Josephine Backshall: el misterio de Essex



"'Vamos, nena'... Y ella no tuvo miedo.
Y corrió hacia él. Y empezaron a volar.
Miraron hacia atrás y dijeron adiós.
Ella se convirtió en lo que él era.
Ella tomó su mano.
Vamos, nena... no temas al Segador..."

Blue Oyster Cult


Josephine Backshall nació en 1935 en Essex (Inglaterra). Muy joven se casó con Michael Backshall. En 1974, su economía marchaba mal, por lo que Josephine comenzó a buscar empleo en la sección de anuncios clasificados de los periódicos. Como no encontró nada, ella misma puso un anuncio: “Mujer de menos de cuarenta años busca empleo esporádico. Dispone de medio de transporte propio. Cualquier clase de trabajo. Experiencia anterior: banca. Sabe escribir a máquina”, y debajo, el número de teléfono de su casa. Era la clase de anuncio que a menudo se utiliza para burlar la ley y ofrecer sexo en venta. Pero Josephine Backshall, ama de casa inglesa de treinta y nueve años, casada, con tres hijos, creyente y devota, no se dio cuenta de ese detalle. La economía familiar estaba mal y Josephine decidió buscar otra fuente de ingresos, con la anuencia de su marido. Pocos días después de que Josephine hubiese publicado su anuncio, le telefoneó un hombre para ofrecerle trabajo como “modelo para anunciar productos de belleza”. Se concertó una cita para una semana más tarde, a veinticuatro kilómetros de la casa de Josephine, en Witham, Essex. El hombre no compareció. Telefoneó al día siguiente, concertaron una nueva entrevista, tampoco apareció. Dos semanas más tarde, el teléfono sonó de nuevo y Josephine, pese a todo, se avino alegremente a acudir a otra cita. Todas las llamadas fueron hechas de teléfonos públicos. Esta vez, la pareja se encontró. El “fotógrafo” tomó una serie de fotos de Josephine en el jardín de una casa, en pleno día. El marido de Josephine había empezado a creer que aquel trabajo esporádico acabaría en nada y, por triste ironía, expresó ciertas dudas sobre la autenticidad del fotógrafo, que prometía a su esposa sumas espléndidas por lo que parecía un trabajo muy sencillo. Pero Josephine calmó sus temores diciendo que aquel hombre parecía absolutamente sincero y, desde luego, era una persona correcta.



Mapa de Essex


El teléfono volvió a sonar el martes 29 de octubre de 1974 y se convino el último y fatídico encuentro. La voz que hablaba por teléfono era suave, fluida y persuasiva y Josephine Backshall se vio inmediatamente envuelta en su red de amistosa familiaridad. A final de cuentas, aquel hombre la estaba ayudando a ganar una suma lo bastante grande de dinero extra para mejorar considerablemente el presupuesto familiar. No había nada sospechoso en el trabajo esporádico de modelo que Josephine iba a realizar. En realidad, la idea de que el pequeño anuncio que había publicado en el periódico local pudiese ser mal interpretado como algo indecoroso no había pasado por la mente de aquella mujer que cantaba en el coro de su iglesia y era monitora del grupo de niñas excursionistas de la localidad. Y la idea de que pudiera haber algo siniestro en el hombre que contestó a su anuncio y, en una “sesión de prueba”, la fotografió en el jardín de la pulcra y algo aislada casa de una familia de la clase media en Maldon, Essex, era demasiado absurda para pensar siquiera en ella. El hombre, según dijo ella a su marido, parecía “un buen chico”. Y al hablar de nuevo con él por teléfono, se dio cuenta de que le ofrecía el empleo mejor pagado que había tenido nunca: cien libras por un día de trabajo; probablemente, pensó, posando como modelo para algo tan poco sensacional como una empresa de productos cosméticos baratos. Su interlocutor habló con voz neutra y circunspecta, dando la impresión de una personalidad muy agradable. Concertaron una nueva entrevista para aquella misma tarde y Josephine, después de darle un beso de despedida a su marido, salió por última vez por la puerta principal de su bien cuidada casa.






El vestido utilizado por Josephine para su última cita


Josephine salió de su casa de Norfolk Close, Maldon, a las 18:00 horas. Se dirigió a Witham en su Ford Cortina rojo, matrícula BVW 364L. Fue vista en el aparcamiento de Colingwood Road, en Witham, entre las 18:30 y las 19:00 horas. Un transeúnte les dijo que el coche debía de haberse averiado, porque vio que ella examinaba el motor, con el capó levantado, cerca de la entrada del estacionamiento. Josephine y el hombre en quien tan fácilmente había confiado, se habían detenido a beber media jarra de cerveza cada uno en el Fountain, aproximadamente una hora después de salir ella de su casa, hacia las 19:00 horas. Se presumía que él la había ido a buscar cerca de allí, llevándosela después a una “comida de negocios” en un restaurante chino; presunción basada en que los forenses encontraron restos de comida china en su estómago. La esposa del tabernero, Joan Jones, fue la última testigo de la cita del asesino con su víctima, porque había visto a la pareja en el bar Fountain. La señora Jones identificó a Josephine en las imágenes de una película rodada durante una fiesta familiar que le mostró la policía.

—Sólo los vi de refilón —dijo—. Él era alto. Tocaba con la cabeza una hilera de jarras de cerveza que tenemos colgadas sobre el mostrador. En realidad, nunca le vi la cara, y casi parecía como si tratase de evitar que la gente le observase demasiado de cerca. A ella reconocí en seguida. Era una mujer muy atractiva. Estaba sentada en un rincón del bar con aquel hombre y parecía absolutamente tranquila.








Tres días después, a la medianoche del viernes 1 de noviembre de 1974, fue encontrada muerta por estrangulación por un operario de teléfonos que caminaba por la zona. Su cadáver había sido arrojado a una zanja poco profunda, al lado de un camino solitario. Tenía las manos atadas delante del pecho con una cuerda que sujetaba con fuerza sus muñecas. Una cuerda idéntica aparecía atada a su cuello. Josephine Backshall, la devota y buena vecina que gozaba de una vida inocente, placenteramente sencilla, había sido asesinada por poner su confianza en alguien dispuesto a abusar de ella. Había confiado en un hombre misterioso cuya identidad trató de descubrir la policía, en más de cien mil horas de trabajo, sin dar con un solo indicio que la pusiese sobre la pista de un culpable cuya desaparición hizo que el caso de Josephine Backshall fuese uno de los crímenes sin resolver más misteriosos de Gran Bretaña. No menos de cuarenta detectives trabajaron en el caso en el primer año de una de las más grandes y desconcertantes investigaciones de su clase. Fueron interrogadas más de diecinueve mil personas. Todas ellas se llamaban Pete o Dave y llevaban el apellido de Thomson o Johnson. Una combinación de estos nombres debía coincidir con el indicio que Josephine había facilitado a su familia y a sus amigos. A todos éstos había hablado del hombre de la cámara que la solicitaba, no como modelo temporal según creía ella, sino como víctima de un brutal asesinato, cuyo móvil no fue nunca descubierto. Miles de placas de matrícula fueron minuciosa y reiteradamente comprobadas por la policía, tratando de encontrar el coche del asesino, posiblemente un Ford azul que había sido visto alejándose del bar Fountain en Good Easter, Essex, la noche en que Josephine acudió a su cita fatal con el asesino.



El auto abandonado de Josephine


Durante meses, la policía mantuvo en secreto los detalles del encuentro en el bar Fountain, con la esperanza de que el asesino volviese por allí. Pero esperaron en vano. La otra única pista posible que tenían los detectives para actuar era una “conexión francesa”. Una avispada agente de policía encontró en el dormitorio de Josephine una muestra de cosmético de una remesa muy limitada que había sido enviada desde Francia antes de ponerse a la venta. ¿Podría el asesino haber contratado a Josephine como modelo para la publicidad del nuevo producto? Sin embargo, tampoco este indicio condujo la investigación a un desenlace; como tampoco la escrupulosa comprobación de todos los estudios fotográficos de Inglaterra y de Francia, donde un asesino habría podido sentirse tentado por el original anuncio de Josephine.






Mapa del crimen


Un oficial veterano que trabajó en el caso, lo describiría más tarde como “francamente ingenuo”. Y añadió: “Todos sabemos lo que suele significar la frase ‘cualquier clase de trabajo’. Lo irónico y trágico del caso es que cualquier clase de insinuación de ese género no podía estar más lejos de la verdad. La señora Backshall era una mujer temerosa de Dios y, sencillamente, no se le habría ocurrido nunca esta clase de interpretación de su anuncio. Parece más que probable que su propia inocencia, raro atributo en estos días y a su edad, pudo llevarla, trágicamente, a constituirse en víctima de un asesinato”. Otros oficiales veteranos calificaron el caso de Josephine Backshall como “el más decepcionante” de todos aquellos en los que actuaron. El asesino no había dejado el menor rastro. El superintendente jefe Jack Moulder sólo pudo decir: “Alguien, en alguna parte, tiene que conocerle”. Con el tiempo, muchas especulaciones surgieron. Algunos dudaban de la inocencia de Josephine, argumentando que en realidad se prostituía. Otros afirmaban que el asesino era uno de sus clientes o incluso su amante, pues no había razón para que se fueran juntos a comer y a beber a un bar. A eso se añadió el detalle de que otra mujer en el área fue contactada en circunstancias similares, pero el asesino nunca acudió a las citas. Pese a todo, el caso de Josephine Backshall sigue abierto hasta la fecha.



BIBLIOGRAFÍA:




19 comentarios:

Kozure Okami 浪人 dijo...

un crimen sin resolver. ya se extrañaba...

saludos, querido anonimo :)

Kozure Okami 浪人 dijo...

Ciertamente, un caso breve, con pocas pistas y muchos interrogantes.

saludos!

Mary Juana dijo...

Hola! Pues ya me decidí a comentar por fin llevo aproximadamente un mes apenas leyendo este interesantisimo blog y pues ya me considero una grouppie..

Caso interesante...la inocencia mató al gato en este caso ups..

mernela dijo...

caso interesante pero pocos datos...en todos estos años nada?

Beausoleil dijo...

Desde luego que sí, un caso que plantea muchísimos interrogantes. A primera vista, el asesinato parece obra de un sádico que lo tenía todo calculado. Se me ocurre que el asesino sí asistió a las dos primeras citas con Josephine, pero desde la distancia, para estudiarla y para alargar la fantasía. El hecho de que otra chica fuera contactada en condiciones similares (seguramente hubo más) parece suponer que el asesino tenía varias "dependientas" para elegir, a las que examinó concienzudamente hasta decidir a la presa más "fácil", en este caso la inocente Josephine. Y por supuesto, esa forma experta de operar, sin dejar una sola pista, parece indicar que Josephine no fue la única víctima del asesino. Incluso puede decirse que su experiencia le llevó a confiarse y a ser visto junto a la víctima en varios lugares públicos poco antes de su asesinato. También me llama la atención su alta capacidad persuasiva y manipulativa, por muy ingenua que fuese Josephine.

Beausoleil dijo...

Donde digo "dependientas", léase "pretendientas".

Saludos

el mike dijo...

yo opino igual que Beausolei, creo que las 2 anteriores citas fueron para examinarla, y en la tercera ya teniendo suficiente informacion de ella, decidio abordarla y seguir con su labor de reconocimiento hacia Josephine, hasta finalmente darse cuenta que seria una victima facil.
por cierto, no hay registro de huellas digitales? o en esa epoca no se hacia?

||Anko月Ebichu|| dijo...

De verdad una gran incognita... el asesino fue a lo que fue... sin mas que hacer ni decir....

por eso no hay que confiar en los extraños..

Beastie dijo...

Que intriga que intriga dios mio
O sea que el asesino puede estar en cualquier parte del mundo, si es que no murió.
Que loco.

Anonymous dijo...

hijo de puta!

Fjodor dijo...

Interesante historia.Pero siempre me repatea cuando los crímenes se quedan sin resolver...
Por cierto genial la letra de "Don't fear the reaper".¿Sabes dónde la puedo encontrar traducida al completo y que no esté mal traducida como todas las que he visto?

Salu2

Kozure Okami 浪人 dijo...

Mi Michael Mouse, el crimen es de 1974: las huellas ya se usaban.

mas bien creo que el problema es que hay tan pocas pistas y son tan nebulosas que la identificacion con base en ellas es imposible.

Pero quiza... a pesar del tiempo trascurrido...

el mike dijo...

Kozure, recuerda que en el caso de Chikatilo, se obtuvo una muestra de ADN de su esperma y con eso se hizo un analisis masivo a un sector de la poblacion, no veo por que aqui, no hacerse una busqueda de huella digital, despues de todo, esta se registra desde que naces, cosa de accesar a la base de datos y listo

gata loca dijo...

PERO QUE GRAN BLOG PROMETO LEER TODO
REALMENTE BUENO
y el video dios que bueno
y los gatos, con ese stilo cacracteristico, solo podian ser felinos!!
saludos
Felicitaciones!!

a matar se ah dicho!
xD

POGO1980 dijo...

un caso interesante sin embargo dicha victima creo que era prosttituta nadie la mataria solo por matarla el cliente se enamoro y al comprender que no era el unico decidio matarla si eres para mi no lo eres para nadie.
cuando veremos nuevos asesinos ya lei todas las historias

david ricardo dijo...

YO al igual que Beausoleil pienso que ya llevaba tiempo haciendo esto y lo de las primeras citas sin aparecer tambien pienso que aparte de examinar ala victima, era para ver que fuera sola, que no hubiera policias vigilando lo que demuestra que ya lo llevaba haciendo mucho tiempo.

Edw dijo...

Acabo de leer la tipologia de crimenes sin resolver, lei este caso y me quise empapar sobre èl...

Si que el asesino era una persona muy inteligente para no dejar pistas ni nada que lo inculparan...
excelente caso!!

Ampersand dijo...

No hay una mejor manera de describir el caso: una inocente mujer asesinada por un ente muy inteligente y malicioso, que no dejó pistas importantes que pudieran seguirse y resolver el asesinato.

El misterio envuelve este caso, que puede y se cierre como no resuelto, pero las enseñanzas que nos dejan estas situaciones es: avisa a donde vas, si no es necesario decir que irás a hacer, sólo dí a que horas regresas. Pero lo cierto es que ni ella conocía a su interlocutor, al menos no lo suficiente para dar una pista convincente acerca de su identidad .... Saludos !!!!

Anónimo dijo...

Sin duda los crímenes sin resolver siempre son los que mas me han interesado. El tan solo pensar que el asesino esta en la comodidad de su hogar, viviendo en aparentemente en normalidad, durmiendo plácidamente en las noches. Solamente con imaginar que el podría ser el cálido vecino de enfrente de alguna mujer parecida a Josephine es malicioso.

Retuerce los intestinos imaginar que en veces el se ríe, que se relame los labios de satisfacción, que se siente dios por a ver salido airoso de la escena del crimen.

Pobre mujer, de verdad sentí compasión por ella. La inocencia mata.