Fritz Haarmann: "El Carnicero de Hannover"



“Para comer carne hay que sacarse la humanidad de encima…”
Benjamin Zephaniah


Friedrich Heinrich Karl “Fritz” Haarmann nació el 25 de octubre de 1879 en Hannover (Alemania). Fue siempre consentido y sobreprotegido por su madre, por lo cual desarrolló un carácter dominado por los caprichos. Impulsivo, Hartmann se enseñó desde pequeño a obtener, por las buenas o por las malas, todo lo que deseaba. Desarrolló además un amor enfermizo hacia su madre. Como declararía años después ante la policía, fantaseaba sexualmente con ella. Pero además, desde temprana edad demostró inclinaciones homosexuales. Su madre, en su afán de protegerlo, le daba juguetes con los cuáles no pudiera desarrollar “instintos agresivos”. Habitualmente jugaba con muñecas y esta actitud enfurecía a su padre, quien lo azotaba despiadadamente. A los dieciséis años, su padre lo envió a estudiar al colegio militar. Esto provocó en el atildado Fritz una ira eterna hacia su padre. Apenas un año después, fue sorprendido teniendo relaciones sexuales con un niño, del cual abusaba constantemente cuando tenía días francos en el colegio. Fue expulsado y la policía lo capturó; los médicos decidieron que era mentalmente inestable y fue internado en una institución para enfermos mentales. Allí tuvo, según sus cuidadores, “una conducta ejemplar”, por lo cual salió siete años después, en 1903.



Escudo de Hannover


Fritz Haarmann tenía veinticuatro años y una vida desperdiciada. Imposibilitado de regresar a la casa familiar, se instaló en la ciudad de Hannover. Allí se dedicó a delinquir: robos a casas, hurtos pequeños y nuevamente, abuso de menores. Fue vuelto a capturar y pasó un tiempo en prisión. La Primera Guerra Mundial cubría toda Europa de trincheras y los hombres morían como moscas. La escasez era terrible, sobre todo en Alemania.



Billetes circulantes en Alemania tras la Primera Guerra Mundial




Liberado de prisión en 1918, Fritz Haarmann se unió a unos contrabandistas y desarrolló un próspero negocio: venta ilícita de carne. La Gran Guerra había terminado, Alemania estaba devastada tras su derrota y la carencia de alimentos era un lastre. La devaluación causada por las durísimas condiciones del Tratado de Versalles impuesto por los países ganadores provocaban hambre y un desempleo que alcanzaba cotas altísimas. El dinero no valía. La miseria y el desempleo habían aumentado considerablemente las tasas de criminalidad.






Hannover después de la Primera Guerra Mundial




Esta situación hizo prosperar el negocio gracias al mercado negro de carne. Fritz Haarmann consiguió ganarse la confianza de la policía trabajando como soplón; amparado por esta protección de las autoridades, por fin dio rienda suelta a su sed de sangre. No estaba solo en la tarea. Conoció a Hans Grans, un homosexual pedófilo de apenas veinte años que lo secundaba en todas sus actividades. Entablaron una relación amorosa y Haarmann se enamoró profundamente del joven. Entre ambos comenzaron a unificar el negocio con la realización de sus fantasías.



Hans Grans

Haarmann iba a la estación de tren, donde elegía a jóvenes que llegaban a Hannover en busca de trabajo. Casi todos eran inexpertos campesinos o chicos fugados de sus hogares. Haarmann los seleccionaba por el color de su camisa; si la camisa de un joven le gustaba, Haarmann lo abordaba diciendo que era inspector de policía. Cuando los chicos estaban lo suficientemente asustados, los tranquilizaba mostrando su comprensión y ofreciéndoles un cigarrillo.



Después los invitaba a trabajar para él, a cambio de comida caliente y alojamiento y, por supuesto, de no denunciarlos ante las autoridades. Una vez que aceptaba, Haarmann los llevaba a su casa, ubicada en la calle Rote Reilhe número 4. Les daba de comer y beber, drogándolos. Cuando estaban ya atontados o dormidos, Haarmann los golpeaba, los desnudaba, los violaba y después les destrozaba la carótida a mordidas. Bebía su sangre mientras brotaba de la herida. Si seguían vivos mucho rato, los remataba ahorcándolos con una soga.



Entonces llamaba a su amigo Hans Grans. Entre ambos desmembraban los cuerpos, los evisceraban, les quitaban los huesos y limpiaban la carne. Dejaban los huesos mondos metidos en sacos, repartidos por toda la ciudad. Las cabezas las enterraban en la parte trasera de la casa. La ropa era ofrecida muy barata en el mercado. La carne era vendida en el mercado, diciendo que se trataba de carne de cerdo. Con las vísceras fabricaban salchichón, salchichas y morcillas. La gente se amontonaba para comprarla, pues era “de muy buena calidad” y además muy barata. El negocio prosperaba y la gente iba incluso de poblaciones cercanas a comprar su mercancía. Sus clientes le pusieron un sobrenombre que, sin saberlo, definía siniestramente su personalidad criminal: “El Carnicero de Hannover”.



La policía hizo una inspección al hogar de Fritz Haarmann debido a una denuncia de los padres de Friedel Rothe, un joven que había sido visto en compañía de Haarmann. Pero los agentes no encontraron evidencias de nada sospechoso, a pesar de que el lugar estaba lleno de sangre, cuchillos, hachas y sangre coagulada. Sabían que Haarmann se dedicaba a vender carne y por eso consideraron normal que todo eso estuviera allí. No sabían que la cabeza del joven que buscaban estaba envuelta en papel, escondida detrás de la cocina.



El cuarto de Fritz Haarmann

En otra ocasión, uno de los clientes de Haarmann se presentó ante las autoridades porque sospechaba que la carne que había comprado no era de cerdo, sino que tenía “aspecto humano”. Los policías se rieron de él, consideraron que se trataba de un truco sucio para desprestigiar el pingüe negocio de Haarmann a causa de la envidia, y le advirtieron al cliente que podrían arrestarlo a él. Le indicaron que se marchara conminándolo a sentirse afortunado “por conseguir carne de tan buena calidad y un excelente salchichón”. Mientras tanto, las desapariciones de jóvenes iban en aumento, pero el caos en que Alemania vivía tras la guerra y la situación social no hacían sospechar de Haarmann y su socio. Esto a pesar de que los vecinos afirmaban que veían entrar a muchos chicos y no salía ninguno.



En 1924, los rumores sobre la venta de carne humana eran cada vez más persistentes. Presionados por vecinos y clientes, los policías comenzaron a investigar. El 17 de mayo, un niño que jugaba en el parque Herrenhausen descubrió un cráneo humano. Cuando los policías registraron el lugar, descubrieron varias bolsas que contenían esqueletos mutilados. El lugar era un tiradero de cadáveres. Los restos sumaban docenas, estaban triturados o aserrados y pertenecían a muchachos de entre catorce y veinticinco años de edad que, según los análisis, habrían muerto entre 1918 y 1924. La policía encontró otros tiraderos en diferentes sitios de la ciudad e incluso en el río Leine, que fue secado para facilitar el trabajo. De allí se extrajeron, en un sólo día, más de quinientos huesos humanos pertenecientes a veintidós cuerpos diferentes.






Huesos de las víctimas


El 22 de junio de 1924, “El Carnicero de Hannover” fue detenido y su piso registrado. En el lugar los agentes pudieron observar lo mismo que habían encontrado años atrás: manchas de sangre en las paredes, trozos de carne y huesos triturados.



La detención de Fritz Haarmann

Pero esta vez los analizaron: resultaron ser restos humanos y no de cerdo o res, como alegaba Haarmann. Se encontraron además con pertenencias de los jóvenes desaparecidos. Ante las evidencias, Fritz Haarmann confesó sus crímenes. Durante horas, relató todos los detalles casi con alegría y orgullo. La policía desenterró la colección de cabezas podridas del jardín trasero de la casa. Arrestaron también a Hans Grans.



La policía en la casa de Haarmann



El juicio se inició el 14 de diciembre de 1924 en el Tribunal de Hannover, prolongándose por catorce días en los que declararon ciento treinta testigos. El abogado general Wilde le imputó veinticuatro víctimas que habían podido ser identificadas y le preguntó si había más.



El juicio de Haarmann


Con una sonrisa cínica, Haarmann contestó: “¿Cómo quiere que lo sepa? Usted dice veinticuatro. Pongamos entonces veinticuatro. Puede que sean más, puede que sean menos”. Durante las audiencias, Haarmann hizo declaraciones sorprendentes: “Mis crímenes no eran solamente para sacar un beneficio económico con la venta de carne humana, sino que estaba motivado por un momento de frenesí erótico, que me conducía a matar para satisfacer mis irrefrenables deseos”.



Haarmann pidió ser condenado a muerte, a pesar de que su abogado trató de justificar sus acciones como la consecuencia de la infancia traumática que había vivido. De todos modos, los psiquiatras citados alegaron que el acusado estaba lúcido y consciente de sus actos. Después de trece audiencias se conoció el veredicto: Hans Grans fue condenado a una pena de muerte. Fritz Haarmann, en cambio, fue condenado a veinticuatro penas de muerte.



Haarmann, desnudo en la prisión

Poco antes de ser ejecutado, Haarmann se puso muy nervioso. Pidió el auxilio espiritual de un sacerdote. Además escribió una extensa carta asumiendo la responsabilidad de todas las muertes, en un vano intento por salvar a su cómplice y amante. Gracias a eso, logró que el caso de Hans Grans fuera revisado y a causa de la juventud del cómplice, la pena de muerte fue conmutada y cambiada por doce años de reclusión.



Fritz Haarmann conducido al cadalso



Fritz Haarmann, “El Carnicero de Hannover” fue guillotinado el 15 de abril de 1925. Su cerebro fue enviado a Goettin para ser estudiado. Su última voluntad fue que en su tumba colocaran un epitafio: “Aquí yace El Exterminador”. Este deseo no fue cumplido. Su cabeza se conserva hasta la fecha dentro de un frasco.






La cabeza de Haarmann

La azarosa vida de Haarmann inspiró la película Tenderness of the Wolves, rodada en 1974. Otra cinta fue la alemana Der totomacher. Su sobrenombre sería reutilizado para designar a muchos otros asesinos seriales, aunque su ocupación ya no se relacionara, laboralmente, con cortar carne.



Tumba comunal para las víctimas de Haarmann



VIDEOGRAFÍA:

Video sobre Fritz Haarmann (con subtítulos en alemán)
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Fritz Haarmann en Pasajes del Terror
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BIBLIOGRAFÍA:












FILMOGRAFÍA:


29 comentarios:

el mike dijo...

mmmm ahora nadie se pelea por ser el primero en comentar? que raro

nicolmotion dijo...

Me hace acordar a la peli Delicatessen...

Por cierto muy buena pelicula =)


PD:Será rica la carne humana?

Feral dijo...

Muy buen articulo, de los asesinos que mas me llaman la atención. Te felicito por tu trabajo. Saludos.

cavernicola antropofaga dijo...

Delicatessen? -__- nada que ver pero bueeeeno..

esta entrada me gusto bastante :3 los canibales son los psycho killers mas inteligentes y "cuerdos" de todos los demas.. los verdaderos locos somos los que reprimimos el verdadero instinto humano con estupideces sociales
no digo que todos seamos asesinos ahora x) pero ellos existen para recordarnos lo reprimidos que somos ..y pateticos
en fin la carne humana no sabe tanto a cerdo, es mas dulce y no tan suave

saludos xoxox

mernela dijo...

interesante... saludos desde el fin del mundo.

Niña agridulce dijo...

Me encanta el echo de que destrozara la carotida a mordisco y que no usara armas para matar.

Anonymous dijo...

Los carniceros junto con los niños homicidas siempre han sido de mis artículso favoritos. Buen trabajo.

Kozure Okami 浪人 dijo...

"los canibales son los psycho killers mas inteligentes y "cuerdos" de todos los demas"

Aeris: Inteligentes, puede. "Cuerdos"...difiero.

Ningun carnicero me parece demasiado en sus cabales. Siempre se relaciona carniceria y antropofagia con placer sexual/homosexualidad desviada y eso es algo a considerar. ¿Un ansia de destruccion del dolor de la Infancia? (Chikatilo, Garavito, Fish...) ?

Quien lo sabe, quien lo sabe.

PD: Dicen, mas no me consta , que la carne humana y la de cerdo son de sabor similar. Supuestamente la delos blancos es mas salada. Quien lo sabe?

el mike dijo...

bueno, yo he probado mi sangre, y no sabe nada mal jajaja
y es cierto, algunos canibales dicen que la carne humana sabe bien

Marco dijo...

buen articulo pero un poco corto, desde inicio de año me he convertido en seguidor de esta pagina, todos los domingos la leo pero es la primera vez que firmo....
seguire domingo tras domingo leyendo...

H3r'O! dijo...

Excelente artículo, llevo ya alrededor de mes y medio siguindo el blog y por fin me animé a poner un comentario. Coincido con otros lectores, los caníbales son los killers más interesantes y apasionados, no hay que juzgarlos, no hay que entenderlos, sólo hay que aceptarlo. Por cierto, yo también he tenido mucha curiosidad de probar la carne humana, de hecho, en ciertos momentos cuando tendo una herida y parte de mi piel se desprende la como, pero es tan pequeña como para sentir sabor alguno; quizá algún día sea capaz de cortarme algún dedo del pie y prepararlo asado o en una sopay por fin conozca su sabor. Saludos a todos.

Chantal Plata dijo...

Hola!! Muy buena historia esta última. Recibiste mi mail? Saludos.

el mike dijo...

H3r'O! nos invitas a la parrillada de dedo?

Anonymous dijo...

la leche de vaca sabe a sangre...la sangre sabe a metal.......

el mike dijo...

anonimo 1: eso es falso, la leche de vaca, sin procesar claro, tiene un ligero sabor dulce, nada que ver con el sabor a oxido que tiene la sangre
anonimo 2, por la seguridad de tu comentario, tu ya lo has hecho verdad?

H3r'O! dijo...

El Mike: claro que te invito a la parrillada.. de hecho están cordialmente invitados... incluido el compañero anónimo... por cierto... puedes ofrecer tu pene y así lo pedamos asar tambíen... y quizá el del negro que dices también.. saludos.

Escrito con Sangre dijo...

Hola a todos.

El Mike: Pues sí, ahora nadie pelea por comentar primero...

Feral: Gracias por tus felicitaciones. Esperamos nos leas cada semana.

Kozure: La carne humana ha sido un platillo habitual a lo largo de los siglos, en varias culturas. Hasta donde sé, es muy sabrosa.

Marco: Tenemos historias largas y cortas, que no por eso son menos interesantes, creo. Espero nos sigas leyendo.

H3r'O!: Me apunto para el banquete caníbal.

Chantal: Gracias por tus comentarios y por tu e-mail, claro que lo recibí.

¡Saludos sangrientos!

THE ESCAROLA dijo...

muy buena entrada
mis felicitaciones ^^

Anonymous dijo...

El carnicero de Hannover, vendedor y fabricante de salchichas y morcillas humanas y no humanas, pedófilo, secuestrador y asesino en serie, se puede pedir más, tal vez sí.... es la realización total como ser humano, el ser más maligno del planeta.

Anonymous dijo...

fritz harman es de mis favoritos y mas porticos de cierto lado pero sea como sea todos estan locos pero son inteligentes solo que hay impactos en sus vidas para actuer asi es por eso que es justificable

sweet dijo...

me volvere seguidora tuya...
un blog interesante
haber que pasa cn esto...
yo no conocía a este caballero...pero conocia a un par bien interesante...ed gain (un clasico); albert fish (sorprendente) y ...bueno...disfruto de un par de historias macabras en comics...
saludos.

loto0104 dijo...

ESTA MUY CHIDO EL KASO,Y MUY INTERESANTE,PERO SIN DUDA LO K ME PARECIO MAS ORIGINAL YA DE POKA,ES LA FOTO DE SU ROSTRO EN UN TATUAJE ESTA MUY BUENA.

**La lágrima** dijo...

Como actualización te paso esta canción que suelen cantar a los niños alemanes para que tengan miedo, Hartmann es como el Coco mexicano jajaja.

http://www.youtube.com/watch?v=8vYvzZLRYJQ

In Hannover an der Leine,
Rote Reihe Nummer acht,
Wohnt der Massenmörder* Haarmann,
Der die Leute umgebracht.

Refrain:
Warte, warte nur ein Weilchen,
bald kommt Haarmann auch zu dir,
mit dem kleinen Hackebeilchen,
macht er Leberwurst aus dir.

2.
Aus den Augen macht er Sülze,
Aus dem Arsch, da macht er Speck,
Aus dem Darm, da macht er Würste,
Und den Rest, den schmeißt er weg.

Refrain:
Warte, warte nur ein Weilchen,
bald kommt Haarmann auch zu dir,
mit dem kleinen Hackebeilchen,
macht er Leberwurst aus dir.

3.
Haarmann hat auch ein’ Gehilfen,
Grans heißt dieser junge Mann.
Und der lockte mit Behagen
Viele junge Männer an.

Refrain:
Warte, warte nur ein Weilchen,
Dann kommt Haarmann auch zu Dir.
Mit dem kleinen Hackebeilchen
Klopft er dann an deine Tür.

La traducción sería algo así:

En Hannover, junto a las vías,
en el andén número ocho,
está el asesino Haarmann,
el que mata personas.

Estribillo:
Espera, espera un poco más,
Haarmann también viene pronto por ti,
con el pequeño molino de carne,
hace una salchicha de ti.

2.
De los ojos hace la jalea,
Del trasero hace el tocino,
Del intestino, hace salchichas,
y el resto, lo tira a la basura.

Estribillo:
Espera, espera...

3.
Haarmann también tiene un asistente,
Grans es el nombre de este joven
Al que atre con la promesa
de muchos homnbres jóvenes.

Estribillo:
Espera, espera...

Ya está llamando a tu puerta!

yugito dijo...

este kaso es muy paresido a unos q apracen depues en esta pagina mmmm q akaso todos los asecinos kanibales tienen ideas muy similares mmm???

Darkviretha Lilith dijo...

Buen artículo, de verdad muy bueno, estos personajes nos hacen recordar la cureldad del ser humano, o no me negarán que alguna vez ustedes han fantaseado con ser asesinos, estoy casi segura de que muchos de ustedes lo han hecho, yo por lo menos si he fantaseado un poco con eso.
Sólo una pregunta... el que dijo que la carne de humana es dulce y suave, cómo lo sabe???
Qué acaso la a probado alguna vez???
Por que en eso sí, no creo que alguno haya probado carne humana.

Anónimo dijo...

No me extrañaría que la carne humana sea parecida al de cerdo, al fin y al cabo los humanos pueden llegar a ser peores que ese annimal.
Aquí muchos hacen chistes, pero por las dudas no me gustaria contactar con estos, no vaya a ser que en mi temor los mate a machetazos, por el simple hecho de sospechar que son asesinos y tienen intenciones de matarme.
Los peores asesinos que he leido hasta el momento son homosexuales, increible la crueldad que llegan a tener, y despues para colmo dicen que no estan enfermos, pienso que ya no hay mas que discutir, los homosexuales son unos enfermos y estos casos son el punto culmen de homosexualidad. PD: me siento atraido por hombres..
Estoy pensando hacer una biografia propia como si fuera un asesino, pero es sólo un pensamiento dudo mucho llegar a hacerlo porque me parece estúpido.

Saludos!!!

Anónimo dijo...

Bueno puedo decir que se llamaba
realmente Fritz Haarmannn,que fué ejecutado por el verdugo Karl Gropler, y que su cabeza se conserva en un recipiente en la Escuela de Medicina de Göttingen.
¡Qué macrabo!

kino ochoa edeel dijo...

Me recuerdo una historia de la época de la intervención francesa, Unas mujeres muy bellas que seducían a los soldados franceses, los mataban y los hacían antojitos méxicanos.

ABE dijo...

solo para comentarles que la cabeza de ese asesino ya fue incinerada hace unos dias, lei esa noticia y por eso entre aqui saludos y que buen trabajo realizan.