911: los atentados del 11 de septiembre de 2001



“Donde quiera que os halléis, la Muerte os alcanzará,
aunque estéis en Torres Elevadas”
.
El Corán (cuarta azora)



Osama bin Laden
La familia Bin Laden rastrea sus orígenes hasta un jeque yemení pobre y sin educación, Mohammed bin Laden (fallecido en 1967). Mohammed bin Laden era oriundo de la costa de Hadramaut, una región donde predominaba el Shafi'i (Sunismo), al sur de Yemen, y emigró a Arabia Saudita antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial. Fundó una compañía constructora y atrajo la atención del rey Saud por medio de proyectos de construcción. Más tarde, fue premiado con contratos para importantes renovaciones en La Meca, donde forjó su fortuna inicial a través de los derechos exclusivos de la construcción de todas las mezquitas y otros edificios religiosos, no solo en Arabia Saudita, sino en todos los lugares hasta donde llegaba la influencia de Ibn Saud. Hasta su muerte, Mohammed bin Laden tuvo el control exclusivo sobre las restauraciones de la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén. Pronto, la red corporativa Bin Laden se extendió mucho más allá de los sitios de construcción.



Mohammed bin Laden


La cercanía especial de Mohammed con la monarquía fue heredada por la siguiente generación Bin Laden. Los hijos de Mohammed asistieron al Victoria College de Alejandría, Egipto. Sus condiscípulos incluyeron al rey Hussein de Jordania, a Zaid al Rifai, a los hermanos Kashoggi (cuyo padre fue uno de los médicos del rey), Kamal Adham (quien comandó la Dirección de Inteligencia General Saudí bajo el régimen del rey Faisal), actuales contratistas como Mohammed al Attas, Fahd Shobokshi y Ghassan Saker, y el actor Omar Sharif.



Bakh bin Laden


Cuando Mohammed bin Laden falleció en 1967, su hijo Salem bin Laden se hizo cargo de las empresas de la familia hasta su propia muerte accidental en 1988. Salem fue uno de, por lo menos, cincuenta y cuatro hijos que Mohammed bin Laden tuvo con varias esposas.



Salem bin Laden



La conexión Bin Laden con la Casa de Saud fue dañada severamente en 1979, cuando insurgentes islamistas tomaron brevemente el control de la mezquita en La Meca. Se habían utilizado vehículos de propiedad de la familia para pasar de contrabando armas en la ciudad fuertemente controlada. Mahrous bin Laden habría sido el habilitador, al trabajar junto con la insurgencia islamista. Esta conexión era a través del hijo de un sultán de Yemen que había sido radicalizado por miembros sirios de los Hermanos Musulmanes. Mahrous fue arrestado por un tiempo, pero actualmente dirige la rama de las empresas bin Laden en Medina. Los dos amigos más íntimos del rey Fahd fueron el príncipe Mohammed ben Adullah (hijo del hermano menor de Abdul Aziz ibn Saud), quien murió a inicios de la década de 1980 y Salem bin Laden quien falleció en 1988, cuando un aeroplano en el que estaba volando chocó contra un alambrado eléctrico en San Antonio, Texas (Estados Unidos).



Mahrous bin Laden


Los Bin Laden siempre estuvieron muy conectados con los círculos más íntimos de la familia real saudí. Hasta la fecha, los intereses financieros de la familia Bin Laden están representados por el Grupo Saudi Binladin, un conglomerado global de construcción y de gestión de activos, con un ingreso bruto de $5,000,000,000 de dólares anuales, y una de las compañías de construcción más grandes del mundo islámico, con oficinas en Londres y Ginebra. Según un diplomático estadounidense, la familia Bin Laden también es propietaria de una parte de Microsoft y Boeing.



La empresa de la familia Bin Laden


Usāma bin Muhammad bin `Awad bin Lādin, más conocido como Osama bin Laden, nació en Riad (Arabia Saudita) el 10 de marzo de 1957. Fue el decimoséptimo hijo de Mohammad bin Laden.



Osama bin Laden cuando era bebé


Bin Laden fue criado como musulmán wahhabi. De 1968 a 1976 asistió a una escuela secular de élite llamada Al-Thager.



Osama bin Laden cuando era niño


Estudió Religión y Ciencias Económicas en la Universidad Rey Abdul Aziz, aunque no se conoce con certeza si se graduó con una licenciatura en Administración de Empresas o en Ingeniería. Con su familia, viajaba constantemente a diversos países europeos.



Osama bin Laden a los quince años, con su familia en Suecia


También estudió en Oxford. Allí tuvo una novia inglesa, de quien estuvo profundamente enamorado.



Osama bin Laden en Oxford


A principios de los años ochenta, Bin Laden y parte de sus hermanos iban a fiestas con jeques y otros potentados árabes. Él y su familia estuvieron en España en diversas ocasiones entre 1977 y 1988. Fue además un asiduo de la localidad malagueña de Marbella en la época dorada del turismo árabe y frecuentaba con sus hermanos y compatriotas las discotecas de moda. Sus primeros lugares de descanso fueron los hoteles Marbella Club e Incosol, establecimientos pioneros en la ostentación del lujo. El comportamiento de la familia Bin Laden no era diferente al del resto de visitantes árabes y hay constancia de su presencia en importantes fiestas veraniegas celebradas en el puerto deportivo José Banús.



El joven Osama bin Laden


También estudió karate con Jimmy Wu, un maestro japonés que estuvo en Arabia. Osama bin Laden siempre fue un alumno aventajado y asimiló muy bien las técnicas que su mentor le enseñó. Terminó siendo un excelente combatiente cuerpo a cuerpo y llegó a ser cinta negra.



Osama bin Laden estudiando karate



Osama bin Laden visitó Estados Unidos durante su juventud. Alrededor de 1978, Osama bin Laden hizo al menos un viaje a Estados Unidos, con su esposa y su primer hijo, que necesitaba tratamiento médico. Khaled Batarfi, periodista saudita que vivió en el mismo vecindario de Bin Laden en los años setenta, declararía que ese viaje había impresionado a su amigo por la curiosidad con que los pasajeros del avión miraban a su esposa, una musulmana ataviada con vestido largo y la cabeza cubierta, atuendo nada familiar para los estadounidenses de aquel tiempo.



Osama bin Laden en una comida con amigos de juventud



Algunos pasajeros incluso llegaron a tomarle fotografías, dijo Batarfi al periódico New Yorker. Cuando Bin Laden regresó a Djedda, en Arabia Saudita, le dijo a la gente que la experiencia había sido como "ser parte de un espectáculo". Para esa época, ya era un consumado coleccionista de libros. Toda su vida fue un bibliófilo, que perdió y volvió a reunir amplias bibliotecas.



Osama bin Laden en su biblioteca



Cuando el padre de Bin Laden murió en el accidente de avioneta en 1967, su enorme imperio industrial, el Grupo Saudi Binladin, pasó a manos de sus hijos.



Junto a esto, la vida sentimental de Osama bin Laden continuaba. A lo largo de su vida, contrajo nupcias cinco veces y tuvo veinticuatro hijos. Una de sus esposas más conocidas fue Najwa Ghanem.



Najwa Ghanem


Poco después de que la Unión Soviética invadiera Afganistán, el 10 de diciembre de 1978 el príncipe Turki Al Faycal, director de los servicios secretos saudíes, reclutó a Bin Laden para gestionar financieramente las operaciones de la CIA estadounidense en Afganistán. La CIA invirtió $2,000,000,000.00 de dólares para lograr el fracaso de la Unión Soviética, que en ese momento estaba librando una guerra en el país centroasiático. Uno de los impulsores de este programa fue el Consejero de Seguridad Nacional estadounidense del entonces presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski. Él conoció a un joven entusiasta con quien habló extensamente. Su nombre era Osama bin Laden.



Zbigniew Brzezinski y Osama bin Laden




Los servicios saudíes y estadounidenses reclutaron a fundamentalistas islámicos, los armaron y aleccionaron en una jihad para combatir a los soviéticos. El 27 de diciembre de 1979, Bin Laden, así como miles de otros islamistas alrededor del mundo, se unió a la “Guerra Santa”.



Osama bin Laden en Afganistán


En 1980 comenzó a reclutar guerrilleros para la resistencia y estableció sus primeros campamentos. Entrenado por agentes de la CIA, aprendió cómo mover dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales; a preparar explosivos; a utilizar códigos cifrados para comunicarse, y a ocultarse y a escapar a través de varios países.



Después de la retirada soviética en 1989, Bin Laden regresó a su país como un héroe, pero su objeción a la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudí durante la Guerra del Golfo lo llevó a una creciente desavenencia con los líderes de su país.



Entre agosto de 1988 y finales de 1989, Osama bin Laden creó una red terrorista conocida como Al Qaeda (“La Base”), la cual consistía, en gran medida, en militantes musulmanes que Bin Laden había conocido en Afganistán, tales como su lugarteniente Aymán al-Zawahirí, junto con el propio Bin Laden.



Las acciones de los miembros de Al Qaeda en un principio iban dirigidas contra determinados gobiernos en regiones tan diversas como Afganistán (contra la ocupación de la URSS) o la extinta Yugoslavia (para detener el genocidio musulmán en Bosnia y Herzegovina).



Bandera de Al Qaeda


Existen evidencias sobre el apoyo directo e indirecto de la administración de Estados Unidos y de la CIA a las operaciones afganas contra la invasión soviética, porque comulgaba con sus intereses económicos y políticos durante la guerra fría.



Según el gobierno estadounidense, ellos apoyaron a los soldados afganos en su defensa contra la invasión soviética, quienes poco después entrarían a formar parte de la lucha del grupo.



Pero después el grupo se radicalizó. Financió y organizó varios ataques por todo el mundo, incluidos la detonación de coches bomba contra blancos estadounidenses en Arabia Saudí en 1996, el asesinato de turistas en Egipto en 1997 y los ataques con bomba simultáneos a las embajadas estadounidenses en Nairobi (Kenia) y en Dar es Salaam (Tanzania) en 1998, los cuales terminaron con la vida de 224 personas y miles de heridos.



Sobre el nombre dado a su organización, Bin Laden declaró: “El nombre de 'al Qaeda' se estableció hace tiempo por simple casualidad. Abu Ubaidah al-Banshiri estableció campos de entrenamiento para nuestros muyajidín contra el terrorismo de Rusia. Solíamos llamar a los campos de entrenamiento ‘al-Qaeda’. El nombre ha permanecido”.



El origen ideológico del grupo terrorista Al Qaeda puede encontrase en un personaje poco conocido fuera de los estudiosos del terrorismo: Sayyid Qutb, el intelectual cuyos libros sirvieron de inspiración a miles de luchadores árabes. Sobre Qutb, el investigador y ensayista Paul Berman escribió: “Al Qaeda no sólo es popular; también es institucionalmente sólido y cuenta con una red mundial de recursos clandestinos. Éste no es el Ejército de Liberación Simbionés. Ésta es una organización relacionada con las elites gobernantes de varios países; una organización que, si le fuera dada la oportunidad de emprender una alianza con el movimiento Baath de Saddam Hussein, sería sin duda terrorífica; una organización que, en cualquier caso, sobrevivirá sin problemas a lo que suceda en Iraq.



“Para cualquiera que haya mirado de cerca, es claro que Al Qaeda y sus filiales disfrutan de otra fuerza, presumiblemente la fuerza más grande de todas, algo en verdad imponente aunque en la prensa occidental esta última fuerza ha recibido muy poca atención. Bin Laden es un plutócrata saudí con antepasados yemenitas, y casi todos los guerreros suicidas de su grupo son también saudíes, así que la procedencia de esas personas ha centrado la atención en la Península Arábiga.



“Pero Al Qaeda tiene raíces más amplias. La organización fue creada a finales de la década de los ochenta por la afiliación de dos o tres facciones armadas: el círculo de árabes afganos de Bin Laden, junto con dos facciones de Egipto: el Grupo Islámico y la Yijad Islámica egipcia, esta última liderada por el doctor Aymán al-Zawahiri, el teórico principal de Al Qaeda.



“Las facciones egipcias emergieron, en los años cincuenta y sesenta, de una corriente más antigua, una escuela de pensamiento dentro del movimiento fundamentalista egipcio, la Hermandad Musulmana. Y en el corazón de esa escuela de pensamiento se irguió, hasta su ejecución en 1966, un filósofo llamado Sayyid Qutb: el héroe intelectual de todos los grupos que más tarde formarían parte de Al Qaeda.



“Sayyid Qutb (que se pronuncia Kuh-tahb) escribió un libro titulado Milestones (Piedras milenarias), y ese libro fue citado en su juicio, lo que le dio una inmensa publicidad, en especial después de que su autor fuera enviado a la horca. Milestones se convirtió en un manifiesto clásico del ala terrorista del fundamentalismo islámico (…) Milestones es un libro bastante superficial si se le juzga de manera aislada. Pero el texto fue extraído del vasto comentario de Qutb sobre el Corán titulado In the Shade of the Qur'an (A la sombra del Corán).



Sayyid Qutb


“Uno de los muchos volúmenes de esta obra gigantesca fue traducido al inglés en los setenta y publicado por la Asamblea Mundial de la Juventud Musulmana, organización que más tarde sería sospechosa de participar en ataques terroristas y cuya oficina en Washington era dirigida por un hermano de Osama Bin Laden.



“En los últimos cuatro años, otra organización, la Fundación Islámica de Inglaterra, ha realizado un gran esfuerzo para publicar el resto de la obra, en lo que sería una edición de quince gruesos volúmenes en inglés, adornados hermosamente con la escritura arábiga del Corán.



“Qutb no es superficial. Qutb es profundo. In the Shade of the Qur'an es, a su manera, una obra maestra. Al Qaeda y sus filiales no son organizaciones meramente populares, acaudaladas, globalizadas, bien conectadas e institucionalmente complejas. Estos grupos también se apoyan en una serie de ideas, y algunas de esas ideas pueden ser patológicas, lo cual es una vieja historia en la política moderna; pero, aun así, las ideas son poderosas. La habilidad especial de Sayyid Qutb como escritor deriva del hecho de que, en su niñez, recibió una educación tradicional musulmana: aprendió el Corán de memoria a los diez años y no obstante, continuó sus estudios en una universidad del Cairo, para recibir educación moderna y secular.



Sayyid Qutb en prisión



“Qutb nació en 1906, y en los años veinte y treinta se inclinó por el socialismo y la literatura. Escribió novelas, poemas y un libro que, según se dice, aún es bien recibido: Literary Criticism: Its Principles and Metholodogy (…) Había viajado a Estados Unidos a finales de la década de los cuarenta, se había inscrito en el Colorado State College of Education y había obtenido el grado de maestro. En algunos de los relatos sobre la vida de Qutb, su viaje a Estados Unidos se ilustra como un espantoso trauma, originado sobre todo por las libertades sexuales de los estadounidenses, que lo envió de vuelta a Egipto aturdido y con una mezcla de odio y miedo.





“Sin embargo (…) el libro que Qutb escribió en los años cuarenta muestra que, incluso antes de su viaje a Estados Unidos, estaba muy bien instalado en su fundamentalismo islámico. Es cierto que, tras su regreso a Egipto, dio un giro hacia posiciones más radicales. Sayyid Qutb promovía su propia, peculiar revolución. Su idea. era ‘islamista’. Él quería convertir el islam en un movimiento político con el fin de crear una sociedad nueva, basada en los principios ancestrales del Corán. Qutb se unió a la Hermandad Musulmana, se convirtió en editor de su periódico y se estableció de inmediato como teórico.



“En I952, durante los días previos al golpe de Estado en Egipto, el Coronel Nasser supuestamente habría visitado a Sayyid Qutb en su casa, tal vez para obtener su respaldo. Algunas personas esperaban que, tras obtener el poder, Nasser nombrara a Qutb nuevo ministro revolucionario de educación. Sin embargo, una vez que los panarabistas derrocaron al viejo rey, las diferencias entre ambos movimientos comenzaron a eclipsar las similitudes, y Qutb no fue nombrado ministro. En cambio, Nasser reprimió a la Hermandad Musulmana; después de que alguien trató de asesinarlo, culpó a la Hermandad y la represión fue aún más fuerte. Algunos de los intelectuales y teólogos más distinguidos de la Hermandad Musulmana escaparon y se exiliaron. El hermano de Sayyid Qutb, Muhámmad Qutb, fue uno de ellos. Huyó hacia Arabia Saudita y se convirtió en un notable profesor de Estudios Islámicos. Muchos años después, Osama bin Laden sería uno de los alumnos de Muhámmad Qutb.



Osama bin Laden


“Pero Sayyid Qutb no se movió y pagó caro por su terquedad. Sayyid Qutb fue torturado. E incluso en los mejores tiempos, según sus seguidores, fue encerrado en una celda con cuarenta personas, la mayoría criminales, con una grabadora que transmitía discursos de Nasser durante veinte horas al día. Aun así, introduciendo y sacando papeles de la cárcel en forma clandestina, Qutb se las arregló para seguir escribiendo, ahora como un revolucionario islamista maduro, ya sin el ‘tinte occidentalizado’ de su juventud literaria. Así, de alguna manera, produjo su In the Shade of the Qur'an, ese estudio gigantesco que seguramente formará parte de las obras más notables jamás escritas en prisión. Nasser lo encarceló en I954, lo liberó por un corto tiempo, lo encarceló de nuevo por diez años, lo liberó por unos cuantos meses y finalmente lo mandó a la horca en 1966.



“En el periodo previo a su arresto final y su ejecución, diplomáticos de Iraq y Libia le ofrecieron la oportunidad de huir a sus países en forma segura. Pero Qutb rechazó la oferta, alegando que tres mil hombres y mujeres jóvenes en Egipto eran sus seguidores y que él no quería anular una vida de enseñanza negándose a dar a esas tres mil personas un ejemplo de verdadero martirio. Y, de hecho, algunos de esos seguidores formaron el movimiento terrorista egipcio en la siguiente década, en los años setenta: fueron los grupos que masacraron turistas y cristianos, y que asesinaron al presidente egipcio Anwar el Sadat, después de que éste hizo la paz con Israel; grupos que, años después, terminaron uniéndose al grupo de Osama Bin Laden y dotaron a Al Qaeda con sus doctrinas fundamentales.



“Las personas en esos grupos no eran estúpidas ni carentes de educación. Al contrario, seguimos enterándonos de cuán bien educadas son estas personas, cómo muchas de ellas provienen de las clases altas, cuán adineradas son. Y no tenemos razón para estar sorprendidos. Esta gente posee una filosofía poderosa, la de Sayyid Qutb. Poseen una obra gigantesca de literatura que es In the Shade of the Qur'an.




“Esta gente siente que, al consultar sus propias doctrinas, puede explicar la infelicidad del mundo. Siente que, con un estudio intenso del Corán, dirigido por Qutb y sus colegas, pueden darle sentido a miles de años de error teológico. Sienten que, en la noción de la sharía de Qutb, dictan los principios de una sociedad perfecta (…) No están preocupados por la muerte. Qutb les dio a esas personas una razón para anhelar la muerte. Sabiduría, piedad, muerte e inmortalidad son, en su visión del mundo, lo mismo. Pues una vida piadosa es una vida de lucha o una yijad por el islam, y lucha significa martirio. Podemos pensar: ‘ésas son ideas tétricas’. Y sí, las ideas son tétricas. Pero en la presentación de Qutb son extrañamente fascinantes”.



En 1993, los Estados Unidos enviaron tropas a Somalia. Dos UH-60 Black Hawks fueron derribados durante una misión de captura que llevaron a cabo el primer destacamento de fuerzas de operaciones especiales Delta (Delta Force) y el 75º Regimiento Ranger. Posteriormente, la inteligencia del servicio militar de los Estados Unidos concluyó que gran parte de la milicia somalí fue entrenada por miembros de Al-Qaeda, algo que quedaría verificado en mayo de 2006, cuando el país se volvió a sumergir en una segunda guerra civil entre la Alianza para la Restauración de la Paz y Contra el Terrorismo (ARPCT) y las milicias leales a la Unión de Tribunales Islámicos. Para el 5 de junio, al menos 350 personas habían muerto en el fuego cruzado.



En 1994, después de que el gobierno saudí confiscara su pasaporte tras acusarlo de subversión, Osama bin Laden huyó a Sudán, donde se le acusó de haber organizado campos de entrenamiento terroristas y de donde fue expulsado finalmente en 1996. Luego regresó a Afganistán, donde recibió protección de los talibanes, la milicia gobernante. Entre 1996 y 1998, Bin Laden emitió una serie de fatwas (“decretos religiosos”) declarando una Guerra Santa contra los Estados Unidos, al cual acusó, entre otras cosas, de saquear los recursos naturales del mundo musulmán y de ayudar e incitar a los enemigos del Islam.



Al parecer, la meta de Bin Laden era involucrar a los Estados Unidos en una guerra a gran escala en el mundo musulmán, que terminaría con los gobiernos musulmanes moderados y restablecería el califato (es decir, un único Estado musulmán). Con este fin, Al Qaeda entrenó y equipó a terroristas con la ayuda de la considerable riqueza de Osama bin Laden. Tuvo miles de seguidores por todo el mundo, en lugares tan diversos como Arabia Saudí, Yemen, Libia, Bosnia, Chechenia y las Filipinas.



Bin Laden creía que la restauración de la ley Sharia haría del mundo islámico un lugar mejor y se oponía al resto de las ideologías: panarabismo, socialismo, comunismo, democracia. Llegó a afirmar que Afganistán, bajo el gobierno del líder talibán Mullah Omar, era el único “país islámico” en el mundo árabe.



Siempre apoyó el uso de la violencia en forma de yihad para así combatir las injusticias perpetradas por Estados Unidos y en ocasiones por países occidentales contra el mundo árabe, acabar con el Estado de Israel y empujar a Estados Unidos a abandonar Oriente Medio.



Además, descalificó al pueblo estadounidense en una carta escrita en 2002, condenándolo por “sus actos inmorales de fornicación, homosexualidad, drogadicción, ludopatía y usura”. Probablemente, la idea que hizo más impopular a Bin Laden, fue aquella que justificaba la muerte de civiles (incluidos mujeres y niños) como daños colaterales de la “Guerra Santa” o yihad. Estaba además interesado en la mecánica del movimiento planetario terrestre, así como en la ingeniería genética de las plantas. Se casó además con una yemenita de diecisiete años: Amal al-Sadah. Ella lo acompañaría hasta la muerte.



Amal al-Sadah


En contraste, su hijo Omar bin Laden se convirtió en una oveja negra: pasó gran parte de su vida en Europa y asimiló el modo de vida occidental.



Omar bin Laden


Omar se casó en Egipto con una mujer treinta y dos años mayor que él, a quien conoció en El Cairo mientras ella visitaba las pirámides como turista: la inglesa Jane Felix-Browne. Además, Omar se dedicó a dar conferencias contra el terrorismo y a criticar los excesos de su padre.



Jane Felix-Browne




Otro miembro de la familia que rompió con Osama bin Laden fue Wafah bin Laden, sobrina del Osama e hija de Yeslam bin Laden. La modelo y aspirante a cantante, que nació en Estados Unidos y se considera estadounidense, adoptó el apellido de soltera de su madre tras la revelación de su tío Osama como líder de Al Qaeda. Desde entonces se hace llamar Wafah Dufour.



Wafah Dufour










Las Torres Gemelas
La idea de establecer en la ciudad de Nueva York al World Trade Center comenzó en 1946. La Legislatura del Estado de Nueva York autorizó al gobernador Thomas E. Dewey el desarrollo de los planes para el proyecto.



Mapa de Manhattan (click en la imagen para ampliar)


Durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, el crecimiento económico de Nueva York se concentró en el centro de la ciudad, Manhattan, mientras que el Bajo Manhattan fue relegado a un segundo plano. Para estimular la renovación urbana, David Rockefeller sugirió que la Autoridad Portuaria construyese el World Trade Center en el desplazado Bajo Manhattan.



El proyecto inicial se hizo público en 1961, identificando la costa este del río para la construcción del World Trade Center. La Autoridad portuaria requirió la aprobación tanto de los gobernadores de Nueva York como de Nueva Jersey para emprender el nuevo desafío.



Para entonces, el ferrocarril de Manhattan había disminuido considerablemente el tráfico en la isla después de que nuevos túneles para automóviles y puentes se abrieron a través del río Hudson.



El 20 de septiembre de 1962, la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey anunció la elección de Minoru Yamasaki como el arquitecto principal y Emery Roth & Sons como arquitectos asociados.



Minoru Yamasaki


Yamasaki ideó un plan que incorporaba dos torres gemelas de ochenta plantas cada una al complejo, lo que finalmente se tradujo en una serie de modificaciones para así llegar al modelo final: un complejo financiero que albergaría dos Torres Gemelas de 110 pisos cada una.



Maqueta de las Torres Gemelas


Una limitación en este tipo de construcciones se encuentra en que, cuanto más alto sea el edificio, requiere de más ascensores, los cuales deben ser veloces para desplazar en poco tiempo una gran cantidad de personas a lo largo del edificio. Por ello, Yamasaki introdujo en el diseño de las torres una serie de vestíbulos localizados entre los pisos 44 y 78 de cada torre, que permitían a los usuarios abordar ascensores expresos más veloces que se detenían solo en ciertos pisos, lo que aumentaba la eficiencia de los elevadores y disminuía considerablemente el tiempo en los trayectos entre plantas.



En suma, entre expresos y locales, cada torre tenía 99 elevadores. Los más veloces, destinados a los turistas, realizaban el trayecto directo desde la planta baja al piso 107 en tan solo sesenta segundos, a una velocidad aproximada de 40 km/h.



Plano del World Trade Center (click en la imagen para ampliar)


El diseño de Minoru Yamasaki para el World Trade Center, revelado al público el 18 de enero de 1964, mostraba una plaza entre las dos torres. Los edificios fueron diseñados con ventanas estrechas de 45 cm de ancho en las oficinas, lo cual reflejaba el miedo a las alturas de Yamasaki así como su deseo de que los inquilinos se sintiesen seguros dentro de los edificios. El diseño de cada torre contaba con fachadas revestidas en aleación de aluminio, cuyas piezas se ensamblaban una a una a medida que las torres ganaban altura.



La construcción de las Torres Gemelas



El diseño del marco de tubo fue introducido por Fazlur Khan y se convirtió en una nueva apuesta de ingeniería que permitió la construcción de edificios más “abiertos”. En lugar de recurrir a columnas distribuidas por el interior del edificio, como tradicionalmente se había hecho, los soportes se concentraron en un núcleo central y en el borde perimetral.




Las Torres Gemelas utilizaron la altura como principal atractivo; para ello, los ingenieros introdujeron columnas de acero en el perímetro, las cuales permiten distribuir la carga total del edificio sin recurrir a las habituales piezas diagonales, gracias a un diseño de uniones muy rígidas. El diseño rectangular hizo posible el uso continuo de ventanales en toda la superficie de la fachada.




Como ventaja añadida, la acumulación de soportes en el perímetro permitió una mayor resistencia a las cargas laterales provocadas por el viento. Los forjados de cada planta estaban soportados en las columnas perimetrales y en el núcleo de comunicaciones. De esta forma los forjados servían de rigidizadores de la estructura, mientras que su apoyo elástico en la celosía perimetral ayudaba a reducir la sensación de balanceo en sus ocupantes, propia de construcciones tan altas.




Entre el piso 107 y la cima de cada torre se dispuso una gran cercha, diseñada para soportar una alta antena de comunicaciones sobre la cima de cada torre. Aunque finalmente sólo la Torre Norte dispuso de una antena, añadida en 1978. Tanto las principales columnas del edificio como las columnas del perímetro fueron recubiertas con una espuma resistente al fuego, lo que dio como resultado una estructura relativamente liviana, que se balancearía más en respuesta al viento que estructuras tradicionales más pesadas como la del edificio Empire State, cuya protección frente al fuego consiste en pesados paramentos de albañilería. Por ello, durante el proceso de diseño se realizaron pruebas en el túnel de viento para establecer las tensiones a las que estarían expuestos los edificios una vez construidos.




También se realizaron estudios para evaluar cuánto balanceo podrían tolerar cómodamente los inquilinos de las torres. En marzo de 1965, la Autoridad Portuaria comenzó a adquirir propiedades en el emplazamiento del World Trade Center. Los trabajos de demolición comenzaron el 21 de marzo de 1966 para despejar trece manzanas de edificios de baja altura en Radio Row para la construcción del World Trade Center. El complejo del World Trade Center empezó a edificarse el 5 de agosto de 1966 con la Torre Norte y a continuación le siguió la Torre Sur.




Gran parte del material extraído en la excavación de los cimientos fue usado en la edificación del Battery Park City, sobre el lado oeste de Manhattan, zona que había sido ganada del río Hudson. Cuando el complejo fue diseñado a principios de los años sesenta, el sistema de edificaciones de Nueva York exigía, en la época, que los edificios tuviesen seis escaleras, siendo una de éstas a prueba de fuego, y tendría que tener un vestíbulo por donde saliese el humo. Sin embargo, esto haría que el edificio fuese muy caro y muy pesado, además de quitar parte del espacio alquilable, lo que haría la obra imposible para torres de aquel tamaño.




En 1968, la Administración del Puerto consiguió cambiar el sistema de edificaciones y con eso el proyecto del WTC fue puesto en acción. El nuevo sistema de edificaciones exigía apenas tres escaleras y no era necesaria escalera de emergencia, ni las placas de hormigón, lo que haría más barata la construcción del gran complejo y aumentaría el espacio alquilable en el interior del edificio. El proyecto del complejo llegó a las manos del presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, que permitió la continuidad del proyecto.




El antiguo sistema de edificaciones de 1933 exigía que la protección contra el fuego durase por lo menos durante tres horas de incendio intenso, además de tener una protección extra de hormigón para proteger el acero que sostenía el edificio.




El nuevo sistema de edificaciones de 1968 exigía que la protección contra el fuego durase por lo menos dos horas de fuego intenso y no era necesaria una protección extra para proteger el acero estructural. Con los años, esto tendría consecuencias fatales.




La construcción de las Torres Gemelas del World Trade Center terminó en 1973, y la ceremonia de inauguración se celebró el 4 de abril de ese año, en la que se reunieron más de 300,000 personas, entre trabajadores, autoridades de la ciudad y el entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon.




En la época de su inauguración, en 1973, los ingenieros y arquitectos afirmaban que las Torres Gemelas aguantarían hasta el impacto de un Boeing 707, el mayor avión de la época.




La Torre 2 tenía una altura de 415 metros, mientras que la Torre 1 alcanzaba los 417 metros (más de 526 con la antena de telecomunicaciones). Ambas Torres Gemelas tenían una anchura de 63,5 metros.



El complejo estaba formado por siete edificios: la Torre Norte, el WTC 1, que albergaba un restaurante llamado Windows on the World en las plantas 106 y 107 y en su azotea, una antena de telecomunicaciones que servía como base de irradiación de la señal para algunas emisoras y como antena secundaria para cubrir el Bajo Manhattan, zona donde se situaban las Torres.



La Torre Sur, el WTC 2, tenía un puesto de observación llamado Top of the World Trade Center Observatories, ubicado en el piso 107.



El Hotel Marriott (WTC 3): un hotel de clasificación de cuatro diamantes (superior a la de cinco estrellas), que tenía 74 metros de altura y 22 plantas, con un total de 825 habitaciones.




El WTC 4 era un edificio de oficinas de nueve plantas localizado al sudeste de las Torres, y estaba instalado en este edificio. El Deutsche Bank ocupaba la 4ª, 5ª y la 6ª planta.



El WTC 5 era un edificio de oficinas de nueve plantas localizado al nordeste de las Torres, que poseía la forma de una “L” y donde estaban ubicadas las oficinas de US Airways, American Airlines, FedEx, Council of State Governments, Credit Suisse First Boston y también funcionaba en el subsuelo la estación del metro del World Trade Center.



El WTC 6 era un edificio del gobierno con siete plantas localizado al noroeste de las Torres, que albergaba la Aduana de los Estados Unidos.



El WTC 7 era un edificio de 186 metros de altura y 47 plantas, localizado al norte de las Torres Gemelas. En el edificio estaban ubicadas siete oficinas del gobierno estadounidense: United States Secret Service (Servicio Secreto de los Estados Unidos), United States Department of Defense (Departamento de Defensa de los Estados Unidos), Immigration and Naturalization Service (Servicio de Inmigración y Naturalización), U.S. Securities and Exchange Commission (Comisión de Seguridad de los Estados Unidos), Mayor's Office of Emergency Management (Gabinete de Emergencia del Alcalde), Internal Revenue Service Regional Council (Consejo Regional de Renovación Interna) y la Central Intelligence Agency (CIA, Agencia Central de Inteligencia).



En 1968, con la construcción y ensamble de las primeras columnas principales, llegaron desde Australia las grúas tipo "Kangaroo", las cuales proporcionaban una veloz forma de subir los materiales hasta las plantas superiores. Cada torre contaba con cuatro de estas grúas. Con 110 plantas, las Torres eran los edificios más altos y con mayor número de plantas en Nueva York.



Las Torres Gemelas contenían 200,000 toneladas de acero, 325,000 m³ de hormigón, 300,000 m² de superficie acristalada correspondiente a 43,600 ventanas, 198 ascensores con una capacidad media de 55 personas, 71 escaleras automáticas, 93 hectáreas de oficinas y hasta 250,000 visitantes cada día, en su mayoría turistas extranjeros.



En un típico día laborable, 50,000 personas trabajaban en las torres, con otras 200,000 pasando como visitantes. El complejo era tan grande que tenía su propio código postal: 10048. Las Torres ofrecían una gran vista desde el Top of the World Trade Center Observatories, en la parte superior de la Torre Sur; y el restaurante Windows on the World, en la parte superior de la Torre Norte.



Las Torres Gemelas se hicieron conocidas en todo el mundo, apareciendo en películas, programas de televisión, postales o revistas, y se hicieron un icono de Nueva York, como el edificio Empire State o la Estatua de la Libertad.



El 7 de agosto de 1974, a las 07:15 horas, Philippe Petit, un joven equilibrista francés, entonces con veinticuatro años, atravesó las dos torres del WTC sobre un cable de acero. Cruzó ocho veces los 43 metros que separaban los dos edificios. En total fue una hazaña de 45 minutos a más de 400 metros del suelo.



Philippe Petit




En 1977, el alpinista George Willig escaló la Torre Sur. En 1998 fueron aprobados planes por la Autoridad Portuaria para privatizar el World Trade Center. En 2001, la Autoridad Portuaria intentó arrendar el World Trade Center a una entidad privada.



George Willig




La licitación para el arrendamiento vino de Vornado Realty Trust, una propuesta conjunta entre Brookfield Properties Corporation y Boston Properties, y de una propuesta conjunta por Silverstein Properties y Westfield Group. El contrato de arrendamiento fue destinado a recaudar fondos para otros proyectos de la Autoridad Portuaria.



Una gaviota y un hombre con un avión, con las Torres Gemelas como fondo



El 15 de febrero de 2001, la Autoridad Portuaria anunció que Vornado Realty Trust había conseguido el contrato de arrendamiento del World Trade Center, pagando $3,000,025,000.00 de dólares por un contrato de 99 años.



King Kong sobre las Torres Gemelas




Vornado insistió en cambios de última hora al acuerdo, incluyendo un contrato de arrendamiento más corto de 39 años que la Autoridad Portuaria consideró innegociable.



Vornado se retiró posteriormente, y la puja de Silverstein por el contrato de arrendamiento para el World Trade Center fue aceptada el 26 de abril de 2001 y cerrada el 24 de julio de 2001.






Accidentes e incendios
El primer caso de un avión estrellado contra un edificio de Nueva York ocurrió en el otro rascacielos más famoso de la ciudad. A las 09:40 horas del sábado 28 de julio de 1945, un bombardero B-25 Mitchell, pilotado entre la niebla espesa por el Teniente Coronel William F. Smith Jr., héroe de guerra, se estrelló en el lado norte del Edificio Empire State, entre los pisos 79 y 80.



William F. Smith Jr.


Parte del motor del avión voló a través del lado opuesto del impacto y siguió hasta la siguiente manzana, donde aterrizó sobre el tejado de un edificio cercano, provocando un incendio que destruyó un ático. La otra parte del motor y el resto del avión se desplomaron bajo el eje de un ascensor.



El accidente en el Empire State




El fuego causado fue extinguido en cuarenta minutos. Catorce personas murieron en el incidente. El ascensorista Betty Lou Oliver sobrevivió a una caída de 75 pisos dentro de un ascensor, que sigue en pie como el Record Mundial Guinness por quien sobrevivió a la más larga caída de un ascensor.






A pesar de los daños y la pérdida de vidas, el edificio fue abierto para los pisos de negocios el lunes siguiente.



Los titulares sobre el accidente


El 13 de febrero de 1975, hubo un incendio en la torre norte del WTC que se extendió a lo largo de la planta 11. El incendio se extendió a través del núcleo a las plantas 9 y 14 por incendiarse el aislamiento de los cables de teléfono. Los incendios en otros pisos fueron extinguidos casi inmediatamente, y el primer incendio fue extinguido en pocas horas. La mayoría de los daños se concentraron en el piso 11, debido a que el fuego fue alimentado por armarios llenos de papel, líquido a base de alcohol para máquinas de oficina y otros materiales inflamables. No hubo daños estructurales para la Torre, ya que las columnas estaban protegidas con acero. Diferentemente de los daños causados por el fuego, algunos pisos de abajo sufrieron daños causados por el agua a partir de la extinción del incendio de arriba. En esa época, el World Trade Center no tenía sistemas rociadores de incendios.



Los titulares sobre el incendio




Los primeros atentados
En 1974, en Baltimore, Washington, Samuel Joseph Byck secuestró el vuelo 523 de Delta Airlines, con el objetivo de estrellarlo contra la Casa Blanca y asesinar al presidente Richard Nixon. Mató a dos personas, un policía y uno de los pilotos, e hirió al copiloto. Fue baleado por un agente y al verse herido, se suicidó con un tiro en la cabeza dentro de la cabina del avión.



Samuel Joseph Byck


En 1993, un comité de peritos formado por el Pentágono, debatió las maneras en que aviones comerciales podían utilizarse para bombardear puntos sobresalientes de la nación.”Se consideraba radical pensar de esa manera. Era demasiado truculento para la época”, dijo el coronel Douglas Menarchik, jubilado de la Fuerza Aérea, quien organizó un estudio, a un costo de $150,000.00 dólares, para la Oficina sobre Actividades Especiales y Conflictos de Poca Intensidad, auspiciada por el Ministerio de Estado. “Luego de irme, éste estudio se murió silenciosamente”. Participantes del comité dijeron que la decisión de no publicar planes de acción detallados se debió, por lo menos parcialmente, al miedo que le tenían a la posibilidad que a los terroristas se les ocurrieran las mismas ideas. Un borrador de los planes llegó a circular en el Pentágono, el Ministerio de Justicia y la Agencia Federal para la Resolución de Emergencias, pero funcionarios de alto nivel en el gobierno optaron por no publicarlo abiertamente.



Douglas Menarchik


El primer ataque contra el World Trade Center y específicamente contra las Torres Gemelas, tuvo lugar el viernes, 26 de febrero de 1993, a las 12:17 horas. Ese día, una furgoneta Ford Econoline de alquiler entró en el enorme aparcamiento subterráneo del World Trade Center. Conducía Ramzi Yusef. No está claro si lo envió Bin Laden, pero sí se sabe que había estado en un campamento de Al Qaeda en Afganistán, donde había aprendido a fabricar bombas. Había ido a Estados Unidos para supervisar la fabricación del que el FBI describiría más adelante como “el mayor artefacto explosivo casero que habían encontrado jamás”. Yusef prendió las cuatro mechas de seis metros de longitud y corrió hacia el norte de Canal Street, desde donde esperaba ver derrumbarse los edificios. Yusef era moreno y delgado, con una lesión en un ojo y marcas de quemaduras en el rostro y las manos causadas por explosiones accidentales. Su verdadero nombre era Abdul Basit Mahmud Abd Karim. Hijo de madre palestina y padre paquistaní, se crió en la ciudad de Kuwait y después estudió Ingeniería Eléctrica en Gales. Tenía una mujer y un hijo, y esperaba otro más, en Quetta, la capital de provincia paquistaní de Baluchistán. No era un musulmán especialmente piadoso: sus principales motivaciones eran su devoción por la causa palestina y el odio a los judíos, pero fue el primer terrorista islamista que atentó en territorio estadounidense.








Su imaginación sombría y grandilocuente sería la crisálida de la metamorfosis del movimiento. Hasta que Yusef llegó a Estados Unidos, la célula de Brooklyn se había dedicado a experimentar con bombas de tubo. Fueron la ambición y la fiereza de Yusef las que cambiaron radicalmente la naturaleza del terrorismo. Al colocar la bomba en la esquina sur del aparcamiento, pretendía hacer caer una torre sobre la otra y provocar el derrumbamiento de todo el complejo; esperaba matar a 250,000 personas, un número de víctimas que consideraba equivalente al sufrimiento que el apoyo de Estados Unidos a Israel había causado a los palestinos. La explosión fue causada por una bomba de unos 700 kgs. de nitrato de urea. Esperaba maximizar el número de bajas añadiendo al artefacto, fabricado con nitrato de amonio y gasóleo, cianuro de sodio, o fabricando una bomba sucia con material radiactivo sacado clandestinamente de la antigua Unión Soviética, que habría contaminado gran parte del bajo Manhattan.







La explosión destrozó seis pisos de acero laminado y cemento de la estación de la Autoridad Portuaria Trans-Hudson (PATH), debajo del estacionamiento, hasta la sala de fiestas del hotel Marriot sobre él. La explosión fue tan fuerte que los turistas notaron el temblor de tierra a más de un kilómetro y medio de distancia, en la Isla de Ellis. Murieron seis personas y 1,042 resultaron heridas, provocando el mayor número de ingresos hospitalarios de la historia de Estados Unidos desde la Guerra Civil. También causó daños materiales por casi $300,000,000.00 de dólares. Las Torres Gemelas temblaron, pero aquellos formidables edificios no se derrumbaron. La explosión creó un cráter de 60 mts. por 30 mts. de ancho y varios pisos de profundidad. Lewis Schiliro, que por aquel entonces era el director de la oficina del FBI en Nueva York, se quedó atónito cuando fue a inspeccionar el cráter subterráneo de sesenta metros de diámetro en el imponente complejo. Le dijo a un ingeniero de estructuras: “Este edificio se mantendrá siempre en pie”.







También destruyó los seis niveles de subsuelo de los dos rascacielos más altos de Nueva York. Poco después se derrumbó el techo de la estación de trenes que cubren el trayecto entre Nueva York y Nueva Jersey, provocando pánico y desolación: desfile de camillas y ambulancias, niños bloqueados en ascensores invadidos por el humo, decenas de helicópteros posándose en los techos de las Torres para evacuar a la gente enloquecida, prisionera en sus oficinas, algunas de los cuales rompían las ventanas para poder respirar. La evacuación de las Torres Gemelas se inició después de la explosión. La mayoría de los daños personales se debieron a la inhalación de humo. Ese día, 55,000 personas estaban en la Torre Sur en el momento del atentado.







Yusef voló de vuelta a Pakistán y poco después se trasladó a Manila. Allí comenzó a tramar planes asombrosos, como volar en pedazos simultáneamente una decena de aviones de pasajeros estadounidenses, asesinar al papa Juan Pablo II y al presidente Bill Clinton, estrellar un avión privado contra la sede de la CIA. Es interesante que, ya en fecha tan temprana, los islamistas querían ejecutar atentados complejos y muy simbólicos, totalmente diferentes a los llevados a cabo por cualquier otra organización terrorista. La teatralidad de la puesta en escena ha sido siempre una característica distintiva del terrorismo, y estos eran terroristas con una ambición dramática sin precedentes. Pero Ramzi Yusef y los adeptos del jeque no se conformaban sólo con llamar la atención sobre su causa: su finalidad era humillar al enemigo asesinando al mayor número posible de personas. Rápidamente, las investigaciones se dirigieron hacia los medios islámicos y el FBI identificó a los supuestos culpables. En mayo de 1994, cuatro activistas islámicos integristas fueron condenados a un total de 240 años de cárcel por ese atentado, que luego fue imputado a la red terrorista que dirigía el jeque Omar Abdel Rahman, guía espiritual ciego de una organización clandestina integrista egipcia.



Omar Abdel Rahman


Ninguna prueba forense, ni el testimonio de ningún testigo de los hechos, situó a ninguno de los sospechosos en la escena del crimen. Pero a los pocos días después del atentado, el FBI detuvo a Mohammed Salameh y a su amigo Nidal Ayyad como principales sospechosos. Salameh fue localizado por medio de un fragmento de metal en la escena del crimen, con el número de serie de una camioneta Ford Econoline perteneciente a la agencia de alquiler Jersey City Ryder. Salameh había informado de la camioneta robada a la policía de Jersey City el día antes del atentado. No pudo proporcionar el número de matrícula, al haber dejado los documentos del alquiler dentro de la camioneta. También informó del robo a la agencia de alquiler, y trató de recuperar su depósito de $400.00 dólares. El día del atentado, Salameh telefoneó de nuevo a la agencia de alquiler y obtuvo el número de matrícula. A continuación, presentó un segundo informe con la policía, esta vez con el número de la placa.



Mohammed Salameh


El 4 de marzo de 1994, un jurado condenó a los cuatro acusados por treinta y ocho cargos que pesaban contra ellos.



Nidal Ayyad


El atentado, según la versión oficial, fue planeado por un grupo de conspiradores incluyendo a Ramzi Yousef, Sheik Omar Abdel-Rahman, El Sayyid Nosair, Mahmud Abouhalima, Mohammad Salameh, Nidal Ayyad, Ahmad Ajaj y Abdul Rahman Yasin. Habían recibido financiamiento de un miembro de Al Qaeda, Khalid Shaikh Mohammed, tío de Yousef.



Khalid Shaikh Mohammed


El 1 de octubre de 1995, al cabo de un juicio de nueve meses, el líder espiritual de la Jamaa Islamiya, fue hallado culpable de la mayor conspiración terrorista en la historia de Estados Unidos, por la cual, desde enero de 1996 comenzó a cumplir una pena de cadena perpetua. El 7 de febrero de 1995, las autoridades pakistaníes detuvieron a Ramzi Yousef y lo extraditaron a los Estados Unidos. El 8 de enero de 1998, fue hallado culpable de haber organizado el atentado y condenado a 240 años de prisión.



Ramzi Yussef



El bombazo del World Trade Center de 1993 representó una conmoción única, la primera de su tipo. Un agente del FBI que trasladó al responsable intelectual acusado del bombazo, Ramzi Yousef, le dijo posteriormente a Benjamin Weiser del diario The Times que mientras su helicóptero volaba a lo largo del río Este, le quitó la venda de los ojos al convicto y le señaló afuera de la ventana, hacia las Torres Gemelas. "Mira allá abajo, aún están de pie". "No estarían si hubiera tenido suficiente dinero y explosivos", le contestó Yousef.



Los terroristas (click en la imagen para ampliar)


Pero las teorías conspiratorias apuntaban en otra dirección: que dicho atentado fue llevado a cabo por el mismo FBI. Según esta hipótesis, el FBI contrató a Ahmal Salem, un oficial egipcio de la armada, para que ejecutara el ataque. Se le pagó $1,000,000.00 de dólares, y se le proporcionaron explosivos y un detonador, para que construyese una bomba e hiciese ejecutar la operación a algunos de sus subordinados. El objetivo inicial era el de acabar con la vida de miles de personas. Se sospecha que el interés del FBI en dicha tragedia era proporcionar un motivo que justificara la aprobación de una ley antiterrorista. Sin embargo, al no obtener el resultado esperado, esta no fue aprobada. Como supuesta prueba, se esgrimía que el FBI tenía conocimiento de los campos de entrenamiento situados en el Calverton Shooting Range, cerca de Long Island; varias fotografías tomadas por agentes encubiertos fueron usadas como evidencias durante los juicios de los terroristas. Pero el FBI no hizo nada por detenerlos y los dejó actuar libremente.



Los campos de entrenamiento en Long Island


Para entonces, Rick Rescorla era empleado como jefe de seguridad del banco Morgan-Stanley, ubicado en la Torre Sur. Él estaba convencido de que unos terroristas estrellarían varios aviones contra el World Trade Center, tras el atentado sufrido en 1993. Así que siempre se tomó muy en serio la necesidad de hacer buenos simulacros de emergencia. Se subía a una mesa, megáfono en mano, y obligaba a todos los ejecutivos, que no le tomaban muy en serio, a correr escaleras abajo.



Rick Rescorla


Su dedicación hizo que años después fuera nombrado jefe de seguridad de las Torres Gemelas. Su plan de evacuación era muy meticuloso; tanto que, años después, durante los ataques terroristas que destruyeron las Torres, logró poner a salvo a 3,000 personas. Sólo trece murieron en la zona a su cargo; él mismo fue una de ellas.



A pesar de la magnitud de la explosión, sólo una columna de apoyo de las Torres Gemelas fue dañada. Las labores de limpieza y reparación comenzaron de inmediato. Los trabajadores encargados de la limpieza y desescombro retiraron más de 6,000 toneladas de escombro. La limpieza y las operaciones de reparación costaron unos $500,000,000.00 de dólares.



En 1994, tres ataques de aviones contra edificios tuvieron lugar. En el primero, que ocurrió en abril, participó un ingeniero de vuelos de Federal Express que iba a ser despedido. Luego de abordar un DC-10 como pasajero, invadió la cabina del piloto. Había planeado estrellar el avión contra un edificio de la empresa en Memphis, Tennesse, pero el personal del avión logró subyugarlo.



Avión de FedEx


El segundo atentado sucedió en septiembre: Frank Eugene Corder estrelló un avión Cessna de un motor contra los jardines de la Casa Blanca, a poca distancia de la recámara principal, tratando de asesinar al presidente William Clinton; el perpetrador fue abatido a tiros por el Servicio Secreto.



Frank Eugene Corder


El tercero sucedió en diciembre, cuando el Grupo Islámico Armado (GIA) se apoderó de un vuelo de Air France que había despegado de Algeria. Los piratas forzaron al avión a aterrizar en Marsella y ordenaron que se le llenara con 27 toneladas de combustible, o sea, tres veces más de lo necesario para llegar a París. El objetivo era estrellarlo contra la Torre Eiffel. Fuerzas especiales francesas tomaron al avión por asalto mientras éste todavía estaba en tierra.



El vuelo secuestrado por el Grupo Islámico Armado


En enero de 1995, la policía filipina arrestó y torturó a Abdul Hakim Murad en un apartamento de Manila (Filipinas), donde se descubrió equipo para fabricar bombas. Les informó acerca de los planes para colocar simultáneamente, en once aviones estadounidenses de línea comercial, dispositivos explosivos de acción retardada y además estrellar un avión contra la sede de la CIA en Langley, Virginia. Las preparaciones para estas acciones ya habían avanzado tanto, que Murad detalló los vuelos que iban a ser secuestrados; la mayoría explotaría en pleno vuelo sobre el Océano Pacífico. Murad había asistido a escuelas de pilotos en los Estados Unidos y obtenido su licencia de piloto comercial. Les informó a los investigadores que él mismo iba a guiar el avión que iba a estrellarse contra la sede de la CIA. Otro fundamentalista islámico iba a estrellar otro avión contra el Pentágono.



Abdul Hakim Murad


El 19 de abril de 1995, Timothy McVeigh, un ex marine estadounidense que deseaba vengar la muerte de los integrantes de la secta de los Davidianos liderados por David Koresh, ocurrida a manos de agentes federales en Waco, Texas, estacionó un coche bomba frente al Edificio Federal Alfred P. Murrah en la ciudad de Oklahoma, que albergaba oficinas del FBI y una guardería para los hijos de los empleados. A causa de la explosión murieron 168 personas, entre ellos 19 niños. 400 personas resultaron heridas.



Timothy McVeigh


La intención de McVeigh no era la de matar niños, ni civiles ajenos al gobierno, ya que este hecho empañaría su mensaje político; sin embargo no sintió lástima por ellos, y cuando fue detenido declaró que no habían sido más que "daños colaterales" del atentado. McVeigh fue acusado de ser el autor material de la matanza. El 13 de junio de 1997, fue declarado culpable y condenado a muerte. El 11 de junio de 2001, exactamente tres meses antes de los atentados en Nueva York, fue ejecutado con la inyección letal en Terre Haute (Indiana).



El Edificio Murrah




Las advertencias
A principios de 1996, funcionarios de los Estados Unidos descubrieron que avionetas de aerofumigación y vuelos suicidas podían usarse como armas terroristas y comenzaron a tomar precauciones para prevenir un ataque aéreo durante las Olimpiadas de verano en Atlanta, Georgia.



Se desplegaron helicópteros tipo Black Hawk y jets bajo el mando del Servicio de Aduanas de los Estados Unidos, para interceptar a cualquier tipo de transporte aéreo que se considerara sospechoso y que volara sobre los cielos de los eventos olímpicos. Agentes vigilaban los vuelos de avionetas de aerofumigación que tomaban lugar en una zona que cubría varios cientos de millas alrededor del centro comercial de Atlanta.



Agentes de la policía también se esparcieron por los aeropuertos regionales a través de todo el norte de Georgia para “asegurar que nadie se apoderara de una avioneta y tratara de atacar a los eventos olímpicos”, declaró David “Woody” Johnson, quien en esa época era el agente del FBI encargado de administrar las oficinas de Atlanta. Desde el 6 de julio hasta que los juegos terminaron el 11 de agosto, la Administración Federal de Aviación prohibió todo vuelo a una milla de distancia de la Villa Olímpica donde se hospedaban los atletas. También se ordenó que todo vuelo se mantuviera a una distancia de tres millas de otros torneos durante un período que comprendía las tres horas antes de los juegos y las tres horas después de éstos acabar.



David “Woody” Johnson


En 1996, el FBI había comenzado a investigar las actividades de estudiantes árabes en las escuelas secundarias de los Estados Unidos. Funcionarios del gobierno admitieron que “agentes de las organizaciones encargadas de hacer cumplir la ley estaban conscientes que al menos doce personas vinculadas a Bin Laden habían asistido a estas escuelas”. Agentes del FBI visitaron dos escuelas de vuelo para obtener información acerca de varios pilotos árabes que se habían capacitado ahí. Las dos escuelas estaban entre las que habían recibido a Abdul Hakim Murad, quien le había informado a la policía filipina y de los Estados Unidos acerca de los planes para estrellar un avión secuestrado contra la sede de la CIA.



Simulador de vuelo


En 1996, cuando se estrelló en el Atlántico frente a Massachussets el vuelo 800 de TWA, un comité encabezado por el entonces vicepresidente Al Gore, determinó que "hay graves agujeros de seguridad en los aeropuertos de Estados Unidos y se detectaron grupos terroristas islámicos que se preparan para secuestrar vuelos internos".



El vuelo 800 de TWA


En 1997, la CIA obtuvo informes sobre que la red Al Qaeda infiltró a un grupo de extremistas islámicos en Hamburgo (Alemania). Esa célula ya había penetrado antes la seguridad del aeropuerto de Amsterdam (Holanda). Un informe posterior de la Autoridad de Aviación Federal Estadounidense (FAA, por sus siglas en inglés) dijo que otras células estarían planeando algo similar en el Aeropuerto Logan de Boston, el mismo de donde partieron los aviones que se estrellarían contra las Torres Gemelas.



Aeropuerto Logan de Boston


En diciembre de 1999, un grupo de árabes de Al Qaeda secuestró un avión de Indian Airlines y lo desvió hacia Kandahar, en Afganistán. Los cinco secuestradores utilizaron pequeños cuchillos y cutters, y amenazaron a los miembros de la tripulación con degollarlos. En el reporte anual de la FAA de fin de 2000 se advierte a las aerolíneas que "Al Qaeda es un peligro latente para la aviación civil estadounidense". En ese momento, un funcionario de ese organismo declaró a The New York Times que, de acuerdo a una información confidencial proveniente de Londres, "Bin Laden está organizando un masivo secuestro de aviones para humillar a Estados Unidos".



El avión de Indian Airlines en Kandahar


En agosto de 2000, la policía italiana grabó dos conversaciones entre el egipcio Abd el Kader Mahmoud Mohamed el Sayed (considerado el máximo hombre de Al Qaeda en Italia, muy cercano a Bin Laden y líder del grupo que mató a 58 turistas en el templo egipcio de Luxor en 1997) con el yemení Abdulsalam Ali Abdulrahman, tras recibirlo en el aeropuerto de Bologna. "Van a caer aviones si nuestros hermanos de Alemania hacen lo que tienen que hacer", dijo. Mohamed Atta, quien lideraría los atentados del 11 de septiembre, provenía de esa célula de Hamburgo."Espero poder traerte pronto un pedazo de uno de los aviones", le respondió Abdulrahman.



Abdulsalam Ali Abdulrahman


En otra conversación del 24 de enero de 2001 entre El Sayed con el tunesino Ben Soltane, la inteligencia italiana detectó que se preparaba un gran atentado dentro de Estados Unidos con aviones comerciales que iban a secuestrar.



Abd el Kader Mahmoud Mohamed el Sayed


En 2000, en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia, según Paul McKinnon, ex superintendente de la policía de la ciudad, ya se hablaba del peligro de que “un avión de línea comercial, con el tanque lleno de combustible, se estrellara contra la ceremonia de apertura ante un público televidente mundial”.



Paul McKinnon


Añadió que a Osama bin Laden se le consideraba la primera amenaza. Funcionarios del Comité Olímpico Internacional declararon que catástrofes causadas por aviones que se estrellan ya habían sido integradas a los planes de seguridad que regían todos los Juegos Olímpicos desde 1972. Dijo uno de los funcionarios del COI: “Esa siempre fue una de nuestras pesadillas”.



Osama bin Laden tuvo una profunda relación con el régimen talibán de Afganistán. Los talibanes protagonizaron uno de los mayores escándalos mundiales: la destrucción de los Budas de Bāmiyān, dos monumentales estatuas de Buda talladas a los lados de un acantilado. Cuando Mahmud de Ġaznī conquistó Afganistán en el siglo XII, los Budas fueron salvados de su destrucción.



Los Budas de Bāmiyān


Pero los musulmanes intransigentes con los símbolos budistas, cortaron algunos detalles de las estatuas, en su mayor parte las características faciales y las manos. Finalmente, en 2001, después de sobrevivir casi intactas durante 1500 años, el gobierno talibán criticó a la Unesco por asignar recursos para la renovación de estas estatuas, cuando existían muchos problemas urgentes en Afganistán.



Los ignorantes y fanáticos talibanes decretaron que estas estatuas eran ídolos, y por tanto contrarias al Corán, y fueron destruidas con dinamita y disparos desde tanques.



En marzo de 2001, los dos Budas más grandes fueron demolidos, después de pocos meses de intensos bombardeos y ante la oposición de la opinión pública mundial. Esto fue un imperdonable daño al patrimonio cultural de la Humanidad.



Durante la destrucción, el Ministro de Información talibán, Qudratullah Jamal, se lamentó así: "Este trabajo de destrucción no es fácil como la gente quiere pensar. Tú no puedes bombardear así como así las estatuas, puesto que ambas fueron talladas en un acantilado, están firmemente pegadas a la montaña".



La destrucción de los Budas


A principios de 2001, en la ciudad de Nueva York, se entabló juicio contra cuatro acusados a quienes se les había imputado el cargo de haber participado, en 1998, en el bombardeo de las embajadas estadounidenses en Kenya y Tanzania. Ese juicio reveló que dos militantes de Al Qaeda habían sido capacitados como pilotos en los estados de Texas y Oklahoma. A otro se le había pedido que tomara cursos. Otro asistente de Osama bin Laden, Essam al-Ridi, prestó testimonio de que había comprado un avión de guerra para Bin Laden y que lo había volado al Sudán.



Essam al-Ridi


Durante varios meses de 2001, los gobiernos de por lo menos cuatro países (Alemania, Egipto, Rusia e Israel) le advirtieron con detalle a Estados Unidos que un ataque terrorista era inminente. Cierto que estas alertas fueron fragmentarias, pero en conjunto no sólo sirvieron para pronosticar la magnitud del ataque y su blanco principal: también indicaron explícitamente que aviones comerciales secuestrados serían el arma utilizada para llevarlo a cabo. El Bundesnachrichtendienst (Servicio Federal de Inteligencia o Servicio Federal de Información de Alemania, BND), le indicó en junio a su contraparte estadounidense e israelí que terroristas del Medio Oriente “planeaban secuestrar aviones comerciales y usarlos como armas de ataque contra símbolos importantes de las culturas estadounidense e israelí”.



El Bundesnachrichtendienst (BND)


La información provino de Echelon (Escalón), el supuesto sistema de 120 satélites bajo el control de los Estados Unidos que espía la comunicación electrónica mundial. Aunque oficialmente no reconoce la existencia de Echelon, se sabe por medio de Frankfurter Allgemeine Zeitung que Echelon funciona por medio del esfuerzo colectivo de los Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda.



Dibujo sobre Echelon


El 13 de junio de 2001, el gobierno egipcio envió a Estados Unidos un mensaje urgente, basado en una videocinta supuestamente realizada por Osama bin Laden. El entonces presidente de Egipto, Hosni Mubarak, declaró al periódico francés Le Figaro, que la amenaza original ocurrió en Génova (Italia), justo antes de la Reunión Cumbre de los Ocho. Recibió suficiente atención como para desplazar a baterías antiaéreas alrededor del Aeropuerto Cristóbal Colón de la ciudad italiana. De acuerdo a Mubarak, Bin Laden “hablaba de asesinar al presidente Bush y a otros jefes de gobierno presentes en Ginebra. Era cuestión de usar un avión repleto de explosivos. Se tomaron, pues, precauciones”. La nota fue reproducida en The New York Times bajo el título “Dos líderes se refieren a complot para asesinar a Bush en Génova”, firmada por David Sanger.



Hosni Mubarak


Según informes de la prensa rusa, agencias de espionaje de ese país le advirtieron a la CIA durante el verano, que veinticinco pilotos terroristas habían sido capacitados específicamente para cumplir misiones suicidas. En una entrevista del 15 de septiembre con la cadena MSNBC, el presidente ruso, Vladimir Putín, confirmó que él mismo, en agosto de 2001, le había ordenado a las agencias de espionaje rusas que le advirtieran al gobierno estadounidense “de la manera más enfática posible” que ataques contra aeropuertos y edificios gubernamentales eran inminentes.



Vladimir Putín


El Sunday Telegraph, periódico ultra conservador de Londres, que por lo regular apoyó al gobierno de Bush con entusiasmo, reportó que el servicio de espionaje israelí, la Mossad, le había advertido al FBI y a la CIA en agosto de 2001, que aproximadamente unos doscientos partidarios de Osama bin Laden se estaban introduciendo en el país para preparar “una gran agresión contra los Estados Unidos”. La advertencia se refirió a un “blanco enorme” en que los estadounidenses se encontrarían “bastante indefensos”. El periódico Los Angeles Times citó a funcionarios estadounidenses que confirmaron la advertencia de la Mossad (16 septiembre de 2001, “Servicio de espionaje israelí advirtió urgentemente a la CIA de agresiones gravísimas”, de David Wastell y Philip Jacobson; Los Angeles Times, 20 septiembre 2001, “Funcionarios advertidos de planes para desatar ‘agresión gravísima'”, de Richard A. Serrano y John-Thor Dahlburg).



La Mossad


2001 fue un año lleno de advertencias comprobadas y de una extraña preparación para el desastre que cambiaría el mundo. El 5 de junio de 2001, Osama bin Laden envió un mensaje a través de la cadena de televisión Al-Jazeera, amenazando con un gran atentado en Estados Unidos. El 13 de junio, la CIA se puso en alerta máxima por un posible ataque contra Bush y los otros líderes que se reunirían en la cumbre del G-8 en Génova (Italia). La inteligencia egipcia advirtió que se prepara un atentado con un avión con explosivos. El 22 de junio, las fuerzas militares estadounidenses fueron puestas en el máximo nivel de alerta ante un inminente ataque. El 28 de junio, la asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, recibió un informe acerca de que un golpe de Al Qaeda en los próximos días era "altamente probable"; lo ignoró sin dar explicaciones.



Condoleezza Rice


El 3 de julio, la CIA pidió a treinta agencias de inteligencia occidentales que arrestaran a militantes de Al Qaeda que estaban preparando un ataque. El 5 de julio, Richard Clarke, jefe de antiterrorismo del Consejo de Seguridad, advirtió en una reunión de alto nivel en la Casa Blanca: "Algo espectacular va a suceder y será muy malo para nuestro país".



Richard Clarke


El 10 de julio el agente del FBI, Kenneth Williams, envió el “Informe Phoenix”, en el que advierte que militantes fundamentalistas islámicos estaban estudiando en escuelas de aviación alrededor del país y preparaban un atentado utilizando aviones; por supuesto, nadie lo escuchó.



Kenneth Williams


El 18 de julio, la FAA puso en alerta máxima a todas las aerolíneas. El 28 de julio, advirtió que los terroristas estaban preparándose para secuestrar aviones. El 6 de agosto, el jefe de la CIA informó al entonces presidente Bush, que estaba de vacaciones en su rancho de Crowford, Texas, que Osama bin Laden y los suyos preparaban ataques generalizados; Bush no le hizo caso. El 17 de agosto se arrestó a Zacarias Moussaoui, considerado "el secuestrador número veinte", por actividades sospechosas en una escuela de aviación de Minneapolis. En las siguientes semanas, el FBI no permitió a la abogada y agente Coleen Rowley seguir investigando a Moussaoui, a pesar de que tenía evidencias de que estaba preparando el secuestro de un avión para estrellarlo contra un edificio federal.



Coleen Rowley


El 28 de de agosto de 2001, el general Michael A. Canavan, Director de Seguridad de la Administración de Aviación Federal de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés), envió a todos los aeropuertos y líneas aéreas estadounidenses un comunicado confidencial con vigencia hasta el 31 de octubre de 2001. Ese comunicado decía textualmente: "La FAA ha recibido información respecto a un número de individuos asociados con actividades terroristas que planean viajar en vuelos comerciales". El reporte de esta Oficina de Seguridad de Aviación Civil de las terminales aéreas civiles, giraba instrucciones para que los aeropuertos y las líneas comerciales tomaran las medidas necesarias de seguridad para evitar que esos sujetos, sus acompañantes o equipajes, pudieran abordar las naves, dieran aviso inmediato a las autoridades aeroportuarias y para que notificaran urgentemente a las agencias federales sobre la aparición de estos terroristas.



Michael A. Canavan


Canavan anotó en la notificación SD 108-01-0lE, los nombres de los individuos supuestamente vinculados con acciones terroristas, la mayoría originarios de Pakistán, aunque había dos mujeres al parecer bolivianas, y consignó una serie de medidas generales de seguridad que debían ponerse en práctica a partir del mismo 28 de agosto. La lista de individuos relacionados con actividades terroristas elaborada por el militar contenía los nombres, los sobrenombres o alias, la nacionalidad y los números de pasaporte utilizados por los presuntos criminales. Así fue enviada por fax a todos los aeropuertos de Estados Unidos y empresas de aviación de ese país. También llegó a los aeropuertos de otros países.



El comunicado de Canavan (click en la imagen para ampliar)


El 7 de septiembre de 2001, el Ministerio de Estado de los Estados Unidos lanzó una alerta mundial acerca de un ataque inminente que Osama bin Laden y sus seguidores iban a desatar, pero ésta se enfocaba en los establecimientos relacionados con los Estados Unidos en el este de Asia, sobretodo en Japón.



George W. Bush dando un discurso ante trabajadores de American Airlines


El caso de Zacarías Moussaoui arroja más luz sobre un terreno ahogado por las sombras. Nació el 31 de mayo de 1969 en San Juan de Luz (Francia). Fue el último hijo de Aicha el-Wafi, madre de una familia de origen marroquí de clase baja, la cual se casó a los catorce años de edad y se trasladó a París con su esposo. Se separó a los veinticuatro años de edad, tras sufrir maltratos a manos de su marido alcohólico. Moussaoui pasó los primeros cinco años de su vida en diferentes orfelinatos. La familia se mantuvo con el sueldo de Aicha, quien trabajaba como limpiadora. Según su hermano y sus compañeros de estudios, Moussaoui era un amante del basquetball y tenía la ilusión de dedicarse a dicho deporte al terminar el colegio. A los veintidós años de edad se trasladó a Londres para continuar sus estudios de Comercio Internacional. Su hermano, Abd Samad, declararía que ya para estos tiempos mostraba extraños comportamientos, señalando que lanzaba "discursos agresivos e intolerantes".



Zacarías Moussaoui


Zacarias Moussaoui se trasladó a Oklahoma (Estados Unidos) y su personalidad cambió aún más. Tomó varios heterónimos, como Al Sahrawi y Shaqil de Abu Khaled. Realizó una Maestría en Negocios Internacionales y se graduó en 1995. Para entonces, el FBI llo tenía identificado como un amigo cercano a Abu Hamza, un radical condenado a seiete años de prisión por incendiar la mezquita de Finsbury Park en Londres (Inglaterra). En 1998. Moussaoui ingresó a un campo de entrenamiento de Al Qaeda en Khalden, y fue invitado a Pakistán por Khalid Sheikh Mohammed, el número tres de la red de Osama bin Laden y uno de los presuntos organizadores de los ataques terroristas que se cometerían en Nueva York. En 2001, viajó a Estados Unidos y tomó cursos de pilotaje, entrenándose en un simulador de vuelo de un Boeing 747.



En agosto del mismo año, Moussaoui fue detenido por cargos de inmigración, pero aunque algunos agentes se preocuparon pensando en que sus cursos eran con fines violentos, le restaron importancia. Él negó ser miembro de una organización terrorista y que estuviese tomando lecciones de vuelo con el propósito de atentar contra la vida de ciudadanos estadounidenses. Sostuvo que lo hacía por puro placer. Los servicios de inteligencia franceses habían relacionado a Moussaoui con Al Qaeda y con Osama bin Laden, pero, aunque advirtieron a la CIA sobre ello, nadie hizo caso. George Tenet, entonces director de la CIA, fue informado del arresto de Moussaoui en Minnesota. Pero ni la CIA ni el FBI le dieron importancia.



Tras los ataques del 11 de septiembre, aseguró que no formaba parte del grupo que realizó los atentados; después se declaró culpable y luego se retractó. Aceptó ayuda de los abogados, pero luego la rechazó. En abril de 2005 se volvió a declarar culpable. Más tarde dijo haber sido elegido personalmente por el propio Osama bin Laden para estrellar un avión en la Casa Blanca en un ataque posterior. En mayo de 2006 fue condenado a cadena perpetua en la Penitenciaria de los Estados Unidos. Uno de sus abogados, Edward MacMahon, alegó que su cliente padecía esquizofrenia.



The Independent, diario liberal británico, publicó un artículo que sostiene que al gobierno estadounidense “repetidamente se le había advertido que un ataque devastador contra los Estados Unidos ya iba en marcha”. Este periódico citó una entrevista que al-Quds al-arabi, periódico escrito en árabe con sede en Londres, le hiciera a Osama bin Laden a finales de agosto de 2001. Durante el mismo período, por razones que nunca se han explicado, medidas de seguridad más rigurosas fueron ordenadas para el World Trade Center (The Independent, 17 de septiembre 2001, “Bush le hizo caso omiso a varias advertencias sobre el ataque”, de Andrew Gumbel).



El periódico al-Quds al-arabi


A pesar de todas estas alertas, ninguna agencia de espionaje estadounidense, durante los meses anteriores a septiembre, aceptó que existiera la posibilidad de que sucediera un ataque contra un blanco dentro del territorio mismo de los Estados Unidos. La CIA y el FBI habían avisado acerca de ataques probables contra bases militares o embajadas estadounidenses en el Medio Oriente, Europa y Asia.



La CIA


Pero hay además otro aspecto soslayado. Existen, desde hace años, fuertes conexiones comerciales entre la familia Bush y la familia Bin Laden. Salem bin Laden invirtió en Arbusto Energy, una compañía dirigida por George W. Bush, por intermedio de James R. Bath, el único representante comercial de Salem bin Laden en los Estados Unidos. Varios miembros de la familia Bush son inversionistas del Carlyle Group, un contratista militar y fondo de inversión con muchos intereses en el Medio Oriente, dirigido por el ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos durante la administración Reagan, Frank Carlucci. Los medios de comunicación destacaron que el entonces presidente George W. Bush asistió a una reunión de inversiones en el hotel Ritz-Carlton en Washington D.C. el 10 de septiembre de 2001 y, en particular, a una reunión con Shafiq bin Laden, quien representaba los intereses conjuntos del Grupo Saudí Binladin y de Carlyle. Si bien Bush no asistió la mañana del 11 de septiembre (aunque algunos han afirmado que la reunión tuvo lugar durante los ataques terroristas del 11 de septiembre), el ex Secretario de Estado James Baker sí estuvo presente, junto con Carlucci. Los grupos Carlyle y Binladin rompieron mutuamente sus relaciones de negocios el 26 de octubre de 2001.



George W. Bush y Shafig bin Laden, poco antes de los ataques


Las innumerables advertencias y los indicios de lo que iba a ocurrir estaban por todas partes, pero fueron ignorados, por descuido o a propósito. El escenario estaba listo para el evento que modificaría para siempre el orden mundial. ¿Qué ocurrió en realidad con la información recibida en los días previos?



El FBI


Una de las hipótesis más fundamentadas es que el Gobierno de Estados Unidos tenía conocimiento previo de los ataques y deliberadamente no hizo nada para prevenirlos. Esta hipótesis acusa al gobierno de permitir deliberadamente que los terroristas realizaran los ataques. Ha recibido el nombre de LIHOP ("Let it happen on purpose"; "Dejar que ocurra a propósito"). Una segunda hipótesis es que fue el propio gobierno de Estados Unidos quien orquestó y perpetró los ataques. Este grupo de hipótesis usa el término "Inside Job" (“Trabajo interno”) para referirse a los atentados. Ha recibido el nombre de MIHOP ("Made it happen on purpose", "Hacer que ocurra a propósito").



The New York Times publicó un informe secreto del FBI que alertaba, meses antes de los atentados, sobre una significativa amenaza terrorista proveniente de Oriente Medio. Según el papel, el FBI carecía de fondos para enfrentar la amenaza y pidió $58,000,000.00 de dólares. Pero el 10 de septiembre de 2001, el día previo al ataque, el Ministerio de Justicia denegó la solicitud.






Los preparativos
Khalid Sheikh Mohammed nació el 1 de marzo de 1964 o el 14 de abril de 1965. Fue miembro de Al Qaeda, aunque vivió en Kuwait y no en Afganistán. Dirigió las operaciones de propaganda de Al Qaeda desde algún momento en torno a 1999. Supuestamente, fue él quien planeó y coordinó los ataques del 11 de septiembre. Para ello contó con el apoyo de la Célula de Hamburgo. Dividió a dicha célula en cuatro comandos, cada uno con un líder, y coordinó los movimientos que todos ellos realizarían.



Khalid Sheikh Mohamed


Khalid Sheikh Mohammed sería capturado en Rawalpindi (Pakistán) el 1 de marzo de 2003. Estuvo bajo custodia estadounidense desde entonces. Fue acusado el 11 de febrero de 2008 por crímenes de guerra y asesinato por una Comisión Militar estadounidense. Bajo tortura confesó haber tenido un rol en muchos de los complots terroristas más significativos: los ataques de 1993 al World Trade Center; la Operación Bojinka; y un ataque abortado de 2002 sobre la US Bank Tower en Los Ángeles.




También en los atentados en Bali (Indonesia); los ataques fallidos del vuelo 63 de American Airlines; el intento de hacer estallar un avión sobre el Océano Atlántico por medio de una bomba camuflada en los zapatos del terrorista Richard Reid; el complot del Milenio; y el asesinato del periodista Daniel Pearl.



Mohamed al Amir Awad al Sayid Atta, más conocido como Mohamed Atta, nació el 1 de septiembre de 1968 en Kafr el Sheij, Egipto, en el seno de una familia acomodada. Su padre era abogado en El Cairo y su madre profesora universitaria.



Mohamed Atta


Atta se matriculó después en la Universidad de El Cairo, donde obtuvo el título de arquitecto urbanista. Se trasladó a Alemania en 1992 para estudiar en la Universidad de Hamburgo.



En esta ciudad germana formó la célula de Hamburgo de Al Qaeda junto con Ramzi Binalshibh, Marwan al-Shehhi, Said Bahaji, Zakariya Essabar, Mounir el Motassadeq y Abdelghani Mzoudi. Sabía aparte de su lengua materna, inglés y alemán. Era de religión musulmana y todo parece indicar que estuvo vinculado a una hermandad de dicha religión en Alemania.



En un video encontrado en el cuarto de uno de los integrantes de la célula de Al Qaeda asentada en Hamburgo, Osama bin Laden menciona: "Los deberes que impone esta religión son magníficos y difíciles. Algunos de ellos son abominables. El Profeta avisó a los árabes que se volverían débiles por su amor por la vida y su temor a luchar. Este sentimiento de pérdida, esta desgracia que ha caído sobre nosotros, todo ello son pruebas de que hemos abandonado a Dios y su yihad. Dios nos ha impuesto la inferioridad en que nos encontramos y no nos liberará de ella hasta que no regresemos a nuestra religión. ¿Qué respuesta tendremos para Dios en el día del Juicio? En estos tiempos, la umma está perdida y descarriada. Han transcurrido diez años desde que Estados Unidos entró en la tierra de los dos santos lugares (...) Para nosotros está claro que el miedo a la lucha, unido al amor a la existencia terrenal que inunda los corazones de muchos de los nuestros, es el origen de esta desgracia, de esta humillación y de este desprecio. ¿Qué es lo que queremos? ¿Qué es lo que queremos? ¿Acaso no queremos complacer a Dios? ¿Acaso no queremos el paraíso? Entonces seamos mártires, renunciemos a nuestras prometedoras vidas a cambio de la gloria que nos aguarda. Ya hace más de veinte años que nos encontramos en la boca del león. Gracias a la misericordia y la gracia de Dios, los misiles soviéticos que nos persiguieron durante más de diez años ya no están, pero ahora los misiles estadounidenses nos han perseguido durante otros tantos más. El creyente sabe que la hora de la muerte no puede ni apresurarse ni posponerse". Entonces citó un pasaje de la cuarta azora del Corán, que repitió cuatro veces en su discurso y que era una señal: "Dondequiera que os halléis, la Muerte os alcanzará, aunque estéis en Torres Elevadas".



Estas palabras llegaron a los corazones de diecinueve jóvenes, muchos de ellos con experiencia, talento y formación, que vivían cómodamente en Occidente, pero que, a pesar de todo ello, se identificaron con el sentimiento de vergüenza que describía Osama bin Laden en su mensaje. Uno de ellos, Mohamed Atta, escuchó las últimas palabras de Bin Laden y supo que tenía que hacer algo. Y también supo qué.



Mohamed Atta entró por primera vez en territorio estadounidense con un pasaporte de los Emiratos Árabes Unidos y con visado de turista, el 3 de junio de 2000.



Junto con al-Shehhi, uno de los miembros de la célula de Hamburgo, ambos se inscribieron en la Escuela de Pilotaje de Venice, Florida, y pidieron ser adiestrados más intensamente en virajes.



La Escuela de Aviación donde los terroristas entrenaron




El 29 de junio de 2001, Atta alquiló una habitación en Las Vegas. Se reunió con Salem al-Hazmi (uno de los terroristas que viajaría en el avión que se estrellaría en El Pentágono); con Hani Hanjour (que viajaría también en ese avión), con al-Shehhi (el piloto del avión que chocó contra la segunda torre) y Jarrah (piloto del avión que se estrellaría en Pennsylvania). Los jefes de los cuatro comandos del 11 de septiembre estaban allí reunidos.



Los últimos preparativos fueron perfilados en España, en una reunión cerca de Tarragona entre Atta, al-Shehhi, Binalshibh y otros tres militantes islámicos. El plan original incluía secuestrar diez aviones, pero al final se redujo a seis.



Atta llegó a Madrid procedente de Miami el 7 de julio de 2001, y partió de España rumbo a Florida el 19 de julio.



El 17 de julio, Mohamed Atta, con un pasaporte egipcio y bajo su propio nombre, ya que no tenía antecedentes penales, se alojó en el hostal Mont-Sant de Salou. Pasó la noche anterior a su regreso definitivo a Estados Unidos en un hotel de Barajas.



El 28 de agosto de 2001, Wail y Waleed al-Shehri hicieron reservas en el vuelo 11 de American Airlines por medio de Mail Boxes. Los hermanos Shehri llamaron a American Airlines el 3 de septiembre para cambiar sus asientos de primera clase asignados por unos sitios en el lugar de la aeronave, que ofrecía una vista directa a la cabina de vuelo.



Instrucciones finales para los comandos terroristas


Wail y Waleed al-Shehri dejaron Florida para dirigirse a Boston el 5 de septiembre, viajando juntos en el vuelo 2462 de Delta Air Lines.



Wail al-Shehri


Wail se registró junto con Waleed en el Park Inn Hotel en Chestnut Hill, Massachusetts, el 5 de septiembre de 2001, alojándose en la habitación 432. Mientras estuvieron en el Park Inn, Wail y Waleed al-Shehri habrían llamado a una prostituta.



El cuarto de hotel donde durmió Mohamed Atta


Wail al-Shehri acompañó a su hermano el 9 de septiembre al Travelex en el Aeropuerto Internacional Logan, donde Waleed intentó enviar $5,000.00 dólares a los Emiratos Árabes Unidos; sin embargo, Waleed no tenía la documentación suficiente, por lo que Wail y Waleed debieron regresar al día siguiente para completar la transacción. Mustafa Muhammad Ahmad recibió los fondos el 11 de septiembre en la agencia Al-Ansari Exchange en Sarja.



Waleed al-Shehri


Ese mismo día, Ahmed Shah Massoud, líder de la Alianza del Norte en Afganistán, opuesta al gobierno de los Talibanes, había sido asesinado. Dos hombres del norte de África se hicieron pasar por periodistas de Internacional Arabic News y pidieron una entrevista con Massoud desde finales de agosto. Ahmad Jamsheed, secretario de Massoud, dijo que la noche del 8 de septiembre "estaban tan preocupados y nerviosos" que, para ayudarlos, se concertó una entrevista para el día siguiente. Cuando apenas había comenzado, una bomba oculta en la cámara de vídeo explotó, matando a los dos supuestos periodistas. Massoud fue trasladado en helicóptero a un hospital en Tayikistán, pero fue declarado muerto a su llegada. La Alianza del Norte culpó del atentado a Al Qaeda.



Ahmed Shah Massoud


El 10 de septiembre de 2001, otro terrorista, Satam al-Suqami compartió una habitación de hotel junto a tres secuestradores del Vuelo 175: Marwan al-Shehhi, Fayez Banihammad, y Mohand al-Shehri. Durante la noche, uno de ellos intentó contratar servicios de prostitutas, pero cancelaron el pedido, posiblemente debido a problemas de finanzas.



Satam al-Suqami


Pese a ser musulmanes, varios de los terroristas se fueron a un bar, donde bebieron algunos tragos. Celebraron de esa manera su última noche.



Bar donde bebieron los terroristas


Esa noche, Mohamed Atta fue a WalMart. Allí compró unos cutters, que le servirían para someter a los pilotos del avión que abordaría al día siguiente. Las cámaras de seguridad lo captaron al entrar y al salir.



Mohamed Atta en WalMart


Otro de los secuestradores, Abdulaziz al-Omari, posiblemente pasó una noche en el Park Inn antes de marcharse con Mohamed Atta hacia Portland, Maine, el 10 de septiembre. Sus imágenes fueron captadas por las cámaras de seguridad de la gasolinería.



Abdulaziz al-Omari y Mohammed Atta, captados en la gasolinería


Esa noche del 10 de septiembre, el entonces presidente George W. Bush se hospedó en el Hotel Colony Beach, cerca de Sarasota, Florida. Un hombre llamado Zainlabdeen Omer, dijo a la policía local esa noche que alguien había lanzado amenazas en contra de Bush. Un informe policial establece que el Servicio Secreto fue informado de inmediato. Después de una cena privada con varios políticos de la Florida (incluyendo a su hermano Jeb) y donantes republicanos, Bush se fue a dormir alrededor de las 22:00 horas.



El presidente George W. Bush


Al otro día, cuando los terroristas Wail y Waleed al-Shehri cancelaron su cuenta en el hotel el 11 de septiembre, dejaron olvidada en su habitación una hoja de instrucciones para volar un jet.



Otra fotografía de Waleed al-Shehri


Abdulaziz Al-Omari embarcó junto con Mohamed Atta en un vuelo de Portland hasta Boston. Una vez allí, abordaron el Vuelo 11 de American Airlines. El vuelo operaba entre el Aeropuerto Internacional Logan en Boston, Massachusetts, y el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, California.



Abdulaziz al-Omari


Mohamed Atta, el líder táctico de los ataques, y su colega, el secuestrador Abdulaziz al-Omari, llegaron al aeropuerto Portland International Jetport a las 05:40 horas, el 11 de septiembre de 2001. Ambos tomaron el vuelo 5930 de la aerolínea Colgan Air, que tenía programado partir a las 06:00 de Portland, Maine hacia Boston, Massachusetts.



Mohamed Atta (al fondo) y Abdulaziz Al-Omari captados por una cámara de seguridad


Por su parte, George W. Bush se despertó un poco antes de las 06:00 horas, se puso pantalones cortos y una camiseta vieja, y ató los cordones de sus zapatillas de correr. A las 06:30, Bush, un amigo periodista, y su equipo del Servicio Secreto trotaron cuatro kilómetros en la penumbra de la madrugada, en torno a un campo de golf cercano. Al mismo tiempo, una camioneta que transportaba a varios hombres del Medio Oriente se detuvo en la estación de guardia de la colonia. Los hombres dijeron que eran un equipo de noticias de televisión que habían concertado una entrevista con el presidente "junto a la piscina". Preguntaron por un agente del Servicio Secreto por su nombre. El mensaje fue transmitido a otro agente del Servicio Secreto en el interior del complejo, que no había oído hablar jamás del agente mencionado o de los planes para una entrevista. Les dijo a los hombres que se comunicaran con la oficina de relaciones públicas de Bush en Washington DC., y la camioneta se alejó. Después de su trote, Bush se duchó y después se sentó a leer los informes de inteligencia.



El plan de Mohamed Atta seguía. Los secuestradores tenían billetes aéreos en primera clase con un vuelo con conexión a Los Ángeles, California. Atta facturó dos maletas y al-Omari ninguna. Cuando se registraron en el aeropuerto, el sistema informatizado de preselección de pasajeros (CAPPS) seleccionó a Atta para una inspección adicional de su equipaje, pero embarcó sin ningún problema. El vuelo de Portland salió puntual y llegó a Boston a las 06:45 horas.



Los terroristas en el control del aeropuerto




Otros tres secuestradores, Waleed al-Shehri, Wail al-Shehri, y Satam al-Suqami, llegaron al aeropuerto Logan a las 06:45 horas, y abandonaron un automóvil alquilado en las instalaciones de estacionamiento del aeropuerto. A las 06:52, Marwan al-Shehhi, el secuestrador que pilotó el vuelo 175 de United Airlines, realizó una llamada desde un teléfono público en el aeropuerto Logan al teléfono móvil de Atta.



Credencial de Mohamed Atta


Atta y al-Omari se registraron y pasaron por el control de seguridad en Boston, debido a que no se les entregó los billetes de embarque para el vuelo 11 en Portland. En el apresurado registro después del vuelo de Portland, los agentes aéreos no embarcaron las maletas de Atta en el vuelo 11. Wail al-Shehri, su hermano Waleed y Satam al-Suqami llegaron juntos al Aeropuerto Internacional Logan a las 06:45 horas.



El auto abandonado por los terroristas en el aeropuerto


Durante el registro, los tres terroristas fueron seleccionados por el Sistema de preescaneo de pasajeros asistido por computadora (CAPPPS) para una revisión más exhaustiva de su equipaje registrado. Como el CAPPS era solo para equipaje, ninguno de los tres secuestradores debió pasar por algún escrutinio extra en el punto de registro de seguridad de pasajeros. Más tarde, uno de los aparatos de seguridad aérea en funciones informó que Wail o Waleed habían estado usando una muleta cuando pasaron por seguridad y que la muleta había sido pasada por rayos X, de acuerdo a las regulaciones.



Mohamed Atta poco antes de los atentados


La última voluntad de Mohamed Atta quedó escrita por él mismo: “Yo, Mohamed, hijo de Mohamed Al-Amir Awad al-Sajjid, deseo que se cumpla lo siguiente a mi muerte: quienes me amortajen han de ser buenos musulmanes, que me encomienden a Dios y pidan su perdón. Deben cerrarme los ojos y rogar que me despierte en el cielo, han de vestirme con nuevas ropas y no dejarme con aquéllas con las que muera. Nadie debe llorar por mi causa, ni gritar, ni arrancarse las ropas, o golpearse el rostro, porque son gestos que carecen de sentido. Nadie, que en el pasado no me tratara bien, ha de visitarme, ni besarme o despedirse de mí. No quiero que me despidan ni embarazadas, ni personas impuras. Las mujeres no deben pedir perdón por mi muerte. Quienes laven mi cadáver han de dar gracias a Dios y rezar para que esté con los ángeles. Quienes laven mi cadáver han de ser buenos musulmanes. No deben ser muchos, pues es innecesario. Quienes laven mi cuerpo y mis genitales han de llevar guantes para no ser tocados. La mortaja ha de ser de tela blanca, ni seda ni material caro. No debe haber mujeres en mi entierro, ni deben visitar después mi tumba. El entierro ha de celebrarse en voz baja y proceder rápidamente. He de ser inhumado con buenos musulmanes, con la cara en dirección a La Meca. He de reposar sobre el lado derecho. Una hora han de acompañarme en la tumba. No quiero que se siga la costumbre de que me recuerden cada cuarenta días o una vez al año. Tampoco quiero que nadie me coloque un talismán, mejor que recen. Mis propiedades han de repartirse como dispone el Islam”.



Las hojas con las instrucciones finales de Mohamed Atta (click en la imagen para ampliar)



A las 07:40, los cinco secuestradores se encontraban a bordo del vuelo, que tenía programado partir a las 07:45 horas. Mohamed Atta se sentó en clase ejecutiva, en el asiento 8D con Abdulaziz al-Omari en el puesto 8G, y Suqami en el 10B. Waleed al-Shehri y Wail al-Shehri se sentaron en primera clase en los asientos 2B y 2A, respectivamente. Allí esperaron a que el avión despegara. La aeronave rodó fuera de la Puerta 26 y partió del Aeropuerto Internacional Logan a las 07:59 horas, con 14 minutos de retraso.



Mohamed Atta en la fotografía repartida por el FBI





El ataque a la Torre Norte
A las 07:59 horas del martes 11 de septiembre de 2001, el vuelo 11 de American Airlines despegó del aeropuerto Logan de Boston para cambiar la historia del mundo. A las 08:13 horas, los pilotos transmitieron la última comunicación por radio que fue recibida por los pilotos de control en tierra: "Twenty right American 11". El avión era un Boeing 767-223ER, con la matrícula N334AA. La capacidad de la aeronave era de 158 pasajeros, pero ese día la nave llevaba únicamente 81 pasajeros y 11 miembros de la tripulación.



El vuelo 11 de American Airlines


A pesar de que era una carga liviana con un porcentaje de 51% de capacidad, el factor promedio de carga del vuelo 11 en las mañanas del día martes era de 39% durante los meses anteriores. Los 11 miembros de la tripulación incluían al piloto John Ogonowski y al copiloto Thomas McGuinness.



John Ogonowski y Thomas McGuinness



También a los auxiliares de vuelo, Barbara Arestegui, Jeffrey Collman, Sara Low, Karen Martin, Kathleen Nicosia, Betty Ong, Jean Roger, Dianne Snyder, y Madeline Sweeney.



La lista y distribución de pasajeros y tripulación en el Vuelo 11 de American Airlines (click en la imagen para ampliar)



El avión fue secuestrado por los cinco terroristas durante los primeros quince minutos de vuelo. Guiados por Mohamed Atta, se levantaron de sus asientos y sacaron los cutters. Tras herir por lo menos a tres personas e introducirse en la cabina de vuelo, redujeron al piloto y al copiloto.



Los terroristas del Vuelo 11 de American Airlines (click en la imagen para ampliar)


Mohamed Atta, que había sido entrenado como piloto de aviación para tal efecto, tomó el control de la aeronave y desvió su ruta, sin que los controladores de tráfico aéreo se percataran de la situación, hasta que advirtieron que el personal de tripulación había dejado de contestar a sus mensajes y que Atta, equivocadamente, transmitiera varios anuncios de tráfico.



A las 08:15, el control de tráfico aéreo intentó infructuosamente contactar con los pilotos después de que el avión no respondiera a una orden de ascenso. A las 08:20, el vuelo 11 dejó de transmitir su señal del transpondedor, viró hacia el norte y partió de manera espectacular hacia el oeste de su ruta prevista. Volaba hacia el sur en dirección a Manhattan. Los controladores llegaron a la conclusión de que el avión probablemente había sido secuestrado. Desde el propio avión, dos auxiliares de vuelo contactaron con American Airlines y proporcionaron información sobre los secuestradores, el estado de los pasajeros y la tripulación. A las 08:24, la siguiente transmisión fue recibida desde el vuelo 11: “Tenemos algunos aviones. Permanezcan tranquilos y todo irá bien... volveremos al aeropuerto. Que nadie se mueva. Todo irá bien. Si intentan hacer algún movimiento, se pondrán ustedes mismos en peligro y al avión. Estén tranquilos. Que nadie se mueva, por favor. Estamos volviendo al aeropuerto, no traten de hacer estupideces”.



Trayectoria del Vuelo 11


Ninguno de los pilotos pulsó el botón de llamada de socorro. A las 08:28, los controladores vieron al avión hacer un viraje de cien grados hacia el sur. Es de suponer que el vuelo 11 continuó hacia el sur a lo largo del río Hudson hasta que llegó a Nueva York y tuvo a la vista el World Trade Center, aunque esta documentación es escasa debido a la falta de información hecha pública.



Escasa reacción en el aire (click en la imagen para ampliar)


Según los datos de la agencia de seguridad NORAD, la FAA no les notificó de sus sospechas de que el vuelo 11 había sido secuestrado hasta las 08:40, veinticinco minutos después de los primeros problemas. Un memorándum de la Administración Federal de Aviación, publicado en febrero de 2002, señala que Satam al-Suqami le disparó al pasajero Daniel M. Lewin (sentado en el asiento 9B), co-fundador de Akamai y ex-miembro del Sayeret Matkal, quien intentó frenar el secuestro. Basados en la llamada desesperada de una azafata del vuelo, esa información ha sido objeto de discusión, desde que tanto la FAA como el FBI han negado rotundamente la presencia de armas de fuego en los aviones. La versión que más se toma como cierta ahora es que Satam al-Suqami apuñaló a Lewin cuando éste intentó detener el secuestro.



Daniel M. Lewin


A las 08:21, supuestas llamadas telefónicas de dos asistentes de vuelo se iniciaron. Una de las aeromozas, Madeline Sweeney, llevaba un escalofriante recuento de cómo se estaban dando las cosas. Mencionó que le habían abierto la garganta a un pasajero que intentó oponer resistencia.



Madeline Sweeney


Por ella se supo que otras dos aeromozas, Karen Martin y Barbara Arestegui, también habían sido apuñaladas manos de los terroristas cuando habían intentado defender a los pasajeros.



Karen Martin y Barbara Arestegui


A las 08:43 el aparato secuestrado dio un ultimo giro. Ahora se dirigía a la isla de Manhattan. Fué en ese momento en que la aeromoza Madeleine Sweeney, quien aún tenia comunicacion con la aerolínea a través de la línea de emergencia dijo: "Estamos teniendo descenso rápido... estamos por todo el lugar... ¡Oh Dios mío, estamos demasiado bajo!" Casi al mismo tiempo y desde otro teléfono, Betty Ong llamó a Vanessa Minter, de American Airlines reservas. La asistente de vuelo Madeline Sweeney llamó al jefe de tierra Michael Woodward en el aeropuerto de Logan y habló con calma con él durante 25 minutos, hasta que el avión se estrelló. Se supone que la llamada no fue registrada y Woodward tomó notas. Su primer comentario fue "Escúchenme, escúchenme atentamente. Estoy en el vuelo 11. El avión ha sido secuestrado". A las 08:45, justo antes del impacto, dijo: "Veo el agua. Veo los edificios. Veo los edificios", entonces después de una pausa, exclamó "¡Oh, Dios mío!"



Betty Ong


Mientras tanto, en la calle, dos hermanos, los franceces Jules y Thomas Gédéon Naudet, estaban filmando un documental en Manhattan acerca del trabajo de los bomberos, quienes atendían una fuga de gas. De pronto, el inesperado sonido de los motores a toda potencia del 767 de American Airlines resonó por sobre el caos que causaba el tráfico citadino. Movido por la curiosidad, Jules levantó la cámara para captar qué rumbo tomaba el avión, y entonces sucedió.



Esquema del impacto (click en la imagen para ampliar)


El vuelo 11 de American Airlines se estrelló a 710 km/h en la fachada norte de la Torre Norte, entre las plantas 93 y 99, a las 08:46 horas. La NTSB dio como hora exacta del impacto las 08:46:40. Las imágenes que Jules Naudet captó desde la calle con su cámara de vídeo, fueron luego empleadas por las agencias de noticias para informar del hecho, que en un primer momento se especuló que se trataba de un accidente.



El impacto del Vuelo 11 de American Airlines en la Torre Norte



También un inmigrante checo, Pavel Hlava, quien viajaba en su auto y estaba a punto de entrar en un túnel, captó de manera fugaz a la Torre Norte y filmó el impacto. Salió de ese túnel y siguió grabando, hasta que el segundo avión impactó la Torre Sur; de hecho, su video es el único que tiene a los dos aviones impactando ambas torres. El tercero en captar ese instante fue Wolfgang Staelhe, quien creó una nueva corriente de arte en línea llamado net.art. Él tenía una webcam que apuntaba a las Torres Gemelas, prefijada para un disparo cada cuatro segundos. Apenas se enteró de lo que estaba pasando, Staelhe revisó si acaso había captado algo en esa cámara, y efectivamente, allí estaba el avión; cuatro segundos después, en el siguiente cuadro, ya había impactado en la Torre Norte.




A las 08:46, la misma hora en que el vuelo 11 se estrelló contra la Torre Norte, los cazabombarderos solicitados por el NORAD se movían en las pistas y despegaron a las 08:53. Pero ya era demasiado tarde. Por unos minutos después del impacto, varios incendios podrían ser vistos en varias plantas, incluyendo la mayor parte del perímetro de un piso. Un rato después, el humo se había tornado más oscuro, al parecer debido al agotamiento del combustible.





A las 08:30 horas, la caravana de vehículos de Bush dejó el hotel. Se trasladaron rápidamente: "La policía cerró el tráfico en ambas direcciones, la caravana se pasaba los semáforos en rojo con total impunidad", declaró el periodista Bill Sammon. Tardaron entre catorce y veinte minutos en llegar a la Emma E. Booker Elementary School en el Condado de Sarasota, Florida. Este trayecto fue el momento crucial, cuando Bush debió haber sido informado del primer ataque, aunque la versión oficial y lo declarado por el propio Bush, dicen que se enteró de lo que estaba sucediendo en Nueva York después de que llegó a la escuela. Sin embargo, hay por lo menos cuatro informes que Bush fue informado del primer impacto antes de que llegara. Periodistas del Sarasota Magazine y de The Observer, que lo acompañaban, mencionaron en notas publicadas que "el presidente estaba en la carretera 301, al norte de la calle principal, cuando recibió la noticia de que un avión se había estrellado en Nueva York". "Bush se dirigía a la escuela en una caravana cuando sonó el teléfono. Un accidente de avión parecía haber ocurrido”.




A medida que el tiempo avanzaba, los incendios se propagaron a nuevas zonas mientras que en otras se consumían. Las fotografías muestran importantes extensiones de incendios cerca de las ventanas en varios pisos antes de la destrucción de la torre. Un espacio de alrededor de unos 12 metros de ancho en el piso 104 de la cara noroeste mostraba grandes llamaradas emergentes.






Cuando el avión golpeó la Torre Norte del World Trade Center, Stephen L. Roach telefoneó dos veces a su esposa desde el piso 105, pero respondió la contestadora automática de su casa. En el primer mensaje le dijo que la amaba. En el segundo, Isabel Roach dice que pudo escuchar los gritos desesperados de los colegas de su marido: "¡Traten de salir por el techo! ¡Traten de salir por el techo!" Pero Roach les respondió a gritos: "¡No hay salida!" Tenía razón. Esas puertas estaban cerradas con llave.





Afuera, revoloteado a unos metros de cientos de personas atrapadas, había dos helicópteros del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), que llegaron tan pronto como recibieron noticias de una explosión en el World Trade Center.



Uno de los helicópteros


Uno de los helicópteros era un Bell 412, equipado con un montacargas de más de 76 metros y capaz de levantar hasta diez personas en cada viaje.



La tripulación estaba entrenada para llevar a cabo rescates en las azoteas. Aunque los pilotos descendieron rápidamente y sobrevolaron la zona libre de humo, no había nadie a quien salvar, conatría Greg Semendinger, primer piloto en llegar al lugar.




La evacuación de la Torre Norte procedió a realizarse de manera eficiente desde el momento en que fue alcanzada, a través de las tres escaleras. Los ascensores quedaron inutilizados.



Los 102 minutos entre el impacto y el colapso permitieron a la inmensa mayoría de sus ocupantes por debajo de la zona del impacto ponerse a salvo. Pese a ello, bajar las escaleras era una labor agobiante y muchas personas no lo soportaron.



Nadie en el 91 piso o más arriba se cree que haya sobrevivido. The New York Times estima que 1344 de las personas en esta zona perecieron. No está claro cuántos se mantuvieron vivos hasta el colapso, pero muchas partes de la zona superior se llenaron de humo tóxico mucho antes. Según llamadas telefónicas al número de emergencia 911, muchos en los pisos superiores siguieron pidiendo ayuda, al menos hasta las 10:12, una hora y 24 minutos después del impacto.



Algunos restos humanos recuperados fueron identificados como pertenecientes a víctimas del vuelo 11. Varios pedazos cayeron sobre la calle. También trozos de los asientos y del avión aterrizaron en la calle. Uno de los motores cayó encima de una mujer en la calle, a tres cuadras de distancia, aplastándola.



La plaza afuera de las Torres Gemelas estaba preparada para un concierto que tendría a mediodía y sobre las sillas caían trozos de cuerpos. Miles de papeles volaban por los aires: fotografías, documentos, hojas en blanco, faxes, pólizas de seguros, acciones.



Restos humanos sobre la calle


El ligero viento del norte mantuvo la esquina norte del techo limpio de humo, y helicópteros de rescate habrían podido intervenir. Sin embargo, la Autoridad Portuaria tenía todas las puertas de la azotea de la torre bloqueadas. La construcción ligera y la naturaleza hueca de las estructuras internas de las torres favoreció que el combustible de los aviones penetrase mucho en las estructuras, iniciando muchos incendios simultáneamente en una amplia área de pisos impactados.



El combustible de los aviones se consumió en minutos, pero el material de oficina continuó ardiendo durante la siguiente hora y media. Se ha sugerido que los fuegos podrían no haber sido tan intensos, ni posicionados tan al centro, si hubiera sido una construcción tradicional de rascacielos la que fue impactada por los aviones.



Los restos y el combustible probablemente habrían permanecido fuera de los edificios o se habrían concentrado en áreas más periféricas alejadas de los núcleos, que entonces no habrían colaborado a la desestabilización. En este escenario, las torres podrían haber seguido en pie por más tiempo, quizá indefinidamente.



Sin embargo, el fuego fue tan intenso que debilitó la estructura del núcleo y hundió los pisos, que tiraron de las columnas perimetrales hacia adentro y redujeron así su capacidad de soportar la parte del edificio que quedaba por encima.



Una superviviente entre las llamas, tras el primer impacto



El pasaporte de Satam al-Suqami fue encontrado por un transeúnte en la Vesey Street, antes de que las Torres colapsaran. Un columnista del periódico británico The Guardian expresó incredulidad acerca de esta información, alegando que le parecía imposible que un simple pasaporte hecho de papel sobreviviera al infierno que se desató en el avión y que por el contrario, las cajas negras nunca fueran encontradas.



El pasaporte de Satam al-Suqami




Los saltadores
En muchos casos, la gente rompió las ventanas para poder respirar aire fresco. En uno de los espectáculos más terribles del ataque a la Torre Norte, por lo menos cincuenta personas saltaron al vacío, al parecer para escapar de las terribles muertes por la inhalación de humo o por el calor insoportable. El periodista Tom Junod lo describió magistralmente en una crónica publicada por la revista Esquire, titulada “El hombre que cae”: “En la fotografía, él parte de esta tierra como una flecha. Aunque no ha escogido su destino, parece como si en los últimos instantes de su vida se hubiera abrazado a él. Si no estuviese cayendo, bien podría estar volando. Parece relajado, precipitándose por los aires. Parece cómodo en garras del inimaginable movimiento. No parece intimidado por la succión divina de la gravedad o por lo que le espera más abajo. Sus brazos están a los costados, sólo ligeramente abiertos. Su pierna izquierda está doblada en la rodilla, casi de manera casual. Su camisa blanca –o casaquilla o sotana– se ondula libremente fuera de sus pantalones negros.



La célebre fotografía de Richard Drew


“Todavía tiene sus zapatillas de bota alta en sus pies. En todas las demás fotografías, la gente que hizo lo mismo que él –es decir, saltar– resulta insignificante ante el telón de fondo de las torres, que asoman como colosos, y ante los sucesos propiamente dichos. Algunos están sin camisa. Sus zapatos salen volando mientras ellos se agitan y caen. Parecen confundidos, como si estuvieran tratando de nadar por el costado de una montaña, colina abajo. El hombre de la fotografía, en cambio, está en perfecta posición vertical, y también lo está de acuerdo con las líneas de los edificios detrás de él. Él los separa, los divide en dos. Todo lo que queda a la izquierda de la foto es la Torre Norte del World Trade Center. Todo lo que está a la derecha es la Torre Sur. Aunque no es consciente del balance geométrico que ha logrado, él es el elemento esencial en la creación de una nueva bandera, un estandarte compuesto sólo por barras de acero que brillan al sol.



“Algunas personas que miran la foto ven en ella estoicismo, fuerza de voluntad, un retrato de la resignación. Otras ven algo más, algo discordante y, por lo tanto, terrible: libertad. Hay algo casi subversivo en la posición del hombre, como si una vez frente a lo inevitable de la muerte hubiera decidido seguirle el paso. Como si él fuera un misil, una lanza, decidido a alcanzar su propio fin. Cinco segundos después de las 09:41 a.m., en el momento en que se tomó la foto, él está, en términos de física pura, acelerando a una velocidad de novecientos ochenta centímetros por segundo elevado al cuadrado. Pronto estará viajando por encima de los doscientos cuarenta kilómetros por hora, y aparece de cabeza. En la foto está congelado. En su vida fuera del encuadre está cayendo y seguirá cayendo hasta desaparecer. El fotógrafo no es ajeno a la historia. Él sabe que se trata de algo que sucederá después.



“Ellos empezaron a saltar poco después de que el primer avión se estrellara contra la Torre Norte, poco después de que empezara el incendio. Siguieron saltando hasta que la Torre se derrumbó. Saltaban por las ventanas que ya estaban rotas y luego, más tarde, por las ventanas que ellos mismos rompían. Saltaban para escapar del humo y del fuego. Saltaban cuando los techos caían y los suelos colapsaban. Saltaban sólo para respirar una vez más antes de morir. Saltaban continuamente de los cuatro costados del edificio y de todos los pisos que estaban por encima y alrededor de la herida fatal del edificio. Saltaban de las oficinas de Marsh & McLennan, la compañía de seguros. De las oficinas de Cantor Fitzgerald, la compañía comercializadora de bonos. De Las Ventanas Sobre el Mundo, el restaurante ubicado en los pisos ciento seis y ciento siete, la cima.



“Durante más de una hora y media, las personas que se lanzaban fueron un torrente que manaba del edificio. Una después de otra, consecutivamente más que en masa, como si cada individuo necesitara ver a otro individuo saltando antes de reunir el coraje para saltar él mismo. Una fotografía, tomada a la distancia, muestra a la gente saltando en una secuencia perfecta, como paracaidistas, formando un arco compuesto de tres personas cayendo en picada y distanciadas por el mismo espacio. De hecho, hubo historias sobre algunos que intentaron hacer paracaidismo antes de que la fuerza generada por su caída arrancara de sus manos las cortinas, los manteles, las telas desesperadamente unidas.



“Todos estaban obviamente vivos en su camino hacia abajo, y su camino hacia abajo duraba cerca de diez segundos. Todos estaban no sólo obviamente muertos a la hora de tocar el suelo, sino destrozados en cuerpo. Uno cayó sobre un bombero y lo mató. El cuerpo del bombero fue ungido por el sacerdote Mychal Judge, cuya propia muerte, tiempo después, fue tomada como ejemplo de martirio luego de que la foto –el cuadro redentor– de los bomberos cargando su cuerpo en medio de los escombros diera la vuelta al mundo. Desde el principio, el espectáculo de la gente destinada a saltar desde los pisos más altos del World Trade Center se resistió a convertirse en un acto de redención. Esas personas fueron llamadas 'saltadores' (“jumpers”), como si representaran una nueva clase. La difícil prueba que cientos soportaron en el edificio y luego en el aire se convirtió también en una prueba para las miles de personas que los miraban desde el suelo.



“Nadie pudo acostumbrarse jamás: nadie que haya visto esas escenas habría querido verlas de nuevo, aunque muchos –por cierto– hayan vuelto a verlas. Cada saltador, sin importar cuántos hubiera, traía consigo horror fresco, provocaba pánico, era una prueba para el espíritu, asestaba un golpe definitivo. De cualquier forma, aquellas caídas a través del espacio eran espeluznantemente silenciosas. Los que gritaban eran aquellos que estaban en tierra. Fue el panorama de los saltadores el que instó al alcalde Rudy Giuliani a decirle a su jefe policial: ‘Ahora estamos en aguas desconocidas’. Fue el panorama de los saltadores el que instó a una mujer a gemir: ‘¡Dios mío, salva sus almas! ¡Están saltando! ¡Oh, por favor, Dios, salva sus almas!’. Y fue, por último, el panorama de los saltadores el que proporcionó la medida correctiva para esos que insistían en decir que aquello que estaban presenciando era ‘como una película’, pues era un final tan inimaginable como insoportable.



“Eran estadounidenses respondiendo al peor ataque terrorista de la historia del mundo con actos de heroísmo, con actos de sacrificio, con actos de generosidad, con actos de martirio y, por una terrible necesidad, con un prolongado acto (si estas palabras pueden ser aplicadas a un asesinato masivo) de un suicidio en masa. En el momento real en que la historia se va creando, lo hace en medio del terror y la confusión, de modo que depende de gente como él, testigo pagado, tener la serenidad de asistir a su creación. Este fotógrafo posee esa serenidad y la tuvo siempre, desde que era joven.



“A los veintiún años estuvo parado justo detrás de Bobby Kennedy en el momento en que le dispararon en la cabeza. Su casaca se manchó con la sangre de Kennedy, pero él saltó sobre una mesa y tomó fotos de los ojos abiertos y abatidos de Kennedy, y luego de Ethel Kennedy agachándose sobre su marido y rogando a los fotógrafos –rogándole a él– que no tomaran fotos. Richard Drew nunca ha hecho algo así. Aunque ha conservado su casaca manchada con la sangre de Kennedy, nunca ha dejado de tomar una fotografía, nunca ha desviado su mirada.



“Trabaja para la agencia de noticias Associated Press. Es periodista. No depende de él rechazar las imágenes que aparecen dentro de su encuadre porque uno nunca sabe cuándo se hace la historia hasta que uno la hace. Ni siquiera depende de él distinguir si un cuerpo está vivo o muerto, porque la cámara no se ocupa de tales distinciones y su negocio es fotografiar cuerpos, como todos los fotógrafos. De hecho, él estaba fotografiando cuerpos aquella mañana del 11 de setiembre de 2001. Por encargo de AP, Drew fotografiaba un desfile de modas de ropa de maternidad en Bryant Park, notable, según él, ‘porque desfilaban modelos realmente embarazadas’. Tenía cincuenta y cuatro años. Usaba anteojos. Era de escasa cabellera, barba canosa y cabeza dura.



“Ese día estaba haciendo lo que siempre hace en los desfiles de modas, delimitando su territorio, cuando un camarógrafo de la CNN con un audífono en el oído dijo que un avión se había estrellado contra la Torre Norte y el editor de Drew llamó a su celular. Él empacó su equipo en un bolso y se las ingenió para tomar el metro hacia el centro de la ciudad. Aunque todavía estaba en funcionamiento, Drew fue el único que lo utilizó. Se bajó en la estación Chambers Street y vio que la torre se había convertido en chimenea. Caminó hacia el oeste, donde las ambulancias se estaban reuniendo, porque los enfermeros ‘no suelen echarnos del lugar de los hechos’. Luego escuchó los gritos ahogados de la gente. La gente en tierra lanzaba gritos ahogados porque algunas personas estaban saltando del edificio.



“Empezó a tomar fotografías con su lente de doscientos milímetros. Estaba parado entre un policía y un asistente de emergencias, y siempre que uno de ellos gritaba ‘¡Allí viene otro!’, su cámara encontraba el cuerpo cayendo y lo seguía hacia abajo durante una secuencia de unas nueve a doce fotografías. Fotografió entre diez y quince de estas personas. No había terror ni confusión en la agencia Associated Press. En vez de eso se impuso la sensación de estar fabricando la historia. Aunque la oficina estaba tan abarrotada de gente como él la había visto siempre, también podía sentirse ‘la maravillosa calma que entra en juego cuando la gente realmente está inmersa en su trabajo’. De modo que Drew hizo lo siguiente: insertó el disco de su cámara digital en su laptop y reconoció al instante lo que sólo su cámara había visto, algo icónico en el prolongado aniquilamiento de un hombre que cae. No tuvo que ver ninguna otra fotografía de la secuencia: no era necesario.



“’En la edición de fotos aprendes a buscar el encuadre. Tienes que reconocerlo. Esa foto saltaba de la pantalla sencillamente por su verticalidad y simetría. Tenía sencillamente esa apariencia’. Envió la imagen al servidor de AP. A la mañana siguiente apareció en la página siete de The New York Times. Se publicó en cientos de periódicos en todo el país, en todo el mundo. El hombre dentro del encuadre, el hombre que cae, no estaba identificado. La mayoría de los periódicos estadounidenses publicó la fotografía que Richard Drew tomó del hombre que cae una sola vez.



“Diarios de todo el país (…) fueron forzados a defenderse contra los cargos que se les imputaba por explotar la muerte de un hombre, quitarle su dignidad, invadir su privacidad y convertir la tragedia en una pornografía de miradas lascivas. La mayoría de las cartas de quejas señalaba lo obvio: alguna persona que viera la imagen podría saber de quién se trataba. Aun así, la fotografía de Drew se convirtió de inmediato en algo icónico y prohibido: el sujeto que caía nunca fue reconocido.



“Un editor del Toronto Globe and Mail envió a un reportero llamado Peter Cheney a resolver el misterio. Al principio, Cheney se sintió abatido ante su tarea. Después de todo, la ciudad completa estaba empapelada con volantes mostrando los rostros de los desaparecidos, de los perdidos y de los muertos. Luego se afanó y envió la fotografía digital a una tienda que la hizo más clara y la mejoró. En ese momento empezó a surgir la información: él pensaba que era probable que no se tratara de un hombre negro, sino de una persona de piel oscura, posiblemente alguien de origen latino. Y la camisa blanca que salía de sus pantalones negros no era una camisa, sino que parecía una especie de túnica, el tipo de casaquillas que usan los empleados de los restaurantes.



“Las Ventanas Sobre el Mundo, ese restaurante ubicado en los pisos ciento seis y ciento siete de la Torre Norte, perdió a setenta y nueve empleados el 11 de septiembre, así como a noventa y un clientes. Era muy probable que el hombre que cae estuviera entre ellos. ¿Pero cuál de todos podía ser? Después de comer, Cheney pasó una noche discutiendo el asunto con unos amigos, luego se despidió y caminó a través de Times Square: fue pasada la medianoche, ocho días después de los ataques. Los afiches de los desaparecidos todavía estaban por todas partes, pero Cheney logró concentrarse en uno que parecía surgir ante él: un afiche con el retrato de un hombre que trabajaba en Las Ventanas Sobre el Mundo de chef de pastelería, vestido con una túnica blanca, que usaba una barba y era latino. Su nombre era Norberto Hernández. Vivía en Queens. Cheney llevó la impresión mejorada de la fotografía de Drew a la familia y se concentró en el hermano de Norberto Hernández, Tino, y en su hermana Milagros. Ellos dijeron que sí, que era Norberto.



“Milagros había visto imágenes de gente saltando aquella terrible mañana, antes de que las estaciones de televisión dejaran de transmitir las escenas. Había visto que uno de los saltadores se distinguía por la gracia de su caída (por su parecido a un clavadista olímpico) y supuso que debía ser su hermano. Ahora lo vio y lo supo. Todo lo que quedaba por hacer era que Peter Cheney confirmara su identificación con la esposa de Norberto y sus tres hijas. Pero ellas no querían hablar con él, sobre todo después de que los restos de Norberto fueran encontrados e identificados por el sello de su ADN, un torso y un brazo. Entonces Cheney asistió al funeral. Llevó consigo la impresión de la fotografía de Drew y se la mostró a Jacqueline Hernández, la hija mayor de Norberto. Ella miró la foto brevemente, luego miró a Cheney y le ordenó que se marchara. Lo que recuerda que le dijo, en medio de su ira, de su ofendido dolor, fue: ‘¡Ese pedazo de mierda no es mi padre!’



“La resistencia a la fotografía, a todas las fotografías, empezó de inmediato. Empezó en el suelo. Una madre susurraba a su distraído niño una mentira piadosa: ‘Son sólo pájaros, cariño’. Bill Feehan, el segundo al mando del departamento de bomberos, capturó a un peatón que estaba filmando vistas panorámicas de los saltadores con su cámara de video, le exigió que la apagara y le espetó: ‘¿Es que no tiene ni un poco de decencia humana?’ Luego él mismo murió cuando el edificio se vino abajo.



“En el día de la historia del mundo más fotografiado y grabado, las imágenes de gente saltando fueron las únicas que se convirtieron, por consenso, en tabú: las únicas imágenes sobre las cuales los estadounidenses se sentían orgullosos de desviar sus ojos. En todo el mundo la gente vio cómo surgía la corriente humana desde la cima de la Torre Norte, pero en Estados Unidos, las cadenas de televisión decidieron no permitir esas imágenes terribles, por supuesto respeto a las familias de aquellos que morían de manera tan pública. La CNN mostró las imágenes en vivo, antes de que la gente que trabajaba en la sala de redacción supiera lo que estaba sucediendo.



“Pero luego, después de lo que Walter Isaacson (por entonces director de la sala de redacción de esa cadena) llama ‘discusiones agonizantes’, sólo las mostraron cuando las personas de las imágenes aparecían borrosas y eran imposibles de identificar. Finalmente dejaron de mostrarlas del todo. Y así continuó. En 9/11, un documental extraído de una cinta de video filmada por los hermanos franceses Jules y Gedeon Naudet, los realizadores incluyeron un sampling acústico del estruendo, de las explosiones veloces que los saltadores hacían al momento del impacto, pero editaron y dejaron afuera lo más perturbador de aquellos sonidos: la extrema frecuencia con la que ocurrían.



“En Rudy, el docudrama protagonizado por James Woods en el papel del alcalde Giuliani, las imágenes de archivo de los saltadores fueron incluidas al principio, pero luego las retiraron. En Here is New York, una extensa exhibición de fotos del 11/9 seleccionadas del trabajo de fotógrafos tanto amateurs como profesionales, la sección titulada ‘Víctimas’ presentaba una sola imagen de los saltadores tomada a una respetuosa distancia. Junto a ella, en la página web de Here is New York, un visitante hace el siguiente comentario: ‘Esta imagen es lo que me alegró de la censura (sic) en la interminable persecución-cobertura mediática’. Más y más, los saltadores –y sus imágenes– fueron quedando relegados a la parte más débil de Internet, esos sitios web provocadores donde es imposible mirar las imágenes sin tener sentimientos de vergüenza y culpa.



“En una nación de voyeuristas, el deseo de enfrentar los aspectos más perturbadores del día más perturbador fue adscrito de alguna manera al voyeurismo, como si la experiencia de los saltadores fuera, en vez de la parte central del horror, algo tangencial, un espectáculo secundario que debería ser olvidado. Y no fue un espectáculo secundario. Los cálculos más respetados de gente que saltó hacia la muerte fueron preparados por The New York Times y USA Today. Ambas cifras difieren drásticamente. El Times, reconocidamente conservador, decidió contar sólo lo que sus reporteros vieron en las imágenes que recolectaron, y obtuvo la cifra de cincuenta personas. El USA Today, cuyos editores utilizaron historias de testigos y evidencia forense, además de lo que encontraron en video, llegó a la conclusión de que al menos doscientas personas murieron al saltar.



“Ambos cálculos de pérdidas humanas son intolerables, pero si el número suministrado por USA Today es acertado, entonces entre el siete y ocho por ciento de aquellos que murieron en Nueva York el 11 de septiembre murieron saltando de los edificios. Esto significa que si consideramos sólo la Torre Norte, de donde proviene la vasta mayoría de saltadores, es probable que el promedio sea una de cada seis personas. Sin embargo, si llamamos al Medical Examiner’s Office de Nueva York para obtener sus propias cifras, no recibiremos una respuesta sino una admonición: ‘No nos gusta decir que saltaron. Ellos no saltaron. Nadie saltó. Fueron forzados hacia el exterior’.



“Las fotografías mienten. Incluso las grandes fotografías. Sobre todo las grandes fotografías. El hombre que cae en la imagen de Richard Drew cayó como lo sugería la foto sólo durante una fracción de segundo. Luego siguió cayendo. La fotografía funcionó como un estudio de la verticalidad perdida, una fantasía de líneas rectas con una figura humana que se astillaba en el centro como una púa. Sin embargo, el hombre que cae cayó en realidad sin la precisión de una flecha ni la gracia de un clavadista olímpico. Cayó como el resto, como todos los demás saltadores: tratando de aferrarse a la vida que estaban dejando. Es decir, cayó de forma desesperada, sin elegancia alguna. En la famosa fotografía de Drew, su humanidad concuerda con las líneas de los edificios. En el resto de la secuencia, otras once tomas, su humanidad es una cosa aparte. El hombre no está engrandecido por la estética. Es simplemente un ser humano, y esa humanidad, asustada y en algunos casos en posición horizontal, destruye cualquier otra cosa de ese encuadre.



Los agujeros dejados por los cuerpos en un techo



“En la secuencia completa de las fotos, la verdad está subordinada a los hechos que emergen despacio, sin piedad, cuadro por cuadro. En esa secuencia, el hombre que cae muestra su rostro a la cámara en dos cuadros anteriores al que fue publicado, y después de eso hay un develamiento, casi un descascaramiento, como si la fuerza generada por la caída le desgarrase de la espalda su casaquilla blanca.



Los saltadores sobre el asfalto



“De hecho, a cualquiera que intente imaginar la identidad del hombre que cae, las pocas características que pueden discernirse de las series originales de fotos le generan tantas posibilidades como las que excluyen. Existe, sin embargo, un hecho decisivo. Quienquiera que sea el hombre que cae llevaba una camiseta de color naranja brillante debajo de su camisa blanca. Es ese hecho indiscutible el que revela la fuerza brutal de la caída. Nadie puede saber si la túnica o la camisa, abierta por la parte posterior, está saliéndose de su cuerpo por la fuerza, o si la caída sencillamente está desgarrando la tela y haciéndola pedazos. Pero cualquiera puede notar que lleva una camiseta naranja.



Los cadáveres de los saltadores


“Si vieran estas fotografías, los miembros de su familia podrían comprobar que llevaba una camiseta naranja. Podrían recordar incluso si tenía una camiseta naranja, si era el tipo de persona que usaría una camiseta naranja o si usaba una aquella mañana. Seguramente lo sabrían. De seguro alguien podría recordar qué llevaba puesto cuando fue a trabajar esa última mañana de su vida. Pero ahora el hombre que cae está cayendo a través de algo más que el puro cielo azul. Está cayendo a través de los vastos espacios de la memoria y está cogiendo velocidad. Neil Levin, director ejecutivo del Port Authority de Nueva York y Nueva Jersey, desayunó en Las Ventanas Sobre el Mundo de la Torre Norte del World Trade Center la mañana del 11 de septiembre. Nunca volvió a su casa.



“Su esposa, Christie Ferer, no habla de nada relacionado con su muerte. Ella trabaja para el intendente de Nueva York como enlace entre las oficinas del municipio y las familias del 11/9. Y ha volcado en su trabajo toda la energía provocada por un dolor que, antes del primer aniversario del ataque, la hizo visitar a ejecutivos de televisión para pedir que en las emisiones conmemorativas no fuesen a utilizar las escenas más perturbadoras, incluyendo las de los saltadores. También es amiga cercana de Eric Fischl, tal como lo era su marido, de modo que cuando el artista se lo pidió, ella consintió echar un vistazo a la escultura Tumbling woman. Según sus palabras, la escultura le ‘revolvió las entrañas’, pero sintió que Fischl tenía el derecho de crearla y exhibirla”.



La escultura Tumbling woman, en memoria de los saltadores





El ataque a la Torre Sur
Marwan Yousef al-Shehhi, nació el 9 de mayo de 1978. Era un estudiante de los Emiratos Árabes Unidos que se trasladó a Hamburgo (Alemania) en 1996 y pronto entabló en una estrecha amistad con Mohamed Atta, Ziad Jarrah y Ramzi Binalshibh.



Marwan al-Shehhi


Juntos formaron "La Célula de Hamburgo" perteneciente a Al Qaeda e inspirados por las palabras de Osama bin Laden en un video, planearon los atentados del 11 de septiembre.



Marwan al-Shehhi en una reunión


Ahmed al-Ghamdi nació el 2 de julio de 1979 en Arabia Saudita. Dejó la escuela para combatir en Chechenia en 2000 y probablemente fue enviado a entrenar con Al Qaeda en campos de entrenamiento de Afganistán. Llegó a Estados Unidos en mayo de 2001 con visado de turista. Acompañó a Al-Shehhi en su plan para secuestrar el vuelo 175. Antes de eso, dejó un mensaje grabado en video con sus últimas voluntades.



Ahmed al-Ghamdi


Al-Shehhi obtuvo la licencia de piloto comercial durante un entrenamiento en el sur de Florida, al igual que el secuestrador y cabecilla del ataque, que pilotó el vuelo American Airlines 11, Mohamed Atta. El grupo de secuestradores del vuelo 175 incluía a Fayez Banihammad y a tres saudies: Hamza al-Ghamdi, Ahmed al-Ghamdi, y Mohand al-Shehri.



Mohand al-Shehri


El 13 de agosto de 2001, Marwan al-Shehhi adquirió dos cuchillos de bolsillo de unos 10 centímetros en una tienda de deportes en Boynton Beach, Florida, mientras que Banihammad compró dos sets de cuchillos en un Wal-Mart, y Hamza al-Ghamdi compró una navaja multiusos del tipo Leatherman Wave.



Documentos de Marwan al-Shehhi



A comienzos de septiembre de 2001, los secuestradores del vuelo 175 llegaron a Boston desde Florida. Hamza al-Ghamdi y Ahmed al-Ghamdi llegaron juntos el 7 de septiembre, y se registraron en el Charles Hotel en Cambridge, Massachusetts. Al día siguiente, se trasladaron al hotel Days Inn en Boston.



Hamza al-Ghamdi


Fayez Banihammad voló de Florida a Boston, junto con Mohand al-Shehri, el 8 de septiembre, y se registraron el mismo día en el Milner Hotel en Boston.



Fayez Banihammad


Marwan al-Shehhi llegó a Boston el 9 de septiembre, y se alojó en el Milner Hotel, donde compartió habitación con Mohamed Atta. La mañana del 11 de septiembre, después de pagar la factura del Days Inn Hotel, un taxi llevó a Hamza al-Ghamdi y a Ahmed al-Ghamdi al Aeropuerto Internacional de Boston. Ahmed al-Ghamdi y Hamza al-Ghamdi llegaron al mostrador de facturación de United Airlines a las 06:20 horas, donde Ahmed al-Ghamdi facturó dos bolsas. Ambos secuestradores dijeron que querían adquirir su tarjeta de embarque, pensando que lo que realmente tenían eran unos pedazos de papel. Tuvieron algún problema para contestar las preguntas de seguridad estándar, así que el agente del mostrador se vio obligado a repetirles las preguntas muy despacio, hasta que ambos dieron las respuestas correctas. El piloto del secuestro, Marwan al-Shehhi, facturó una maleta a las 06:45 y los secuestradores restantes, Fayez Banihammad y Mohand al-Shehri, facturaron a las 06:53. Banihammad facturó dos maletas. Ninguno de los secuestradores fue seleccionado para un examen extra por el sistema informático asistido de preselección de pasajeros (CAPPS).



Ahmed al-Ghamdi captado por una cámara de seguridad


El 175 de United Airlines 175 era un vuelo regular doméstico de pasajeros, con origen en el Aeropuerto Internacional de Boston y con destino en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. El United Airlines 175 de ese día era un avión del tipo Boeing 767-222, con registro N612UA, y capacidad para 168 pasajeros.






El vuelo 175 de United Airlines


Los nueve miembros de tripulación incluían al piloto Victor Saracini, Primer Oficial Michael Horrocks, y a los asistentes de vuelo Robert Fangman, Amy Jarret, Amy King, Kathryn Laborie, Alfred Marchand, Michael Tarrou, y Alicia Titus.



Victor Saracini y Michael Horrocks



Shehhi y los otros secuestradores embarcaron en el avión del vuelo United Airlines 175 entre las 07:23 y las 07:28. Banihammad embarcó primero y se sentó en primera clase en el asiento 2A, mientras que Mohand al-Shehri se sentó en el 2B. A las 07:27, Shehhi y Ahmed al-Ghamdi embarcaron, y se sentaron en business class, en los asientos 6C y 9D respectivamente. Un minuto más tarde, Hamza al-Ghamdi embarcaba y se sentaba en el 9C.



La lista y distribución de pasajeros y tripulación en el Vuelo 175 de United Airlines (click en la imagen para ampliar)


El vuelo, que tenía prevista su salida para las 08:00 horas, comenzó el retroceso a las 07:58 de la puerta 19 en la Terminal C, y despegó a las 08:14. A las 08:33, alcanzaba la altitud de crucero de 31,000 pies (10.000 mts. de altura), momento en el cual el servicio de a bordo comenzó a funcionar. A las 08:37, los controladores aéreos preguntaron a los pilotos del vuelo 175 si podían ver al vuelo 11 de American Airlines. La tripulación respondió que tenían al vuelo 11 localizado a 29,000 pies, y los controladores dieron orden al vuelo 175, para que virase y esquivase a este avión, que para entonces ya estaba en poder de Mohamed Atta y sus comandos.



Los terroristas del Vuelo 175 de United Airlines (click en la imagen para ampliar)


Los pilotos declararon que habían escuchado una transmisión sospechosa antes del despegue. "Sonaba como si alguien nervioso hubiese cogido el micrófono y hubiese pedido a la gente que se mantuviese en sus asientos", declaró la tripulación. Esta fue la última transmisión del vuelo 175. El secuestro ocurrió entre las 08:42 y las 08:46 horas. Marwan al-Shehhi, junto con los otros miembros de su comando, amenazaron a los tripulantes y pasajeros del vuelo 175 de United Airlines utilizando los cuchillos y navajas que habían adquirido. Los secuestradores entraron a la fuerza en la cabina de mando, tras unos veinte minutos de vuelo, interrumpiendo desde ese momento el control del piloto y del primero de a bordo.



Aproximadamente a las 08:48 horas, las primeras imágenes de la Torre Norte ardiendo fueron transmitidas en vivo por televisión. CNN tuvo una cobertura continua a partir de ese momento. Entretanto, en el vuelo 175, Marwan al-Shehhi, quien había recibido instrucción de pilotaje, tomó los controles de la aeronave. Los controladores de tráfico aéreo, supusieron que pasarían por algún problema técnico y que, debido a ello, se debía el corte en las comunicaciones. A las 08:47, el código de transpondedor cambió una vez, pero volvió a modificarse antes de un minuto, y comenzó a desviarse de su curso programado. Pero los controladores del vuelo decidieron no notificarlo hasta unos minutos más tarde: a las 08:51. A diferencia del vuelo 11 de American Airlines, que había desconectado su transpondedor, los datos del vuelo 175 se mantuvieron completamente representados. Además, a las 08:51, el vuelo 175 modificó su altitud.



Trayectoria del Vuelo 175


El tripulante de vuelo, Robert Fangman, llamó a la oficina de United Airlines en San Francisco a las 08:52, y habló con Marc Policastro. Fangman confirmó el secuestro, y dijo que los secuestradores probablemente estaban pilotando el avión.



Robert Fangman


También dijo que ambos pilotos habían sido asesinados, y que otro tripulante de vuelo había sido acuchillado. Después de 1 minuto y 15 segundos, la llamada se cortó. Policastro intentó reiteradas veces contactar con la cabina, mediante mensajes, usando el sistema ACARS.



Marc Policastro


A las 08:52, Peter Hanson llamó a su padre, Lee Hanson, que se encontraba en Easton, Connecticut, contándole lo del secuestro. Hanson viajaba con su mujer, Sue, y su hija de dos años y medio, Christine. Entre susurros, Hanson dijo que los secuestradores habían tomado la cabina, que un auxiliar de vuelo había sido acuchillado, y que probablemente habría algún muerto en la parte delantera del avión. También dijo que el avión estaba volando de manera irregular. Hanson preguntó a su padre si podría contactar con United Airlines, pero Lee no lo pudo hacer, así que en lugar de eso, llamó a la policía.



Peter Hanson


Durante los siguientes tres minutos, el controlador intentó, de manera infructuosa, contactar con el vuelo 175; lo que le hizo desviar a tráficos cercanos de las proximidades del vuelo 175. Al cabo de este tiempo, el avión estuvo a punto de colisionar en el aire con el vuelo 2315 de Delta Airlines, quedando reflejado que el avión pasó a sólo 200 pies, mientras el controlador aéreo, David Bottiglia, intentaba desesperadamente que el Delta 2315 efectuase una maniobra evasiva. Bottiglia fue la primera persona en el centro de control en darse cuenta de que el vuelo 175 se encontraba bajo secuestro cuando le dio instrucciones para que virara sin resultado alguno. El vuelo 175 no respondió; en lugar de ello, aceleró y se fue directo hacia el vuelo Delta Air Lines 2315. El controlador ordenó al piloto de Delta: "Efectúe la maniobra evasiva que considere necesaria. Tenemos un avión que no sabemos qué está haciendo". Momentos antes de la colisión del vuelo 175, evitó una colisión con el vuelo 7 de Midwest Express.



La Torre de Control durante la crisis


A las 08:55, un supervisor del centro de control aéreo de Nueva York, notificó al jefe del centro de operaciones que el vuelo 175 se consideraba secuestrado y David Bottiglia, quien siguió la pista del vuelo 175, hizo la siguiente observación: "Nosotros debemos tener un secuestro allí arriba, dos para ser exactos". A las 08:58, el avión puso rumbo a la ciudad de Nueva York y pasó por debajo de los 28,500 pies sobre Nueva Jersey. Desde este momento, a las 08:58 aproximadamente, cuando Al-Shehhi completó el viraje hacia la ciudad de Nueva York hasta el momento del impacto, efectuó una bajada en picado con motores, descendiendo más de 24,000 pies en cuatro minutos y cuarenta segundos, alcanzando una media de descenso de más de 5,000 pies por minuto. El controlador aéreo de Nueva York, David Bottiglia, notificó que él y sus compañeros "hemos hecho el cálculo de altitudes y ellos están descendiendo, directo a tierra, a 10,000 pies por minuto. Esto es absolutamente inaudito para un avión comercial".



David Bottiglia


El tripulante de vuelo Robert Fangman, así como dos pasajeros (Peter Hanson y Brian David Sweeney), efectuaron llamadas telefónicas desde el vuelo 175 de United Airlines, haciendo uso de los teléfonos GTE de la aeronave, situados en la cola del avión. La grabación del teléfono, indicó que Garnet Bailey efectuó cuatro llamadas telefónicas, intentando localizar a su mujer.



Garnet Bailey


Brian David Sweeney intentó llamar a su esposa a las 8:58, pero finalmente le dejó un mensaje diciéndole que el avión había sido secuestrado. Después llamó a sus padres a las 09:00, y habló con su madre, Louise. Sweeney. Le contó a su madre lo del secuestro, y mencionó que los pasajeros estaban considerando entrar a la fuerza en la cabina y tomar el control del avión.



Brian David Sweeney


Peter Hanson llamó por segunda vez a su padre a las 9:00. En esa llamada le dijo: “Esto está cada vez peor, papá. Una azafata ha sido acuchillada. Parece que tienen cuchillos y una maza. Dicen que tienen una bomba. Lo estamos pasando muy mal en el avión. Los pasajeros están vomitando o tienen náuseas. El avión sufre muchas sacudidas. Creo que el piloto no está manejando el avión. Creo que estamos descendiendo. Creo que intentan volar hasta Chicago o algún lugar parecido y volamos entre edificios. No te preocupes, papá. Si algo ocurre, será muy rápido. Oh, Dios mío... ¡Oh Dios mío, oh Dios mío!" Antes que la llamada se cortara, Hanson escuchó a una mujer gritar.



El segundo avión se aproxima a las Torres Gemelas



A las 09:00 horas, los bomberos discutían qué debían hacer en relación con la otra Torre Gemela. No está claro que acciones ordenó el jefe de bomberos, Gancy, en referencia a la Torre Sur.




Información contradictoria dice que un equipo de bomberos fue a coordinar y evaluar si el fuego podía afectar al edificio por convección o radiación, y a intentar calmar a los desesperados habitantes de la Torre Norte.



El proceso de evacuación se estaba llevando a cabo a buen ritmo debido a que los ascensores funcionaban con normalidad. Pese al horror que implicaba ver caer a las personas que saltaban desde lo más alto de la Torre Norte, la ciudad de Nueva York fue protegida por dieciocho equipos de rescate y un total de 110,000 bomberos.



Para ese momento, el Servicio de Bomberos estaba concentrado en ayudar a evacuar la Torre Norte, ignorando que otro avión se aproximaba raudamente.




A las 09:01, dos minutos antes del impacto, el United Airlines 175 continuó su descenso hacia el Bajo Manhattan. La Torre de Control de Nueva York estaba alerta de otro vuelo bajo, que según el monitor había efectuado un circuito por Nueva Jersey, luego sobre Staten Island y por el Embarcadero de Nueva York en los últimos segundos.




Habían pasado diecisiete minutos desde el impacto del primer avión. A lo lejos, Marwan al-Shehhi vio la Torre Norte del World Trade Center envuelta en llamas. Supo que Mohamed Atta y sus demás compañeros habían conseguido su cometido. Dirigió entonces el avión hacia la otra torre, como estaba planeado.




Según los testigos, así como lo que se ve en el video, el avión parece efectuar un viraje a la izquierda; intentaba colapsar un mayor número de plantas gracias a las alas. En el momento del golpe, el avión estaba escorado a la izquierda.



Los asientos del lateral izquierdo fueron los que tuvieron una mejor panorámica de la aproximación a las Torres Gemelas, que terminó con un fogonazo en el momento final del vuelo.



El impacto del segundo avión






El vuelo 175 se estrelló en la parte sur de la Torre Sur del World Trade Center a las 09:03:02, volando a aproximadamente 545 mph (975 km/h) e impactando entre las plantas 77 y 85, con aproximadamente 40,000 litros de combustible.






A bordo viajaban 56 pasajeros (incluyendo a los cinco secuestradores) y nueve miembros de la tripulación; ninguno de ellos sobrevivió. Cientos de personas más murieron en la Torre y sus alrededores, presa de las explosiones y los incendios.




Alrededor de 600 personas murieron instantáneamente o quedaron atrapadas en los pisos superiores tras el impacto en la Torre Sur. En el momento del impacto, gran cantidad del combustible ardió al momento, provocando una inmensa bola de fuego que pudo ser fotografiada por los reporteros y grabada por camarógrafos profesionales y amateurs.




Las imágenes del accidente fueron tomadas en video desde diversos puntos bien localizados, que incluían desde la televisión retransmitiendo en directo, a videos de aficionados. Aproximadamente cien cámaras fotográficas tomaban instantáneas momentos antes del impacto.



Las imágenes en video, aparecieron durante todo el día en todos los programas informativos, que lo pusieron un sinfín de veces, aunque en los siguiente días, se establecieron restricciones en la distribución de este documento.




Además de provocar la destrucción de numerosas vigas de carga del perímetro y del núcleo de las Torres, como consecuencia del impacto se quemaron unos 38,000 litros de combustible de avión, originando incendios en las áreas de oficinas.





Parte del combustible bajó por el hueco de al menos un ascensor en cada edificio, explotando en los pisos 77, 52 y 22 y en el lado oeste de la recepción.



Secuencia del segundo impacto (click en la imagen para ampliar)





El pánico
Los presentadores de noticias, reporteros y espectadores tenían poca idea de lo que había sucedido en el Bajo Manhattan, pero había algunas personas que ya conocían lo que ocurría.



La trayectoria de los aviones (click en la imagen para ampliar)


Para ese momento, la Administración Federal de Aviación (FAA), el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD), el Centro de Mando Militar Nacional, el Pentágono, la Casa Blanca, el Servicio Secreto y el Comando Estratégico de Canadá, sabían que varios aviones comerciales había sido secuestrados.



Las Torres Gemelas en llamas


Eran conscientes de que el primer avión había sido estrellado deliberadamente contra la Torre Norte del World Trade Center, que un segundo avión estaba muy alejado de su curso e iba en dirección a Manhattan, y les acababa de llegar el informe de que un tercer avión se había desviado y estaba volando hacia Washington, DC.



Algunas personas en la Emma E. Booker Elementary School también recibieron la noticia de los sucesos de Nueva York antes de que Bush llegara.



Alrededor de las 08:50 horas, la reportera de televisión Jackie Barron del canal de Tampa, Florida, estaba hablando por teléfono con su madre, quien mencionó los informes de las primeras noticias.



Casi al mismo tiempo, Brian Goff, un reportero de la cadena Fox en Tampa, fue informado de lo mismo a través de su teléfono celular.



El congresista por Florida, Dan Miller, quien esperaba delante de la escuela como parte de una comitiva oficial de recepción, fue informado por un asistente sobre el accidente a las 08:55, poco antes del arribo de Bush.



La Capitana de la Marina, Deborah Loewer, directora de la Sala de Situación de la Casa Blanca, viajaba en la caravana cuando recibió un mensaje de un nuevo asistente en Washington sobre lo ocurrido en la Torre Norte.



Loewer dijo que tan pronto como el coche llegó a su destino, corrió rápidamente hacia Bush. Le dijo que un avión había "impactado el World Trade Center. Esto es todo lo que sabemos".



Al enterarse de que un avión había chocado contra una de las Torres Gemelas, Bush le contestó: “¡Vaya piloto más malo! ¡Mira que chocar contra un edificio!”



Casi enseguida, Bush recibió una llamada de Condolezza Rice, encargada de la Seguridad Nacional.



Un periodista de AP señaló: "Bush no parecía preocupado después de la llamada telefónica. Sólo dijo: ‘vamos a seguir adelante, vamos a hacer lo de leer de todos modos’.



“Lo que pudo y debería haber hecho es dejar la Emma E. Booker Elementary School de inmediato, abordar el Air Force One e irse de Sarasota a Washington sin perder un instante. Pero no lo hizo".



Bush entró al aula, donde fue recibido por la maestra Sandra Kay Daniels. Era un acto para promover las reformas educativas del gobierno. Alguien le dio a Bush un ejemplar del libro The pet goat, el cual el mandatario sostuvo al revés un rato antes de darse cuenta de ello.



Bush llega a la Emma E. Booker Elementary School



La maestra le mostró las lecciones de lectura que los niños llevaban. Luego, todos pasaron a leer ante el presidente. Había alrededor de 150 personas en el aula, pero sólo 16 de ellos eran estudiantes.




Algunos de los agentes del Servicio Secreto de Bush vieron el segundo choque en directo por televisión en una sala contigua.




El Secretario de Prensa Ari Fleischer, en la misma habitación que George W. Bush, pero no cerca de él, de inmediato recibió la noticia en su buscapersonas.



La lectura ante Bush


A las 09:07 horas, el Jefe de Gabinete, Andrew Card, estaba en un cuarto cercano cuando escuchó la noticia. Esperó hasta que hubo una pausa en el ejercicio de lectura para entrar y decirle a Bush lo ocurrido.



El aviso




Le avisó que un segundo avión se había estrellado contra la Torre Sur y que Estados Unidos se encontraba bajo un ataque terrorista. Que Nueva York era un caos y que había, probablemente, cientos de muertos.




Pese a la gravedad de la situación, Bush se quedó sentado durante siete minutos más, escuchando cómo los niños seguían leyendo el cuento infantil sobre una cabra que devoraba todo a su paso. De vez en cuando, hacía a los niños una serie de preguntas para animarlos. “¡Qué bien leen!”, exclamó mientras Estados Unidos era blanco del peor ataque de su historia.



Para las 09:08, la FAA prohibió todos los despegues que se dirigieran hacia o pasaran sobre el espacio de Nueva York. A las 09:17 horas, la Agencia Federal de Aviación cerró todos los aeropuertos de la ciudad de Nueva York.



La FAA durante la crisis


Aviones caza comenzaron a surcar el cielo, buscando otros vuelos secuestrados. Los pilotos militares deben tener el permiso de la Casa Blanca, ya que sólo el presidente tiene la autoridad para ordenar derribar una aeronave civil.



Vistas de las Torres Gemelas desde el Empire State, el Puente de Brooklyn y la Estatua de la Libertad




Pero Bush no estaba disponible: seguía oyendo las aventuras de la cabrita. A pesar de que varios combatientes habían sido enviados para defender la ciudad de Nueva York, el piloto de uno de los aviones que volaban para interceptar el vuelo 175 señaló que no habría importado si se encontrara de frente con el avión, ya que sólo Bush podía ordenar el derribo, y Bush no estaba haciendo nada.



La evacuación de las Torres Gemelas






Mientras tanto, en Washington, agentes del Servicio Secreto irrumpieron en la oficina de la Casa Blanca del vicepresidente Dick Cheney. Lo llevaron hasta el sótano y luego a través de un largo túnel, hasta el bunker subterráneo.







Y en Florida, cuando la lección terminó, Bush le dijo a los niños: "Estos son grandes lectores. Muy impresionante. ¡Gracias a todos por haberme mostrado sus habilidades de lectura! Apuesto a que también leen más que ver televisión. ¿Alguien hace eso? ¿Alguien lee más que ver la televisión?” Varios niños levantaron la mano.



"¡Oh, es genial! Muy bien. ¡Muy importante para la práctica! Gracias por invitarme. Estoy muy impresionado". Bush continuó hablando, aconsejando a los niños para que permanecieran en la escuela y fueran buenos ciudadanos. Un estudiante le preguntó algo a Bush y él le dio una respuesta rápida sobre su política educativa.



Luego hubo una sesión final de fotos. Bush aparece sonriendo y charlando con los niños. Se tomó fotos con la maestra. Un periodista no aguantó más y le preguntó si tenía alguna declaración sobre lo que estaba ocurriendo en Nueva York, pero Bush dijo que más tarde haría una declaración.



Los heridos en Nueva York





La sesión de fotografías siguió. Finalmente, la prensa fue conducida afuera del aula. Bush se dirigió entonces a un aula vacía al lado, donde estaba su personal. Dado que el programa de Bush debía terminar a las 09:20 horas, salió del salón de clases sólo un par de minutos antes de lo previsto.



Bush en al aula, con su equipo


Un vocero de la Casa Blanca declararía después: "El Presidente pensó por un segundo o dos en levantarse y salir de la habitación. Sin embargo, la lectura se acercaba a su fin y no quería alarmar a los niños". Era una excusa absurda, teniendo en cuenta los riesgos de seguridad nacional y la importancia de tomar de decisiones como Comandante en Jefe. Para ese instante, se sospechaba que habían sido secuestrados once aviones. En vez de irse al avión presidencial, Bush se puso a escribir notas en unas tarjetas para dar un discurso en la misma escuela.



A las 09:21, todos los túneles, puentes y caminos que conducían a Manhattan fueron cerrados. Nueva York era un caos.



Los testigos





Había pedazos de los aviones en las calles y los incendios estaban fuera de control. La policía, los bomberos y los rescatistas no se daban abasto.



Los restos de los aviones





Para las 09:26, la FAA prohibió los vuelos en todo el país. Nunca en la historia de Estados Unidos había ocurrido aquello.



Los aeropuertos en alerta


Richard Clark, encargado de la oficina anti-terrorista, organizó una video conferencia desde la Casa Blanca entre los más altos jefes militares, para organizar la respuesta.







A las 09:30 horas, Bush dio una breve conferencia de prensa dentro de la escuela. Hizo su primer discurso sobre los ataques informando que “se trata aparentemente de un acto terrorista”.



El mensaje de Bush desde la escuela





Después fue trasladado por el Servicio Secreto hasta el aeropuerto de Florida, donde se encontraba el Air Force One.



Bush en su limousina de camino al aeropuerto


Bush estuvo en el aeropuerto 27 minutos más. Mientras tanto, la crisis en Nueva York continuaba. La calle estaba llena de los cadáveres de los saltadores, había miles de papeles volando por doquier, la gente seguía siendo evacuada de las dos Torres Gemelas y el caos era cada vez mayor.



World Trade Center: una vida breve (click en la imagen para ampliar)





El ataque al Pentágono
El vuelo 77 de American Airlines fue el tercer vuelo secuestrado esa mañana. Los secuestradores fueron dirigidos por el saudí Hani Hanjour, quien llegó a Estados Unidos en 1990. Entrenó en el CRM Airline Training Center de Scottsdale (Arizona), obteniendo su certificado de piloto comercial de la FAA en abril de 1999. Quiso ser piloto de la aerolínea Saudi Arabian Airlines, pero fue rechazado cuando se presentó a la Escuela Civil de Aviación en Yida en 1999; posteriormente el hermano de Hanjour explicó que, frustrado por no encontrar un empleo, Hanjour “cada vez más volvió su atención hacia los textos religiosos y cintas de cassette de los predicadores militantes islámicos”.



Hani Hanjour


Hanjour abandonó su país natal a finales de 1999, diciendo a su familia que se iba a los Emiratos Árabes Unidos para trabajar en una aerolínea. En lugar de eso, se cree que Hanjour terminó en Afganistán, donde los reclutas de Al Qaeda eran examinados para ver las habilidades especiales con que contaban. Habiendo escogido a los miembros de la Célula de Hamburgo, los líderes de Al Qaeda seleccionaron a Hanjour para comandar el cuarto equipo de secuestradores.



En diciembre de 2000, Hanjour llegó a San Diego, California, uniéndose a los secuestradores Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar, quienes habían estado allí desde noviembre de 1999.



Khalid al-Mihdhar




Poco después de su llegada, Hanjour y Nawaf al-Hazmi se fueron juntos a Mesa, Arizona, donde Hanjour comenzó a hacer un curso de actualización en la academia Arizona Aviation.



Nawaf al-Hazmi



En abril de 2001, se trasladaron a Falls Church, Virginia, donde esperaron la llegada de los secuestradores restantes; uno de esos hombres, Majed Moqed, llegó el 2 de mayo de 2001 junto a Ahmed al-Ghamdi, secuestrador del vuelo 175, al Aeropuerto Internacional Washington-Dulles, proveniente de Dubái, y se trasladaron a un apartamento junto a al-Hazmi y Hanjour.



Majed Moqed



El 21 de mayo de 2001, Hanjour alquiló una habitación en Paterson, Nueva Jersey, donde permaneció con los otros secuestradores hasta finales de agosto. Salem al-Hazmi, el último secuestrador del vuelo 77, arribó al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, proveniente de los Emiratos Árabes Unidos, el 29 de junio en compañía de Abdulaziz al-Omari, secuestrador del vuelo 11, y permaneció con Hanjour.



Salem al-Hazmi


Hani Hanjour recibió instrucción en tierra y practicó vuelos en el Air Fleet Training Systems de Teterboro y en la Caldwell Flight Academy en Fairfield, ambos en Nueva Jersey. Hanjour abandonó Paterson y llegó al Valencia Motel en Laurel, Maryland, nueve días antes de los atentados, el 2 de septiembre; mientras permaneció allí, Hanjour y los otros secuestradores entrenaron en el Gold's Gym de Greenbelt.



Salem al-Hazmi poco antes de los secuestros


Un día antes del secuestro, completó un vuelo de certificación utilizando un sistema de reconocimiento del terreno para la navegación, en el Congressional Air Charters de Gaithersburg. Ese mismo lunes, Nawaf al-Hazmi, acompañado de otros secuestradores, se registró en el hotel Marriott en Herndon, Virginia.



Hani Hanjour captado por una cámara de seguridad


Los terroristas llegaron temprano al Aeropuerto Internacional Washington-Dulles, en las afueras de Washington D.C. A las 07:15 horas, Khalid al-Mihdhar y Majed Moqed se registraron en la taquilla de American Airlines para el vuelo 77, y llegaron al puesto de control de seguridad de los pasajeros unos minutos más tarde, a las 07:18. Ambos hombres llegaron al detector de metales y fueron sometidos a inspección secundaria. Moqed siguió activando la alarma, por lo que se le inspeccionó con una barra manual. Los hermanos al-Hazmi se registraron juntos a las 07:29; Hani Hanjour, en cambio, se registró a solas, y llegó al control de seguridad a las 07:35, seguido de Salem y Nawaf al-Hazmi.



La visa de Nawaf al-Hazmi


Éste último hizo sonar la alarma del detector de metales. El vigilante del puesto de control nunca pudo resolver qué había activado la alarma. Como se ve en imágenes de seguridad publicadas más tarde, Nawaf al-Hazmi parecía tener un elemento no identificado en su bolsillo trasero, pero las navajas de cuatro pulgadas, no obstante, eran permitidos por la FAA como parte del equipaje de mano. Argenbright Security operaba los puestos de control de seguridad del aeropuerto, bajo contrato con United Airlines.



Hani Hanjour en el aeropuerto


Los cinco secuestradores también fueron seleccionados para revisión adicional de su equipaje. En el caso de Hani Hanjour, Khalid al-Mihdhar y Majed Moqed, porque los criterios del Sistema de Preselección de Pasajeros Asistido por Computadora (CAPPS) los seleccionaron para tal fin; mientras que los hermanos al-Hazmi lo fueron por no haber proporcionado información adecuada y ser considerados como sospechosos por el agente de la recepción de la aerolínea.



La visa de Khalid al-Mihdhar


El avión utilizado en el vuelo 77 de American Airlines era un Boeing 757 de matrícula N644AA. Su capacidad era de 176 pasajeros, pero con 58 viajeros a bordo del avión el 11 de septiembre, el factor de carga era del 33%. Además, el martes era el día de la semana con menos pasajeros, con el mismo nivel de factor de carga visto todos los martes, en los tres meses previos al vuelo secuestrado.



El vuelo 77 de American Airlines


Conformaban su tripulación el piloto Charles Burlingame, el copiloto David Charlebois, y los auxiliares de vuelo Michele Heidenberger, Jennifer Lewis, Kenneth Lewis, y Renee May.



Charles Burlingame y David Charlebois



Hanjour, al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi no registraron ningún bolso para el vuelo; el equipaje de Moqed y Salem al-Hazmi se mantuvo con ellos hasta el momento en que abordaron. Para las 07:50, los cinco habían pasado la seguridad del aeropuerto llevando consigo cuchillos y cutters, y abordaron el avión con rumbo a Los Ángeles. En el vuelo, Hani Hanjour estaba sentado al frente en el asiento 1B, Salem y Nawaf al-Hazmi estaban sentados en primera clase en los asientos 5E y 5F, Majed Moqed y Khalid al-Mihdhar estaban sentados más atrás en el 12A y 12B, en clase económica. El vuelo estaba programado para partir a las 08:10, pero terminó saliendo con diez minutos de retraso por la puerta D26 de Dulles.



La lista y distribución de pasajeros y tripulación en el Vuelo 77 de American Airlines (click en la imagen para ampliar)


El vuelo 77 fue secuestrado entre las 08:51 y las 08:54 horas, pocos minutos después de que el vuelo 11 se hubiera estrellado contra la Torre Norte del World Trade Center en Manhattan.



Los terroristas del Vuelo 77 de American Airlines (click en la imagen para ampliar)


La última comunicación por radio desde la cabina del piloto al control del tráfico aéreo se produjo a las 08:50. A las 08:54, el avión comenzó a desviarse de la trayectoria de vuelo asignada y comenzó a dirigirse hacia el sur. Los secuestradores activaron el piloto automático en dirección a Washington D.C.



Alrededor de las 08:56, el avión dio la vuelta y el transponedor fue desactivado; en ese momento, la FAA era consciente de que había una emergencia a bordo del avión. A esa hora, el vuelo 11 de American Airlines ya había sido estrellado en Nueva York y se sabía que el vuelo 175 de United Airlines había sido secuestrado, unos minutos antes de impactarse también contra el World Trade Center.



Trayectoria del Vuelo 77


Tras tener conocimiento de este segundo secuestro que involucraba a los aviones de American Airlines, y el secuestro concerniente a United Airlines, el Vicepresidente Ejecutivo de American Airlines, Gerard Arpey, ordenó la suspensión de todos los vuelos de la compañía a nivel nacional. El Centro de Control de Tráfico Aéreo de Indianápolis, así como los despachadores de American Airlines, realizaron varios intentos, todos en vano, de contactar con la aeronave. En el momento en que el avión era secuestrado, volaba sobre una zona con limitada cobertura de radar. Con los controladores aéreos sin poder contactar con la cabina del avión por radio, un funcionario de Indianápolis declaró que el avión se había estrellado, posiblemente, a las 09:09.



Gerard Arpey


Dos pasajeros en el interior del avión lograron realizar llamadas telefónicas para contactar personas en tierra. A las 09:12, la auxiliar de vuelo Renee May llamó a su madre, Nancy May, en Las Vegas. Durante la llamada, que duró casi dos minutos, May dijo que su vuelo estaba siendo secuestrado por seis individuos y que habían sido trasladados a la parte trasera del avión. May pidió también a su madre que contactara a American Airlines, lo que ella y su esposo hicieron con rapidez. Así pues, la aerolínea ya estaba al tanto de la situación.



Renee May


Entre las 09:16 y las 09:26, la pasajera Barbara Olson se comunicó con su esposo, el Procurador General de los Estados Unidos, Theodore Olson, y reportó que el avión había sido secuestrado y que los asaltantes portaban cuchillos, bisturíes y cutters. Le dio a conocer que los pasajeros, y posiblemente la tripulación, habían sido llevados a la parte posterior del avión, y que los secuestradores no eran conscientes de su llamada.



Barbara Olson


Tras un minuto en la conversación, la llamada se cortó. Theodore Olson contactó al Centro de Comando del Departamento de Justicia, y pese a intentar contactar al Fiscal General John Ashcroft, no logró hacerlo.



Theodore Olson


Barbara Olson era comentarista y conductora de noticias en televisión; había trabajado en CNN y Fox News, entre otras cadenas. Cerca de cinco minutos después, llamó a su esposo una vez más, le dijo que el piloto había anunciado que el vuelo era secuestrado y preguntó: “¿Qué le digo al piloto que haga?” Ted le preguntó la ubicación del avión y ella le respondió que la aeronave sobrevolaba un área residencial. Entonces él le informó de los atentados contra el World Trade Center; ella no mostró signos de pánico. Poco después, la llamada se cortó una vez más. Ya nunca volvieron a hablar.



El avión fue detectado nuevamente por los controladores de Dulles en las pantallas de radar, acercándose a Washington, girando y descendiendo velozmente. Los controladores creyeron en un principio que era una aeronave de combate, dadas su velocidad y maniobrabilidad. Los controladores del Aeropuerto Reagan pidieron a la ANG que un C-130 Hércules siguiera e identificara a la aeronave en cuestión.



El Pentágono


El piloto, el Teniente Coronel Steven O'Brien, les informó que se trataba de un Boeing 757 o 767, y que su fuselaje plateado significaba que era probablemente un jet de American Airlines; asimismo, se le dificultaba distinguir al avión en la niebla de la Costa Este.



Steven O'Brien


El vuelo 77, volando a 530 millas por hora (853 km/h) cuando pasó por encima del Edificio Anexo de la Marina adyacente al Cementerio Nacional de Arlington, impactó el lado occidental de El Pentágono en el condado de Arlington, Virginia, al sur de Washington D.C. a las 09:37:44, matando a las 58 personas a bordo, incluyendo a los 5 secuestradores y los 6 miembros de la tripulación.



El impacto contra El Pentágono






Antes de chocar contra la pared de El Pentágono, el avión cortó varios postes en la calle y el ala derecha golpeó un generador eléctrico portátil.



Ubicación de los postes derribados (click en la imagen para ampliar)


La aeronave golpeó al edificio al nivel del primer piso y una vez estrellado, se desplazó un poco hacia la izquierda, con el ala derecha elevada.



Cuando el avión impactó, la sección frontal del fuselaje se desintegró, mientras que la sección media y la cola cambiaron de sitio por una fracción de segundo, con restos de la cola mucho más al interior del edificio.



Reconstrucción del impacto






En total, el avión tardó ocho décimas de segundo para penetrar 94 metros en los tres anillos más externos y consiguió desencadenar una bola de fuego que alcanzó los 61 metros de altura por encima del edificio.



Esquemas del impacto (click en las imágenes para ampliar)



O’Brien vio una “enorme bola de fuego” y supuso inicialmente que la nave había golpeado el suelo. Hacia El Pentágono, vio el sitio del impacto en el lado oeste del edificio e informó al control del Aeropuerto Ronald Reagan: “Parece que el avión se estrelló en El Pentágono, señor”.



En el lado del impacto, El Pentágono es bordeado por la Interestatal 395 y Washington Boulevard. Mary Lyman, que manejaba por la I-395, vio al avión pasar por encima con un “ángulo inclinado hacia el suelo y yendo rápido” y luego vio la nube de humo proveniente de El Pentágono.



Mary Lyman


Omar Campo, otro testigo, estaba cortando el césped en el otro lado de la carretera cuando el avión voló sobre su cabeza. “Estaba cortando el césped y entró gritando por encima de mi cabeza. Sentí el impacto. La tierra se estremeció y toda la zona estaba llena de fuego. Nunca pude imaginar que aquí vería algo así”. Daryl Donley fue testigo de lo sucedido y tomó algunas de las primeras fotografías después del accidente.



Daryl Donley


Afework Hagos, un programador de computadoras, iba camino al trabajo y estaba en un embotellamiento cerca de El Pentágono cuando el avión pasó sobre él. “Hubo un enorme ruido estridente y me bajé del auto mientras el avión se acercaba. Todo el mundo estaba corriendo en diferentes direcciones. Estaba inclinando sus alas hacia arriba y abajo como si estuviera tratando de equilibrarse. Golpeó algunos postes de luz en el camino”.



Afework Hagos


Mike Walter, reportero de USA Today conducía en Washington Boulevard cuando presenció el impacto: “Miré por la ventana y vi este avión, este jet, un jet de American Airlines, viniendo; y pensé: ‘No sube, está realmente bajo’; y lo vi; quiero decir que era como un misil de crucero con alas; se fue derecho hacia allí y golpeó exactamente en El Pentágono”.



Mike Walter


Terrance Kean, que vivía en un edificio de apartamentos cercano, escuchó el fuerte de ruido de motores de reacción, miró por la ventana, y vio un “jet de pasajeros muy largo”, observó que “abrió justo en el lado de El Pentágono. La nariz penetró en el pórtico; y entonces, parecía que había desaparecido, y había fuego y humo por todas partes”.



Terrance Kean


El reportero de AP, Dave Winslow, contó: “Vi la cola de una gran aerolínea (...) acertó en El Pentágono”. Tim Timmerman, piloto, dio cuenta de las marcas de American Airlines en el avión y luego el choque con El Pentágono. Otros conductores en Washington Boulevard, la I-395 y Columbia Pike fueron testigos del suceso, al igual que personas en Pentagon City, Crystal City y otras localidades cercanas.



Dave Winslow


A las 09:57, Bush comenzó su huida de varias horas. Un periodista escribiría que Bush estaba "volando por todo el país como un niño asustado, buscando refugio en la cama de su madre después de una pesadilla".



El Air Force One poco antes de su despegue



Todo el equipaje fue revisado con perros entrenados. Muchos periodistas abordaron el mismo avión que el presidente, sin saber bien a bien qué estaba ocurriendo.



Increíblemente, el Air Force One despegó sin ningún tipo de protección de combate. Esto desafía toda explicación. Más de una hora después de que el Air Force One despegó, todavía no había combatientes que lo protegieran. En ese momento, todavía había más de tres mil aviones en el aire sobre los Estados Unidos. Y al menos otro también estaba secuestrado.



Bush subiendo al avión presidencial


Hasta las 10:35 horas, según la versión de varios periodistas que se encontraban a bordo, el Air Force One "parecía estar yendo a ninguna parte. A todos se nos prohibió comunicarnos con nuestras redacciones. La sensación era que el avión estaba volando en círculos grandes y lentos”.



Bush a bordo del Air Force One


En el momento de los ataques, aproximadamente 18,000 personas trabajaban en El Pentágono, 4,000 menos de las que trabajaban antes de las renovaciones empezadas en 1998. La sección afectada de El Pentágono, que había sido renovada recientemente a un costo de $250,000,000.00 de dólares, era la sede del Comando Central de la Armada y otras, la mayoría desocupadas.



El Pentágono en llamas






El impacto y el fuego subsecuente penetraron secciones de los tres anillos externos del lado occidental. Una sección del anillo exterior fue destruida en gran parte y otra terminó derrumbándose.







En total, ocurrieron 189 muertes en El Pentágono, incluyendo 125 en el edificio y 64 a bordo del vuelo 77, incluyendo a Barbara Olson, que estaba camino a la grabación del programa de televisión Políticamente incorrecto con Bill Maher.







Un grupo de niños, sus acompañantes y miembros de la National Geographic Society se encontraban también a bordo del avión, en un viaje hacia el Santuario Marino Nacional de las Islas del Canal, cerca de Santa Bárbara. También Zoe y Dana Falkenberg, de 8 y 3 años, fallecieron a bordo del avión junto con sus padres, Charles Falkenberg y Leslie Whittington. La familia, de University Park, iba a un viaje a Australia durante dos meses, vía Los Ángeles.





Los muertos de El Pentágono incluyeron a 55 militares y 70 civiles. De los 125 muertos pertenecientes al edificio, 92 estaban en el primer piso, 31 en el segundo y 2 en el tercero. El ejército sufrió 75 bajas, más que cualquier otra fuerza armada, y otros 106 heridos fueron tratados en hospitales cercanos. El teniente coronel Timothy Maude fue el muerto con más alto rango militar.



Timothy Maude


Los rescates en El Pentágono comenzaron inmediatamente después del impacto, y casi todos tuvieron lugar en la primera media hora. Inicialmente, los esfuerzos de rescate fueron llevados por los empleados militares y civiles dentro del edificio.







En cuestión de minutos, las compañías de bomberos llegaron por primera vez y encontraron a varios voluntarios en la búsqueda, cerca del lugar del impacto, tras lo cual los bomberos ordenaron que se fueran, ya que no estaban debidamente equipados o entrenados para hacer frente a los peligros.







El Departamento de Bomberos del Condado de Arlington (ACFD) asumió el mando de la operación de rescate diez minutos después del impacto. El Subjefe James Schwartz, del ACFD, implementó el Sistema de Comando de Incidentes (ICS) para coordinar los esfuerzos de respuesta entre los múltiples organismos.






Tomó cerca de una hora hacer la estructura del ICS totalmente operacional. Bomberos de Fort Myer y del Aeropuerto Ronald Reagan llegaron pocos minutos después.



Los heridos







Sin embargo, los esfuerzos de rescate y extinción de incendios se vieron obstaculizados por los rumores de nuevos aviones entrantes, tanto así que Schwartz ordenó dos evacuaciones durante el día en respuesta a estos rumores.








Mientras los bomberos intentaban apagar el fuego, vieron que el edificio estaba en riesgo de sufrir un colapso estructural. Un bombero comentó que “más o menos sabía que el edificio iba a derrumbarse, ya que comenzó a hacer ruidos extraños y a crujir”. Las autoridades ordenaron una evacuación.



Los restos del avión







A las 10:15 horas, los pisos superiores del área afectada terminaron colapsando. La zona colapsada abarcaba cerca de 29 metros en su punto más ancho y 15 metros en el más profundo. Esta cantidad de tiempo entre el impacto y el colapso permitió a todos, en los niveles cuarto y quinto, evacuar de forma segura antes de que la estructura terminara derrumbándose.








Tras el colapso se intensificó el fuego, que consiguió propagarse por los cinco pisos. Después de las 11:00 horas, los bomberos montaron un ataque de dos frentes contra el fuego, y estimaron que la temperatura alcanzada logró sobrepasar los 1090 °C.








Si bien se logró progresar contra el fuego en las primeras horas de la tarde, los bomberos se percataron de que una capa inflamable de madera bajo el techo de pizarra de El Pentágono se había incendiado y el fuego comenzaba a extenderse. Las típicas tácticas de lucha contra incendios fueron inutilizadas por la estructura reforzada, y por ello los bomberos no pudieron llegar al fuego para extinguirlo. Aún no lo sabían, pero El Pentágono ardería toda la noche.






El colapso de la Torre Sur
A las 09:48 horas en Washington, el Congreso y la Casa Blanca fueron evacuados. Pero en Nueva York lo peor estaba por venir. Según la Comisión del 11-S, aproximadamente 16,000 personas se encontraban en las zonas de impacto del complejo del World Trade Center en el momento de los ataques. La gran mayoría de ellos sobrevivió, gracias a las labores de evacuación antes del derrumbe de las Torres Gemelas.



Trabajo en el desastre (click en la imagen para ampliar)


Mientras los incendios continuaban ardiendo, los ocupantes atrapados en los pisos superiores de la Torre Sur proporcionaban información a través del teléfono de emergencias, el 911.







A las 09:37 horas, un ocupante de la planta 105 informó que por debajo de él, en el piso "noventa y algo", se había derrumbado un piso. La unidad aérea también informó sobre el deterioro de las condiciones de los edificios a los Comandantes de la Policía, quienes emitieron órdenes de evacuar a su personal de las Torres.





A las 09:52, la Unidad Aérea del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) informó por radio que "pueden estar cayendo fragmentos grandes de la parte superior del WTC 2. Hay grandes fragmentos colgando".







Con las advertencias, la Policía emitió órdenes de retirar todo su personal de la Torre Sur. Durante la respuesta de emergencia, hubo una comunicación mínima entre la policía y el departamento de bomberos de Nueva York (FDNY), y los que atendían las llamadas en el 911 se vieron desbordados y no pasaron información a los comandantes del FDNY que estaban en el lugar.





Muchos testigos comenzaron a escuchar explosiones: algunas en el sótano, otras en diferentes pisos. A cada explosión la seguía una fuerte vibración. Las explosiones fueron captadas por varias cámaras que grababan el suceso y fueron perceptibles a varios kilómetros de distancia. A las 09:59, mientras las cámaras de televisión transmitían el desastre en directo, se derrumbó la Torre Sur. Habían transcurrido 56 minutos después de ser golpeada por el avión a las 09:03.





Tras haber sido embestida, solo catorce personas lograron escapar de la zona de impacto de la Torre Sur, y solo cuatro personas de los pisos situados por encima de ella. Escaparon a través de la escalera A, la única escalera que había quedado intacta tras el impacto.





El derrumbe arrastró a miles de personas que no habían podido escapar, a docenas de bomberos y policías que estaban en su interior, a gente que estaba en la calle.




Desde su construcción, los ingenieros estructurales que trabajaban en el World Trade Center, consideraron la posibilidad de que un avión pudiera estrellarse en el edificio. Durante el diseño de las Torres Gemelas, Leslie Robertson, uno de los ingenieros jefe, consideró la hipótesis del impacto de un avión Boeing 707 que podría perderse en la niebla y volando a velocidades relativamente bajas, tratando de aterrizar en el Aeropuerto JFK o Newark.



En una revista de esa época se publicó un artículo de tres páginas, que mencionaba otro análisis del impacto de un Boeing 707 a 600 millas por hora (970 km / h), pero la documentación original del estudio se perdió cuando las oficinas de la Autoridad Portuaria fueron destruidas en el colapso del World Trade Center.





En 1993, John Skilling, ingeniero principal del WTC, recordaba haber hecho el estudio, señalando que "nuestro análisis indicó que el mayor problema sería que todo el combustible del avión se volcaría por el edificio. Habría un horrible incendio. Montones de personas morirían. Pero la estructura del edificio seguiría estando allí".



En su investigación, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) halló razones para creer que las Torres Gemelas carecían de la adecuada capacidad para modelar correctamente el efecto de estos impactos en las estructuras, sobre todo los efectos de los incendios, aunque no ofrecieron evidencia para esa conclusión.



En la construcción original se incorporó aislamiento ignífugo, y se añadió más tras el incendio en 1975, que se extendió seis pisos antes de extinguirse. Después del atentado de 1993, las inspecciones revelaron que el aislamiento ignífugo era deficiente. La Autoridad Portuaria estaba en proceso de sustituirlo, pero se habían completado solo 18 pisos en la Torre Norte del World Trade Center, incluyendo todas las plantas afectadas por el impacto del avión y los incendios, y trece pisos de la Torre Sur, aunque sólo tres de estas plantas (77, 78 y 85) fueron directamente afectadas por el impacto.



Aunque el grosor del aislamiento sustitutivo estaba especificado en 1,5 pulgadas (3,8 cm) de espesor, NIST encontró que el grosor medio era de 2,5 pulgadas (6,4 cm). NIST concluyó que "ni el estado del aislamiento antes de que los aviones impactaran en el WTC, ni el espesor del aislamiento aplicado al sistema de pisos, desempeñaron un papel importante".



La construcción ligera y la naturaleza hueca de las estructuras internas de las Torres Gemelas favoreció que el combustible de los aviones penetrase mucho en las estructuras, iniciando muchos incendios simultáneamente en una amplia área de pisos impactados.



El pánico tras el derrumbe de la Torre Sur


El combustible de los aviones se consumió en minutos, pero el material de oficina continuó ardiendo durante la siguiente hora y media.



Los incendios podrían no haber sido tan intensos, ni posicionados tan al centro, si hubiera sido una construcción tradicional de rascacielos la que fue impactada por los aviones.



Los restos y el combustible probablemente habrían permanecido fuera de los edificios o se habrían concentrado en áreas más periféricas alejadas de los núcleos, que entonces no habrían colaborado a la desestabilización.



En este escenario, las torres podrían haber seguido en pie por más tiempo o quizás no derrumbarse. Sin embargo, muchos expertos asesguraron que aunque todas las Torres hubieran estado en llamas (lo cual nunca ocurrió), no deberían haberse colapsado. Esto, unido a las explosiones escuchadas poco antes de los colapsos, motivó la hipótesis de que en realidad se trató de demoliciones controladas.



Según la versión oficial, el fuego fue tan intenso que debilitó la estructura del núcleo y hundió los pisos, que tiraron de las columnas perimetrales hacia adentro y redujeron así su capacidad de soportar la parte del edificio que quedaba por encima. Pero esto también fue rebatido por los expertos: en toda la historia, jamás un edificio se colapsó debido a la acción del guego. Las investigaciones posteriores revelaron la presencia de termita en los restos, un explosivo que funde el metal y lo conserva a grandes temperaturas durante muchos días. Es utilizado por las Fuerzas Armadas.



La manera y la velocidad en que las Torres colapsaron correspondían también a los de una demolición controlada. Una inmensa nube de polvo se dispersó por toda la zona. Los gritos de terror de los testigos inundaban el ambiente. La gente corría, escapando de la zona del desastre. El colapso de la Torre Sur anunciaba el infierno que aún estaba por venir.






El desastre de Shanksville
Ziad Samir Jarrah, líder del último comando terrorista, nació el 11 de mayo de 1975 en Mazraa, un pueblo en el Líbano, al interior de una familia adinerada. Sus padres eran nominalmente musulmanes suníes, aunque llevaban un estilo de vida secular. Después de recibir una educación en un ambiente acomodado, sus padres lo enviaron a una escuela católica en Beirut llamada La Sagesse, donde fue voluntario en un campo para niños discapacitados y ayudó a dirigir un programa antidrogas. Más tarde, trabajó en una iglesia cercana ayudando a niños huérfanos.



Ziad Samir Jarrah


Por ese entonces, su desempeño académico era mediocre y sus padres le asignaron tutores en matemáticas, física y química. Durante su niñez, siempre quiso volar aviones, pero su familia lo disuadió. "Le impedí ser piloto", declararía su padre al Wall Street Journal una semana después de los ataques. "Solo tenía un hijo y tenía miedo de que un día se estrellara".



Samir, el padre de Ziad Samir Jarrah


En la primavera septentrional de 1996, Jarrah se mudó a Alemania con su primo Salim, para llevar un curso certificado de alemán en la Universidad de Greifswald, requisito para los extranjeros que quisieran estudiar en Alemania y no hablaran el idioma.



Ziad Samir Jarrah con su primo Salim


Mientras compartió departamento con su primo, Ziad acudió a discotecas y fiestas, a la vez que declinó su asistencia a la mezquita.



Jarrah en una fiesta



En Alemania conoció a Aysel Şengün, una estudiante turca de odontología, de quien se volvió buen amigo. Salieron de forma interminente por el resto de su vida e incluso convivieron brevemente, lo que contrarió a sus amigos más religiosos, y celebraron un matrimonio no oficial el 1 de abril de 1999.



Aysel Şengün, la novia de Ziad Samir Jarrah


En 1997, Jarrah dejó Greifswald y comenzó a estudiar ingeniería aeroespacial en la Fachhochschule en Hamburgo, mientras trabajaba en una tienda de pintura de Volkswagen en la cercana Wolfsburgo.



La casa de Aysel en Alemania


Durante su estadía en Hamburgo, alquiló un departamento a Rosemarie Canel, quien pintó un retrato de él que llevaría como regalo para su madre ese diciembre.



El retrato de Jarrah elaborado por Rosemarie Canel


Jarrah se involucró en la planificación de los ataques del 11 de septiembre en la universidad. Se convirtió en miembro de la Célula de Hamburgo, junto con Mohamed Atta y los otros secuestradores.



No vivió con ninguno de ellos y solo ha sido posible confirmar que se reunió con algunos en Hamburgo en una sola ocasión: el matrimonio de Said Bahaji en la Mezquita al-Quds. Se desconoce qué tan estrechas eran sus conexiones con los otros terroristas.



En 2006, apareció un video filmado en 2000 que muestra a Jarrah, aún con barba, leyendo su testamento junto con Mohamed Atta. Poco tiempo después, Jarrah se afeitó la barba y empezó a actuar de manera más secular, de acuerdo al testimonio de Şengün. Muchos de los futuros secuestradores intentaron ocultar su radicalismo y se mezclaron con la población.



Jarrah y Atta en un video




Jarrah informó del robo de su pasaporte en febrero de 2000 y recibió un duplicado, al igual que lo habían hecho los secuestradores Atta y al-Shehhi.



La licencia de manejo de Jarrah


Jarrah abandonó la Fachhochschule y empezó a buscar escuelas de aviación. Alegó que era para cumplir su deseo de niñez de convertirse en piloto. Tras buscar en varios países, no le convenció ninguna de las escuelas de aviación en Europa y, por consejo de un amigo de la infancia, decidió trasladarse a Estados Unidos.



Jarrah en la escuela de aviación



Aparentemente, Jarrah ingresó a Estados Unidos en siete ocasiones diferentes, más que ningún otro secuestrador. El 25 de mayo de 2000, Jarrah solicitó y recibió en Berlín una visa estadounidense B-1/B-2 (de turismo/negocios) con una caducidad de cinco años.



La visa de Jarrah


El 27 de junio de 2000, visitó por primera vez Estados Unidos en un vuelo que llegó al Aeropuerto internacional de Newark. Luego viajó a Florida, donde se matriculó a tiempo completo en el Centro de capacitación en aviación de Florida en Venice. Jarrah no solicitó un cambio de su estatus de una visa de turista a una visa de estudiante, con lo cual violó su estatus migratorio.



Jarrah estuvo inscrito en la escuela de aviación por seis meses, de junio de 2000 al 15 de enero de 2001. En la escuela, muchos de sus condiscípulos lo recuerdan con cariño, describiéndolo como amable y digno de confianza. Asimismo, recuerdan que tomaba cerveza ocasionalmente. Jarrah se distinguió de los otros secuestradores en que no vivió con ninguno de ellos, sino más bien con un estudiante alemán llamado Thorsten Biermann. Biermann no observó a Jarrah actuando de manera particularmente religiosa o abiertamente política. Ocasionalmente, Jarrah viajó a Alemania para visitar a su novia alemana de ascendencia turca, a quien llamaba constantemente y con quien intercambiaba correos electrónicos casi todos los días; según ella, era un hombre amable, atento y amoroso. Jarrah obtuvo su licencia de vuelo de aviones pequeños y comenzó a practicar volando jets a finales de 2000. Viajó a Beirut a visitar a su familia y luego a Alemania para visitar a su novia. Volvió con ella a Estados Unidos y Şengün incluso asistió a una lección de vuelo con él.



La novia del terrorista


A mediados de enero de 2001, Jarrah viajó nuevamente a Beirut para visitar a su padre, quien debía realizarse una operación a corazón abierto. Luego visitó a su novia en Alemania y regresó nuevamente a Estados Unidos. De camino a Estados Unidos, Jarrah pasó por los Emiratos Árabes Unidos, según los oficiales de este país, donde fue interrogado por las autoridades el 30 de enero de 2001, a petición de la CIA. Supuestamente admitió haber estado en Afganistán y Pakistán, aunque la CIA siempre negó esa afirmación y el Informe de la Comisión del 11-S no la menciona. La escuela de aviación de Florida donde Jarrah había estado estudiando también declaró que estuvo en la escuela hasta el 15 de enero de 2001.



El 6 de mayo, Jarrah se registró para una membresía de dos meses en el gimnasio US1 en Dania Beach; posteriormente, renovaría su membresía por otros dos meses y eventualmente tomó lecciones de lucha. Se cree que en algún momento de ese mes, Ahmed al-Haznawi, quien había llegado el 8 de junio, se mudó con Jarrah. Jarrah arrendó un nuevo departamento en Lauderdale-by-the-Sea, para lo cual ambos dieron al propietario fotocopias de sus pasaportes alemanes, quien más tarde las entregó al FBI.



Ahmed al-Haznawi


A finales de julio, Jarrah viajó a Alemania y se reunió con su novia por última vez. El 5 de agosto habría llegado a Estados Unidos, aunque algunas fuentes indican que tomó su examen de piloto el 2 de agosto, habiéndose perdido el matrimonio de su hermana para asistir a él. El 27 de agosto, se registró en un hostal en Laurel, Maryland, a solo una milla de donde otros cuatro secuestradores se estaban quedando.



El 9 de septiembre por la mañana, Jarrah fue detenido por exceso de velocidad en Maryland y recibió una infracción de $200.00 dólares. Ese mismo día, Jarrah telefoneó a sus padres y les mencionó que había recibido el dinero que le habían enviado cinco días antes. Además, les dijo que planeaba verlos el 22 de septiembre en la boda de su primo y que había comprado un traje nuevo para la ocasión. Su casero confirmó más tarde que Jarrah le había mostrado el traje días antes. Jarrah además había elaborado una gran cabina de vuelo simulada a base de cajas de cartón en su departamento poco antes de los ataques.



Jarrah siendo infraccionado


El 10 de septiembre, Jarrah pasó la última tarde de su vida escribiendo una carta para su novia Aysel. Esta carta ha sido ampliamente interpretada como una nota suicida. Debido a un error en la dirección, la carta fue devuelta a Estados Unidos donde fue descubierta. Existe debate sobre si la carta era una nota suicida, dado que hace referencia a reuniones futuras y contiene referencias a instrucciones de buceo. La carta contenía las frases "Hice lo que tenía que hacer" y "Debes estar muy orgullosa porque es un honor y verás los resultados y todos serán felices".



La carta final





Jarrah llamó a su novia tres horas antes de abordar el vuelo 93 de United; Sengün describió la conversación como "agradable" y "normal". También sostuvo que Jarrah jamás mencionó ningún nombre de los otros secuestradores. Inclusive hubo declaraciones de que Jarrah no fue un secuestrador o de que no estuvo presente en el avión y su identidad fue robada; pero los videos encontrados posteriormente demostraron su plena participación.



Abdallah Saeed Ali Sulayman al-Ghamdi


El vuelo 93 de United Airlines cubría el trayecto entre el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark, Nueva Jersey, y el Aeropuerto Internacional de San Francisco. Era un Boeing 757-222 cuya matrícula era la N591UA. La hora de salida está programada para las 08:00 horas.



El vuelo 93 de United Airlines


La tripulación estaba conformada por el Capitán Jason Dahl; Primer Oficial Leroy Homer; asistentes de vuelo Lorraine G. Bay, Sandra W. Bradshaw, Wanda A. Green, Ceecee Lyles y Deborah A. Welsh.



Jason Dahl y Leroy Homer



A las 08:01 se abrieron las puertas de abordaje y se dispuso el paso a pistas. El vuelo tuvo un fuerte retraso, debido a que a esas horas había mucho tráfico, tanto de llegadas como de salidas. Ziad Jarrah y otros tres secuestradores abordaron el vuelo 93 de United Airlines por la puerta A17 del Aeropuerto de Newark sin incidentes y se sentaron en un asiento de primera clase cerca de la cabina de vuelo.



La lista y distribución de pasajeros y tripulación en el Vuelo 93 de United Airlines (click en la imagen para ampliar)


El avión despegó a las 08:42, después de un retraso de 42 minutos, cinco minutos antes de que el vuelo 11 de American Airlines se estrellara en el World Trade Center. El piloto y la tripulación fueron notificados del primero de los dos secuestros de ese día y se les dijo que estuvieran alerta.



Los terroristas del Vuelo 93 de United Airlines (click en la imagen para ampliar)


Los cuatro terroristas estaban en primera clase, presumiblemente para estar más cerca de la cabina. Estos hombres eran Ziad Samir Jarrah, Ahmed bin Abdullah al-Nami, Ahmed Ibrahim al-Haznawi y Abdallah Saeed Ali Sulayman al-Ghamdi.



A las 09:02, el avión alcanzó su altitud de crucero de 35,000 pies (unos 11,000 metros). Para ese entonces, los operadores de tierra estaban advirtiendo a todos los pilotos para que tuvieran cuidado ante la posibilidad de ser secuestrados. A las 09:27, de acuerdo con los controladores terrestres, fue la última comunicación de viva voz con los pilotos del vuelo 93.



Trayectoria del Vuelo 93


Alrededor de las 09:28, los secuestradores se levantaron de sus asientos y ordenaron a los pocos pasajeros que se sometieran, enviándolos a la parte trasera de la aeronave.



Según los testimonios contados por las víctimas que pudieron hablar por teléfono durante el secuestro, hirieron mortalmente al pasajero Mark Rothenberg, que iba sentado justo delante de uno de los secuestradores. Todo hace pensar que él fue la primera de las víctimas.



Mark Rothenberg


Luego entraron a la cabina de mando por la fuerza. El piloto Jason Dahl y el copiloto Leroy J. Homer dieron la señal de auxilio, comunicando que el avión estaba siendo secuestrado. Esta señal convirtió al vuelo 93 en el único de los aviones que pudo comunicarse con la Torre de Control en el momento del secuestro. El capitán Dahl gritó: “¡Mayday, mayday! ¡Lárguense de aquí! ¡Mayday mayday! ¡Salgan de aquí!” Enseguida, los terroristas asesinaron al menos a tres de los miembros de la tripulación: el piloto Jason Dahl, el copiloto Leroy J. Homer y la azafata Deborah Welsh. A las 09:31 se escuchó la voz de uno de los secuestradores diciendo: “Damas y caballeros, les habla el capitán. Permanezcan en sus asientos y quédense allí, tenemos una bomba a bordo, vamos de regreso al aeropuerto, así que quietos todos”. El control aéreo de Cleveland pidió le repitiesen el mensaje más lentamente. Entonces, entre la estática radial, se escuchó la voz de una de las sobrecargos gritando: “¡Por favor, por favor, no me lastimen! ¡No quiero morir, no quiero morir!”. Luego se oyó otra voz diciendo en árabe: “Todo está bien, ya terminé”.



Ahmed bin Abdullah al-Nami


Minutos después de ser secuestrado, varios de los pasajeros y miembros de la tripulación lograron llamar a sus familiares a través de sus teléfonos celulares para advertirles de la situación. Tras enterarse de que otros aviones habían sido estrellados contra el World Trade Center y el Pentágono, supieron que aquello no era un secuestro normal, sino una misión suicida. Los pasajeros deliberaron y decidieron tratar de cambiar las cosas: intentarían reducir a los secuestradores por su propia cuenta y tomar ellos el control del avión.



La rebelión de los pasajeros, según una historieta (click en la imagen para ampliar)


Dos de los secuestradores se habían encerrado en la cabina de mando y la mayoría de los pasajeros aparentemente se unieron para impedir que el control siguiera en manos de los terroristas. Intentaron controlar a los secuestradores e irrumpir en la cabina. En la confrontación, algunos pasajeros fueron heridos. Uno de los pasajeros, Tom Burnett, llamó a su esposa por teléfono. Le dijo que habían sido secuestrados. Su esposa le respondió que dos aviones habían sido estrellados en el World Trade Center. Él le dijo que ya lo sabían que habían votado y tratarían de apoderarse del avión. Luego la llamada se cortó.



Tom Burnett


Otro de los pasajeros, Todd Beamer, se comunicó con una supervisora, Lisa Jefferson, del sistema de telefonía GTE que proporciona los servicios de teléfono en los aviones estadounidenses. A ella le dijo lo que pasaba a bordo mientras hablaba con otros pasajeros acerca de la forma de tomar por asalto a los secuestradores, usando un carrito de servicio y tomando en cuenta que lo de la bomba tal vez fuera un truco para intentar mantenerlos sometidos. En su parecer eran tres o cuatro secuestradores, mientras que los rehenes eran más. La supervisora Jefferson escuchó que Beamer le dijo a alguien: “Muy bien, tipos, ¿están listos? ¡Vamos por ellos!” ("Are you guys ready? Let's roll!"). Esa frase se convertiría en un grito de batalla e inspiraría canciones. Tras esto, el teléfono que Beamer tenía se quedó abierto y Jefferson escuchó cómo los pasajeros corrían a la parte delantera del avión, usando un carrito de servicio como ariete.



Todd Beamer: “¡Vamos por ellos!”


Esto coincide con los registros de la grabadora de voz de la cabina de mando, que recogió los impactos de los pasajeros a la puerta a las 09:57. Luego comenzó a haber extrañas maniobras en el avión, que se balanceó peligrosamente, quedando registrado en los radares de los controles terrestres que le seguían la pista al vuelo 93, mientras intentaban comunicarse con la cabina sin obtener respuesta.



No se conoce con certeza cuál era el punto de destino de los secuestradores, más allá de que se dirigía en dirección a Washington. Algunos aventuraron que iría a Camp David, la residencia de descanso de George Bush, pero el informe de la Comisión del 11-S menciona como posibles objetivos el Capitolio y la Casa Blanca, como un ataque al poder político de los Estados Unidos, que iría conjunto con los ataques al poder económico (simbolizado en las Torres Gemelas del World Trade Center) y el poder militar (en El Pentágono). Para esos fines, la Casa Blanca era un lugar más probable.



La Casa Blanca y el Capitolio



No se sabe a ciencia cierta si los pasajeros consiguieron reducir a los terroristas, pero es probable que así fuera, ya que a las 10:03 horas el aparato se estrelló en un descampado cercano a Shanksville, Pennsylvania, dejando un cráter de unos 3 metros de profundidad y unos 12 metros de ancho.



El lugar del desastre






Según las reconstrucciones, el aparato cayó invertido. Varios testigos lo vieron pasar a baja altura y según ellos iba dando giros, hasta quedar al revés. Luego llegó el impacto.






Todos a bordo murieron. Sin embargo, no hubo víctimas en tierra. Las autoridades locales y federales llegaron poco después al lugar del siniestro.







No quedó mucho qué ver; el bosque cercano al sitio del impacto aún humeaba cuando los peritos empezaron a remover los pocos restos que quedaron, logrando hallar la grabadora de voz de la cabina de mandos. La caja negra con los datos del vuelo se halló después.







Miembros de la Fuerza Aérea estadounidense dijeron más tarde a la Comisión del 11-S que si el avión no se hubiera estrellado antes de llegar a Washington, probablemente lo habrían alcanzado y derribado.







La Comisión disintió de esta interpretación, aduciendo que el ejército no supo del secuestro hasta después de que el avión se estrelló, que los cazas de Langley no estaban listos para despegar y que no recibieron autorización para disparar hasta mucho más tarde.







Aunque el Informe de la Comisión sobre el 11-S establece que la causa de que el vuelo 93 de la United Airlines se estrellase en un campo de Shanksville, Pennsylvania, fue causada por el intento de los pasajeros de tomar el control de la nave, existen teorías que afirman que dicha aeronave fue derribada por un ataque de cazas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.



Los restos del avión








Un motor de media tonelada fue hallado a unos 700 m del lugar donde se estrelló y otros restos fueron encontrados a más de 10 km de este sitio. Por todas partes había trozos de la aeronave.









Alrededor del vuelo 93, surgieron hipótesis extrañas. Mucha gente dudó de que en ese lugar se estrellara ningún avión, basándose en la ausencia de restos identificables en las fotografías de la superficie del cráter causado por el impacto o en su propia evaluación del tamaño del mismo.



Pertenencias de los pasajeros








Algunos de los llamados “Teóricos de la Conspiración”, como David Ray Griffin, postulan que el vuelo 93 fue derribado por cazas estadounidenses.



David Ray Griffin


Para ello se basan principalmente en algunos testimonios que afirman haber visto reactores persiguiendo el avión y oído explosiones antes del choque y en la gran dispersión de los restos de la aeronave.



Los restos de los cadáveres


Estas dudas han sido en parte alimentadas por extractos de reporteros de televisión enviados allí que, directamente a través de sus propias declaraciones o a través de entrevistas al personal de rescate o bomberos, no se explican esto mismo.



El pasaporte de Jarrah





El colapso de la Torre Norte
Muchas personas atrapadas en las Torres Gemelas llamaron a través de sus teléfonos celulares a sus familias para informarles que estaban bien, que estaban tratando de salir o que estaban atrapadas.




Debido a la saturación de las redes de telefonía, muchos de esos mensajes fueron entregados hasta dos días después, por lo que mucha gente que recibía los mensajes de texto o voz, suponía que sus familiares estaban vivos, cuando en realidad habían muerto en el desastre.




A las 10:07 un helicóptero de la policía advertía por radio a los bomberos para que evacuaran el edificio, ya que la Torre Sur se acababa de venir abajo. Lamentablemente la mayoría de las radios de los bomberos no funcionaron en el interior de la torres, y fueron pocos los que escucharon la advertencia o las órdenes de evacuar.





Tras el derrumbe de la Torre Sur, los helicópteros del NYPD retransmitían información sobre la situación de la Torre Norte. A las 10:20, la unidad aérea del NYPD informaron que "la parte superior de la torre podría estar inclinándose".



Un minuto después transmitieron que la Torre Norte "se está combando por la esquina noroeste e inclinándose hacia el sur". A las 10:27, la unidad aérea informó que "el techo se va a venir abajo en breve".



Después de que la Torre Sur se derrumbó, los comandantes del FDNY emitieron órdenes de evacuar a los bomberos en la Torre Norte. Debido a problemas en la comunicación por radio, los bomberos dentro de las Torres Gemelas no escucharon la orden de evacuación de sus supervisores en la escena, y la mayoría no eran conscientes de que la otra torre se había derrumbado.




Como había ocurrido en la Torre Sur, se escucharon varias explosiones aisladas. La Torre Norte se derrumbó a las 10:28, tras arder durante 102 minutos. Con ello, se desató el caos. Su caída afectó a los otros edificios y además, mató a cientos de personas que estaban en su interior y en las cercanías.




121 bomberos murieron cuando la Torre Norte se derrumbó. 343 bomberos murieron en las Torres Gemelas, por el resultado del colapso de los edificios.





Nadie situado en la zona de impacto, ni por encima de ésta en la Torre Norte, pudo escapar después de haber sido golpeada por el avión, pues todas las escaleras y huecos de ascensores en esos pisos fueron destruidos.




Tras el impacto y antes del colapso, los núcleos de ambas Torres se podían dividir en tres secciones distintas. Por encima y por debajo de los pisos impactados, los núcleos consistían en lo que esencialmente eran dos cajas rígidas; el acero de esas secciones estaba intacto y no había sufrido calentamientos significativos.




Según la versión oficial, la sección entre ellos, sin embargo, sí había sufrido daños importantes y, aun no siendo capaces de fundirlo, los incendios estaban debilitando el acero estructural.




Como resultado, las columnas del núcleo estaban siendo lentamente aplastadas, sosteniendo deformación plástica y fluencia lenta por el peso de los pisos superiores. Cuando la sección superior intentó ceder, sin embargo, la celosía estabilizadora redistribuyó la carga a las columnas perimetrales.



Mientras tanto, las columnas perimetrales y los pisos también estaban siendo debilitados por el calor del fuego, y conforme los pisos empezaron a hundirse, tiraron de los muros exteriores hacia adentro.



En el caso de la Torre Sur, esto causó el arqueamiento de la cara este, transfiriendo la carga de nuevo hacia el núcleo, que ya había fallado, a través de la celosía estabilizadora, iniciando así el colapso. En el caso de la Torre Norte, el muro sur se combó de la misma forma y con consecuencias similares.



En el período inmediatamente posterior a los ataques, numerosos ingenieros estructurales y expertos hablaron a los medios de comunicación, describiendo lo que pensaban que había causado el colapso de las Torres Gemelas.



Hassan Astaneh, un profesor de ingeniería estructural en la Universidad de California en Berkeley, explicó que las altas temperaturas en el incendio debilitaron el acero de las vigas y columnas, causando que se volvieran "débiles y pastosas" hasta que, finalmente, no pudieron apoyar la estructura superior.





Astaneh también sugirió que las protecciones ignífugas se desprendieron durante el impacto inicial de las aeronaves. También explicó que, una vez que el primer fallo estructural ocurrió, el colapso progresivo de toda la estructura era inevitable.



César Pelli, que diseñó las Torres Petronas de Malasia y el World Financial Center de Nueva York, comentó que "el edificio no estaba preparado para este tipo de estrés".



El 13 de septiembre de 2001, Zdeněk Bažant, profesor de ingeniería civil y ciencia de materiales en la Universidad Northwestern, publicó un proyecto de documento con los resultados de un simple análisis de la caída del World Trade Center.



Bažant sugirió que el calor de los incendios fue un factor clave, provocando que las columnas de acero, tanto en el núcleo como en el perímetro, se debilitaran y deformaran antes de perder su capacidad de carga y combarse.




Una vez combada más de la mitad de las columnas de un piso, la estructura superior ya no puede ser apoyada y colapsa por completo. Bažant publicó más tarde una versión ampliada de su análisis.



Otro análisis fue realizado por los ingenieros civiles Oral Buyukozturk y Franz-Josef Ulm del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quienes también describieron un mecanismo de colapso el 21 de septiembre de 2001. Más tarde contribuyeron a una colección de documentos del MIT sobre el derrumbe del WTC.



Los supervivientes






Ambos edificios se derrumbaron simétricamente y más o menos en línea recta hacia abajo, aunque hubo cierta inclinación de la parte superior de las Torres y una gran cantidad de escombros desprendiéndose por los lados. En ambos casos, la parte del edificio que había sido dañada por los aviones falló, causando que la sección que estaba por encima de los puntos de impacto cayera sobre la inferior sin dañar.







Los primeros fragmentos de los muros externos que cayeron de la Torre Norte golpearon el suelo once segundos después del comienzo del derrumbe, y los fragmentos de la Torre Sur tras nueve segundos de iniciarse. Secciones significativas de los núcleos (60 pisos de la Torre Norte y 40 pisos de la Torre Sur) permanecieron en pie hasta 25 segundos después del inicio del derrumbe, antes de colapsar ellos mismos.







Pese a que estaban diseñados para soportar cargas estáticas enormes, ofrecieron poca resistencia a la masa en movimiento de las secciones por encima de los pisos donde se inició el colapso.







Los sistemas estructurales responden de forma muy distinta a cargas estáticas y dinámicas, y puesto que el movimiento de la sección que caía fue una caída de al menos un piso (unos tres metros), la estructura inferior fue incapaz de detener los colapsos una vez iniciados. De hecho, una caída libre de sólo medio metro habría bastado para liberar la suficiente energía para iniciar un colapso imparable.







La caída del World Trade Center fue llamado "el paradigma más tristemente famoso" de colapso progresivo. En el caso de ambas Torres, las secciones superiores se inclinaron hacia el lado donde los muros laterales se habían combado, comportándose básicamente como bloques sólidos separados del resto de los edificios.







Cayeron al menos un piso en caída libre e impactaron las secciones inferiores con una fuerza equivalente a más de treinta veces su propio peso. Esto era suficiente para doblar las columnas de los pisos inmediatamente por debajo, por lo que los bloques cayeron de nuevo un piso más.







El colapso total era inevitable conforme el proceso se repetía a lo largo de la altura total de las secciones inferiores. La fuerza de cada impacto era además muy superior al momento horizontal de cada sección superior, lo que evitó que la inclinación de éstas creciera significativamente.



Permanecieron intactas a lo largo del colapso, con su centro de gravedad dentro del perímetro de cada edificio. Tras destruir las secciones inferiores, las superiores fueron destruidas ellas mismas al alcanzar el suelo.



El día en que el cielo se transformó en infierno (click en las imágenes para ampliar)






El colapso del Edificio Siete
Muchos de los edificios colindantes también fueron dañados o destruidos cuando las Torres cayeron: el World Trade Center 5 sufrió un gran incendio y un colapso parcial de su estructura de acero. Otros edificios destruidos fueron las Iglesia Ortodoxa Griega de San Nicolás; el Hotel Marriot (WTC 3); el Sur Plaza (WTC 4); el World Trade Center 6 (WTC 6); el World Financial Center; y cuatro estaciones del metro de Nueva York.



Bajo la nube (click en la imagen para ampliar)


En total, en Manhattan 25 edificios sufrieron daños y siete edificios del complejo de negocios del World Trade Center fueron arrasados. Más tarde, el Deutsche Bank Building y el Borough of Manhattan Community College's Fiterman Hall tuvieron que ser demolidos debido al estado en el que quedaron, que los hacía inhabitables. Actualmente, están a la espera de ser reconstruidos.



El Edificio Tres (WTC 3)



Varios equipos de comunicaciones también sufrieron averías. Entre ellos, las antenas de telecomunicaciones de la Torre Norte cayeron con su derrumbe, mientras que otras antenas de radio de torres colindantes resultaron también gravemente dañadas.



El Edificio Cuatro (WTC 4)






El World Trade Center 7 original, de planta trapezoidal, tenía una altura de 47 pisos y contaba con una fachada de granito roja. Un paso elevado de peatones conectaba el edificio con la plaza del World Trade Center. El edificio se construyó sobre una subestación de energía de Consolidated Edison, lo que impuso restricciones inusuales en su diseño estructural. Cuando el edificio se inauguró en 1987, hubo dificultades para atraer arrendatarios. En 1998, Salomon Brothers firmó un alquiler a largo plazo, convirtiéndose en el principal arrendatario del edificio.



Los Edificios Cinco y Seis (WTC 5 y WTC 6)




En 2001, Salomon Smith Barney era el mayor arrendador del WTC 7, ya que ocupaba 111,750 m² (el 64% del edificio), incluyendo las plantas 28 a 45. Otros grandes arrendatarios eran ITT Hartford, American Express, Standard Chartered Bank, la Securities and Exchange Commission, el Concilio Regional Internal Revenue Service y el Servicio Secreto de los Estados Unidos. Arrendatarios más pequeños eran la New York City Office of Emergency Management; NAIC Securities; Federal Home Loan Bank; First State Management Group Inc.; Provident Financial Management y el United States Immigration and Naturalization Service. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos y la CIA compartían la planta 25 con el IRS. La 46 y 47 eran plantas técnicas de instalaciones, como lo eran también las primeras seis plantas y parte de la 7.



El Edificio Siete (WTC 7)


El 11 de septiembre de 2001, el edificio fue dañado por los escombros caídos cuando las Torres Gemelas se derrumbaron y su integridad estructural también fue comprometida por los incendios en su interior que ardieron esa tarde. El WTC 7 original se desplomó a las 17:20 horas, debido al efecto combinado de ambas causas.



La caída del WTC 7



Cuando la Torre Norte se desplomó, los escombros golpearon al WTC 7, causando fuertes daños en la parte sur. La parte inferior de esa zona del edificio fue severamente afectada: daños en la esquina sureste, desde la planta 8 a la 18; una gran grieta vertical en la parte central inferior que se extendía por lo menos diez plantas; y otros daños en plantas más altas, como la 18.





El WTC 7 estaba equipado con un sistema de rociadores antiincendios, pero tenía muchos puntos vulnerables, entre ellos requerir la activación manual de las bombas eléctricas contra el fuego, por lo que no era un sistema completamente automático.




Los controles de los rociadores en cada planta tenían apenas una sola conexión para activar las bombas y el sistema requería más potencia que el que proporcionaban las bombas para impulsar el agua. Una pérdida de energía en las bombas y los daños en la estructura supusieron el no funcionamiento de los rociadores, además de que la presión del agua era baja e insuficiente para alimentarlos.




Después del derrumbe de la Torre Norte, algunos bomberos entraron al WTC 7 para revisar el edificio. Procuraron extinguir cualquier resto de fuego, pero la baja presión del agua entorpeció sus esfuerzos. Un gran fuego ardió en la tarde en las plantas 11 y 12, y las llamas fueron visibles desde la zona este del edificio.




Durante la tarde, fueron vistas llamas en otras plantas. A las 14:00 horas, los bomberos advirtieron una protuberancia en la esquina suroeste del WTC 7, entre las plantas 10 a 13, lo que era una señal de que el edificio era inestable y podía desplomarse.



Esa misma tarde, los bomberos también escucharon crujidos viniendo del edificio. Cerca de las 15:30 y dado que el WTC 7 posiblemente se desplomaría, Daniel Nigro, jefe del FDNY, decidió suspender las operaciones de rescate, la retirada de restos y la búsqueda entre los escombros en las proximidades del edificio, evacuando el área para garantizar la seguridad del personal.



Los bomberos




A las 17:20 el WTC 7 se desplomó, pero ya había sido evacuado, por lo que, a diferencia de lo sucedido en las Torres Gemelas, no hubo ninguna muerte.



Esquemas del desastre (click en la imagen para ampliar)






La Zona Cero
El padre Mychal F. Judge, de 68 años, era capellán del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York. Murió poco después de que la Torre Norte comenzara a desplomarse. El capellán acompañó a los bomberos que se dirigían hacia la torre antes de que esta se derrumbara. Para entonces, el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, llegó hasta la Torre, habló con el padre Judge y con otros a su alrededor, y luego partió.



El cadáver del padre Mychal F. Judge


Minutos después, el cuerpo de una mujer cayó sobre uno de los bomberos matándolo y algunos escombros cayeron sobre el padre Judge, mientras él le daba la unción de los moribundos a algunos heridos de muerte. El sacerdote se había quitado el casco para administrar la unción. Al verlo agonizando, uno de los bomberos tomó el óleo y ungió al sacerdote "porque eso es lo que vio que hacía el padre Judge". Otros bomberos llevaron el cuerpo del capellán a la iglesia de St. Peter.



Los actos heroicos se sucedieron por toda la jornada. Un hombre llamado Welles Remy Crowther, “El Hombre del Pañuelo Rojo”, salvó a docenas de personas antes de morir en el derrumbe de la Torre Norte.



Welles Remy Crowther, “El Hombre del Pañuelo Rojo”


Mientras El Pentágono era atacado y el vuelo 93 se estrellaba en Pennsylvania, el vicepresidente Dick Cheney llamó a George Bush a las 10:32 horas y supuestamente le dijo que existía una amenaza para el Air Force One. El avión se alejó de Washington y viajó a Louisiana.



Dick Cheney


Alrededor de las 10:55, el piloto del avión presidencial, el coronel Mark Tillman, fue advertido de que un avión sospechoso volaba delante de ellos. "Al salir de Sarasota hubo una llamada que decía que había un avión de pasajeros secuestrado y que no tenían contacto con él".



Mark Tillman


Tillman realizó una acción evasiva, pilotando el avión más alto que el tráfico normal. Los reporteros a bordo notaron el aumento de la elevación. El informe fue una falsa alarma, pero mostraba la imprudencia de volar sin escolta de cazas.



Bush durante su huída en el Air Force One


Los atentados extendieron la confusión en todos los Estados Unidos. A las 11:04 horas, el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York fue evacuado. A lo largo del día se sucedió la publicación de todo tipo de informes y noticias sin confirmar y contradictorias.



La gente huye de Manhattan



Una de las más persistentes fue la de que había estallado un coche bomba en la sede central del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el Edificio Truman en Washington D.C. Esta falsa noticia pasó por las agencias de noticias y llegó a ser publicada por varios periódicos ese día.



Labores de rescate (click en la imagen para ampliar)


Otro informe difundido por la agencia Associated Press afirmaba que el vuelo 1989, un avión Delta 767, había sido también secuestrado.



El cementerio cercano a las Torres Gemelas


La noticia resultó ser también un error, el avión había sido considerado brevemente como en riesgo de secuestro pero finalmente respondió a los controladores aéreos, aterrizando a salvo en el aeropuerto de Cleveland, Ohio.



Reunión de emergencia del Gabinete de Seguridad, en ausencia de Bush


El Air Force One aterrizó en Barksdale, base aérea cerca de Shreveport, Louisiana, alrededor de las 11:45 horas.



Bush en Barksdale


La razón oficial para el aterrizaje en Barksdale fue que Bush sintió la necesidad de formular una nueva declaración, pero la verdad es que allí Bush esperó a los cazas que iban a escoltarlo, para poder seguir huyendo.



Bush anduvo errante todo el día, de Florida a Louisiana y de Louisiana a Nebraska. No regresó a Washington hasta diez horas después de los ataques. Para entonces, Nueva York estaba paralizada y herida, el Pentágono aún ardía y el avión de Pennsylvania se había pulverizado.



Los restos de los aviones en Nueva York






Miles de muertos y heridos en suelo estadounidense mientras el presidente huía a bordo de su avión. Días después, la Casa Blanca manejaría que el avión presidencial era un blanco de los terroristas, pero esto era un obvio pretexto para justificar la cobardía de Bush. Muchos periodistas estadounidenses expresaron la misma opinión pero los voceros de Washington dieron carpetazo al asunto.






Bush fue llevado a un lugar secreto y seguro en la base. Poco después de las 12:30 horas, Bush grabó un breve discurso, que escribió en una servilleta. La cinta fue transmitida por televisión en torno a 13:20; para entonces, el país estaba conmocionado.



Pasó la siguiente hora y media hablando por teléfono, discutiendo con Dick Cheney y otros a donde debía ir para estar más protegido. Le dijeron que podía llegar al Centro de Comando Estratégico de en Offutt, Nebraska, por lo que decidió ir allí. Cuando llegó, lo albergaron en un búnker subterráneo, diseñado para resistir una explosión nuclear.







Desde allí, llevó a cabo una teleconferencia con el vicepresidente Dick Cheney; con la Consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice; con el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld; con el Subsecretario de Estado, Richard Armitage; con el director de la CIA, George Tenet; y con el secretario de Transporte, Norman Mineta.







La reunión duró aproximadamente una hora. Durante la reunión, Tenet le dijo a Bush: "Señor, yo creo que es Al Qaeda. Estamos haciendo la evaluación, pero como se ve, se siente, huele a Al Qaeda".



George Tenet


Tras el derrumbe de las Torres Gemelas, los medios de información estadounidenses comenzaron a referirse al sitio del desastre como “Zona Cero” ("Ground Zero").



Este término tiene su primer uso en relación al Proyecto Manhattan y el bombardeo de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.



La Zona Cero






Este término se comprendió siempre como la parte de tierra o suelo ubicada debajo de la explosión de una bomba, sobre todo en el caso de un arma nuclear.







Posteriormente y tras un largo período sin usarlo, la prensa y el gobierno estadounidense volvieron a adoptar la expresión "Zona Cero" (en inglés, “Ground Zero”) para denominar al solar en el que se encontraban los dos edificios principales del World Trade Center de Nueva York, las Torres Gemelas, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.







Los enormes fierros retorcidos que antes ocupaban la parte baja de la fachada de las Torres Gemelas, habían quedado en pie, deformadas por el fuego y el derrumbe. Se convirtieron de inmediato en el símbolo del desastre; fueron reproducidas en los medios de información de todo el mundo y los bomberos las bautizaron como “Las Puertas del Infierno”: más allá de ellas, estaban los incendios, los escombros, los cadáveres, la desesperanza.







Las muertes se contaron por miles, pereciendo exactamente 2,973 personas, incluyendo 246 muertos en los cuatro aparatos estrellados (ninguno de los pasajeros de los aviones secuestrados sobrevivió), 2,602 en Nueva York muertos tanto dentro de las Torres Gemelas como en la base de las mismas y en otros edificios, y 125 muertos dentro del edificio de El Péntagono.






Las víctimas (click en la imagen para ampliar)


Entre las víctimas se contaban 343 bomberos del Departamento de Bomberos de Nueva York, 23 policías del Departamento de Policía y 37 policías de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey. 24 personas más permanecieron entre la lista de desaparecidos.







Según la Comisión del 11-S, aproximadamente 16.000 personas se encontraban en las zonas de impacto del complejo del World Trade Center en el momento de los ataques. La gran mayoría de ellos sobrevivió, gracias a las labores de evacuación antes del derrumbe de las Torres.







Únicamente 20 personas sobrevivieron al colapso de las Torres Gemelas y fueron rescatadas, todas con heridas muy graves.



Uno de los lesionados con quemaduras


Murieron personas de 87 países del mundo. 64,000 metros cuadrados de escombros dejó tras de sí aquella mañana de destrucción.



En las horas siguientes a los ataques, se inició una operación de búsqueda y rescate a gran escala con más de 350 perros especialmente entrenados.



La famosa estatua Man with briefcase (Hombre con portafolios) de Jonathan Borofsky, símbolo de los supervivientes




Sólo se lograron encontrar a unos pocos sobrevivientes malheridos, y en las semanas posteriores se hizo evidente que no se iban a hallar más. Los rescatistas encontraron únicamente algunos cuerpos completos; casi siempre encontraban pedazos. Llevaron los cadáveres a la entrada del metro, donde los pusieron en los escalones y en los andenes.



Los cadáveres






La recuperación de cadáveres llevó meses. Los medios decidieron no publicar fotos de los muertos en los ataques, a causa de la autocensura. Pero lo más urgente seguía ocurriendo. Apagar todos los fuegos que ardían entre los escombros se demoró semanas. Los restos de las Torres Gemelas ardieron durante cien días.







En este momento, las personas estaban esperando otra declaración tranquilizadora de Bush. El Air Force One aterrizó en la Base Aérea de Andrews hasta las 18:34 horas, escoltado por dos cazas F-15 y un F-16.




Bush abordó allí un helicóptero rumbo a la Casa Blanca, llegando poco antes de las 19:00 horas. Desde allí, pronunció un discurso televisado a nivel nacional a las 20:30 horas, hablando alrededor de cinco minutos.



Bush en la Casa Blanca: segundo mensaje a la nación




En lo que más tarde sería llamado la "Doctrina Bush", declaró: “No haremos distinción entre los terroristas que cometieron estos actos y aquellos que los protegen”. Alrededor de las 21:00 horas, Bush se reunió con el pleno del Consejo de Seguridad Nacional, seguido más o menos media hora después de una reunión con un grupo más pequeño de sus principales asesores.



Bush y sus asesores ya habían determinado que Osama bin Laden estaba detrás de los ataques, pero Bush insistía en involucrar también a Saddam Hussein, el dictador de Irak. George Tenet, el director de la CIA, le dijo que Irak no tenía absolutamente nada que ver, pero Bush insistió: la ocasión era óptima para invadir Irak. Tenet reiteró su punto de vista y Bush accedió a que se hiciera pública la sospecha sobre Al Qaeda, pero mencionando también a Irak.



Las miles de toneladas de escombros tóxicos resultado de la caída de las Torres Gemelas estaban compuestas por escombros de construcción, vidrio, fibra, celulosa, asbesto, plomo y mercurio. Además se liberaron niveles sin precedentes de dioxinas e hidrocarburos policíclicos aromáticos en los fuegos que ardieron durante los tres meses siguientes.







Esto causó varias enfermedades en los equipos de rescate y reconstrucción que trabajaron en la Zona Cero, incluyendo la muerte del agente James Zadroga. Los efectos se extendieron a la salud de los habitantes del Bajo Manhattan y del Barrio Chino.







Los atentados del 11 de septiembre tuvieron un efecto abrumador sobre la población. Los cuerpos y fuerzas de seguridad (conocidos como "los primeros en responder") que intervinieron en las labores de rescate y auxilio.



Los bomberos en la Zona Cero



Especialmente los bomberos, fueron aclamados como héroes. Policías y miembros de equipos de rescate de todo el país se concentraron en Nueva York para la recuperación de cuerpos. Las donaciones de sangre experimentaron un auge.








A diferencia de George Bush, el alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani fue aclamado tanto en Nueva York como en todo el país por su reacción a la catástrofe terrorista.






Rápido en las decisiones, estricto en las medidas y, sobre todo, efectivo ante el mayor atentado de la historia, Giuliani se ganó el apelativo de "héroe".







En su declaración pública, Giuliani reflejó el sentir de todos los neoyorkinos después del ataque del 11 de septiembre: conmoción, tristeza, rabia, resolución para reconstruir, y el deseo de que se haga justicia a aquellos quienes fueron responsables.



Los rescatistas en la Zona Cero






"Mañana Nueva York va a estar aquí. Y vamos a reconstruir, y vamos a ser más fuertes de lo que fuimos antes. Quiero que la gente de Nueva York sea un ejemplo para el resto del país, y el resto del mundo, demostrando que el terrorismo no puede detenernos", declararía ante los medios.



Los policías en la Zona Cero






Giuliani fue elogiado por su cercanía y por verse envuelto en todos los esfuerzos de recuperación y rescate. La revista Time lo nombró “El Hombre del Año”.



Rudolph Giuliani


El 12 de septiembre, el incendio continuaba en El Pentágono. Los bomberos hicieron cortafuegos en el techo con el fin de dificultar la expansión del fuego. A las 18:00 horas, el condado de Arlington emitió un comunicado de prensa, en el cual afirmaba que el fuego estaba controlado, mas no apagado por completo. Los bomberos siguieron apagando pequeños incendios que ocurrieron en los días siguientes.



Los daños en El Pentágono






Varias piezas de restos de avión se encontraron entre los restos de El Pentágono. Mientras se evacuaba el Centro de Comando de la Armada, el teniente Kevin Shaeffer se encontró la ojiva y el tren de aterrizaje del avión. La mañana del viernes 14 de septiembre, Brian Moravitz y miembros del Equipo de Búsqueda y Rescate Urbano del Condado de Fairfax se encontraron con un asiento intacto de la cabina del piloto, mientras investigadores del FBI y NTSB hallaban dos cajas negras, aproximadamente a 91 metros dentro del edificio.







La grabadora de voz estaba demasiado quemada y derretida como para proveer alguna información, aunque la grabadora de datos del vuelo sí permitió obtener algunos datos útiles; entre todos los escombros hallaron varios cadáveres carbonizados; también encontraron parte de la identificación de Salem al-Hazmi; así como algunas pertenencias de los pasajeros y trabajadores de El Pentágono, que fueron llevados a Fort Myer.



La identificación de Salem al-Hazmi


Cerca a las 17:30 horas, ingenieros del ejército determinaron que no quedaba nadie con vida en la sección dañada del edificio. Las tropas del ejército provenientes de Fort Belvoir fueron las primeras en inspeccionar la zona y advertir la presencia de restos humanos.



Distribución de los cadáveres hallados en El Pentágono (click en la imagen para ampliar)


Kevin Rimrodt, fotógrafo de la Marina, encargado de inspeccionar el Centro de Comando de la Armada después de los ataques, señaló que “había tantos cadáveres que casi me paraba en ellos, así que realmente tuve cuidado de mirar atrás cuando estaba retrocediendo en la oscuridad, mirando con una linterna, asegurándome de no pisar a alguno”. Finalmente, los escombros fueron llevados al estacionamiento norte de El Pentágono para una búsqueda más detallada de restos y evidencias.



Los cadáveres en El Pentágono





En los días siguientes al ataque, se realizaron varios memoriales y homenajes alrededor del mundo. Muchas personas colocaron fotografías de los muertos y desaparecidos en la Zona Cero.



Una chica llevando comida a los rescatistas


Un testigo declaró que "no era capaz de olvidar las caras de las víctimas inocentes que fueron asesinadas. Sus fotos están en todas partes, en las cabinas telefónicas, semáforos, paredes de estaciones de metro. Todo me recuerda a un enorme funeral, con gente callada y triste, pero también muy amable. Antes, Nueva York me hacía sentir frío; ahora la gente se acerca para ayudarse unos a otros".



La búsqueda







Pero otra respuesta a los atentados fue el aumento del racismo y el hostigamiento contra las personas de origen árabe. Otros grupos originarios de Oriente Medio fueron frecuentemente confundidos con los árabes y víctimas de esta xenofobia, particularmente los sijs, que tienen la tradición de llevar turbantes, signo que en Occidente se suele asociar al Islam.



Las agresiones



Balbir Singh Sodhi fue asesinado de un disparo el 15 de septiembre, confundido con un musulmán. Al menos otras 8 personas sufrieron la misma suerte.



“¡Maten árabes!”, letrero escrito en el polvo de la Zona Cero


Uno de los edificios que quedó intacto cuando cayeron las torres fue la Capilla de St. Paul, la iglesia más antigua de Manhattan, ubicada al otro lado de la calle. Durante nueve meses, la parroquia fue utilizada como un refugio donde los rescatistas dormían, comían, se bañaban y lloraban sus penas. Los transeúntes dejaban flores en sus rejas de hierro, y los familiares de las víctimas acudían para dejar volantes buscando noticias de sus seres queridos que nunca regresaron a sus casas.



La capilla de St. Paul


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19 comentarios:

Griever Hellion dijo...

kill them all

Anónimo dijo...

Quiero felicitarte porque nunca había leído un informe tan completo sobre el “11- S” e incluso, me ayudó a comprender sobre muchos temas que aún creía se estaban investigando. Pienso que hubo una falta de responsabilidad muy grande al no equipar los edificios como correspondía y el monopolizar la información de los atentados por parte del gobierno y la CNN. Aunque no soy partidaria de las teorías conspirativas, en los videos se notan claramente varias explosiones en pisos muy por debajo de los impactos. Es como si fueran explosiones programadas que colaboraron al derrumbe de ambos emblemas norteamericanos (las torres gemelas, símbolo fálico como pocos). Acto seguido, EEUU ya tiene la gran excusa de la “lucha contra el terrorismo” para comenzar a invadir casualmente a los países con mayor riqueza petrolera, intervenir en sus gobiernos, y como sabemos hasta el día de hoy -con Obama - EEUU sigue expandiendo su imperio político y económico en países bajo regímenes dictatoriales en Medio Oriente. Dictaduras en su momento apoyadas por EEUU, como la de Libia que ahora ya no es funcional a los intereses norteamericanos e intenta por ende, ser derrocada con la venia de la OTAN.
A propósito, la palabra “basura” le queda chica a Bush, y no en vano la gente lo volvió a elegir como presidente… el uso del miedo como forma de manipulación política, le salió muy bien..

Laura Alfaro dijo...

No se hasta que punto esto cambio la historia, pero si es cierto que los que vivieron ese ataque jamas pudieron ser los mismos. Me conmovio recordar a las personas que saltaron, es elegir entre dos muertes horribles.

Excelente reporte Escrito, aunque solo tengo un pero. Milestones quiere decir mojones, señales que marcan cuantos kilómetros se han recorrido en un camino y cuantos faltan para llegar a un punto determinado.

Es algo triste pero típico de los humanos que la respuesta fuera el miedo a lo desconocido, y que la paranoia llevara a la muerte de gente inocente cuyo unico crimen era ser o verse como musulmanes. Las cacerías de brujas no solucionan el problema, y si llevan a injusticias.

Saludos a Escrito, Halford, Karuna y Z0epy, y a todos en general. Sigo aquí, pero no habia sentido que tuviera mucho que comentar en los casos anteriores.

MariaJesus dijo...

Para mi la imagen de ese atentado, más que la imagen de las torres ardiendo y derrumbándose es la de los saltadores.

Es que se le pone a una la piel de gallina. Gente que sabe que va a morir de un modo u otro, pero antes que ser quemado y sufrir una más larga agonía prefiere tirarse y morir en el acto al caer al suelo (o ya incluso morían mientras caian...). Es triste saber que no te queda otra, que nadie te va a ir a salvar porque no hay medios para ellos... triste, muy triste.

Y ya 10 años... el tiempo pasa volando.
Descansen en paz todas las víctimas inocentes de ese sucio atentado.

Hector dijo...

No hay duda que este atentado puso una pauta en la historia, tanto que todos recordamos lo que estabamos haciendo justo en el instante que sucedio ,hace ya 10 años.

Quiero felicitarte por tu blog, que hace tiempo que lo leo, pero apenas que abri mi blog me anime a coemntarte. En verdad muy bueno, todos los articulos muy completos y bien redactados, continua asi.

Bueno por ultimo solo quiero hacerte una peticion, o sugerencia o como quieras verlo XD ... si podrias poner el caso del asesinato de la vocalista de la banda de grunge rock "the gits", Mia zapata, que tal vez no sea un caso muy trascendental pero se me hace muy interasnte..

Saludos

Laura Alfaro dijo...

Hector tiene razón,independientemente de lo que somos, todos recordamos lo que estabamos haciendo en ese exacto momento hace 10 años. El tiempo pasa volando muy rápido, pero los recuerdos siempre van a quedar en nosotros.

ABBY dijo...

Buentas tardes escrito...quiero felicitarte por el reportaje tan amplio que escribiste..tus historias siempres son interesantes, impactantes y sobre todo muy infromativas, pero ésta es particularmente ESPECTACULAR...yo solo quiero decir que en realidad YO NO creo que fuera un ataque terrorista...creo más bien que fué orquestado por el mismo gobierno de los EUA...lamentablemente siempre pagan justos por pecadores...como todos los muertos en Nueva York; pero no solamente ellos...con su guerra e invasión estúpida, porque no hacen un memorial también para todos los civiles: niños, mujeres, hombres que murieron en la guerra que les declararon a Afganistán y a Irak...que ellos no son seres humanos también????...es mi opinión solamente...Estados Unidos siempre ha querido ser el redentor de todo el mundo "inmiscuyendose" donde no le toman parecer...y ahi están las consecuencias...DIOS GUARDE Y BENDIGA A TODOS LOS INOCENTES QUE PERECIERON POR ESTO (Y NO SOLO EN EL DERRUMBE DE LAS TORRES) y ojalá que entendamos algun día que la violencia solo genera más violencia...SALUDOS Y FELICITACIONES!!!!

Anónimo dijo...

Hola Escrito, soy Alberto, es la primera vez que escribo pero llevo bastante tiempo leyendo el blog, y me parece genial.
Parece increíble que ya hayan pasado 10 años de este atroz atentado que se cobró la vida de un montón de personas. No sé si sabrán que una de ellas fue la actriz Berry Berenson, viuda del actor Anthony Perkins.
No niego que muy posiblemente a lo mejor esto lo digo muy a la ligera, pero ¿en qué pensaba Bush cuando le comunicaron que unos terroristas estaban cargándose las Torres Gemelas estrellando aviones contra ellas? ¿Por qué no abandonó lo que estaba haciendo y fue enseguida hacia allí? ¿Por qué fue tan egoista pensando solamente en su seguridad? ¿Acaso no le importaban los muertos que dejó el ataque, hasta tal punto que fue el alcalde el que fue proclamado como un héroe? Sinceramente... me parece que George Bush no estuvo a la altura de las circunstancias.
El 11-S también fue determinante en mi vida porque ese mismo día conocí a un amigo mío, pero mi vida privada no viene al caso. Reitero mis felicitaciones por el blog y a seguir adelante.

Saludos,
Alberto

Anónimo dijo...

te luciste con la investigacion!! soy tu super fan!!! felicidades

Escrito con Sangre dijo...

Hola a todos.

Aquí encontrarán las biografías. Los antecedentes. Los ataques previos. La historia completa del 11 de septiembre, ataque por ataque. Los sobres con ántrax. La Guerra contra el Terrorismo. Las consecuencias mundiales. Los mitos. Las conspiraciones. El Acta Patriótica. Los nuevos atentados en Bali, Londres y Madrid. Guantánamo. Abú Ghraib. La muerte de Osama bin Laden. La historia como nunca se había contado. Más de 2,500 imágenes. Más de doce horas de video. Miles de páginas de documentación en línea. Los titulares de cientos de periódicos y revistas. El humor gráfico sobre el hecho. La música. La entrada más extensa y completa que se haya publicado en nuestro website.

Escrito con Sangre dijo...

IMPORTANTE: No olviden que esta entrada está dividida en dos partes. Para leer la segunda parte, hagan click aquí: http://escritoconsangre1.blogspot.com/2007/09/911-los-atentados-del-11-de-septiembre.html

Salem dijo...

felicidades muy bueno el reportaje´.

saludos a todos los sangrientos

darkman dijo...

Sin palabras...espectacular informe.

Anónimo dijo...

No puedo creer como esos asesinos pensaban que iriran al cielo luego de un crimen así...con eso es mas probable ir a los confines del infierno y Dios perdona pero el perdon se consigue en vida no despues de muerto.... Y el perdon requiere arrepentimiento y esotos que fueron a cometer semejante delito justo antes de morirse no se arrepintieron así que por lo tanto es totalmeente carente de sentido el razonamiento d4 estos musulmanes.... Ya he visto suficiente sobre el coran....esa religion es de maldad no bondad....

jfk dijo...

hay muchos errores por aqui: las torres cayeron a velocidad de caida libre planta a planta sin oponer resistencia, como si los pisos de todo el rascacielos de acero y hormigón desapareciesen "pulverizados" y el incendio que hubo no fue suficiente para derretir el acero;
Es mas si el acero perdió firmeza ,solided o se ablandó,
simplemente al poco tiempo de el incendio (que no paso de los 300grados centigrados )recuperó su solided inicial ya que el acero habia sido probado para que no se debilitase hasta 1000 grados centigrados o más, que porsupuesto no paso ni de broma en las torres; porque, ¿EL INCENDIO DE QUÉ?
El combustible de el avión se consumió a los pocos minutos (Queroseno de jets, muy inflamable)de el choque y en las torres: ¿ que ardería? ¿una grapadora? ¿Un ordenador? ¿una silla? y poco más
Porque ese tipo de rascacielos era de tipo A , que no podía haber instalacion de gas ni nada, era muy seguro y sobre todo con los incendios.
La caida de las torres gemelas y el edificio 7(que no le paso nada, no como dicen aqui que "le cayó un poco de polvo de las torres gemas y produjo un incendio que debilitó el edificio entero y se desplomó tambien a caida libre)es identica a cualquier demolición contolada que exista: el edificio se precipita verticalmente sobre su "propia huella" conforme se va desintegrando y se convierte en una nube piroclastica"como la de un volcán" y finalmente dejando una pila de escombros de un metro de altura
Pero: ¿CÓMO PUDO EL COLAPSO DE LAS TORRES GEMELAS PULVERIZAR MAS DE 500.000MIL METROS CÚBICOS DE HORMIGÓN?
¿COMO PUDO EL COLAPSO DE LAS TORRES GEMELAS FRAGMENTAR 200.000MIL TONELADAS DE ACERO EN TROZOS DE POCO METROS DE LARGO?
¿PORQUÉ LA GENTE OYÓ EXPLOSIONES Y RETUMBES SECUNDARIOS AL PRINCIPIO DE EL ATAQUE Y EN LA CAÍDA DE LAS TORRES HASTA EN EL SÓTANO DE LOS EDIFICIOS?
¿PORQUÉ LOS RESTOS DE EL WTC FUERON RETIRADOS RÁPIDAMENTE SIN HABER SIDO ANALIZADOS, INCUMPLIENDO LAS NORMAS FEDERALES DE ESCENA DEL CRIMEN
...

son algunas de las preguntas que todo el mundo con sentido común debería plantearse al ver como son informados por televisión, periódicos...
Y encontrar extraño de porqué nos engañan, porqué nos filtran las noticias y las verdades para que sepaños lo que ellos quieren, los que gobiernan el mundo.

POR FAVOR VEAN ESTO
http://www.youtube.com/watch?v=ru71aSygXOk

http://www.youtube.com/watch?v=7TIfjyJwEGc

http://www.youtube.com/watch?v=xGh8-CCKpaM&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=6xm5A9sTijA

el_trexe! dijo...

Muchas felicidades.. excelente y muy completo post

Anónimo dijo...

ESTE ARTÍCULO DEJA MUCHO QUE DESEAR, PORQUE LA VERDAD ES OTRA, LA VERDAD ES MUY DIFERENTE A COMO SE HA PLANTEADO AQUÍ, FUÉ UNA OPERACIÓN DE BANDERA FALSA, EL PRINCÍPIO DEL CÁOS MUNDIAL, CAYERON 3 TORRES, LA 1-2-7, TODO FUÉ DEMOLICIÓN CONTROLADA, NO FUÉ AL-QAEDA, NO FUÉ BIN-LADEN NI LOS 19 ÁRABES, ¿QUIÉN QUEDA?, LAS TORRES ESTABAN ENFERMAS DE AMIANTO, DONDE ANTES HABÍAN 2 RASCACIELOS ENFERMOS Y EL WTC7, MÁS 4 PEQUEÑOS EDIFÍCIOS, EL 3-4-5-6, PRONTO HABRÁN 5 MODERNOS RASCACIELOS, FUÉ EL PRINCÍPIO DE LA FALSA GUERRA CONTRA EL TERROR, TODO LO OCURRIDO EL 11.S ES GEOPOLÍTICA MUNDIAL, UNA PARTIDA DE AJEDREZ ENTRE LOS EEUU-ISRAEL-OTAN EUROPEA CONTRA CHINA-RÚSIA Y SUS ALIADOS, EN RESUMEN, DINERO-PODER-Y CONTROL DEL MUNDO ENTERO, NI MÁS NI MENOS, UNA GRAN MENTIRA, Y LO QUE AQUÍ ESTÁ EXPUESTO ES DES-INFORMACIÓN...

Anónimo dijo...

Navegando en internet, hasta ahora descubrí ese blogger. Le felicito por el artículo escrito sobre el atentando de las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001. Se observa en el mismo, el interés que se demuestra de INVESTIGAR muy exhaustivamente, antes de proceder a realizar un escrito muy completo sobre ese acto terrorista que fue y seguirá siendo como uno de los más repudiados efectuado en nuestro mundo. Sin embargo, hago una sugerencia: las fotografías tan explícitas de los fallecidos deberían obviarse. Lloré cuando las vi. Llegaron muy al fondo de mi corazón de mujer. Mi petición es que: "ya murieron. Imaginemos como fueron en vida, y hagamos una oración por ellos". Gracias por leerme, y hasta luego.

Feral dijo...

Horrible, que fotos tan impactantes. Nunca vi algo igual en mi vida. Recuerdo cada minuto expectante frente al televisor, nunca imagine la magnitud y un desenlace tan terrible. Una pena enorme por cada persona que perdió la vida en este atentado.