Henry Lee Lucas y Ottis Toole: "Los Asesinos Confesionales"



“Yo sé que no es normal que uno mate a una chica solamente para tener sexo con ella”.
Declaración de Henry Lee Lucas


Henry Lee Lucas nació el 23 de agosto de 1936 en Blacksburg, Virginia (Estados Unidos), una comunidad rural de los Apalaches, en el seno de una familia extremadamente pobre y desarticulada. Su casa era una cabaña de dos cuartos con suelo de tierra.



La choza donde vivió su niñez


Sus padres eran alcohólicos y fabricaban whiskey adulterado. Su madre se llamaba Viola Lucas, una de las prostitutas del poblado, violenta y rijosa. Su padre, Anderson Lucas, había sufrido la amputación de ambas piernas en una borrachera que terminó en las vías del tren. De ahí en adelante era llamado “Lucas Sin Piernas” y se trasladaba sobre un carrito con ruedas.



Viola Lucas, madre de Henry


Henry tuvo nueve hermanos que no vivían con ellos, pues habían sido regalados a familiares o abandonados en orfanatorios. Viola Lucas abusaba física y emocionalmente de Henry y del inválido padre que vendía lápices en las esquinas. Vestía a Henry con ropa de niña, lo golpeaba e inclusive llegó a abusar sexualmente de él. Además, ambos eran obligados a ver cómo Viola atendía a sus clientes en casa. Una noche, Anderson Lucas se internó en el bosque y sufrió una pulmonía que acabó con su vida.



El niño Henry Lee Lucas


De ese modo, Henry Lee Lucas creció desnutrido, golpeado y con la mínima instrucción escolar, pues solamente cursó hasta el quinto grado de primaria. Uno de los clientes de Viola, introdujo el bestialismo en la vida del joven Henry. Sus primeras experiencias sexuales, ocurridas a los trece años, fueron con animales: violaba ovejas y perros, y desde el primer momento relacionó el sexo con la muerte; al eyacular, rajaba el cuello del animal y se excitaba con los estertores agónicos y el olor de la sangre.



Lucas en su adolescencia


Un día que estaba jugando con un amigo, se hirió el ojo con una navaja. Su madre estaba borracha y no quiso llevarlo al médico hasta que habían pasado varios días; no se le pudo salvar el globo ocular y tuvieron que ponerle un ojo de vidrio. El párpado de Lucas permanecería siempre caído.



En otro episodio, Viola Lucas golpeó al niño con un madero que tomó del suelo y lo dejó inconsciente por tres días hasta que uno de sus clientes, “El Tío Bernie”, lo llevó al médico. Como consecuencias de este golpe, Lucas tuvo mareos, dolores de cabeza y episodios de confusión por muchos años.



Con frecuencia, era enviado por su madre a la escuela descalzo y vestido con ropas de niña. Una hermana de Lucas aseguraba poseer una foto donde Henry aparecía con bucles en el cabello. Cuando una caritativa maestra le regaló un par de zapatos a Henry, este recibió una buena reprimenda al llegar a casa por haber aceptado el regalo. Dados los antecedentes, no resulta extraño que Lucas pasara la mayor parte de su juventud en centros correccionales. Al paso del tiempo, su carácter cada vez era más distante y amargado.



Viola Lucas en sus años de vejez


Ottis Elwood Toole nació en Jacksonville, Florida. Su padre abandonó a la familia cuando él era muy niño y quedó a cargo de su madre, una fanática religiosa. Como en el caso de Lucas, su hermana vestía a Ottis con ropas de mujer. Se escapó varias veces de su casa y fue introducido al sexo por su hermana y un amigo de esta. A los catorce años inició una prolífica carrera de pirómano, incendiando casas y terrenos deshabitados. A esa edad, Toole aseguró cometer su primer asesinato, supuestamente con un vendedor que le propuso tener sexo y al cual atropelló con su propio automóvil, en un paraje solitario de Florida. Esta truculenta historia siempre fue puesta en duda. Para 1964, fue arrestado por robo. Se le consideraba un retrasado mental.



Ottis Toole


En 1954, Henry Lee Lucas fue arrestado por una serie de robos y encarcelado en Richmond (Virginia), donde recibió una sentencia de seis años; pero el 14 de septiembre de 1957 se escapó a casa de su hermana en Tecumseh (Michigan).



Tres meses después fue capturado y regresado a Virginia, donde intentó fugarse de nuevo. Finalmente, fue liberado un año antes de cumplir la sentencia inicialmente marcada.



La casa de la hermana de Lucas


Otra vez fue a establecerse con su hermana. Su madre telefoneaba constantemente para insistir en que regresara a vivir con ella a Virginia, a tal grado que viajó a Tecumseh para convencerlo u obligarlo.



La noche del 11 de enero de 1960, tras una violenta discusión y alcoholizados ambos, terminaron agrediéndose físicamente. Viola tomó una escoba, pero Henry la atacó con un cuchillo. Ofuscado, le rajó el cuello a su madre, causándole la muerte.



Cinco días después, un policía en Toledo (Ohio), lo detuvo por su aspecto sospechoso; ya en custodia, se descubrió que la policía de Michigan lo buscaba por su probable participación en el asesinato. Los oficiales encargados de interrogar a Lucas se dieron cuenta de que, pese a la grave naturaleza de su crimen, se mostraba frío y sin remordimientos.



Carta manuscrita de Lucas







En el juicio que siguió, la defensa trató de generar simpatía del jurado por Lucas, narrando la triste niñez del matricida. Este contó que tenía el cráneo lleno de cicatrices a causa de los golpes maternos, pues no podía negarse a nada que pidiera su madre, so pena de ser castigado física y emocionalmente. Algunos hermanos de Lucas testificaron en su favor, pero a pesar de todo esto, el jurado no consideró que el crimen de Viola Lucas fuera justificable. Henry Lee Lucas fue sentenciado por asesinato en segundo grado. Al escuchar el veredicto, permaneció impasible.



Cumplió sentencia en el centro penitenciario de Jackson en Michigan. Ahí, un psicólogo de la prisión diagnosticó que Lucas era un sujeto inadaptado, asaltado constantemente por sentimientos de inferioridad e inseguridad. Después de dos intentos fallidos de suicidio, fue transferido a una institución psiquiátrica, donde recibió libertad condicional tras una década de confinamiento. Poco después de su excarcelación, nuevamente fue encerrado, esta vez por intento de secuestro en contra de dos adolescentes. Permaneció preso hasta 1975 y a la edad de 39 años recuperó la libertad. De ahí en adelante, se convirtió en un vagabundo.



En 1978, Lucas pasaba por Jacksonville; en un refugio para indigentes conoció a Ottis Toole. Enseguida trabaron amistad. Toole declararía que inclusive fueron amantes. Se fueron a vivir a la casa de este último, con su madre y una sobrina llamada Frieda Powell, a quien siempre llamaban Becky. Aquella chica era una preadolescente, pero se formó un fuerte vínculo entre ella y Henry Lee Lucas.



Dibujo de Henry y Ottis


Había sido diagnosticada con un retraso mental moderado. Miraba a Lucas como a un héroe. A pesar de la gran diferencia de edades que había entre ellos, la chica se convirtió en su novia y a veces la presentaba como su esposa. Lucas declararía años después que Becky le dio cierta estabilidad. Cuando se hicieron pareja, incluso trabajó para comprar muebles y enseres domésticos.



Becky Powell


En 1981, murió la madre de Ottis Toole y los tres se fueron a recorrer las carreteras interestatales. Lucas y Toole terminaron por separarse, pero Becky se quedó con Henry y viajaron al oeste de los Estados Unidos. En Ringgold (Texas) se relacionaron con una anciana llamada Kate Rich, a cuya casa se mudaron. Pero la familia de la octogenaria pronto se irritó ante la presencia de los vagabundos y los echo de nuevo a la calle.



La anciana Kate Rich


Ottis Toole se dirigió a Florida, donde cometió el más famoso de sus crímenes. En un centro comercial, afuera de una tienda Sears, secuestró al niño Adam Walsh, hijo del famoso presentador de televisión John Walsh, quien mucho tiempo condujo el programa Los más buscados (America’s Most Wanted). Lo violó en repetidas ocasiones, después lo descuartizó vivo y arrojó casi todo su cadáver a un pantano, para que los caimanes lo devorasen. El 10 de agosto de ese mismo año, la cabeza del niño fue hallada en Vero Beach, con marcas de mordeduras; el resto del cuerpo nunca se encontró. Poco después, el centro comercial cerró debido al escándalo. Pero se creó el “Código Adam”, aplicable para todos los niños perdidos en centros comerciales.



Adam Walsh


Por su parte, Henry y Becky volvieron a la vida nómada hasta que conocieron a un sujeto de nombre Ruben Moore, pastor de medio tiempo y contratista en reparación de techos. Moore los condujo a la Casa de la Oración, un sitio ubicado en el poblado de Stoneburg (Texas), que anteriormente había sido un rancho dedicado a la cría de pollos.



En ese lugar, Moore daba cobijo a trabajadores temporales y vagabundos. Según las declaraciones de Lucas, ahí vivió los mejores días de su vida. Con el dinero que ganaba como reparador de techos consiguió dinero suficiente para comprar un modesto automóvil, y hasta un televisor.



Pero Becky comenzó a extrañar su tierra natal, por lo que, después de mucha insistencia, convenció a Lucas de que regresaran a Florida. El 23 de agosto de 1982, Moore los llevó a la parada de autobús, donde los vio partir juntos. A la mañana siguiente, Lucas regresó al rancho llorando y contó que Becky se había subido a un camión y lo había abandonado. Lucas se reintegró a sus labores y nunca nadie volvió a ver a Frieda “Becky” Powell.



Un mes después, la anciana Kate Rich desapareció también. La policía inmediatamente enfocó las pesquisas en torno a Lucas, quien se sometió a una prueba de polígrafo, saliendo airoso. Nadie lo detuvo hasta junio de 1983, en que fue arrestado por el cargo de posesión de armas en el condado de Montague.



Cinco días después, aburrido y, según sus propias palabras, urgido de café y cigarrillos, escribió su famosa confesión inicial: "A quien corresponda: yo, Henry Lee Lucas, para dejar en claro las cosas, asesiné a Kate Rich en septiembre del año pasado. He tratado de obtener ayuda por mucho tiempo, pero nadie me ha ayudado. Llevo matando personas desde hace diez años y nadie me cree..."



Ficha de detención de Lucas


Después de involucrarse en la muerte de la anciana, confesó haber matado también a Becky Powell sin que nadie lo hubiera sugerido siquiera, pues hasta ese momento todos creían que la chica estaba viva. De acuerdo a las declaraciones de Lucas, Becky estaba agotada de las condiciones modestas en que vivían y quería regresar a su casa. Él no pudo resistirse a sus ruegos, así que se marcharon. Como el carro de Lucas carecía de placas y papeles viajaron haciendo autoestop y al llegar a Denton (Texas), Lucas compró unas cervezas y comenzó a beber.



De nuevo trató de persuadir a Becky para regresar y ella comenzó a enojarse y a reprocharle su supuesta insensibilidad ante sus deseos. Aquello le recordó a Lucas las agresiones sufridas a manos de su madre. Lucas la insultó, Becky le dio una bofetada y, sin pensarlo dos veces, Lucas le enterró un cuchillo en el pecho. Según sus palabras, quedó horrorizado, pese a lo cual violó el cadáver. Lucas declararía que fue el mejor sexo que había tenido con ella. Después enterró el cuerpo, amarrado, en el campo que rodeaba el lugar. Según razonó, si hallaban el cuerpo, no podrían rastrearlo, pues no eran conocidos en el lugar ni él ni el cadáver. Para cuando terminó, decidió que le tocaba turno a Kate Rich.



Lucas fue a Ringgold a visitarla. El 16 de septiembre tocó a la puerta de la anciana para platicarle la historia del abandono de Becky y le pidió ayuda económica para ir a buscarla, a lo que la mujer supuestamente accedió de inmediato.



Kate Rich poco antes de su muerte


De camino a un banco, Henry hizo la respectiva pausa para comprar y beber sus cervezas. Luego, según la historia contada por Lucas, Kate Rich no protestó cuando Lucas tomó dirección norte en vez de ir al este, como se había acordado entre ambos.



Al llegar a un paraje solitario, tomó el cuchillo que llevaba debajo del asiento y lo clavó en el costado izquierdo de la anciana. Esta se recargo en la portezuela, él bajó del auto, abrió la puerta y ella cayó al suelo. La escena lo excitó y violó el cuerpo. Después de terminar el acto, dispuso de los restos introduciéndolos en una cañería contigua al camino. Vagó algunos días por pueblos cercanos y después regresó al lugar del crimen. Siempre según su versión, Lucas tomó el cadáver y lo llevó al rancho Casa de la Oración, donde incineró los restos en un horno.



Tras su extraña declaración, Lucas condujo a la policía directamente a la escena del crimen, donde fueron hallados unos anteojos de mujer rotos y unas pantimedias. En el rancho, el horno de madera contenía restos de carne humana calcinada y fragmentos de huesos. También condujo a la policía al lugar donde yacía el cadáver de Becky.






El lugar del crimen


Los forenses hallaron los restos de una mujer, con las características en peso y estatura que correspondían a la joven Powell. Con esa primera confesión y las que posteriormente haría, Lucas consiguió evitar el Corredor de la Muerte e involucró a la policía en una búsqueda que les hizo recorrer todo el país durante varios años.



El cadáver de Becky


Mientras se celebraba una reunión en Texas, cuyo objetivo era que el Programa de Identificación de Criminales Violentos del FBI (VICAP, por sus siglas en inglés) fuera aprobado y puesto en funcionamiento, un agente irrumpió en la sala para anunciar que Henry Lee Lucas había confesado más de cien asesinatos en casi todos los estados de la Unión. En esa reunión estaba presente el célebre criminólogo Robert K. Ressler, creador del término “asesino en serie”.



La policía desentierra el cadáver de Kate Rich



Como quería “limpiar su conciencia”, Lucas escribió una extensa carta a Ottis Toole, quien ya estaba encarcelado en Jacksonville, donde le pedía ayuda para recordar los detalles y los crímenes que habían cometido juntos. Le dejaba a su criterio querer o no involucrarse de lleno en los casos. Éste comenzó a soltar detalles que esclarecían al menos doce crímenes en once diferentes estados. Además, Toole aseguraba haber participado en un centenar de asesinatos con Henry Lee Lucas.



Quedó arreglado que ambos se comunicaran por teléfono, en una histórica y grotesca llamada en la que ambos no hicieron más que regodearse de sus supuestos delitos. Toole insistió en que Lucas aceptara su canibalismo y platicaron detalles escabrosos, entre ellos actos de necrofagia, tortura, homicidio múltiple y violaciones a granel. Los policías estaban horrorizados ante lo que parecía la confesión de los peores asesinos en serie de la historia contemporánea.



Henry y Ottis: dos buenos amigos


Pero no todos creyeron la historia, entre ellos el oficial Bob Prince, integrante de la Fuerza de Tarea especialmente armada para investigar los crímenes de Lucas. Semanas después de su conversación telefónica, Lucas y Toole fueron careados. En esa reunión de amigos, Toole perdonó a Lucas por haber matado a Becky argumentando que “le había llegado su hora a la pobre chica”.



Lucas bajo arresto


Este careo sirvió para aclarar un par de homicidios de los que había sido responsable Ottis Toole y de los cuales Lucas proporcionó información clave. Entre ellos el de un incendio provocado por Toole, donde murió calcinado un hombre, George Sonnenberg, de 64 años de edad, y el asesinato de una anciana, llamada Ada Johnson. Por estos crímenes, Toole recibió la pena capital dos veces, que le fue conmutada por cadena perpetua. En la prisión de Raiford compartió celda con otro célebre criminal: Ted Bundy "El Asesino de Estudiantes".



También se declaró culpable del secuestro y asesinato del niño Adam Walsh, pero la policía no le creyó. Años después, sospecharían que el verdadero autor había sido Jeffrey Dahmer “El Carnicero de Milwaukee”, aunque pronto se vio que Dahmer era inocente de ese asesinato. Ottis Toole pasó varios años culpándose y retractándose de ese crimen.



Para mediados de 1983, se había creado la Fuerza de Tarea, constituida por decenas de oficiales policíacos, cuya misión era esclarecer los crímenes de Henry Lee Lucas. Para ese momento, Lucas había confesado estar relacionado con al menos 120 asesinatos.



La policía lo vinculaba con otros 35. Hubo una reunión de detectives y oficiales en Luisiana, donde se intercambió información y se trató de establecer el patrón de movimientos y tiempos de Lucas, alrededor de todos los estados donde se sospechaba que había asesinado. Así, se relacionó a Lucas con 72 crímenes y se dejaron abiertos a futura investigación otros 70.



Lucas en prisión


Los primeros a los que Lucas se ganó fueron los Texas Rangers, que estaban recibiendo un montón de peticiones de información de los departamentos de policía de muchos estados; todos ellos intentaban averiguar si tenía algo que ver con sus casos no resueltos. Los Rangers informaron discretamente de que, si los policías de todo el país les mandaban los detalles de los casos sin resolver en sus jurisdicciones, los investigarían e indicarían si era necesario enviar a alguien a Texas para que formulara directamente las preguntas pertinentes a Lucas. Sin embargo, en vez de hacerle preguntas indirectas para saber si estuvo en los lugares de los crímenes en la fecha en cuestión, los Rangers le hacían preguntas inductivas, preguntas que le proporcionaban el color, sexo y edad de la víctima. A veces incluso le enseñaban fotos de la escena del crimen para “refrescarle la memoria” y luego le preguntaban si había cometido el asesinato.



Los interrogatorios


Lucas fue lo bastante astuto como para negar más de la mitad de los casos, pero también confirmó un gran número. Cuando decía que sí, el departamento de policía en cuestión mandaba a un representante a Texas para entrevistarse con Lucas en persona y luego, la mitad de las veces, hacía gestiones para que Lucas pudiera viajar al lugar en cuestión y visitar la escena del crimen, testificar en sus juicios, etcétera.



Lucas durante uno de sus juicios


Casi siempre se trataba de casos en los que no había otras pruebas ni testigos en los que basar una condena. Uno de ellos fue el de una joven identificada únicamente como “Calcetines Naranja”, debido a que era lo único que vestía su cadáver. Lucas también se adjudicó este crimen.



El cadáver de “Calcetines naranja”




Por increíble que parezca, la policía de treinta y cinco estados utilizó este procedimiento para cerrar doscientos diez casos de homicidio no resueltos. Por supuesto, todo esto permitió a Henry Lee Lucas salir de su celda sin aire acondicionado de Texas durante largos periodos, hacer largos viajes en avión o coche, hospedarse en hoteles, comer bien en restaurantes y, en general, recibir un trato de famoso.



Retrato robot de “Calcetines naranja”


Lucas parloteaba, feliz: “Yo era el terror de las mujeres. Para mí, no debían existir. Las odiaba y quería destruir cuantas más, mejor. Estaba haciendo un buen trabajo. He matado a seiscientas personas, a novecientas personas, he recorrido treinta y seis estados, y tres países diferentes. Mis víctimas no sabían nunca lo que les iba a ocurrir. La mataba de un tiro, de un navajazo, estrangulándolas, golpeándolas e incluso crucificándolas”.



En un momento dado, se celebró una especie de convención en la que se reunieron policías de todo el país para hablar sobre los casos de Lucas. Los que asistieron afirmaron que aquello fue el colmo de la confusión. Había un ambiente al que Ressler calificaría como “un mercado de valores, con todo el mundo gritando y haciendo señales con las manos para intentar quedarse con ciertos casos”.



Aquella excitación no se debía solamente a que los departamentos de policía necesitaran cerrar sus casos no resueltos, sino también al aburrimiento de los policías mismos. Muchos de ellos convencieron a sus superiores de que era importante ir a Texas, tomándose una especie de vacaciones pagadas, para entrevistarse con Lucas.



El surrealismo de las mentiras de Henry Lee Lucas llegó a extremos patéticos. Un agente de la oficina del FBI en Houston que desconfiaba de sus historias truculentas, le preguntó si había cometido los asesinatos en Guyana. Lucas respondió que sí. El agente le preguntó cómo había ido a Guyana. “Fui en mi coche”, respondió Lucas. El agente le hizo más preguntas y Lucas contestó que no sabía exactamente la ubicación de Guyana, pero que lo situaba por Louisiana o Texas. De esa absurda manera, admitió haber sido responsable de la muerte de los cientos de personas que se suicidaron instigados por Jim Jones en los eventos de Jonestown, a varios miles de kilómetros de Estados Unidos, cuando era obvio que no había tenido nada que ver con todo aquello. De este modo, para el FBI quedó claro que las confesiones de cientos de asesinatos, también eran falsas.






Lucas ante los medios


Al final, se cotejaron los documentos referentes a los trabajos que Lucas había tenido en las fechas de los crímenes, por ejemplo, recolectando champiñones en Pennsylvania y vendiendo chatarra en Florida, los recibos de una tarjeta de crédito que había conseguido, y otras pruebas. Resultó que había claras discrepancias en sus historias.



Hugh Aynesworth y Jim Henderson, del periódico Dallas Times Herald hicieron una labor importantísima, rebuscando en el pasado de Lucas y descubriendo, por ejemplo, que se encontraba físicamente en Florida cuando en Texas se había producido un asesinato supuestamente cometido por él.



A Lucas le estaba permitido agendar reuniones con detectives y recibir llamadas para discutir los casos que permanecían abiertos en diversas comisarías. Aquel hombre era ahora un sujeto sumamente ocupado en atender gente y llamadas telefónicas de mucha importancia. Frecuentemente era conducido a escenas del crimen, para aclarar detalles específicos del crimen investigado en turno. En esas salidas, Lucas daba entrevistas a los medios como si fuera un político o artista de televisión.



Fue celebre una de sus declaraciones: "No tuve ningún sentimiento especial por todas aquellas personas o los asesinatos. Los abordaba cuando pedían aventón, hacían ejercicio por las carreteras o cualquier cosa, pasábamos un buen rato juntos y después, ya saben, las asesinaba y tiraba sus cuerpos por cualquier lado..."



El agente texano Max Call inclusive creyó en las versiones de Lucas, acerca de que él y Toole pertenecían a un culto satánico, en el cual se sacrificaban jovencitas a las cuales se les evisceraba como parte de los ritos.



Lucas durante un traslado


A Lucas tampoco le faltó el amor durante su estancia en la cárcel. Una mujer de nombre Phyllis Wilcox se hizo pasar por la asesinada Becky Powell y sorprendentemente pudo llegar hasta él.



Tras ser sentenciado a prisión perpetua, Lucas vivió sus últimos años de vida como un prisionero modelo, fabricando uniformes. Siempre conservó un retrato de Becky en su celda. Tanto Ottis como él, se dedicaron a dibujar y pintar en sus ratos libres.



Pinturas de Henry Lee Lucas y Ottis Toole



Años después del escándalo, Robert K. Ressler se entrevistó con Lucas en la prisión. Sobre eso, el criminólogo escribió: “Los ánimos se habían calmado y Lucas dijo que, en realidad, no había cometido ninguno de los asesinatos que había confesado. Cuando lo presioné, admitió haber ‘matado a algunas personas’ desde 1975, menos de diez, quizá cinco, no estaba seguro. Contó todas esas mentiras para divertirse y dejar patente lo que él llamaba la estupidez de la policía”.



El criminalista y criminólogo Robert K. Ressler


Ottis Toole murió de cirrosis el 15 de septiembre de 1996; en 2008, pruebas forenses demostraron que realmente había matado y devorado al niño Adam Walsh en 1981. En el momento de su muerte, estaba escribiendo un libreto para la televisión sobre un especial para niños que esperaba vender a alguna cadena televisiva. Se titulaba Navidad con Ottis Toole. Y el 13 de marzo de 2001, Henry Lee Lucas falleció de causas naturales, tras pasar dos días internado en la enfermería. La historia de Henry Lee Lucas es una de las más controvertidas del fenómeno del asesinato serial y del sistema legal norteamericano. Una película llamada Henry: retrato de un asesino, plagada de fantasías delirantes sobre el homicida, triunfó en la década de los ochenta. Por mucho tiempo, la gente siguió creyendo en las mentiras de Lucas.



Escena de Henry: retrato de un asesino


Al día de hoy, todavía es difícil creer como este sujeto escasamente educado, cuya propia imagen personal era muy pobre y de bajísima autoestima, tuvo en su momento la dudosa gloria de ser considerado el más prolífico asesino serial del mundo entero.



La tumba de Lucas


Se le adjudicaron más de 900 asesinatos cometidos por más de veintidós estados de la unión americana y en sus propias palabras, confesó que únicamente había matado a tres personas.






VIDEOGRAFÍA:

Henry Lee Lucas en Actos de violencia
video


Henry Lee Lucas en Asesinos en serie
video


Henry Lee Lucas en Pasajes del Terror
video

Henry: retrato de un asesino (trailer)
video


Henry Lee Lucas: asesino en serie, mentiroso en serie (trailer)
video



BIBLIOGRAFÍA:













FILMOGRAFÍA:




23 comentarios:

Anonymous dijo...

Primero, su servidor.

Anonymous dijo...

isa:
wow increible la historia! solo tres asesinatos.... y cuanta fama!!!
hasta da envidia xD
saludos escrito...

Fernanda dijo...

Que barbaro, en todos lados la policia hace cualquier cosa con tal de echarle la culpa a alguien y cerrar sus casos, como le creyeron a semejante delirante. Llegar a hacerse responsable de lo que hizo Jim Jones, jaja y aun asi le creían...
Que decirte, una historia muy interesante, como las que haces siempre, te felicito por tu investigacion. Saludos

Anonymous dijo...

¡Muy interesante! Desde luego un caso muy curioso y que muestra que los delirios de grandeza son comunes en los asesinos.

Dos sugerencias para posibles publicaciones: el caso de Hello Kitty murder o el monstruo de Florencia.

loto0104 dijo...

EXELENTE KASO,ERA EL K ESTAVA ESPERANDO.K VIDA LE TOKO A ESTE POBRE LOCO,DIGO A ESTE POBRE LUCAS.SU MADRE SE PASABA DE LANZA KON EL.KREO K TODO INICIO KON ESO.PERO K BUENO K RECIBIO SU MERECIDO,POR LO MENOS PAGO KON SU VIDA EL HABER KREADO UN MOUNSTRO KOMO LUCAS. MUY BIEN ESCRITO.

Selidora dijo...

Interesante historia, como todas.
Me parece que a la policia le gustaba viajar, hospedarse en hoteles y comer bien en restaurantes tanto como al supuesto asesino en serie.
Escrito, muchas gracias por poner este caso a nuestro alcance.

Escrito con Sangre dijo...

Hola a todos.

Por fin, un caso que habían solicitado desde hace mucho tiempo: Henry Lee Lucas y Ottis Toole se integran a nuestra galería.

Espero que lo disfruten.

¡Saludos sangrientos!

PD: "El Monstruo de Florencia" ya apareció, está en la sección de "Casos sin resolver"

halford dijo...

Excelente caso, no esperaba menos, este es uno de los que no son tratados con seriedad en la web.

Lo mas vergonzoso fue el papelón que hicieron los cuerpos de policia de casi toda USA con este tipo, incluso despues de la confesión de todo los que se inventó varios casos de todos modos quedaron cerrados, ¡y sabiendo que las confesiones eran falsas!... se agradece especialmente el ubicar el contexto de sus infancias con toda claridad, no pueden haber antecedentes mas truculentos.

Felicitaciones una vez más escrito, estos casos son de 10.

¡saludos sangrientos!

Gracie dijo...

excelnte tenia tiempo esperando este caso aunq t confieso q pense q era diferente jejeje pero la verdad igual sigue siendo muy interesante

Anonymous dijo...

hola muy buena informacion pero te falto uno de los famosos asesinatos de ottis , el de el niño adam walsh hijo del presentador jonh walsh.. saludos

Gin dijo...

Muy bueno Escrito! Te pasaste!
Ahora el loco o tenía buena parla o los polis de esa época eran tremendos giles, porque hay que creer así nomás lo que dice un tipo y mas con la pinta de loco que tenían... Pero bue...
Además, "Poquitos" asesinatos se atribuyó el tipo, Barbaridad!!

Bye bye

Eurídice dijo...

Buena historia :)

Un abrazo grande Escrito

Anonymous dijo...

Excelente entrada, muchas gracias por la información, desde hacia tiempo venia buscando información al respecto, pero era muy exagerada, o totalmente falsa. Curioso caso de alguien que tuvo una infancia tan tragica y la termino pasando "bien" en la carcel, como uno de los mas famosos.

Gracias por la información escrito.

bryannasnails dijo...

Im lady tijuana ♪♪♪♪ qui de vuelta, ya habia leido bastante de este caso lo que no habia mirado era la foto de la novia, saludos sangrientos escrito de mi tu fan de hueso colorado osea mua (yo puens je je je)

Anonymous dijo...

Excelente entrada. Muy buen blog
Saludos!

Ivanna Holtz dijo...

Bueno aparte de ser un asesino era un mitómano insasiable. Lo peor es que la policía se creía aquellas mentiras que más alzaba su pobre autoestima buena entrada como siempre.

Jonás dijo...

El asesino más famoso del munod y desde hoy uno más de sus innumerable fieles, se ha propuesto alegrarles la noche, con un bonito poema, espero que lo disfrute...


Dentro de una fantasía musical,
de mariposas brotando en flores
como tejidos carnales de esperanzas rotas,
alboroto alado de aromas almizcle
y palabras largas sin vocales
se derrama nostalgia en borbotones de caricias violeta,
torrentes de colores azules por las tiernas colinas
del valle que nutre de ambrosía rosicler caliente
la fuente lacrimosa...
Crece en mi habitación
con el silencio y la velocidad constante
de una fuga de gas
como algo erróneo peligroso e inflamable
lentamente
como un latido tarda en llenarse de sangre
para dar impulso a otro nuevo latido,
alborotando olas de púrpura piano,
y yo que no se qué decir
me quedo quieto como una hoja
como un pescado el día de la boda
in artículo mortis
muriéndo-
me
muy lentamente
colgando aún hilos de sedal en la boca
a la vez
pescador y pez...
Acto de redención absoluto
dulce muerte, dulzura,
en la soledad más inquietante
la caja se llenará de gusanos
y luego, tierra....
Mientras,
las golondrinas
dibujan en la dorada atmósfera de la tarde
una locura más grande
donde cabe toda la infancia
y las cosas de los mayores,
el viento se ha vuelto promiscuo y obsceno,
el viento
acecha la ropa tendida
de los tejados
le quita las pinzas y la arrastra por el suelo,
lejos me anima con su hocico
a no detenerme
antes de encontrar una fuente de agua
mientras me susurra al oído
que mis lágrimas
no alimentarán este mar lo suficiente
para que un pescador pueda llegar a rescatarnos.
Al detenerme he encontrado un lugar
donde las miserias
se detienen a gozar
en la carne
y el tiempo detenido a contemplarse
atusado por la brisa de las enfermedades.
Pero en mi vida nada ha participado nunca por entero
de ninguna idea pensada por el hombre
para la bondad,
ya de niño
latían complacientes en mi carne almohadonada
los alientos de esta fatalidad.
La incerteza, sin embargo, no proviene tanto
del hecho absolutamente intrascendente
en que se ha convertido hoy el babilón alarde excretor
y su higiene,
como de la resbaladiza y elusiva transparencia gelatina marina
que al igual que una sardina al sol
parece haberse deshidratado bajo esta luz de neón,
cultivando en mi entorno
una fabulosa cosecha de objetos cadáver
de líneas fauve y colores kandinsky.
A mí no me importa
no me duele
si necesito limón
me retuerzo el brazo izquierdo sobre la copa
y obtengo zumo,
no es limón
pero es ácido.
-¿Qué?.
-Que la verdura me aburre,
los humanos antro-
pofagia.
En el sosiego de esta noche clara y calma,
acaricia mi pecho un ángel.

Karuna dijo...

Hola amigos y Escrito con Sangre.

Aquí de nuevo retroalimento este blog, entiendo que este caso cumplió una semana de permanecer en esta lista negra.

Henry Lee Lucas y Ottis Toole, a pesar de sus terribles vidas son considerados como la pareja de asesinos más famosos por sus "confesiones".

El caso de Henry Lee Lucas y Ottis Toole, muestra un perfil que es insuperable al de muchos asesinos en serie.

La razón es tan sencilla que el tema a abordar es la atención.

Sin embargo, hay un tema que está muy centrado en esta historia y es la atención.

Verán la atención tiene su lado bueno debido a que subes tu autoestima y te sientes seguro de tí mismo, pero hay ocasiones en que llamar la atención toma caminos muy exagerados, como se pudo apreciar en el caso de Henry Lee Lucas y Ottis Toole.

Llamar la atención es considerado una pataología a estas alturas.

Hay dos enfermedades de forma psicólogica como psiquiátrica.

La primera es la mitomanía, como lo había mencionado uno de sus compañeros comentaristas y la otra que es menos conocida pero más grave que es el Síndrome de Münchhausen.

La mitomanía es lo que uno llamaría mentir de manera constante y vivir en las mentiras que el enfermo crea en su mente.

En el caso del Síndrome de Münchhausen es fingir y causar dolencias tanto físicas como psicólogicas, uno de los factores derivados de esta enfermedad y que es más familiarizado para nosotros es el Síndrome de Münchhausen por poder (en la infancia).

La mayoría de las personas que padence de esta enfermedad son las madres de familias, donde éstas aprovechan para enfermar a sus hijos pequeños con el fin que le den atención médica.

El nombre es en honor al barón de Münchhausen, debido a que éste en sus ratos libres disfrutaba de contar historias, que sonaban para muchos inverosímeles.

Por esta razón, es preocupante que estas a alturas por más ridículo, estúpido o "ni al caso", este tipo de pequeñeces se convierten en algo díficil de solucionar.

Me agrada, dejar huellas en este blog.

Saludos Karuna ^^

minina dijo...

Ay no manches si ya lo menciono allí esta " y cometió uno de sus crímenes el q lo haría mas famoso el asesinato de ADAM WALSH dah!!!!

minina dijo...

No mames dijiste poema no libro y luego las jaladas q pones ni sentido tienen mejor haznos un favor a todos y MUERETE!!!!!!!

Anónimo dijo...

Hola queridos escrito con sangre. A mi me encanta vuestro blog, pero lo que no me gusta tanto, es que me parece que en algunos casos se muestran demasiado amarillistas al describir cada asesinato por muy cruel que este sea; especificamente en el caso dek niño adam walsh donde ponia que lo habian descuartizado vivo.. yo he leido muchisimas noticias sobre este caso y en ningun lado sale que haya sido asi.. se dice que su cuerpo fue comido pot los cocodrilos, o que el mismo asesino lo devorò despues de decapitarlo. Quizás a veces os guste mucho dar mas saña y resonancia a un crimen ya de por si violento, quizas es parte de vuestra manera personal de redactarlo, pero siempre deberia ceñirse a lo qye realmente ocurrió, digo yo.

Anónimo dijo...

Karuna hace buenas mamadas y cobra barato :3

Anónimo dijo...

Un asco de tipos, no tienen justificacion para todo lo qe hicieron siempre pagan justos por pecadores. Saludos.