Mitchell Johnson y Andrew Golden: la masacre de Jonesboro



“La masacre de Jonesboro ha vuelto a poner en tela de juicio el control de las armas, la influencia negativa de los medios de comunicación y la demencia de fin de siglo en sociedades frías y tecnocratizadas…”
Rafael Aviña


Mitchell Scott Johnson nació el 11 de agosto de 1984 en Spring Valley, Minnesota (Estados Unidos). Su primo, Andrew Douglas Golden, nació el 25 de mayo de 1986 en Jonesboro, Arkansas (Estados Unidos). Jonesboro, una próspera y devota ciudad de 52 mil habitantes, centro agrícola e industrial, sede de la Universidad Estatal de Arkansas, es un lugar conservador, habitado por familias muy religiosas.



Mapa de Jonesboro, Arkansas


Pero también es un sitio donde, como en la mayor parte de Estados Unidos, las armas y la cacería son un modo de vida. Desde niños, se les enseña a los varones a manejar armas.



Letrero de entrada a Jonesboro, Arkansas


Andrew Golden era uno de esos chicos. Su abuelo, Doug Golden, un funcionario de conservación de la vida silvestre jubilado cuya paradójica pasión era la cacería, le había construido un mirador en un barranco cerca a su casa para que pudiera ver a los ciervos y dispararles. Ese mismo abuelo de sesenta y dos años declararía tiempo después: “Estaba orgulloso de haber matado su primer pato el año pasado. Empezamos a comprarle armas automáticas desde el primer día de nacido”.



Andrew Golden


Andrew llegó a manejar rifles y pistolas. Su padre, Dennis Golden, un empleado postal, hizo su contribución. Era miembro de la Practical Pistol Shooters Association, que organiza campeonatos de tiro todos los meses. Y Andrew participaba en ellos, aprendiendo a matar prácticamente desde la cuna. Además sabía manejar y a veces conducía el auto de sus padres.



Su primo, Mitchell Johnson, no creció en Jonesboro. Tras divorciarse del camionero Scott Johnson, Pat, su madre, lo llevó desde Spring Valley, la pequeña ciudad de Minnesota donde se había vuelto a casar.



Scott Johnson, padre de Mitchell


Mitchell parecía cortés y devoto, inclusive formaba parte de un grupo juvenil de la Iglesia Bautista Central. Pero más tarde Mitchell se volvió agresivo y hosco. Pese a ser primos, Andrew y Mitchell no parecían tener afinidad, según otros alumnos, pero se hicieron amigos viajando en el mismo autobús escolar.



Mitchell Johnson


A los trece años de edad, Mitchell estudiaba en la Westside Middle School, en Jonesboro. Era obeso; esto motivaba las continuas burlas de sus compañeros de aula, quienes le apodaba "Pig" ("Cerdo"). Incapaz de seguir una dieta, la rompía constantemente con el solapamiento de su madre, quien justificaba el hecho alegando que no podía obligar al niño.



Sus compañeros lo despreciaban y era incapaz de tener otro amigo que no fuera su primo Andrew, quien para entonces tenía once años. Juntos veían películas de acción por las tardes, comiendo golosinas, fantaseando con convertirse en antihéroes similares a los que poblaban los filmes que reproducían sin cesar.



Una tarde, tras ver la película Rambo, Mitchell le confesó a Andrew uno de sus más descabellados planes: quería vengarse de Candace Porter, una compañera de escuela que siempre lo había despreciado. Andrew se entusiasmó; él tampoco era popular y estaba dispuesto a tomar revancha contra todas las chicas que siempre lo despreciaban. Desde entonces, cada tarde los dos niños cumplían un ritual: veían una película de acción, se ponían trajes camuflados de los comandos que tantas veces admiraban en la pantalla y preparaban una estrategia de guerra. Finalmente, decidieron pasar a la acción; fijaron una fecha, trazaron los objetivos, crearon la lista de personas a quienes querían matar y determinaron lo que iban a necesitar.



El lunes 23 de marzo de 1998, Mitchell se presentó con un cuchillo en la clase de Candace Porter, la niña que había despreciado sus avances amorosos. Dos jovencitas, Amber McBroome y Sherri VanHorn, contaron la escena: "Candace le repitió a Mitchell que no quería salir con él, y él la amenazó con un cuchillo. La profesora, la señora Wright, intervino, y Mitchell apuntó el arma contra ella". No está claro si después de aquel episodio el muchacho fue suspendido. La dirección de la escuela nunca lo confirmó, ni lo desmintió. Jennifer Nightingale, una compañera de clase de Candace Porter, fue tal vez la última en hablar con Mitchell Johnson antes de que ejecutara su plan junto con su primo: "Me dijo que no nos veríamos más, porque dejaría la ciudad. Pero que antes o después se vengaría: ninguna chica podía despreciarlo y quedar impune", recordaría.



Candace Porter, la niña que despreció a Mitchell Johnson


El periodista Rafael Aviña describe el suceso en uno de sus libros: “23 de marzo de 1998. Mitchell se entretiene sacando punta a un lápiz. Su actitud es frenética, no sólo porque se encuentra en una hora de descanso escolar, sino por el esfuerzo excesivo que pone en ese acto. Mitch, ‘Pig’, como le apodan burlonamente sus compañeros, es obeso. Tal vez no en exceso, pero se encuentra por lo menos diez kilos arriba de su peso normal a los trece años. Se trata de un niño raro y solitario, y todos conocen su gran afición por las armas y los cartuchos de Estrategia Militar de Nintendo. Un grupo de compañeros se aproxima para molestarlo. Él sólo les responde: ‘Mañana sabrán si van a vivir o van a morir’. Las risas se disipan en la escuela Westside Middle…



“Mismo día. 19:12 horas. El lugar es oscuro y frío. Todo parece tener un orden excesivo. La madre de Andrew mira el televisor mientras bebe una cerveza en esa calurosa noche veraniega en Jonesboro, Arkansas. El ruido que proviene de la habitación del pequeño Andy, un chico huraño y agresivo de sólo once años, no parece importarle a la mujer, acostumbrada a las extravagancias de su hijo, como cazar especies menores en los alrededores; proezas que su abuelo, un experto tirador, le celebra. Andy ha terminado de empacar en su mochila el último revólver; un Smith and Wesson calibre .38 y las dos pistolas Derringers que le regaló su padre”.






Andrew, un día antes de la masacre


El martes 24 de marzo de 1998, muy temprano, Mitchell faltó a la escuela; le dijo a su madre que le dolía el estómago. Se reunió con su primo para concretar el plan que habían trazado. Andrew y Mitchell, tan silenciosamente como pudieron, rompieron un vidrio de la puerta de la casa de Doug Golden. A través de él soltaron dos cerrojos y se deslizaron hacia adentro. El sol se reflejaba sobre los pinos y robles que rodeaban la casa de ladrillo rojo. Andrew conocía bien la casa; prácticamente había crecido allí, criado por sus abuelos, Doug y Jackie Golden, pues su madre trabaja muchas horas diarias en las oficinas del correo local. La semana anterior estuvo vagando por la casa y la noche del lunes había cenado allí.



Douglas Golden, el abuelo de Andrew


Ya adentro, los dos chicos se arrastraron hasta el recibidor. De las paredes colgaban una docena de armas pertenecientes a Doug Golden. Agarraron las cajas de cartuchos que estaban sobre el refrigerador de la cocina, municiones para las dos pistolas y tres rifles. Una de las armas (un rifle Remington 30-06 para cazar ciervos) tenía una poderosa mira telescópica. “Con un rifle que tiene esa visión no hay que ser muy inteligente para disparar”, declararía ante la policía el abuelo Doug Golden, que describió el robo fumando un cigarrillo, con las arrugas en su cara acentuadas por el dolor, mientras se recargaba contra la valla del patio. “Simplemente hay que apuntar y apretar el gatillo”. También Mitchell Johnson robó algo de su familia, según los investigadores: un vehículo Dodge color gris modelo 91, perteneciente a su madre. Los chicos cargaron en el coche bolsas de dormir, agua, sándwiches, casacas de camuflaje, un cinturón militar con un cuchillo, una ballesta, una malla metálica de cazador, un par de botas Doctor Martens del número 7, municiones, un machete, un cuchillo, una casa de campaña, una radio portátil, dos paquetes de papas fritas, chocolate y diez armas más. Poco antes de las 08:00 horas del martes 24 de marzo, con Andrew conduciendo, se trasladaron cerca de la escuela. Estacionaron la camioneta a medio kilómetro, en un camino lateral cerca de los bosques que bordean la escuela y se prepararon para su misión. Los autobuses amarillos pasaban como siempre por la Westside High School, con un cartel que la proclamaba como “El Hogar de los Guerreros”.



Andrew Golden se dirigió después a la escuela y al mediodía pidió permiso para ir al baño. Luego varios estudiantes lo vieron haciendo sonar la alarma de incendios; de inmediato comenzaron a evacuar la escuela, mientras Andrew corría. Eran las 12:18 horas. En el borde del bosque ubicado tras la escuela, Mitchell ya había ocupado su posición. Andrew se reunió con él poco después y se puso un traje de camuflaje, cargado de municiones. Tenía diecinueve cartuchos útiles de calibre .44 y 34.35 en los bolsillos de adelante, otros siete en el bolsillo superior de la derecha, cuarenta y nueve en el bolsillo inferior izquierdo, y dieciséis cartuchos especiales .26 Magnum en el derecho. Llevaba un rifle calibre .30 y tres pistolas. Mitchell, por su parte, portaba el rifle Remington para cazar ciervos, cuatro pistolas, dos cuchillos de bolsillo y una cantidad similar de municiones, incluidos dos cargadores para un revólver de calibre .38.



El periodista Rafael Aviña describe: “Mitchell y su primo Andrew se confunden en la espesura del bosque que rodea el colegio debido a su ropas de camuflaje, aquellas que han admirado tantas veces en los filmes de Chuck Norris, en las revistas especializadas que compran mensualmente y que portan sus actores favoritos: Steven Segal y Sylvester Stallone. Cada uno porta un fusil de caza con los que han reventado los sesos de conejos y pájaros. A sus pies se encuentra una colección de pistolas, entre ellas la Ruger Magnum .357 que Mitch pide prestada a su padre cada vez que sale de caza. Ambos se encuentran tranquilos, incluso bromean por el chocolate que escurre de la boca de Andy (…) La alarma de incendio se activa y, de manera casi instantánea, cerca de doscientos alumnos y una docena de profesores desalojan la escuela para concentrarse en el patio. Andy escupe el último pedazo de chocolate ‘Mars’ y el rostro de Mitch se enciende con una luminosa sonrisa a la vez que hace accionar el rifle de caza. En tanto que su primo Andy dispara a discreción mientras viene a su memoria la vieja feria donde ganó su primer premio jugando al tiro al blanco, Andy fantasea con patos antropomorfos, como los de las caricaturas, que corren histéricos, y Mitch experimenta algo similar a su primera erección…”



Víctima del tiroteo


Mientras salían los alumnos elegidos como objetivo, los dos comenzaron a disparar con calma, poniendo en la mira a las mujeres, y sin disparar a los varones. Candace Porter, de doce años, la niña que había despreciado a Mitchell Johnson, quedó herida, pero después de veinticuatro horas estaba fuera de peligro; una profesora embarazada, Shannon Wright, de treinta y dos años, la protegió con su cuerpo y pagó con la vida su heroísmo.



Shannon Wright: víctima


Las otras víctimas fueron Natalie Brooks, Paige Ann Herring y Stephanie Johnson, todas de doce años, y Brittheny Varner, de once. Rafael Aviña continúa su crónica: “Las 12:40 horas. Aquello es un caos donde se confunden gritos, llantos, sangre y balas que siguen silbando. Dos niñas han caído heridas de muerte y otros compañeros se arrastran con heridas menores. Jonesboro se ha convertido en un mini campo de batalla: una emboscada de guerra armada por dos niños fascinados con una cultura de la violencia que se ha convertido en un modo de vida cotidiano. No hay vuelta atrás: la sangre y los órganos vitales detenidos hacen olvidar los relatos de ficción, las increíbles portadas a color de armas y tiradores, y los desplazamientos militares creados por un generador de imágenes electrónicas.



Natalie Brooks: víctima


“(Un rato después) casi una centena de fotógrafos, reporteros y camarógrafos lanzan imágenes de espanto y heroísmo mal entendido al mundo (...) No se trata del brutal clímax de un filme de asesinos psicópatas, sino de un acto de locura absurda y real (…) Es el horror de los asesinatos en masa, los más absurdos y los más frenéticos: la destrucción masiva de vidas humanas en fracción de minutos, cometida por una o dos personas que se erigen como Dioses omnipotentes de una comunidad sacrificable más allá de toda lógica…”



Paige Ann Herring: víctima


La policía llegó y los niños dejaron de disparar. Trataron de huir en la camioneta, pero un equipo de agentes los detuvo sin que opusieran resistencia. Al principio, los policías pensaron que había un tercer sospechoso y que los niños solamente habían ayudado a un adulto a perpetrar la masacre, pero ellos confesaron todo. Los curtidos agentes no podían creerlo, dada la edad de los niños.



Stephanie Johnson: víctima


Al mediodía, Doug Golden estaba en el garaje de la División de Juego y Pesca de Arkansas, buscando una herramienta para reparar su motocicleta. Su teléfono celular sonó y al responder, un hombre que se identificó como agente de la policía, le dijo que tenía que ir a la cárcel, que su nieto estaba detenido. Allí encontró a Andrew. “Estaba en shock”, dijo su abuelo. “Tenía los ojos fijos, como si acabara de ver algo terrible, y no podía cambiar de expresión”. Como siempre lo había hecho, Doug insistió ante el chico en que debía decir la verdad. “Abuelo, tomé tus armas”, respondió el niño.






Brittheny Varner: víctima


El resultado fueron cinco muertos y once heridos, entre ellos dos profesores. Kara Tate, de once años de edad, una compañera de clase de Mitchell, declaró a la policía: "Mitchell me había dicho la semana última que le iba a disparar a Candace para vengarse.



Uno de los compañeros de Mitchell, con su padre


“Siempre decía que arreglaría las cuentas con todos y que mataría a mucha gente. No pensé que hablara en serio. Andrew tenía un fusil para cazar ciervos y presumía de ser un tirador experto. Cuando alguien lo hacía enojar, amenazaba con dispararle".



El arresto de Andrew


Por su parte, el gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, declaró: “Este no es el problema individual de una escuela, es una enfermedad cultural que se produce por la exposición de los niños a decenas de miles de asesinatos en el cine y la televisión”.




El entonces presidente estadounidense, Bill Clinton, también mostró su tristeza por el suceso. Según afirmó en Kampala, donde se encontraba en viaje oficial, se sentía “profundamente entristecido” por la matanza en la escuela secundaria.



“Antes de abandonar el hotel esta mañana, hablé con el gobernador de Arkansas y le manifesté mi más sincero pésame y aflicción por el terrible incidente en Jonesboro”, dijo Clinton durante la segunda jornada de su gira africana en Uganda.



Las víctimas (click en la imagen para ampliar)


“Este es el tercer incidente en los últimos meses protagonizado por jóvenes en escuelas, y voy a pedir a la fiscal general que busque diversos expertos de nuestro país para que intenten analizar esta terrible tragedia”, agregó. Clinton había sido, años antes, gobernador de Arkansas.



Homenaje a las víctimas


La masacre de Jonesboro fue la venganza por despecho más cruel de la historia de Estados Unidos, trazada con la meticulosidad de expertos criminales por dos niños de once y trece años. En Arkansas es legal que un menor sea dueño de fusiles o carabinas, aunque para los menores de veintiún años es necesario un permiso para poseer una pistola.



La escuela tras la masacre


Además, la ley de Arkansas es indulgente con los menores y la pena de muerte está reservada a los mayores de dieciséis años. De acuerdo con las leyes de Arkansas, los asesinos de Jonesboro fueron procesados como niños.






Los titulares sobre la masacre



Mitchell y Andrew quedaron sentenciados a prisión, pero se determinó que podrían salir libres en cuanto cumplieran la mayoría de edad, a los dieciocho años. Esta posibilidad creó indignación entre los numerosos estadounidenses que defienden una mayor dureza penal para castigar el crimen juvenil.



La tumba de Britthney Varner


Pero el expediente de los niños estaba limpio, lo que tampoco ayudó a alegar la reincidencia. Ni una falta de asistencia a clase, ni una pelea en los pasillos del colegio. “Los dos eran chicos normales”, según declaró a la policía la directora de la escuela, Karen Curtner.



Andrew Golden, poco antes de salir de prisión


Mitchell Johnson fue liberado en el año 2002, pese a las protestas de los familiares de las víctimas. Andrew Golden salió dos años después, en 2004.



Mitchell Johnson en prisión



La liberación de los dos fue cubierta por los medios. Tras salir de prisión, se cambiaron de ciudad y desaparecieron de la luz pública.



La liberación de Mitchell Johnson



Como colofón, el jueves 25 de marzo de 1998, apenas un día después de los acontecimientos de Jonesboro, un estudiante de secundaria hirió a dos profesores con un cuchillo en una escuela de Princeton, Texas. La policía detuvo al menor. Los dos profesores heridos fueron internados en un hospital de la jurisdicción. El estudiante fue luego llevado a un centro sanitario para una evaluación psiquiátrica, pues tras atacar a sus maestros trató de suicidarse.





VIDEOGRAFÍA:

Noticieros sobre la masacre en Jonesboro
video



BIBLIOGRAFÍA:



30 comentarios:

Anonymous dijo...

HOla!.. el primero en comentar!!
ahora leo el post y comento sobre el contenido!
saludos sangrientos desde Lima!

Glyniss® dijo...

Evidentemente estos casos son los que reciben la mayor atención mediática, debido a la naturaleza un tanto morbosa del espectador que, me atrevo a afirmar, siente una mezcla de repulsión y de admiración por los jóvenes asesinos. Ese deseo, típicamente infantil y adolescente, de aniquilar a todo aquel elemento que nos haga daño, es frecuentemente un buen indicador de cómo se comportará el sujeto en un futuro, aunque a veces sea demasiado tarde para llevar a cabo predicciones. La disyuntiva entre pensar el acto y realizarlo (o bien sublimarlo, como en el caso de los desgraciados esos de Tepic), es, creo yo, una importante regla para evaluar la condición de una persona. Es por ello que los school shootings siempre atraen tanta atención, no tanto por la edad de los perpetradores, sino precisamente por ese elemento que apela a nuestro sentido más primitivo de destrucción de los semejantes, lo que Carl Sagan acertadamente llamó cerebro reptílico (para más información referirse a "Jeremy" de Pearl Jam. Aunque es un caso relativamente conocido, tu tratamiento del mismo resultó tan innovador, veraz y adecuado como siempre. ¡Excelente post!

Gracie dijo...

habia leido un poco sobre este caso pero como siempre la informacion mas completa se encuentra en este blog!me encantan los casos de asesinos escolares y este no se queda atras!

Gracie dijo...

por cierto t queria comentar, quisiera saber si vas a escribir sobre Gary Ridgeway me parece digno de esta pag. y por ultimo hablarte de un caso muy interesante y nuevo q esta sucediendo en panama de un asesino llamado wild bill es un asesino en serie q ya se le han descubierto unos 10 asesinatos de los cuales han probado 5 y un par estab enterrado en su hostal y lo acaban de atrapar t recomiendo q visites la pag de los diarios locales de alla donde hay mucha informacion nueva. saludos

Miodradek dijo...

Interesante caso, me llama mucho la atención de asesinos escolares jeje, Saludos

Anonymous dijo...

GRACIAS HEMO ESTA BUENO EL POST AUNQUE FALTO PONER MAS DATOS ACTAULES DE ESTOS TIPOS
POR CIERTO ESTO DEL BULLYNG PUEDE LLEVAR A ESTOS DESENLACES
AYER LA MAESTRA DE INFORMATICA FORENSE NOS PLATICABA DE UN CASO DE UNA NIÑA DE 8 AÑOS QUE ENVENENÓ A OTRA X QUERER SER LA POPULAR.
Y ES CIERTO BUSCA LO DEL ASESINO SERIAL DE PANAMÁ VI EN EXCELSIOR QUE ANDUVO EN MÉXICO CON SU PAREJA MATANDO GENTE PARA QUITARLES LO DEL SEGURO DE VIDA.

AX MURDER dijo...

ORALE ESTA BUENO EL KASO,K LASTIMA QUE LOS DEJARAN SALIR D PRISION,MERECIAN ESTAR POR LO MENOS UNOS 35 AÑOS. JUNTO KON EL ABUELO K L ENSEÑAVA A TIRAR.PINCHES LOCOS.

Anonymous dijo...

Imprsionante! Eran solo unos niños

Oye, y te suplico que corrijas la entrada sobre la masacre de Columbine, deberias leer los comentarios, para que ofrezcas un relato veras, y no una reseña de "Elephant"

Gracias
Raul

Anonymous dijo...

Desde Barcelona os aconsejo que leais el caso ocurrido en Mallorca hace unas semanas. Un preso llamado "El Enano", por su baja estatura menos de 1m 50,con permiso de fin se semana, mató a una chica de 25 años después de pasearla por todo Palma en el coche. Buscad en google Alejandro de Abarca.

Anonymous dijo...

Buen caso escrito, felicidades!! aunque es cierto, falto un poco más de información, ya sabes, esos típicos detalles alocados como que películas en especial veían etc.

Por cierto, soy la que te envió por correo nueva información del caso columbine y coincido con el comentario, debes mejorar la informacion, o por lo menos eliminar la basada en películas.

Ylenia dijo...

Buen caso como cada domingo ¡¡¡

Ayer hizo 30 años del crimen de los marqueses de Urquijo.Un caso en españa, que aunque se encontro un culpable, nadie de la sociedad española,se creyo que hubiese sido el,por los muchos misterios,pruebas desaparecidas e incognitas que hubo cuando se investigo.Por si te animas a escribir sobre este caso.

Buen trabajo y sigue asi ¡¡¡

simon bolivar dijo...

ES TRISTE VER COMO NUESTROS NIÑOS Y JOVENES ACABAN DESTRUIDOS, POR EL MAL EJEMPLO Y EL INSANO METODO DE QUE PORTAR ARMAS ES MUY NORMAL. QUE ERROR COMETEMOS Y LO PEOR A UN ES QUE NO DIMENSIONAMOS LAS CONSECUENCIAS........
DIOS NOS GUARDE A TODOS, POR ARROJAR AL MUNDO LOS SERES QUE ACABARÁN CON NOSOTROS MISMOS......

Anonymous dijo...

Hola Que blog tan bueno e interesante, te felicito....Saludos desde Colombia.

Escrito con Sangre dijo...

Hola a todos.

Sobe Columbine, no manejamos "información basada en películas", es una apreciación errónea; las películas se basaron en hechos y no al revés.

Varios detalles sobre Columbine han sido ajustados desde hace semanas, se ha enriquecido la entrada con nuevas informaciones y se han posteado además tres nuevos documentales completos.

Por lo visto, los que escribieron aquí no se han tomado la molestia de checar si ya corregimos los detalles mencionados por otros lectores.

¡Saludos sangrientos!

Anonymous dijo...

Amigo soy fan de tu blog o de los asesinos seriales pero pk no esta la biografia de henry lee lucas y otis toole???? son dos asesinos seriales sumamente celebres que obligatoriamente deberian estar en tu blog y por cierto tambien hace falta la bio de richard kuklinski ojala pronto las puedas agregar, saludos y continua asi tu blog es extraordinario!!!

Eurídice dijo...

Una historia muy buena, estos casos en particular siempre me han llamado la atención.

Aunque no estoy de acuerdo con que los dejarán en libertad a los 18 años , debierón dejarles una pena mucho mas alta.

Yo Jamáz llegue a sentir Odio por mis compañeras de Clase, que tanto me molestaban y me maltratabán en en Colegio, eso va muchas veces en la educación de los padres, soy una persona muy amada por ellos :)

Saludos desde colombia
Felicitaciones Escrito !

veneno para una hada... dijo...

mmm con tantas balas y matar a 5 nada màs.... no creo que haya sido tanto su odio, de ser asì hubiera matado o herido mas de 30 o 50 personas facilmente.

Yo tmb desee muchas veces hacer eso pero bueno, no se concretò... nunca pasè esa delgada lìnea. Aunque si lo hubiera hecho lo màs probable es que seguirìa aqui sentada y mi vida igual ya que como todos sabemos te sueltan al cumplir los 18 años.

Anna dijo...

No me gustó el relato de ese hombre que conto los asesinatos, pero bueno, esperaré la proxima entrada.
Un saludo Escrito y gracias por seguir informando :)

Eurídice dijo...

Cual hombre Anna ?

Anonymous dijo...

No deberían de dejar que los niños y jóvenes porten o tengan acceso a las armas a tan corta edad... pero es algo que los EUA no quieren revisar. Y creo que seguirá pasando una y otra vez más. Es un blog muy interesante (tengo como un mes siguiéndolo) y lo siguiré por mucho tiempo y claro que lo voy a recomendar.

Dyango dijo...

Me parece bastante triste la actitud imperante en EEUU demonizando las películas de violencia y acción pese a su permisiva ley de porte de armas y su extendida cultura de cowboys. Saben perfectamente que las armas llegan a los niños y adolescentes, algo que debería resultar inconcebible, pero tratan de desviar la atención hacia la producción cinematográfica, a los juguetes o cualquier otra cosa.

El ánimo defensivo de la política de armas de allá, estoy convencido, es asfixiado por la realidad criminal abrumadora que ha tomado el control de forma violenta y a menudo fatal, y así las cosas resultaría, empíricamente, poco justificable.

Yo por mi parte dudo que estos individuos sean hoy por hoy unos monstruos, pero tendrán que vivir su vida adulta con el estigma del asesino a causa, entre otras cosas, de un entorno ultrapermisivo que dejó implantarse en ellos una fantasía obsesiva de violencia.

Anonymous dijo...

Y le agradezco infinitamente que haya corregido la entrada de Columbine
Saludos!

halford dijo...

bastante exagerada la actitud de los "columbine fans", si alguien tiene algo que agregar para eso estan los comentarios, este fenómeno de los asesinos escolares ha generado el fenómeno de los admiradores casi fundamentalistas de los asesinos escolares.
Aparte de eso, muy buen caso, completo y bien estructurado.

¡Saludos sangrientos!

halford dijo...

por cierto... veraz es con zeta. Y si fuera con s se tendría que haber acentuado.

vampire kiss dijo...

pequeño dato que noté. Casi un año después (un año y cuatro días) fue la masacre en Columbine. jeje ¿tendrán algo que ver las fechas?

Anónimo dijo...

muy completo,entretenido..me encanto..Genialll!!!

jose dijo...

Estaría bueno que pongan el caso de James Bulger. El niño que fue asesinado por dos chicos de diez años Robert Thompson y Jon Venables.

Ampersand dijo...

Dos en una tarde ... me refiero que leí los casos de dos masacres en escuelas, que, al leer las circunstancias en uno y otro caso, se llega a lo mismo .... carecer de un estricto control de armas, muy a pesar de que su Constitución les otorga la facultad de tener armas para su defensa, pero eso de que dos niños en ese entonces, se les hiciera fácil y divertido dispararles por despecho a sus compañeritas de escuela, habla de una descomposición social que crece a pasos agigantados, con la invariable consecuencia de acontecimientos de ésta índole.

Puede que en su tiempo haya habido información, pero agradezco la inclusión de este caso, y el agradecimiento a Rafael Aviña, de quien has colocado extractos de sus publicaciones .... Saludos !!!

Anónimo dijo...

Yo cualquier día le pegó un tiro a uno que conozco y se lo merece por traídor!!!!! Lo aré lo juro.....

Anónimo dijo...

Si tienen edad para asesinar a sangre fria y usar armas tambien la tienen para pagar lo qe hicieron, ahora libres a ver donde provocan otra masacre esa gente no cambia nunca, qe sistema juridico tan malo. Saludos. Atte Daniiela