John Allen Muhammad y Lee Boyd Malvo: "Los Francotiradores de Washington"



“Me gusta matar a la gente porque es divertido”.
Lee Boyd Malvo


John Allen Williams nació el 31 de diciembre de 1960 en Nueva Orleans, Louisiana (Estados Unidos). Según testimonios, “era conocido por sus amigos por su manera firme de apretar la mano, su habilidad para reparar coches rápidos... y su mal humor”. Se crió en los sobrepoblados suburbios negros de Baton Rouge, en un barrio pobre llamado The Avenues. En 1978, unos años después de terminar la enseñanza secundaria, se enroló en la Guardia Nacional de Louisiana y se casó con una chica que había conocido en el instituto: Carol Kaglear, con la que tuvo un hijo. “Era un hombre bueno, preocupado por los demás”, recordaba una prima. “Entrenaba a un equipo de fútbol y le gustaba el trato con los chicos. Era educado y amable. Iba bien vestido”.



John Allen Williams, luego John Allen Muhammad


Pero otros lo veían de manera distinta. Un compañero de clase lo describió como “un tipo solitario” con malas pulgas. “Era uno de esos tipos callados que si le haces una se te tira encima como un loco”. Como miembro de la Guardia Nacional, era problemático; lo expedientaron por absentismo y por golpear a un suboficial, lo que le supuso perder el grado de sargento y pasar siete días en una cárcel militar.



Carol Kaglear, la mujer de Muhammad


Aunque no se conocen todos los detalles que acabaron transformando radicalmente su vida, se sabe que en noviembre de 1985 abandonó a su mujer y a su hijo, se convirtió al Islam y se enroló en el ejército. Cambió su nombre a John Allen Muhammad. Tras su conversión, su ex mujer se quejaba de que seguía dándole órdenes sobre lo que tenía que dar de comer a su hijo: “Le dije que, mientras el niño viviera conmigo, eso era asunto mío”, declaró.



Con todo, las cosas parecían irle bien en el ejército. Hizo un curso de Ingeniero Militar y fue destinado sucesivamente a Fort Lewis (en el estado de Washington), a Alemania y a Ford Ord (California). Algunos oficiales lo describieron como un “soldado competente, pero no extraordinario”; ganó una placa de tirador por su buen manejo del M-16. En 1988 volvió a casarse y tuvo un hijo y dos hijas.



Muhammad en sus días como militar


Tras participar en la operación “Tormenta del Desierto”, durante la Primera Guerra del Golfo Pérsico, Muhammad abandonó el ejército en 1994, pero siguió viviendo en Tacoma, donde se alistó en la Guardia Nacional. Abrió un taller de reparación de coches y una escuela de artes marciales; pero su trabajo en el taller era “errático” y la escuela de artes marciales se vino abajo a raíz de una disputa por dinero con su socio. Muhammad “era un manipulador que hacía lo que fuera con tal de salirse con la suya”, recordaba su antiguo socio. También se disputaba con su primera mujer la custodia de su hijo, a la sazón de doce años. Tras visitar a Muhammad durante el verano, el chico se convirtió al Islam y no fue devuelto a su madre hasta que ésta consiguió una orden judicial.



Muhammad frecuentaba una mezquita en Seattle; pero, según sus amigos de entonces, sólo se mostró realmente interesado cuando trabajó en el servicio de seguridad de Louis Farrakhan, cabecilla de la secta de la Nación del Islam, con motivo de la “Marcha del Millón”. Un amigo suyo declaró a la prensa: “Cuando volvió, me dijo que había sido una gran experiencia y que le había encantado la camaradería y el buen ambiente que se respiraba”. Pero por entonces se estaba viniendo abajo su segundo matrimonio, y su mujer consiguió contra él una orden judicial de alejamiento. “En el ejército era un experto en demoliciones”, escribió ella al tribunal. “Se está comportando de manera muy irracional. Siempre que habla conmigo me dice que va a destruir mi vida”. En una acusación federal por tenencia ilícita de armas cursada contra él por aquella época, se decía que había amenazado a su mujer y a sus hijos.



Lee Boyd Malvo nació el 18 de febrero de 1985 en el barrio obrero de la ciudad de Kingston (Jamaica), donde familias enteras dormían en la calle dentro de cajas de cartón. El joven desarraigado fue después a la escuela en la zona montañosa, golpeada por la pobreza. Con catorce años de edad, Malvo era descrito por su jefe de estudios como un joven encantador y divertido, aunque inseguro, “repetidamente desarraigado conforme su madre iba cambiando de trabajo”, y que había sido depositado durante largos períodos en manos de personas a las que apenas conocía: extraños, amigos o parientes. Un día en que el profesor preguntó a su madre por qué cambiaba tanto a su hijo de lugar de residencia, ella le aseguró que pronto se marcharían los dos para iniciar una vida mejor.



Lee Boyd Malvo


Durante sus primeros años de vida, Malvo vivió primero con su padre, Leslie Malvo, albañil, y su madre, modista; pero, a los pocos años, el primero se fue a trabajar a las Islas Caimán. Al volver dos años después, descubrió que su mujer y su hijo se habían marchado. La madre no hizo ningún esfuerzo para tener un posterior contacto. Siguió con sus frecuentes desplazamientos por las islas del Caribe, acompañada sólo ocasionalmente por su hijo; cuando éste tenía ocho o nueve años, lo dejó en casa de su hermana en Jamaica, durante varios años.



Malvo es recordado como un niño estudioso, piadoso, obediente y aficionado a la lectura. Un amigo dijo de él que “lo que más le interesaba era Dios y los deberes en la escuela: quería estudiar una buena carrera y ayudar a su familia”. Tenía muchas ganas de agradar, y se quedaba a ayudar a sus maestros después de clase, hasta el punto de que su antiguo jefe de estudios diría: “Me puedo imaginar a alguien manipulándolo”.



Malvo y su madre


A pesar de las docenas de entrevistas realizadas a las personas con que se había relacionado Malvo en Jamaica, Antigua y Estados Unidos, nadie pudo averiguar cómo un joven tan brillante y lleno de vida se convirtió en “un vagabundo taciturno y dócil” ni si su obediencia ciega a las órdenes de su padrastro John Allen Muhammad era más fruto del respeto que del temor.



Lo primero parecía lo más probable, pues, como dijo claramente el jefe de estudios, “cualquier niño expuesto a ese tipo de inestabilidad pide a gritos seguridad y aceptación. Él estaba necesitado de una figura masculina con personalidad”. Eso es precisamente lo que iba a encontrar en Muhammad.



Al poco tiempo, la madre de Malvo volvía a Jamaica, dejándolo solo en Antigua. Pero el alquiler estaba sin pagar, y el muchacho acabó yéndose a vivir con Muhammad y sus tres hijos. Pronto se fraguó una estrecha relación entre este joven inseguro en busca de una sólida figura paterna y el antiguo soldado de la "Tormenta del Desierto". Siguiendo los pasos de su héroe, Malvo se convirtió al Islam en la primavera de 2001. Ahora llevaba su Corán a la escuela y recitaba las escrituras islámicas. Sus notas empezaron a resentirse.



Muhammad dijo en la escuela que era el tutor de Malvo. Provistos de falsos documentos de identidad, en mayo de 2001 viajaron los dos a Fort Myers, Florida, para reunirse temporalmente con la madre del chico, que estaba trabajando allí en un restaurante. Pero, a los pocos meses, Malvo y Muhammad vivían en un refugio para indigentes en Bellingham, Washington. La pareja se presentaba ahora como padre e hijo.



El pasaporte de Muhammad


La madre hizo un viaje infructuoso en autobús hasta Bellingham para tratar de apartar a su hijo de Muhammad. “Lo que más nos sorprendió fue que Malvo fuera un seguidor incondicional de John, que quisiera agradarle en todo y hacer siempre todo lo que él quería”, dijo el director del refugio. Quienes lo observaban pensaban que estaba más entrenado que educado, en un estricto régimen de religión, ejercicio y nutrición.



En el centro de segunda enseñanza de Bellingham, Malvo era un joven silencioso e introvertido, pero sin ningún expediente escolar, lo cual no pasó inadvertido a sus consejeros. “Que nosotros sepamos, el chico nunca existió en papel”, dijo un oficial de policía de Bellingham. Su nombre aparecía en el fichero del colegio con la observación de “foto no disponible”. “Nadie le prestaba demasiada atención”, dijo la madre de uno de sus compañeros. Sin embargo, la policía de Bellingham le había tomado anteriormente las huellas digitales por un caso de violencia doméstica en que le pegó a su madre.



John Allen Muhammad


Al poco de cumplir los diecisiete años, no mucho después de lo que pareció ser un asesinato cometido en Bellingham, la pareja abandonó sin un centavo el estado de Washington en un periplo errático por los estados del sur y del este del país. En el verano de 2002 llegaron a Baton Rouge, Louisiana, donde se alojaron en casa de una prima de Muhammad. Aunque tenían pinta de indigentes, Muhammad aseguró a su prima que “tenía una misión secreta del gobierno: rastrear explosivos robados al ejército”, y le presentó a Lee Malvo como un miembro “altamente adiestrado” de su equipo clandestino, llamándolo con el apodo de “Sniper” (“Francotirador”). Aquella noche, Muhammad le dijo a su prima mientras señalaba al muchacho: “Está muy bien entrenado. Trabaja con nosotros. No es mi hijo, aunque por ahí digo que lo es”.



Su prima recordaba una conversación que tuvo con él poco antes de que iniciara su carrera homicida. Haciéndose pasar por un agente del gobierno, Muhammad le preguntó dónde podía encontrar una “zona con alto índice de criminalidad”. A ella le pareció una pregunta bastante extraña. “Le contesté que él se había criado en una de ellas”.



Poco después, Muhammad secuestró a sus tres hijos y se mudó durante un breve tiempo al condado de Prince George, Maryland, antes de volver a trasladarse a la isla caribeña de Antigua con los niños. Muhammad era muy conocido en St. John's (Antigua), por donde iba generalmente acompañado de sus tres hijos. Al poco tiempo, se les unió Malvo. Al parecer, Muhammad viajaba frecuentemente a Estados Unidos y volvía a la isla con artículos robados que le pedía gente de la localidad: discos, pilas, medicamentos, herramientas eléctricas, cámaras.



También montó un próspero negocio ayudando a los caribeños a conseguir falsos pasaportes de Antigua y falsas partidas de nacimiento estadounidenses; asimismo, ayudó a la madre de Malvo a conseguir la documentación necesaria para entrar en Estados Unidos. Siempre trataba de ser un modelo de conducta; un joven que había trabado amistad con él recordaba: “Siempre me hablaba de la necesidad de mantenerse en forma físicamente. Decía que un cuerpo en forma desarrolla una mente en condiciones. Me ayudó bastante a subir mi autoestima. Me dijo que siguiera en la universidad y terminara los estudios para poder alcanzar los sueños de mi vida”.



Malvo y Muhammad volvieron a Estados Unidos e iniciaron su vida ambulante tras una breve estancia en Tacoma, donde el primero aprendió a usar el M-16 y el fusil semiautomático Bushmaster 223. Parecían tener una relación de padre e hijo.



Muhammad y Malvo


Siempre llevaban con ellos el vademécum de Daniel Reid: El Tao de la salud, el sexo y la larga vida, una introducción a la filosofía taoísta que hacía hincapié en la alimentación, la respiración, la “terapia sexual” y las hierbas afrodisíacas. Armados espiritual y literalmente, estaban listos para su misión.



El 16 de febrero de 2002, comenzaron su viaje sin retorno. Fue en Tacoma, Washington. Isa Nichols, antiguo empleado de Muhammad, había apoyado a la ex mujer de éste en el curso de la enconada disputa por la custodia de los hijos de la pareja. Se parapetaron cerca de la casa donde Isa vivía. Cuando la sobrina de Isa abrió la puerta, la confundieron. Le dispararon y la mataron. Era su primer asesinato.



La sobrina de Isa Nichols


Estuvieron un tiempo quietos, aguardando acontecimientos. Como nada sucedió, a principios de mayo de 2002 regresaron a Tacoma. Allí, se acercaron a una sinagoga y efectuaron dos disparos con un revólver mágnum calibre 44 desde su vehículo. Esta vez no hubo víctimas. Pasaron nuevamente varias semanas. Pero el 21 de septiembre de 2002, se trasladaron a Montgomery, Alabama. Entraron a asaltar una tienda de bebidas ABC. Claudine Parker, de cincuenta y dos años, perdió la vida y Kellie D. Adams, de veinticuatro, recibió un tiro en la cabeza. Fueron sorprendidos in fraganti mientras registraban el monedero de una de las víctimas y huyeron, pero Malvo dejó una huella dactilar en una revista. Las pruebas balísticas relacionarían, mucho tiempo después, el fusil Bushmaster 223 con varios de los disparos.



Claudine Parker y Kellie D. Adams



El 23 de septiembre de 2002, en Baton Rouge, Louisiana, le dispararon en la cabeza a Hong Ballenger, de cuarenta y cinco años, empleada de una tienda de productos de belleza, mientras se dirigía a su coche. Los agresores huyeron con su bolso, el cheque de la paga y un teléfono celular. Ballenger había mostrado su temor a ser víctima de un robo y solía llevar un rociador de pimienta en el bolsillo, pero no tuvo ninguna posibilidad de utilizarlo.



Hong Ballenger


El 2 de octubre de 2002, en Aspen Hill, Maryland, usaron un fusil calibre .223 para volar por los aires los cristales de una tienda de objetos de artesanía. La bala pasó rozando a un niño que estaba jugando. No hubo heridos. Menos de una hora después, a las 18:04 horas, James D. Martin, de cincuenta y cinco años, fue abatido en el aparcamiento de una tienda en Wheaton, Maryland.






James D. Martin


Al otro día, la mañana del 3 de octubre de 2002, en White Flint, Maryland, James L. “Sonny” Buchanan, de treinta y nueve años, fue abatido mientras cortaba el césped en el jardín de un concesionario de automóviles. Durante el juicio, Malvo se rió al recordar la escena: la máquina siguió cortando césped mientras la persona que la había manejado yacía muerta en el suelo.



James L. “Sonny” Buchanan


De allí condujeron hasta Rockville. Unos minutos después, el taxista Prem Kumar Walekar, de cincuenta y cuatro años, fue abatido en una gasolinera. Siguieron conduciendo y llegaron hasta Silver Spring.



Prem Kumar Walekar


Veinticinco minutos habían transcurrido desde el segundo asesinato cuando Sarah Ramos, de treinta y cuatro años, fue baleada junto a una oficina de Correos.



Sarah Ramos y la escena de su crimen




Poco más de una hora después, llegaron a Kensington; allí, Lori Ann Lewis-Rivera, de veinticinco años, se convirtió en el siguiente blanco de los francotiradores. Cayó muerta mientras pasaba la aspiradora por su furgoneta en una estación de servicio. Excitados por la cacería, se dirigieron a Washington, D.C.



Lori Ann Lewis-Rivera



En la noche, Pascal Charlot, de setenta y dos años, fue asesinado en plena calle. Después condujeron hasta Fredericksburg, Virginia. Allí, una mujer de cuarenta y tres años recibió un tiro en la espalda en el aparcamiento de una tienda de artesanías.



Pascal Charlot


El inspector Charles Moose comenzó a perseguirlos. Suponía que los asesinatos eran obra de una misma persona; no atinaba a descubrir por qué nadie veía a ningún sospechoso cerca. No sabía que Muhammad y Malvo habían acondicionado la cajuela de su auto.



El auto de “Los Francotiradores de Washington”





Despejaron el asiento trasero y la cajuela del vehículo para que un francotirador en posición decúbito pudiera disparar a través de un agujero practicado en el metal. Una vez realizado el disparo con silenciador, el coche podía perfectamente perderse en medio del tráfico.






El 7 de octubre de 2002, Muhammad y Malvo reiniciaron su tarea. Fueron a Bowie, Maryland. A primera hora de la mañana, Brian Holmes, un niño de trece años resultó herido de bala cuando lo dejaban en el colegio. Al parecer, Malvo dijo después a un guardia de la cárcel que tuvo que hacerlo “para poner nervioso al comisario Moose, para que se descentrara y no pensara con claridad. Y funcionó”.



Brian Holmes


El 9 de octubre de 2002, en Manassas, Virginia, a primera hora de la mañana, el ex marine Dean Harold Meyers, de cincuenta y tres años, fue abatido en una estación de servicio.






Dean Harold Meyers



El 11 de octubre de 2002 llegaron a Fredericksburg, Virginia. A primera hora de la mañana, Kenneth H. Bridges, de cincuenta y tres años, resultó baleado en una estación de servicio.



Kenneth H. Bridges


Para el 14 de octubre de 2002, los asesinos, a quienes la prensa ya había bautizado como “DC Sniper” (“El Francotirador de Washington”), arribaron a Falls Church, Virginia. Linda Franklin, de cuarenta y siete años, analista del FBI, cayó abatida en una tienda de decoración y artículos para el hogar. Los disparos sembraron el pánico entre los demás compradores: “La gente empezó a correr entre gritos y aullidos”, declaró un transeúnte. Cuentan que Malvo se rió también al recordar este asesinato.



Linda Franklin


El 19 de octubre de 2002, visitaron Ashland, Virginia. A primera hora de la mañana, Jerry Taylor, un hombre de treinta y siete años resultó herido a consecuencia de un disparo junto a un restaurante. Mientras caía al suelo le dijo a su mujer: “Me han disparado”.



Jerry Taylor


Esta vez el asesino dejó dos mensajes en el lugar de los hechos, que fue intervenido por la policía. Una era una carta del Tarot con la efigie de la Muerte; otra era un recado. En él se especificaban sus exigencias, y se advertía: “Sus hijos no están a salvo en ningún lugar ni en ningún momento”.



La Carta de la Muerte


Muhammad telefoneó también a dos sacerdotes, uno de ellos de Bellingham, Washington, y el otro de Ashland, Virginia, pero colgó cuando se le anunció que el sacerdote no estaba disponible. Los asesinos estaban tratando ahora de comunicarse con su público y de negociar sus demandas con las autoridades.



Las escenas de los crímenes



El 22 de octubre de 2002 llegaron a Aspen Hill, Maryland. No lo sabían, pero allí tendrían a su última víctima. Conrad Jonson, conductor de autobús de treinta y cinco años, cayó muerto en la escalera del autobús.



Conrad Johnson


Según informes de la prensa británica, los francotiradores dejaron una nota en el lugar donde lo abatieron: “Para ti, señor policía, llámame Dios. No lo des a conocer a la prensa. Ahora ya sí me escuchas, ¿no? No juegues con nosotros a esos jueguecitos de niños. Ya conoces nuestras demandas”.



Las cartas





Durante este período, el inspector de policía Charles Moose inició por televisión unas crípticas conversaciones de un solo sentido con los francotiradores, que contactaron con él por medio del teléfono y de algunas notas.



Mapa de los crímenes


Durante varios días dijo en televisión: “A la persona que nos dejó un mensaje en la Ponderosa anoche: nos diste un número de teléfono. Queremos hablar contigo. Llámanos al número que nos diste. Gracias”. Después anunciaba: “El mensaje que hay que transmitir es que vamos a contestar a un mensaje que hemos recibido. En estos momentos estamos preparando nuestra respuesta”.



Charles Moose y sus declaraciones a la prensa


Al poco tiempo, Moose les pidió que lo llamaran: “La persona a la que llamaron no pudo oír todo lo que dijeron. El mensaje no se oye bien y queremos depurar el sonido. Llámennos para que podamos entendernos bien”.



Después, para asegurarse el diálogo con los francotiradores, añadió: “Es importante que hagamos esto sin que nadie sufra ningún daño. Hemos investigado las opciones que expusieron y nos parece que no es posible en la modalidad electrónica que solicitan. Sin embargo, estamos abiertos y dispuestos a hablar con ustedes sobre las opciones que han mencionado”.




El desesperado Moose sugirió un método seguro para comunicarse. “Ustedes han indicado que aquí se trata de algo más que de simple violencia. Creemos saber que se han comunicado con nosotros llamando a diferentes sitios. Nuestra incapacidad para hablar ha sido una preocupación constante para nosotros, como lo ha sido para ustedes. Han mostrado también su deseo de que hagamos y digamos ciertas cosas. Nos han pedido que digamos: ‘Hemos atrapado al francotirador como a un pato con un lazo’. Suponemos que oírnos decir esto es importante para ustedes”.




Los expertos no lograban ponerse de acuerdo en cuanto a las identidades y móviles. Ninguno adivinó que se trataba de dos francotiradores, que, por cierto, no se parecían en nada a los habituales varones blancos furiosos. Pero después, un vecino y amigo de Muhammad vio en el noticiero los detalles de los ataques y se convenció de que Muhammad era el autor. Le avisó a la policía. Esto, junto con una huella digital dejada en una revista hallada en el lugar de uno de los crímenes y que pertenecía a Malvo, llevaron a la policía a determinar la identidad de los asesinos. Acto seguido, averiguaron qué vehículo poseía Muhammad y lanzaron una orden de búsqueda que se dio a conocer a través de todos los medios de comunicación masiva.



Las víctimas


El 24 de octubre de 2002, en Meyersville, Maryland, tras escuchar por la radio las noticias, un conductor de tráiler detectó el auto que la policía había boletinado. Lo vio aparcado en un estacionamiento, comprobó que la matrícula fuera la misma y llamó a la policía. Ellos le pidieron que esperara allí y poco después aparecieron helicópteros, camionetas y un equipo SWAT. Detuvieron a Muhammad y a Malvo mientras dormían en su coche en un área de descanso.



Ficha de arresto de Muhammad


Un oficial de policía señaló que Muhammad había hecho en el pasado “airadas declaraciones sobre Estados Unidos” y expresado simpatía por Mohammed Ata y los terroristas que el 11 de septiembre de 2001 destruyeron las Torres Gemelas y parte del Pentágono, con comentarios de este tipo: “A los Estados Unidos pronto les darán su merecido”.



El arresto de Malvo



Muhammad guardó silencio los meses que siguieron a su captura, si bien un alto mando de policía dijo a Bob Orr, corresponsal de la CBS News, que al principio fue Muhammad y no Malvo el que al parecer había confesado. “Parecía como si Muhammad estuviera dispuesto a contarlo todo; y que mis hombres iban a conseguir una confesión”.



Pero después todo cambió. Al parecer, Malvo “confesó algunas cosas por escrito”, y luego, bajo un hábil interrogatorio, empezó a hablar abiertamente a los mandos policiales.






Ficha de arresto de Malvo



De repente, Malvo implicó a Muhammad en los crímenes y se refería a los dos como socios de igual categoría: Muhammad hacía de “observador cualificado” y él disparaba materialmente, aunque cualquiera de los dos tenía derecho a suspender un disparo. Por lo visto, Malvo admitió haber realizado muchos de los disparos, sin mostrar ningún tipo de remordimiento. Al parecer, le dijo a un agente de prisiones que solía ayunar antes de “matar gente” en sus distintas “misiones” porque “si no comes, tienes más oxígeno en el cerebro”.



El juicio de Malvo



El 16 de noviembre de 2002, los abogados de Malvo protestaron de que su defendido fuera “sometido a constantes interrogatorios, negándosele los derechos básicos” de cualquier preso; dijeron también que los agentes le privaban de su derecho a la intimidad sistemáticamente, que su colchón era demasiado delgado, que se le había negado material de lectura, que la luz de su celda estaba encendida las veinticuatro horas del día y que no se le daba la comida vegetariana que pedía. “Esto pisotea el derecho fundamental a la dignidad humana”, dijo uno de los abogados ante el Tribunal.




Durante el juicio celebrado para decidir si Malvo podía ser condenado a la pena capital, se le habló del dolor que había causado a sus víctimas y a los allegados de éstas. Con la mirada ausente y con la mano en la barbilla, escuchó a William Franklin hablar de su mujer, muerta a consecuencia de sus disparos. Malvo se rió. No se podía esperar otra cosa de un joven desarraigado, que sólo se relacionaba con el airado Muhammad.





Se le concedió durante un breve período acceso a revistas y libros, así como a un ejemplar del Corán; pero varios funcionarios de la cárcel encontraron la palabra “Muhammad” escrita en el suelo de su celda y otros garabatos en sus zapatos. Se le acusó de haber destruido propiedad del condado y se le prohibió el acceso a cualquier material de lectura que no fuera de carácter religioso o jurídico.




El 24 de febrero de 2003, una funcionaria de prisiones pasó por delante de su celda y lo oyó decir entre risas: “Me gustaría cortarte el cuello”. Hasta estos incidentes, los funcionarios de la prisión lo habían considerado un “interno modélico”.





“Los Francotiradores de Washington” parecían indiferentes a la raza de sus víctimas. Parece haberles movido una vaga hostilidad hacia Estados Unidos y un fuerte deseo de extorsión. Según los investigadores, el móvil de sus asesinatos fue, mediante un extraño plan para mantener aterrorizada a la región, intimidar al gobierno y obligarlo a que les diera diez millones de dólares; sólo así pondrían fin a sus disparos mortales.



El juicio de Muhammad


Pero, fueran los que fueran sus móviles, lo cierto es que empezaron a disparar mucho antes de llegar a Washington. En total se les atribuyen veintiún disparos, trece de ellos con resultados mortales.




A juzgar por sus declaraciones en los juicios, se veían a sí mismos por unos héroes rebeldes decididos a asestar un duro golpe al opresor y racista Estado blanco; había cierta lógica en que unos retoños de los suburbios de Baton Rouge y de Kingston quisieran golpear el corazón de una nación pequeñoburguesa como Estados Unidos.




Luego resultó que “Los Francotiradores de Washington” dieron pábulo a su rabia simplemente como parte de una campaña (denominada por ellos mismos como “terrorista”), destinada a extorsionar diez millones de dólares al gobierno.



El 17 de noviembre de 2003, John Allen Muhammad fue hallado culpable. En 2004 se le dictó la sentencia de muerte. Los abogados lograron retrasar la ejecución por años. El 6 de mayo de 2008, tras una apelación, se determinó que Muhammad padecía de sus facultades mentales y era incapaz de tomar decisiones coherentes. Eso sirvió para que su sentencia se aplazara. Sin embargo, fue ejecutado la noche del martes 10 de noviembre de 2009 en el Centro Correccional de Greensville.



Muhammad la víspera de su ejecución


El gobernador de Virginia, Timothy Kaine, negó horas antes clemencia al condenado a la pena capital. “No encuentro ninguna razón convincente para anular la sentencia que fue recomendada por el jurado y después impuesta y confirmada por los tribunales, por lo que declino intervenir”, declararía. Los opositores a la pena de muerte, entre ellos grupos como Virginianos por Alternativas a la Pena de Muerte, realizaron varias vigilias en Virginia para protestar por la ejecución. De nada sirvió y Muhammad recibió la inyección letal. En cambio, Malvo se salvó de la pena de muerte, pero fue condenado a prisión perpetua. Le dijo a la policía que Muhammad había sido autor de muchos otros asesinatos.




El 2 de octubre de 2007, Malvo llamó por teléfono a la hija de una de las víctimas, Cheryll Witz, para disculparse por sus acciones papel. El 21 de febrero del 2010, envió una carta para pedirle perdón a John C. Gaeta por haberle disparado. "Estoy realmente apenado por el dolor que le causé a usted y a sus seres queridos. Me siento aliviado de saber que no sufrió lesiones paralizantes y que está vivo”, le dijo. El 29 de julio de 2011, un Juez de Circuito rechazó la petición de Malvo para cambiar su nombre. Malvo le dijo al Tribunal que estaría más seguro en prisión si sus compañeros no sabían su verdadero nombre, debido a su notoriedad. A partir de 2011, Lee Boyd Malvo fue encarcelado en la prisión estatal de Red Onion.



Los titulares


En septiembre de 2012, Malvo concedió una larga entrevista a The Washington Post. En ella declaró: "Yo era un monstruo. Yo era un vampiro. Yo era un ladrón. Robé la vida de las personas. No hay razón o sentido para lo que hice”. En una entrevista con Matt Lauer el 24 de octubre de 2012, Malvo dijo que Muhammad abusó sexualmente de él durante toda su relación. Poco después, se lanzó un videojuego basado en los asesinatos, en el cual el jugador podía dispararle a las personas desde el interior de una cajuela. También se escribieron varios libros y se filmaron películas y documentales.



Videojuego sobre “Los Francotiradores de Washington”




VIDEOGRAFÍA:

”Los Francotiradores de Washington” (DC Snipers) en Asesinos en Serie
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Sniper: 23 days of fear in Washington D.C. (trailer)
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D.C. Sniper (trailer)
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Blue caprice (trailer)
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BIBLIOGRAFÍA:








FILMOGRAFÍA:




19 comentarios:

Kozure Okami 浪人 dijo...

saludos!

Algunas precisiones:

1. A que vertiente del Islam se convirtio Muhammad? dice el post que sirvio con "the Fruit of Islam" que es la organizacion paramilitar de seguridad de la Nacion del Islam, el movimiento religioso basado en el Islam (pero divergente de este). Esto me lleva a pensar que las acciones de estas personas estan basadas en el pensamiento Racista y antisemita de este colectivo.

2. El Bushmaster no es otra cosa que un AR15 fabricado por esa empresa de armas bajo licencia. y un AR15 no es sino la version civil del M16

3. Muy buen post. pero...al fin que? Muhammad fue o no condenado a muerte?


ah, para el anonimo:

PRIMIS!!!!

SALUDOS SANGRIENTOS!

Anonymous dijo...

Ya había oído acerca de estos asesinos y me pareció muy interesante cómo llevaban a cabo sus asesinatos desde la cajuela de su automóvil y nadie se diera cuenta inmediata de ello. Es bueno conocer la historia completa, aunque creo que se profundizó muy poco en el detalle de las muertes de las victimas.

Anonymous dijo...

Tenía que ser... el spammer me robó el primer comentario.

Kozure Okami 浪人 dijo...

Mala suerte chico, Mala suerte. Te di 25 minutos de ventaja ;)

LëëLöö dijo...

Soy adicta a este blog, debo decir :D
Felicidades y seguiré leyendo y esperando los próximos posts!!
Saludos!

*ஐღ Mì†a ღஐ* dijo...

Hola!!

Tanto tiempo leyendo pero sin saludar, aquí ando, leyendo semanalmente como buena "fans" que soy jaja

Como siempre, escalofriantemente interesante.

Saludos
Arrivederci

Anonymous dijo...

alucinante no?

el mike dijo...

por fin acabe de leerlo (me cambiaron de horario en el trabajo y ahora salgo en la madrugaday duermo en el dia :S) y me queda una duda, no se si se te paso, o es q ando dormido, pero creo que no pones el dato de cuando la madre de Lee Boyd y Jhon Allen se conocen y el se convierte en su padrastro, solo pones q emigran y que despues su madre sale de viaje y deja a Lee solo y el opta por mudarse con su padrastro y sus 3 hijos
saludos

el mike dijo...

kozure, mohamed fue condenado a muerte, aun que se ha estado aplazando la ejecucion, argumentando que segun la convencion de Viena no se puede ejecutar a alguien que padezca de sus facultades mentales, aun que, esta ley, siempre ha sido violada por USA, normalmente entre apelaciones y tramites, la estancia de un interno en el corredor de la muerte es de 8 a 10 años en lo que agota todos sus recursos legales.

Anonymous dijo...

PAR DE MIERDA HUMANA......LOS DOS......POR LAS RAZONES QUE LOS HAYAN LLEVADO A ESTO:SON UN PAR DE ASESINOS DE MIERDA........

Confa dijo...

Yo también creo que hubo una laguna en el texto. Y la neta está cabrona esta historia, no entiendo que pued llevar a las personas a hacer algo así, joder gente que ni la culpa tiene, ni pedo, el mundo es una mierda.

Kozure Okami 浪人 dijo...

Mike: gracias por la aclaracion. Yo se que un condenado en la Milla Verde (el Death Row) puede para decadas incluso entre apelaciones.

Sin embargo no queda muy claro en la forma en que esta puesto el texto cual es el destino final / actual de Muhammad. leo en la Wiki en ingles que en abrildel año pasado sus abogados presentaron recurso para considerarle con Daño Cerebral permanente, y segun puedo pensar (porque no esta especificado) , causado por el Sindrome del Golfo.

Precisiones varias:

1. leo en la wiki en ingles y en un articulo de la CNN que Muhammad fue dado de baja con Honores con el rango de Sargento del ejercito en 1994. Lo que no me cuadra (porque no encuentro info al respecto) es como un hombre con el Rango de sargento en la reserva , que lo pierde por ataque a su superior, vuelve a ser promovido al mismo rango. Aun mas: con el expediente de ataque al superior, como es que es re-enganchado en el ejercito?. La Guardia nacional es la reserva activa del USARMY, y por experiencia, antes de que uno entre a servir de reserva a fuerza normal, a uno le chequean el expediente. Este punto me parece oscuro despues de leer varias veces la reseña.

2. ganó una placa de tirador por su buen manejo del M-16.Muhammad no gano una simple placa. Segun la reseña de CNN:

He qualified as an expert with the M-16, the Army's standard infantry rifle. The rating is the Army's highest of three levels of marksmanship for the typical soldier.

Es decir, Muhammad fue Condecorado con una placa de distincion por tener el mas alto nivel al que un tirador con fusil puede llegar: experto. esto es, es un Tirador Distinguido (para usar el lenguaje militar de Colombia)con absoluto dominio y habilidad de su arma y de su Punteria. De hecho, la Placa es de Tiro con M16 (hay con tiro de pistola, tambien ) , lo que explica que usara un Bushmaster, que es una de las versiones "para Civiles" de dicha arma.

3. El Mismo site de CNN explica que se sintio atraido por la Nacion del Islam pero que milito brevemente en la misma. Un hombre con su entrenamiento militar seguro que fue aceptado sin miramiento por Farrakhan. Y muy seguramente mucho de su odio esta imbuido por las doctrinas de dicha Secta profundamente racista y antisemita. de hecho, la fuente señala que Muhammad veia sus acciones como una Jihad.

Saludos sangrientos!

Fuente: http://archives.cnn.com/2002/US/10/24/muhammad.profile/

el mike dijo...

ah caon, no se aparecio el autor en toda la semana, andara vacacionando otra ves?

Anonymous dijo...

Quiero agradecerte profundamente todo el esforzado trabajo que realizas para este magnifico Blog que tienes; no tengo la constumbre de felicitar (en realidad me incluyo entre la inmensa muchedumbre de los que generalmente tomamos sin dar las gracias), pero lo excepcional de tu publicación me obliga a ello. Te recomiendo no olvidar a un "baby killer" como tu los llamas, a Gordon Stewart Northcott, responsable de los asesinatos del gallinero de Wineville ocurridos en 1928 y cuya trama ha inspiado la pelicula "El Sustituto" de Clint Eastwood; al respecto lo ocurrido a la Sra. Collins, madre de uno de los chicos muertos resulta tan o más bizarro que los propios asesinatos. Tengo el hobbie de conocer los extremos a los cuales puede llegar el ser humano (tanto en bondad como en maldad), y hace tiempo me resulta claro cual es nuestra verdadera naturaleza, reprimida, es cierto, por esta carcel que llamamos civilización pero que algunas veces aflora sin que nada ni nadie la pueda detener.

Anonymous dijo...

Aunque se le ha dado un carácter netamente político y terrorista a la historia, por la condición de musulmanes de sus protagonistas, lo cierto es que esto no es del todo real. Una de las cosas que buscaba John A. Williams (Muhammad)era demostrarle a su segunda esposa que él estaba dispuesto a todo. Quería que ella supiera, desde el refugio en donde estaba, que en cualquier momento la encontraría y la mataría. Pero no importa el motivo, sus víctimas no merecían tal salvajismo.

http://investigation.discovery.com/tv/escaped/episodes/episode-2.html

Anonymous dijo...

La culpa es de la presidenta Cristina Fernadez de Kirchner, que es muy prostituta.

Anonymous dijo...

La cultura americana tiene una obsesión con los asesinos, y la mediatización que se hace de cada caso, lleva a inferir que por cada nuevo asesino debe haber en gestación muchísimos más fogoneados por esta cultura.

Por ello, antes de seguir, a construir la PAZ. Viva la paz.

La Paz (Bolivia)

Hay tanto material glorificando la cultura americana, que se puede decir que hay poco material mostrando sus lados oscuros. Por todas las contradicciones que señalan los bloggers, evidentemente que este caso tiene mucho de ello. Sin duda en el fondo es una crítica profunda al sistema americano, por suerte, en este momento lo más grande no es EE.UU. sino el BRIC, mal que les pese.

Saludos, por la Paz (en serio).

Anonymous dijo...

me encanta esta pagina,quisiera pedirte que pongas el crimen de maria dolores (maores) un niña de 14 años de edad asesinada por su amigo sergio este caso es de españa
gracias
PD:no se te olvide ponerla please

loto0104 dijo...

PINCHES NEGRITOS K GRAN IDEA DE KONSEGUIR 10 MILLONES.LASTIMA K TARDARON TANTO PARA DETENERLOS. PERMITIERON KE MATARAN A MUCHA GENTE K NI LA DEVIAN.LES HUBIERAN DADO MUERTE A LOS DOS POR KULEROS.