Gary Ridgway: "El Asesino de Green River"



“He asesinado a tantas mujeres que me cuesta acordarme de todas ellas”.
Declaración de Gary Ridgway durante su interrogatorio


Gary Leon Ridgway nació el 18 de febrero de 1949 en Salt Lake City, Utah (Estados Unidos). Fue el segundo hijo de Mary Rita Steinman y de Thomas Newton, de un total de tres. Tuvo dos hermanos: Gregory y Edward Thomas. Creció en McMicken Height, Washington. Se sabe que su madre era sumamente estricta y que mantenía bajo dominio férreo a los integrantes de la familia, especialmente a Gary.



Gary Ridgway en su juventud

Desde niño, Ridgway padecía enuresis (se orinaba en la cama). Su madre solía ser quien descubría los accidentes y lo bañaba de inmediato. Ella lo menospreciaban y lo avergonzaba delante de su familia. Desde muy joven, Ridgway desarrolló sentimientos contradictorios hacia ella, de atracción sexual e ira.


Su madre jamás demostró querer a Ridgway y constantemente le gritaba a su esposo. Gary era una persona amistosa pero extraña, involucrada por completo en las actividades religiosas. Mientras iba de casa en casa hablando sobre la Iglesia Pentecostal a la que asistía, paralelamente desarrollaba su obsesión por las prostitutas.


Ridgway tenía dislexia y un bajo coeficiente intelectual de 82 puntos. Su rendimiento académico en la escuela era tan pobre que en la escuela secundaria tuvo que repetir un año escolar dos veces, con la finalidad de lograr notas suficientes para aprobar. Sus compañeros de clase en la Escuela Secundaria Tyee lo describirían como agradable, pero olvidable. Su padre trabajaba en una funeraria y, siendo Gary un niño, le había hablado sobre los actos sexuales que otro miembro del personal de la funeraria había efectuado con cadáveres. El conocimiento de aquel impactante dato comenzó a cobrar fuerza en su mente hasta desembocar en extrañas fantasías necrófilas. Cuando tenía dieciséis años de edad, sufrió un ataque de ira y apuñaló a un niño de seis años, quien sobrevivió al ataque. De acuerdo con la víctima, Ridgway se alejó riendo y diciendo: "Siempre me pregunté cómo sería como matar a alguien".


Mientras cursaba la escuela secundaria, Ridgway se unió a la Marina. Después de su graduación, fue enviado a Vietnam, donde sirvió a bordo de un barco de suministro e inclusive entró en combate. En ese entonces se casó con quien fuera su novia del colegio: Claudia Barrows. Fue durante su periodo de servicio en las Fuerzas Armadas, cuando Ridgway contrajo gonorrea. Para él, las prostitutas eran las culpables. En su ausencia, su joven esposa de 19 años no soportó la soledad y comenzó a salir con otros hombres, causando que el matrimonio terminara en menos de dos años.



Claudia Barrows, su primera esposa

Durante su segundo matrimonio con Marcia Winslow, Ridgway siguió frecuentando prostitutas. Marcia narraría años después que la madre de Ridgway era la típica suegra controladora y sobreprotectora de su hijo: intentaba controlar los gastos y tomar decisiones sobre qué comprar y qué no, elegía la ropa para y la acusaba de no cuidar bien al pequeño Mathew, hijo de ella y Gary. Tras una cirugía que Marcia se realizó a finales de los setenta por problemas de sobrepeso, comenzó a atraer a muchos hombres. Ridgway no soportó esta situación y se divorciaron poco después.



Gary Ridgway con Marcia Winslow, su segunda esposa

Tras su divorcio, Ridgway comenzó a salir con varias mujeres que conoció gracias a Parents Without Partners. En medio de esas citas fue que encontró a Judith Mawson en 1985. Ella lo vio como un hombre con estabilidad laboral (llevaba quince años pintando camiones), amable y responsable.




Gary Ridgway con Judith Mawson, su tercera esposa 



Judith encontró en él la pareja perfecta. Él le propuso matrimonio, remodeló su casa, colocó una alfombra nueva. Judith quedó encantada con la madre de Ridgway. Ella se convirtió en su tercera esposa. Las cosas marcharon bien por años.



La boda de Gary Ridgway con Judith Mawson



Ridgway tenía un apetito sexual inusual. Sus tres ex esposas y varias novias declararían que era sexualmente insaciable, exigiendo sexo varias veces al día. Muchas veces, quería tener sexo en un lugar público o en el bosque, incluso en las zonas donde algunos de los cuerpos habían sido descubiertos.


También era conocido por haber estado obsesionado con las prostitutas, una fijación que rayaba en una relación de amor y odio. Los vecinos lo conocían por quejarse constantemente de las prostitutas de su barrio, pero al mismo tiempo con frecuencia las contrataba. Otra de sus facetas era la de fanático religioso. Con frecuencia lloraba después de los sermones y de la lectura de la Biblia.



El primer cadáver de una mujer asesinada en las cercanías de Green River (Río Verde) fue el de Deborah Lynn Bonner. Su cuerpo desnudo fue encontrado desplomado sobre un tronco. Había sido estrangulada.



Deborah Lynn Bonner

Poco después, una joven identificada como Wendy Lee Coffield, fue hallada estrangulada y flotando en el río.



Wendy Lee Coffield

A lo largo de los años que duró su baño de sangre, el método criminal de Gary Ridgway consistía en contratar a una prostituta, subirla a su camioneta, tener sexo con ella y luego matarla por estrangulamiento en el vehículo o incluso en un lugar apartado, como el bosque. Casi todos sus crímenes lo cometió en las inmediaciones del Río Verde (Green River).



El Río Verde (Green River) 

A algunas las mató en su casa, en ausencia de su esposa. Una de sus estratagemas era llevar a la prostituta contratada al cuarto de su hijo Mathew, antes de lo cual ya le había mostrado la imagen de aquel para dar la impresión de ser un hombre de familia. Siempre solicitaba que las chicas fueran al baño antes de tener sexo, pues sabía por experiencia que las víctimas de estrangulamiento relajan los esfínteres: “Yo no quería que se cagaran, esa era la principal razón”, declararía.



Una vez cometido el asesinato, Ridgway tomaba el cadáver de su víctima y, generalmente de noche, conducía en su camioneta hasta llegar a lugares apartados. Ridgway sabía que la víctima podía estar todavía viva, por lo cual en muchos casos ataba las piernas con ligaduras y vigilaba desde su espejo retrovisor por si se presentaba signo alguno de movimiento en el cuerpo. Una vez alejado de la ciudad, sacaba el cadáver y lo ponía fuera de la carretera, después subía al vehículo y lo estacionaba lo suficientemente lejos como para que, si se aproximaba algún policía, el cadáver no fuera descubierto. Supervisaba que nadie lo estuviese viendo y caminaba a través de los bosques que rodeaban la carretera hasta donde previamente había dejado el cuerpo. Luego se metía con el cadáver en el bosque y lo depositaba lejos de la carretera. Muchas veces regresaba para tener sexo con los cadáveres. Según afirmaría, en algunos casos los cadáveres ya presentaban signos de putrefacción, lo cual lo excitaba más.


En su juicio declararía: “Parte de mi plan era el lugar donde coloqué los cuerpos. Les quité la ropa y objetos personales para no dejar evidencia de quiénes eran y que así resultaría más difícil su identificación. Puse la mayor parte de los cuerpos en grupos, como si fueran  racimos.  Hice esto porque deseé no perder de vista a todas las mujeres que maté. Tuve el gusto de hacer un gran racimo alrededor del condado. Utilicé generalmente una señal para recordar a un racimo. Mi intención era crear racimos nuevos para no volver a los anteriores y ser atrapado”.


Era tal su prudencia que, cuando la víctima lo había rasguñado en medio del forcejeo, le cortaba las uñas antes de ir a dejar su cuerpo al bosque, de modo que si la policía encontraba el cadáver, no pudiese hallar restos de su piel. Otras veces colocaba evidencias falsas como colillas de cigarrillos o goma de mascar, siendo que él nunca fumó. Un ejemplo memorable de estas estrategias encaminadas a sembrar confusión, fue cuando tomó la licencia de conducir de una víctima y la dejo en el Aeropuerto Sea-Tac para dar la impresión de que la víctima se había ido de la localidad.


El 15 de agosto de 1982, Robert Ainsworth, de 41 años, subió en su balsa de goma y comenzó su descenso hacia el sur por el río, hacia el borde exterior de los límites de la ciudad de Seattle. Era un viaje que ya había realizado en muchas ocasiones, pero esta vez sería diferente. Conforma avanzaba a la deriva lentamente río abajo, vio a un hombre calvo de mediana edad cerca de la orilla del río y a un segundo hombre, más joven, sentado en una camioneta. Ainsworth supuso que los hombres estaban pescando. Le preguntó al primero si había pescado algo. El hombre le respondió que no. Poco después, el segundo se fue en la camioneta pick-up y Ainsworth siguió flotando en el río. Momentos después se encontró rodeado por la muerte.


Mientras miraba en las aguas claras, su mirada se encontró con unos ojos desorbitados. La cara de una joven negra estaba debajo de la superficie del agua, su cuerpo balanceándose con la corriente. Creyendo que podría ser un maniquí, Ainsworth intentó enganchar la figura con un palo. Accidentalmente, la balsa volcó al tratar de desatorar a la figura de una roca y Ainsworth cayó al río. Para su horror, se dio cuenta de que la chica no era un maniquí, sino una mujer muerta. Segundos después vio otro cadáver flotando, otra mujer negra semidesnuda, parcialmente sumergida en el agua.


Rápidamente, Ainsworth nadó hacia la orilla del río, donde había estado estacionada la camioneta. En estado de shock, se sentó y esperó la llegada de auxilio. A la media hora se dio cuenta de que se aproximaba un hombre con dos niños en bicicleta. Los detuvo, les informó de su macabro hallazgo y les pidió que llamaran a la policía. Al poco tiempo, un agente llegó al lugar y cuestionó a Ainsworth sobre su hallazgo. El oficial estaba incrédulo, así que entró en el río y extendió la mano hacia la forma fantasmal. Al darse cuenta de que era verdad, pidió refuerzos.



Los detectives acordonaron la zona y comenzó la búsqueda de pruebas. Durante las pesquisas, un detective hizo otro descubrimiento macabro. A poca distancia, encontró un tercer cadáver, de una joven semidesnuda. A diferencia de las otras dos, ésta se encontraba en una zona de césped. Era obvio que había muerto por estrangulamiento. La chica tenía un par de pantalones azules anudados al cuello. También mostraba signos de lucha, tenía hematomas en los brazos y las piernas. Fue identificada más tarde como Opal Mills, de dieciséis años. Había sido asesinada 24 horas antes de su descubrimiento.



Opal Mills

Tras un examen de los cuerpos en el lugar, el médico forense Donald Reay determinó que las tres chicas habían muerto por estrangulamiento. Las jóvenes que se encontraban en el agua, fueron identificadas como Marcia Chapman, de 31 años, y Cynthia Hinds, de 17. Todas las víctimas tenían piedras en forma de pirámide en la cavidad vaginal.



Cynthia Hinds

Reay determinó además que Chapman, una madre de dos hijos que había desaparecido dos semanas antes, había estado muerta durante más de una semana. Ya mostraba signos de descomposición. Sin embargo, consideró que había estado en el río por dos o tres días.



Marcia Chapman



En el transcurso de seis meses, cinco cuerpos habían sido descubiertos en el interior o cerca del río. Los detectives se dieron cuenta de que un asesino en serie andaba suelto. Sabían que tenían que encontrarlo y detenerlo lo más pronto posible, antes de que más mujeres desaparecieran. Un grupo especial de trabajo se reunió para investigar los asesinatos de Green River. Según diría The Seattle Times, fue la fuerza policial más grande jamás reunida desde el caso de Ted Bundy “El Asesino de Estudiantes”, ocurrido ocho años antes. El Mayor Richard Kraske, jefe de la División de Investigación Criminal, y el detective Dave Reichert del Condado de King, lideraban el grupo. Se contó con la ayuda del perfilador del FBI, John Douglas, y del investigador Bob Keppel, quien fue conocido por su enfoque único en la compilación de pruebas en el caso de Ted Bundy. No sabían que pasarían décadas antes de obtener algún resultado.



Richard Kraske

La investigación tuvo un mal comienzo, ya que la afluencia masiva de información inundó las oficinas policiales. No poseían los recursos para procesar la cantidad cada vez mayor de datos y pruebas; de hecho, gran parte se había perdido, extraviado o pasado por alto. La situación llegó a tal punto, que en un momento se contó con la ayuda de voluntarios para ayudar a la policía en la investigación en curso.



Dave Reichert

Los detectives se enteraron de que muchas de las chicas asesinadas se conocían entre sí y compartían una historia similar vinculada a la prostitución. Por ello decidieron iniciar la búsqueda del asesino en el área donde las jóvenes eran habituales. Se llevaron a cabo cientos de entrevistas con muchas prostitutas que trabajaban en la calle principal de Seattle, que se extiende desde el sur de la calle 139 al sur de la calle 272. Los investigadores trataron de obtener información sobre las personas sospechosas que habían encontrado. Sin embargo, muchas de las chicas se mostraron renuentes a hablar con ellos, por su evidente desconfianza hacia la policía.



Bob Keppel

Una de las prostitutas denunció que había sido violada por un hombre que podría tener conexión con los crímenes. Lo identificaron y detuvieron; el 20 de agosto de 1982, la policía anunció que habían arrestado al “sospechoso principal” de los asesinatos de Green River. Se llamaba Wayne Foster Melvyn. Sin embargo, no pudieron encontrar ninguna evidencia plausible que lo vinculara con los hechos. Finalmente fue liberado y se reanudó la búsqueda del verdadero asesino.



La detención de Wayne Foster Melvyn

Hubo otras prostitutas que presentaron informes a la policía que eran de especial interés para el grupo de trabajo. Las entrevistas con dos prostitutas, hechas por separado, indicaban que un hombre en una camioneta blanquiazul, las secuestró y trató de matarlas. Según el relato de Susan Widmark, de 21 años, un hombre de mediana edad solicitó sus servicios sexuales. Una vez que Widmark se encontraba en su camioneta, le apuntó con una pistola en la cabeza y salió hacia la carretera. La llevó a un camino apartado, apagó el motor y la violó de forma muy violenta.



John Douglas 


Tras la violación, le permitió vestirse mientras se alejaba de allí, con ella aún en el vehículo. Mientras conducía, hizo referencia a los asesinatos recientes, sin dejar de apuntarle a la cabeza. Temiendo por su vida, ella logró escapar en un semáforo. Widmark fue capaz de memorizar una parte de la matrícula de la camioneta antes de que el hombre se alejara.


Un incidente similar le ocurrió a Debra Lorraine Estes, de 15 años, quien presentó una denuncia a finales de agosto de 1982, relativa a una violación. Estes dijo a la policía que estaba caminando por la carretera cuando un hombre en una camioneta azul y blanca se le acercó y le ofreció un paseo. Ella aceptó y se subió en el vehículo. Para su asombro, el hombre sacó una pistola y le apuntó a la cabeza. La obligó a darle sexo oral antes de liberarla en el bosque. Inmediatamente huyó del lugar en busca de ayuda.



Debra Lorraine Estes

Al ver un patrón que podría estar relacionado con los asesinatos, el grupo de trabajo decidió buscar a la camioneta y al conductor. Esperaban que la información sobre el sospechoso los llevara a resolver el caso. En septiembre, un carnicero llamado Charles Clinton Clark fue detenido en su camioneta azul y blanco mientras conducía por la avenida principal de Seattle. Después de una verificación de antecedentes, se supo que Clark era dueño de dos pistolas. Los investigadores creían que Clark era el hombre que estaban buscando. Obtuvieron su foto de su licencia de conducir y se lo mostraron a Widmark y Estes. Las dos mujeres identificaron a Clark como su atacante.



Los cadáveres


Clark fue arrestado. Catearon su casa y encontraron las dos pistolas, mismas que supuestamente habían sido utilizadas en la agresión. Después de ser interrogado por la policía, Clark admitió haber atacado a las mujeres. Sin embargo, era extraño que él fuera “El Asesino de Green River”, ya que había liberado a sus víctimas después de los ataques. Además, Clark tenía coartadas sólidas para las fechas aproximadas en que se habían cometido los asesinatos. Mientras Clark estaba detenido, dos chicas de 16 años de edad, Kase Ann Lee y Terri René Milligan, desaparecieron misteriosamente; ambas eran prostitutas.



Kase Ann Lee

Sobre la base de una corazonada, el detective Reichert empezó a sospechar que uno de los voluntarios civiles que trabajan en el caso podría ser el criminal. Un conductor de taxi de 44 años de edad se convirtió en el foco de la investigación. El taxista parecía encajar en el perfil del asesino ideado por el agente del FBI, John Douglas.



Terri René Milligan

Dos semanas después, una chica de 19 años de edad, Mary Bridgett Meehan, desapareció durante un paseo. Meehan tenía más de ocho meses de embarazo y estaba cerca del Western Six Motel. El motel era el lugar de trabajo para muchas de las prostitutas que fueron víctimas de “El Asesino de Green River”, como ya lo llamaban los medios. El taxista tuvo que ser liberado.



Mary Bridgett Meehan







Durante la mayor parte del invierno de 1982, los policías vigilaron los movimientos del conductor del taxi, a pesar de que se había demostrado que nada tenía que ver con los asesinatos de Green River. Con el tiempo, se convirtió en el chivo expiatorio de la policía. Los agentes estaban desesperados porque no obtenían resultados y la opinión pública, así como los medios, exigían resultados. Lo más sencillo era fabricar un culpable. Así que Clark fue arrestado de nuevo por tener multas de tránsito sin pagar. Los investigadores no tenían pruebas que lo vincularan con los asesinatos, pero lo exhibieron como el sospechoso principal.



El 26 de septiembre de 1982, los restos putrefactos de una prostituta de 17 años de edad llamada Gisele Ann Lovvorn fueron descubiertos. Había desaparecido más de dos meses atrás, hasta que un ciclista encontró su cuerpo desnudo cerca de unas casas abandonadas, al sur del Aeropuerto Internacional Sea-Tac. La habían estrangulado con un par de calcetines negros. Curiosamente, en el momento de su desaparición, ella era rubia. Sin embargo, cuando su cadáver fue descubierto, su cabello estaba teñido de negro.



Gisele Ann Lovvorn

Ese mismo día, Linda Jane Rule fue vista por última vez saliendo de la habitación de motel que compartía con su novio. La encontraron unos meses más tarde, cerca del hospital del Noroeste en Seattle, Washington. Originalmente, los detectives no consideraron su caso relacionado con los asesinatos de Green River. Linda nació en algún momento de 1965 o 1966. Poco se sabe de su infancia, pero comenzó a tener problemas después de que sus padres se divorciaron. Más tarde abandonó la escuela y se involucró con las drogas. Linda estaba planeando casarse con su novio.



Linda Jane Rule

Rebecca R. Marrero "Becky" desapareció el 3 de diciembre de 1982. Tenía 20 años de edad. Sus restos tardarían veintiocho años en ser encontrados en un barranco en Auburn, cerca de donde se había encontrado a otra víctima.



Rebecca R. Marrero "Becky"

El 30 de abril de 1983, el novio de Marie M. Malvar la vio hablando con un cliente potencial en una camioneta de color oscuro. El chico declararía que vio a Malvar entrar en el vehículo antes de que se alejara a toda velocidad. Malvar y el desconocido parecían estar enfrascados en una discusión.



Marie M. Malvar

Desconfiando del conductor, el novio los siguió. Al poco tiempo, la camioneta con su novia desapareció cuando el chico tuvo que detenerse en un semáforo. Fue la última vez que vio a su novia. Más tarde, notificó a la policía de la desaparición de Malvar. Menos de una semana después del incidente, él, junto con el padre y el hermano de Malvar, vio a la camioneta sospechosa cerca del lugar donde la había perdido de vista. Los tres siguieron al vehículo hasta una casa ubicada en la calle Sur 348; desde allí, llamó a la policía. Un agente acudió a la casa y habló con el propietario, que no era otro que Gary Ridgway, quien negó haber visto alguna vez a Malvar. Satisfecho, el policía salió de la residencia y no llevó el asunto más lejos.



La casa de Ridgway y su camioneta

Una camioneta similar a la de Ridgway también estuvo involucrada en la desaparición de una joven prostituta llamada Kimi-Kai Pitsor. Su proxeneta la vio subir a una pick-up color verde oscuro. Describió al conductor como un hombre con la cara picada de viruela. Vio cómo los dos se marcharon y nunca volvió a verla. Más tarde lo informó a la policía, pero la información relativa a la desaparición de Pitsor y el caso de Malvar nunca fueron interrelacionados.



Kimi-Kai Pitsor

En la primavera de 1983, la investigación sobre “El Asesino de Green River” y los asesinatos relacionados se estaba derrumbando. Los detectives se dieron cuenta de que la probabilidad de que el taxista fuera condenado como el asesino era muy baja, pero insistieron en mantenerlo como el principal sospechoso. No tenían nuevas pistas y las prostitutas seguían desapareciendo rápidamente por toda la ciudad. A finales de abril, Bob Keppel pasó tres semanas organizando toda la información disponible relativa a los asesinatos. Al término de su análisis, se elaboró un informe para el sheriff del condado de King, Vernon Thomas. Para consternación del grupo de investigadores, el informe fue muy crítico hacia su deficiente labor.



Vernon Thomas

De acuerdo con Keppel, era necesario realizar muchos cambios. El informe demostraba que la mayoría de los datos, incluidas las pruebas, los archivos y testimonios relacionados con los crímenes, estaban en total desorden. Lo primero que se necesitaba era una completa reorganización y la clasificación exacta de todos los datos. Luego, una vez que se terminara, había que establecer las similitudes y diferencias entre los casos para encontrar puntos en común, y con ello, posiblemente, la conexión de los asesinatos con uno o más sospechosos. Pero una investigación exitosa y completa costaría al condado mucho más tiempo y dinero de lo que se pensaba; además, las víctimas eran prostitutas y por eso parecía no importarle demasiado a mucha gente. La cantidad de dinero necesaria para poner en práctica las sugerencias de Keppel superaría con mucho el estimado de 2 millones de dólares. Por ende, todo se empantanó.



El 8 de mayo de 1983, se descubrió otro cadáver, que fue identificado como el de Carol Ann Christensen, de 21 años. Sus restos fueron encontrados por recolector de setas, en una zona boscosa cerca de Maple Valley. Christensen tenía la cabeza cubierta por una bolsa de papel marrón. Cuando se retiró, se constató que había un pez cuidadosamente colocado en la parte superior de su cuello. Había otro pez sobre el pecho izquierdo y una botella entre las piernas. Sus manos estaban cruzadas sobre su estómago y había carne molida en la parte superior de su mano izquierda. Un examen más detallado reveló que había sido estrangulada con un cable. Curiosamente, también mostraba signos de haber estado en el agua en algún momento, a pesar de que el río estaba a varios kilómetros de distancia. El grupo de trabajo especuló que era otra víctima de “El Asesino de Green River”.



Carol Ann Christensen

El 9 de junio de 1983, Tammie Charlene Liles fue vista por última vez en Seattle. Sus restos fueron encontrados casi dos años después al sur de Portland, Oregón. Su cadáver estaba cerca de los restos de Angela Girdner, Shirley Sherill y Denise Bush.



Tammie Charlene Liles

En junio, los restos no identificados de una mujer blanca de entre 17 y 19 años de edad fueron encontrados en la carretera de Tualatin. El 25 de julio, Tina Marie Thompson fue vista por última vez cerca de la Carretera Pacific South. Sus restos fueron encontrados nueve meses más tarde, cerca de una intersección de la autopista 18 y la Carretera Interestatal 90. Su cadáver se hallaba cerca de otras dos víctimas.



Tina Marie Thompson

El 11 de agosto, el cuerpo de la desaparecida Shawnda Leea Summers fue descubierto cerca del aeropuerto de Sea-Tac. Un día después, los restos de otro cuerpo, que permaneció sin identificar, fueron encontrados al norte del aeropuerto.



Shawnda Leea Summers

El 12 de agosto de 1983, una joven rebelde y que se dedicaba a la prostitución llamada Patricia Ann LeBlanc se escapó de una salida en grupo en el Centro de Seattle en 1983. Había tenido arrestos y problemas con su familia. Después de esa fecha, nunca se le volvió a ver y sus restos nunca fueron encontrados.



Patricia Ann LeBlanc

El 18 de septiembre, se encontraron más cadáveres. Uno era el de Delores LaVerne Williams, de 17 años, que había desaparecido el 8 de marzo. Sus restos fueron descubiertos en el Star Lake.



Delores LaVerne Williams

Ese mismo día, el cadáver de Gail Lynn Matthews, de 23 años, se descubrió también en Star Lake.



Gail Lynn Matthews

Durante los siguientes meses, los cadáveres de cinco mujeres más fueron descubiertos. El 15 de octubre, los restos óseos de Yvonne Shelly Antosh, que fue vista por última vez el 31 de mayo, fueron encontrados cerca de Soos Creek en Auburn-Black Diamond. Era una de las pocas víctimas que tenía una denuncia de “persona desaparecida”.



Yvonne Shelly Antosh

Doce días más tarde, el 27 de octubre, se encontró el esqueleto parcialmente enterrado de Constance Elizabeth Naon en una zona al sur del Aeropuerto Sea-Tac.



Constance Elizabeth Naon

Los investigadores suponían que había más cuerpos en esa zona, por lo que decidieron llevar a cabo una búsqueda con la ayuda de un equipo de adolescentes exploradores, pertenecientes a los Boy Scouts.



Los Boy Scouts buscando cadáveres


Patricia Anne Osborn fue vista por última vez caminando a lo largo de un tramo de North Aurora, el 28 de octubre de 1983. Había dejado a su novio en un motel y se dirigía a un restaurante cercano. Osborn usaba drogas, y había sido arrestada por prostitución. A los 17 años, se fue de su casa y se mudó a Seattle. Pero siempre se mantuvo en contacto con su madre, acudiendo a fiestas y cumpleaños. Su madre recibió llamadas regulares suyas hasta septiembre de 1983. Su cadáver nunca fue encontrado.



Patricia Anne Osborn

El 29 de octubre, durante una revisión de los terrenos baldíos que rodean el aeropuerto, uno de los exploradores encontró un esqueleto cubierto con basura debajo de unos arbustos. Los restos fueron identificados más tarde como pertenecientes a Kelly Marie Ware, de 22 años.



Kelly Marie Ware

El 13 de noviembre, tras una extensa búsqueda en varios lotes que rodeaban la zona situada al sur de Sea-Tac, se hallaron los restos en descomposición de Mary Bridgett Meehan, desaparecida semanas atrás, quien estaba embarazada. Meehan fue la única víctima atribuida al asesino que fue enterrada en su totalidad. Varios elementos extraños se encontraron en el cuerpo, incluyendo dos pequeñas piezas de plástico, un mechón de cabello cerca del pubis, un parche de piel adherido al cráneo con fibras en él, tres pequeños huesos, dos lápices amarillos utilizados hasta la mitad y un tubo de plástico transparente.


Un mes después, el 15 de diciembre, el cráneo de otra chica desaparecida, Kimi-Kai Pitsor, se halló en Auburn, Washington, cerca del Cementerio de Mountain View. Parecía como si el asesino utilizase un nuevo lugar de entierro para colocar a sus víctimas. Sería el quinto vertedero que utilizaría para la eliminación de los cadáveres.


Dos semanas después del descubrimiento de la cabeza de Pitsor, el grupo de investigadores aumentó en más de la mitad, debido al creciente número de asesinatos en la zona. Se temía que ocurriesen muchos más asesinatos en los próximos meses. Sus predicciones fueron correctas. Curiosamente, muchas de las muertas no eran incluidas en la lista de víctimas de “El Asesino de Green River”, a pesar de que perdieron la vida casi de la misma manera que las otras mujeres. Nunca hubo explicación de por qué estaban excluidas del recuento.


En enero de 1984, el grupo de investigadores fue objeto de un nuevo liderazgo, encabezado por el capitán Frank Adamson, quien anteriormente dirigió la Unidad de Asuntos Internos del Departamento de Policía. Durante los primeros meses se hicieron cambios drásticos. Lo primero fue trasladar la sede de grupo de trabajo al distrito electoral del Condado de Burien, que estaba cerca del aeropuerto donde estaban ocurriendo los crímenes. Siguiendo el consejo de Bob Keppel, Adamson dividió las distintas tareas. Creía que este método facilitaría una organización más completa, la estructuración y sistematización de las enormes cantidades de información, y resultados más exitosos en el caso. Veintidós agentes de policía también fueron asignados a la escuadra proactiva del grupo de trabajo, que desarrolló nuevas estrategias para supervisar las actividades de prostitutas en la zona y cualquier evento inusual.



Frank Adamson


El 14 de febrero de 1984, los restos óseos de una mujer, que fue identificada más tarde como Denise Louise Plager, se descubrieron en las afueras de la ciudad, cerca de la Carretera Interestatal 90. Fue la primera víctima que se encontró ese año, pero no la última. Durante los siguientes dos meses, se hallarían nueve cadáveres más.



Denise Louise Plager



El asesino parecía tener varios vertederos, donde se deshacía de los cuerpos de sus víctimas. Con la excepción de Meehan, los cadáveres se hallaban parcialmente enterrados, cubiertos con basura o disimulados entre el follaje. Así fue hallada Cheryl Lee Wims, de 18 años.



Cheryl Lee Wims

La mayoría habían sido encontrados cerca del borde de las carreteras o en las áreas circundantes a algunos basureros, como el de Lisa Lorraine Yates, de 26 años.



Lisa Lorraine Yates

El perfilador del FBI, John Douglas, llegó a la conclusión de que los cuerpos eran abandonados en esas zonas debido a que el asesino pensaba en ellas como "basura humana". Tal fue el caso de Debbie May Abernathy, de 26 años.



Debbie May Abernathy

Una nueva estrategia fue impuesta por Keppel, que cambió atención de los investigadores de la posible culpabilidad de un sospechoso hacia su posible inocencia. Esto permitió a los investigadores eliminar rápidamente a las personas bajo sospecha que tenían coartadas y concentrarse en los sospechosos probables. Pero ni eso impidió la muerte de Sandra Kay Gabbert, de 17 años, cuyo cadáver fue encontrado cubierto de basura.



Sandra Kay Gabbert

Otra víctima hallada en esas semanas fue Alma Ann Smith, de 22 años. En ese lapso se halló a otras víctimas que nunca pudieron ser identificadas. La mayoría de las chicas tenían en común un historial de prostitución.



Alma Ann Smith

Mary Exzetta West tenía 16 años y estaba embarazada de dos meses en el momento de su desaparición. En algún momento de su vida, comenzó a dedicarse a la prostitución. El 6 de febrero de 1984, fue vista por última vez en la Avenida Rainier en Seattle, Washington. Sus restos fueron encontrados un año y medio más tarde en Seward Park.



Mary Exzetta West

Un importante descubrimiento se hizo en abril, cuando los restos óseos de algunas de las víctimas fueron encontrados. Se hallaron huellas de zapato cerca de los cadáveres, probablemente pertenecientes al asesino. Fue una evidencia clave que podría conectar el asesino con sus víctimas.



La escena de los crímenes



A mediados de abril, una psíquica, Barbara Kubik-Pattern, tuvo la visión de que el cuerpo de otra mujer se encontraba cerca de la Carretera Interestatal 90. Avisó a la policía, pero no le hicieron caso. Tomando el asunto en sus propias manos, ella y su hija se pusieron a buscar el cadáver. Así encontraron otro cuerpo. Después del descubrimiento, las dos mujeres se dirigieron a una zona cercana patrullada por la policía. Cuando le informaron a uno de los oficiales su descubrimiento, les pidieron que se marcharan e inclusive las amenazaron con ser detenidas por obstrucción a la vigilancia.




Enfurecida, Kubik-Pattern informó a los periodistas sobre su descubrimiento. Los agentes no tuvieron más remedio que acercarse a ella mientras hablaba con la prensa y le pidieron que les mostrara el cadáver. Sólo así la policía se enfrentó con el macabro hallazgo. Los restos, en avanzado estado de descomposición, pertenecían a Amina Agisheff, de 36 años. Había sido vista por última vez el 7 de julio de 1982 cerca de su casa, caminando hacia su trabajo en un restaurante en el centro de Seattle. Agisheff no encajaba en el perfil de las otras víctimas. Era de una edad mayor y se trata de una camarera, no de una prostituta. Agisheff tenía una relación estable en el momento de su desaparición y era madre de dos hijos.



Amina Agisheff






El 26 de mayo, dos niños que jugaban en Jovita Road, en el condado de Pierce, se sorprendieron cuando tropezaron con un esqueleto. Tras un examen médico, se descubrió que los restos eran de Colleen Renee Brockman, de 15 años de edad. Los investigadores todavía no tenían nuevas pistas sobre la identidad del asesino. Después de casi tres años, la matanza criminal continuaba.



Colleen Renee Brockman

Tras el descubrimiento de Brockman, la serie de asesinatos pareció disminuir. En agosto de 1984, los investigadores creían que su gran oportunidad de cerrar el caso había llegado, cuando Henry Lee Lucas y Ottis Toole confesaron ser los autores de los asesinatos de Green River, mientras estaban en prisión. Pero después de extensas entrevistas con los dos prisioneros, se determinó que las confesiones eran falsas.



Henry Lee Lucas y Ottis Toole: “Los Asesinos Confesionales”


Varios meses después, el asesino en serie Ted Bundy se ofreció desde su celda en el Corredor de la Muerte para ayudar a Keppel y al grupo de trabajo a encontrar a su hombre. Bundy poseía una rara visión de primera mano sobre la mente de un asesino en serie, una oferta que no podía rechazar Keppel. Los dos hombres conversaron, sobre todo a través de cartas, donde Keppel hacía preguntas detalladas que esperaba Bundy pudiera responder. Mucha de la información que recibió fue de gran interés para Keppel y los investigadores. Bundy sugirió que el asesino conocía a sus víctimas. Creía también que el patrón de eliminación de los cuerpos llevaba muy cerca de la casa del asesino. Ted Bundy se convirtió en uno de los asesores principales, junto a Douglas y Keppel, que contribuyeron a la realización del perfil del asesino.



Ted Bundy: “El Asesino de Estudiantes”

Entre octubre y diciembre de 1984, se halló el cadáver de Mary Sue Bello, de 25 años, junto a la autopista 410. La cubrían unos matorrales.



Mary Sue Bello

Luego se encontró a Martina Theresa Authorlee, de 18 años, cerca de la misma carretera. Estaba descompuesta y cubierta por plantas.



Martina Theresa Authorlee

El 10 de marzo de 1985, otro cuerpo semienterrado fue encontrado cerca de Star Lake Road. La víctima fue identificada como Carrie A. Rois, de 15 años. Había desaparecido desde el verano de 1983.



Carrie A. Rois

Los restos de Angela Girdner, de 15 años de edad, fueron descubiertos originalmente cerca de la Carretera Southwest Tualatin, frente al Country Club Tualatin, en abril de 1985. En el mismo lugar se encontraron los restos de Tammie Liles. No muy lejos, en la montaña, se hallaron los cadáveres de otras dos mujeres en junio de 1985.



Angela Girdner

A mediados de junio, un hombre encontró dos cadáveres más cerca de Tigard, Oregon. Una era Denise Darcel Bush, de 23 años. Su cadáver no tenía cabeza.



Denise Darcel Bush

La otra era Shirley Marie Sherrill, de 19 años. Las dos jóvenes eran conocidas prostitutas en Seattle. El descubrimiento de los cuerpos confirmó el hecho de que los parámetros de “El Asesino de Green River” se habían extendido fuera del estado. Parecía como si un nuevo vertedero hubiera sido revelado.



Shirley Marie Sherrill

Mientras tanto, el agente del FBI John Douglas llegó a una nueva conclusión, aunque errónea: que había dos asesinos diferentes. Para Douglas, parecía como si uno de los hipotéticos homicidas hiciera un mayor esfuerzo para ocultar los cuerpos que el otro. Consideró que algunos de los cuerpos estaban cubiertos parcialmente o enterrados en zonas aisladas, mientras otros estaban abiertamente expuestos a la detección. Aunque la hipótesis podría ser plausible, no había sospechosos que la confirmasen.



El área de los crímenes, restringida



Pese al constante hallazgo de cadáveres, el caso se había enfriado y no existían posibles sospechosos que pudieran estar relacionados con cualquiera de los asesinatos. En el invierno, aparecieron los restos de Mary Exzetta West, hallados en una zona boscosa en Seward Park en Seattle. La presión aumentó hacia el grupo de investigadores por su incapacidad para capturar al asesino después de más de tres años de continuos crímenes.



La búsqueda

Luego apareció el resto del cadáver de Kimi-Kai Pitsor, cuyo cráneo había sido hallado semanas atrás cerca del Cementerio Mountain View; estaba en una barranca, a poca distancia del sitio del primer hallazgo. Junto con ella encontraron a una mujer blanca, no identificada, cuya edad se calculó entre 14 y 19 años. El aspecto inusual fue que los restos de Pitsor (primero la cabeza y luego el cuerpo) habían sido encontrados en dos lugares diferentes. Era posible que un animal hubiese arrastrado la cabeza en algún momento después de la muerte; sin embargo, no existían indicios de que esto hubiera ocurrido. La policía creía que había sido obra del asesino. Los investigadores no estaban seguros de los motivos para dividir el cuerpo entre dos ubicaciones diferentes, así que especularon que lo hizo para provocar a la policía o confundir la investigación.



Los archivos del caso

En febrero de 1986, el Grupo de Trabajo de Green River pareció obtener el descanso que había estado esperando. Un hombre descrito por los investigadores como una "persona de interés" fue llevado a la comisaría de policía. El evento recibió una gran atención de los medios. Un agente del FBI y el detective Jim Doyon fueron ampliamente cuestionados respecto al nuevo sospechoso. Sin embargo, en poco tiempo se dieron cuenta de que no era el hombre que estaban buscando. Poco después, fue puesto en libertad.


Durante este tiempo, el público se hizo cada vez más consciente de la falta de resultados. Durante meses, hubo varios sospechosos detenidos y cada uno de ellos demostró no tener relación con los asesinatos. La indignación pública y el miedo llegaron a un punto álgido. Los medios se referían al Grupo de Trabajo de Green River como una mala broma. Muchos ciudadanos salieron a las calles a protestar contra la ineptitud de los investigadores y de la policía.



Las protestas





Para empeorar las cosas, en el verano los restos de tres mujeres más fueron descubiertos cerca de la Carretera Interestatal 90, al este de Seattle. Primero encontraron a Maureen Sue Feeney, de 19 años.



Maureen Sue Feeney

Luego hallaron a Kimberly L. Nelson, de 26 años, y a otra joven que nunca fue identificada. Feeney fue la única de las tres que los investigadores vincularon con la prostitución.



Kimberly L. Nelson

A finales de 1986, el personal se había reducido en un 40 % y Adamson fue reasignado a otro proyecto. El capitán James Pompeyo se convirtió en el nuevo líder. Pompeyo inmediatamente comenzó a reorganizar el equipo y los datos relativos a la investigación.



James Pompeyo

Dos nuevos cuerpos fueron descubiertos en diciembre. Esta vez se encontraron los cuerpos mucho más lejos de lo esperado: en un área al norte de Vancouver, Columbia Británica. Una vez más, el asesino parecía estar burlándose de los investigadores. Aún más intrigante era que los restos parciales de otras mujeres habían sido esparcidos junto a los cadáveres de las dos mujeres. A pesar de que los cuerpos fueron localizados a gran distancia de los demás, no había duda de que el trabajo era obra de “El Asesino de Green River”.



Rostro reconstruido sobre el cráneo de una víctima no identificada


Patricia Michelle Barczak nació el 7 de marzo de 1967. Poco se sabe sobre su vida. Sin embargo, antes de su desaparición, había completado estudios de gastronomía. Ella tenía la esperanza de hacer pasteles para boda. En algún momento, Patricia se involucró en la prostitución. El 17 de octubre de 1986, fue vista por última vez cerca de la Carretera Pacific South. Sus restos se encontraron cinco años y medio más tarde, junto a la autopista 18, cerca de una otra víctima.



Patricia Michelle Barczak

En los primeros meses de 1987, los investigadores tenían a un nuevo sospechoso en relación con los asesinatos. Se trataba de Gary Ridgway. Había sido detenido en mayo de 1984 por solicitar los servicios sexuales a una policía encubierta que se hacía pasar por prostituta. Sin embargo, fue puesto en libertad después de haber superado con éxito la prueba de detector de mentiras. Cuando los investigadores indagaron más profundamente en su pasado, descubrieron que había sido acusado de tratar de estrangular a una prostituta en 1980, cerca del Aeropuerto Internacional Sea-Tac. Sin embargo, Ridgway alegó legítima defensa, dijo que ella lo había agredido y fue liberado poco después.



Mapa de la casa de Ridgway

Uno de los detectives del grupo de trabajo, Matt Haney, sospechaba de él y decidió sumergirse aún más en su pasado. Descubrió que la policía lo había detenido e interrogado en 1982, mientras se encontraba en su camioneta con una prostituta. El investigador se enteró de que la prostituta estaba en la lista de asesinatos de víctimas: era Keli Kay McGinness.



Keli Kay McGinness

La policía de nuevo tuvo contacto con Ridgway en 1983, en relación con el secuestro de Marie Malvar. Era el dueño de la camioneta blanca y azul vista por el novio de la víctima. Haney interrogó a su segunda ex esposas, quien le contó que él a menudo frecuentaba los vertederos de basura, donde muchos de los cadáveres habían sido descubiertos. Además, varias prostitutas afirmaron haber visto a un hombre con la descripción de Ridgway entre 1982 y 1983. Él trabajaba como pintor de camiones y había faltado o pedido permiso en su trabajo en todas las fechas en que alguna víctima había desaparecido.



El investigador Matt Haney

El 8 de abril de 1987, la policía obtuvo una orden judicial y registraron la casa del sospechoso. Según el Seattle Times, la policía también tomó "muestras corporales" para que pudieran compararse con las encontradas en algunas de las víctimas; eran cabellos y un hisopo con saliva. Sin embargo, no había pruebas suficientes para arrestarlo y fue liberado de la custodia policial. En ese momento, el sospechoso fue identificado públicamente como Gary Ridgway.



El expediente de Ridgway 

Unas semanas después de la liberación de Ridgway, el capitán Pompeyo murió de un ataque al corazón relacionado con un accidente de buceo. El lamentable suceso fue recogido por los medios de comunicación y se le dio un tinte sensacionalista. Se llegó a manejar que “El Asesino de Green River” era en realidad un agente de policía que asesinó a Pompeyo, sin importar el hecho de que no había absolutamente ninguna prueba que justificara tan descabellada hipótesis. Un periódico pidió una investigación oficial sobre la “sospechosa” muerte de Pompeyo. El grupo era ahora dirigido ahora por el capitán Gregory Boyle.



Gregory Boyle

En junio, tres niños tropezaron con el esqueleto parcialmente enterrado de una mujer joven, mientras buscaban latas de aluminio. La chica fue identificada como Cindy Ann Smith, de 17 años. Estaba en un barranco detrás del Green River Community College. Había estado desaparecida durante aproximadamente tres años antes de su descubrimiento.



Cindy Ann Smith

En 1988, más cuerpos de mujeres jóvenes desaparecidas fueron descubiertos, entre ellos los de Debbie González, de 14 años, y el de Debra Lorraine Estes, de 15 años, quien había desaparecido seis años antes, tras denunciar a la policía el ataque sufrido por un hombre que conducía una camioneta.



Algunas de las víctimas sin identificar


En 1988, el descubrimiento de más de veinte cadáveres de prostitutas en San Diego condujo a la creencia de que “El Asesino de Green River” se había mudado y continuaba su carrera criminal en California. El detective Reichert y el comandante Bob Evans unieron sus fuerzas con el Departamento de Policía de San Diego, en un esfuerzo por encontrar al asesino.



En diciembre de 1988, los investigadores tenían a un nuevo sospechoso. Un hombre llamado William J. Stevens llamó la atención de la policía después de que fue denunciado por varias llamadas al popular programa televisivo Crime Stoppers. Stevens era un fugado de prisión. En el momento en que fue recapturado por la policía, estaba matriculado en la Universidad de Washington como un estudiante de Farmacología.



William J. Stevens


Mientras los investigadores se concentraban en el pasado de Stevens, descubrieron que ya era un sospechoso en los asesinatos de Green River. Averiguaron también que Stevens mostraba desprecio por las prostitutas y en varias ocasiones habló de asesinarlas. Cuando los policías registraron su casa, encontraron armas de fuego, varias licencias de conducir falsas, tarjetas de crédito con nombres falsos y fotos de prostitutas desnudas. Stevens estuvo profundamente involucrado en el fraude con tarjetas de crédito y robo a mano armada, que utilizaba para sobrevivir. Sin embargo, no se encontró nada que lo vinculara con los asesinatos. Paradójicamente, los registros de las tarjetas de crédito le proporcionaron una coartada sólida contra su participación en los crímenes. De acuerdo a los registros, Stevens estaba de viaje por todo el país durante el verano de 1982, cuando muchos de los asesinatos ocurrieron. Con el tiempo, Stevens fue absuelto de toda participación en los asesinatos de Green River.


En octubre de 1989, dos esqueletos más fueron encontrados. Una de las víctimas, identificada como Andrea M. Childers, fue hallada en un terreno baldío cerca de Star Lake y la Avenida 55 Sur. Al igual que muchas de las mujeres jóvenes encontradas, la causa de la muerte era poco clara debido al avanzado estado de descomposición.



Andrea M. Childers

A principios de febrero de 1990, el cráneo de Denise Bush se encontró en una zona boscosa en Southgate Park en Tukwila, Washington. El resto del cuerpo de Bush se había encontrado en Oregon cinco años antes. Una vez más, parecía como si el asesino moviera los restos en un esfuerzo para confundir a los investigadores. Marta Reeves nació en algún momento de 1953 o 1954. Poco se supo sobre su infancia. Tenía un marido y cuatro hijos. Marta era adicta a la cocaína y se dedicaba a la prostitución. Fue vista por última vez el 6 de marzo de 1990. Sus restos fueron encontrados seis meses después, junto a la autopista 410. La hallaron cerca de otras cinco víctimas. Marta no fue incluida en la lista de posibles víctimas de “El Asesino de Green River”.



Marta Reeves

La moral entre los oficiales estaba en su punto más bajo. Muchos de ellos estaban desalentados; incluso, comentaban que el asesino los había derrotado. En julio de 1991, se dieron por vencidos. El grupo de trabajo se redujo a sólo un investigador llamado Tom Jensen.



Tom Jensen

Después de nueve años, casi medio centenar de víctimas, 15 millones de dólares invertidos y una bodega con más de diez mil cajas repletas de evidencias, el grupo de investigadores había fracasado. La investigación llegó a ser conocida como el mayor caso de asesinato sin resolver del país y uno de los fracasos más estrepitosos de la policía.


Los asesinatos continuaron. Roberta Joseph Hayes nació en 1966. Cuando era niña, se escapó de casa cuando tenía sólo 12 años de edad. A los 17 años, apareció en Streetwise, un documental nominado al Oscar sobre niños que vivían en las calles de Seattle. Fue vista por última vez en 1987, al salir de una cárcel de Portland y regresar a Seattle. Sus restos se encontraron hasta 1991, junto a la autopista 410, cerca de otras cinco víctimas.



Roberta Joseph Hayes






Patricia Yellowrobe fue vista por última vez el 4 de agosto de 1998. No se sabe donde desapareció. Fue encontrada dos días después, la mañana del 6 de agosto, en el sur de Seattle, junto a la Carretera Des Moines Sur. Su muerte fue manejada como una sobredosis accidental. Sin embargo, en 2003 se determinó que había sido también parte de los crímenes de Green River.



Patricia Yellowrobe


El caso se mantuvo estancado durante diez años más. Seguía abierto, pero ya nadie se esforzaba en invertir en él. En abril de 2001, casi veinte años después del primer asesinato, el detective Dave Reichert, quien se había convertido en el sheriff del condado de King, empezó a rebuscar en las investigaciones de los asesinatos durante su tiempo libre. Estaba decidido a encontrar al asesino.



Mapa de los crímenes

Pero había una gran diferencia ahora: el grupo de tareas tenía la tecnología de su lado. Los enormes avances científicos y tecnológicos ocurridos en esos años brindaban nuevas posibilidades de investigación. Reichert formó un nuevo equipo de trabajo compuesto por seis miembros, incluidos expertos en ADN y médicos forenses, así como un par de detectives.


No pasó mucho tiempo antes de que la fuerza creciera a más de treinta personas. Una nueva generación de investigadores quería triunfar donde otros habían fracasado y resolver uno de los casos más famosos. Las miles de pruebas almacenadas años atrás fueron objeto de revisión y algunas de las muestras fueron enviados a los laboratorios para practicar nuevas pruebas.


Entre las primeras muestras que se enviaron al laboratorio se encontraban restos de semen hallados en tres víctimas asesinadas entre 1982 y 1983: Opal Mills, Marcia Chapman y Carol Christensen. Se sometieron a un método de análisis de ADN de nuevo desarrollo y se compararon con las muestras tomadas a varios sospechosos, entre ellos a Gary Ridgway, en abril de 1987.


El 10 de septiembre de 2001, Reichert recibió una noticia de los laboratorios, que conmovió al endurecido detective hasta las lágrimas. Las muestras de las víctimas coincidían con las de Gary Ridgway.


El 30 de noviembre, Ridgway fue interceptado por la policía cuando salía de la fábrica de camiones donde trabajaba. Fue arrestado y se enfrentó a cuatro cargos de homicidio agravado.



El auto de Ridgway

Ridgway confesó más homicidios que ningún otro asesino en serie estadounidense. Durante un período de cinco meses de entrevistas con la policía y el fiscal, confesó 48 asesinatos.



El arresto de Ridgway


Al paso de los extensos interrogatorios, Ridgway explicó que todas las víctimas habían sido asesinadas en el interior del condado de King, Washington, y que había transportado y arrojado los restos de dos mujeres cerca de Portland para confundir a la policía.



Los interrogatorios


El 5 de noviembre de 2003, Ridgway firmó una declaración de culpabilidad en 48 cargos de homicidio premeditado agravado. Hizo un acuerdo con el fiscal, en el cual accedió a revelar el paradero de algunos cadáveres que aún no habían sido descubiertos. Su trato logró que eludiera la pena de muerte y recibiera una sentencia de cadena perpetua sin libertad condicional.



Las víctimas (click en la imagen para ampliar)

El 18 de diciembre de 2003, Ridgway fue condenado a 48 penas de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, para ser cumplidas consecutivamente.



Ficha de Ridgway

También fue condenado a diez años adicionales por cada una de las 48 víctimas, por manipulación de pruebas. Esto añadió 480 años más de prisión a sus 48 penas de cadena perpetua.



El juicio






Ridgway condujo a los fiscales a tres cuerpos más en 2003. El 16 de agosto de ese año, se recuperaron los restos de Pammy Annette Avent cerca de Enumclaw, Washington.



Pammy Annette Avent


Luego, a cuarenta metros de la Ruta Estatal 410 , fueron recuperados en septiembre los restos de Marie Malvar y April Dawn Buttram.



April Dawn Buttram

El 23 de noviembre de 2005, en una zona boscosa cerca de la autopista 18 cerca de Issaquah, al sureste de Seattle, un excursionista encontró el cráneo de Tracy Ann Winston, quien tenía 19 años cuando desapareció de Northgate Mall el 12 de septiembre de 1983.



Tracy Ann Winston

Además, se le atribuyeron más víctimas a Ridgway; entre ellas, Kristi Lynn Vorak, de 13 años.



Kristi Lynn Vorak

Mientras tanto, su tercera esposa, Judith, anunció que iba a colaborar en un libro sobre él. Afirmó que su intención no era "ganar dinero", sino contar que Gary Ridgway siempre la había tratado bien, que su matrimonio de catorce años había sido un sueño hecho realidad. Él sabía cómo ser romántico, y pasaron mucho tiempo juntos. Era un buen proveedor y se mostraba sensible a sus necesidades.



Los familiares de las víctimas durante el juicio




Una vez que estuvo en prisión, le escribió muchas cartas pidiéndole disculpas a Judith. En comparación con los otros hombres con quienes había estado involucrada (se había casado previamente con un hombre bisexual), Ridgway era su héroe.



Las investigaciones en la casa de Ridgway 


El 9 de febrero de 2004, los fiscales del condado hicieron públicos los registros de las confesiones de Ridgway. En una entrevista grabada, dijo a los investigadores que era responsable de la muerte de 65 mujeres.



La reconstrucción de hechos





Pero el 31 de diciembre de 2003, Ridgway afirmó haber asesinado a 71 víctimas y confesó haber tenido relaciones sexuales con ellas antes de darles muerte, un detalle que no reveló hasta después de su condena.


En su confesión, reconoció que mataba prostitutas porque eran "fáciles de capturar” y que “odiaba a la mayoría de ella". También confesó que tuvo relaciones sexuales con los cadáveres de muchas de sus víctimas. Dijo que empezó a enterrarlas para pudiera resistir la tentación de cometer necrofilia. Ridgway se olvidó de sus víctimas, nunca se aprendió sus nombres y dijo que las veía como “mujeres desechables”.







Cuando el juicio terminó, Ridgway lloró cuando el padre de una de las chicas asesinadas, en lugar de increparle como hicieron los familiares de otras víctimas, le dijo que lo perdonaba.



Ridgway llorando




Ridgway también escribió una carta expresando su supuesto arrepentimiento. Fue encarcelado en la Penitenciaría del Estado de Washington en Walla Walla.



La carta de Ridgway

Las familias de las víctimas estaban furiosas. Creían que los fiscales pedirían la pena de muerte y la negociación los molestó mucho. Además, los juristas se preguntaban: si un hombre que asesina premeditadamente a 48 mujeres no recibe la pena de muerte, ¿quién es entonces elegible para ello?






Ridgway también fue acusado del asesinato de Rebecca R. Marrero "Becky" en 2011. Actualmente se encuentra en la Penitenciaría del Estado de Washington, donde ha recibido pedidos de entrevistas por parte de distintos tipos de personas interesadas en su historia. Su caso inspiró películas, programas de televisión, libros e historietas.





VIDEOGRAFÍA:

Gary Ridgway en Asesinos en serie
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Gary Ridgway en Crímenes que estremecieron al mundo
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Green River (trailer)
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HEMEROGRAFÍA:

Documentación sobre el caso (click en la imagen para leer)




Green River Killer - A True Detective Story (click en la imagen para leer)





BIBLIOGRAFÍA:


















FILMOGRAFÍA:






26 comentarios:

Laura Alfaro dijo...

Bienvenido de nuevo, Escrito

Un caso bastante interesante, me llama la atencion que la Policia, a pesar de haber iniciado con un buen impetu, no logro detenerlo sino hasta los 90.

halford dijo...

Clasico de la criminologia. Muy completo y detallado. Gracias po el regreso escrito. Aqui estaremos. Halford.

Anónimo dijo...

Simplemente wow, me tomo 47 minutos terminar de leer el caso, gran regreso ECS

Karuna dijo...

Un excelente retorno llega a encandilar nuestros ojos para apreciar una lectura de un asesino muy célebre.

Gary Ridgway, "El Asesino de Green River".

Su vida y perfil como criminal devoran las palabras del lector al momento de hacer una opinión.

Lo más interesante es que ha sido uno de los primeros casos donde la ciencia forense interviene para ayudar a la policía con la búsqueda de un criminal.

¡Después de tanto tiempo, me alegro que estés de vuelta!

Saludos Karuna ^^

ACSDOC dijo...

Felicidades por el retorno!! una gran investigación, muy completa, como siempre!! esperamos cada domingo un caso nuevo! Saludos sangrientos!!

Bevi dijo...

Qué intrigante historia! En el canal ID la han contado desde varios puntos de vista, el último desde la perspectiva de su esposa y dos amigos, quienes quedaron impactados ante lo buen amigo y amable persona que era... Gracias por volver!!! :D

Anónimo dijo...

Bienvenido Escrito, gracias y felicitaciones por tan completo informe de un caso digno de estudio.

Anónimo dijo...

Una vuelta con todo! Extrañaba leer los casos nuevos cada domingo.

Cintia!!!

Anónimo dijo...

Espectacular caso, supero mis expectativas para este triunfal regreso. Bienvenido ECS.
Jorge Viola de Córdoba, Argentina.

suyito dijo...

Extrañaba tanto tus documentales querido Escrito con sangre.. Gracias por volver a darle sabor a mis domingos!! Me fascino esta nueva historia en tu sitio!! Jamas había oído hablar de ella!! Y es increíble como es que burlo a todo un grupo por décadas!! Gracias por haber regresado y por supuesto haré un aporte económico para poder seguir leyendo como cada domingo tu bien elaborado trabajo!! P.D. Tengo la corazonada de que este año sera muy bueno para ti!! Un abrazo virtual para mi amado que ha firmado con sangre su regreso!! :)

Anónimo dijo...

Gracias Escrito por regresar y con este Nuevo ASESINO su entrada es lo maximoooooooooo. A primera hora todos lo Domingos, saludos.

Escrito con Sangre dijo...

¡Gracias a todos por sus comentarios! Cada domingo, habrá una nueva biografía. ¡No dejen de leernos y recuerden adquirir las ediciones electrónicas que publicamos, de esas manera contribuyen a que este blog se sostenga! ¡Saludos sangrientos a todos!

CARLA RIOS dijo...

Hace rato que no te leía! Interesante como siempre ^_^

Ángeles dijo...

Un placer volver a leerte, al principio creí que soñaba! Besossss

Alfonzo dijo...

Vaya el monstruo tiene su corazoncito... ¿Lloró? No todo es maldad en él.
Por si no lo habían notado, estaba siendo sarcástico. Cabrón desquiciado.

Anónimo dijo...

Estoy feliz de que hayas regresado!! me encanto la investigación, impecable como siempre...

Anónimo dijo...

Muy buen Material, pero tengo una duda, como Ridgway pudo ser hallado cumpable del asesinato de Rebecca R. Marrero ¨Becky¨ en 2011, si para ese entonces ya estaba preso??
Saludos
Martín

Escrito con Sangre dijo...

Rebecca R. Marrero fue asesinada en 1982. En 2011 lo hallaron culpable de ese crimen.

Ninotchka dijo...

Por fin de vuelta!!! Gracias!
Da gusto saber que otra vez estaremos a la espera de las biografias semanales. Saludos!!

Vainilla dijo...

Woo, genial! de verdad me encantan estas investigaciones y ésta en particular tiene demasiados detalles y una historia verdaderamente interesante!
Gracias por subirla!!

Ampersand dijo...

Que inverosimil que alguien con sus capacidades personales y mentales fuese capaz de poner en jaque a una fuerza policial tan extensa ... hasta que por supuesto la tecnologia fue determinante en su detencion. Mas impresionante aun fue la colaboracion de otro celebre asesino en serio (quiero decir, en serie), Ted Bundy, que en el modo mas cercano en la realidad a Hannibal Lecter, de El Silencio de los Inocentes, colabora con los investigadores a determinar su perfil. heleido varios casos, y por la cantidad de victimas y la dificultad en ser detenido, ha superado a Bundy, Gacy, Dahmer, Fish (quien hasta el momento es un autentico misterio, porque afirma haber acabado con mas de 400 victimas), y se acerca mas a personas como Luis Alfredo Garavito o Pedro Alonso Lopez.

Todos los anteriores me conmocionaron, pero este ser, ente, trastornado, degenerado, (maldicion, se me acaban los adjetivos) .... me ha dejado sin palabras ... Saludos !!!!

salem dijo...

No dejaba de sorprenderme,la cantidad de cadaveres, que no paraban de aparecer, una maquina de matar?? Parecia q nunca iba terminar..teniendo al culpable tan cerca..trabajo poco acertado de la policia?o demasiada suerte del asesino??buena historia
saludos
en especial a Escrito


salem

Anónimo dijo...

estuve esperando este caso desde hace mucho, como siempre bien redactado y bien detallado. Saludos

Cygnus dijo...

Y eso que tenía un coeficiente bajo! Saludos :)

Anónimo dijo...

un articulo muy completo la verdad me gusto mucho lo que me parece realmente sorprendente es la cantidad de mujeres que mato esta persona y que se haya mantenido tanto tiempo en la impunidad...

Jumad dijo...

Excelente entrada Escrito! El legendario "Green River Killer". Hacia tiempo que esperaba leer sobre este asesino en serie, uno de los más elusivos. Gracias por este nuevo caso. Saludos desde Venezuela