Yiya Murano: "La Envenenadora de Monserrat"



“¡Dios mío, es la tercera amiga que se me muere en poco tiempo!”
Exclamación de Yiya Murano


María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, más conocida como Yiya Murano, nació el 20 de mayo de 1930 en Corrientes (Argentina). Provenía de una familia de militares argentinos. Yiya siempre formó parte de la clase alta del país sudamericano y contrajo matrimonio con un conocido abogado. Yiya siempre fue muy convincente. Era mitómana y todo el tiempo creaba relatos que la gente creía, con un enorme poder de convencimiento. Si bien daba la impresión de ser una mujer culta y de alta posición económica, la realidad de Yiya era totalmente opuesta a esa. Era una mujer que carecía de una educación fuerte y sus problemas económicos iban en aumento, ya que derrochaba el dinero comprando ropa importada de las mejores marcas y un sinnúmero de joyas.



Yiya Murano


Pero no pudo solventar el tren de vida que llevaba; su esposo se separó de ella y aunque le pasaba una pensión, el dinero siempre le faltaba. Acostumbrada a ciertos lujos y comodidades, Yiya comenzó a endeudarse. Sus amigas, a manera de broma, solían criticar a Yiya en su ausencia a causa de sus excesivos gastos. Pero ella, con su poder de manipulación, logró convencerlas para invertir fuertes cantidades de dinero, obteniendo una tasa de interés más alta que la ofrecida por los bancos. Así consiguió que varias de sus amigas más cercanas pusieran todo su dinero en sus manos. Yiya se convirtió así en la inversora de sus allegadas, quienes habían sacado todos sus ahorros del banco para confiárselo a ella, a cambio de pagarés.



Yiya salía asiduamente con su prima, Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, quien tiempo atrás había enviudado. El marido de Carmen era un importante empresario que había dejado, tras su muerte, una importante suma para que a su viuda y a su hija, quien vivía con ella, no les faltara nada. La viuda y Murano, solían intercambiar regalos: Carmen le regalaba plantas a Yiya, quien a cambio le ofrecía unas sabrosas masitas de crema, populares galletas dulces argentinas, que ella misma preparaba. Solían frecuentar juntas diferentes lugares, hasta que un enero de 1979 Yiya también convenció a su prima para que le confiara la suma de $20,000,000.00 de pesos, mismos que aseguró le daría a “un amigo abogado de Mar del Plata”, para que se los multiplicara de manera rápida y ventajosa. Según el pagaré que Murano firmó, el 27 de marzo del mismo año le devolvería cada centavo, incluidos los intereses.



El viernes 9 de febrero de 1979, una de las amigas de Yiya que le había confiado su dinero, llamada Nilda Gamba, fue a cenar a la casa de los Murano, donde se quedó hasta la 01:00. El sábado 10 comenzó a sentir dolores agudos en el estomago y náuseas. El médico que la atendió le diagnosticó intoxicación y ella le mencionó al médico que había cenado con Yiya. Murano se ofreció a cuidarla. Por la noche empeoró, entró en estado de coma y el domingo 11 de febrero falleció. Yiya buscó al doctor Tomer, el primero que la atendió, con el fin de que firmara el certificado de defunción. El médico se negó, alegando que él no había sido el último en atenderla. Ante tal inconveniente, Yiya se dirigió a otro médico, quien sí aceptó realizar el trámite a cambio de dinero. La causa de muerte según el certificado fue “paro cardíaco no traumático”, lo cual evitaba la autopsia.



Días más tarde, cuando Yiya debía devolver su dinero a otra amiga suya, Lelia Formisano de Ayala, Murano fue a su casa a tomar el té y a pedirle que le ampliara el plazo para pagarle. Ambas decidieron irse de viaje juntas a Mar del Plata. El día 19 de febrero de 1979, Yiya Murano pasó a buscar a Leila por su departamento de la costa. Cuando salieron, se cruzaron con Carlos Alberto Zamora, el portero de dicho edificio. Una hora después, Yiya regresó sola al edificio buscando “desesperadamente” a su amiga. Ante la ausencia del portero, le pregunto a la esposa del mismo, Matilde Elena Fuentes, si había visto por ahí a su amiga Leila. “Pero si salió con usted”, le respondió la mujer. “Claro, ya sé, pero ella tuvo que volver porque no se sentía nada bien”. Ante la propuesta de la mujer de Carlos Alberto Zamora de ir a tocar el timbre a Leila, Murano se negó: “No, no la quiero molestar. Mejor que se quede descansando”. Yiya volvió esa noche a buscar a su amiga para informarle que había comprado dos entradas para el cine, pero no tuvo suerte. Según ella, convinieron en encontrarse esa misma noche. Cuando Yiya y otras amigas fueron a buscarla a su casa, nadie contestó. El 22 de febrero de 1979, los vecinos del edificio se quejaron que del departamento ocupado por Lelia salía un olor a putrefacción y que nadie contestaba el timbre. Los porteros llamaron a un vecino e intentaron abrir la puerta. Como había un pasador cerrado por dentro no tuvieron suerte. Horas más tarde, la policía ingresó por el balcón contiguo al departamento. Encontraron el cadáver sentado frente al televisor. A su lado había un plato con restos de pescado y una taza con un poco de té. En el refrigerador había un plato con masitas. También en este caso el mismo médico de la funeraria extendió el certificado de defunción: declaró que se había tratado de un “infarto de miocardio no traumático”. Tampoco hubo autopsia.



El 24 de marzo de 1979 fue el turno de la tercera acreedora de Yiya: Carmen Zulema del Giorgio de Venturini sintió náuseas y un profundo malestar. Desfalleciente, se arrastró hacia el pasillo del edificio de la calle Hipólito Yrigoyen donde vivía, pero presa del vértigo perdió el equilibrio y cayó por la escalera haciendo mucho ruido, el cual escucharon los vecinos y acudieron a socorrerla. En ese momento llegaba Yiya, quien preguntó a los vecinos si su prima había dicho algo antes de perder el conocimiento. José Gonzales, el encargado del edificio, no dudo en llamar a una ambulancia. Mientas otros vecinos salían a ver qué ocurría, Yiya le pidió a José una copia de las llaves del departamento de su prima, afirmando: “Necesito su libretita para avisar a los parientes”. Mientras buscaba se lamentaba en voz alta: “¡Dios mío, es la tercera amiga que se me muere en poco tiempo!” Yiya salió raudamente con un papel en la mano y un frasco en la otra: eran las masitas que habían sobrado y el pagaré que había firmado. Carmen Zulema murió en la ambulancia, camino al hospital. Yiya iba con ella y le preguntó al médico si sería necesaria la autopsia. Pero los médicos diagnosticaron paro cardíaco. Las hijas de Carmen Zulema se percataron de que entre las pertenencias de su madre faltaba el pagaré por un valor de $20,000,000.00 de pesos ley.






Masitas


La hija de Carmen Zulema comunicó sus sospechas a la policía y denunció la falta del pagaré, así como el hecho de que el departamento había sido revuelto por Yiya. La denuncia logró que el caso fuera cambiado de “muerte natural” a “muerte dudosa”. A causa de las presiones de la familia de la occisa, se realizó una nueva autopsia. Los peritos descubrieron rastros de cianuro en el cadáver. De inmediato, los investigadores relacionaron el veneno con el supuesto frasco mencionado por el encargado. A todas las mujeres, Yiya Murano les debía dinero. Los investigadores determinaron que el cianuro, era camuflado dentro de las masas o diluido en el té. Al exhumar el cadáver de Nilda, también se encontraron restos de cianuro alcalino. “Me parece que la Murano las envenena con sus masitas dulces. Ambas fallecidas tenían esas masitas en la heladera”, sostuvo uno de los investigadores del caso.



Los titulares


El 27 de abril de 1979, la policía detuvo a Yiya Murano en su domicilio, ubicado en la calle México. Yiya pidió permiso para ponerse un suéter y luego se la llevaron detenida. En los interrogatorios, Yiya jamás admitió haber matado a sus amigas. “Pero por favor, si yo no sé cocinar, ¿cómo les iba a preparar masitas envenenadas?” Reconoció haberles pedido dinero, pero a manera de préstamo. La sentenciaron de inmediato, aunque ella siempre alegó que le había pagado el dinero a su prima y que ella le había devuelto el pagaré. Murano fue recluida en la cárcel de Ezeiza. Tenía una excelente relación con todas las presidiarias, que llegaron a adorarla y sostenían que era una buena mujer. Pero el fiscal Mario de la Vega Pizarro tenía otra idea y pidió prisión perpetua para Yiya. El 6 de mayo de 1980, fue encontrada desmayada en la cárcel; la trasladaron al hospital a causa de un derrame cerebral y además se le extirpó un tumor. Asombrosamente, Yiya se recuperó por completo. El 15 de junio de 1982, el Juez de Sentencia, Ángel Mercardo, la absolvió de todos los cargos y la dejó en libertad.



Pero el caso siguió a causa de la presión de los abogados de las familias de las víctimas. La resolución que la Sala Tercera de la Cámara del Crimen tomó el 28 de junio de 1985 fue breve; los jueces sencillamente rechazaron un recurso extraordinario de apelación. Por esa resolución, quedaba condenada a prisión perpetua por triple homicidio Yiya Murano, a quien para entonces los medios habían bautizado como “La Envenenadora de Monserrat”.



Para ese entonces, no había juicios orales en la Capital Federal. Yiya Murano, que había sido absuelta en primera instancia, estaba libre, pero se ordenó su recaptura. Por la noche se informó que "a pesar de la búsqueda efectuada por la policía, la señora María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, no pudo ser hallada en su domicilio ni en otros lugares que solía frecuentar". Fue su último respiro. Pocos días después, Yiya, que ya había estado presa tres años, volvió a la cárcel.






Dibujo sobre Yiya


Yiya fue declarada culpable el 28 de junio de 1985. A mediados de 1985, los periódicos argentinos seguían día a día el juicio a los ex dictadores militares. Yiya había sido casi olvidada. Hasta que se le dictó sentencia condenatoria. Ella insistía en que era inocente: “Nunca invité a nadie a comer”, fueron siempre sus palabras. Por reducción de la condena y la controvertida ley del 2 x 1, Yiya Murano salió de prisión. En 1993, se le conmutó la pena por veinticinco años de prisión por homicidio calificado por envenenamiento y estafas.



Homenaje a Yiya


Fue puesta nuevamente en libertad el 20 de noviembre de 1995, luego de dieciséis años de encierro. A los jueces que intervinieron en su puesta en libertad les envió, como señal de agradecimiento, una caja de bombones. No se sabe si alguno los probó.



Muñeca de Murano


Hasta el 3 de febrero de 2003 disfrutó de su libertad condicional. Para entonces, el esposo de Yiya había muerto; su hijo, Martín, escribió un libro sobre ella que la mujer calificó como “una difamación”. Martín Murano desmentía a su madre sobre su presunta inocencia. “Ella me dijo que era culpable, que había matado, lo cual conté en mi libro sobre ella. Pero no la vi desde que salió, ni pienso verla. No me interesa”.



El libro de Martín Murano


La escritora argentina Marisa Grinstein la incluyó en su libro Mujeres asesinas con el título "Yiya Murano, Amiga". En 2006, el programa de televisión Mujeres asesinas le rindió una especie de macabro homenaje al recrear el caso en la famosa teleserie.



Yiya fue interpretada por la actriz Nacha Guevara. Al final del episodio, Yiya Murano aparece defendiendo su inocencia y aportando supuestas pruebas a su favor.



Nacha Guevara como Yiya Murano en Mujeres asesinas


En la adaptación mexicana de la serie, el caso fue recreado en la segunda temporada con el caso titulado “Tita Garza, Estafadora”, interpretado por la actriz Patricia Reyes Spíndola.



Yiya con sus fans


En 2008 hubo una nueva denuncia contra Yiya Murano, esta vez propulsada por su sobrina, quien aseguraba que su tía intentó envenenarla con un platillo de fideos con manteca. Esto nunca se pudo comprobar y la denuncia no procedió.



En ese mismo año, fue invitada a almorzar al programa de televisión de Mirtha Legrand. Como obsequió, Yiya le dio una bandeja de masitas de confitería frente a las cámaras. Luego de dudarlo durante todo el programa, la conductora probó una de ellas y no le sucedió nada. La situación se llevó a cabo en un marco de humor, aunque Yiya de nuevo insistió en su inocencia.



Yiya en Televisión



Curiosamente, a Yiya Murano siempre se le recordó con cariño. La opinión pública se dividía entre quienes la consideraban una asesina simpática y aquellos que defendían su inocencia.






Club de fans en Facebook


Durante sus últimos años residió en el barrio porteño de La Boca, en una residencia geriátrica. Convertida en una celebridad oscura, “La Envenenadora de Monserrat” se acostumbró a dar entrevistas para la televisión, cuando se hacían especiales recordando su caso.



Asesinos argentinos





VIDEOGRAFÍA:

Yiya Murano hablando sobre su caso
video



BIBLIOGRAFÍA:







FILMOGRAFÍA:

20 comentarios:

Anónimo dijo...

oye buen caso el de esta semana
cuando pines el caso del monstruo de iztapalapa ahorita lo estan pasando en el 13
felicidades y como siempre soy el primero yupiiiiiiiiiiiiii

Anónimo dijo...

el monstruo de iztapalapa esta bueno ese caso
ponlo

Anónimo dijo...

No cabe duda que los argéntos no tienen cerebro. Como adorar a una asesina? Bueno considerando que tienen de dios al panzón de Marranona, no se puede esperar menos. Buen articulo btw editores. Saludos desde buenos aires.

Laura Alfaro dijo...

Excelente artículo, si me lo permiten, incluso tiene algo de humor negro. Yo creo que ella tiene a su favor el carisma y un poco el aspecto de anciana venerable, aunque por dentro no es más que un asesina fría y calculadora.
Como siempre, la codicia empuja a muchos a hacer cosas como esta.
Saludos a todos, especialmente a Karuna, Z0epy, Halford, Galo Nómez y sobre todo a Escrito :)

Norma L dijo...

Wow,,,, vi la serie de este caso en mujeres asesinas, version mexicana, y si que tera ambiciosa la mujer.....

Ahora que veo en realidad que si fue asi, no cabe duda lo que es la ambicion....
y me extraña que el hijo tambien haya querido lucrar sacando el libro con el caso de su mama, y segun èl no quiere saber nada de ella.. pero bien que se va a llevar su buena lana, jejeje...

Excelente escrito, me encanto el caso...saludos!!

Galo Nomez dijo...

Es lo que ocurre siempre con las personas de estratos altos. Viene alguien que asegura tener fuertes sumas de dinero y que cuida muy bien sus apariencias, y le creen en forma incondicional.

Otro aspecto interesante es que estos hechos se produjeron en medio de la dictadura de Videla, y la asesina era hija de militares, y además desde siempre tuvo un roce importante con el grupo social al que pertenecían sus víctimas. Tal vez eso provoca las simpatías hacia ella: el haberse cargado a representantes de quienes apoyaron el golpe de Estado y la subsiguiente tiranía argentina, que en términos de condena social se encuentran entre lo más abyecto que se ha suscitado en ese país.

Anónimo dijo...

ESTA ASESINA ES TODO UN CLÁSICO.

La Huella del crimen dijo...

Buenas tardes,

Menudo post! Nos encanta!! No conocíamos la historia y nos ha dejado impactadas.

Nosotras hemos empezado un nuevo blog sobre asesinos en serie, dónde cada semana analizaremos el caso de un asesino serial de la historia. Si quieres pasarte a hechar un vistazo, cualquier duda o sugerencia será bienvenida!

Esperamos más posts tuyos!

z0epy dijo...

HOLA A TODOS...
ESTA MUJER ES UN ESTUCHE DE TESORITOS,AVARICIOSA, MINTOMANA, DESPIADADA, FRAUDOLENTA Y ASESINA.
DE VERDAD QUE CORRIO CON SUERTE MATAR A LA PRIMERA Y COMO DIRIAMOS AQUI EN MEXICO, COMO NO ES DE SU FAMILIA EL DR. NO INVESTIGA, A MI ME HABIA SORPRENDIDO QUE NADIE RECLAMARA EL DINERO DE ESTAS PRIMERAS 2 MUJERES MUERTAS, HASTA QUE LA PRIMA FALLECE, Y AUN LE CREEN QUE ES BUENA Y SALE QUE MUNDO ARGENTINO...
SALUDOS A TODOS LOS FIELES SEGUIDORES DEL WEBSITE ASI COMO ANONIMOS
☺ANAILUY
☺HALFORD
☺KARUNA
☺LAURA ALFARO
☺TESSIO
☺GALO NOMEZ
☺SPIZMA
☻☻☻ESCRITO CON SANGRE☻☻☻

Anónimo dijo...

pon lo de el monstruo de iztapalapa.
Esta buenisimo escrito con sangre soy tu fan
SALUDOS

Anónimo dijo...

Los que no tienen cerebro son los mexicanos: se escribe "Montserrat."

anonimotambien dijo...

y donde estan los comentadores de siempre?

Salem dijo...

De verdad que encima proclama su inocencia,que cara,la misma que tuvo al asesinar friamente a esas pobres mujeres,además de estafar,engañar ,robar,y se hace la ancianita simpatica,se merecia cadena perpetua...
saludos a y a todos los Sangrientos en especial a Escrito
Salem

Anónimo dijo...

Emmm tendrá la facha de inocencia esa ruquita, pero de que sea inocente no creo, pero ya ven lo que hace el dinero!!! con dinero baila el perro... en este caso "con dinero mata el perro" que buen blog, FELICIDADES! Y GRACIAS POR COMPARTIR LAS SANGRIENTAS HISTORIAS!

Anónimo dijo...

wow! no poes buena historia, yo la conocí por Tita Garza y me gusto muchoo :D en primera porke Reyes Espindola es rewenisima actriz y otra por la historia de la mujer :O mira k kanija de hecharse a sus amigas nomás por una feria :S hahahaha... felicidades como siempre rebuena información , sigue asii!! saludos desde Mexicali!!

atte: Arline ♥_♦

pd. también alcance a ver un poco del monstruo de iztapalapa la verdad me kede pikadisima jijij...espero poder ver la historia completa muy pronto por este laredo ;)

Anónimo dijo...

Ahí para el argento tarado que dice que es Montserrat y no Monserrat nomás que aprenda un poquito de su país porque los dos están bien escritos, tanto Monserrat y Montserrat.

Pomposa dijo...

Hola gente, en primer lugar felicito por el informe es muy completo y correcto, en 2º lugar no entiendo las agresiones del tipo nacionalidad etc suena retrogrado,en 3º lugar les cuento que las "masas finas" ("finas" de "muy,muy" como dicen uds) o "masitas finas" no son las que grafican las fotos aquí, si observan bien son las que están en la mesa de té que toma Yiya con la mujer rubia, son de variados gustos, con crema,otras de chocolate frutas,dulce de leche,etc, son bien pomposas diriamos, y para que se den una idea más cercanas a los cupcakes,muy iguales a las que se comen en la pelicula de María Antonieta adolescente de Kristen Dunst, y en 4º lugar Yiya mató a estas mujeres cuando era una mujer joven, no era la abuelita con cara de inocente,era joven y tenía relaciones sociales y de las otras con gente del poder en aquel entonces, por eso por un tiempo no la creyeron culpable ella se las arreglaba para convencerlos, yo les diria a quienes le interese que vean la verdadera versión de este caso que es argentina,obvio, y es mucho más clara de "Mujeres Asesinas" que supongo la de "Tita" no lo es,saludos desde Argentina, muy buen articulo!! Tamara

Anónimo dijo...

Este caso creció conmigo y Yiya fue la primera asesina serial que entró en mi vida en tiempo real. Siempre me va a conmover tanto cómo el asesinato no resuelto de principios del siglo 20 de Martita Stutz en Córdoba (Argentina) mi provincia. Buen material. Felicitaciones! Cristina.

Ampersand dijo...

Un peculiar vestigio de esa truculenta, turbulenta y oscura etapa de la historia argentina, los tiempos de la Junta Militar; donde abrir la boca, sea para expresar descontento o comerse un delicioso entremés, podría tener funestas consecuencias.

Es absurdo que la haya librado no de una manera fácil, pero no pasó de permanecer algunos años en reclusión. Pero es muestra de que tener contactos en altas esferas de poder y por facciones, modos y apariencia engañar a quienes te rodean aparentando tener el mundo a tus pies, de que puede convertirse en un redituable negocio, aunque a la hora de pagar a tus inversionistas sea más fácil darles veneno que darles excusas por la dilación y retraso en sus pagos ..... Saludos !!!!

Anónimo dijo...

Agradece que en buenos aires todavia pueden entrar latinos indocumentados!!