para notificarnos que estamos desahuciados
si seguimos por este mal camino infestado de injustos y canallas.
Tristeza, porque te nos quedaste en simple expectativa, en antemano,
víctima irremediable de perros de hortelano,
tu destino Partido, tu estirpe en orfandad en el plazo de un año.
Por esta vez disculpa porque no te lloramos.
Un deseo de venganza se nos quema en las manos.
Esta vez el perdón no es de buenos hermanos”.
Magno Garcimarrero. “LDC”


Mario Aburto Martínez nació en Zamora, Michoacán (México) el 8 de julio de 1971; aunque él siempre aseguró haber nacido el 3 de octubre de 1970. Sus padres fueron Rubén Aburto y María Luisa Martínez, ambos campesinos. Tuvo cinco hermanos: Rafael, Rubén, José Luis, Elizabeth y Karina. Mario Aburto refería a sus compañeros de la secundaria que "tenía muchos problemas con sus papás, que no quería a su papá, porque siempre lo hacía a un lado"; el padre además golpeaba a su madre por celos. Aunque fue un niño solitario, cuando era joven se convirtió en un muchacho que gustaba de socializar. Era obrero mecánico. Pasó su juventud recorriendo el país reuniéndose con personas de las más diversas opiniones políticas. Estudió en un seminario, pero lo abandonó cuando supo que lo enviarían a Puerto Rico. Era tímido con las mujeres, pero sus amigos lo recuerdan cantando y disfrutando las fiestas. De origen humilde, a veces fantaseaba con llegar a posiciones de poder para lograr escapar de la miseria que lo rodeaba.



Autorretratos de Mario Aburto, representándose cuando era joven

Aburto vivió en varias ciudades, pero se estableció en Tijuana, Baja California Norte. Trabajó en varias cosas sin durar en sus empleos. Bebía cerveza y a veces tenía episodios religiosos, en los que hablaba constantemente de Cristo. Según un testimonio, Aburto trabajó un tiempo en la funeraria de un hombre apellidado Apodaca. Apocado y solitario, pasaba largas tardes en compañía de cadáveres, mientras soñaba con destacar por alguna razón.




Los antecedentes: la designación
El clima político en México se enrareció desde 1993, con el asesinato en el aeropuerto de Guadalajara del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. En este contexto y mientras se finalizaban las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Canadá, Estados Unidos y México, el presidente Carlos Salinas de Gortari decidió que era el momento de designar a quien sería su sucesor en la presidencia de la República, una vieja costumbre conocida en México como “El Dedazo”.


Salinas declaró en varias ocasiones que desde el principio de su sexenio había decidido que un miembro de su equipo y amigo personal desde muchos años atrás, Luis Donaldo Colosio Murrieta, sería su sucesor, por lo que nunca contempló a otros aspirantes; así, desde finales de la década de los ochenta fue "preparándolo", convirtiéndolo sucesivamente en diputado, senador, coordinador de su propia campaña, líder nacional del PRI, Secretario de Desarrollo Social y finalmente candidato presidencial. Con la ratificación del TLC el 17 de noviembre de 1993, Salinas de Gortari tuvo despejado el camino de la sucesión.



Carlos Salinas de Gortari

Hasta ese momento había pasado enviando señales de que el bueno podía ser el regente Manuel Camacho Solís o el Secretario de Sedesol, Luis Donaldo Colosio. En un principio, Colosio creía tener pocas posibilidades; en cambio, Camacho Solís estaba muy seguro y se lo dijo a su rival; incluso le propuso la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, en junio, Salinas mencionó públicamente que de niño Colosio había sido uno de los más aplicados alumnos de primaria, por lo que fue llevado a saludar al presidente Adolfo López Mateos en la residencia oficial de Los Pinos. Esto se leyó como una señal a favor del Secretario de Desarrollo Social, quien dijo: "El dedazo no lo voy a poder evitar yo, ni Camacho ni nadie" y siguió a la expectativa. Pronto hubo más indicios de que él era el bueno, pues en realidad con él Salinas utilizó el viejo truco mexicano de "tapar destapando" o de "engañar con la verdad".



Luis Donaldo Colosio en su adolescencia


Camacho Solís no fue invitado a la celebración de la ratificación del TLC, y el 20 de noviembre, durante el desfile, Salinas lo trató muy mal y Camacho, según declaró después, tuvo la clara percepción de que ya había sido descartado. Desesperado, el lunes siguiente fue a Los Pinos y le expuso a su viejo amigo por qué el único y verdadero tapado tenía que ser él. Le dijo que el régimen se hallaba dividido en un sector excluyente, duro, el de José María Córdoba Montoya, el superasesor de Salinas, y otro incluyente, de apertura: el suyo, que en ese momento era el que necesitaba el país. Repasó las críticas que se le hacían, las rebatió, hizo diagnósticos y ofreció puestos para todos en su gabinete. A su viejo amigo le pidió que no se retirara de la política, pues habría formas nuevas de aprovechar su capital político. No especificó qué haría si no era elegido. Salinas lo escuchó con toda atención, y nada más le dijo que no había dos líneas en su gobierno, sino una sola: la suya.



Manuel Camacho Solís


Esa misma noche, la cúpula de los priístas se reunió en casa del Secretario de Gobernación, Patrocinio González Garrido y Camacho Solís tuvo un nuevo conflicto con los cordobistas. Finalmente llegó Salinas, quien hizo un diagnóstico de sus colaboradores presentes y según sus palabras, Camacho resultó ser el hombre que entendía el momento y los cambios que necesitaba México; Colosio, por su parte, tenía el mérito de haber trabajado con Manuel Camacho. El regente sintió que él sería elegido. Tenía todo listo, además: su estrategia política y el programa de sus primeros días como presidente.




El jueves, Salinas reunió a los dos aspirantes en un acto del programa Solidaridad. Camacho Solís le preguntó a su rival por qué se alineaba con Córdoba. "Cada quien mata las puIgas como puede", respondió Colosio. "Este juego es demasiado duro, Manuel", agregó después. "¿No crees que para la próxima ya no debe ser así?" Después, el presidente se colocó entre ambos, pero la silla del Secretario de Desarrollo Social estaba más próxima a él. De ahí los dos se fueron a Sonora, la tierra de Colosio, donde quedó clarísimo quién era el bueno.



Luis Donaldo Colosio Murrieta



El sábado, Salinas reunió en Los Pinos a Fernando Ortiz Arana, el nuevo presidente del PRI, Colosio, Patricio Chirinos y José María Córdoba Montoya, e hizo un destape íntimo del sonorense. El domingo Salinas invitó a desayunar en el Campo Marte al líder obrero Fidel Velázquez, y al presidente y los líderes de los sectores del partido oficial. "El PRI tiene al hombre idóneo", dijo Salinas, y abrió la puerta de un salón por donde llegó Colosio. "¡Nos adivinó el pensamiento!", exclamó Fidel Velázquez y a continuación pidió ser el destapador oficial, pero no pudo porque tan pronto como salió del Campo Marte, Ortiz Arana destapó al candidato en una conferencia de prensa.


Después vino la postulación. Muy correcto e institucional, Pedro Aspe fue a felicitar a Colosio, al igual que los cordobeses Emilio Gamboa, Emilio Lozoya y Ernesto Zedillo Ponce de León, "miembro de la generación del cambio", quien fue nombrado ahí mismo coordinador de la campaña.



Fernando Ortiz Arana y Luis Donaldo Colosio durante la toma de protesta como candidato a la Presidencia

Colosio declaró que continuaría la misma estrategia económica y el Programa Nacional de Solidaridad, es decir: el salinismo. "Éste es un bello día. Hay ya una opción para el futuro que decidirán los mexicanos", dijo a su vez Salinas.



Sin embargo, Manuel Camacho Solís no fue a felicitar al candidato. Se hablaba de una escisión inminente en el sistema. Salinas le telefoneó y el aún regente quedó de verlo al día siguiente. Colosio también llamó, le pidió que fuera a felicitarlo, pero Camacho no quiso.



Colosio con su hijo

Volvió a llamarle Salinas. "Es muy importante tu presencia, Manuel. Son las reglas del sistema", le dijo, y le advirtió que no podría responder de las reacciones si no se disciplinaba.



Manuel Camacho Solís y Luis Donaldo Colosio

Después le mandó a amigos mutuos para que lo convencieran. Fue inútil. Hasta el día siguiente, después de una dura confrontación en Los Pinos, Camacho Solís avisó que no rompía con Salinas y que apoyaría a Colosio; renunció a la Regencia y se pasó a la Secretaría de Relaciones Exteriores. No hubo sangre y todo se arregló; sin embargo el PRI nunca le perdonó el desplante y detestó a Camacho a partir de ese momento.



Manuel Camacho Solís y Carlos Salinas de Gortari


Según algunos testimonios, Carlos Salinas de Gortari no estaba de acuerdo en que Colosio mostrara tendencias a hacer un juego propio. Salinas sabía que el candidato resentía fuertes presiones para que pintara su raya ante él, y que el PRI pretendía recuperarse a través de él. Además, había cometido el desacato inadmisible de tratar de reunirse con Cuauhtémoc Cárdenas, el mayor enemigo de Salinas.



Luis Donaldo Colosio y Carlos Salinas de Gortari


Esto fue impedido rápidamente por José María Córdoba Montoya, quien impuso a Ernesto Zedillo Ponce de León como coordinador de la campaña, pero también como candidato alterno, como se empezó a decir a los veinte días de la postulación. Un destacado periodista le preguntó alguna vez a Colosio su opinión sobre la familia Salinas de Gortari. Su respuesta fue otra pregunta: “¿Has visto El Padrino?”



Ernesto Zedillo Ponce de León

La campaña, por otra parte, no arrancaba porque Salinas no daba la luz verde, así es que entre los panegíricos al presidente, Colosio dijo que se debía pasar de “las buenas finanzas nacionales a las buenas finanzas familiares". Esto se vio como una crítica en Los Pinos, las relaciones se enrarecieron y Salinas empezó a pensar que su decisión había sido apresurada.



Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas de Gortari y Manuel Camacho Solís


La revista Siempre! reveló que, apenas en la segunda semana de diciembre, Colosio quedó pasmado y aterrado cuando Patrocinio González Garrido, el Secretario de Gobernación, en nombre del presidente y de Córdoba Montoya le pidió que renunciara a la candidatura. Colosio se negó rotundamente y González Garrido prefirió explicarle a Salinas que el candidato había dicho que sí, pero que lo sometieran a un referendo. En todo caso, Luis Donaldo Colosio no inició su campaña y desde el 19 de diciembre, consternado, titubeante, se eclipsó.




El derrumbe: el levantamiento del EZLN
Los primeros minutos del primero de enero de 1994, el día en que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio y la familia Salinas daba una fiesta en Los Pinos después de vacacionar en Huatulco, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), compuesto por dos mil indígenas mayas (tojolabales, tzotziles, tzeltales, lacandones), armados con rifles AK-47, machetes y estratégicos fusiles de palo, ocupó San Cristóbal de Las Casas, Ocosingo, Altamirano, Las Margaritas, Abasolo y Chalán del Carmen, en el estado de Chiapas. Bloquearon las carreteras y los zapatistas, con pantalón verde olivo y camisa café, entraron en las ciudades y tapizaron las paredes con la Declaración de la Selva Lacandona, cuyo "¡Ya basta!" se volvió lema de batalla. Al principio tenían el rostro descubierto, pero días después se los cubrieron con pasamontañas y paliacates.






El alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)




El EZLN le declaraba la guerra al ejército mexicano, "pilar básico de la dictadura de Carlos Salinas de Gortari", y pedía la deposición del presidente. Explicaba su alzamiento por la marginación insoportable que vivían los indígenas; se presentaba como "fuerza beligerante", se sometía a las disposiciones de la Convención de Ginebra y solicitaba que la Cruz Roja Internacional vigilase los combates.



Zapatistas abatidos



Los zapatistas tomaron varios edificios públicos y tuvieron enfrentamientos que dejaron docenas de muertos y varios heridos. Ocuparon la estación radial XEOCH de Ocosingo para difundir sus proclamas y, más tarde su líder, el Comandante Marcos (quien días después cambiaría su grado al de Subcomandante) conversó con la gente, los escasos periodistas y los turistas, en la presidencia municipal de San Cristóbal de Las Casas. Explicó que habían elegido levantarse en armas ese día porque el TLC era un acta de defunción de las etnias de México, "que son prescindibles para el gobierno de Carlos Salinas de Gortari". Aseguró que se proponían avanzar hacia el centro del país y llegar a la capital, que el EZLN estaba compuesto por indígenas y que no había guatemaltecos ni otros extranjeros entre ellos.



El Subcomandante Marcos

Marcos era un hombre en la treintena, de tez blanca y el rostro cubierto por un pasamontañas muy holgado. Vestía de negro con un chuj o cotón chamula; fumaba pipa, utilizaba un reloj de pulsera Casio, era un campeón mundial de la comunicación y mezclaba el humor con una conciencia fría de la situación que se había creado. Aunque el EZLN estaba dirigido por un Consejo de Indígenas, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), desde un principio fue claro que Marcos tenía el bastón de mando.


En la capital, Salinas apenas podía digerir el golpe, él cual de entrada dejaba ver que en vez de ingresar en el primer mundo, México seguía anclado en el tercero. Todo el proyecto de su gobierno se hacía añicos. Algunos afirmaron que Salinas era “el Comandante Carlos”, pues atribuían la rebelión zapatista al maquiavelismo del presidente. Otros más aseguraban que se trataba de una conjura priísta, en la que participaban Colosio, Camacho, Fernando Gutiérrez Barrios y el ex presidente Luis Echeverría, para parar a Salinas.


Un autobomba explotó en el estacionamiento de Plaza Universidad de la Ciudad de México, dos torres de alta tensión fueron derribadas en Michoacán y Puebla, y en muchas ciudades aparecieron pintas a favor del EZLN. "Ya llegamos", se leía en la capital, donde había ido creciendo un verdadero clamor por parar la guerra. El jueves se concentraron miles de personas en las calles y el sábado una inmensa manifestación en la Ciudad de México exigió el cese al fuego. Eran miles de una sociedad civil en ebullición que a partir de ese momento llegaría a ser factor decisivo en la vida nacional y contrapeso al autoritarismo oficial. El desprestigio que había resentido el régimen en todo el mundo era irreversible y resultaba evidente que las simpatías que había generado el presidente mexicano rápidamente pasaban al polo opuesto. Todo el contexto político había variado con la insurrección indígena.


Ese mismo día Manuel Camacho Solís, Secretario de Relaciones Exteriores, se entrevistó en Los Pinos con el presidente y le aconsejó que diera un golpe de timón y parara la guerra porque, si no, él renunciaría. Propuso entonces irse a Chiapas como un ministro sin cartera ni sueldo, que cumpliera una responsabilidad clave. "Esto va crear una crisis política", dijo Salinas, pero después pensó mejor las cosas y decidió aprovechar la propuesta de Camacho, que no sólo implicaba un giro en la política del gobierno, sino la posibilidad de presionar a Colosio y de pasada a Córdoba Montoya, cuya política de aplastar militarmente a los neozapatistas había empeorado todo.


El 10 de enero, después de que la Bolsa Mexicana de Valores tuvo una caída de 6.3 por ciento que resultó el primer indicio de la descomposición económica que iría creciendo a lo largo de 1994, el presidente declaró: "He tomado la decisión de suspender toda iniciativa de fuego en el estado de Chiapas". Anunció entonces varias medidas para corregir "lo que no funcionó".



Nombró a Manuel Camacho Solís como Comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas, destituyó a su primo Patrocinio González Garrido como Secretario de Gobernación y lo reemplazó por Jorge Carpizo, hasta entonces Procurador de Justicia, cargo que ocupó Diego Valadés. La matanza de una familia en Rancho Nuevo a manos del ejército tensó aún más la situación.



Matanza en Rancho Nuevo

Poco después también cayó el gobernador interino de Chiapas, Elmar Setzer. El cese al fuego y el inicio de negociaciones fue bien visto en todas partes y se comentó que mientras en Centroamérica se requirieron años de guerra para entablar negociaciones en México habían bastado diez días.



Manuel Camacho Solís en Chiapas



El resurgimiento político de Camacho Solís desconcertó severamente a los priístas, pero especialmente cayó como bomba entre los colosistas. No sólo tenían a Ernesto Zedillo como candidato alterno y al presidente en contra, sino que ahora el comisionado acaparaba la atención de los medios. Colosio, por su parte, se quedó paralizado ante los acontecimientos de Chiapas. Primero envió un boletín en el que reconocía los rezagos ancestrales del estado y pedía a los rebeldes "rectificar su conducta". Después decidió iniciar su campaña, a pesar de que en Los Pinos le pidieron que la siguiera retrasando.



Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo

El mismo día en que Camacho Solís fue nombrado Comisionado para la Paz en Chiapas, 10 de enero de 2004, la campaña de Colosio arrancó con un acto desangelado en Huejutla, Hidalgo, con unos cuantos asistentes. El evento duró apenas veinte minutos. A partir de ese momento su campaña transcurrió sin que nadie le hiciera caso. Circulaban trípticos donde se le llamaba “Luis Don Algo Con Ocio” en vez de “Luis Donaldo Colosio” y muchos comenzaron a rumorar que no todo estaba bien entre el candidato y el presidente.



Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo en el arranque de la campaña


En cambio, Camacho Solís disfrutaba su vuelta a los reflectores y una de las primeras cosas que hizo como Comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas fue respaldar al obispo Samuel Ruiz y reconocer, tácitamente, a los zapatistas. "Me he referido a ustedes como EZLN, respetando la denominación que les ha dado identidad", dijo en San Cristóbal. Agregó también que era necesario pedirle perdón a los indígenas por todo el sufrimiento que habían vivido. Ante esto, el EZLN lo reconoció como "interlocutor verdadero". El congreso aprobó inmediatamente después una Ley de Amnistía, a lo que el Subcomandante Marcos respondió: “¿Y de qué nos van a perdonar?” Por su parte, Samuel Ruiz, una verdadera ave de tempestades, fue aceptado como mediador por los neozapatistas y el gobierno, lo cual indignó a los finqueros y a las fuerzas vivas de San Cristóbal de Las Casas, que se autodenominaban "auténticos coletos".



Colosio y el líder obrero Fidel Velázquez

Si Camacho había resurgido, el Subcomandante Marcos se había vuelto objeto de culto y sex symbol internacional. A los pocos días salieron a la venta camisetas y carteles con su imagen, así como muñecas zapatistas encapuchadas. Después aparecieron los Condones Alzados con la efigie de Marcos y todo tipo de juguetes y recuerdos. En muchas ciudades, los jóvenes se ponían pasamontañas para divertirse. Marcos procuró desalentar todo esto, porque "trivializaba la lucha", pero obviamente le encantaba la popularidad que tenía entre las jóvenes. "Bueno, ahora este muñeco va a cambiar de aparador", decía al despedirse. Sus comunicados contenían análisis, denuncias e informaciones, pero también citaba poetas, filósofos y novelistas, y se la pasaba haciendo chistes e ironías sangrientas. Inventó personajes, se especializó en posdatas y escribía poemas. Era claro que tomaba muy en serio la situación pero que, al mismo tiempo, no respetaba a nadie.



Condones Alzados

Le atraían los intelectuales y trató de atraer a Carlos Fuentes, Enrique Krauze y Carlos Monsiváis. Elena Poniatowska lo apoyó sin reservas, al igual que los poetas chiapanecos Óscar Oliva y Juan Bañuelos. En contra suya estuvieron Jaime Sabines y Efraín Bartolomé. La actriz Ofelia Medina se convirtió en un entusiasta y valiente apoyo del EZLN, al grado de que un tiempo la ultraderecha chiapaneca la detestó casi como a Samuel Ruiz y compuso un escalofriante grito de batalla: "Violación masiva a Ofelia Medina". Marcos aseguró que el EZLN se había alzado en armas para darle expresión a la sociedad civil. Dijo incluso que el EZLN ni siquiera se proponía tomar el poder, sino contribuir a que en México hubiera una verdadera democracia. "Es la primera insurrección postcomunista", apuntó Carlos Fuentes, ya que la del EZLN no se parecía a ninguna de las guerrillas: no se declaraba marxista, no se proponía instaurar el socialismo, predicaba la democracia, enarbolaba los derechos de los indígenas, rescataba los héroes populares de la Revolución Mexicana y sus soldados se cubrían la cara.


Para entonces el ejército había logrado que el EZLN se replegara a la selva. Muchos zapatistas se quitaban el pasamontañas y se reincorporaban a la población civil, lo que permitía camuflarse, burlar el asedio militar, tener una gran capacidad de movilización y presencia en muchas partes. En diez días Chiapas había vivido una guerra no declarada. Se suspendieron virtualmente las garantías individuales, la mayoría de los servicios y las actividades escolares; se establecieron intensos patrullajes en la selva y las ciudades, además de retenes en infinidad de carreteras y caminos; hubo detención de civiles y varios de los bombardeos tuvieron lugar en zonas pobladas; además, se prohibió a la Cruz Roja, a los medios de difusión y a las organizaciones de derechos humanos que recorrieran las zonas de conflicto. El ejército acató a regañadientes la orden presidencial; ya había agarrado vuelo y estaba puestísimo para tomar el campamento rebelde de Guadalupe Tepeyac. No se retiró de donde ya estaba, prosiguió sus patrullajes, se posicionó, inició una campaña para deshacer las bases zapatistas y alteró por completo la vida de la región. Los militares estaban indignados por las denuncias de las ONG nacionales e internacionales. Aseguraban que no se había llevado a cabo ningún bombardeo, apenas habían lanzado unos cuantos cohetes, y jamás en poblados. Ellos, afirmaban, se dedicaban a labores sociales y tareas humanitarias.



El obispo Samuel Ruiz

En febrero se iniciaron los Diálogos de San Cristóbal entre los zapatistas armados y Camacho Solís y su equipo, con Samuel Ruiz como mediador. La prensa internacional cubrió profusamente las negociaciones, que tuvieron lugar en la Catedral de San Cristóbal de las Casas a puerta cerrada. Los diecinueve zapatistas hicieron una larga serie de demandas, además de la renuncia de Salinas de Gortari y del retiro del ejército, que iban desde elecciones libres hasta la autonomía de los pueblos indígenas, pasando por la liberación de los presos, anulación de las reformas al artículo 27 constitucional y dotación de maquinaria, fertilizantes, clínicas, escuelas, electricidad, agua, drenaje y precios y salarios justos. Camacho no cedió en lo referente al retiro de Salinas ni reconoció al EZLN como "fuerza beligerante" ni pidió la salida del ejército, pero tenía ganas de arreglar el asunto rápidamente para capitalizarlo en sus aspiraciones presidenciales, así es que respondió satisfactoriamente a las demás demandas, y el 12 de marzo se dieron a conocer los 32 compromisos “para una paz digna en Chiapas”. Salinas enfatizó que garantizaba la ejecución de los compromisos asumidos por Camacho Solís, entre los que se contaba, implícitamente, una nueva reforma que asegurara elecciones libres ese año. Los zapatistas regresaron a la selva para ver si sus comunidades aprobaban los compromisos, y el comisionado se fue a la Ciudad de México.



Los diálogos de San Cristóbal


Durante las semanas siguientes, con toda la atención mediática centrada en las negociaciones con los zapatistas en San Cristóbal de las Casas, Colosio realizó su campaña de manera fría y vacilante. Mientras el presidente apoyaba en todo la labor de Manuel Camacho Solís, y Ernesto Zedillo, agazapado y disfrazado de coordinador, estaba ahí por lo que pudiera ofrecerse, los colosistas, furiosos, se quejaban de “una campaña contra la campaña” y de que Salinas deliberadamente los bloqueaba. El contacto entre el presidente y el candidato era cada vez más escaso y frío, y no tardó en crecer una distancia entre Córdoba Montoya, el super asesor del presidente, y Colosio. La saturación de comerciales televisivos con propaganda de la campaña dejaba indiferente a la sociedad y la atención de todos se iba siempre hacia Marcos y Camacho Solís, por lo que la campaña presidencial del PRI era lastimera.



La campaña


No sólo se trataba de la primera vez que un candidato del PRI no tenía segura la presidencia, sino que ni la candidatura misma estaba asegurada. "Algo le puede suceder a Colosio", se decía en los círculos políticos. Los priístas se hallaban tan confusos que, en un desayuno, Salinas les tuvo que decir: "No se hagan bolas, el candidato es Luis Donaldo Colosio".





Esto empeoró las cosas y se avivaron las especulaciones de que Camacho registraría su candidatura. El comisionado, por otra parte, no se descartaba ni desalentaba las versiones que lo postulaban; hablaba de forma elaboradamente críptica y se refería a sí mismo en tercera persona. Mientras tanto, durante 1994, Salinas y Colosio se reunieron una sola vez: el 27 de enero. El distanciamiento parecía serio.



Luis Donaldo Colosio se quebró internamente en enero. Sus amigos sabían desde mucho antes que Colosio, hombre extremadamente suave, cortés, discreto, estaba hecho para la conciliación, no para el conflicto. Para eso lo había escogido Salinas: para pasear su carisma oratorio, como López Mateos, a quien Colosio admiraba.




Si antes de eso se mostraba inseguro, frágil, titubeante, después del levantamiento neozapatista se sumió en una depresión profunda. No hablaba con nadie. En el silencio frío de su biblioteca, escuchaba sonatas de Bach y bebía vino tinto. Su mirada, triste de por sí, quedaba fija en un horizonte de temor: ¿ir o no ir a Chiapas? ¿Hacer o no hacer declaraciones?



En esos días terribles de principios de 1994, otra tragedia personal lo atormentaba: su mujer, Diana Laura Riojas, padecía cáncer terminal. Ambos lo sabían desde hacía tiempo y aun así, incomprensiblemente, habían decidido que Colosio aceptara la candidatura. Pensaron tal vez que la misión patriótica haría milagros en la salud de Diana Laura, y pusieron de lado el destino difícil que, al morir ella, esperaría a sus hijos pequeños: Luis Donaldo, de ocho años, y Mariana, nacida apenas a finales de 1993.



Colosio con sus hijos

Colosio repetía de manera incesante que quería ser presidente, como si tratara de convencerse a sí mismo de una mentira o de una verdad a medias. “Juro por mis hijos que prefiero no llegar, a llegar a través de un fraude", afirmaba, a sabiendas de que el fraude constituía la segunda naturaleza del sistema político mexicano. Pensó en renunciar, pero la firmeza de Diana Laura lo habría disuadido.



Colosio con su esposa, Diana Laura Riojas


“Tú eres un hombre bueno, un hombre de familia”, se atrevió a decirle un amigo; “la presidencia es muy importante, pero no a cualquier precio”. Al paso de los días, y mientras confirmaba el fracaso de su campaña, se percibía a sí mismo como parte involuntaria e impotente de un drama de violencia y poder que lo rebasaba. Se le había impuesto un destino heroico e incomprensible, un papel que no sabía ni podía asumir.




El rompimiento: el discurso del 6 de marzo y la carta de Ernesto Zedillo
En febrero, los emisarios del presidente volvieron a pedirle a Colosio que renunciara. Éste se negó, sumamente dolido, y el 6 de marzo Luis Donaldo Colosio aparentemente rompió con Salinas. Muchos analistas políticos afirmarían que el discurso que leyó ese domingo significó un punto de ruptura entre Colosio y Salinas de Gortari; otros, que fue su sentencia de muerte. Pero también se especuló desde entonces si aquel alejamiento no respondería en realidad a una calculada maniobra entre Colosio y él. En su discurso del sexagésimo quinto aniversario del PRI, dado en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México, asentó que era necesaria la separación del partido oficial y del gobierno; que hacía falta un nuevo crecimiento que se distribuyese más equitativamente, para responder a las legítimas demandas de indígenas, campesinos, trabajadores, jóvenes, mujeres, empresarios y profesionales. Con un componente emotivo inspirado en el “Yo tengo un sueño” de Martin Luther King, ideológicamente el discurso no se alejó de las tesis del liberalismo social esgrimidas por el salinismo desde 1988, enfatizando valores como democracia, reforma política, nuevo federalismo y soberanía.



El discurso del 6 de marzo de 1994

En el pasado, Colosio ya había criticado al presidencialismo. En 1990, cuando era dirigente nacional del PRI, durante un evento multitudinario realizado en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, llamó a "poner punto final a la perversión política de las decisiones cupulares y centralizadas, la imposición y la antidemocracia". Y en el marco de la 14 Asamblea Nacional de PRI, expresó su deseo de "transformar nuestro partido para que prevalezcan los métodos democráticos, se desechen el autoritarismo, la política burocrática, los dogmatismos y la arbitrariedad". Lo políticamente significativo del discurso del 6 de marzo fue que propuso un distanciamiento del PRI con el gobierno, estableciendo límites constitucionales al presidencialismo y dándole más facultades al Congreso de la Unión, lo que significaba una reforma profunda al sistema político e implícitamente criticaba y representaba un rompimiento de Colosio con el régimen que lo había encumbrado.


"Veo un México con hambre y sed de justicia", espetó. "De gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales". Planteó que “el origen de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder, que da lugar a decisiones equivocadas, al monopolio de las iniciativas, a los abusos y los excesos". Prometió reformar el poder para democratizarlo y acabar con el autoritarismo. "El gran reclamo en México es la democracia", reconoció. Aunque el discurso parecía incendiario, en realidad había sido cuidadosamente preparado por muchos de los asesores de campaña, mercadólogos y publicistas, con base en un borrador que académicos como Enrique Krauze elaboraron. Desde días antes, se hicieron varias versiones que se mostraron antes diferentes escuchas en privado, para determinar la reacción del público ante esas palabras. El mismo Colosio le envió una copia del discurso a Salinas de Gortari antes de leerlo y el presidente lo aprobó.


Con esto, la supuesta ruptura en la cúpula era irreversible, como lo corroboró el que Salinas aparentemente le volviera a pedir la renuncia a la candidatura. Colosio también se lanzó contra Camacho, pero reconsideró y fue abucheado en el Tecnológico de Monterrey porque no quiso opinar sobre el comisionado. En la segunda mitad de marzo los dos se reunieron a cenar, hicieron las paces y llegaron a acuerdos. Se dice que esa vez fue Colosio el que le ofreció la Secretaría de Gobernación. El 19 de marzo de 1994, Ernesto Zedillo Ponce de León, el jefe de campaña, le envió a Colosio una extensa carta en la que le pedía que hiciera un pacto con el presidente Salinas de Gortari y le reiteraba que el enemigo era Manuel Camacho Solís.



Luis Donaldo Colosio, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo

Esa carta decía textualmente: “Señor Candidato: Considero indispensable externarte algunas reflexiones. Lo hago por este medio para ordenar mejor las ideas y tomarte menos tiempo. Es oportuno dado que estamos cerca de concluir el primer recorrido por el país y además el entorno de la campaña continúa siendo particularmente complejo. Quiero iniciar con algo estrictamente personal. A la luz de lo ocurrido en estos meses, la convicción que tuve hace ya algunos años de que tú debieras ser el próximo Presidente de México se ha reafirmado profundamente. Hoy me congratulo más que nunca de haber tomado muy pronto una decisión muy firme y no haber especulado con ninguna otra posibilidad. Es quizás más desde esta situación, que como parte del equipo de campaña, que deseo expresarte mis puntos de vista, aunque irremediablemente mi experiencia de estos últimos meses los alimentan.



"Reitero primero lo muy sabido. Las condiciones de campaña han resultado ser substancialmente distintas a las que, quizás imprudentemente, previmos en diciembre. Yo supuse que una vez descontando la nueva pluralidad mexicana, esta campaña contaría con las condiciones más propicias en varios sexenios. En los hechos y atendiendo a la situación política, ésta será la contienda presidencial de mayor dificultad en varias décadas. Los amplios grados de libertad que tuvimos en diciembre, sencillamente desaparecieron a partir del 1 de enero y más señaladamente el 10 de enero. La mayor dificultad obliga a asumir una actitud rigurosamente crítica. En lo que a mí respecta, debo admitir que en las condiciones de diciembre me pareció sensato ser sumamente condescendiente y hasta indiferente respecto a decisiones cuya racionalidad entonces no entendí o no compartí. Naturalmente, después del 10 de enero mi visión de la tarea ha variado radicalmente, pero sin que ello haya permitido superar las condiciones que se fijaron en diciembre para contender con una situación muy distinta No tiene caso repasar lo sucedido. Lo importante es elucidar lo que se enfrenta de ahora en adelante y proponer soluciones. A riesgo de incurrir en exageraciones, es conveniente perfilar el escenario menos favorable, ya que es éste el que debe guiar cualquier estrategia de campaña.


“La situación que enfrentamos tiene como principales rasgos los siguientes: 1. Como es de esperar -y legítimo desde cualquier punto de vista- la prioridad del Señor Presidente es concluir satisfactoriamente su mandato. Así servirá él mejor al país y a su enorme orgullo de auténtico hombre de Estado. En la lista de tareas para lograrlo, el cuidado de la sucesión tuvo hasta el 10 de enero la más alta prioridad. Las circunstancias -auténticas o inducidas- que ha ido enfrentando han variado esa jerarquía. Ahora el mantenimiento de la paz social y la estabilidad financiera son propósitos que aparecen de mucha mayor importancia que el cuidado de una sucesión, digamos ortodoxa. Lo anterior, que es desde luego entendible, se ha acentuado por la influencia creciente de personal mal intencionadas en el ánimo del Presidente. La combinación de la soledad del 6º año, la pérdida, anulación o distanciamiento de hombres de confianza y la tarea calculada y deliberada de algunos, dan una mezcla sumamente propicia para que vaya perdiendo importancia en el ánimo presidencial el cuidado de la sucesión. Después de todo, él debe pensar que su parte más importante -la de, en su oportunidad, apoyar tu candidatura- ya la cumplió, y que con ese impulso inicial la tarea por cumplir es esencialmente tuya. Es de esperar que se esté dando una influencia muy tenaz para desacreditar el valor de tus capacidades y de tu lealtad. Por otra parte, es un hecho que a pesar de los acontecimientos de Chiapas, el Presidente conserva una enorme popularidad, que él valora y tratará de preservar frente al riesgo de otros acontecimientos negativos inesperados.



Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo

“2. No obstante lo ocurrido el pasado 28 de noviembre, Manuel Camacho -antes o después del 1o. de enero- decidió continuar jugando un papel protagónico en la política nacional y ha actuado con un plan muy preciso para cumplir con ese objetivo, aprovechando y cultivando en todo momento las nuevas prioridades del Señor Presidente. Para tener ese papel protagónico ha visualizado diversas opciones. Desde la substitución directa del candidato del PRI, hasta convertirse a partir de 1995 en el líder de una fuerza opositora importante y decisiva en el curso del país. Sus opciones pasan también por ser candidato de un partido distinto al PRI, o beneficiarios de la presidencia como resultado de una negociación pos-electoral. Es obvio que de acuerdo a las ambiciones de Camacho, cualquiera de esas opciones es superior a la de esperar que el próximo presidente, si acaso, lo llame a algún puesto de su gabinete. Desde su perspectiva no tiene absolutamente nada que perder, ya que en el peor de los casos se contempla a sí mismo como un fuerte líder de la oposición con oportunidad de acceder desde ahí a la presidencia en el año 2000.


“3. Frente a la situación de incertidumbre y de mayor competencia, existen claras deficiencias en el Partido y el equipo de campaña. Calidad insuficiente en los recursos humanos, falta de coordinación, una suerte de inconsciencia acerca de la situación que se enfrenta, y un aprovechamiento ineficaz de las fortalezas del Candidato son los problemas más evidentes. Todo esto alienta las tentaciones de Manuel Camacho y acentúa el riesgo de distanciamiento por parte del Señor Presidente.


“4. El PRD, que se perfila con al menos la misma fuerza electoral que el PAN es una oposición errática que no trabaja únicamente para ganar los votos. Se comporta como una fuerza que va por el desorden, el conflicto pos-electoral y una negociación en la que obtengan algo de lo que no les dará la vía electoral. Sueñan con una gran crisis en la que estrepitosamente se extermine el PRI, o al menos, obtengan algunas posiciones de gobierno otorgadas por el próximo presidente a cambio de su apaciguamiento. Considero que es de la mayor urgencia que se enfrente cada uno de los 4 aspectos anteriores. A reserva de proporcionarte mayores detalles, si así lo deseas, mis principales recomendaciones respecto a cada uno de los 4 puntos, en el mismo orden, son las siguientes:


“1. Tal como te lo propuse desde enero, debe establecerse clara y precisamente una alianza política con el Señor Presidente. Debes ofrecer toda tu lealtad y apoyo para que él concluya con gran dignidad su mandato; no debes pedirle más que su confianza en tu lealtad y capacidad, externarle tu convicción de que él ya cumplió con la parte más importante de la sucesión y que ahora tú harás la que a ti te corresponde; que como parte de la estrategia de campaña se requiere un candidato que la gente sepa que no será manipulado por el Presidente Salinas, pero que goza de su confianza y aprecio, y para eso es necesario que haya un acuerdo explícito sobre cómo se producirá esa percepción en la opinión pública. Cada vez que haya que señalar tareas pendientes y deficiencias del gobierno, mediará notificación previa y se será receptivo a observaciones sobre la forma de decirlo. Insisto, mi propuesta de celebrar este pacto es independiente de mi admiración y agradecimiento por el Señor Presidente. Es una recomendación elemental, yo diría de libro de texto, de estrategia política.


“2. Debe asumirse plenamente la oposición de Manuel Camacho. No es conveniente que siga siendo oposición activa sin tener los riesgos y dificultades de una oposición declarada y formal. Mucho menos debe aceptarse que continúe ganando puntos con el Señor Presidente una persona que durante muchos años lo ha engañado y abusado de su confianza. Conciliando en la medida de lo posible el propósito del logro de la paz en Chiapas, debe procurarse, a la brevedad, que opte por ser candidato de un partido de la oposición. Esta debe ser tu opción más atractiva. Estoy convencido que es la que dará menos problemas antes y después del 21 de agosto, incluyendo el sexenio 1994-2000. Además, derrotarlo en la elección daría una reserva de legitimidad de gran valor para la gobernabilidad que necesitarás como próximo presidente.


“3. Debe mejorarse substancialmente el desempeño de la campaña. Ello servirá para todos los propósitos. El principio para hacerlo ya lo dijiste el 6 de marzo. Hay que asumir plenamente la competencia. Para ello hay que hacer lo indispensable para tener un verdadero aparato de campaña (en el sentido riguroso de la palabra). Se requiere "el ejército, la disciplina y la estrategia". Partamos de reconocer que estamos fallos en todo esto. Reestructuración del partido, del equipo de campaña, selección de candidatos (personas y método) y la implantación de una nueva disciplina de trabajo son tareas urgentes.


“4. El acuerdo recién logrado, debe ser la base de un eficaz proyecto de neutralización del PRD. Debemos montarnos en ese acuerdo para lavar culpas pasadas y construir una credibilidad de la que hasta ahora se carece. Debemos proclamar ese acuerdo como el paso definitivo hacia la construcción de un sistema democrático moderno en nuestro país y expresarnos dispuestos a asumirlo hasta sus últimas consecuencias. Si se actúa con eficacia las probabilidades de éxito de cualquier agresión perredista serán muy reducidas. Obviamente los cuatro puntos anteriores pueden ser desarrollados. Créeme que estoy profundamente convencido de lo que te expreso. En mis recomendaciones no hay interés personal alguno. Simplemente creo que es lo mejor para México. Fraternalmente, Ernesto Zedillo”.


Existen datos de que en vistas de hacerse del control y relanzar su campaña a la Presidencia, Colosio decidió destituir a Ernesto Zedillo como coordinador de la misma. Quería además propiciar acercamientos con Cuauhtémoc Cárdenas, con viejos sectores del PRI y finalmente con Manuel Camacho Solís. Contrario a los rumores, Salinas de Gortari siempre sostuvo: "jamás le sugerí a Luis Donaldo que se retirara de la contienda electoral, ni le manifesté en ningún momento que yo tuviera dudas sobre su candidatura. Y Luis Donaldo nunca me hizo saber que alguien se lo hubiera propuesto o sugerido". También fueron del dominio público las fricciones de Colosio con el jefe de la Oficina de la Presidencia, José María Córdoba Montoya, para quien Pedro Aspe fue siempre su candidato en la sucesión de 1993. Nominado Colosio, para no quedar fuera del primer círculo del poder, maniobró a favor de Ernesto Zedillo, primero para colocarlo como coordinador de campaña y más tarde como candidato sustituto. Hay dos datos significativos. El primero lo recoge Jorge G. Castañeda de labios de Manlio Fabio Beltrones, quien afirmó que en una cena con Colosio, en septiembre de 1993, le había jurado: "Si yo llegó a la Presidencia, Córdoba Montoya no sólo no va a tener lugar en mi gobierno, sino tampoco en el país".



Carlos Salinas de Gortari y José María Córdoba Montoya



Luis Donaldo Colosio y Manuel Camacho Solís habían logrado un acuerdo que pareció poner fin a sus pugnas, las cuales Salinas y sobre todo Córdoba se habían afanado en magnificar. El candidato presidencial y el Comisionado para la Paz se encontraron la noche del 16 de marzo, una semana exacta antes del atentado, en la casa de Luis Martínez Fernández del Campo, entonces delegado en Azcapotzalco y amigo personal de ambos. Circulan dos versiones de lo que sucedió esa noche. La primera, filtrada por personas allegadas a Camacho Solís, es que zanjaron todas sus diferencias y pactaron que el ex regente renunciaría públicamente a sus aspiraciones por la candidatura, a cambio de integrarse al gabinete de Colosio cuando fuera presidente. La segunda, revelada por personas cercanas a Colosio, es que el encuentro fue ríspido y que el candidato salió enfadado, diciendo "Manuel ya no tiene remedio"Los hechos posteriores parecen confirmar la primera versión: la tarde del 22 de marzo, un día antes del crimen, Camacho declaró en conferencia de prensa: "Entre buscar una candidatura a la Presidencia de la República y la contribución que pueda hacer al proceso de paz en Chiapas, escojo la paz". Colosio, quien se encontraba ese día en Culiacán, Sinaloa, celebró la decisión de Camacho y afirmó que era el mejor hombre para lograr la pacificación en Chiapas. Son numerosos los testimonios acerca de que a partir de ese momento, el ambiente entre su equipo de campaña se distendió.



Campaña de Colosio en Sinaloa



El magnicidio: el atentado de Lomas Taurinas
A principios de marzo de 1994, el equipo de campaña decidió que se realizaría una visita a Tijuana, que incluiría un "diálogo" con colonos de zonas populares. Para la sede del acto político se descartaron zonas conocidas como El Terrenazo y El Florido, así como el hipódromo, la plaza de toros, la explanada del PRI local, el ejido Mariano Matamoros y un deportivo, porque no se quería realizar un evento de gran magnitud que ocasionara problemas viales.



El 17 de marzo Guillermo Hopkins, subcoordinador de Logística de la campaña, decidió que el mitin se realizaría en Lomas Taurinas, a sugerencia de Jaime Martínez Veloz, entonces subdelegado de Sedesol en la Zona Costa de Baja California Norte. En el expediente de la investigación posterior se consigna que se eligió Lomas Taurinas porque "era una colonia beneficiaria de Sedesol, eminentemente priista, representativa de las características urbanas de Tijuana, con bajas condiciones socioeconómicas, por tener un escenario natural y de fácil acceso, era representativa de los problemas de la mayoría de colonias tijuanenses, había sido visitada por otros candidatos del PRI y es cercana al aeropuerto".



Campaña de Colosio en Baja California

El 21 de marzo, integrantes del grupo de seguridad para el mitin, por órdenes expresas del líder del PRI en Tijuana, Antonio Cano Jiménez, se entrevistaron con el director de Seguridad Pública municipal, Federico Benítez López, pidiéndole que ningún policía local estuviera presente en el mitin, excepto cuatro motociclistas para despejar la calle de acceso. El funcionario aceptó, pero envió unilateralmente a elementos del Grupo Táctico Especial al Parque Reforma, cercano a Lomas Taurinas. El 23 de marzo, por la mañana, Colosio recibió una llamada telefónica de José María Córdoba Montoya. Otra vez le pedía la renuncia. Colosio se estaba duchando y salió mojado y con una toalla para responder al teléfono. Como se negó de nuevo a renunciar, Córdoba le dijo: "Atente a las consecuencias".



José María Córdoba Montoya

Ese día, Colosio estuvo primero en Sonora y después en La Paz, Baja California Sur, en dos mítines. Había tres itinerarios posibles para la campaña de Colosio; el que finalmente se aplicó marcaba que llegaría a Tijuana, Baja California Norte, a las 15:00 horas, para una visita de dos días; estaría en Lomas Taurinas media hora después para un diálogo con colonos; a las 18:30 llegaría al Club Campestre para un diálogo con maestros, y a las 21:00 horas cenaría con representantes de la sociedad civil. Dormiría en esa ciudad.



Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Ruffo, Gobernador de Baja California Norte

Lomas Taurinas se ubica en una barranca cerca de la línea internacional con Estados Unidos, a espaldas del aeropuerto. Está rodeada por otras colonias populares. En 1994 la habitaban alrededor de 20 mil familias que carecían de agua potable, drenaje y calles pavimentadas. La zona donde se realizó el mitin era un parque terregoso en la confluencia de las calles La Punta, Torrecillas, López Mateos y Mariano Arista. En el flanco sur, en donde desemboca la calle Mimiahuapan, corría un pequeño río de aguas negras llamado Canal de Pastejé. Para llegar a la explanada había un puente de madera, sin barandal, de 2.80 metros de ancho y 7 metros de longitud.



Lomas Taurinas, en Tijuana


Procedente de La Paz, Baja California Sur, Colosio arribó en un avión privado al Aeropuerto Internacional “General Abelardo L. Rodríguez” de Tijuana a las 16:00 horas, una hora más tarde de lo programado. Ahí lo esperaban entre 1,500 y 2,000 personas, mientras que en Lomas Taurinas ya se encontraban entre 3,500 y 4,000, casi el doble de lo que estimaron los miembros de logística y seguridad. La mayoría de los asistentes eran integrantes de comités del Programa Nacional de Solidaridad, agrupaciones políticas y grupos populares del PRI. Su esposa, Diana Laura Riojas, llegó al mismo sitio una hora después.



En Lomas Taurinas, antes de la llegada de Colosio varios jóvenes extendieron una manta en la que se leía “En Baja California decimos basta, no más circo, no más engaños, no más PRI-Gobierno”, y al reverso decía “Ojo (Manuel) Camacho y Subcomandante Marcos te vigilan”. Sus portadores, identificados después como estudiantes del Tecnológico de Tijuana, la retiraron sin mayores incidentes, a petición de algunos priistas. El PRI local, que organizó el acto, decidió utilizar la parte trasera de una pick up como templete, ya que se trataba de un acto “informal”. El vehículo fue estacionado en la parte más alta de la plaza, en el lado norte, en la esquina de Torrecillas y López Mateos.


El candidato arribó en una camioneta Blazer por la calle Valente Arellano, a las 16:35 horas. Pese a lo que se había mencionado, se trataba de un lugar que no contaba con las condiciones mínimas de seguridad para los asistentes ni para el candidato, y presentaba múltiples problemas de logística; pero todo ello se pasó por alto. Su coordinador de campaña, Ernesto Zedillo, no asistió supuestamente porque tenía intereses políticos en Baja California Norte y no quería dar la impresión de que lo estaban exhibiendo para la gubernatura del estado. El vehículo se detuvo en el lado sur de la hondonada. Colosio descendió entre vítores de los asistentes al mitin, y caminó con dificultad entre el polvo y las piedras, para cruzar el puente de madera y llegar al templete improvisado. Vestía una chamarra color blanco ostión de Burberry. Su primer círculo de guardaespaldas, formado por integrantes en activo y retirados del Estado Mayor Presidencial, avanzaba en torno suyo, en medio de los empellones.



La llegada de Colosio a Lomas Taurinas




El acto político con colonos de la ciudad inició a las 16:35. Cinco personas hablaron ante la multitud antes que Colosio: Sofía Colín Mercado, líder de Lomas Taurinas y coordinadora de un comité de Solidaridad; José Luis Gasca, del Movimiento Territorial en Ensenada; Jorge Luis Gutiérrez Domínguez, de la Unión de Colonos de Infonavit Hidalgo en Tecate; Edmundo Frutos, quien hacía su servicio social en la Secretaría de Desarrollo Social en Otay; y Yolanda Lázaro Caratachea, también lideresa de Lomas Taurinas e integrante del Consejo Municipal del PRI. Pidieron servicios básicos para su colonia.



Mario Aburto Martínez durante el mitin de Colosio

Cuando Colosio tomó la palabra, pronunció el que sería su último discurso. Parte de lo que dijo fue: “Un gobierno responsable es aquel que sirve a todos sin distingo de partidos políticos. Un gobierno responsable es el que está cerca de la gente. Un gobierno responsable es que el escucha y el que atiende el reclamo popular. Ese es el gobierno responsable que los priistas queremos encabezar. Por eso quiero ser Presidente de México. Aquí en Tijuana, como en Baja California, ¡vamos a ganar! Vamos a ganar porque sabemos lo que es la competencia política... ¡lo que sí rechazamos es la incompetencia política!”



El discurso final de Colosio




En total, el acto duró alrededor de 35 minutos. A las 17:10 horas, Colosio terminó su discurso, abrazó a una mujer que se le acercó y se dirigió con su comitiva de regreso a la camioneta Blazer, que lo conduciría al Club Campestre de Tijuana. El orador pidió por el micrófono a los asistentes que lo despidieran. Como fondo sonaba fuerte la canción "La culebra" de la Banda Machos.



Los integrantes del grupo Orden, Vallas y Porras (o Grupo Omega, formado por ex policías, cuya función era crear un el segundo anillo de seguridad en torno a Colosio, luego de su escolta personal) de inmediato trataron de formar barreras para darle paso por el costado izquierdo del templete, pero no lo lograron porque la multitud de mujeres, niños, hombres y jóvenes se arremolinó en torno a él para saludarlo y entregarle peticiones, lo que lo forzó a caminar, con mucha dificultad, hacia el costado derecho. El cuerpo de seguridad quedó rebasado por la aglomeración.



Colosio avanza al final del mitin




Frente al candidato caminaban el coronel Federico Reynaldos del Pozo y el mayor Germán Castillo, mientras que detrás de él venía el general Domiro García Reyes. En el flanco izquierdo iba el ex policía Fernando de la Sota, líder del Grupo Omega, y en el derecho el teniente Miguel Cimbrón. Con más diligencia, un hombre de chamarra negra le abría paso a un joven de bigote, también de gorra, que logró colocarse detrás del candidato.




Era uno de los asistentes al acto, quien logró penetrar el débil cerco de seguridad. Tenía veinticinco años, complexión delgada, tez morena y pelo rizado, vestido con pantalón de mezclilla y una chamarra negra. Según las versiones oficiales de la Procuraduría General de la República y las diferentes Fiscalías Especiales nombradas para resolver el caso, era Mario Aburto Martínez; había estado presente en el mitin y escuchado los discursos.



Las imágenes del magnicidio


Eran las 17:12 horas y Colosio había recorrido aproximadamente trece metros y medio en la explanada. Otro joven que usaba lentes oscuros cayó enfrente de Colosio y lo hizo detenerse por un momento. Mientras la canción de “La culebra” seguía sonando estentóreamente, el magnicida puso un revólver Taurus calibre .38 cerca del oído derecho de Colosio e hizo fuego.




El arma iba cargada con cuatro balas. Un segundo disparo alcanzó al político en el lado izquierdo del abdomen. Hubo testigos que escucharon hasta cuatro disparos. El candidato se desplomó, sangrando profusamente de la cabeza.



José Luis Pérez Torres y Othón Cortés Vázquez, tras el atentado




En medio de la confusión, los guardaespaldas lo capturaron en el aire, mientras caía. Elementos de seguridad le dieron la vuelta a Colosio, quien había caído boca abajo.






Colosio cae, herido de muerte




Colosio quedó unos instantes boca arriba, aún tendido sobre el suelo; luego lo levantaron y lo llevaron en vilo hacia la camioneta Blazer estacionada a un lado del puente de madera, pese a que en el lugar había dos ambulancias; incluso en una de ellas estaba la entonces directora del Hospital General de Tijuana, Rosalinda Guerra.




No habían recorrido más de 500 metros cuando los alcanzó otra ambulancia del Grupo de Rescate Delta. El general Domiro García Reyes ordenó que se detuvieran para cambiar de vehículo.



Mientras tanto, otros guardaespaldas rodeaban al detenido para protegerlo de los enfurecidos asistentes al mitin, quienes trataban de lincharlo. Lo habían golpeado, lo escupían y le tiraban piedras, por lo que sangraba profusamente del rostro; tenía además la ropa llena de sangre. Inmovilizado, no dejaba de gritar "¡Fue el ruco, fue el ruco!", refiriéndose a Vicente Mayoral Valenzuela, uno de los integrantes del grupo de seguridad, quien también fue detenido y presentado.



La detención del agresor





Federico Reynaldos del Pozo, entonces Coronel, Diplomado de Estado Mayor, caminaba frente a Colosio al momento de los disparos. Acusó a Rodolfo Mayoral, hijo de Vicente, de haberlo obstruido. Otro detenido fue Jorge Antonio Sánchez Ortega, a quien la PGR dejó después en libertad a pesar de que la prueba de la parafina le había resultado positiva. Hasta después arrestaron a Tranquilino Sánchez Venegas, quien le abrió paso y cubrió a Aburto y a Rodolfo Mayoral. Todos eran o habían sido policías.






Inmediatamente después del atentado, los guardaespaldas subieron a Mario Aburto a una camioneta Suburban negra, que empezó a avanzar entre el tumulto. La gente le impedía el paso y exigían que le entregasen al agresor para lincharlo. Cuando el vehículo logró salir de Lomas Taurinas, fue detenido por elementos del Grupo Táctico Especial de la policía de Tijuana, quienes pidieron a gritos a los militares que se acreditaran. El coronel Reynaldos, quien iba al volante, les mostró su identificación y con eso pudieron seguir su camino, aunque la multitud les lanzaba piedras y los insultaba, gritándoles: "¡Cómplices! ¡Cómplices! ¡No se lo lleven, entréguenlo para que lo matemos!"


Herido en la cabeza, cubierto de sangre, con la camisa abierta y esposado, Aburto fue conducido a la delegación de la PGR en Baja California Norte, cuyo responsable era José Arturo Ochoa Palacios. Apenas llegó fue interrogado por primera vez. Aunque el encargado formal debía ser Raúl Loza Parra, subdelegado de la Policía Judicial Federal, intervinieron en total unas quince personas, entre miembros del Estado Mayor, policías judiciales y agentes del Ministerio Público, por lo que las preguntas se realizaron de manera desordenada y sin orientación criminalística, a decir de la Subprocuraduría especial.



Mario Aburto es interrogado en la PGR


Inmediatamente después del atentado, un integrante del Grupo Omega, Rafael López Merino, vio caer el arma, la recogió y entregó al teniente Roberto Merín Sandoval, uno de los escoltas, quien se la fajó en la cintura. Durante el traslado de Colosio se le cayó la pistola al piso de la ambulancia, por lo que ya en el hospital le pidió al teniente Martín Salinas que la buscara, lo cual hizo y se la entregó. Merín guardó la pistola en un portafolios azul, que conservó mientras hizo guardia afuera del quirófano donde operaban a Colosio. Después informó al general Domiro García Reyes, quien ordenó que llevaran el arma a la PGR. Ahí la recibió, hacia las 22:00 horas, Raúl Loza Parra.



La ruta de Colosio en Lomas Taurinas (click en la imagen para ampliar)

Aproximadamente una hora después del atentado, volvieron a Lomas Taurinas el agente de la policía municipal Rigoberto Flores y Alejandro García Hinojosa en busca de evidencias. Al llegar, varias personas formaban un círculo en torno al charco de sangre dejado por Colosio. Ahí encontraron una bala percutida. La recogieron y la pusieron en una bolsa de plástico, para luego volver a la PGR y entregársela a Fernando de la Sota.



Mapas del crimen (click en la imagen para ampliar)


Aunque la Subprocuraduría especial concluyó que en Lomas Taurinas sólo se utilizó un arma para agredir a Colosio, reconoció que surgieron dudas debido a que los miembros del EMP no la entregaron inmediatamente, sino que la conservaron por unas horas, como también hicieron con la bala encontrada en el sitio. El desorden en el primer interrogatorio se debió sobre todo a que los militares prácticamente sitiaron la sede de la PGR en Tijuana. Sobre este evento, Loza Parra narraría: "Al llegar con los detenidos, el cuerpo de seguridad del candidato no nos lo entregó inmediatamente, ni a mí ni a la guardia de agentes. Hicieron suyas las oficinas. Y como yo sabía que eran del Estado Mayor Presidencial, les presté auxilio".



Los implicados (click en la imagen para ampliar)

Veinte minutos después de Aburto, elementos del Grupo Omega llegaron con Vicente Mayoral. Durante esas primeras horas, el detenido evadió las preguntas y mantuvo un mutismo casi absoluto. Semanas después, ya en el penal de Almoloya, dijo que no recordaba nada lo que dijo esa tarde y noche porque le habían dado de beber alguna "sustancia extraña" o por un golpe que recibió en la cabeza.



Vicente Mayoral bajo arresto

Menos de diez minutos después del atentado, la ambulancia arribó al Hospital General de Tijuana, ubicado a poco más de cinco kilómetros de Lomas Taurinas. A las 17:20 horas, el candidato ingresó inconsciente al área de Urgencias, en paro respiratorio pero con pulso. De inmediato lo transfirieron a quirófano, donde lo atendieron dos equipos de cirujanos simultáneamente: uno le realizó una craneotomía para la herida en la cabeza, con entrada en la región temporal derecha y salida en la región parietal izquierda; y el otro una laparotomía exploradora en la zona superior izquierda del abdomen. La laparotomía estuvo a cargo de los doctores Álvaro García Taxilaga y Sergio Mascareño, y la craneotomía fue realizada por los neurocirujanos Felipe Tovar Vázquez, Jesús Machado Salas y Enrique Sánchez Varela. Luego, a las 17:30 horas, se sumó al grupo la cardióloga Patricia Aubanel Riedel, quien en diciembre de 1991 había operado con éxito a la madre Teresa de Calcuta.



El Hospital General de Tijuana

A las 18:25 horas llegó al hospital un helicóptero enviado por el Centro Médico de la Universidad de California en San Diego, para llevarlo al hospital Scripps Memorial de La Jolla. A las 18:50 el helicóptero partió sin el político. Para entonces, Diana Laura Riojas de Colosio ya estaba en el hospital. Los medios de información transmitían la noticia a todo el país. La sala de espera del hospital y la parte exterior del quirófano hervían de reporteros.



Colosio llega al hospital

Durante casi tres horas, las transmisiones en vivo dominaron la programación. Se entrevistó a algunos supuestos testigos, entre ellos a una mujer que aseguró que conocía al agresor pero que no sabía su nombre, aunque estaba segura de que trabajaba en una funeraria. Estaba histérica y afirmaba haber estado junto a Colosio en el momento del atentado.



El caos en el hospital

Un primo del candidato también hizo declaraciones. Una de las cirujanas salió corriendo del hospital, con las cámaras detrás de ella, subió a un automóvil y no quiso dar declaraciones. Los otros candidatos de diferentes partidos políticos llamaron a las televisores para dar declaraciones, entre ellos Cuauhtémoc Cárdenas, quien afirmó que él no detendría su campaña por el atentado, y Diego Fernández de Ceballos, quien dijo que él y su familia se habían refugiado en Dios y rezaban por Colosio. El presidente Carlos Salinas de Gortari emitió dos declaraciones: una a las 19:05, hora de México, y otra dos horas después. En la primera dijo que había enviado a su médico personal y a un especialista para auxiliar a los médicos que trataban al candidato, así como al Procurador General de la República, para "coadyuvar en la investigación”.



La llegada de Diana Laura Riojas al hospital

La primera declaración ministerial de Mario Aburto se registró a las 19:30 horas. En ella estuvieron presentes José Luis Pérez Canchola, entonces procurador estatal de Derechos Humanos, así como Xavier Alfonso Carbajal, presidente del Colegio de Abogados Emilio Rabasa, como su representante legal. Cabe destacar que Loza Parra grabó todo lo que se dijo durante las horas que duraron el interrogatorio y la declaración. Sin embargo, el acta del Ministerio Público constó sólo de tres cuartillas y media. En el curso de las horas siguientes también hablaron con él los subprocuradores Alfonso Cabrera Morales y René González de la Vega, así como el entonces Procurador General de la República, Diego Valadés Ríos. En el primer interrogatorio, Aburto dijo que tenía el sobrenombre de “Caballero Águila” por una especie de condecoración que había ganado; luego dijo que era un apodo y finalmente negó tener relación con ese nombre. Primero afirmó y luego negó poseer información sobre grupos armados en México. Dijo que se había se había preparado en un campo de tiro, pero luego desconoció esa versión. Declaró trabajar en una empresa tijuanense llamada Camero Magnéticos, cuando en realidad se llamaba Audiomatic. Luego afirmó no recordar nada de lo que dijo durante la tarde y noche del 23 de marzo de 1994, ya que le habían dado de beber una sustancia que le hizo perder la memoria. Dijo que disparó porque le molestó que Colosio empujara de manera prepotente a una mujer que trataba de entregarle unos papeles. Pensó: "si ahora hace esto, qué no hará cuando sea presidente", y por ello quiso "darle un susto".



Mario Aburto Martínez

Ernesto Ruffo, gobernador de Baja California Norte, se había dispuesto a tomar el caso, pero por vía telefónica Salinas lo paró en seco. Rapidísimo llegó también a Tijuana Manlio Fabio Beltrones, el gobernador de Sonora, aunque nadie sabía exactamente a qué. Beltrones adujo ser un representante del Presidente y le pidió al procurador Valadés que le prestara un rato a Aburto, a quien, en un hecho inusitado dada la gravedad de aquel asunto, interrogó de manera privada entre la conclusión de su declaración ministerial y su traslado a la Ciudad de México. Según declararía Aburto, con los ojos vendados, pies y manos atados, y envuelto en un colchón, lo llevaron a un sitio junto al mar; lo supo porque escuchó el sonido de olas. Era la playa de Rosarito. Ahí, durante dos horas, lo golpearon, lo presionaron con torturar a su madre y le dijeron que matarían a toda su familia si no decía lo que ellos querían. La operación fue realizada por Jaime López Ferreiro, entonces director de Seguridad Pública de Sonora, con apoyo del director de la Policía Judicial Federal, Adrián Carrera Fuentes. Después de ese rato, Beltrones lo regresó a la PGR y dijo: “No le pudimos sacar nada".



Manlio Fabio Beltrones

Aproximadamente a las 18:55 horas, Colosio sufrió un paro cardiorrespiratorio irreversible. Durante los siguientes cincuenta minutos los médicos realizaron labores de resucitación, sin resultado. Lo declararon muerto a las 19:45 horas, tiempo del Pacífico. Según los reportes médicos, “se realizaron diversas maniobras encaminadas a tratar de salvar la vida del paciente, pero médica y clínicamente era (imposible) por la gravedad de la lesión en la cabeza, no así la lesión que presentaba en el abdomen, ya que no hubo lesión en algún órgano interno, ya (que) nunca atravesó el peritoneo parietal, siendo una lesión en sedal, y sin poder precisar el tiempo y a consecuencia de la gravedad no obstante todos los esfuerzos humanos y médicos que se realizaron, falleció el licenciado Colosio”. En el informe final de la Subprocuraduría se afirma que se cometió un error en el protocolo médico, ya que Colosio presentaba indicios claros de muerte cerebral, cuya condición es irreversible, y no muerte clínica, que deja margen a las labores de reanimación.



El cadáver de Luis Donaldo Colosio

La subprocuraduría estimó que “por la lesión cerebral y el antecedente de paro respiratorio en el interior de la ambulancia, se infiere que el daño del bulbo raquídeo fue inmediato; el daño cerebral que presentó el licenciado Colosio era muy importante, lo que fundamenta atención médica, intervenciones quirúrgicas y necropsia con las alteraciones de las pupilas (anisocóricas) y que por ende establece que era irreversible, lo que corresponde a muerte cerebral”.



Aunque llegó prácticamente muerto al hospital, la incógnita sobre su condición se mantuvo durante más de tres horas. Los políticos locales Amador Rodríguez Lozano y César Moreno informaron que la operación de abdomen había sido exitosa. A las 19:50, la directora del hospital, Rosalinda Guerra, declaró que esperarían a que concluyera la cirugía craneal, hacia las 20:20, para brindar alguna información, aunque para ese momento el candidato ya estaba muerto. Todo eso respondía a una clara indicación de la Presidencia de la República, que detuvo la noticia de la muerte de Colosio para poder maniobrar.



La noticia en la televisión

Afuera del hospital, donde más de seiscientas personas esperaban noticias, y en general en todo el país, se vivía un clima de tensión, dado que un crimen político de esa magnitud no se había visto en generaciones, desde el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón a manos de José de León Toral. Las cadenas de televisión y radio interrumpieron sus programaciones y se enlazaron con sus corresponsales y enviados en Tijuana. El hermetismo dio paso a especulaciones: se discutió si Colosio podría continuar como candidato, si quedaría en estado vegetativo o si sería trasladado a Houston (Texas), San Diego (California) o La Jolla, donde se afirmó que se habían preparado los hospitales para atenderlo, pero que no se había recibido el permiso del gobierno estadounidense para trasladarlo en helicóptero.



Afuera del hospital, tras la muerte de Colosio

Dentro del hospital, hubo fricciones entre los reporteros y policías judiciales y antimotines, debido a que a una unidad de la empresa Televisa se le permitió entrar al área de quirófanos, marginando a los otros medios de comunicación. A las 20:00 horas, mientras transmitía en vivo, la reportera Talina Fernández le dijo al conductor del noticiario 24 horas, Jacobo Zabludovsky, que una de las cirujanas que había participado en la operación le había dicho al salir que Colosio ya había muerto. Una enfermera que salió después llevando equipos médicos, afirmó que ya no eran necesarios. Insistió en que era extraoficial, pero unos minutos después Zabludovsky dio a conocer que la Presidencia de la República ya había confirmado la noticia del deceso. A las 20:47 horas, una hora y doce minutos después de la declaratoria de muerte de parte de los médicos, Liébano Sáenz, Secretario de Información y Propaganda de la campaña, anunció el fallecimiento en el vestíbulo del hospital, rodeado por decenas de reporteros y camarógrafos.



Liébano Sáenz anuncia el deceso

En su segundo comunicado de aquella noche, Salinas de Gortari confirmó el fallecimiento, se comprometió a aplicar la ley con rigor y esclarecer el crimen a plenitud. La necropsia al cadáver de Colosio comenzó hacia las 21:30 horas y duró unas dos horas. Se realizó ante demasiadas personas, entre médicos y miembros del Estado Mayor Presidencial, con una deficiente descripción del cadáver y sin establecer el plano de sustentación que permitiría determinar la trayectoria de los disparos. Se estableció que la causa determinante de muerte fue una “herida por proyectil de arma de fuego, perforante de cráneo”. Hacia las 23:00 horas se emitió el parte médico. Para entonces, el país era un hervidero de rumores. Una sensación de horror flotaba en el ambiente, pues nadie pensaba que las cosas se hubieran descompuesto tanto que de nuevo la política recurriera a las balas.



Dentro del hospital, tras anunciarse el deceso


"Esta noche, la noticia está en Tijuana”, le dijo a los reporteros el subcomandante Marcos desde la Selva Lacandona. “Es un ajuste de cuentas interno y una provocación para el endurecimiento". El EZLN se declaró en estado de alerta máxima, por lo que los resultados de los Diálogos de San Cristóbal quedaron en suspenso. Por su parte, Salinas se reunió con Pedro Aspe Armella, el Secretario de Hacienda, y declararon al jueves 24 de marzo Día de Duelo Nacional. Con esta medida se cerraron bancos y Bolsa de Valores y se evitó una reacción de pánico, aunque con el tiempo siguió lo que para entonces ya era una continua salida de capitales. También se ratificó el Pacto y Aspe se puso en contacto con los financieros del extranjero.



Pedro Aspe Armella

Esa misma noche, varios agentes judiciales estatales acudieron a la empresa Audiomatic, donde obtuvieron, además de la historial laboral de Aburto, una pequeña libreta con direcciones y teléfonos, así como un volante propagandístico de Colosio elaborado por las Brigadas Estudiantiles de Tijuana, en el que creyeron observar un "mensaje en clave". El volante tenía dibujado un rostro de mujer y el encabezado "¡Hagamos un trato!" Luego un poema de Mario Benedetti: "Si alguna vez/ Advierte/ Que la miro a los ojos/ Y una veta de amor/ Reconoce en los míos/ No alerte sus fusiles/ Ni piense que deliro". Las dos últimas líneas están subrayadas. Más adelante aparecían dos frases: "Uno se siente vivo" y "No para que asista presurosamente en mi auxilio", ambas encerradas en un círculo. Entregaron todos los documentos a la PGR. Esa noche también se requisó un baúl verde que contenía pertenencias y documentos personales de Aburto Martínez. Los policías también obtuvieron un cuaderno de dibujo. Estas libretas se convirtieron en elementos clave para asegurar que Aburto reunía el perfil de un magnicida, lo que terminó por echar abajo la tesis de la acción concertada.


Muchas de las sospechas en el caso Colosio se generaron durante las horas y días inmediatos, debido a que las primeras investigaciones se realizaron en medio de un ambiente caótico en el que se ignoraron los protocolos mínimos de criminalística y se duplicaron funciones entre autoridades, todo lo cual se vio agravado por la presión política y mediática para hallar a los responsables del crimen. La tarde y noche del 23 de marzo, cuando la atención estaba centrada en la salud del candidato, la delegación de la PGR en Baja California Norte fue completamente rebasada, lo que provocó la intervención atropellada de varias autoridades sin un hilo conductor.



Así, mientras el Estado Mayor Presidencial capturó y consignó al agresor, además de hallar el arma y una bala en la escena del crimen, por su cuenta la policía municipal aseguró y revisó las pertenencias del agresor, mientras que policías judiciales estatales detuvieron a Jorge Antonio Sánchez Ortega como sospechoso, pero fue el subdelegado Raúl Loza quien encabezó el anárquico primer interrogatorio de Aburto. Durante esas primeras horas, se cometieron errores tan elementales como no preservar la escena del crimen, donde los peritos ministeriales y periciales reconstruyeron los hechos sin seguir un protocolo. Además, por un descuido los peritos "lavaron" la ojiva hallada en Lomas Taurinas. Las teorías conspirativas aseguran que todas estas pifias fueron intencionales, con el fin de obstaculizar el esclarecimiento del caso.



Años después, Salinas de Gortari declararía: "Luis Echeverría, ex presidente de México, se presentó intempestivamente en mi oficina la misma noche de la muerte de Colosio. Descendí las escaleras de mi despacho para recibirlo y había pedido que lo pasaran al Salón Morelos; de pie me dio el pésame y a continuación, de inmediato, me dijo que el candidato debía ser alguien que no hubiera tenido nada que ver con Colosio y propuso a Emilio Gamboa. Esto me extrañó notablemente, porque entonces no sabía que Gamboa y Echeverría tuvieran una relación así".



Luis Echeverría Álvarez


"Me despedí de él y regresé a lo que tenía que hacer. Pero al mismo tiempo, Augusto Gómez Villanueva, muy cercano colaborador de Echeverría, ya había empezado a recolectar firmas y a mover grupos a favor del presidente del PRI, Ortiz Arana, sin conocimiento de él".



Emilio Gamboa Patrón



Las consecuencias: los días posteriores al crimen
El procurador Diego Valadés llegó a Tijuana pocas horas después del crimen, y estuvo a cargo de las indagatorias durante sólo cuatro días. La mañana del 24 de marzo confirmó la identidad de Mario Aburto como el autor de los dos disparos contra Colosio, y después estableció la existencia de cómplices al acusar a Tranquilino Sánchez Venegas de haber abierto el paso al asesino. También dictaminó la posición víctima-victimario. Según su versión, Aburto disparó primero en la cabeza; al caer, Colosio giró en sentido contrario a las manecillas del reloj y Aburto le disparó por segunda vez en el vientre.



Los casquillos y las balas sin percutir

Esta versión fue recibida con extremo escepticismo, porque algunos de los médicos aseguraban que el calibre de las dos balas era distinto, por lo que la segunda tuvo que haber sido disparada por otra pistola y podía tratarse de una conspiración. En su primer informe, declaró: “De los múltiples datos aportados por los testigos oculares y de los elementos periciales obtenidos, quedó confirmado que Mario Aburto Martínez fue quien privó de la vida al licenciado Luis Donaldo Colosio. Realizó dos disparos, uno directamente en la cabeza y otro en la región abdominal. El primero, mortal por necesidad. Ambos, con entrada y salida del proyectil”.



La versión del Procurador (click en la imagen para ampliar)

A las 03:10 horas del 24 de marzo, se hizo la identificación oficial del cadáver de Colosio ante una agente del Ministerio Público Federal y se elaboró el acta de defunción. El testigo fue el médico militar Álvaro García Taxilaga, de la Coordinación de Logística del PRI, quien de inmediato solicitó que se le entregara para trasladarlo a la Ciudad de México. El cuerpo arribó a las 08:05 horas. En el hangar presidencial del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el presidente Carlos Salinas de Gortari y su esposa Cecilia Occelli recibieron los restos de Colosio. Del avión "TP-03 Emiliano Zapata" de la Fuerza Aérea Mexicana descendió Diana Laura Riojas, acompañando el féretro gris con el cuerpo de Colosio. Lo trasladaron a la sede del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, donde se montó una capilla ardiente en el Auditorio Plutarco Elías Calles. En la explanada contigua se reunieron aproximadamente tres mil militantes, que gritaban "Justicia, justicia", "Colosio sí, Camacho no", "¿Quién fue, quién fue?" y "Que no se archive, que vuelen cabezas".



El Procurador Diego Valadés


A las 08:45 llegó el presidente Salinas de Gortari acompañado por todo su gabinete y dirigentes priistas encabezados por Fernando Ortiz Arana, para realizar la primera guardia ante el féretro.



El funeral de Colosio

Al auditorio asistieron los líderes nacionales del PAN, Carlos Castillo Peraza, y del PRD, Porfirio Muñoz Ledo; también los ex presidentes de la República José López Portillo y Miguel de la Madrid, el priista Francisco Labastida, así como la premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú.



Rigoberta Menchú en el funeral

En el auditorio "Plutarco Elías Calles" del PRI, el ex presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, montó guardia ante el féretro del candidato de su partido, levantó el puño y con un grito hizo recordar su lema de campaña: “Lo dije antes como presidente de México. Y lo digo ahora: ¡Arriba y adelante! Siempre con la Revolución Mexicana y con el PRI”. El cadáver de Luis Donaldo Colosio empezaba a recibir honores de Jefe de Estado.



Tres ex presidentes de México hacen guardia ante el ataúd: Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo y Miguel de la Madrid



En la investigación del crimen, el gobierno federal ejerció la facultad de atracción del caso a favor de la PGR, aunque por ley correspondía en primera instancia al gobierno local al tratarse de un delito del fuero común. Sin una justificación legal convincente, el objetivo real fue dejar fuera a los gobiernos de Baja California Norte y Tijuana, que presidían los panistas Ernesto Ruffo Appel y Héctor Osuna, respectivamente. Después, a las autoridades estatales y locales se les impidió participar tanto en el interrogatorio a Aburto como en la autopsia al cadáver de Colosio, aunque por ley estaban obligadas a estar presentes. Acusado de los delitos de homicidio calificado y portación ilegal de arma de fuego, Mario Aburto Martínez fue trasladado vía aérea a la Ciudad de México la mañana del 24 de marzo, y de ahí al Centro Federal de Readaptación Social Número 1, en Almoloya de Juárez, Estado de México.



Esquema de los tripulantes del avión en que se trasladó a Mario Aburto

Al mediodía, el ataúd de Colosio fue llevado a la agencia funeraria Gayosso, donde se congregó la familia y las amistades más cercanas de la familia Colosio. También asistieron para dar el pésame los candidatos presidenciales Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Diego Fernández de Cevallos. En ese momento llegó el comisionado para la paz Manuel Camacho Solís, quien fue abucheado por los simpatizantes colosistas. "¡No queremos a Camacho, ¡que chingue a su madre!", dijeron, con lo que el comisionado quedó descalificado de cualquier posibilidad de ser el candidato sustituto.






Camacho Solís permaneció en el velatorio por quince minutos, donde la familia le prodigó un trato tenso pero cordial. Antes de irse, el Comisionado para la Paz reiteró ante reporteros su postura expresada dos días antes, acerca de que no aspiraba a ser Presidente. Sucedió entonces un hecho curioso: las mismas personas que instantes antes le habían gritado "¡Asesino!", ahora le aplaudían y le decían "¡Bravo, Camacho, bravo, para la próxima!"




Mientras el cuerpo de Colosio era velado en la Ciudad de México, los priistas literalmente se enfrascaron en una muy poco disimulada lucha por la candidatura vacante. Dentro del PRI se formaron varias facciones: una de ellas, de gobernadores, pedía como candidato a Fernando Gutiérrez Barrios, ex secretario de Gobernación y hombre ligado con el aparato de la policía política mexicana durante décadas.



Fernando Gutiérrez Barrios llega al funeral

Otra agrupaba a ex mandatarios estatales y ex legisladores (los llamados “dinosaurios”), quienes se manifestaron a favor de Fernando Ortiz Arana, presidente del PRI. Otra, operada directamente por el hermano del Presidente, Raúl Salinas de Gortari, buscó que la nominación recayera en Manlio Fabio Beltrones.



Diana Laura Riojas y su hijo durante el funeral



Una más, encabezada por el jefe de asesores presidenciales José María Córdoba Montoya, y apoyada por los sectores obrero y popular del PRI, pugnaba en favor de Pedro Aspe, y en caso de no lograr la reforma constitucional, de Ernesto Zedillo, más porque respondía, ideológica y políticamente, al proyecto transexenal salinista que por su desempeño como Secretario de Estado, donde mantuvo un perfil bajo.



Diego Fernández de Cevallos arriba a la funeraria

Tampoco destacó como coordinador de la campaña presidencial de Colosio: era un secreto a voces que nunca fue bien recibido por el resto del equipo, y que por sus frecuentes errores Colosio estaba a punto de destituirlo del cargo cuando ocurrió el atentado.



Diana Laura Riojas y Porfirio Muñoz Ledo

El relevo natural dentro de la lógica sucesoria de Carlos Salinas de Gortari era Pedro Aspe Armella, quien enfrentaba como limitante la fracción VI del Artículo 82 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la que se estipula que quien aspirara a ser Presidente no debía ocupar ningún cargo público seis meses antes de la elección, que ese año se realizaría el 21 de agosto.



Fernando Ortiz Arana

La mañana del 25 de marzo el féretro con el cuerpo de Colosio llegó en avión a Nogales, Sonora, desde donde se le trasladó por vía terrestre al pueblo de Magdalena de Kino, su lugar de origen, donde fue recibido por los pobladores y llevado al cementerio local. Por una macabra coincidencia, la agenda de campaña de Colosio incluía para el 25 de marzo una visita a su tierra natal.



La carroza fúnebre con el ataúd de Colosio sale de la funeraria Gayosso

En el sepelio, al que asistió toda la familia Colosio e incluyó una misa multitudinaria oficiada por el Arzobispo de Hermosillo, Carlos Quintero Arce, Diana Laura Riojas viuda de Colosio leyó un discurso en el que dijo: “Las balas del odio, del rencor y de la cobardía interrumpieron la vida de Luis Donaldo. Él quería un México más justo. Le ofendía y le lastimaba la pobreza. Creía que los abismos de desigualdad dividen a la nación. Él creyó que tenía las respuestas para esta nación con hambre y sed de justicia. Por eso quería ser Presidente de México. Luis Donaldo quería un futuro de paz y concordia. Quería un sólo México. Sin divisiones, sin violencia, sin rencores entre hermanos”.



Ernesto Zedillo durante el sepelio




Con la representación presidencial asisten Carlos Rojas Gutiérrez, su sucesor en la Secretaría de Desarrollo Social, y José Carreño Carlón, director general de Comunicación Social de la Presidencia de la República. La bandera nacional que cubrió el féretro fue entregada a su esposa Diana Laura Riojas antes de la inhumación. Más tarde, alrededor de las 17:30 horas, el presidente Salinas llegó al cementerio, donde dejó una ofrenda floral. Luego se dirigió al domicilio de Luis Colosio Fernández y Ofelia Murrieta, padres del candidato fallecido, para dar sus condolencias.



El discurso de Diana Laura Riojas durante el sepelio




Durante las exequias, el Presidente decidió crear una Subprocuraduría Especial en la PGR para el caso. Le pidió a Diana Laura Riojas su opinión sobre Santiago Oñate Laborde, entonces encargado de asuntos internacionales de la campaña, además de amigo tanto de Colosio como del propio Presidente, para dirigirla. La viuda objetó dicha cercanía y su escasa experiencia en investigaciones criminales, y a su vez propuso al destacado jurista y docente Miguel Montes García, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.



Luis Colosio Fernández y Carlos Salinas de Gortari, ante la tumba

El 26 de marzo se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de creación. El primer contacto de Miguel Montes con el caso fue la madrugada del 24 de marzo, cuando Diana Laura Riojas le telefoneó desde San Diego, California, pidiéndole que recibiera el cuerpo de Colosio en el aeropuerto de la Ciudad de México. Durante el velorio en la agencia Gayosso, sabiendo la inminencia de su nombramiento al frente de las investigaciones, le solicitó a la viuda que el cuerpo no fuera cremado, contrariando la voluntad del propio político. Lo secundaron en la petición los colaboradores y amigos de Colosio. Finalmente, Diana Laura se resignó y dijo: "hagan lo que quieran".



Miguel Montes García


Fuentes cercanas a las investigaciones e incluso colaboradores de la campaña atribuyeron al propio Colosio la responsabilidad de su asesinato, al llevar una escolta deficiente por su deseo de ser un candidato "cercano a la gente", con mayor contacto personal con los electores. Liébano Sáenz declaró que Colosio “no quería tener un gran equipo de seguridad. Pedía dos o tres gatos, nada más. Le molestaba mucho que lo agobiaran los guardaespaldas”. Lo anterior no es exacto: en el mitin de Lomas Taurinas estuvieron presentes 66 elementos de seguridad divididos en tres grupos: 31 de la Comisión de Orden y Seguridad del Comité Municipal del PRI de Tijuana, identificados bajo el nombre no oficial de Grupo TUCAN (“Todos Unidos Contra Acción Nacional”), coordinados por Rodolfo Rivapalacio Tinajero; 17 del grupo “Orden, Vallas y Porras” (mejor conocido como Grupo Omega), a cargo de Fernando de la Sota Rodalléguez; y la escolta personal del candidato bajo el mando del general Domiro García Reyes, integrada por 14 miembros del Estado Mayor Presidencial, tres policías Federales de Caminos con licencia y un civil. A estos últimos se les señaló por haber "descobijado" los flancos del candidato para que Aburto pudiera llegar hasta él. La Subprocuraduría afirmó que "la seguridad que se brindó en Lomas Taurinas fue similar a los otros eventos en que participó el licenciado Colosio, acorde con las instrucciones del candidato, quien deseaba un contacto directo con sus seguidores, lo que necesariamente implicó que se relajaran las normas relativas a su seguridad, y por ello también se separó, desde el arranque de la campaña, la logística de la seguridad".



Los titulares sobre el asesinato






En sus declaraciones, Mario Aburto aseguró que el revólver Taurus calibre .38 con el que agredió a Colosio lo compró en la vía pública dos días antes del atentado para defensa propia, ya que trabajaba en el turno nocturno en una zona insegura. Luego lo cambiaron al turno matutino, por lo que decidió venderlo. Supuestamente, el 23 de marzo lo llevaba consigo para mostrárselo a sus amigos, por si alguien quería comprarlo. Salió a las 14:30 horas de su trabajo y se dirigió al centro de la ciudad. Ahí decidió comer unas tortas porque aún era temprano para regresar a su domicilio. Recordó que un guardia de seguridad le había comentado sobre el mitin priista, y quiso ir porque nunca había estado en uno.



La ficha de identificación de Mario Aburto

Ya en Lomas Taurinas se acercó al templete. Al terminar, llevado por el tumulto, quedó muy cerca de Colosio. Traía la pistola en la cintura. De acuerdo a su inverosímil versión, en ese momento sintió que el arma le "caló": "Casi me la tiran. El pantalón de mezclilla me quedaba muy apretado. Entonces la saqué para meterla en la bolsa derecha de mi chamarra para que no se cayera y no me siguiera calando. Por los apretones no pude hacerlo. Pensé ponérmela otra vez en la cintura pero por enfrente. No lo logré, había codazos, manotazos y empujones. Tropecé levemente. Logré mantener el equilibrio abriendo los pies. En eso sentí el golpe en la pantorrilla y se me empezó a doblar la pierna. Alcé la mano derecha para buscar apoyarme en alguna persona, sin acordarme de que traía la pistola en la mano, y fue cuando se activó el arma debido a la contracción de mis músculos y nervios debido al dolor tan fuerte".



Ficha de detención de Mario Aburto




Los primeros especialistas que analizaron la personalidad de Aburto fueron el doctor Carlos Tornero Díaz y la abogada Martha Graciela Miranda. Para ellos, el agresor de Colosio padecía "trastornos delirantes y narcisistas", así como un "delirio crónico sistematizado reivindicativo". Según la Investigación Montes, se trata de un ejemplo del típico magnicida: joven, solitario, sin cómplices ni confidentes, que actúa solo, en público, sin resistirse a la aprehensión y aceptando la responsabilidad. Se le ha caracterizado como mitómano y contradictorio, sin alteraciones en sus funciones mentales, con discernimiento, capacidad de raciocinio, entendimiento y libre albedrío. No detectaron rasgos de personalidad psicótica, por lo que al atentar contra Colosio era capaz de advertir la trascendencia social y moral de sus actos.



Mario Aburto en el reclusorio de Almoloya, al ser presentado ante los medios



En el PRI y en el gobierno todo mundo iba y venía a causa del reemplazo de Colosio. Corrían mil rumores, se hacían muchas reuniones, pero las opciones no eran muchas, pues la Constitución indicaba que sólo podían ser candidatos los funcionarios que hubiesen renunciado a sus cargos, lo que impedía que el presidente diera un segundo dedazo en favor de gente suya como Pedro Aspe, Emilio Lozoya o Emilio Gamboa. Las posibilidades, por tanto, se reducían a Ernesto Zedillo, que trataba de pasar inadvertido, y al líder del PRl Fernando Ortiz Arana, quien vio la oportunidad y se movió frenéticamente. Desde el PRI envió faxes a todos los comités directivos estatales solicitando apoyo para que él fuera el nuevo candidato. Los priístas estaban conmocionados, exigían el fin del dedazo y participar en la selección del sustituto de Colosio, así es que Ortiz Arana rápidamente encontró apoyos y un grupo numeroso se manifestó públicamente a su favor.



Los colosistas tras el crimen

Salinas simulaba auscultaciones entre los priístas. Mandó llamar a Ortiz Arana y le ordenó no sólo detener todos los apoyos a su probable candidatura, sino convocar a una sesión extraordinaria del Congreso que modificara el Artículo 82 de la Constitución para que los secretarios de Estado pudiesen ser candidatos a la presidencia. Esta maniobra fue rechazada tajantemente por los priístas y más de cien integrantes del Consejo Político Nacional lo afirmaron en un desplegado. Ante la oposición generada, incluso dentro del mismo PRI, así como la falta del apoyo del PAN, Salinas desistió. Por ello, además de Aspe quedaron fuera otros funcionarios como Emilio Lozoya, Secretario de Energía, y Emilio Gamboa Patrón, titular de Comunicaciones y Transportes. También se mencionó la posibilidad de posponer los comicios, pero se descartó esa posibilidad. Salinas telefoneó a Ortiz Arana, lo volvió a regañar y lo obligó a declarar públicamente que no buscaba ni quería la candidatura. El presidente del PRI vio desvanecerse sus ilusiones y se autodescartó ante los medios. Con el tiempo su docilidad le pagó amargos dividendos, pues ni siquiera pudo ser gobernador de su estado natal, Querétaro. Poco después el gobierno de Estados Unidos abrió una línea de crédito de seis mil millones de dólares que se añadieron a la histórica cifra de las reservas gubernamentales: treinta mil millones de dólares.



La tumba de Colosio

El 26 de marzo, Salinas invitó a desayunar al ex presidente de México, Miguel de la Madrid Hurtado.  Dice él: "En el curso de la conversación, a Salinas se le llenaban los ojos de lágrimas. Cometamos la desgracia y me dijo: 'Licenciado, ¿cómo ve usted las posibilidades?' Le dije: 'Hay dos hipótesis: una es si se reforma la Constitución para que los que tengan actualmente puesto en el Gabinete puedan competir, y otra es sin reforma. En mi opinión, la reforma constitucional no es viable, porque se van a negar rotundamente los partidos de oposición y aún gente del propio PRI (...) Las opciones eran Fernando Ortiz Arana (...), Fernando Gutiérrez Barrios (...), Zedillo y Francisco Rojas (...) Al único que me defendió con ganas fue a Zedillo; al salir de ahí me dije: 'Es Zedillo', y ahí quedó la conversación".



Miguel de la Madrid

Todos se dieron cuenta de que a Salinas no le quedaba más que el candidato alterno de Córdoba Montoya, el doctor Ernesto Zedillo. El mismo José María Córdoba se encargó de todo. El martes 29 de marzo de 1994, los priístas en pleno se reunieron en Los Pinos, donde Salinas les preguntó a quién sugerían como candidato. "Yo tengo una propuesta", intervino Manlio Fabio Beltrones, el gobernador de Sonora que había interrogado a Mario Aburto en la playa, "es la propuesta de un sonorense como lo era nuestro candidato Colosio". Puso un videocassette que convenientemente le había proporcionado Córdoba Montoya la noche anterior, donde se mostraba a Colosio elogiar profusamente a Ernesto Zedillo cuando lo nombraba coordinador de su campaña. Era el llamado “dedazo de ultratumba” o “videodedazo”, como se le conoció: nada menos que el mismísimo Colosio se manifestaba a favor del doctor Zedillo. "¿Alguna otra propuesta?", preguntó Salinas. "No, señor presidente", replicó en el acto el líder obrero Fidel Velázquez, "ésa también es nuestra propuesta".



Ernesto Zedillo, el nuevo candidato

Ernesto Zedillo Ponce de León nació en la ciudad de México en 1951, pero fue llevado a Mexicali, Baja California Norte, desde que tenía tres años de edad y ahí estudió primaria y secundaria. Era un excelente estudiante. Se decía que había trabajado como bolero y recolector de chatarra porque su familia no tenía recursos. Después estudió Economía en el Instituto Politécnico Nacional, fue parte de los estudiantes golpeados y reprimidos durante el Movimiento Estudiantil de 1968, obtuvo becas para estudiar en Estados Unidos y finalmente se doctoró en la Universidad de Yale en 1978. La buena fortuna lo llevó a conectarse con el Grupo Compacto de la Secretaría de Programación y Presupuesto y se convirtió en el consentido del todopoderoso José María Córdoba Montoya. Toda su carrera la pasó encerrado en las bóvedas de la economía y su adhesión a las doctrinas neoliberales era total. No había tenido ninguna experiencia política y de pronto se hallaba en la antesala de la presidencia mexicana sin haberse preparado en lo más mínimo, prácticamente sin equipo y sin los amarres necesarios.


Miguel Montes García estuvo a cargo del caso a partir del lunes 28 de marzo de 1994. A su equipo, dirigido por Emilio Islas Rangel, entonces director de la Interpol México, les llevó menos de una semana plantearse la teoría de la "acción concertada" para matar a Colosio, mediante el análisis de los videos disponibles. El 31 de marzo, el fiscal se reunió con Carlos Salinas de Gortari en la residencia oficial de Los Pinos para mostrarle el análisis del video en el que se advierte un complot para asesinar a Colosio, en el que asegura participaron al menos siete personas en formación "diamante", ubicando en la operación, entre otros, a Tranquilino Sánchez Venegas y a dos jóvenes a quienes en principio se identificó como “El Lentes” y “El Clavadista”. El presidente autorizó la difusión de los resultados.



Tranquilino Sánchez Venegas

En esos días, agentes de la PGR detuvieron a 44 integrantes del Grupo TUCAN (acrónimo de la frase "Todos Unidos Contra Acción Nacional"), "una suerte de club social de agentes judiciales retirados o desempleados que se ofrecieron generosamente a participar en la vigilancia del mitin", y los presentaron ante el Ministerio Público. Veinte de ellos reconocieron haber estado en Lomas Taurinas; tres (Vicente y Rodolfo Mayoral, y Rodolfo Rivapalacio) fueron enviados en avión a la Ciudad de México, y de ahí al penal de máxima seguridad de Almoloya, donde ingresaron el viernes 1 de abril.



Rodolfo Mayoral

El lunes 4 de abril, Montes informó a los medios de comunicación que la agresión al candidato del PRI fue producto de una “acción concertada” en la que tomaron parte, además de Mario Aburto y Tranquilino Sánchez Venegas, Rodolfo Rivapalacio, los Mayoral y otros integrantes del Grupo TUCAN. Calificó la tesis del asesino solitario postulada por Diego Valadés como insostenible. Además, reconoció que la bala hallada pudo ser "sembrada". La línea de investigación empezó a cambiar cuando se le hicieron exámenes de personalidad a Aburto y se analizaron sus cuadernos: el famoso "Libro de Actas", una suerte de bitácora manuscrita y con profusión de dibujos, donde se revelaba una mente caótica y enferma, con delirios de grandeza. Estos elementos empezaron a conformar el perfil de un único autor intelectual y material. Además, sin nueva evidencia contra los inculpados, comenzó a tomar fuerza la tesis del asesino solitario.



El "Libro de Actas"



El 23 de abril, a un mes del asesinato de Colosio, Diana Laura Riojas asistió a una misa oficiada en la Basílica de Guadalupe en memoria de su esposo. En  Lomas Taurinas, los priístas se reunieron para realizar un homenaje póstumo a Colosio. El 1 de junio de 1994, Montes informó los resultados de la investigación a Diana Laura Riojas viuda de Colosio, quien no los aceptó. La viuda calificó la tesis del asesino solitario como “poco convincente”. El 11 de junio, Carlos Salinas de Gortari visitó a Diana Laura Riojas para informarle los resultados de la Fiscalía Montes. En ese encuentro la viuda le dijo que "si se trataba de la Razón de Estado, que si por eso no se podía avanzar, encontraría en ella entendimiento y prudencia. Pero quería que se lo dijera así, sin mentiras, sin rodeos". Salinas respondió: "Diana Laura, me ofendes, Luis Donaldo era mi hermano".



Diana Laura tras el atentado

El 14 de julio, apenas tres meses y medio después de que anunció con total seguridad, en todos los medios de comunicación, que a Colosio le habían tendido una emboscada, Miguel Montes apareció de nuevo diciendo exactamente lo contrario: al no hallarse nuevos elementos de prueba a favor de la acción concertada, consideró agotada la investigación, por lo que afirmó que Mario Aburto fue el único planificador y autor del homicidio y atribuyó sus acciones a una motivación política. Además, sostuvo que luego de recibir el impacto en la cabeza, Colosio giró 90 grados sobre su eje en dirección contraria a las manecillas del reloj, lo que le permitió a Aburto hacer el segundo disparo. Desacreditado, en medio de críticas y una incredulidad generalizada, el jurista presentó ese mismo día su renuncia a la Subprocuraduría. Luego, la jurista y académica Olga Islas de González Mariscal, entonces Subprocuradora de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, fue puesta a cargo del caso a partir del 18 de julio de 1994.


Inició con 31 líneas de investigación, que se centraron en reconstruir los hechos inmediatamente posteriores al asesinato y remarcar las omisiones de sus predecesores. Sin asumir una postura específica sobre el autor solitario o la acción concertada, su conclusión más importante fue establecer que Aburto fue interrogado fuera de la delegación de la PGR en Tijuana antes de su traslado a la Ciudad de México, y confirmó la presencia de un personaje no identificado que viajó en el avión con el asesino y sus custodios. Los pasajeros del avión eran Adrián Carrera; el comandante y director operativo Manuel López de Arriaga; el primer comandante Humberto Torices Morales y el teniente coronel del EMP Carlos Arturo Pancardo, quienes custodiaban a Aburto. Dejó abiertas catorce líneas de investigación. Durante su gestión, el 31 de octubre de 1994, el juez primero de Distrito en el Estado de México, Alejandro Sosa Ortiz, le dictó a Mario Aburto una sentencia de 42 años de prisión.



Olga Islas de González Mariscal

Los mexicanos acudieron a las urnas en agosto de 1994 y dieron su preferencia a Ernesto Zedillo, el candidato del PRI; no obstante, se trataba claramente de un voto contra la violencia, no en favor del sistema. Mientras tanto, Diana Laura Riojas, viuda de Luis Donaldo Colosio, falleció el 18 de noviembre de 1994 en el hospital Médica Sur de la Ciudad de México. Diagnosticada de cáncer en 1990, durante los casi ocho meses que le sobrevivió a su esposo no aceptó la tesis del asesino solitario y expresó estar convencida de que en Lomas Taurinas se había montado un complot. Aunque ella personalmente había sugerido a Miguel Montes para dirigir la Subprocuraduría Especial, conforme el jurista fue virando las investigaciones hacia la tesis del magnicida único, su relación se fue tensando. La viuda decidió nombrar al abogado Juan Velázquez como su representante legal. Finalmente, Montes renunció al caso y el presidente Salinas volvió a presentar una terna a Diana Laura, de la que finalmente eligió a Olga Islas.


En julio de 1994, en una entrevista para el periódico español El País, afirmó: "“El silencio no es ausencia. Tampoco afán de lejanía y mucho menos intención de abdicar. Si durante algún tiempo guardé silencio fue por un duelo personal e íntimo. He tenido momentos de profunda reflexión y he llegado a la conclusión de que debo continuar el camino en otras circunstancias. La ausencia de Luis Donaldo me ha obligado a replantear mi vida. Esto significa proporcionarle la seguridad la tranquilidad y el amor necesarios a mis hijos para que se formen adecuadamente. He decidido asimismo crear la Fundación Luis Donaldo Colosio, que es un organismo autónomo e independiente que se ha propuesto mantener vivo el ideario político de mi marido como compromiso de vida ciudadana digna a través del fomento de los valores humanos. La campaña de Luis Donaldo fue breve, pero intensa. Coincidió con un proceso de beligerancia informativa. Hoy resulta paradójico que no se haya querido dar crédito a su decidida actitud hacia el cambio. Un cambio que el país demandaba. Para Luis Donaldo, México vivía la competencia política y en la competencia él estaba decidido a realizar su mejor esfuerzo. Reconocía que no tenía el triunfo asegurado y que tenía que luchar por ganarlo. Siempre dijo que no quería, concesiones al margen de los votos o al margen de la ley. Él creía en la democracia y en su mente se había borrado toda presunción de la existencia de un partido de Estado. Sabía que México vivía otros tiempos. Luis Donaldo pretendía convocar a todos los ciudadanos a unirse en una cruzada permanente que permitiera desterrar viejas prácticas con una nueva actitud ciudadana. Su lucha era contra la desigualdad y contra los privilegios de grupos o personas. Él reconoció que vivíamos en un México de mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades. Es lo que llamaba la arrogancia de las oficinas gubernamentales. Sin embargo, la corrupción es un mal mundial y no sólo privativo de mi país. Recientemente tomé la determinación de nombrar a un prestigioso abogado penalista para que acuda a todas las diligencias relacionadas con el caso, me mantenga informada de ello y proporcione la información pertinente a la opinión pública. Ha sido la reacción personal de una mujer atada a la emoción y al dolor y que ha vivido en carne propia el peso de los acontecimientos. Ahora bien, a casi cuatro meses de distancia y ante el cariz que han tomado los recientes sucesos relacionados con el atentado, considero que será muy difícil saber la verdad en breve sobre la muerte de mi marido”.



Los candidatos a la presidencia

Durante los siguientes meses, Diana Laura Riojas se dedicó a concretar la creación de la Fundación Colosio, y anunció la creación de una beca en el Instituto Internacional de Análisis y Sistemas Aplicados, en Austria, para estudiantes mexicanos. En julio de ese año realizó un viaje a Europa, en el que visitó al papa Juan Pablo II y a los Reyes de España. Aunque su salud ya estaba quebrantada cuando sucedió el atentado, su estado general se agravó en septiembre de 1994, luego de que organizó una misa en la Basílica de Guadalupe por los seis meses de la muerte de Colosio. Tuvo que ser hospitalizada en Médica Sur, de donde ya no salió con vida.



La Fundación Colosio

El lunes 14 de noviembre entró en coma. El viernes 18, a las 09:15 horas, falleció. Según los médicos que la atendieron, encabezados por Misael Uribe Esquivel, "los trágicos acontecimientos de marzo por todos conocidos mermaron aún más sus condiciones generales”. Fue velada en la agencia Gayosso y sepultada junto a su esposo en Magdalena de Kino.


“Es Shakespeare puro”, comentó el escritor Octavio Paz al enterarse de la muerte de Diana Laura. Para entonces, la política mexicana se había vuelto “el teatro más rápido del mundo”, según expresión de Alejandro Rossi. En noviembre de 1994, Salinas propuso que se inscribiera el nombre de Colosio en letras de oro en la Cámara de Diputados, pero el pleno lo rechazó. El protagonista que había sido aclamado internacionalmente como el gran reformador, el nuevo “hombre providencial” de la historia mexicana, se convirtió en un proscrito: salió del país, vivió oculto, y finalmente se refugió en Dublín. Había dureza en el veredicto público, pero también motivos. A cada instante salían a la luz hechos macabros, dignos no ya de un teatro político sino de una obra de terror. Raúl Salinas de Gortari, hermano mayor del ex presidente, ingresaba en el penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, con el cargo de haber sido autor intelectual del asesinato de su ex cuñado, el secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, perpetrado en septiembre de 1994 en pleno Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México.



La reconstrucción de hechos





El 1 de diciembre de 1994, con la llegada a la Presidencia de Ernesto Zedillo y el nombramiento del panista Antonio Lozano Gracia al frente de la PGR, Pablo Chapa Bezanilla asumió el caso a partir del 16 de diciembre. A la Subprocuraduría se le asignaron también las investigaciones de los asesinatos del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y el político José Francisco Ruiz Massieu, por lo que una de sus directivas fue encontrar posibles nexos entre los tres crímenes.



Pablo Chapa Bezanilla

En enero de 1995, el caso Colosio dio un vuelco cuando Pablo Chapa Bezanilla resucitó la hipótesis de la "acción concertada" por medio de un segundo tirador, quien se habría ubicado al lado izquierdo del candidato y le habría disparado en sedal al abdomen. El subprocurador calificó las teorías del giro de 180 grados y el homicida único como “técnicamente imposibles”, y reconoció que la escena del crimen no sólo no fue preservada, sino que se le manipuló, al afirmar que la bala hallada en Lomas Taurinas fue “sembrada”. El 24 de febrero se detuvo a Othón Cortés Vázquez, uno de los integrantes del Grupo Omega que fungía como chofer en la comitiva de Colosio. También consignó a Fernando de la Sota y a su subalterno Alejandro García Hinojosa, por falsear declaraciones. La PGR sustentó la acusación contra Othón Cortés Vázquez en tres testigos, que afirmaron haberlo visto con un arma apuntando al costado izquierdo de Colosio, y uno de ellos incluso lo vio disparar.


La familia de Mario Aburto Martínez abandonó México en 1995, luego de haber sido amenazados de muerte, según afirmaron. Siempre sostuvieron que la persona detenida en Lomas Taurinas no era Aburto, pero sí lo es la que quedó recluida en el penal de Almoloya. La familia dio una conferencia en California en marzo de 1996, en la que afirmó que Mario no mató a Colosio pero se confesó culpable "porque estaba amenazado de muerte". A la pregunta sobre quién mató al político, María Luisa Martínez responsabilizó al gobierno de México.


La gestión de Chapa Bezanilla terminó luego de que el 7 de agosto de 1996 el juez de la causa absolvió a Cortés Vázquez al desestimar a los testigos y considerar que el estudio criminalístico del segundo tirador presentado por la Subprocuraduría, que además sustentaba la tesis de la bala "sembrada", era inconsistente. Además, por falta de pruebas salieron libres Vicente y Rodolfo Mayoral, así como Tranquilino Sánchez Venegas. De esta manera, luego de más de dos años del crimen, las investigaciones regresaron al punto de inicio, con Mario Aburto como único responsable y un cúmulo de dudas que hicieron crecer la sospecha.



Las pesquisas



Pocos días después, Lozano Gracia y Chapa Bezanilla fueron removidos de la PGR. Este último dejó las investigaciones en medio del descrédito, luego de que se supo que fabricó evidencias, recurrió a una vidente en el caso Ruiz Massieu, y sostuvo la tesis de que el cardenal Posadas Ocampo fue asesinado al ser confundido con el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo” Guzmán; hipótesis que, como la del caso Colosio, muy pocos creyeron.



Ficha signalética de Mario Aburto

Con la investigación prácticamente sin ningún resultado, el 31 de agosto de 1996 el presidente Ernesto Zedillo designó al frente de la subprocuraduría al abogado y docente Luis Raúl González Pérez, quien como primer punto de su agenda, el 18 de septiembre de ese año, presentó 27 líneas de investigación. Dado el entorno de escepticismo e incredulidad, una de sus consignas fue poner orden en las pesquisas, además de esclarecer todas las sospechas (en total, agendó unas 300) hasta agotarlas. “A diferencia de cualquier investigador, de cualquier caso, en cualquier Procuraduría —de gobiernos panistas o perredistas—, ¿investigan las sospechas? ¿Investigan la especulación, lo que la gente pensaba, creía, las versiones que iban surgiendo? Aquí lo hemos hecho”, declaró.



Luis Raúl González Pérez

Luego de indagar en torno a 27 líneas, al final sólo quedaron las que se referían al móvil por narcotráfico (que decía que Colosio había sido ejecutado a petición de líderes de cárteles criminales) y por el entorno político, y ambas se desecharon al no hallarse pruebas consistentes. La conclusión legal del caso fue que "Mario Aburto Martínez fue el autor de los dos disparos que recibió Luis Donaldo Colosio Murrieta, el homicidio se perpetró con una sola arma de fuego y la bala encontrada en el lugar de los hechos fue disparada por esa arma. No existe prueba jurídica que demuestre la coparticipación de personajes políticos y del crimen organizado".



Las huellas dactilares de Mario Aburto




Se desestimaron, “por contradictorios e inconsistentes”, los testimonios de quienes afirmaron haber visto a Aburto reuniéndose con los integrantes del Grupo Tucán. Se descartó la tesis de la acción concertada porque la evidencia es “equívoca o está desvirtuada”, ya que “jurídicamente se trata aquí de una acción de interpretación equívoca o susceptible de tener diversas apreciaciones o significados y no de contenido unívoco o que no deja lugar a dudas”.




El Subprocurador también le tomó declaración durante doce horas, el 28 de noviembre de 1996, al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, quien residía entonces en Dublín (Irlanda). Aunque este hecho generó gran expectación en los medios de comunicación mexicanos porque fue la primera vez que un ex Presidente de la República compareció en un juicio penal, su testimonio no fue relevante para esclarecer el caso. Así, con un expediente de 68,000 fojas en 174 tomos y 1,993 declaraciones, la actuación legal de González Pérez se limitó a confirmar el alegato y la sentencia de 42 años de prisión contra Aburto como único autor del crimen, y contra las tres personas que acusaron a Othón Cortés, por falsear declaraciones.




Othón Cortés Vázquez

Entre 1994 y 2000, varias personas fueron detenidas y procesadas luego de que la PGR los acusó de participar en el asesinato. Todos fueron liberados por falta de pruebas y en todo momento negaron sostener nexo alguno con el autor material. El general Domiro García Reyes, entonces General Brigadier, Diplomado de Estado Mayor, fue nombrado coordinador de seguridad de Colosio el 28 de noviembre de 1993. Hombre cercano a Arturo Cardona, jefe del Estado Mayor Presidencial de Carlos Salinas de Gortari. Fue señalado, junto con el mayor Eustolio Morán, de ser partícipe en el supuesto complot por vía de la inacción. La Subprocuraduría calificó las acusaciones como inconsistentes. "No existiendo algún dato o indicio de que esa inacción de Domiro fuera deliberada, sólo cabría ponderar la justificación o injustificación de los argumentos del general Domiro".



Domiro García Reyes

Sobre las pifias en el protocolo de parte de los elementos del EMP, se afirma que "ha quedado aclarado que hubo circunstancias de sorpresa, de falta de coordinación y prevención, confusión y desorden, y no se percibe que hubiera un esquema preparado para una contingencia de la magnitud del atentado del candidato".



La Fiscalía Especial



La mayoría de los integrantes del Grupo TUCAN tenían en común pertenecer o haber pertenecido a corporaciones policiacas o militares, y por tanto estar capacitados en el uso de armas. Todos eran priistas. En una de las líneas de investigación que fueron descartadas, se dijo que estaban resentidos con Colosio porque, siendo él presidente nacional del PRI en 1989, le entregó la gubernatura de Baja California Norte al panista Ernesto Ruffo. En el curso de las investigaciones, dos equipos de expertos analizaron los videos del atentado y llegaron a conclusiones distintas: un grupo español no encontró nada extraño en la actitud de los integrantes del TUCAN, mientras que otro afirmó que los acusados se "comunicaban" antes de la agresión a Colosio.



Othón Cortés tras su arresto

A Tranquilino Sánchez Venegas la PGR lo acusó de interponerse entre Colosio y el general Domiro García Reyes para abrirle paso a Aburto, al alzar y abrir los brazos en el momento en que caminaba detrás del candidato. En el video más conocido aparece con gorra y chamarra negras. Fue liberado cuando se dio por válida la versión de que con ese movimiento, Tranquilino buscó formar una valla y hacerle un lugar al candidato para que saliera del parque en Lomas Taurinas. Sobre él, en su primera declaración, Domiro García Reyes afirmó: "Me interfirió de manera brusca y agresiva". Tranquilino fue liberado el 14 de abril de 1995.


José Rodolfo Rivapalacio Tinajero era coordinador del Grupo Tucán en el mitin de Lomas Taurinas. Él contrató a quienes formarían las vallas, hizo las listas y dirigió los recorridos. Ex comandante y ex jefe del grupo de aprehensiones de la Policía Judicial estatal, y ex subdirector de la Policía Municipal de Tijuana, estuvo ligado con los cuerpos de inteligencia política estatal durante los años sesenta. En 1990, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación en la cual se le acusó de estar involucrado en el maltrato de detenidos. Fue cesado después de Lomas Taurinas, e investigado porque en los días inmediatos posteriores a la muerte de Colosio, cambió un cheque por 50 millones de pesos en un banco de las Playas de Tijuana. Por falta de pruebas fue liberado el 10 de abril de 1994.


Vicente Mayoral Valenzuela era un policía retirado, “con una impresionante cadena de brillantes investigaciones que le valieron el reconocimiento de las autoridades norteamericanas. Autodidacta experto en criminalística”, miembro del Servicio Secreto de la policía municipal y ex jefe del grupo de homicidios, se le acusó de ser copartícipe del crimen. Fue el primero en detener a Aburto, pero luego fue detenido cuando éste lo señaló. Fue liberado al día siguiente y reaprehendido el 30 de marzo. Fue liberado 7 de julio de 1995. Falleció el 10 de enero de 2012 de un infarto por complicaciones de diabetes. Rodolfo Mayoral Esquer era hijo del anterior, técnico en computación, ex guardia en un supermercado y luego en una empresa de traslado de valores. Fue señalado como quien bloqueó al coronel Federico Reynaldos. Fue exonerado el 7 de julio de 1995.



Vicente y Rodolfo Mayoral

Los integrantes del Grupo Orden, Vallas y Porras o Grupo Omega, también en su mayoría eran ex policías y formaban el segundo círculo de protección a Colosio. Estaban Fernando de la Sota Rodalléguez, ex agente judicial de la Ciudad de México y Federal, ex integrante de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad. Por invitación del general Domiro García Reyes, formó y encabezó el Grupo Omega con alrededor de 160 personas, cuya función era facilitar accesos y formar vallas con los simpatizantes priistas. Veintisiete de sus subordinados fueron a Tijuana: 17 a Lomas Taurinas y 10 al club campestre. Fue detenido por falsear declaraciones. Pese a ello, salió libre bajo fianza en marzo de 1995, y fue absuelto en agosto de 1996.


A Héctor Javier Hernández Thomassiny en principio se le identificó como “El Lentes”; se le consideró sospechoso porque en el video se le visualiza supuestamente agachándose al momento del disparo, sin que se justificara su cercanía con Colosio. Incluso se le señaló como el autor del segundo disparo. La Subprocuraduría acreditó que era el primer evento en el que participaba. No se encontró nexo entre él y Mario Aburto.


Alejandro García Hinojosa era subordinado de Fernando de la Sota, también fue acusado de falsear su testimonio. Salió libre con fianza. Mario Alberto Carrillo Cuevas fue identificado como “El Clavadista”, era un colaborador de la Secretaría de Acción Electoral del PRI en Tijuana, sin tarea específica en Lomas Taurinas. Miguel Montes lo acuso de obstruir el paso de Colosio tirándose frente a él, lo que le permitió a Aburto disparar. No se logró probar su participación y se le desvinculó del crimen.


Othón Cortés Vázquez fue señalado por Pablo Chapa Bezanilla de ser el segundo tirador en Lomas Taurinas. Tras permanecer más de un año en el penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, luego de que la subprocuraduría pidió una condena de 50 años de prisión, fue absuelto y liberado el 8 de agosto de 1996. Investigaciones posteriores revelaron que quienes lo acusaron (Jorge Amaral Muñoz, Jorge Romero Romero y María Belem Mackliz Romero) falsearon su testimonio, por lo que se ejerció acción penal contra ellos. Aparecieron versiones periodísticas de que, en realidad, si hubo un segundo tirador, éste fue Jorge Romero Romero, quien en el video aparece vestido de blanco, sombrero del mismo color y lentes oscuros, acercándose a Colosio desde el lado izquierdo. Cortés Vázquez siempre negó conocer a Aburto o a cualquiera de los implicados en el caso, aunque después se comprobó que Domiro García Reyes lo contrató y era quien le daba órdenes. Incluso, en la prensa se publicaron fotografías de Othón Cortés conduciendo el vehículo en el que viajaba Domiro García Reyes la tarde del 23 de marzo de 1994. El militar negó cualquier relación e incluso declararía: "Yo no conozco a Othón, lo juro por mi madre, por mi esposa, por mis hijos, por todos mis seres queridos, por mi profesionalismo, por mi hombría; yo no conozco a Othón Cortés".




Las hipótesis conspirativas
Dentro de las versiones de una conspiración se establece que el asesino fue enviado por el presidente Carlos Salinas de Gortari, debido a que Colosio se había rebelado contra él, al decir su famosa frase "el pueblo tiene hambre y sed de justicia". Salinas de Gortari ha pasado al imaginario colectivo, como el autor intelectual del asesinato, incluso por encima de Mario Aburto, quien es visto como un chivo expiatorio del magnicidio. Otras versiones menos aceptadas son que Manuel Camacho Solís fue el autor intelectual del hecho; o que el narcotráfico se vio amenazado por Colosio, enviando a un sicario a cometer el asesinato. Una de las hipótesis más conocidas para sostener la idea del complot es la supuesta existencia de al menos tres "Aburtos": varias personas con gran parecido físico habrían coincidido en el mitin de Lomas Taurinas: una disparó, otra fue detenida y una más fue presentada ante la prensa en el penal de Almoloya. Esto fue alentado por diferencias superficiales detectadas en las fotografías, por omisiones y falta de cuidado en la primera etapa de la investigación, así como por varios documentos oficiales en los que quedaron asentadas distintas estaturas del mismo individuo.



Las pruebas morfológicas de Mario Aburto





El primer "Aburto" sería el que disparó contra la cabeza de Colosio. La mano que empuña el arma es derecha y muestra un extensible negro en la muñeca, sin anillos en los dedos. En versiones periodísticas se le identificó con un hombre joven que fue hallado muerto la misma noche del 23 de marzo de 1994 en el taller mecánico Autoservicio Azteca de Tijuana. Una de las fotos del cadáver, quien en vida se llamó Ernesto Rubio Mendoza, fue comparada con otra del tirador en el mitin de Lomas Taurinas, y resultaron casi idénticos. Este hombre aparece en el video con el cabello rizado y frente despejada. La subprocuraduría desestimó esa pista. El segundo "Aburto" correspondería a la persona detenida por los integrantes del Estado Mayor. En los videos y fotografías posteriores al crimen aparece como un joven de complexión delgada, cabeza ovalada, cabello hirsuto, bigote ralo y un lunar en la mejilla izquierda. Además lleva un reloj plateado con extensible metálico en la mano izquierda, y un anillo en el dedo anular, mientras que en la mano derecha no lleva nada. Sería quien fue trasladado a la delegación de la PGR e interrogado en primera instancia. El tercer "Aburto" correspondería al joven presentado detrás de un cristal blindado en el penal de Almoloya, con complexión robusta, cuello grueso (se le llamó la pista del "cuello de toro"), cabeza cuadrada, cabello lacio y sin el lunar en la mejilla. También se criticó que se le cortara el cabello y se le afeitara el bigote, a lo que la Subsecretaría del Sistema Penitenciario Federal, entonces dependiente de Gobernación, respondió que así lo estipulaban las normas internas del Cefereso. En todo caso, esta norma "rigurosa" no se observó con los Mayoral ni con Tranquilino Sánchez, quienes fueron retratados en su ficha penal tal y como llegaron. A todo ello se debe agregar la presencia de Jorge Antonio Sánchez Ortega, cuyos rasgos físicos son parecidos a los de los "Aburtos", además de su ropa manchada con la sangre de Colosio y el resultado positivo en la prueba de Harrison.



Jorge Antonio Sánchez Ortega

En diversos documentos oficiales, la PGR atribuyó distintos rasgos al mismo individuo. En su Boletín 119, del 24 de marzo de 1994, para dar parte del traslado a la Ciudad de México, estableció la estatura del detenido en 1.60 metros, con cabello rizado. Luego, en un dictamen de identificación fisonómica del 30 de marzo del mismo año, el perito Ismael Hernández Montero reconoció que la persona detenida en Tijuana tenía el pelo ondulado, mientras que el que está en Almoloya lo tiene lacio, pero lo explica diciendo que "el pelo de la cabeza es lacio con muy ligeras ondulaciones que, al crecer, se acentúan más". Después, en el oficio SC/086/94, del 12 de septiembre, se fija la estatura en 1.80 con pelo lacio, mientras que en el oficio SDC/038/94, del 13 de octubre, se le ponen 1.70 y cabello lacio. También se publicaron dos fotografías en las que, según la regleta que se usa para medir la estatura de los detenidos, había diez centímetros de diferencia entre ellas. La autoridad explicó que estas mediciones no fueron precisas porque su fin era sólo identificar al individuo, no medirlo, lo cual corresponde a un examen psicofísico. Se dio una confusión porque los agentes encargados de las fotografías tomaron el dato de estatura que les pareció más adecuado, "según su particular apreciación". Se fijó la estatura real de Mario Aburto en 1.67 metros. Además, se consignó que "producto de la incorrecta colocación de la regleta, la cual es móvil y tiene cierto margen de error porque empieza a registrar la escala de medición a partir de 120 centímetros. Asimismo, en dicha regleta no se especifican medidas centímetro a centímetro, y ello propicia confusión al tratar de obtener una lectura exacta".



Mario Aburto y Jorge Antonio Sánchez Ortega


La Subprocuraduría, bajo la gestión de Luis Raúl González Pérez, realizó estudios antropométricos como sobreposición fotográfica cara a cara, análisis de características y somatometría (que mide distancias y proporciones) faciales, de dactiloscopía y foniatría, con lo que se estableció de manera definitiva la identidad del homicida de Colosio, concluyendo que fue la misma persona la que disparó y fue detenida en Lomas Taurinas, para luego ser llevada a la delegación de la PGR y después al penal de Almoloya. Además, 58 personas vinculadas a Aburto en los ámbitos familiar, escolar, laboral, sentimental y amistoso lo identificaron plenamente. Sobre la versión de que su madre no lo reconoció, la PGR consiguió la declaración de seis testigos que dicen que María Luis Martínez le recriminó su conducta y le preguntó por qué lo había hecho, pero lo identificó plenamente en todo momento. También el periodista Jesús Blancornelas, el entonces titular estatal de Derechos Humanos José Luis Pérez Canchola y la religiosa Mary Antonia Brenner, confirmaron ministerialmente que el Aburto de Tijuana era el mismo de Almoloya. Sobre el lunar, la PGR estableció que se trataba de una mancha de sangre.



Mario Aburto y Ernesto Rubio Mendoza



También hubo sospechas porque las autoridades presuntamente aseguraron dos armas en Lomas Taurinas, lo que demostraría la existencia de dos tiradores. Por un lado, se afirmó que el revólver Taurus .38 fue custodiado por elementos del Estado Mayor Presidencial apenas se lo quitaron a Mario Aburto, mientras que en otro testimonio aseguró que quedó abandonado en Lomas Taurinas hasta que uno de los escoltas volvió para recogerlo. Así, el primer testimonio correspondería al arma del disparo en la cabeza, mientras que el segundo a la de la herida en el abdomen. También existió otra versión, mencionada por José Luis Pérez Canchola, quien dijo que poco después de que Aburto llegó a las oficinas de la PGR, se le mostró el arma y él la reconoció como suya. También surgió la sospecha porque el 24 de marzo de 1994 la cardióloga Patricia Aubanel declaró, en una entrevista radiofónica, que el impacto en la cabeza de Colosio había sido por una bala calibre .38, mientras que la del abdomen fue calibre .22. Días después, ya ante la PGR, matizó sus declaraciones diciendo que fue en el quirófano donde se comentaron los distintos calibres, y que ella no era experta forense ni criminalista. La presunción de dos armas se debió, a decir del fiscal González Pérez, a un parte policiaco erróneo de la policía de Tijuana y la mala práctica del Ministerio Público. La Subprocuraduría dio por buena la primera versión.



Mario Aburto en Almoloya de Juárez

Surgió la versión de que la bala recogida en Lomas Taurinas había sido colocada a propósito porque, según un reporte emitido por el agente del Ministerio Público Federal, Aly Reibel, personal de la PGR llegó al lugar del crimen quince minutos después del atentado, y no consignaron haber visto la ojiva. Para enredar más esta versión, vecinos de Lomas Taurinas afirmaron que algunos asistentes al mitin formaron espontáneamente un cordón de seguridad en torno a la mancha de sangre, indignados porque ninguna autoridad se presentaba en el sitio. Finalmente, hacia las 18:00 horas, seis agentes judiciales de Baja California Norte llegaron y se llevaron la bala. Ya entrada la noche, llegaron dos personas de la PGR que acordonaron con cintas amarillas la zona. Las versiones se contradicen.


En 2004, el académico de la Universidad de Guadalajara, Javier Hurtado presentó un video, hasta entonces inédito, en el que afirmó que se observaba y escuchaba que Colosio recibió el segundo disparo a bordo de la camioneta Blazer en la que lo sacaron de Lomas Taurinas, y no inmediatamente después de que recibió el tiro en la cabeza. En dicho video, difundido por el Canal 4 de Guadalajara, se observa por una fracción de segundo, en medio de los guardaespaldas que suben al candidato herido al vehículo, un golpe de luz que correspondería al disparo en el abdomen. Hurtado afirmó que el video se lo proporcionó "un amigo que trabajaba en aquel entonces en una televisora local. Yo lo tuve dos o tres días después del asesinato. Fue mi hijo quien después de verlo mucho tiempo en repetidas ocasiones, como al año y medio o dos años me dijo lo que contenía el video, lo que se había descubierto, porque hay que verlo con mucho detenimiento". La PGR no emitió declaración alguna y mantiene el caso como resuelto, además de que en las fotografías en las que Colosio yace tendido sobre el piso en el lugar donde recibió el disparo en la cabeza, se puede apreciar la herida en el abdomen, por lo que la hipótesis del disparo a bordo de la camioneta no tiene sustento.



Lomas Taurinas en la actualidad

Un argumento a favor de la teoría del complot fue la detención, momentos después del atentado, de Jorge Antonio Sánchez Ortega, agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, al ser visto por policías municipales portando una chamarra blanca manchada de sangre. Fue trasladado a las instalaciones de la PGR en Tijuana, donde se le practicó la prueba de rodizonato de sodio o prueba de Harrison Gilroy, para indagar si había disparado un arma de fuego en horas recientes, la cual resultó positiva. Pese a ello, fue dejado en libertad casi de inmediato. Meses después, durante la gestión de Olga Islas, se determinó que la sangre en la chamarra era de Colosio. Sin embargo, estos indicios no fueron suficientes para establecer que Sánchez Ortega se encontrara cerca del candidato cuando éste fue agredido. La mancha de sangre, adujo el agente del CISEN, probablemente se produjo durante el traslado del candidato de la camioneta Blazer a la ambulancia. "La prueba de rodizonato en sí misma no acredita su vinculación con el homicidio, ya que además de la negativa de Sánchez Ortega, existe la posibilidad técnica de que el resultado haya sido un falso positivo". En sus declaraciones, el agente de Gobernación sostuvo que se encontraba a 200 metros del candidato, y explicaba el resultado de la prueba porque ese día había encendido fósforos y cargado gasolina a su auto, lo que explicaría los rastros de plomo y bario en sus manos. Un elemento más para la sospecha era el gran parecido físico entre Aburto y Sánchez Ortega. María Luis Martínez, madre de Mario Aburto, contó en 1995, que la noche del 23 de marzo de 1994 acudió a la delegación de la PGR en Tijuana, donde confundió a su hijo con el agente del CISEN, quien también estaba detenido. "Se parecía mucho a mi hijo, yo pensé que era él. Hasta que levantó la cara supe que no era Mario". En las teorías conspiratorias, se le identifica como uno de los "Aburtos" en Lomas Taurinas.


En los meses siguientes al atentado murieron en circunstancias violentas algunos policías que tuvieron que ver de alguna manera con el caso. La principal entre ellas fue la de José Federico Benítez López, director de Seguridad Pública en Tijuana, quien se sabe realizaba una investigación paralela sobre el magnicidio. El 28 de abril de 1994 fue acribillado a bordo de su camioneta cuando se dirigía al aeropuerto de Tijuana, a partir de una llamada anónima que advirtió sobre una bomba. Se sabe que al momento de su asesinato indagaba una pista hallada en el baúl de Aburto, que demostraría que el complot habría estado en marcha al menos 48 horas antes del mitin. De este crimen se acusó al comandante de la Policía Judicial Federal, Rodolfo García Gaxiola, alias “El Chipilón”.



El asesinato de José Federico Benítez López

El 17 de abril de 1996 fue ejecutado de un tiro en la cabeza Arturo Ochoa Palacio, delegado de la PGR en Baja California Norte en marzo de 1994, mientras hacía ejercicio en una pista atlética en Tijuana. Este funcionario fue quien ordenó filmar el video más conocido del crimen, y una hora después del asesinato pidió veinte copias de la cinta, la primera de las cuales se entregó a su jefe, Diego Valadés. Luego avaló que otra copia se le mostrara a Aburto durante el primer interrogatorio en la PGR, frente a Raúl Loza, antes de que se le tomara su primera declaración.



El asesinato de Arturo Ochoa Palacio

José María Córdoba Montoya siempre negó su participación en el magnicidio, así como también que mantuviera una relación estrecha con Salinas de Gortari. A mediados de 1997 presentó una denuncia por daño moral ante un juzgado civil en contra de Cuauhtémoc Cárdenas, entonces candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal, y los diputados perredistas Ramón Sosamontes y Jesús Zambrano, por haber afirmado ante la prensa que estaba involucrado en el crimen de Lomas Taurinas. Esas declaraciones, subrayó el ex asesor en la demanda, provocaron su despido del BID y la imposibilidad de conseguir empleo en México.




Las conclusiones
La Subprocuraduría Especial se extinguió en el año 2000, poco antes de la llegada a la presidencia del panista Vicente Fox Quesada. La última alusión a esta investigación de parte del gobierno mexicano fue en marzo de 2006, cuando el entonces vocero de la Presidencia de la República, Rubén Aguilar Valenzuela, afirmó que para las autoridades el caso Colosio “está jurídicamente cerrado”.


La chamara Burberry que Colosio usaba en el momento de su asesinato fue una pieza clave en la investigación del magnicidio. Ensangrentada y con perforaciones de bala en el torso y la manga del lado izquierdo, hasta la fecha permanece colgada en un gancho de cristal dentro de una cámara de vidrio construida especialmente para protegerla. Un tanque de nitrógeno conectado a la misma hace posible la atmósfera controlada al interior. El hierro de la sangre de Colosio, “al estar en contacto con el oxígeno, amenazaba con destruir la prenda”, declararon varios especialistas. La chamarra fue cortada con tijeras tanto de las mangas como de las solapas, antes de que el priísta fuera trasladado al quirófano. Junto con la chamarra se conservan en la misma urna, otras prendas que formaron parte de la investigación.



La chamarra de Colosio










El padre del candidato muerto, Luis Colosio Fernández, falleció en 2010; en 1994 se desempeñaba como Secretario de Fomento Ganadero del gobierno de Sonora. A lo largo de los años, sobre todo en vísperas de cada aniversario del atentado, declaraba a la prensa que no creía en la tesis del asesino solitario, aunque atribuía el magnicidio a un intento por "desestabilizar al país" sin señalar a nadie en específico. El 10 de febrero de 2004, pidió en un discurso que el recuerdo de su hijo fuera "una demanda de justicia, justicia que no ha llegado, y que parece negársele a un hombre que se brindó con generosidad para luchar por un mejor destino para el país. ¿Cuál es la verdad? ¿A quién creer? Cada uno puede tener su conclusión favorita y, en torno de ella, disponer de elementos para respaldarla de acuerdo a alguna fase de investigación de las Fiscalías Especiales. ¡Por favor! La justicia le ha sido negada a Donaldo. Reclamar justicia no significa demandar un ajuste de cuentas o actos de venganza. De ninguna manera. Al exigir justicia se aspira a escribir la historia con verdad".



Luis Colosio Fernández


La Subprocuraduría consignó que Mario Aburto confirmó ser el autor de los disparos a Colosio, en dieciséis ocasiones ante Ministerio Público. Pese a que numerosas veces agregó o suprimió detalles, en general siempre sostuvo que se trató de “un accidente”, ya que su intención no era matar al político, sólo herirlo, para llamar la atención de los medios de comunicación sobre sus ideas "pacifistas".



Monumentos a Colosio y Diana Laura Riojas




Aunque a lo largo de sus declaraciones modificó o de plano rechazó algunos datos, siempre sostuvo que actuó solo, sin ayuda ni por orden de persona alguna. También dijo, en entrevistas y declaraciones a lo largo de los años, que él era un "chivo expiatorio" en una pugna política.



Caricaturas sobre el crimen



Entrevistado en 2001 por el periodista Julio Scherer García, director de la revista Proceso, Mario Aburto afirmó recordar poco de lo que pasó el 23 de marzo de 1994. "Se llegan a olvidar muchas cosas y más cuando fueron traumáticas. Simplemente llegó a recordar cuando voy en una Suburban y me van diciendo lo que tengo que decir, infinidad de cosas, y cuando me torturan en la PGR y está presente Manlio Fabio Beltrones. Me sacaron a un río que pasa por Tijuana y estuvo el ex gobernador de Sonora. Tomando en cuenta mi situación, mi estatus social, y porque al antiguo régimen le conviene que yo esté aquí, porque van a seguir mintiéndole a la sociedad y van a seguir viéndome como ellos quieren que me vean, yo creo que es imposible, imposible que pueda salir libre".



Carta de Mario Aburto a su padre

El 21 de marzo de 2011, el joven Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato, acusó al PRI por el uso indebido del nombre de su padre en una fundación. El 18 de mayo de ese mismo año, el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) resolvió que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal difundiera la fecha en que sería liberado Mario Aburto Martínez. Las autoridades federales revelaron que Aburto podría salir de prisión en 2014, si tramitaba su preliberación. Para entonces, el presunto asesino había cambiado su versión de los hechos en más de dieciocho ocasiones. En los primeros días de junio de 2012 se estrenó la película Colosio: el asesinato, cuya trama gira en torno a la hipótesis de que el magnicidio fue un crimen de Estado, y rechaza la idea de Mario Aburto como "asesino solitario". Dirigida por Carlos Bolado, la cinta incluye en su reparto a Enoc Leaño, Odiseo Bichir, José María Yazpik, Kate del Castillo, Daniel Giménez Cacho, Moisés Arizmendi, Ximena González-Rubio y Harold Torres. El 4 de mayo de 2013, los padres de Mario Aburto solicitaron al presidente Enrique Peña Nieto un gesto de voluntad política y moral, pidiéndole reabrir el Caso Colosio.



VIDEOGRAFÍA:

Discurso del 6 de marzo de 1994
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Video del asesinato (completo)
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Noticiarios sobre el asesinato - 24 Horas (Televisa)
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Noticiarios sobre el asesinato - Hechos (TV Azteca)
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Noticiarios sobre el asesinato - Otros
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Discurso de Diana Laura Riojas en el funeral
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El caso Colosio (México: Siglo XX)
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El caso Colosio (programa de Discovery Channel)
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El caso Colosio (programa Esté enterado)
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1994: El Año de la Ruptura (documental en dos partes)
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Colosio: el asesinato (trailer)
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HEMEROGRAFÍA:

Expediente completo de la PGR sobre el homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta (en varios tomos) (click en la imagen para consultar en línea cada uno)




















BIBLIOGRAFÍA:

































FILMOGRAFÍA:




15 comentarios:

Anónimo dijo...

excelente documental, muy al caso, al hoy el día de su publicación 20 años de la muerte de colosio. Nunca había leído la crónica de este asesinato en forma tan documentada como lo has hecho tú escrito con sangre. Hasta el próximo domingo.

Anónimo dijo...

UF vaya tostón, lo siento pero no lo he terminado.

Anónimo dijo...

Asi va a morir maduro d venezuela. Jaja

Anónimo dijo...

ketal amigos me parecio un caso muy acorde a la realidad actual donde el dinero y deseo de poder corrompen y nos dejan capitulos tristes como este... sigan adelante escrito con sangre saludos

Carmen dijo...

Hola Escrito con Sangre, muy buena investigación, solo una aclaración, Baja California Norte no existe, solo existen la Baja California y la Baja California Sur. Aquí reportandome desde Mexicali, Baja California donde vivimos muy de cerca todo este circo.

mimi lopez dijo...

De lo más interesante y completo,escrito no dejas de sorprenderme,una sincera felicitación ,tu trabajo es extraordinario!!!

Anónimo dijo...

Y los verdaderos culpables jamás pisarán, ni de lejos, una cárcel. Qué horror de país.

Anónimo dijo...

Efectivamente ya suman 20 años del cobarde asesinado de Colosio sin embargo. sin embargo la maxima vox populi no se ha cumplido por el interes de los politicos mexicanos. este es el mexico que hemos forjado y el que dejamos a las generaciones: el del poder politico

Anónimo dijo...

Mil felicidades por el block, llevo varios meses leyendo y estoy por concluir todos los artículos, espero que vengan nuevos si no a comenzar de nuevo, ja ja.
Excelente el trabajo sobre Luis Donaldo aunque creo que jamas se sabrá la verdad como con JFK y obvio siempre quedara la duda de que habriá pasado si no los hubieran matado
ATTE
Canito

susanchez dijo...

Hola me encanta tu blog este articulo en especial me parecio muy completo y objetivo, saludos...

Ampersand dijo...

Muy bien ECS, cuando te solicitaban el caso Colosio para el blog, te tomabas tus reservas, pero no cabe duda que esperabas el vigésimo aniversario del mismo. Para afortunada coincidencia tuya, este 23 de Marzo de 2014 cayó en domingo, un especial homenaje a este malogrado político.

Todo magnicidio que tenga posibilidades audiovisuales tiende a ser enrarecido, por nombrarlo de alguna manera (recordemos el filme Zapruder, la presentación ante medios de Lee Harvey Oswald y su posterior asesinato a manos de Jack Ruby), el caso Colosio no podía (por mucho) ser la excepción.

Agradezco de manera personal el recuento bastante pormenorizado del entorno político de aquéllos años, en los cuáles el pueblo de México se recuperaba lentamente de anteriores crisis económicas, se suceden los eventos tales como el levantamiento en armas del EZNL, posteriormete el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, y culminaríamos (en mi muy particular caso, así fue) este muy "brillante e inolvidable año" con el "Error de Diciembre" y el Efecto Tequila, que afectaron en mayor o menor medida a cada ciudadano del país y uno que otro a nivel mundial.

El entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (odio hablar de él, pero es inevitable) consolidó su muy particular leyenda negra, con los elementos que ya son sobradamente de los mexicanos muy conocidos, y siempre recayó en él las sospechas de la intelectualidad en la autoría de este magnicidio, pero la verdad, al estar tan confuso el entorno, no será posible dilucidarla, al menos no en el corto plazo.

Muchas gracias otra vez ECS, saludos !!!!!

Dex Banner dijo...

Good writing and even a decent writer you are...great blog!

Azmaria Love dijo...

Maravilloso Blog, mis sincera admiración :D

Anónimo dijo...

EXCELENTE TU BLOG, DEMASIADO INTERESANTE, LO QUE MAS ME SORPRENDE ES QUE A LA FECHA LOS MISMOS ACTORES POLITICOS SON PROTAGONISTAS DEL FUTURO DEL PAIS,
TAMBIEN VEO, EL CAMBIO DE PODER YA QUE EL DEDO DE ULTRATUMBA ZEDILLO, ENTREGA EL PODER AL PAN, SE LIMPIA UNOS AÑOS EL MALESTAR DE LA POBLACION CON OTRO GOBIERNO, Y LA IMAGEN DEL CHARRO, DEL HOMBRE DE CAMPO. MEXICANO CON FOX, SU SUCESOR CALDERON, QUE DEJA LA MESA SERVIDA EN CUANTO A PRIVATIZACIONES .
Y AUN ASI, SIGUE SIENDO GOBERNADO Y MANIPULADO POR EL PRI. Y ES DONDE REGRESAN LOS PROTAGONISTAS DE AQUELLA EPOCA, Y A FINALES DEL 2014. SE SIGUE ESCONDIENDO UNA SERIE DE ACTOS SANGRIENTOS,POLITICOS, SAQUEOS ECONOMICOS,FALTA DE EMPLEO, VENTA DE LA NACION, QUE AUNQUE SEAN RESUELTOS Y SEAN DE VOZ, Y CONOCIMIENTO PUBLICO. NO VAN A SER REVELADOS, SIEMPRE ENGAÑANDO AL PAIS.
REITERO ME AGRADO AL 1000 EXCELENTE TRABAJO, MUCHAS FELICIDADES.

anónimo dijo...

los autores intelectuales fueron el francés nacionalizado mexicano José María Córdoba Montoya, Raúl Salinas Lozano, Raúl Salinas de Gortari, Carlos Hank González con anuencia y aprobacíon directa de Carlos Salinas de Gortari.