Charles Starkweather y Caril Fugate: "Asesinos por Naturaleza"



“Las personas que yo maté me habían matado a mí. Me habían matado lentamente. Yo era mejor que ellas. Yo las maté deprisa”.
Charles Starkweather


Charles Starkweather nació en el barrio pobre de Lincoln, Nebraska (Estados Unidos) el 24 de noviembre de 1938. Era el tercero de los ocho hijos (siete chicos y una chica) de Guy y Helen. Guy Starkweather, un hombre jovial y charlatán al que le gustaba beber. Era carpintero, pero no siempre podía trabajar a causa de una grave lesión en la columna y una artritis muy mal cuidada.



La ciudad de Lincoln (click en la imagen para ampliar)


Desde el año 1946, Helen se había convertido en el cabeza de familia, trabajando como camarera en varios sitios. Charlie, desde muy niño, aprendió a respetar y a amar a su madre, pero la relación que mantenía con su padre era frecuentemente de abierta hostilidad.



El padre de Starkweather


Charlie sólo tenía recuerdos felices de sus seis primeros años de vida, cuando jugaba con sus hermanos mayores, Leonard y Rodney, iba de pesca con su padre y ayudaba a su madre en las tareas del hogar. Aunque su familia era pobre, nunca pasaron hambre.



Leonard Starkweather, hermano de Charlie


En 1944, Charlie comenzó a asistir a la escuela elemental de Saratoga. Su primer día allí resultó un desastre y nunca lo olvidó. Se pidió a los niños que uno por uno se presentaran ante sus compañeros. Cuando le llegó el turno a él, su dificultad para expresarse provocó la risa de todos sus compañeros. Se sintió confundido y humillado.



La escuela de Saratoga


A lo largo del día volvió a sentirse ridiculizado por el profesor, y pensó que los otros chicos se reían de él a causa de sus piernas cortas y arqueadas y de su llamativo pelo rojo. Más tarde escribió en su diario: “Podía notar cómo mi corazón se iba llenando de odio y de rabia”. Al día siguiente tuvo su primera pelea a puñetazos con otro chico del colegio y se sintió mucho mejor.



La madre de Starkweather



Starkweather pasó toda su vida estudiantil en clases de educación especial, a pesar de que su coeficiente intelectual era superior a la media. Cuando cumplió quince años, se le realizó un test visual en el que se reveló que apenas podía ver la pizarra desde el sitio habitual que ocupaba al fondo del salón. A distancias de más de seis metros era casi ciego.



Los padres de Starkweather




En sus diarios contaba que durante sus últimos años en el colegio se pasaba prácticamente todo el día peleándose con los otros chicos, aunque sus profesores dijeron que no recordaban nada de esto.



La familia de Charlie


Su reputación hizo que otros chicos de Lincoln quisieran medir sus fuerzas con él. Uno de ellos fue Bob von Busch. A los quince años Charlie y Bob se pelearon a puñetazos y ninguno de los dos salió vencedor. Después de este encuentro se hicieron amigos. Charlie tenía muy pocos amigos, y a la mayoría de ellos los había conocido después de pelearse con ellos. En su compañía se mostraba generoso y divertido, pero ante el resto del mundo se mostraba frío y hostil.



Los hermanos de Charlie


En 1954 abandonó la Junior High School y encontró trabajo en un almacén de papel. Era un empleo denigrante y Starkweather lo odiaba. Su jefe pensaba que era retrasado mental y lo trataba como tal.



Una de las maestras de Charlie


En 1955 discutió con su padre y se fue a vivir temporalmente con Bob van Busch y con el padre de éste. A ambos adolescentes les entusiasmaban los coches y pasaban mucho tiempo en el circuito de Capital Beach, donde Charlie participó alguna vez en carreras. También robaban coches para divertirse compitiendo el uno con el otro, y a veces los desmontaban.



Charles Starkweather


Desde los trece años, Starkweather mezcló el trabajo en el almacén con la recogida de basura, a tiempo parcial, en compañía de su hermano Rodney. Luego pensó que era un momento idóneo para abandonar su empleo en el almacén y dedicarse todo el día a recolectar basura, donde ganaba 42 dólares a la semana.



En 1956, Van Busch empezó a salir con Bárbara Fugate y durante una temporada vio cada vez menos a su amigo, hasta que este le presentó a Caril Ann Fugate, una niña de trece años que era hermana de Bárbara. Los dos se gustaron desde el principio y comenzaron a relacionarse.



Imágenes del Edén (click en la imagen para ampliar)


Charlie Starkweather nunca tuvo una verdadera novia hasta que conoció a Caril Fugate. Las chicas de su localidad no lo consideraban un buen partido: medía poco más de metro y medio, tenía las piernas arqueadas y además lo consideraban un patán. Sin embargo, a Caril le gustaba su imagen de duro y rebelde. No le importaba que fuera de origen humilde, no tuviera dinero y cambiara constantemente de trabajo: ella también era pobre. La joven disfrutaba escuchando las historias del muchacho: soñaba con ser un cowboy y tener el automóvil más rápido de la ciudad. Siempre estaba fantaseando.



Amor de juventud (click en la imagen para ampliar)


Los cuatro se fueron al cine. Después de ese día, Caril quedó con otro chico. Charlie se enteró, fue a buscarlo y lo amenazó con matarlo si le volvía a ver con ella otra vez. El chico se acobardó y Caril empezó a salir con Starkweather. A él le gustaba que alguien le quisiera y le hiciera caso. Sus padres no se preocuparon mucho por esta relación, aunque la madre de la joven y su padrastro pensaban que Charlie, de diecisiete años de edad, era demasiado mayor para ella. Y, por su parte, los padres del muchacho pensaban que Caril lo estaba llevando por mal camino. Pero ellos estaban cada vez más unidos.



Nebraska (click en la imagen para ampliar)


Solían ir al cine, a veces con Bob y Bárbara y otras veces solos. A él le gustaban los lugares salvajes y siempre que podía llevaba a Caril al campo, en los alrededores de Lincoln. De día cazaban juntos y cuando llegaba la noche, tumbados sobre la hierba y cogidos de la mano, contemplaban el cielo estrellado de Nebraska. Algunas veces paseaban en el Ford sedán azul pálido de Starkweather, mientras escuchaban rock and roll en la radio.



Caril Fugate


Guy Starkweather compartía el coche con su hijo y le prohibió dejárselo a Caril, a quien Charlie había enseñado a conducir. Un día, a finales del verano de 1957, ella tuvo un pequeño accidente con el coche. Al enterarse, Guy pegó a su hijo con tanta fuerza que le lanzó por una ventana. Esto hizo que Charlie se fuera definitivamente de su casa. Al principio se fue a vivir con los recién casados Bob y Bárbara a su pequeño apartamento, pero después se trasladó a otra habitación en el mismo edificio.



Charlie disfrutaba haciendo regalos a su chica. Le compró joyas, entre ellas un camafeo en el que estaban grabados los nombres de “Caril y Chuck”, el apodo de Starkweather. También le regaló juguetes, una radio y un tocadiscos. Sin embargo, ganaba muy poco; tenía que pagar un alquiler y mantener un coche. Pensó que debía haber una forma más fácil de ganar dinero, y en seguida supo cuál era.



James Dean (click en la imagen para ampliar)


Desde hacía mucho tiempo soñaba con convertirse en un criminal; disfrutaba con los cómics de detectives y con las películas policiacas. Aunque durante su adolescencia se había metido en muchos líos, nunca había tenido problemas con la ley. Ahora que necesitaba dinero para conservar a Caril, le parecía el momento adecuado para empezar su carrera criminal.



Starkweather no quería ser un ladrón furtivo. Quería convertirse en un gran criminal. Le gustaban las pistolas, examinarlas, engrasarlas, limpiarlas y disparar con ellas. Aunque era corto de vista, tenía buena puntería. Pensó atracar un banco, pero decidió empezar con algo más sencillo como robar en la estación de servicio Crest, situada en la autopista al norte de Lincoln. Conocía la estación bastante bien, cómo funcionaba y la cantidad de dinero que se guardaba durante la noche. Solía ir allí a arreglar su coche y a comprar malteadas y Coca Cola, que era de lo que básicamente se alimentaba. Muchas veces, cuando encontraba cerrada su habitación por no haber pagado el alquiler, dormía en la estación dentro de su coche. El encargado lo despertaba a las 4:15 de la mañana para que se fuera a trabajar. Su empleo como basurero le permitía ver a Caril cuando ésta salía del colegio.



A las 03:00 horas del 1 de diciembre de 1957, Charlie Starkweather entró en la estación Crest con la intención de robar. Era una noche fría y desapacible, el termómetro marcaba bajo cero y en Nebraska soplaba un viento helado. El encargado, Robert Colvert, de veintiún años de edad, se hallaba solo. Era nuevo en el trabajo y apenas conocía a Charlie, aunque el día anterior habían tenido una discusión al negarse a fiarle. Starkweather quería regalarle un muñeco de peluche a Caril. Estaba nervioso. Compró un paquete de cigarrillos y se marchó en su coche. Poco después volvió para asegurarse de que el encargado seguía solo. Esta vez compró unos chicles.



Los Starkweather (click en la imagen para ampliar)


Cuando entró por tercera vez ya estaba preparado. Se había tapado la cara con un pañuelo, al estilo de los vaqueros, calado un gorro de caza que ocultaba su cabellera pelirroja, y puesto unos guantes. Llevaba una bolsa de lona en una mano y una escopeta en la otra. Colvert llenó la bolsa con billetes y monedas que sacó de la caja registradora. Eran cien dólares en total. Pero no pudo abrir la caja fuerte porque no conocía la combinación.



Robert Colvert


Starkweather obligó al joven a meterse en el Ford. Colvert conducía mientras el atracador ocupaba el asiento del copiloto y seguía amenazando a aquél con la escopeta. Cuando llegaron a Superior Street, una sucia calle en la que se citaban las jóvenes parejas de Lincoln, le dijo al empleado que se bajara del coche. Según la versión de Starkweather, Colvert intentó arrebatarle la escopeta, ésta se disparó y cayó herido al suelo. Después su víctima intentó golpearle con los pies, Starkweather recargó la escopeta y terminó con él de un disparo en la cabeza. Había cometido su primer asesinato.



Robert Colvert (click en la imagen para ampliar)


Ese mismo día, más tarde, le habló a Caril del robo y le dijo que un cómplice suyo había efectuado los disparos. Por la noche se deshizo de la escopeta tirándola en un riachuelo. Se la había robado a Sonny, un primo de Bob von Busch. La recuperó pocos días después, la limpió y volvió a ponerla en el garaje de Sonny. Este no se había dado cuenta de nada. Durante varios días, Charlie se dedicó a pintar su coche de negro, se gastó casi diez dólares en comprar ropa usada, y pagó lo que debía del alquiler, de manera que podía volver a su habitación cuando quisiera.



Charlie y Caril


Aunque los otros encargados de la estación de servicio mencionaron su nombre a la policía, y el propietario de la tienda de ropa contó que el chico llevaba un montón de dinero suelto en el monedero, asombrosamente nunca lo interrogaron sobre el robo. Dejó de ir a trabajar con el camión de la basura y finalmente le despidieron. Se estaba volviendo muy perezoso ahora que había encontrado una manera mucho más fácil de conseguir dinero. Más aún, había descubierto que no le importaba matar a la gente. Incluso, según contó en su diario, había disfrutado matando a Colvert.



Starkweather pasaba el tiempo yendo al cine, leyendo cómics, escuchando discos y trabajando en su coche. Pasaba horas delante del espejo practicando la forma más rápida de disparar. Las investigaciones sobre el robo no duraron mucho tiempo. Dejó de pagar de nuevo el alquiler y terminó durmiendo en un garaje que había alquilado para poner a punto su coche.



Caril con su familia


El domingo 19 de enero de 1958 fue a casa de Caril, en la avenida Belmont 924, una calle sin pavimentar en un barrio humilde de Lincoln. Allí se entabló una agria discusión. Caril estaba engordando y su familia estaba convencida de que el muchacho la había dejado embarazada. Según la versión de la chica, estaba tan harta de las discusiones y del comportamiento violento y amenazador de Starkweather que le dijo que no quería volverle a ver. Fuera lo que fuera lo que ella le dijo, él no lo creyó. Una semana antes había quedado en ir a cazar liebres el 21 de enero con el padrastro de Caril, Marion Bartlett, e intentó mantener la cita.



Por la mañana, Starkweather estuvo ayudando a su hermano Rodney con el camión de la basura, y luego se fue a los departamentos para ver si su habitación seguía cerrada con candado. Lo estaba. Tenía su rifle dentro de la habitación, así que le pidió uno a Rodney antes de partir hacia la avenida Belmont. Nadie sabe por qué el chico fue allí. Se especuló que pudo ser un sincero intento de volver a estar en buenas relaciones con los Bartlett, un deseo de llegar a algún tipo de arreglo, o simplemente pura obstinación. Llevaba consigo, en señal de paz, algunas mantas que había recogido de los basureros. Velda Bartlett, la madre de Caril, le comentó que le gustaría tenerlas. El propio Starkweather fue la única persona que relató lo que ocurrió a continuación. Dio varias versiones, que diferían entre sí en algunos de los detalles, sobre todo en lo referente al papel jugado por Caril.



Los Bartlett (click en la imagen para ampliar)


Velda Bartlett no estaba particularmente interesada en las mantas. Su marido, Marion, se encontraba en la cocina con su hija de dos años y medio, Betty Jean. Charlie se sentó en la sala de estar a limpiar el rifle de Rodney para pasar el rato. Finalmente, Velda le dijo que su esposo no iba a ir de caza, y que mejor sería que se fuera y no volviera nunca más. Tuvieron otra discusión y ella, una mujer menuda, le abofeteó dos o tres veces. Confundido y dolido, Starkweather salió corriendo de la casa y olvidó el rifle. Volvió a recogerlo. Esta vez fue Marion el que lo insultó y lo echó a patadas de su casa. Poco después de las dos de la tarde, el chico bajó a una frutería a llamar por teléfono. Llamó a la compañía de transporte donde Marion Bartlett trabajaba como guardia nocturno y dijo que el señor Bartlett estaba muy enfermo y no iría a trabajar en varios días. Starkweather dejó su coche en casa de unos parientes y volvió a la Avenida Belmont a esperar, sentado en las escaleras traseras, a que Caril volviera del colegio. Según la versión del muchacho, ella ya había vuelto y estaba discutiendo con su madre. Entró en la casa. Velda le acusó de haber dejado a Caril embarazada y le volvió a pegar. Esta vez Starkweather le devolvió la bofetada. Marion Bartlett le agarró por detrás e intentó echarle de la casa. Ambos cayeron al suelo. El padre se levantó y fue en busca de un arma, mientras Starkweather entró en la habitación de Caril y cargó su rifle. Cuando Marion volvió con un martillo, él le disparó en la cabeza.






Velda y Marion Bartlett


Volvió a cargar el rifle y vio que Velda se le acercaba con un cuchillo de cocina en la mano. Le disparó a bocajarro y mientras caía la golpeó dos veces con la culata. La hermana pequeña, Betty Jean, estaba gritando. Starkweather cogió el cuchillo de cocina y lo lanzó contra la niña. Le dio en el cuello. Luego la golpeó en la cabeza con el rifle hasta matarla. Regresó al dormitorio y remató al agónico Marion Bartlett con un cuchillo de caza. Cuando todo acabó, envolvió los cadáveres del matrimonio con unas sábanas y los ató con la cuerda de tender la ropa. Después metió a Betty Jean en una caja de cartón. Arrastró el cadáver del señor Bartlett hacia la parte trasera de la casa y lo escondió en un gallinero que no utilizaban nunca. Luego colocó los cadáveres de la madre y la hija en un cuarto de baño situado fuera de la casa. Limpió las manchas de sangre con las mantas que había llevado y echó perfume por toda la casa para evitar el mal olor. Finalmente, se puso a ver la televisión en el cuarto de estar.



Betty Jean Bartlett


Más tarde Starkweather afirmó que Caril lo había presenciado todo y que incluso se puso de su parte. Sin embargo ella declaró que al volver del colegio no encontró a su familia en casa. Allí sólo estaba Charlie esperándola con un rifle. También contó que él le había dicho que su banda estaba preparando un atraco a un banco. Velda y Marion lo habían descubierto y estaban, junto con Betty Jean, retenidos en otra casa. Si ella no cooperaba, los matarían. El caso es que después del asesinato de la familia Bartlett, Charlie Starkweather y Caril Fugate pasaron seis días solos en la avenida Belmont. Él comentó después que fue la mejor semana de su vida, durante la cual vivieron como reyes sin que nadie les molestase. Cuando alguien llamaba a la puerta, Caril le decía que ella y su familia estaban enfermos de gripe y en cuarentena, mientras él se escondía detrás de una puerta con el rifle cargado y dispuesto a disparar. Starkweather iba a veces a la tienda a comprar Pepsi, papas fritas, chicles y helados. Pagaba con dinero que le había quitado a Marion Bartlett. Caril declaró que cuando su novio salía, la dejaba atada, pero él siempre lo negó.



La casa de Caril Fugate


A pesar de los tres cadáveres ocultos en el jardín, vivían como un matrimonio feliz. Cuidaban a sus animales domésticos, dos periquitos, un perro que se llamaba Nig y un cachorro, Kim, que Starkweather le regaló a Caril. Jugaban a las cartas y veían la televisión. Charlie también cogió las herramientas de Marion Bartlett para quitar el cañón de la escopeta del muerto. Pero sobre todo, hacían el amor todos los días, dos o tres veces al día, en todas las habitaciones de la casa. La niña que aún era Caril Fugate demostró una fogosidad insólita para su edad, y siempre estaba dispuesta a experimentar todas las posiciones y prácticas que a Charlie se le antojaban.



El gallinero donde Charlie enterró los cadáveres


El sábado 25 de enero, Bárbara, la hermana de Caril, fue a la avenida Belmont con Bob y su hijo para visitar a su familia. Ella estaba preocupada porque no sabía nada de su madre. Desde dentro de la casa, Caril gritó a su hermana que no se acercara, que toda la familia tenía la gripe y el médico les había dicho que nadie debía entrar en la casa para evitar el contagio. Cuando Bárbara insistió en entrar, su hermana le gritó: “¡Vete! ¡Por el bien de todos es mejor que te vayas y no hagas daño a mamá!” Algo en el tono de Caril la asustó y se fue.



La escena del crimen en casa de Caril Fugate


Más tarde, Bob von Busch volvió con Rodney Starkweather. De nuevo la chica los echó diciendo que si no se marchaban, la vida de su madre corría peligro. Fueron a la policía y aquella misma tarde enviaron un coche patrulla a la casa. Caril les contó la misma historia de la gripe y la cuarentena familiar. Les dijo que sus padres no se llevaban bien con Bob van Busch y que por eso éste había avisado a la policía. Los oficiales vieron que Caril estaba tranquila y sosegada y dejaron las cosas así. Mientras ella contaba su historia, Starkweather estaba escondido en el cuarto de baño. Cuando la policía se marchó, salió de la vivienda y se dirigió a la casa de un amigo a dejar el rifle de Rodney. A continuación llamó a Bárbara van Busch para comunicarle dónde había dejado el rifle y también aquietar los ánimos del matrimonio; les aseguró que no debía preocuparse por nada, había comprado comida para su familia y todos estaban bien. Cuando Rodney fue por el arma se dio cuenta de que la placa de la culata se había desprendido.



La tumba de la familia Bartlett


La única persona que se acercó a la avenida Belmont el domingo fue Laveta, la hermana de Starkweather, que también era amiga de Caril. No se creyó la historia de ésta, por lo que se la llevó aparte y Caril le contó que Charlie estaba en la parte trasera de la casa planeando el robo a un banco con otro hombre. Cuando la joven le contó esto a su padre, Guy Starkweather, éste no acabó de creérselo y no llamó a la policía hasta el día siguiente.



Laveta Starkweather


El lunes por la mañana, la abuela de Caril, Pansy Street, fue a la casa con la firme determinación de ver a su hija. En la puerta había una nota firmada por “la señora Bartlett”: “Manténgase alejado, toda la familia tiene la gripe”. La señora Street no estaba dispuesta a aplazar su visita y gritó hasta que Caril salió a la puerta. La abuela no creyó la historia, pero la nieta le suplicó que se fuera porque la vida de su madre corría peligro. La señora Street fue directamente a la policía.



Pansy Street, la abuela de Caril Fugate


Mientras estaba en la comisaría, Guy Starkweather llamó y contó lo que su hija Laveta le había dicho sobre su hermano. Los agentes acudieron a la avenida Belmont y nadie les abrió la puerta. La echaron abajo y encontraron todo limpio y ordenado, no había nada que pudiera suscitar sospechas. Llevaron a Pansy Street a su casa y dieron la cuestión por zanjada.



Los testigos de la calle Belmont


A las 4.30 de la tarde. Bob van Busch y Rodney Starkweather fueron a la casa a ver qué pasaba allí. Casi inmediatamente encontraron los cadáveres, pero por lo demás, la casa estaba desierta. Empezaron la búsqueda de la pareja, pero les llevaban varias horas de ventaja.



La primera visita de la abuela de Caril convenció a Starkweather de que sus horas de ensueño habían concluido. Era hora de irse. La chica metió en una bolsa algunas prendas de vestir y fotos de su familia. Él cogió su cuchillo de caza, la escopeta de Marion Bartlett y el revólver del .32 que había encontrado en la casa envuelto en una sábana azul. Salieron por la puerta trasera y fueron por el coche. El viaje sin retorno había comenzado.



Las armas de Starkweather


Después de recoger dos ruedas de repuesto en un garaje del barrio rico de la ciudad, pararon en la gasolinera de Crest para llenar el tanque y comprar un mapa. Luego se dirigieron hacia la autopista. Starkweather tomó el camino hacia el sur, hacia la pequeña comunidad de Bennet, donde a menudo había ido de caza por las tierras de un viejo amigo de la familia, August Meyer. A Charlie le encantaban los bosques que había alrededor de Bennet. A su decir, “era el único sitio donde me sentía realmente vivo”.



La granja de August Meyer


Pararon en una estación de servicio para revisar el coche. Starkweather compró municiones, mientras que Caril se dirigía a un café cercano por cuatro hamburguesas. Esperó diez minutos a que él llegara y pagara la cuenta, que ascendía a diez dólares. Luego se marcharon. En Bennet las recientes tormentas de nieve habían convertido las carreteras de arena en un lodazal y cuando se disponían a girar por el camino de Meyer, el coche se quedó atascado cerca de lo que una vez fue un colegio estatal. Todo lo que quedaba eran unos cuantos ladrillos y un refugio donde los niños se cobijaban de los tornados que en verano se producían en las llanuras. La pareja entró en el refugio para calentarse y luego emprendió el camino a pie hacia la granja.



El auto atascado


Según la versión de Caril, Starkweather le pidió a August Meyer sus caballos para sacar el coche del barro y, mientras se dirigía al establo, le disparó. Según Charlie, discutió con el granjero y éste salió de la casa disparando su rifle. El arma se atascó y Starkweather le disparó cuando Meyer intentaba ponerse a salvo. Fuera cual fuera la verdad, August Meyer murió por una herida de bala en la cabeza, hecha con una escopeta de cañones recortados y a corta distancia.



August Meyer (click en la imagen para ampliar)


Charlie arrastró el cadáver hasta el lavadero y lo cubrió con una sábana. Luego él y Caril desvalijaron la casa buscando dinero, comida y armas. El botín consistió en cien dólares, un rifle calibre .22, algunos calcetines, guantes, un sombrero de paja nuevo, mermelada y galletas. Volvieron andando y después de una o dos horas soportando el frío, consiguieron desatascar el Ford del barro. Starkweather intentó desviarlo de la carretera, pero el coche cayó en una zanja y al dar marcha atrás para salir de allí rompió la marcha.



El cadáver de August Meyer


Un granjero que pasaba por allí, vecino de Meyer, les remolcó con su coche. Charlie insistió para que aceptara dos dólares que le ofrecía por las molestias que se había tomado. Compraron municiones del calibre .22 en una estación de servicio y luego regresaron a la granja de Meyer por un camino más transitable. Starkweather quería pasar al menos una noche ahí. Caril empezaba a asustarse. Estaba segura de que habían encontrado el cadáver e insistió en que su novio diese la vuelta. Cuando lo hizo, el Ford se volvió a hundir en el barro. Empezaba a oscurecer. Cogieron sus rifles, abandonaron el coche y regresaron andando hacia la carretera. Se dirigían hacia el refugio o “la cueva”, como ellos la llamaban, donde decidieron pasar la noche.



La tumba de August Meyer


En la oscuridad vieron las luces de un coche. Starkweather hizo una señal y el vehículo se detuvo. Dentro del automóvil iban Robert Jensen, el hijo del propietario del almacén local, y su novia, Carol King. Ambos eran estudiantes de la escuela secundaria de Bennet. Starkweather les contó que tenía problemas con el viejo Ford y Jensen se ofreció a llevarles a la gasolinera más cercana, donde podrían pedir ayuda.



Robert Jensen


Montaron en el coche y el conductor se volvió hacia ellos y les preguntó por qué llevaban armas; Charlie llevaba el rifle del calibre .22 y Caril la escopeta de cañones recortados. Rápidamente contestaron que no estaban cargadas. La gasolinera estaba cerrada y Charlie le apuntó con la pistola y le ordenó que los llevara de vuelta a Lincoln. Apenas avanzados unos kilómetros, Starkweather cambió de opinión y volvió a ordenar a Jensen que regresara al refugio. Les dijo que iba a dejarles allí y que él cogería su coche, un Ford azul oscuro de 1950, con neumáticos blancos y de gran potencia.



Carol King


Mientras se dirigían a “la cueva”, Charlie pidió a Jensen que le diera su cartera. Caril la vació y le entregó el dinero. Aparcaron en la entrada del camino donde por primera vez se habían quedado atrapados aquel día. Caril se quedó en el coche escuchando la radio, mientras Starkweather se llevaba a sus prisioneros a punta de pistola. Robert Jensen bajaba las escaleras cuando Charlie le disparó seis veces en la cabeza. Después declararía que Jensen se había abalanzado sobre él.



El cadáver de Robert Jensen


Carol King murió de un tiro en la espalda. La encontraron junto al cadáver de su novio al final de la escalera. Estaba desnuda de la cintura para abajo y tenía la espalda cubierta de barro y de arañazos, como si la hubieran arrastrado por el suelo. No había pruebas concluyentes de violación, aunque Starkweather admitió que estuvo tentado, pero la habían asestado varias puñaladas en el bajo vientre.



La policía encuentra el cadáver de Carol King


Sin embargo, las marcas que presentaba el cadáver no podían haberse hecho con el cuchillo de caza de Charlie. Eran más bien las marcas de un arma de doble hoja. El asesino declaró después que Caril se había ensañado con Carol, presa de los celos.



La tumba de Robert Jensen


Después de matarlos, cerraron la puerta del refugio y volvieron al coche de la víctima. También estaba atrapado en el barro. Alrededor de las 22:30 horas pudieron al fin sacarlo y se dirigieron hacia Lincoln. Starkweather quería saber si la policía había descubierto ya los cadáveres. La casa de los Bartlett estaba rodeada por la policía. Starkweather salió de la ciudad y se dirigió hacia el oeste. Su hermano Leonard vivía en el Estado de Washington, a unos 500 kilómetros de distancia y Charlie pensó que allí estarían a salvo.



La tumba de Carol King


Alrededor de la 01:30 horas llegaron a Hastings, en Nebraska. El coche de Jensen ya no iba muy bien y Starkweather estaba cansado y tenía frío. Dio la vuelta y se dirigió de nuevo a Lincoln confiando en que la policía ya no estaría esperándolos.






Los padres de Robert Jensen


A las 03:30 horas llegaron a la ciudad. Dejaron el coche en la parte lujosa (la conocía bien, ya que era la zona donde había recogido basura) y se fueron a dormir.



Robert Jensen y Carol King (click en la imagen para ampliar)


En la mañana del martes 28 de enero inspeccionaron el barrio, buscando las casas más ricas. Su plan era esconderse en una de ellas durante el día, descansar, robar un coche y darse a la fuga esa noche. La mansión que eligieron pertenecía a C. Lauer Ward, un hombre de negocios millonario. Estaba situada en la calle del garaje donde Starkweather compró las ruedas de refacción para su coche.



La Mansión Ward


El dueño ya se había ido a trabajar cuando la pareja se dirigió hacia la puerta trasera de la casa. La doncella, Lillian Fencl, abrió la puerta. El chico la amenazó con su rifle y entró. Lillian era sorda y Starkweather tenía que escribirle notas para hacerse entender. Le ordenó que continuara haciendo el desayuno para su señora, que era la única persona que había en la casa.



Lillian Fencl


Cuando la señora Ward bajó, accedió a cooperar con él. Al ver los titulares del periódico que había encima de la mesa de la cocina en los que se hablaba de los asesinatos de los Bartlett, se dio cuenta de quién era y de lo que era capaz de hacer. Starkweather le dijo a Caril que entrara. Traía la pistola y algunas municiones. Clara Ward le dio una taza de café y se fue a la biblioteca. Charlie vigilaba a las dos mujeres que hacían sus tareas domésticas, pero pronto se aburrió y empezó a recorrer la mansión, imaginando que era el dueño de todo aquello. Le dijo a la señora Ward que le preparara el desayuno y que se lo sirviera en la biblioteca. “Se portaron verdaderamente bien con nosotros”, comentó más tarde “y me aproveché mientras pude. Sabía que no podía durar mucho”.



Clara Ward


Sobre la una del mediodía, Clara Ward pidió permiso para subir a cambiarse de ropa. Al poco tiempo, él la siguió para ver qué hacía. Más tarde declaró que cuando estaba en el pasillo, la señora Ward salió de un dormitorio y le disparó con una .22. Pero falló el tiro y él le lanzó su cuchillo de caza, alcanzándola en la espalda. Después le sacó el cuchillo y la llevó hasta su cama, donde la dejó. Le dijo a Caril que vigilara a la doncella y él volvió al piso superior. Allí encontró a Clara Ward intentando hacer una llamada telefónica. La ató, la amordazó y la cubrió con una sábana.



Aproximadamente a la misma hora, veinticinco agentes de policía y otros tantos granjeros armados rodeaban la finca de August Meyer. Habían encontrado el coche de Starkweather en las inmediaciones y creían que él y Caril estaban refugiados allí. Lanzaron bombas lacrimógenas a la casa y mientras esperaban afuera, un policía encontró el cadáver de Meyer en el lavadero. Poco después un granjero descubrió los cadáveres de Carol King y Robert Jensen en el refugio. En menos de una hora, los policías del Estado vigilaban los alrededores. Los agentes de Bennet y Lincoln se armaron y levantaron barricadas en sus propias casas, según iban llegando las noticias sobre los asesinatos.



Mientras tanto en la mansión, Starkweather se dedicaba a desvalijar la casa. Cogió una camisa limpia y Caril empaquetó varias prendas de vestir. A las 17:30 llegó el periódico. Publicaban en primera página una foto de la pareja, ambos sonrientes, que la casera del chico les hizo unos meses antes y también fotos de la familia de Caril. Recortaron éstas y Caril las guardó. Cuando fue arrestada, las llevaba consigo. Charlie le pidió que fuera al piso superior a recuperar su cuchillo y que lo limpiara. Una vez arriba, esparció perfume por los cuartos para disimular el olor de la sangre. Starkweather se enteró de que el señor Ward volvía a casa sobre las 18:00 horas y se quedó esperando en la puerta de la cocina, mientras Caril vigilaba en la puerta principal para avisar cuando llegara el Chevrolet del dueño.



C. Lauer Ward


Según la versión de Starkweather, una vez que el señor Ward entró en la casa, le amenazó con la pistola y le dijo que no le pasaría nada si cooperaba. Todo lo que querían era su coche. Ward intentó arrebatarle el arma. Los dos hombres acabaron peleando en el sótano. Finalmente, el asesino logró apoderarse de la pistola y disparó contra Ward cuando corría hacia las escaleras. Logró subir, pero le alcanzó en la puerta y le mató de un tiro en la cabeza efectuado a muy poco distancia. Después Starkweather llevó arriba a Lillian Fencl y la ató sobre una cama. Dejó a Caril vigilándola mientras él iba en busca de algunas latas y comida para emprender la fuga. Se tiñó el pelo con betún negro y luego cargó el Packard de la señora Ward. La pareja abandonó la casa por la noche; dejaron atrás la casa en la avenida Belmont y se dirigieron hacia el oeste por la autopista 34.



Los Ward (click en la imagen para ampliar)


A la mañana siguiente, un pariente de C. Lauer Ward se acercó a su casa para preguntarle por qué no había aparecido por el trabajo. Le encontró muerto de un disparo y apuñalado justo en la puerta principal. Las dos mujeres estaban arriba, muertas ambas a puñaladas. Las señales de las heridas sugerían que habían utilizado el mismo cuchillo delgado y de doble hoja con el que mutilaron a Carol King.



La tumba de Clara Ward


La policía nunca encontró el arma homicida. Starkweather siempre insistió en que ambas mujeres estaban vivas cuando él se marchó. La versión de Caril decía que su novio le comentó que había matado a Clara Ward con un cuchillo de cocina y que ella estaba presente cuando él apuñaló repetidamente a Lillian Fencl después de atarla a la cama.



La tumba de C. Lauer Ward


Las noticias sobre los asesinatos se extendieron rápidamente. La sospecha de que el homicida todavía se hallaba por los alrededores hizo cundir el pánico entre la gente de Lincoln. Las armerías agotaron sus provisiones ante la avalancha de personas que querían comprar armas. La Guardia Nacional patrullaba en jeeps por las calles casi desiertas, armada con ametralladoras, mientras acordonaba la ciudad.



Pánico en la ciudad (click en la imagen para ampliar)


Después de marcharse de la casa de los Ward, Starkweather siguió conduciendo toda la noche. Por el camino se deshicieron de su ropa vieja, del cuchillo de cocina que habían cogido en la avenida Belmont y de varias confesiones escritas, ninguna de las cuales se encontró jamás. De madrugada él empezó a sentirse cansado, tenía sueño y conducía con dificultad. Le dijo a Caril que hacer el amor le ayudaría a despejarse, pero diez minutos después paró el coche y se puso a dormir. Cuando se hizo de día, se pusieron de nuevo en camino y cruzaron la frontera del Estado de Wyoming alrededor de las 09:00 horas.



Badlands (Malas Tierras)


Se dirigieron a las Badlands (“Malas Tierras”), en el estado de Wyoming. Se denominaban así porque antiguamente se refugiaban allí casi todos los bandidos que procedían del oeste. Alrededor del mediodía llegaban a la ciudad de Douglas. Allí oyeron en la radio que habían encontrado los cadáveres de los Ward y que la policía iba tras la pista de un Packard. Starkweather decidió que debían cambiar de coche lo antes posible. A unos seis kilómetros de Douglas vieron un Buick que estaba aparcado a un lado de la carretera. Merle Collison, un vendedor de zapatos, dormía en el asiento delantero. Starkweather golpeó la ventanilla. “Vamos a cambiarnos los coches”, ordenó. Collison cerró la puerta y le ignoró.



Merle Collison (click en la imagen para ampliar)


El asesino se dirigió hacia el Packard, cogió la escopeta del calibre .22 y le disparó dos veces a través de la ventanilla. Collison aterrado gritó que le daría el coche. Cuando abrió la puerta, Starkweather le disparó siete veces a bocajarro. La pareja cargó sus cosas en el Buick de la víctima. Caril se sentó detrás con las armas. Después de varios intentos, no pudieron arrancar el coche: el freno de mano estaba atascado. Según la chica, su novio se dirigió a Collison para que le ayudara y exclamó: "Oiga, ¿está muerto?"



El auto de Collison


Joe Sprinkle, un geólogo de veintinueve años, se dirigía al este por la autopista cuando vio aparcados dos coches al otro lado de la carretera. Pensando que se trataba de un accidente, se dirigió hacia ellos por si necesitaban ayuda; paró su vehículo y en ese momento Starkweather salió apuntándole con el rifle a la vez que le ordenaba que le ayudara a quitar el freno de mano. Sprinkle vio el cadáver en el asiento delantero e intentó arrebatar el rifle al homicida. Estaban peleando en medio de la carretera cuando pasó por allí el sheriff de Wyoming, William Romer. Paró su coche a unos treinta metros y, mientras se acercaba, Caril salió del Buick y corrió hacia él gritando: “¡Lléveme a la policía! ¡Acaba de matar a un hombre!”



El cadáver de Collison en el piso de su auto


Cuando Starkweather vio el coche de la policía, dio media vuelta y disparó. Sprinkle perdió el equilibrio y cayó de espaldas en un agujero poco profundo de la cuneta. El asesino tiró las armas en el Buick, echó a correr hacia el Packard y arrancó en dirección a Douglas. Romer avisó por la radio a las patrullas de la zona y a pocos kilómetros de allí Starkweather adelantó a toda velocidad a un coche de policía.



Mapas de los crímenes (click en las imágenes para ampliar)



En él iban Robert Ainslie, jefe de policía, y Earl Heflin, sheriff del condado, e inmediatamente fueron tras él. Cuando Charlie llegó a Douglas, iba a una velocidad de 120 kilómetros por hora y les llevaba mucha ventaja. Al entrar en la ciudad tuvo que disminuir la velocidad y Ainslie consiguió ponerse lo suficientemente cerca de él como para que Reflin pudiera disparar a las ruedas del coche. Starkweather aumentó la velocidad, adelantó a un camión por la derecha y se saltó un semáforo en rojo. Durante un momento Ainslie consiguió acercarse al Packard y darle un golpe, pero Charlie se dirigió hacia la salida de la ciudad a 160 kilómetros por hora.



El arresto de Starkweather


Una vez fuera de la ciudad, Reflin empezó a dispararle al coche y le dio en la ventanilla trasera. Un minuto después el Packard empezó a frenar, y luego se paró en medio de la carretera. Los cristales de la ventanilla habían saltado y Starkweather tenía una herida en la oreja. Creyó que le habían dado y que era una herida de bala. La policía paró a unos ochenta metros. El asesino salió del coche y caminó hacia ellos.



Le gritaron que pusiera las manos en alto, pero no hizo caso. Ainslie disparó al suelo a poca distancia de Starkweather. Cuando le dijeron que se echara al suelo, ya casi se encontraba junto a ellos. El policía Ainslie creyó que iba a sacar un arma y disparó al suelo otra vez. Con una estudiada frialdad, Charlie Starkweather se colocó el cuello de la camisa, luego se tumbó en el suelo y esperó a que le arrestara. Starkweather, que creía que se estaba desangrando por la herida del oído y quejándose de que las esposas le hacían daño, fue conducido, junto con Caril, a la prisión de Douglas.



El sheriff Romer interrogó a la chica, la cual declaró que Starkweather la secuestró tomando como garantía a toda su familia. Después le confesó que había presenciado los nueve asesinatos de Nebraska, contradiciendo así su declaración anterior de que había actuado sólo para salvar a su familia. Después de esto, todo lo que Caril decía eran incoherencias. Una vez en su celda, se negó a lavarse y a cambiarse de ropa, y no quería que nadie estuviera con ella. Permaneció dormida bajo el efecto de sedantes todo el día.



A la cárcel acudió una multitud de periodistas procedentes de todo el país que querían hablar con Starkweather. Él no les comentó nada, sólo se quejó de las heridas que tenía. Escribió una carta a sus padres, pidiéndoles perdón por los problemas que había causado a la familia. Pero la carta terminaba: “La verdad es que no siento mucho lo que hice porque por primera vez Caril y yo nos hemos divertido mucho, ella me ha ayudado un montón; y si vuelve, no la odien, porque no tiene nada que ver con los asesinatos. Lo único que queríamos era irnos de la ciudad”.



Los titulares




El teniente Henninger de la policía de Lincoln se trasladó a Douglas para interrogar a Starkweather. Este, que ya conocía al teniente, confesó todos los asesinatos, salvo los de Clara Ward y Lillian Fencl. Declaró que cuando ellos se fueron de la casa, seguían vivas.



A la mañana siguiente fue acusado del asesinato de Collison y extraditado, lo cual complacía al gobernador de Wyoming, Millward Simpson. Seis abogados de Nebraska viajaron hasta Douglas la tarde del jueves 30 de enero. Starkweather y Caril volvieron a su pueblo en un convoy formado por cuatro coches. Los periódicos ridiculizaron al joven asesino y dijeron que tenía miedo a volar. Pero el sheriff Karnopp, encargado de escoltarle (y quien lo conocía desde niño) tuvo claro que eligió viajar en coche porque pensó que tendría más oportunidades de escapar que de un avión.



Durante todo el recorrido no dejó de intentarlo. Pararon para pasar la noche en Gering, Nebraska, y Starkweather escribió una confesión en la pared de la celda en la que decía que Caril también participaba en los crímenes, pero que él estaría muerto antes de que alguien pudiera leer lo que había escrito, y que nunca condenarían a la chica a la silla eléctrica. Junto a estas palabras dibujó un corazón con el nombre de ambos.



La confesión escrita en la pared


Caril viajó con la mujer del sheriff Karnopp y parecía estar muy confundida. Una de las primeras cosas que preguntó fue: “¿Está mi familia muerta?” Describió los últimos asesinatos y dijo que la ropa que llevaba era de Clara Ward y que su chaqueta estaba manchada de sangre. También enseñó a su acompañante unas fotografías de su familia que había recortado de un periódico en casa de la señora Ward.



A las 18:30 horas, Charlie fue conducido a la penitenciaría del Estado y fue encerrado en una celda individual. Durante las siguientes semanas le hicieron varias pruebas psicológicas y la interrogaron repetidas veces. Caril fue trasladada a un manicomio, ya que una chica de su edad no podía ser encarcelada en una prisión de alta seguridad. Los dos jóvenes fueron acusados de asesinato y se declararon no culpables. Se decidió que serían juzgados por separado y que Charlie sería el primero.



El Tribunal designó a John McArthur, un abogado de Lincoln, para que representara a Caril, y Clem Gaughan y William Matschullat se encargaron de la defensa de Starkweather. Estos últimos pensaron que la única esperanza del joven sería declarar su incapacidad mental, y de acuerdo con esto prepararon su defensa.






James Reinhardt (click en la imagen para ampliar)


Tal vez la decisión de Starkweather de regresar escoltado a Nebraska fuera algo precipitada. Hacía veinte años que no se ejecutaba a nadie en la cámara de gas de Wyoming. Su defendido no estaba de acuerdo e insistió en que había cometido todos los asesinatos en defensa propia. Se negó a que le consideraran un loco alegando que “nadie se acordará de un loco”.



El juicio de Starkweather por el asesinato de Robert Jensen empezó el 5 de mayo de 1958. Charlie compareció ante el Tribunal vestido con un traje que le proporcionaron en la prisión. Había recibido varias amenazas de muerte y llegó a la sala esposado y rodeado de policías.



Para la acusación se trataba de un caso relativamente sencillo. Starkweather no había modificado su versión sobre el asesinato de Jensen y había admitido que éste se produjo durante el atraco. El cuerpo de la víctima presentaba varios impactos de bala, todos en la espalda, lo cual demostraba que el presunto asesino mentía y que no lo había matado en defensa propia.



La acusación dio por terminada su actuación el 13 de mayo. La defensa llamó a veinticinco testigos. Starkweather se balanceaba en su silla y mascaba chicle intentando aparecer como un tipo duro. Sólo perdió los estribos y tuvieron que sujetarle cuando uno de sus ex jefes dijo de él que era “el hombre más estúpido con el que jamás había trabajado”. Gaughan leyó en voz alta algunas de las confesiones de su cliente con la esperanza de demostrar así que se trataba de un enfermo mental.



El 16 de mayo Charlie Starkweather subió al estrado. El momento más dramático se produjo cuando su abogado le pidió que precisara una de sus declaraciones: “¿Qué paso en el refugio? ¿Por qué se encolerizó tanto Caril Fugate?” “Por lo que hizo”. “¿Qué hizo?” “Mató a Carol King”. Era la primera vez que acusaba públicamente a Caril de asesinato, aunque un mes antes había escrito al fiscal Elrner Scheele diciéndole que su novia había matado a Carol mientras él intentaba sacar el coche del barro. También declaró que ella asesinó a Collison cuando a él se le encasquilló la pistola. "Si me van a freír en la silla eléctrica, que Caril se siente encima de mis rodillas", dijo.



Los psiquiatras comenzaron a prestar testimonio el 19 de mayo. Los tres expertos llamados a testificar por la defensa declararon que Starkweather sufría un trastorno mental, pero durante el interrogatorio admitieron que a pesar de sus problemas psíquicos y emocionales, no podía hablarse en este caso de una grave enfermedad como la esquizofrenia. Ninguno de ellos podía afirmar que Starkweather estuviera loco según las Leyes de MacNaughten, vigentes en el Estado de Nebraska.



Sólo para la justicia (click en la imagen para ampliar)


Los psiquiatras llamados a testificar por parte de la acusación estuvieron de acuerdo en que el acusado mantenía una conducta antisocial y padecía un trastorno de personalidad, pero que de acuerdo con las leyes no estaba loco. No se trataba de un “idiota”, como había caracterizado Gaughan a su cliente; por el contrario, Starkweather tenía un coeficiente intelectual por encima de la media.



Lo peor de todo era la afirmación de los expertos de que en caso de que se le declarase loco se le mandaría a un manicomio, en donde, inevitablemente, se descubriría que estaba cuerdo y sería puesto en libertad. Los discursos finales de Gaughan y Matschullat fueron correctos, pero desapasionados; su único objetivo era salvar a su cliente de la silla eléctrica.



Rebelión (click en la imagen para ampliar)


La acusación se limitó a exponer los hechos y advirtió al jurado de la amenaza que suponía este hombre para la comunidad. El jurado estuvo deliberando durante veinticuatro horas. El 23 de mayo se presentaron en la sala con un veredicto de culpabilidad y solicitaron la pena de muerte para el acusado.



El 27 de octubre empezó el juicio de Caril Fugate. De acuerdo con las leyes de Nebraska, en ciertos casos un menor podía ser juzgado por un asesinato en las mismas condiciones que un adulto. Caril se convirtió en la mujer más joven acusada de asesinato en primer grado en Estados Unidos. Fue juzgada por su complicidad en el asesinato de Robert Jensen. Aunque nadie sugirió que fuera ella la que apretó el gatillo, la acusada admitió haberle robado la cartera. Esta era una prueba concluyente de su complicidad en este asesinato; o al menos más concluyente que las acusaciones vertidas por Charlie. Para el fiscal el caso era muy similar al de Starkweather. Además, Charlie era su testigo principal. Ya no sentía ningún afecto por Caril y declaró que no le importaba que viviera o no. Su declaración, si el jurado la creía, era suficiente para condenarla.



Caril Fugate durante su juicio


Declaró que ella estuvo presente en los asesinatos de su madre y de su hermana, y que se fue con él voluntariamente, expresando su deseo de no abandonarle. Habría podido escapar mil veces si hubiera querido. John McArthur, el abogado de Caril, que estaba firmemente convencido de su inocencia, no fue capaz de confundir a Starkweather durante su interrogatorio. Este alegó que sus primeras declaraciones eran “una bazofia” inventada para proteger a Caril.



También declaró que ella estaba involucrada en el asesinato de Robert Colvert. Varios testigos de los viajes de la pareja confirmaron la versión del asesino. El sheriff Romer y la señora Karnopp repitieron las declaraciones que la chica les había hecho sobre su participación en los crímenes.



El Jurado


El testigo principal de la defensa, la propia Caril, causó una pobre impresión. La forma en que iba vestida la hacía parecer mayor de lo que era. Hablaba con voz entrecortada. Su actitud hizo que el jurado pasara de la duda inicial a una abierta hostilidad; cuando se le hacían preguntas difíciles de contestar, se excusaba diciendo que tenía muy mala memoria. Después de deliberar durante veinticuatro horas, el jurado la declaró culpable y fue condenada a cadena perpetua.



Charlie Starkweather pasaba el tiempo en la penitenciaría del Estado. A pesar de que echaba de menos el campo, estaba encantado con la atención que le prestaban y con la idea de ser famoso. Nada le gustaba más que ver su nombre en los periódicos. Engordó en la cárcel y los carceleros, que le habían tomado cariño, le cuidaban. Comentó que había hecho las paces con Dios. Pasaba la mayor parte del tiempo escribiendo la historia de su vida. Siempre le había gustado mucho el dibujo y empezó a pintar en su celda.



Una de las pinturas realizadas por Charlie


Sus abogados lograron retrasar la ejecución mediante una serie de procedimientos legales. En abril de 1959 despidió a sus abogados y en la última petición de clemencia se representó a sí mismo. Habló sobre sus remordimientos, sobre su recién adquirida fe cristiana y sobre su convencimiento de que no fue correctamente representado en el juicio. Pero el Tribunal no se conmovió, y se fijó una nueva fecha para la ejecución: el 22 de mayo.



Su padre se puso en contacto con un juez federal y logró un aplazamiento justo una hora y media antes de la hora fijada para la muerte. El indulto iba a durar poco. De nuevo se fijó la ejecución para la medianoche del 25 de junio.



La última cena de Starkweather


Charlie Starkweather se vistió con una chaqueta y unos vaqueros nuevos para afrontar su final. Cuando los oficiales de la prisión fueron a buscarlo, dijo sarcásticamente: “¿Qué prisa tienen? ¡Los muertos están todos al mismo nivel!" Con las manos en los bolsillos y en actitud desafiante se dirigió hacia la silla eléctrica. Al preguntarle si tenía algo que decir por última vez, apretó los labios y negó con la cabeza.



El verdugo accionó la palanca y Charles Starkweather recibió una corriente de 2.200 voltios. Tuvo que accionar la palanca dos veces más antes de que muriera. A las 12:04 horas se anunció su muerte. Antes de sacar su cuerpo de la prisión, la policía tuvo que despejar los alrededores, donde bandas de jóvenes adolescentes se habían reunido para escandalizar, poniendo las radios de sus coches a todo volumen.



La tumba de Charlie Starkweather


Caril fue conducida al reformatorio de York, en Nebraska, para cumplir su condena a cadena perpetua. Por su condición de menor no le estaba permitido relacionarse con otras internas, y pasó el primer año completamente sola. Siguió manteniendo la versión de su inocencia y siempre proclamó que no había tomado parte en los asesinatos. John McArthur continuó creyendo en la inocencia de Caril y durante varios años siguió luchando para conseguir su libertad. Caril era una presa modelo. Nunca cometió una falta disciplinaria y continuó sus estudios en la cárcel, donde obtuvo el Graduado Escolar.



En 1972, Growing up in prision, un documental realizado para la televisión, volvió a sacar a la luz el caso. A pesar de que en Nebraska existían grupos de presión, dirigidos fundamentalmente por los familiares de las víctimas, para que Caril no saliera de la cárcel, ésta fue puesta en libertad condicional el 20 de junio de 1976.



Caril Fugate en 1976


Pese a que huía de la publicidad, apareció en dos programas de televisión para hablar de su inocencia. En uno de ellos, en 1983, la cámara enfocaba un detector de mentiras que sugería que Caril estaba diciendo la verdad. Al día siguiente se hizo un estudio entre la población de Nebraska; la mayoría de los encuestados seguía creyendo que acompañó a Starkweather voluntariamente.



Caril Fugate en 1983


En 1974 se llevó al cine la historia de la pareja criminal. Malas tierras (Badlands) era el título de la película en la que aparecía Martín Sheen como “Kit”, un chico de veinticinco años, junto a Sissy Spacek que interpretaba a “Holly”, una chica de quince. La acción transcurría en Dakota del Sur.



Escena de la película Malas tierras (Badlands)


Otro filme fue El sádico (The sadist), donde Starkweather aparecía como un engendro simiesco. Años después, Oliver Stone les rindió un homenaje con su cinta Asesinos por naturaleza (Natural born killers), con el espeluznante tema musical de Leonard Cohen, y Bradd Pitt protagonizó, junto a Juliette Lewis, un homenaje sesgado en la oscura película Kalifornia. Asimismo, Bruce Springsteen les dedicó la canción “Nebraska”.



VIDEOGRAFÍA:

Charles Starkweather en Crímenes del siglo XX (en español)
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Charles Starkweather en Índice de maldad (en español)
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Malas tierras (Badlands) (trailer)
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Asesinos por naturaleza (Natural born killers) (trailer)
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El sádico (trailer)
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Kalifornia (trailer)
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The Frighteners (trailer)
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”The future” – Leonard Cohen
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“Nebraska” - Bruce Springsteen
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BIBLIOGRAFÍA:

























FILMOGRAFÍA:










DISCOGRAFÍA:

16 comentarios:

Galo Nomez dijo...

Entiendo que la película " The Frighteners" (1996), conocida en el mundo hispanohablante como "Agárrame esos Fantasmas" de Peter Jackson, y que tiene a Michael J. Fox en el protagónico, también rinde un homenaje a estos asesinos.

Radical Ed dijo...

Hola, muy buen blog, los encontre mientras buscaba terror en amityville. Me gusta que pongan mucha informacion, ya he leido varias entradas pero mi asesino favorito sigue siendo Jack el destripador. Sigue con el buen trabajo.

mernela dijo...

aaaahhhh escrito como te luciste.excelente relato y que cantidad de material fotografico,te felicito.como siempre saludos desde el fin del mundo.

el mike que tiene weba de iniciar sesion dijo...

a pesar de que pones la foto de James Dean, no haces alusion a que el look de Charlie se debia a la admitacion que tenia por sus peliculas y el estilo de vida mostrado en estas.
por cierto, tambien te falto la banda Badlands formada por un ex vocalista de Black Sabbath y por Jack Lee, ex guitarrista de Ozzy

Aitor dijo...

Hola!

Antes de nada decirte que me encanta tu blog. Es informativo y para nada amarillista. Además tus textos son interesantes, bien construídos, evitas localismos y, especialmente remarcable, son impersonales lo que es de agradecer, me explico:
Hay algunos blogs sobre asesinos en el que el autor parece estar admirando a los criminales. Bajo mi punto de vista, alagar a dichos individuos no sólo es irresponsable (ya que parece que se apoya sus acciones) si no también infantil, como si se estuviera hablando de una película.

Por eso, a parte de lo bien documentado que estás, creo que tu blog es de los pocos a nivel global que vale la pena leer, de verdad.

Aunque es la primera vez que escribo llevo tiempo leyéndote y como yo muchos más. Por eso te animo a que sigas escribiendo por muchos años!

Un saludo!

Suede dijo...

No conocía la historia de Starkweather y, la verdad es que me ha gustado mucho, es un caso interesante. Buscaré esas películas que recomiendan sobre su vida y asesinatos.

Enhorabuena por el blog! Tiene artículos realmente buenos.

Gracie dijo...

excelente como siempre leo la historia un poco tarde ya pero quede fascinada con esta historia excelente material tanto bibliografico, filmografico y fotografico! una pregunta se sabe algode que paso con Caril despues que salio de prision? para mi si es culpable por lo menos como complice no estaba nada secuestrada

diME dijo...

Holaaaa
oye no quiero ser grosera ni nada pero t haré una recomendacion:
el fondo negro con letra blanca a la larga cansa un poco la vista
y como me encanta este blog lo quero leer todo pero veo luego cosas fantasmagoricas XD


sugerencia nada mas (: Gracias

Anonymous dijo...

dime: CHALE!!!!!de todos los que leemos este blog jamás nadie había propuesto tal tontera!!!!! SUGERENCIA?
vé al oculista. quizás te haga falta y si no, pues no leas el blog
CHALE!!!!!!!!!!!!

diME dijo...

oye XD
es una sugerencia en cuanto al diseño del blog.
y ke es esa sugerencia de "pues no leas el blog", seguro al autor le dará mucho gusto leer ke kieres ke pierda seguidores o: pero bueno.
hay que tener la mente un poco mas abierto "Anónimo"

Fati dijo...

Me encantó la historia de esta pareja, y la verdad es que no creo que Caril haya sido sólo una víctima de las circunstancias sino que fué igual de culpable que Charly.

Charles era un resentido con la gente por lo vivido, y las burlas que le hacían las fué guardando y hubo un momento en que ya no cupieron más y explotó con el primero que se le puso en frente.

Es triste, pero así es la realidad llegamos a reprimir tantas emociones que llega un momento que no soportamos más y lo sacamos con lo que tengamos a la mano, claro que no todos nos vamos al extremo como Starkweather.

Anónimo dijo...

Hay otra peli que no mencionas, en formato de mini serie. Se llama Murder in the heartland protagonizada por Tim Roth y Fairuza Balk. La versión doblada al castellano llevo años buscándola (porque la vi en la tele) pero nunca la he conseguido. Pero sí que pude conseguir la peli en inglés, aunque no recuerdo dónde.

Anónimo dijo...

no sé que pasa ultimamente pero todas estàs historias me causaron un frenesí es como la necesidad de saber cuanta maldad existe o ,mi busqueda tratando de descrubrir por que seres humanos accionan de está manera no creo en la teoria de una infancia desfuncional,muchos de ellos tuvieron una vida normal y feliz ojalà esto me ayude mucho con mis estudios de psicología.. hay historias conmovedoras y nefastas,pero cada una de ellas te atrapa y te hace querer saber cada uno de los detalles. que buena pagina encontré. ojalá sigan subiendo cada vez más y con crimenes más recientes.

Kansuy Chinaski dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

¿Alguien sabe donde puedo encontrar los documentales en castellano o subtitulado? Los que hay colgados no van, si alguien pudiera volverlos a subir o pasar algún link.... sólo encuentro en inglés.

Gracias de antemano.

Escrito con Sangre dijo...

Hola. Los documentales en español ya están restablecidos, puedes verlos en esta misma página.

¡Saludos sangrientos!