Jesús Salas Barraza: el asesinato de Francisco Villa



“Cuántos jilgueros y cenzontles veo pasar,
pero qué tristes lloran esas avecillas.
Van a Chihuahua a llorar sobre Parral,
donde descansa el general Francisco Villa”
.
“La Tumba de Villa”


José Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como Francisco Villa o Pancho Villa, nació el 5 de junio de 1878 en San Juan del Río o en Río Grande, Durango (México).



Francisco “Pancho” Villa


Villa fue idealizado por los apologistas de la Revolución Mexicana. Hombres de nula instrucción, pero de afilada inteligencia, era un estratega notable y su personalidad motivaba a sus hombres a seguirlo. Pero a lo largo de los años, su poder fue decreciendo y sus enemigos terminaron por derrotarlo.



Pancho Villa era temeroso. Cuando iba ser fusilado por Victoriano Huerta, Francisco Villa lloró y suplicó por su vida, cayó de rodillas y gritó pidiendo que no lo mataran, ante los soldados del paredón. Salvó la vida gracias a la intervención de Francisco I. Madero.



Pancho Villa ante el pelotón de fusilamiento


Cuando, años después, alguien le preguntó sobre aquel bochornoso hecho, Villa respondió: "Yo nunca había tenido miedo de morirme, pero en aquella ocasión vi tan cerca mi fin, que me pasó como un relámpago por el pensamiento la idea de que todo el navegar de mi vida había sido para nada".



Pancho Villa era ególatra. Tras firmar un jugoso contrato con la Mutual Film, una compañía cinematográfica estadounidense que deseaba documentar las campañas del caudillo, Villa se comprometió a no realizar ningún ataque por la noche, debido a que las cámaras cinematográficas de entonces no podían filmar sin la luz del día.



También aceptó repetir algunas escenas si así lo exigía el director. Les obsequió además con un aspecto inesperado: fusiló a los soldados prisioneros para que los cineastas pudieran captar las muertes reales de aquellos soldados. A Villa, la vida humana no le importaba.



Pancho Villa era cruel. El 12 de diciembre de 1916, “Los Dorados”, soldados leales a Villa, arrebataron a los carrancistas la estación de ferrocarril de Santa Rosalía, Camargo, en el Estado de Chihuahua. Sesenta soldaderas con sus hijos fueron hechas prisioneras. Un disparo salió del grupo de mujeres y alcanzó el sombrero de Villa. Un escritor recuerda:




“Su voz fue como un rugido:

-Mujeres, ¿quién tiró?
Nadie respondió. Entonces ordenó:
-Fusílenlas una por una hasta que digan quién fue.
Nadie se movió. Prefirieron morir a delatarse. El grupo de mujeres se apretó todavía más. Villa sacó su pistola y la levantó en vilo sobre su cabeza.
-Mujeres, ¿quién tiró?
Una anciana, picada de viruelas, levantó el brazo y gritó:
-Todas ... ¡Todas quisiéramos matarte!
El cabecilla retrocedió.
-¿Todas? Pues todas morirán antes que yo.




"Los soldados las amarraron, en grupos de cuatro, cinco o seis. Apretaban bien las cuerdas. En poco tiempo, las sesenta mujeres quedaron amarradas en doces atados humanos, unas de pie, otras tiradas en el suelo como bultos. Villa ordenó que las quemaran vivas. 'Los Dorados' obedecieron. Como la leña estaba seca y soplaba el viento, la pira humana ardió rápidamente. Primero se incendiaron las enaguas de las mujeres, luego sus cabellos y pronto olió a carne quemada. Sin embargo, las soldaderas no dejaron de insultar a Villa.




“Y en el momento en que las cubrían las llamaradas, Villa todavía escuchó una voz ronca que gritaba desde la pira:

-¡Perro, hijo de perra, habrás de morir como perro!
Uno de ‘Los Dorados’ le disparó y se derrumbó sobre la leña ardiendo.
‘Los Dorados’ regresaron a la población en silencio hasta que Villa habló:
-¡Qué diantres de mujeres tan habladoras! ¡Cómo me insultaron! Ya me comenzaba a dar coraje”.




El coronel José María Jaurrieta, fiel secretario de Villa, escribió en su diario que esta masacre le hizo pensar en el infierno de Dante y el horror de aquellas mujeres masacradas por los villistas lo marcó para siempre. El historiador Friedrich Katz menciona: "La masacre de estas soldaderas y la violación de las mujeres de Namiquipa fueron las mayores atrocidades que cometió Villa contra la población civil durante sus años como revolucionario. Constituyeron un cambio fundamental en la conducta que había seguido antes de su derrota de 1915; hasta ese momento, prácticamente todos los observadores habían quedado impresionados por la disciplina que Villa mantenía y por sus esfuerzos por proteger a los civiles y en especial a los miembros de las clases más bajas".



Sobre su terrible carácter y después de que las fuerzas villistas invadieron la población estadounidense de Columbus, los periodistas de la época dirían: "¡Es el más terrible de los asesinos! ¡Es la vergüenza de México, el azote del norte, el asco del mundo! ¡Roba, asesina, asalta, destruye, incendia, arrasa! ¡Reta al extranjero, pone al país al borde de la guerra internacional, arruina a la patria, y donde pisa, la huella de su pie se llena de sangre!"








Después del asalto de Columbus, Villa toma la dirección del distrito de Guerrero, en Chihuahua, y en un encuentro con la columna del general Bertam es herido en la pierna derecha, casi a la altura de la rodilla. Cae desangrándose bajo el peso de su caballo, pero este incidente no lo advierte siquiera el enemigo. Por cerca de tres meses Villa se pierde en absoluto. Muchos lo creen muerto. El mismo Venustiano Carranza, intrigado por esa posibilidad, consiente, indirectamente, que vaya una comisión encabezada por el pintor Gerardo Murillo “El doctor Atl”, para que localice la supuesta tumba del guerrillero, de la cual tiene "datos precisos". Se llega al lugar que señalan los guías, pero sólo se encuentran algunos huesos de animal recientemente sacrificado. Alguien dice que Villa es, efectivamente, un animal salvaje.



A Villa le dolió profundamente el juicio de Felipe Ángeles, uno de los generales más probos de la Revolución Mexicana, compañero de Francisco I. Madero durante sus días finales, en la llamada “Decena Trágica”. Felipe Ángeles fue capturado por las fuerzas del Ejército Federal, y siguiendo instrucciones directas de Venustiano Carranza, fue juzgado por rebelión junto con Enciso de Arce y Antonio Trillo, dos villistas célebres. Su juicio duró solamente unas horas y es uno de los capítulos más vergonzosos en la historia de la Revolución Mexicana.



La captura de Ángeles atrajo la atención de todo el país y de buena parte de la opinión pública en Estados Unidos. La sociedad mostraba su apoyo al general y esperaba que el gobierno carrancista respetara su vida. El general prisionero llegó a Chihuahua el 22 de noviembre y fue conducido al cuartel del 21 regimiento de caballería junto a la penitenciaría del estado. Desde que se notificó su detención, periódicos nacionales y extranjeros abogaron por él; decenas de cartas fueron enviadas a la capital pidiendo por su vida, exigiendo un juicio justo. Damas de sociedad y amigos movían sus influencias ante los cercanos colaboradores de Carranza para evitar el crimen político.



Felipe Ángeles


Felipe Ángeles estaba tranquilo. Había alcanzado la paz espiritual. Su celda contaba con una cama de hierro, una mesa y dos sillas, el lavabo, una pequeña tina de lámina y una lámpara de aceite. Por la mañana tomaba un baño y luego dedicaba largas horas a la lectura y a escribir su correspondencia. Tres días antes del juicio, comenzaba a despedirse de sus amigos. Llevaba tiempo sin recibir noticias de su esposa y de sus hijos. "No sé la dirección de mi familia en Nueva York. Recuerdo sólo que vivíamos en la calle de Wyoming, en una casita que ocupa toda la manzana, pero no puedo precisar si mi esposa y mis hijos viven aún en esa casa, pues hace más de un año que salí de allá". El 25 de noviembre de 1919, fue conducido al Teatro de los Héroes en Chihuahua. Frente al jurado militar que lo juzgaba en el Teatro de los Héroes, en Chihuahua, Ángeles habló de sus ideales. Más que defenderse, parecía predicar. Los medios estaban presentes y atestiguaron la farsa que significaba aquel juicio militar. Carranza detestaba a Villa y necesitaba deshacerse de él y de su gente. Las cinco mil personas que abarrotaban el teatro y asistían a aquella representación, se conmovieron ante la entereza del general. El proceso duró dieciséis horas. En sus declaraciones, afirmó: “No he dicho nada contra la Constitución; he predicado la fraternidad; he predicado una doctrina de conciliación y de amor. La gente muy poco entiende eso. Por desgracia, nuestro pueblo no está aún en la época en que deba hablársele de otra cosa que de lo contrario a todo lo que sea odio y venganza; por eso su infelicidad, por eso se preocupa muy poco por analizar el espíritu de las leyes que nos rigen, para comprender, cuando menos, los deberes y los derechos que le asisten. La democracia consiste en que cada uno se baste a sí mismo para que, en unión de los demás, pueda ser libre y, por tanto, disponer de libertad en su gobierno, en sus hechos, en su vida propia. Sé que me van a matar, pero también que mi muerte hará más por la causa democrática que todas las gestiones de mi vida, porque la sangre de los mártires fecundiza las grandes causas".



El juicio de Ángeles


Alejandro Rosas narra así los hechos siguientes: “A la medianoche del 25 de noviembre, tras varias horas deliberando, el Consejo condenó a muerte a Felipe Ángeles. Al escuchar el fallo, el general no se inmutó. Un silencio tenso cayó sobre los asistentes al Teatro de los Héroes. Ángeles fue llevado de vuelta a la prisión, donde ya le esperaba su última cena preparada en un restaurante de la ciudad. También se encontró con un flamante traje negro enviado por varias damas de sociedad. Mediaban algunas horas antes de su muerte y las pasó conversando. Cuando el sacerdote le preguntó si quería confesarse, Ángeles manifestó que no, ‘mejor que un confesor, debería estar aquí un filósofo que estudiara, en provecho de la humanidad, los últimos momentos de un hombre que teniendo amor a la vida no teme perderla’. Como última voluntad pidió papel y pluma. A unas horas de su ejecución los últimos pensamientos de su mente fueron para su compañera de toda la vida. Con calma tomó el banquillo de madera, se apoyó sobre la mesa que le había servido de escritorio los últimos días y escribió unas breves líneas donde entregaba su corazón antes de morir: ‘Adorada Clarita: Estoy acostado descansando dulcemente. Oigo murmurar la voz piadosa de algunos amigos que me acompañan en mis últimas horas. Mi espíritu se encuentra en sí mismo y pienso con afecto intensísimo en ti. Hago votos fervientes porque conserves tu salud. Tengo la más firme esperanza de que mis hijos serán amantísimos para ti y para su patria. Diles que los últimos instantes de mi vida los dedicaré al recuerdo de ustedes y les enviaré un ardientísimo beso’.



El cadáver de Felipe Ángeles


“El general colocó la nota en un sobre y la entregó a uno de sus amigos para la entregara a su esposa. El destino lo impidió. Ángeles nunca supo que en los últimos meses la salud de su esposa se había deteriorado considerablemente. Consciente de su agonía, Clarita pidió papel y pluma para escribir una última carta a su marido. Sus últimos pensamientos serían para él. Moriría bajo la fe de Cristo y lamentaba dejar a un hombre viudo y a sus hijos huérfanos. Esperaba reencontrarse con su amor en un futuro lejano, en un lugar donde no existía el tiempo. Terminó de escribir, entregó la carta y pidió que se la hicieran llegar al general Ángeles a cualquier lugar donde se encontrara. El 8 de diciembre falleció sin saber que sus líneas jamás fueron leídas por su amado Felipe (…) Ángeles dedicó los últimos instantes de vida a su pasión por la lectura. Releyó algunos pasajes de La vida de Jesús, de Renán. Minutos antes de las 6 de la mañana del 26 de noviembre, le comunicaron que había llegado la hora. Se despidió de sus amigos, salió de su celda y con el ‘espíritu en sí mismo’ caminó con tranquilidad hasta el lugar de la ejecución. Soplaba una ventisca helada que recorría la ciudad de Chihuahua. El general se colocó de frente al pelotón y recibió la descarga cayendo al suelo sobre su costado izquierdo. En medio del silencio sepulcral, se escuchaban los estertores de Ángeles por lo que fue necesario darle el tiro de gracia. El cuerpo fue recogido por los camilleros y de inmediato fue llevado al hospital para dar fe de su muerte. La Revolución había devorado a uno de sus mejores hijos”.



El sepelio de Ángeles


Los motivos políticos para asesinar a Villa estaban a la orden del día en 1923. Obregón y Calles –presidente de la república y el futuro sucesor- sabían que mientras el caudillo viviese, era un peligro potencial. Su carisma y popularidad no habían menguado y parecían suficientes para levantar, en poco tiempo, a varios miles de hombres en contra del gobierno. Los sonorenses lo dejaron en paz en los años que siguieron a su rendición en 1920, pero se mantuvieron informados acerca de sus actividades.



Pero Villa no buscaba el poder. Alentado por su orgullo y vanidad, lo único que buscaba era medir fuerzas con los sonorenses. A pesar de su retiro, la prensa nacional e internacional seguía sus pasos con interés. Villa no perdía oportunidad alguna para hacerse notar y cada vez que declaraba a la prensa, sus palabras llegaban hasta la ciudad de México.



En 1922, cruzó el punto sin retorno. Frente a un reportero del periódico El Universal, declaró que al terminar el cuatrienio de Obregón, volvería a la vida pública y se pronunció abiertamente por Adolfo de la Huerta como posible candidato para suceder a Obregón, siendo que este apoyaba a Plutarco Elías Calles. Los sonorenses leyeron las declaraciones de Villa de la única forma en que podían hacerlo: vaticinando una futura rebelión donde Villa se convertiría en el brazo armado de Adolfo de la Huerta. Y respondieron de la única forma en que sabían hacerlo: contemplando la posibilidad de eliminar a su enemigo.








Pero si los motivos políticos para exterminarlo eran suficientes, las razones personales, de la anónima población civil, no lo eran menos. Desde los años de la revolución, Villa logró hacerse amar por unos y odiar por otros. El otrora jefe de la División del Norte estaba consciente de los excesos cometidos a lo largo de su vida y desde antes de su rendición, vivía con el temor de caer asesinado. Lo obsesionaba la muerte y la Hacienda de Canutillo se convirtió en su refugio. Evitaba salir de su hacienda y cuando los negocios lo obligaban, se hacía acompañar de su escolta de “Dorados”, conformada por cincuenta hombres perfectamente armados. No permitía que nadie caminara a sus espaldas, al sentarse a la mesa buscaba el lugar que tuviera como respaldo la pared; cotidianamente cambiaba de lugar para dormir, sin que nadie se percatara, y temía incluso que sus propios hombres fueran a traicionarlo.



Jesús Herrera tenía sobrados motivos para eliminar a Villa. Años atrás, el Centauro había matado a varios de sus familiares con lujo de violencia. Dos eran conocidos, Maclovio y Luis, ambos antiguos compañeros de armas de Villa en la División del Norte. A partir de entonces la venganza se volvió una obsesión. En más de una ocasión contrató matones para que acabaran con el caudillo pero nunca lo consiguió. Villa conocía las intenciones de su enemigo y también intentó acabar con él, sin éxito. La obsesión de Jesús Herrera fue compartida por Gabriel Chávez, amigo suyo, comerciante y ganadero de Parral, Chihuahua quien se encargó de entrar en contacto con Melitón Lozoya –a quien Villa había amenazado recientemente- y a Jesús Salas Barraza, diputado en el congreso local de Durango. Este último se convirtió en el cerebro tras el asesinato del caudillo y en el hombre que le daría el tiro de gracia al revolucionario. Cada uno guardaba sus propios odios contra Villa, pero los tres estaban decididos a materializar su venganza. En las semanas siguientes lograron reunir a siete hombres más para asestar un golpe definitivo y mortal.



Jesús Salas Barraza


Al comenzar el mes de julio de 1923, el grupo estaba completo y era conformado por Melitón Lozoya, Jesús Salas Barraza, José Barraza, Juan López Sáenz Pardo, José Sáenz Pardo, Librado Martínez, Román y José Guerra, y Ruperto Vera. Recibían recursos económicos, apoyo material y pertrechos militares a través de Gabriel Chávez y esperaban el momento oportuno para actuar. El complot tenía carácter local y personal, sin embargo, el plan fue conocido en la Ciudad de México por el presidente Álvaro Obregón y por el futuro candidato presidencial, Plutarco Elías Calles. Con autorización de Obregón, Calles llamó al coronel Félix C. Lara, jefe de la guarnición de Hidalgo del Parral -población cercana a Canutillo- para garantizar la impunidad de los futuros asesinos.



El automóvil donde viajaba Villa


Los asesinos eligieron Parral para llevar a cabo la emboscada. Villa solía visitar el viejo pueblo minero, ubicado en Chihuahua, por razones amorosas –una más de sus mujeres, Manuela Casas, vivía en él- y para atender negocios particulares. La traza del pueblo era en sí misma una trampa. Para atravesarlo de extremo a extremo no había más alternativa que circular por la Plaza Juárez, era la única ruta posible y la que comúnmente seguía Villa al salir de su casa, ubicada a unas cuadras de la plaza. La suerte sonrió a los asesinos. En los primeros días de julio rentaron dos cuartos, el número 7 y el número 9 de la calle Gabino Barreda que hacía esquina con la calle Juárez, exactamente en la plaza principal. Desde las ventanas de ambas habitaciones podía observarse cualquier vehículo circulando de frente. Sólo era cuestión de esperar el momento oportuno.



El asesinato de Francisco Villa


Por distintos motivos, entre ellos asistir a un bautizo y dictar su testamento, Villa viajó a Hidalgo del Parral unos días y dispuso su regreso a Canutillo la mañana del 20 de julio de 1923. Hasta la puerta de la casa ubicada en la calle de Zaragoza, llegó Miguel Trillo, secretario y amigo de Villa, a bordo de su automóvil Dodge Brothers. Uno de los nueve hombres, un vendedor de dulces, se colocó sobre la calle Juárez. Al divisar el vehículo de Villa, tenía como encomienda quitarse el sombrero con la mano derecha o con la izquierda, con el fin de indicar a sus compañeros qué lugar ocupaba Villa dentro del automóvil.



En las habitaciones 7 y 9 de la calle Gabino Barreda aguardaban los asesinos. En cada uno de los cuartos se apostaron cuatro tiradores, habían derribado parte de la pared que los dividía para tener mejor comunicación. En la parte posterior del inmueble aguardaban los caballos preparados para la huida. A las 08:06 horas, los asesinos vieron la señal de su compañero. Es la hora en que los niños pasan a las escuelas, pero la ciudad tiene un aire extrañamente misterioso; no hay policía de resguardo y los soldados de la guarnición han salido a revista a las afueras de la ciudad, no obstante estar todavía lejos el último del mes, en que ésta se realiza, por reglamento. Pero a pesar de este detalle, nada impresiona a Villa de aquel conjunto de circunstancias.



Villa conducía el vehículo, así que todos debían hacer la primera descarga sobre el asiento del conductor; luego, fuego a discreción. El automóvil avanzaba lentamente por la Calle Juárez, casi para llegar a la Calle Gabino Barreda, tuvo que frenar para pasar una zanja. Había llegado la hora. Los proyectiles deshicieron el parabrisas y fueron a impactarse sobre los cuerpos de Villa y de su lugarteniente y amigo, Antonio Trillo.



Al sentir los primeros disparos, Villa soltó el volante y el auto se impactó contra un fresno. El cadáver de Trillo quedó colgando de cabeza en la portezuela derecha, el cuerpo del centauro recargado sobre el respaldo de su asiento. El auto recibió 150 disparos. Los asesinos dejaron las habitaciones, cortaron cartucho y frente al automóvil dieron el tiro de gracia a Villa y a sus compañeros. Su mano derecha quedó en actitud de sacar la pistola. Tenía las dos manos heridas, el cráneo y la cara perforados. Luego, los ejecutores tomaron sus monturas y salieron huyendo.



El cadáver de Villa


La gente del pueblo se reunió súbitamente en torno al automóvil. Nadie daba crédito a lo que había sucedido. El vehículo mostraba tremendos boquetes en diferentes partes de la carrocería, rastros de la masacre.



Los cadáveres de Villa, Trillo y el resto de sus acompañantes fueron llevados al Hotel Hidalgo, propiedad del Centauro, ahí fueron fotografiados, preparados y arreglados para el sepelio. En la autopsia difícilmente se le reconoció el corazón, por haber quedado como papilla, a causa del efecto destructor de las balas expansivas empleadas en el asalto.



En poco tiempo, Jesús Salas Barraza, uno de los victimarios, fue detenido, juzgado y condenado a setenta años de prisión, junto con Melitón Lozoya. Sin embargo, un año después, en 1924, fue indultado. El magnicida incluso llegó a ser gobernador interino de Durango por algunos días en 1929.



Durante los siguientes días, la prensa llenó sus páginas con distintas versiones de lo sucedido. Obregón y Calles se dijeron sorprendidos por lo ocurrido. El presidente ordenó una “exhaustiva investigación”, tan exhaustiva como la ordenada cuando asesinaron a Venustiano Carranza tres años antes, en Tlaxcalantongo (Puebla).



Pancho Villa había dispuesto que lo enterraran en un mausoleo, en la ciudad de Chihuahua, pero terminó en el cementerio de Parral, donde tres años después su tumba fue profanada y su cabeza robada. La historia es truculenta: Álvaro Obregón le pide a Francisco Durazo que le entregue la cabeza del cadáver. La encomienda es macabra: ir al cementerio, cavar la tumba y cortarle la cabeza a Pancho Villa. Elpidio Garcilazo, sobre el que recae semejante tarea, en Parral, se arma de valor con una tropa de aterrorizados zapadores que llevan una botella de alcohol para desinfectarse. Tienen tanto miedo que, a la mitad de la excavación, ya se están tomando la botella. Otras versiones afirman que en realidad, Garcilazo vio un letrero donde se ofrecía una cuantiosa recompensa por la cabeza de Villa, y lo había tomado literalmente.



Máscara mortuoria de Pancho Villa


A la hora de cortarle la cabeza uno termina por herir a otro. Luego, en la fuga, otro más se machuca la mano con la puerta del automóvil. Entregan la cabeza de Villa envuelta en una camisa sucia, y así la recibe Garcilazo, que la esconde debajo de su cama. En una de las versiones de este hecho se dice que Emil Holmdahl, un estadounidense que había combatido con Villa y luego contra él, tras su invasión al territorio estadounidense en Columbus, estaba en Parral para pagar $50,000.00 dólares por la cabeza.



Los titulares sobre el asesinato


¿Por qué alguien querría la cabeza de Villa? Las maquinaciones son legión: para que el Instituto Smithsoniano la estudiara; para un millonario que le tenía especial rencor al personaje; para el gobierno estadounidense como una forma simbólica de resarcir las humillaciones por las que Villa hizo pasar al general Pershing. No se sabe. El caso es que Holmdahl no llevaba más que una parte del dinero y la compra no se consuma. Él mismo y el primo de la viuda de Villa son detenidos como sospechosos, pero los dejan ir.



El sepelio de Villa


Aquí hay dos versiones diferentes. En una, Garcilazo anda borracho por el desierto de Parral con la cabeza envuelta bajo el brazo. Tuvo que pasar por el susto de incordiar al cuerpo de uno de los más afortunados militares de la Revolución, y ahora ya ni Durazo la quiere. Menos Obregón, que poco después enfrentará su propio destino sangriento.



La supuesta calavera de Villa


Así que, una noche, la entierra en un cerro cerca de Salaices, donde ahora se erige una secundaria cuyo nombre es, por supuesto, Francisco Villa. Durazo muere poco después, alucinando que el cuerpo de Villa llega a reclamarle su cabeza. Sus gritos de agonía son de pánico mientras pide perdón y ruega que alejen al fantasma.



En la otra versión, la compra sí llega a efectuarse. Homdahl fue liberado y según los rumores acabó vendiendo la calavera a un estudiante de Yale llamado Prescott Bush: el padre de George Bush y abuelo de George W. Bush, ambos presidentes estadounidenses. Todos ellos pertenecieron a la fraternidad “Skull and Bones” de la Universidad de Yale, que celebraba reuniones secretas, presididas por las calaveras de Pancho Villa y el indio Gerónimo.



La fraternidad “Skull and Bones”, con la calavera de Pancho Villa


La tumba de Pancho Villa sufre otra profanación en 1926, esta vez para protegerlo de más molestias: Pedro Alvarado y Austreberta Renteria sacan lo que queda del cadáver, en la fosa sin cruces ni señas número 632, y la pasan a 120 metros de ahí.



La tumba de Villa en Parral


Entre ese año y 1966, cuando el Congreso del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz manda poner su nombre en letras de oro (no sin un debate sobre si es un bandido o un héroe), nadie sabe que su tumba no es tal.



En 1976, el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez ordena exhumar los restos de Pancho Villa y llevarlos desde Parral al Monumento a la Revolución. Lo entierra junto al enemigo del villismo, Plutarco Elías Calles.



El Monumento a la Revolución


En 1976 las autoridades lo exhumaron y llevaron sus restos a la Ciudad de México, colocándolos en el Monumento a la Revolución. Pero el historiador Rubén Beltrán sostiene que el cuerpo que se llevaron es el de una hija de Pancho Villa. Se basa en las declaraciones de Soledad Seáñez, una de las numerosas viudas del revolucionario mexicano. Ésta le explicó que tras la profanación del cadáver enterraron a Villa en una tumba en forma de “L”. Cuando una de sus hijas murió fue enterrada en la misma tumba, de manera que al exhumar el cadáver las autoridades mexicanas se confundieron y se llevaron a la descendiente. En este caso, Villa seguiría en la pata de la “L” del cementerio de Parral y la hija en el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México.






La urna de Villa en el Monumento a la Revolución


Otra información dice que en los archivos del cementerio de Parral consta un traslado del cuerpo de Villa desde la fosa 632 a la 10. La responsable de este cambio sería otra de sus viudas, Austreberta Rentería. La fosa 632 quedó libre hasta que fue ocupada por una ciudadana anónima estadounidense, que bajó del tren que la llevaba a Estados Unidos porque se sentía mal. La mujer falleció de cáncer en el hospital y fue enterrada en la tumba anteriormente ocupada por Villa. Según esta versión, en el Monumento a la Revolución estaría una mujer estadounidense y Villa seguiría en el cementerio de Parral, fosa número 10. O quizás no. Porque, según la primera versión, en la tumba de la mujer estadounidense se enterraría a la hija de Villa, que a su vez terminaría en el Monumento a la Revolución y la mujer anónima seguiría en la pata de la “L”…



Pero la cabeza de Villa tiene una existencia independiente de su propio desenlace. De pronto, el caudillo revolucionario se vuelve policéfalo: su cabeza vaga por diversas partes simultáneamente. Se le exhibe en el circo Ringling Brothers. Se le guarda en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York. Se subasta en Sotheby's, junto con las pistolas de Villa. O se usa en las ceremonias de la fraternidad estudiantil de Yale, “Skull and Bones”. Todas son, supuestamente, las auténticas cabezas de Villa, que se multiplican como en una historia de terror.



Placa en memoria de Pancho Villa


El cadáver de Villa tiene una existencia cinematográfica. Los surrealistas André Breton, Max Ernst y Wilfredo Lam, entre otros, diseñan las cartas del llamado Tarot de Marsella en 1941. Pintan esta baraja y, entre Freud (los sueños) y Hegel (el conocimiento) deciden poner a Pancho Villa. Es el "Mago de la Revolución". Pero no eligen una forma humana para representarlo, sino un híbrido: un águila con manos que sostiene una serpiente y que lleva un sombrero en la cabeza. El dibujo es dinámico: Villa se mueve con ondulaciones. Entre tantos mártires puros de mente y corazón, inamovibles en sus convicciones, como los cadáveres necios de los que han muerto por la Independencia y la Revolución Mexicanas, Pancho Villa es una carta en un juego de adivinación: azaroso y mutante.



Pancho Villa como carta del Tarot




VIDEOGRAFÍA:

Biografía de Pancho Villa
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“La tumba de Villa” – Dueto Las Lupes
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BIBLIOGRAFÍA:


















FILMOGRAFÍA:






39 comentarios:

TeReSa dijo...

Te leo cada semana y me parece muy buena tu investigación y exposición de los temas. A pesar de un tema susceptible al amarillismo lo presentas de manera objetiva y puntual.

De cualquier forma, una parte de nosotros nos gusta leer las páginas de la historia humana que se han escrito con sangre.

Saludos!!!

Nariz Sangrante dijo...

Nada como despertar y tomarse un café leyendo vuestro blog.
La historia de Pancho Villa es fascinante, qué buen post :)

Saludos.

Anonymous dijo...

La verdad, llevo 2 semanas esperando ver historias de asesinos...no lecciones de historia. Ojalà para la pròxima semana dejes a un lado la Revolución Mexicana y ahora sí nos traigas las historias de siempre.
Saludos

Anonymous dijo...

Tengo que manifestar que estoy de acuerdo con el anonimo. Ya estuvo bien de la revolucion mexicana. Dos semanas sin leer con la misma pasion tu blog

Elena van de kamp dijo...

que paso escrito!! tambien estas festejando el bicentenario?? xD hahaha muy interesante pero poes eso dejaselo al gobierno o a televisa (: aun asi esta muy padre :)

Escrito con Sangre dijo...

Hola a todos.

La semana entrante, aparecerá la tercera y última parte de esta serie de asesinatos cometidos en la época de la Revolución Mexicana.

Estas historias no podían faltar en nuestro website.

¡Saludos sangrientos!

Angel Tapia dijo...

Buenas tardes!!

Las historias de la Revolución Mexicana están muy buenas, sigue poniéndolas.

Referente al post de Villa, creo que la información que pusiste de Enrique Krauze no es muy fiable.

En México todos saben que los documentales de Krauze soy muy muy tendenciosos.

pepetavo dijo...

viva la revolucion!! a quien no le gusten las historias que no las lea... no concuerdo con que villa era cobarde es dificil creerlo despues de que peleo innumerables batallas pistola en mano y sobre su caballo, no era de los que se quedaban lejos viendo, el peleaba como hombre valiente

Mirkly dijo...

hola me gusta mucho tu bolg, tambien siguo tu face, pero se me hizo algo tonto el comentario de anonimo.. pero bueno algunos no aprecian el centenario. Me encanto el ariticulo de villa.
Sigue asi es genial conocer mas de nuestra cultura sangrienta mexicana

Halford dijo...

Buen post, me hubiera gustado comentar desde anoche, pero apenas hoy pude, ya desde hace tiempo està aclarado que este blog aborda diferentes aspectos del crimen, no solo asesinos seriales y que el manejo de los temas es serio, creo que estos ultimos temas son de indudable calidad y al ser un post mexicano, no deben faltar capìtulos de nuestra historia, si a alguien no le gusta, pues que no los lea, rico en detalles, me gustò el material, algunas fotos nunca las habia visto, gracias de nuevo y saludos a todos.

Respecto a Krauze, si, en algunos aspectos es tendencioso, pero es una opinion valida, si quieren formarse puntos de vista leyendo aspectos diferentes a las versiones oficiales les recomiendo "La Epopeya de Mexico" de Armando Ayala Anguiano, o en una sintesis mas breve pero igual de interesante, "Contra la historia oficial de Jose Antonio Crespo.

RenegadoRojo. dijo...

Krauze es un tipo tendencioso, lo sostengo por que yo estuve en el ejercito, en la Direccion General de Archivo e Historia, me toco la epoca en que se grababa la novela historica "el vuelo del aguila" novela que abordaba la vida del dictador Porfirio Diaz, todo antecedente historico que del propio expediente del General Diaz que le fue mostrado al vividor Krauze fue tergiversado por el, no puso nada en la novela de conformidad a los escritos, tan solo lo hizo como el tipo Krauze quiso, ahora, de ese tipo se desprende aquello que dice en el blog de que Villa era un cobarde y rogo por su vida antes de ser fusilado por el delincuente Huerta. Krauze es una persona que ha intentado desacreditar a los verdaderos caudillos y heroes de la revolucion, evidentemente por que el tipo Krauze es de la parte donde sus ascendientes eran contrarios a Villa, Zapata y Angeles.

Por ese motivo se desacredita desesperadamente a Villa, Zapata y Angeles.

Anonymous dijo...

hola escrito, soy fiel seguidora de la pag pero opino lo mismo que los anonimos arriba, estas dos semanas como que no me cuadran las historias de la revolucion mexicana :S t soy sincera primera ves que no leo las historias pls vuelve con tus casos tradicionales, saludos

Escrito con Sangre dijo...

Renegado Rojo:

La información contenida en este post no se basa únicamente en las obras de Krauze, sino en una amplia bibliografía. El comentario de que Villa era un cobarde es únicamente mío. Las citas de otros autores están atribuidas, entrecomilladas y en cursivas.

No creo que un personaje "valiente" sea capaz de matar a sangre fría, para en cambio llorar cuando su vida está amenazada. Y tampoco que un hombre valiente queme vivas a mujeres indefensas. Zapata, por ejemplo, nunca cometió este tipo de acciones.

El personaje de Villa es apasionante precisamente por su fiereza y su debilidad combinadas. Cuando estaba al frente de cientos o miles de soldados, era capaz de acciones que implicaba cierto arrojo; pero cuando estaba solo, mostraba flaqueza.

Esto lo digo yo, no Krauze. Y lo dicen los testimonios de la época.

¡Saludos sangrientos!

Anna dijo...

Hace 2 semanas que no leo tu bolg ¬¬
Si bien son historias de asesinos ya son conocidas, no sé, pensé que pondrías otros asesinos.
Y como dice un comentario anterior:
"El que no le guste que no lea"
Eso es lo que hago.
Esperaré con ansias hasta el domingo que viene.
Buena semana.

**La lágrima** dijo...

Ay qué delicaditos tus fans, Escritor! Además son ignaros que si cambiaras los nombres y pusieras que pasó en China, Rumania o el Indostán hace 2 semanas, estarían aplaudiendo y diciendo que qué buena Historia. Pero en fin, esos comentarios son muestra de porqué la humanidad se degrada.
La Historia es muy interesante y no hay nada más sangriento que una Revolución :)

Yo sí te leo cada semana! :D

Anonymous dijo...

Hola Escrito me encanta leer tu blog pero hace dos semans q no leo las entradas. Espero vuelvan pronto esos relatos interesantes y atrapantes a los q nos tienes acostumbrados.Saludos

Karuna dijo...

¡Hola amigos, Halford y en especial Escrito con Sangre!

Me han dejado mucha tarea al leer las historias de los magnicidios de la Revolución Mexicana.

El historiador como lo decía Robin George Collingwood en su libro "Idea de la Historia", estudia la historia através de las acciones humanas.

Sin embargo, podemos ver en esta entrada que otros historiadores y en especil tú Escrito con Sangre, describen a Francisco Villa de distintas maneras. Esto se debe a que el historiador describe lo que ve y lo que comprende en este caso, la persona y el acontecimiento.

Hace días, leí un texto llamado "La historia y la fotografía" escrito por le historiador italiano Ruggiero Romano que decía que era díficil encontrar fotografías de Villa triste. Para Romano, las fotografías de Villa siempre lucían sonrientes. La fotografía refleja y distorsiona la realidad; Si quieren ver fotografías de la Revolución Mexicana, busquen todo lo relacionado con el Archivo Casasola.

Desde ese entonces al terminar de leer la entrada y lo que recordaba en las clases de la universidad, me he quedado perturbada.

Recuerdo en una clase, donde un profesor nos mostró una diapositiva sobre las pinturas, fotos que describían distintas características sobre Miguel Hidalgo y como no mencionar la reciente película que hicieron sobre él. El caso está que este análisis, sin querer nosotros mismos lo hacemos al comentar esta entrada y otras que pertenecen al blog sobre el individuo.

Esta es la principal e intrigante tarea del historiador.

Alguien dijo por ahí que quiero leer asesinos no lecciones de historia.

En primer lugar todo es historia, sin ella no estaríamos aquí viviéndola.

Todo lo que leemos en este blog, viene siendo una parte de la historia del crimen.

¿A poco leer asesinos de distintas épocas, crónicas sobre casos que han quedado sin resolver no forman parte de la historia?

Pero en fin, los dejaré reflexionar.

Fue un placer dejar huellas en este blog.

Les mando saludos, en especial Halford y Escrito con Sangre.

Saludos Karuna ^^

Anonymous dijo...

CLARO!!!!!!!!!! laos textos de la histor (ieta) mexicana, mejor en la tele o en los libros de dizque texto: total todos son mentira.......A mí no me interesan estas historias de ladrones mexicanos...Y eso también: tengo dos semanas sin leer el blog y al parecer serán tres.

Anonymous dijo...

HOLA! COMO SIEMPRE ESTUPENDO BLOG! CREI QUE IBA A ABURRIRME CON LA HISTORIA DE VILLA, Y ME HE QUEDADO CON LA QUIJADA CAIDA!!! NO ME IMAGINÉ QUE VILLA FUERA ESA CLASE DE PERSONAJE! MALO Y ABUSIVO! aunque ya me hice bolas y no entendi entonces quienes son héroes y quienes villanos! como que carranza odiaba a villa y no se supone que ambos fueron en pos de la revolución? o la que está mal soy yo!? jajajja felicidades!!!! al final me bebí la lectura.

Anonymous dijo...

Josè Doroteo Arango Arambùla se ubica en el top 10 de los personajes màs complejos de la Historia Mundial.
Su dualidad capaz de la ternura màs
conmovedora a la barbarie màs atroz,es altamente interesante.
Aquì en Hermosillo y en todo Sonora no es muy querido que digamos, y siempre se recuerda la matanza que hizo en San Pedro de la Cueva.
El dìa de ayer pasaron por Canal 22
la pelìcula !!Vàmonos con Pancho Villa!! , se las recomiendo si no la han visto.
Muy, muy interesante. Te felicito
"escrito..."

xknight dijo...

A mi me gustan mucho tus posts de asesinos seriales, filicidas, infanticidas, caníbales, etc, y los asesinatos históricos también, no entiendo el porque molestarse de algunos lectores y asiduos a tu blog cuando estas tocando temas que además de tener que ver con el blog, son muy trascendentes por su carácter histórico. Sigue así, felicidades.

Anonymous dijo...

"PERFECTO" HISTORIA COMBINADA CON EL MORBO DEL ASESINATO.
EN MI OPINION PERSONAL NO NOS CAE MAL UNA LECCIONCILLA DE HISTORIA QUE ENRIQUEZCA NUESTRO CONOCIMIENTO Y A LA VEZ SATISFACEMOS NUESTRO MORBO SANGRIENTO FELICIDADES ESCRITO.
HAS ENCONTRADO UN MEDIO DE TRANSMITIRNOS CULTURA Y CONOCIMIENTO PUES NO SOLO ES POR VER SANGRE.
CREO QUE EL INTERES EN ESTE TIPO DE TEMAS VA MAS ALLA.
QUE CEREBROS Y QUE PERFILES REUNE ESE TIPO DE GENTE PARA LLEGAR A REALIZAR EL TIPO DE ACTOS QUE A ALGUNOS NOS ASOMBRAN Y TAL VEZ A OTROS LES PAREZCAN MUY NORMALES.
Y LO REITERO A MI ME PARECIO "PERFECTO" PUES SOY UN APASIONADO DE LA HISTORIA EN GRAL Y EL CONOCIMIENTO COMO DICEN SABER Y CONOCER PARA QUE NO TE CUENTEN.
TU AMIGO KAHOZ

Anonymous dijo...

A mi ME ENCANTOOOO me gusta la historia y viendola de esta manera mucho más!! No habia visto las fotos de Villa muerto... felicidades y ya quiero leer la prox entrada
Y a quien no le guste, que le devuelvan su dinero JAJAJAJA
GW

Anonymous dijo...

saludos.. solo para felicitar por el blog esta muy completo e interesante, me gustaria que retomaran casos como el magnicidio de colosio o paco stanley, el de digna ochoa.. espero lean este comentario y lo pudan publicar gracias..

Charrrw dijo...

Nunca supe que Pancho Villa fue alguien tan malo, creo que la Historia que enseñan en la escuela solo muestran lo "bueno" de los personajes.
Pero igual, un gran trabajo, realmente no me acordaba como lo habían asesinado, lo andaba confundiendo con Emiliano Zapata :S

PD: En mi punto de vista es interesante saber sobre los personajes de la Historia de México especialmente en la Rev. Mexicana n-n
Aunque bueno, cada quien..

Saludos !

Anonymous dijo...

cobarde?? no siempre tuvo a miles o centenares de hombres, al matar al hacendado por defender a su hermana lo hizo solito, siendo un niño. al regresar de EU a México después de la muerte de Madero llegó con 8 acompañantes nada más

Anónimo dijo...

A raíz de que entraron los panistas al poder, se trata de denostar todo lo referente a nuestros héroes.
El peor criminal sigue siendo Fox y no Pancho Villa. Fox es cobarde, traidor, inepto y... peor el Calderón.
Tu amigo.

Bender B. Rodriguez dijo...

He leido mucho sobre Villa y la mayoria de cosas que dices ahi son ciertamente falsas, incluso en el libro de Taibo II afirma que si bien habia una leyenda negra de Villa no era por que el fuera como muchos lo pintan, si no por que como era muy bien conocido y querido por el pueblo le buscaban como crearle una reputacion que nunca existe,
Villa tuvo ordenes del mismo carranza de fusilar a todo aquel que este capturara en sus batallas debido a la Ley Juarez, y Villa no siempre acato esa Ley. Muchas veces perdono la vida de muchos e incluso esos muchos se pasaron a la Division Del Norte.

Villa fue todo lo contrario de lo que mencionas.
Compañeros que leen el blog, no se dejen engañar por palabras dichas a medias, si bien la escuela nos muestra una historia a medias, algunas veces mas nos dicen mentiras.
Si realmente quieren saber mas lean e investiguen y si se quedaron con la idea de que Villa era un ser tan malo como aqui lo pintan mejor leanse el libro de Paco Taibo II Pancho Villa Una Biografia Narrativa, ahi sabran todas las respuestas, por que si bien nadie es una perita en dulce tampoco hay que tipificar guiandose de las palabras de escritores que solo dicen supuestas verdades creadas para desacreditar a un personaje.

Anónimo dijo...

Das muchas fuentes, pero muchas de ellas estan alimentadas en el mito, respetuosamente te recomendaria que leyeras "PANCHO VILLA, UNA BIOGRAFIA NARRATIVA" de paco Ignacio Taibo II, es lo mas completo q encontraras sobre Villa y te quitaras de muchas leyendas y mitos de los q lei en tu pagina. Muchas graceias.
Humberto Rios

Anónimo dijo...

Es una verdadera pena que en un articulo histórico, se den juicios de valor como decir que un personaje "era un cobarde" o no. Deberían dejar los juicios a los lectores como una forma mínima de respeto.
Para las personas que no conocemos a profundidad la historia mexicana, (por no ser de ese maravilloso país). Es interesante este tipo de artículos, hasta el momento que son tendenciosos y dan juicios de valor alejándose de ser una fuente fiable y convirtiéndose en un articulo de propaganda política.
Es una verdadera pena.

Anónimo dijo...

Es muchísimo más cobarde aquel que injuria a personas que murieron y no pueden defenderse.
Ademas si ese alguien no vivió en la misma época.
Debería sentir vergüenza, y reparar su error; pero creo que es una persona inaccesible al honor.

Alfonso Gonzales

Anónimo dijo...

Buen blog y me quedo apoyando la verdad, pancho Villa fue un asesino y un cobarde igual que sus tatata...ranietos los cholos pandilleros en Estados Unidos. Ellos se identifican con pancho porque son iguales. Y por lo que respecta a Taibo II el es un parasito español hijo de exiliados en México. Es astuto como víbora y mentiroso como el solo. Fuma mucho para ocultar su nerviosismo.

GERARDO dijo...

INFORMACION MUY COMPLETA!!! SOY UN FERVIENTE ADMIRADOR DEL GENERAL VILLA ME GUSTARIA SEGUIR EN CONTACTO Y SUBE MAS INFORMACION PORFA!!!! SALUDOS DESDE TEZOQUIPA ATITALAQUIA HIDALGO

EL HOMBRE DE ACERO dijo...

Y QUE ME CUENTA DE EMILIANO ZAPATA LO QUE NO ME GUSTO FUERON LOS TRAIDORES QUE MATARON A VILLA POR QUE NO LO MATARON DE FRENTE COBARDES SI YO LOD HUBIESE AGARRADO LOS QUEMO VIVOS A ELLOS Y ATODA SU DESENDENCIA SI SR ARRIBA VILLA Y EMILIANO ZAPATA

Anónimo dijo...

Hay muchas calumnias en lo que dices de Villa la primera es que no era "ningún cobarde" por el hecho de haber llorado cuando el traidor de Victoriano Huerta lo mandó fusilar, mientes al decir que hincado suplico por su vida y mientes también al decir que Madero lo salvó fue un coronel de confianza del propio Huerta que suplico que no asesinara a Villa y mejor lo mandó a la cárcel de la ciudad de México! También lo calumnias cuando afirmas que asesinó a muchas mujeres solo fue la que intento matarlo! Para que sepas los traidores aparte de los pelones eran los colorados y los rurales todos ellos pagados por los ricos de México.

Anónimo dijo...

Bravo !! Que buen artículo !! Tiene todos los elementos de sangre que los neófitos curiosos necesitan , y estoy muy de acuerdo con. " la lágrima. " no hay nada más sangriento que una guerra/ revolución ( espero que les quede bien claro a los pendejos que quieren LEER SANGRE AL ESTILO DE ELLOS -- A LO PENDEJO-- )
Pero tengo que discrepar con quien realizo este artículo en lo referente a lo que dice respecto a la cobardía y ojalá logre trasmitirles la realidad -- sobretodo porque actualmente la inmensa mayoría de seres humanos SON COBARDES, ( pero no se sientan mal CASI NO TIENEN LA CULPA --casi ) y son cobardes porque su mundito ROSITA ASÍ LOS HA HECHO Y ASÍ LOS MANTIENE , Y SU ÉXTASIS DE SEUDOVALOR LLEGA CUANDO LEEN HISTORIAS DE SANGRE ,A LO PENDEJO , SI VIVIERAN EN CARNE PROPIA LOS RIESGOS DE MORIR, ( y no dije el riesgo, DIJE LOS RIESGOS ) DE QUEDAR HERIDO, SI VIVIERAN EN SU PERSONA EL DOLOR DE UNA O UNAS HERIDAS DE METRALLA GRANDÍSIMOS PENDEJOS , G R A N D I S I M O S P E N D E J O S , TAL VES , QUIZÁ ENTENDERÍAN Y TENDRÍAN EL CONOCIMIENTO, LA AUTORIDAD , PARA DECIDIR LO QUE ES COBARDÍA Y LO QUE ES SER VALIENTE .

ATTE, Y NO ATTE. DON GABINO.

Ampersand dijo...

"Solo uno fue, que no ha olvidado
A su sepulcro una oración a murmurar
Amigo fiel, cual buen Dorado
Grabo en su tumba, estoy presente General" (fragmento del corrido "La Tumba de Villa")

VIVA MEXICO !!! VIVA VILLA !!! VIVA LA REVOLUCION !!! Y yo aquí presente, como el Dorado de la canción, escribo mi comentario al respecto, poniendo mi particular punto de vista .... Si en algún momento Villa lloró, sea por el motivo que fuera, este hecho sólo prueba que el nunca creyó ser el mitológico (por la alusión evidente) "Centauro del Norte", sólo era un ser humano con una gran misión, que aceptó, no midiendo los medios, no sin sentir miedo, muy a pesar de tener todo para perder y ninguna oportunidad para ganar: ser parte integrante y muy importante del movimiento armado, que junto con la Independencia, gestó las formas y maneras necesarias para conformar nuestra realidad actual; es movimiento complementario es la Revolución Mexicana.

Para cualquier otro, este movimiento armado sólo tiene tintes de guerra civil: para nosotros los mexicanos, es varias cosas, lo mismo puede ser una aburrida lección de Historia (me decepciona que para algunos sea así), un recuento de hechos de tiempos pasados o una de varias maneras que los protagonistas de aquélla época utilizaron para defender sus convicciones.

Para mí, Francisco Villa, el nombre con el que más lo recordamos, utilizó los medios que las circunstancias le determinaron; en el camino cometió excesos, y sobra decir que las muertes eran inevitables, pero en esa época donde podía uno morir por pensar diferente, robarse un pan, o defender la honra de un ser querido (así como hizo Villa, que de no ser por eso, habría sembrado alimentos para subsistir, y no el terror entre los opresores), matar era la regla y no la excepción. Ante tácticas de terror empleadas por la caterva enriquecida por la política de Porfirio Díaz, que sirvieron para reducir, disuadir y castigar todo intento de sacudirse tal opresión, matar a algunos cuantos en beneficio de millones, era ya el menor de los males.

A los que detentaban el poder o servían a esos intereses, matar mujeres, niños, ancianos, hombres, tenía dos formas: matarlos de hambre en una atroz agonía, o sacarlos de su miseria ejecutándolos. Para esto, una pregunta ... quién es más asesino, aquél que mata a algunos, lamentando que hubiera mujeres y niños en el camino, o aquéllos que matan millones lentamente ????

Villa era un ser humano que hizo lo que tenía que hacer, sus circunstancias debido al paso del tiempo ya nos son ajenas: sus alcances, buenos y malos, también todos los conocemos .... Saludos !!!

Anónimo dijo...

Me encanta la historia desde niña siempre me inclinaba por leer lo historico y ahora de grande pues mas. Y pues de verdad nunca crei que Villa llegara tan lejos como para quemar a gente viva pero pues es bien sabido que no era ningun santo y pues quien en malos pasos anda pues mal acaba y ya se vio

Sharrazkaz - Sueños, Locuras y Paranoias dijo...

Compadre, afirmas mucho sin sustento, dices cosas que no concuerdan con las evidencias y afirmas cosas basado en tu interpretación, y viendo tus fuentes, te entiendo. No estoy defendiendo a villa, solo critico tu trabajo. Sin embargo tu página es buena y leerla invita a documentarse mas. Por cierto, esa es mi recomendación documentate más y mejor y se menos apasionado a la hora de afirmar.
Sangrientos saludos.