Trinidad Ruiz Mares: "La Tamalera"



“Ella vendía a su marido hecho pedazos
por portarse mal y no darle para el gasto”
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Víctimas del Doctor Cerebro. “La Tamalera”


Los vecinos de la calle Sur 71-A de la Colonia Justo Sierra, por el rumbo sur de la Ciudad de México, notaron que de un lote baldío aledaño a la casa 508, emanaba un pestilente olor que hacía irrespirable el ambiente. Supusieron que eran pollos en descomposición, por la cercanía de una granja, situada a unos trescientos metros. El terreno, como muchos predios de la capital, se hallaba abandonado hacía tiempo y era utilizado por vendedores ambulantes y gente que iba de paso, para solventar sus necesidades corporales y de vez en cuando servía de basurero. Antes de las nueve de la mañana del 19 de julio de 1971, el empleado de limpia pública encargado de recoger la basura en las diez cuadras que le tocaba barrer desde las cinco de la mañana, se disponía a retirarse cuando los vecinos le pidieron que echara un vistazo en el lote baldío y se llevara el enorme costal de donde parecía provenir el hedor. Dos mujeres acompañaron al trabajador de la Dirección de Limpia. Entró en el terreno con las dos mujeres que abrieron sus bolsos para dar un par de pesos al barrendero.



En eso estaban, cuando una fuerte corriente de aire putrefacto penetró en sus narices haciéndolos retroceder. El trabajador, empuñando su escoba y tapándose la nariz con un pañuelo, se acercó hasta el costal pestilente, mientras las dos amas de casa observaban la escena desde la entrada del lote baldío. Acostumbrado a los malos olores, desprovisto de careta y guantes protectores o mascarilla, el barrendero tocó con sus manos el costal de más de un metro de largo y 60 centímetros de ancho, en el que se leía a un lado: "Conasupo. Maíz y frijol. Capacidad: 90 kilogramos". Esperaba tocar un pico o unas patas de pollo, pero nada de eso ocurrió. Al intentar abrir el costal que estaba cosido por los cuatro costados, el hedor se recrudeció. No pudo ver lo que contenía, sólo sintió que algo raro estaba ahí dentro y, presuroso, salió del terreno. Les dijo a las mujeres que llamaría a la policía porque algo andaba mal y así lo hizo.



El hallazgo del cadáver


Cubiertos con bufandas, los policías preventivos placas 8235 y 4471, procedieron a descoser el costal del que brotaron moscas verdes. La filosa navaja de uno de los uniformados entró sin dificultad en la tela del costal, que se aflojó dejando salir un pie humano protegido con un calcetín azul. Sorprendidos por el contenido del costal, pensaron que lo mejor era comunicar todo a sus superiores, quienes encabezados por el Subdirector de Policía y Tránsito, el general Raúl Mendiolea Cerecedo, arribaron antes que los agentes judiciales al lugar de los hechos. Dos piernas separadas del tronco decapitado fue el macabro hallazgo. El fotógrafo de la entonces Jefatura de Policía tomó decenas de fotografías; buscó y rebuscó la cabeza sin resultado. Mendiolea ordenó a los agentes que inspeccionaran el predio y removieran un poco la tierra y los montículos de basura, sospechando que la cabeza podría estar enterrada la cabeza en algún otro sitio. La búsqueda resultó inútil. Los peritos dactilógrafos tomaron las huellas digitales de las manos del muerto, que por su gran tamaño correspondía a un hombre corpulento. Introdujeron los restos en bolsas de polietileno y lo trasladaron en una ambulancia de la Cruz Verde al Servicio Médico Forense.



Por las huellas se logró la identificación. Era peluquero, tenía 53 años y utilizaba varios nombres: Pablo Díaz Ramírez, Pablo Díaz Gallegos, Rafael Díaz Ramírez, Pablo Díaz Rincón y Pablo Ramírez Gallegos. En 1937 golpeó a un hombre, siendo enviado a la cárcel por el delito de lesiones. Seis años más tarde, en 1943, ingresó en prisión y fue procesado por lesiones y estupro. Atacó a una niña a la que causó serias lesiones. Pretendió darse de alta como policía, pero fue rechazado por sus antecedentes, y en 1968 trabajó un tiempo como peluquero del Departamento del Distrito Federal. La media filiación de Pablo Díaz Ramírez, que aparecía en los archivos, precisaba que era un tipo atlético, 1.80 de estatura, moreno claro, semicalvo, tipo mongol, facciones duras y toscas, con estudios hasta tercero de primaria, abstemio, no fumador y gran aficionado al boxeo y a la lucha libre. Los peritos dictaminaron que había sido asesinado con una segueta, un hacha y un cuchillo. De acuerdo con los exámenes practicados, dedujeron que las piernas le fueron desprendidas del resto del cuerpo cuando aún estaba vivo. Apoyaron su tesis en las infiltraciones sanguíneas que encontraron en las piernas, las que no se presentan cuando la persona ha muerto. En opinión de los legistas Enrique Márquez Barajas y Oscar Lozano González, por lo menos dos personas habían participado en el descuartizamiento del peluquero. “Es la primera vez que veo un asesinato como éste”, dijo uno de los peritos. “Los judíos y aztecas los practicaban para castigar el homicidio, el robo y el adulterio. ¡Y qué paciencia de los verdugos para serrarles las piernas!”



Pablo Díaz Ramírez: la víctima


Contando con el archivo más completo en cuanto a delincuentes, los agentes de la División de Investigaciones acudieron a la calle de República número uno, en la Colonia Portales, en busca de la familia del occiso. El peluquero, en su ingreso por lesiones en 1937, había informado que ese era su domicilio. En este sitio los vecinos les indicaron que Pablo se había mudado seis meses antes y que, al parecer, su esposa era una mujer que expendía tamales (un alimento hecho de masa cocida con trozos de carne y verdura, envuelto en hojas de plátano o de maíz), en la vía pública. Los agentes indagaron que la mujer del peluquero respondía al nombre de María Trinidad Ruiz Mares, y vendía su mercancía frente a la panadería “La Tapatía” en la esquina de Ermita Ixtapalapa y Emiliano Zapata, en la Colonia Portales, y que vivía en la calle de Pirineos número 15.








Hasta este lugar, una casa semiderruida situada en una calle con poco tránsito y repleta de niños que jugaban con su mochila bajo el brazo para ir a la escuela, arribaron los agentes Gonzalo Balderas Castelar, Juan Ayala Ángeles y José Cabrera, dirigidos por el mayor Jesús Gracia Jiménez. En el interior se hallaba una mujer de pie junto a una mesa de madera, planchando ropa. Al toquido de los agentes, ésta salió.
—¿Qué se les ofrece? —preguntó secamente, sin mirarlos.
—¿Es usted Trinidad, la esposa del peluquero Pablo Díaz Ramírez?
—Sí, señor.
—¿Dónde se encuentra él?
Trinidad palideció. Tenía 45 años, morena y usaba gruesas trenzas largas; era una india otomí. Con su voz cortante, seca, nerviosa, les dijo:
—No sé, se fue a trabajar desde el sábado y no ha regresado.
—¿Tiene idea de dónde lo podemos localizar?
—No señor, con frecuencia deja de venir a la casa. Tal vez no dilate.
Los investigadores se miraron entre sí. No sabían si debían comunicarle a Trinidad la infausta noticia ni cómo podría reaccionar. Pero por la rigidez y frialdad de “La Tamalera”, supusieron que estaba en condiciones de soportar la información.
—Señora, su esposo está muerto.
Trinidad no se movió, no masculló palabra ni se inmutó. Cerró los ojos, sus párpados y sus labios temblaron. El rictus de su boca fue más notorio. Los policías esperaban que la mujer estallara en llanto, se conmoviera o se pusiera histérica al saber lo ocurrido. Todo lo contrario, permaneció impasible, indiferente y sus ojos brillaron de pronto. Como declaró después un agente: “Malignamente, reflejando un rencor de siglos”. Intuyendo que Trinidad tenía conocimiento del suceso, el agente Gonzalo Balderas le dijo:
—Acompáñenos a la Jefatura de Policía.
Trinidad guardó silencio; no preguntó a los investigadores por qué debía ir a ese lugar. Sumamente nerviosa pidió permiso para ponerse un suéter, ya que el viento comenzaba a soplar. Se despidió de su hija que, recostada en la cama, leía un cuento y se disponía a apagar el radio, que anunciaba el fin de la novela Los Huérfanos por la estación XEW. La niña se asustó al conocer la muerte de su padrastro, y se preocupó sobremanera al ver que su progenitora era conducida a la jefatura.



Trinidad Ruiz Mares “La Tamalera”, en las oficinas de la policía


En la oficina del comandante Godínez, “La Tamalera” fue interrogada.
—Cuéntenos si su esposo tenía enemigos.
—Sí, señor. En las últimas semanas lo noté bastante nervioso. Me dijo que en tres ocasiones lo habían detenido por vender marihuana, y cuando se quiso retirar del negocio lo amenazaron.
—¿Sabe los nombres de esos hombres?
—No señor, me dijo que lo citaban en la Arena Coliseo durante las luchas. Pablo era muy aficionado.
—¿Tenía usted pleitos frecuentes con él, señora?
Trinidad enmudeció por unos momentos. Pensó lo que iba a decir y con voz entrecortada repuso:
—Sí, señor. Sabe, Pablo fue mi segundo esposo. Me separé del primero porque me engañaba en mi propia casa. Conocí a Pablo en la peluquería donde trabajaba, en la calle Emiliano Zapata, cerquita de donde vendía yo los tamales. En una ocasión que llevé a mis hijos a pelar, Guillermo, Reina y Mario, de 6, 10 y 11 años, me dijo que le buscara a alguien para que le lavara su ropa y las filipinas del negocio.
Relató Trinidad que durante un tiempo le lavó la ropa, que iba a dejarle cada semana el peluquero hasta Pirineos 15, y de estas frecuentes visitas nació entre ellos una estrecha amistad, hasta que se fueron a vivir juntos.
—¿La aceptó con sus tres hijos?
—Sí, señor.



Hasta ese momento, los agentes pretendían saber algo más sobre el peluquero. Sospechaban que había sido asesinado por cuestiones sentimentales y su intención era aclarar esta situación.
—Le pregunté si sostenía frecuentes riñas con él, señora.
Trinidad se puso más nerviosa. Era originaria de Tequisquiac, Estado de México, un paupérrimo caserío por donde circulaba un canal de aguas negras. Contestó que a menudo, peleaba con el peluquero. Indicó a los investigadores que Pablo no quería a los niños y por cualquier cosa les pegaba con lo que tuviera a la mano. Dijo “La Tamalera” que en la última discusión que tuvieron, el sábado 17 de julio, el peluquero le manifestó que se separaría y se iría con otra mujer.
—Eso me dio mucho coraje. Después de que casi no trabajaba y se pasaba el día en casa acostado, me quitaba los 120 pesos que ganaba diariamente con la venta de los tamales y sólo me dejaba 15 pesos para el gasto. Por las noches se iba al cine, al box o a las luchas, y además les pegaba a mis hijos, me dio mucho coraje.
—¿Por eso lo asesinó?
La mujer no dudó más. Miró al policía y respondió:
—Sí, señor, por eso lo maté. Lo merecía.
—Cuéntenos cómo sucedió todo —terció el mayor Gracia.
Un poco más tranquila, Trinidad narró que el sábado los niños estuvieron brincando sobre la cama y ensuciaron la ropa limpia, lo que molesto a Pablo, quien tomando un palo los golpeó salvajemente, dejándoles huellas en todo el cuerpo. Además los mandó a dormir sin cenar.
—Eso me dio mucho coraje. Le reclamé el por qué no me dio a mí la queja y me dijo: “Ya estoy fastidiado de estos escuincles latosos. Lárgate con ellos. Me conseguiré otra mujer y nos separaremos”.



La vivienda de “La Tamalera”


Trinidad le pidió un hacha prestada a la dueña de la vecindad donde vivía: María Teresa Rueda. Agregó “La Tamalera” que Pablo estaba en calzoncillos; cenó y se puso a ver la televisión. Transmitían el boxeo. Indicó a los investigadores que se acordó de la golpiza propinada a sus hijos y, al verlo medio dormido, sacó un bate que tenía guardado y le asestó un golpe en la cabeza.
—Oí que se quejaba; como que roncaba, pero ya no se pudo mover. A continuación le di otro golpe en la cabeza y quedó como muerto. Yo estaba como loca. Le di otro pensando que ya estaba muerto. Al verlo sobre la cama me dio miedo y pensé en desaparecer el cuerpo. Recordé que tenía un costal grande de la Conasupo y traté de meterlo allí, pero no pude. Cogí entonces el hacha que me había prestado un día antes la dueña de la casa para partir la leña, y comencé a cortarle las piernas. Él se seguía quejando.
—¿Quién la ayudó?
—Nadie, señor, yo sola hice todo. Nadie me ayudó.
—¿Qué hizo después?
—Luego quise meter al costal el cuerpo y me fijé que la cabeza no cabía, por eso también se la corté. Cosí el saco con ixtle. La cabeza la puse a hervir.
—¿Quién la ayudó?
—Nadie, señor, nadie. Esa es la verdad.
—¿En qué tiempo hizo todo esto?
—No sé, señor, tal vez en dos horas, no sé muy bien.



Ilustración de Eduardo Altamirano


En su declaración a la policía, “La Tamalera” les dijo que tenía dos hijos mayores de edad: María Elena, casada con Mario Reséndiz Pacheco, y Pedro Martínez Ramírez, de 17 años, ex carnicero y de oficio carpintero. Luego de escuchar la breve confesión de Trinidad, el jefe policiaco ordenó de inmediato la detención de los dos muchachos que, horas más tarde, fueron presentados en la jefatura. Conducidos a la oficina del comandante, mirándolos éste fijamente a los ojos les inquirió:
—Jóvenes, estamos investigando un homicidio, les suplico se conduzcan con verdad.
A continuación ordenó el comandante que Mario permaneciera afuera mientras era interrogado el hijo de la acusada. Negó haber participado en el descuartizamiento de su padrastro y afirmó no haberse dado cuenta de cómo y cuándo sucedieron los hechos. El yerno de la ex vendedora de tamales también rechazó los cargos y sostuvo que cuando ocurrió el crimen, él se encontraba en otro lugar, situación que podía demostrar plenamente.
La policía interrogó más estrechamente a Trinidad, a la que presionaron diciéndole que si confesaba y delataba a sus cómplices, el juez le impondría unos veinte años de cárcel; de lo contrario le podría aplicar la pena máxima que regía en la Ciudad de México: cuarenta años de encierro. “La Tamalera” no se dejó intimidar. Ante los periodistas, repetía sin cesar:
—Yo soy la única responsable. Que me castiguen con cuarenta años o los que sean. Mi hijo y mi yerno nada tienen que ver en esto.








Los detectives del Servicio Secreto dijeron a los periodistas que Pedro, el hijo mayor de “La Tamalera”, había confesado haber asesinado a un hombre en Chalco, Estado de México, y que en distintas ocasiones amenazó al peluquero con matarlo y decapitarlo. Por su parte, al ser interrogado por los reporteros policíacos, el muchacho dijo haber sido torturado para confesar su intervención en el truculento homicidio. La policía amenazó a “La Tamalera” diciéndole que su hijo Pedro había ya confesado su participación en el descuartizamiento y que le esperaban cuarenta años de cárcel, pero ella lo podía ayudar si confesaba su contribución en la mutilación del peluquero. Trinidad, indiferente, repetía que nadie la había ayudado y que ella sólo respondería ante la justicia. Ante esta contundente declaración, el yerno y el hijo fueron puestos en libertad. El quebrantado cadáver de Pablo Díaz Ramírez aún estaba en el Servicio Médico Forense. Los peritos médicos deseaban vehementemente rendir un informe sobre la muerte del peluquero y su descuartizamiento, que eran comentados en todo el país.



El doctor Fernández Pérez, jefe del laboratorio de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, rechazaba la afirmación de que Trinidad había consumado por su propia mano el descuartizamiento, invirtiendo solamente dos horas en realizar su macabra tarea.
—¡Miente esa mujer! —comentó el criminalista al procurador Sergio García Ramírez.
El interrogatorio a Trinidad seguía:
—¿Qué hizo después de descuartizarlo? –le preguntaron.
Trinidad declaró que lavó muy bien la sangre que se derramó del cuerpo de Pablo. Escondió su ropa bajo el colchón de la cama, limpió cuidadosamente el hacha y el cuchillo que utilizó. Depositó la cabeza en un bote alcoholero con capacidad para veinte litros y la hirvió. Guardó en el costal el resto del cuerpo, ocultándolo debajo de la cama para que no lo vieran sus hijos y su yerno. Tratando de aprovechar el cuerpo, le arrancó trozos de carne de las piernas. Utilizó esa carne como relleno de los tamales que vendió en los días siguientes, ahorrando así un poco de dinero. Mucha gente comió la carne humana sin saberlo. Cuando se supo este detalle, comenzó a circular en México un chiste, en el cual se afirmaba que Trinidad vendía tamales en los cuáles los clientes podían encontrase un dedo; pero aunque muchos tomaron el chiste por cierto, este detalle no era verdad.



Una mujer, que se negó a proporcionar su nombre a los periodistas, se presentó en el Servicio Médico Forense a reclamar el cuerpo del peluquero y sus pertenencias. Dos compadres suyos testificaron que, efectivamente, se trataba de Pablo Ramírez, al que calificaron como “un hombre taciturno, no adicto al alcohol y tranquilo”. Sus anteriores ingresos a prisión señalaban exactamente lo contrario. Empero, su pasión era la lucha libre. No se perdía ningún combate de sus preferidos, los “Hermanos Shadow”, de los que lamentó su separación en 1963. "Mil Máscaras" y René Guajardo, de los que decía ser amigo, eran también sus predilectos.



Trasladada le aseguró a la policía que su marido tenía otra mujer, con la que se gastaba el dinero que, con sacrificios, ganaba ella en la venta de tamales, de los que vendía poco más de 200 diariamente. Relató que entre sus clientes había un hombre llamado Agustín, que se comportaba muy cortésmente. Dijo “La Tamalera” que en tres ocasiones, el hombre le ofreció matrimonio, pero que ella lo rechazó.
—Cuando los inspectores o los policías se acercaban para pedirme su "mordida", él me defendía y les pagaba uno o dos pesos. Se portaba bondadoso conmigo. Tal vez con él me hubiera ido mejor.



Dos agentes fueron comisionados para realizar una inspección en la casa de Trinidad; allí encontraron la cabeza. Pese a que la mujer negó haber estrangulado a su marido, la policía aseguró que así lo hizo, porque el cuerpo tenía signos claros de asfixia. Trinidad fue consignada ante el Juez doce, Eduardo Neri Acevedo, e internada en la Cárcel de Mujeres, en el kilómetro 16.5 de la carretera a Puebla, en Iztapalapa. Los delitos por los que “La Tamalera” fue consignada, fueron homicidio calificado, inhumación clandestina y profanación de cadáver. Al día siguiente de su arribo a la cárcel, el jueves 29 de julio de 1971, rindió su declaración ante el juez. Dijo estar arrepentida y en todo momento alegó que mató a su marido por el maltrato que le daba a sus hijos. El fiscal, Raúl Muñoz Landeros le preguntó si su intención era asesinarlo y desaparecer el cadáver o simplemente privarlo de la vida.
—Deseaba matarlo, pero después no sabía qué hacer con el cuerpo y me dio miedo. Por eso le corté las piernas y la cabeza para que cupiera en el costal y el lunes a las cinco de la mañana lo llevé hasta afuera, lo subí al carrito que utilizo para vender los tamales y caminé hasta la colonia Justo Sierra, llegando a un lote baldío donde lo dejé.
—¿Nadie la vio en el trayecto?
—Se cruzaron en mi camino algunas señoras que iban a comprar leche a un expendio de la Conasupo, pero ninguna se me hizo conocida.



La cabeza hervida de la víctima


El sábado 31 de julio se le decretó la formal prisión y se le designó un defensor de oficio para defenderla. En sus conclusiones, el abogado Ángel Lima Morales pidió al juez aplicara la pena mínima a su defendida. Por su parte, el fiscal solicitó se le condenara por homicidio con todas las agravantes. El juez no tuvo problema al dictar su resolución. El juicio duró casi dos años. Al dictar sentencia, el juez la condenó a cuarenta años de prisión como responsable de homicidio cometido con premeditación, alevosía, ventaja y traición, así como por inhumación clandestina y profanación de cadáver. Trinidad no se inmutó al escuchar la condena de labios del licenciado Ponce de León. Apeló ante los magistrados del Tribunal Superior de Justicia y tras un año de estudiar el expediente, le confirmaron la sentencia.



A su llegada al reclusorio, Trinidad fue mirada con recelo por sus compañeras. Aun a las más desalmadas les parecía anormal el hecho de asesinar a un individuo, quitarle las piernas aún vivo, cortarle la cabeza, arrojar el cuerpo a un terreno baldío después de mantenerlo escondido más de 24 horas, usar su carne para rellenar sus tamales y venderlos en la vía pública como si nada hubiera pasado. Las autoridades de la prisión supusieron que Trinidad debía estar trastornada de sus facultades mentales. Su penetrante introversión y su dureza al hablar denotaban ciertas perturbaciones, por lo que fue recluida con las internas consideradas como dementes.



Por instrucciones del procurador García Ramírez, los hijos de Trinidad fueron enviados a una casa de protección, para arreglar con posterioridad la conveniencia de que pudieran ser albergados en la guardería que funcionaba como anexo en la citada prisión. En un oscuro calabozo, insalubre y falto de aire, quedó Trinidad. Los peritos médicos que la examinaron habían determinado que estaba sana mentalmente y que el crimen lo había cometido en un instante de "coraje maternal".



Ante la denuncia del periódico La Prensa, las autoridades ordenaron que “La Tamalera” fuera sacada del insalubre calabozo y que compartiera la prisión con el resto de las demás reclusas. Sentenciada a una larga condena, se acentuó su introversión. Con nadie hablaba y no quería comer. Se dedicaba a bordar y a fabricar flores artificiales y no tenía amigas. Tras su muerte en prisión, su leyenda creció y se convirtió en parte del imaginario macabro de la Ciudad de México. A veces se confundía su historia con la de “Las Poquianchis”, diciendo que ellas vendían tamales de carne humana. Pero fue Trinidad Ruiz Mares la dueña de tan dudoso honor. El cineasta Juan López Moctezuma filmó la cinta El alimento del miedo en 1994, un año antes de su muerte; esta película es muy difícil de conseguir y fue protagonizada por Isaura Espinoza, el mismo Juan López Moctezuma, Jorge Russek, Andaluz Russell, Salvador Sánchez, Sergio Sánchez y Jorge Victoria. Y en 2008, la historia se incluyó en un capítulo de la teleserie Mujeres asesinas.






El cineasta mexicano Juan López Moctezuma


En 1994, el grupo musical Las Víctimas del Doctor Cerebro le compuso una canción a “La Tamalera”, que decía:

“Esa tarde Doña Macabra sin imaginar,
salió como siempre a vender el tamal.
Los de dulce, los de nata, los de rajas también,
pero nadie sabía que no estaban tan bien.

Pero nadie sabía que no estaban tan bien:
eran de carne humana.
Ella vendía a su marido hecho pedazos
por portarse mal y no darle para el gasto.

Yo comía los de dulce sin preocupación
cuando pasó algo que me causó horror:
me comía yo la mano de un pobre señor…
¡Y nos fuimos asustados a la Delegación!”




El grupo musical Víctimas del Doctor Cerebro




VIDEOGRAFÍA:

Trinidad Ruiz Mares en La Historia detrás del Mito
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"Emilia, Cocinera" en Mujeres asesinas (trailer)
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Reportaje sobre el libro México y sus asesinos seriales, de Ricardo Ham
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”La Tamalera Asesina” - Víctimas del Doctor Cerebro
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BIBLIOGRAFÍA:







FILMOGRAFÍA:




DISCOGRAFÍA:

51 comentarios:

Kozure Okami 浪人 dijo...

que coraje para asesinar!!!

Mexico ha dado a luz monstruos geniales del crimen. Excelente entrada.

Les solicito pongan para dentro de poco a mi spree killer favorito: Capo Elias Delgado, el asesino de Pozzetto, en 1985!

Escrito con Sangre dijo...

Están ya en preparación las biografías de dos célebres asesinos colombianos: Campo Elías Delgado y Luis Alfredo Garavito. Aunque a ellos los precederá otro colombiano, más famoso y terrible, que pronto verás aquí mismo.

Gracias por tus comentarios y sigue leyéndonos.

Kozure Okami 浪人 dijo...

solo hay uno peor: pedro alonso Lopez, el Monstruo de los andes. Sera ese???

el mike dijo...

tambien podria ser el asesino de cañaduzal.
aqui me queda una duda, bueno, yo habia leido en otro libro: mujeres asesinas de antonio salgado, ediciones selector-1993 que en realidad solo lo mato y descuartizo y que como puso a hervir la cabeza para descarnarla y que nadie lo reconociera, de ahi salio la leyenda urbana de que hizo tamales con el cuerpo, entonces, pues me queda esa duda, lo hizo tamales o solo fue una leyenda?
ah y por cierto, te faltan las poquianchis

Anonymous dijo...

Este Es el mejor lugar de informacion sobre asesinos en serie y asesinos sorprendentes. tiene informacion completa y muchas imagenes, como en ningun otro. puedes poner la muerte de Bobby Kenedy? y la historia de la mama que mato a sus hijos en una laguna, me parece que la historia ya la sacaron en mujeres asesinas.
FELICIDADES!!!!!

Anonymous dijo...

WoW!!! me sorprende cuanta información tienes de todos estos asesinos, voy al día con tu bloger, es algo que me fascina y acabas de poner la historia de la que quería "la tamalera" ya te lo iba a pedir, de hecho también te iba a pedir la del "Garavito" pero veo que ya esta en preparación, que bien. Saludos!!!!

Anonymous dijo...

Un gran favor, soy un fan de tus escritos y trato de perderme ninguno me podrias decir cuales solo los ultimos 3 antes de este, ya que sali de vacaciones y le perdi el hilo, Saludos y muchas felicidades por tu gran blog

el mike dijo...

me parece que fueron: la madre asesina, Mc murder y el de los piratas

Escrito con Sangre dijo...

Hola. Gracias a todos por sus comentarios.

1. "Las Poquianchis" está en preparación. Saldrá (calculo) durante 2009.

2. No, el colombiano no es ni "El Monstruo de los Andes" ni "El Asesino de Cañaduzal". Es alguien diferente y peor. De hecho, será el único de su clase que veremos por estas páginas...

3. "La Tamalera" usó parte de la carne en sus tamales. Hay versiones de que no lo hizo, pero las más fiables dicen que sí. La leyenda es lo del dedo.

4. Los Kennedy aparecerán también en estas páginas, aunque aún están en lista de espera.

5. Las últimas cinco biografías que han aparecido son:

- El Movimiento Estudiantil de 1968 y la masacre de Tlatelolco

- Marybeth Tinning: "La Madre Asesina"

- James Oliver Huberty: "Mc Murder"

- Los Piratas: "Mar de Sangre"

- Richard Speck: "El Asesino de Enfermeras"

Les sugiero se inscriban a los grouppies sangrientos, para que sigan de cerca las novedades del blog. ¡Y no dejen de leernos!

Ana Catalina Liceaga dijo...

Hola no se si ya publicaste algo de the west memphis three o de Robert Kunklisky o algo así es de iceman

Esta muy interesante saludos!!

el mike dijo...

algo peor que esos colombianos? ya quiero leerlo!!!
por cierto, para las poquianchis, yo tengo unos scans de paginas del alarma de la epoca, me los paso el compa de el blog de nota roja, por si aun no los tienes, para pasartelos

el mike dijo...

por cierto, como te decia en comentarios anteriores, tengo el libro: mujeres asesinas, pero no el nuevo, uno viejito de un autor mexicano, trae buenas historias, por si te interesa te puedo hacer llegar una copia, trae casos interesantes como el de maria del pilar moreno, de 14 años que baleo al asesino de su papa, justine lafayette una especie de jack el destripador moderna, belle star, juliet marion hulme y pauline yvone parker 2 lesbianas que mataron a la mama de una de ellas por oponerse a la relacion, y su contraparte mexicana 2 gays que mataron y desollaron a la mama de uno de ellos por oponerse a la relacion, y otros casos mas, la investigacion en cada tema es muy ligera, pero investigando se podrian sacar mas cosas, saludos

Anonymous dijo...

Un artículo sobre la muerte de Kennedy sería un rollazo (opinión personal), y además no casaría para nada con la temática de este blog.

Ahora bien, un artículo sobre el reverendo Jim Jones y la masacre de la Guyana no estaría nada mal... hay un documental de unos 45 min. que en realidad es una grabación del último sermón que el reverendo dio a sus acólitos, instándoles al suicidio masivo.

Anonymous dijo...

Soy una fiel lectora y Fíjate que en el tema de "LOS NIÑOS ASESINOS DE LIVERPOOL" hay un error de fotos, pues en una de las fotos de cómo son actualmente de Jon venables ponen una foto de Robert Thompson cuando era niño, de echo esa misma foto aparece mas arriba y abajo con el nombre de Robert Thompson. Chóquenlo y veran. Esta muy bueno este espacio.

Anonymous dijo...

Muy bueno el blog. Espero ansioso a 2 de los asesinos que me parecen más interesantes: Son of Sam y Gacy, el payaso. En mi país, Chile, te recomiendo que busques información sobre Julio Torres Silva "el sicópata de Alto Hospicio" y otro del cual no recuerdo el nombre conocido como "El Chacal de Alcohuaz". Además hay una historia de José del Carmen Valenzuela "El Chacal de Nahueltoro", de quien existe una película y tiene una historia de rehabilitación interesante. Saludos!

Escrito con Sangre dijo...

Hola a todos.

1. Ana Catalina: Richard Kuklinski "El Hielero" aparecerá en este blog; su historia ya está en preparación. También la de "El Trío de West Memphis".

2. Mike: el material de "Alarma!" lo tengo, gracias. Me lo pasó también Arturo Sánchez. Lo que me interesa más es ese libro que dices; yo tengo tres libros diferentes que se llaman "Mujeres asesinas", pero ninguno de ellos es el que mencionas. Juliete Hulme y Pauline Parker, las "Criaturas Celestiales", pronto aparecerán aquí. Te invito además a suscribirte a los grouppies sangrientos.

3. Anónimos: el asesinato de los dos Kennedys sí aparecerá por aquí; los magnicidas son parte de la fauna que habita este blog y no podemos ignorarlos. Sin embargo, trataremos de ser lo más objetivos posibles para no enredarnos en todas las teorías conspiratorias existentes respecto a estos casos. Jim Jones está en preparación para aparecer por aquí en 2009; es uno de los grandes clásicos, así que no se preocupen.

4. Anónimo chileno: Es el mismo caso de David Berkowitz "El Hijo de Sam" y John Wayne Gacy "El Payaso Asesino": sus biografías están preparándose, pero como son los pesos pesados de la hemoglobina (como dice Rafael Aviña), pues lleva más tiempo armar sus post. Ve si no los casos de Jeffrey Dahmer, Andrei Chikatilo, Richard Speck, Vlad Tepes, Erzebeth de Bathory, etc., que llevaron meses de preparación cada uno. Pero todos aquellos que son los pilares del homicidio, aparecerán aquí tarde o temprano, tenlo por seguro. Berkowitz y Gacy ya están emplazados para 2009. De los chilenos que pides, está en lista de espera José del Carmen Valenzuela "El Chacal de Nahueltoro". A los otros no los conocía, pero ya están apuntados para que no vayan a faltarnos. Me interesa mucho que aparezcan asesinos de todo el mundo y de todas las épocas, no solamente estadounidenses contemporáneos, aunque sean los más famosos.

Un saludo a todos, sigan comentando y no dejen de leernos.

Anonymous dijo...

Hola un saludo Chileno.
Aquí te dejo a estos 20…
LOS PEORES CRIMINALES
1.- Francisco Varela Pérez, alias el Monstruo de Carrascal
2.-Julio Pérez Silva, alias El psicópata de Alto Hospicio
3.- Luis Bribier Lacroix, alias Emilio Dubois o El Genio del Delito
4.- Jorge José Sagredo Pizarro y Carlos Alberto Topp Collins, alias Los Sicópatas de Viña
5.- José del Carmen Valenzuela Torres, alias El Chacal de Nahueltoro
6.- Juan Domingo Salvo, alias El Chacal de Alcohuaz
7.- Rubén Millatureo Vargas, alias El Chacal de Queilén o El Asesino de la Leñera
8.- Robinson Pinochet
9.- Benjamín Emilio Roberto Torrealba
10.- Eduardo Arturo Hermosilla Morales
11.- Alberto Hipómenes Caldera García, alias El Tucho Caldera
12.- Roberto Martínez Vásquez, alias El Tila o El Sicópata de la Dehesa
13.- Patricio Omar Pincheira Villalobos, alias El Pato
14.- Cupertino Segundo Andaur Contreras
15.- Luis Carrasco Mardones
16.- Carlos Silva Valenzuela
17.- Juan Zenón Soto Campos
18.- Cristian Vilos Valenzuela
19.- Hugo López Padua
20.- Roberto González Vera y Alejandro Rivas Celedón
Espero leer algún día por aquí , de echo estoy ansioso por que sea domingo para ver que sorpresa nos tienes.

Anonymous dijo...

Saludos cordiales, Yo tengo por aquí otra lista para ver publicada por este blogger
- Alexander Pichushkin, el asesino del ajedrez
- Jorge del Carmen Valenzuela: "El Chacal de Nahueltoro"
- Dorangel Vargas: el "comegente" venezolano
- Edmud Emil Kemper: el gigante asesino
-José Antonio Rodríguez Vega: El asesino de ancianas
-Manuel Delgado Villegas: El Arropiero
-Michel Fourniret: “el ogro de las Ardenas”
-Pedro Alonso Lopez "el Monstruo de los Andes"
-Tsutomu Miyazaki: el asesino de la niña pequeña
-Zodiac: caso abierto
Vaya si que te hemos dado problemas. Jajaja.
Veremos que mas ponen.

Anonymous dijo...

escribiras sobre asesinos de animales?

Anonymous dijo...

GUAU!!!!!!!!!!!!! MUCHA CHAMBA PARA EL ESCRITOR...FELICIDADES PORSU EXITO...

el mike dijo...

si, ya le estamos armando la lista de lo que queremos jajaja.
sobre el libroque te menciono, lo saco ediciones selector como por el 94, por si lo puedes conseguir, si no, con gusto te hago llegar copias del mismo
saludos

Anonymous dijo...

SI EL CASO DE ESTA MUJER SE HUBIESE DADO EN ESTOS TIEMPOS TALVEZ SU SUERTE HUBIERA SIDO OTRA. PORQUE LOS MOVIMIENTOS CONTRA LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR Y HACIA LAS MUJERES HUBIERAN APELADO, CON MUCHAS POSIBILIDADES DE REDUCIR LA SENTENCIA POR DIFERENTES ATENUANTES.¿QUIEN CASTIGÓ LOS ABUSOS DE ESE MALDITO VIOLADOR? ESTA SEÑORA ACTUÓ EN DEFENSA PROPIA!!!. PERO FINALEMENTE JUECES Y FISCALES ERAN HOMBRES. ASI DE INJUSTO ES ESTO.

Anonymous dijo...

vaya que historia, pero k t parece si t hago la sugerenia de hablar sobre mi favorito Theodore Robert Bundy, buen blog!!!

Anonymous dijo...

hola no tiene mucho que descubri este blog y me parece super con fotos y lo que siempre me pregunte y me quedo como duda me es resuelto todo empeso con el caso de Guyana y realmente contiene todo lo que queria saber del reberendo Jim Jones gracias mil gracias tambien, una umilde opinion cambia el fondo (NEGRO) por uno mas claro

Juan Carlos López Natividad dijo...

gracias por haber publicado a la celebre tamalera que ya se los habia pedido , ahora falta saber cuando van a sacar el caso del nieto asesino Gilberto Flores Alavez atte Juan Carlos Lopez

Anonymous dijo...

la neta sta macabra la istoria pero la vrdad s k mujeres asesians no c inspiro n la istoria d la tamalera, sta istoria de emilia cocinera se basa en el de emilia basil cocinera en la argentina esta mujer era libanesa y yego de inmigrante y su amante era un tal prtiella un italiano k s al k mata paro igual m encanta la serie soy fan y d los asesinatos terribles tambien saludois dsde irapuato, gto

POGO1980 dijo...

buena historiab sin duda alguna me sorprende que la hayan rechazado sus compañeras de prision siendo unas enfermas igual a ellas.por cierto yo tenia 6 cuando me decian que si me salia de escuela la tamalera me iba a robar y hacerme trocitos para sus tamales aqui en xalapa corria dicha historia sobre todo en los pueblos a los niños nos daba terror y no queriamos ir ni a la escuela por miedo ha dicha mujer.saludos a todos aquellos que seguimos este blog desde xalapa,ver

maria dijo...

buenos días,amigos sangrientos!!.Hace apenas dos meses que,casualmente dí con vosotros,desde entonces os sigo fielmente.Felicidades por vuestro increible trabajo!!!!.Por cierto,me impactó sobre manera Richard Ramírez(el merodeador nocturno).Podría alguien darme información sobre su vida en San quintín?.He leído que podría ser inculpado de una muerte más gracias al adn.Sigue a la espera de ejecución?.Gracias por este blog.

ArturinAFM dijo...

Hola... me parece muy interesante este blog, ma gustaría publicaran algo sobre la asesina de Sylvia Likens, en Idianapolis, USA, Gertrude Baniszewski. Ese caso es verdaderamente triste... Gracias

AX MURDER dijo...

ES TERRORIFIKO LO K HIZO ESTA VIEJA MUGROSA, ME AN KITADO LAS GANAS DE VOLVER A KOMER TAMALES. NO VALLA A TENER ALGUN SEGUIDOR POR AHI LA TAMALERA. BUENA INVESTIGACION.. KOMO SIEMPRE

AX MURDER dijo...

ES TERRORIFIKO LO K HIZO ESTA VIEJA MUGROSA, ME AN KITADO LAS GANAS DE VOLVER A KOMER TAMALES. NO VALLA A TENER ALGUN SEGUIDOR POR AHI LA TAMALERA. BUENA INVESTIGACION.. KOMO SIEMPRE

Anonymous dijo...

Ok, una cosa hiper importante, no se quien administre este blog y ni me importa pero osea informate bien por dios!, Emilia, Cocinera de la serie Mujeres Asesinas (Mexico) no es nada sobre Trinidad Ruiz Mares ok si se parecen pero hasta ahi! Emilia, Cocinera es una adaptacion de Emilia Basil, Cocinera de Mujeres Asesinas (Argentina) saben sobre quien esta basada la historia? claro sobre Emilia Basil nada que ver con Trinida Ruiz Mares, Emilia Basil de Rueda es una mujer LIBANESA que llega a BUENOS AIRES, ARGENTINA me parece en 1940 o algo asi si captan? Trinidad Ruiz Mares MEXICO, DF ok? Emilia Basil de Rueda BUENOS AIRES, ARGENTINA de origen libanes OK? gracias...

http://paisdechanclas.blogspot.com/2008/02/emilia-basil-demon-cook-of-garay-avenue.html

Mario dijo...

Emilia,cocinera, al igual que varios otros capitulos del remake mexicano de mujeres asesinas, fusiona casos mexicanos con los originales argentinos,en este caso La tamalera y Emilia Basil.
me gusto tu reportaje sobre la tamalera!, felicidades!

Lenore dijo...

pues esta asesina no se compara con otros que fueron verdaderos mounstros y que andan ahorita libres... obvio esta señora hizo mal y merece castigo... esta señora que por un arranque mato fue condenada a 40 años de prision... y la tenian en un calabozo..... otros que torturan hasta la muerte los dejan libres por buena conducta o pq eran menores de edad.

Anónimo dijo...

Realmente este blog me tiene fascinado *_*^y a lso que publicaron que emilia y trinidad no son la misma, minimo sean respetuosos, tienen razon, lo acepto pero al menos hablenlo de manera respetuosa proque este blog esta aqui pro gusto no porque ustedes lo mantengan ;) FELICIDADES al creador, yo conosco a tu prima y tu blog me tiene loco :D espero leer maas asesinatos, me creeras que las asesinas mexicanas y demas latinas me encantan, ya las gringas me aburren pero se me hacen historias interesantes las mujeres de america latina espero y agregues mas de ese tipo por favor

Edw dijo...

impactante esta historia, no la justifico, pero digo minimo lo hizo por defender a sus hijos, ahora si que ella fue capaz de todo por defenderlos
como les digo no la justifico, pero no lo hizo como otros que matan por gusto, eso si se me hace un poco mas razonable

Gracias por la historia!

Anónimo dijo...

Tal vez estoy mal pero senti lastima por esta mujer. Osea, no era una viciosa, ni mala madre. Se dedicaba a ganarse la vida honradamente, me parecio injusto que le dieran la pena maxima cuando el crimen no me parecio que fuera premeditado. Mato por instinto de proteger a sus hijos. Lo que me parece que le gano la antipatia del publico fue que hiciera tamales con el cadaver.
Me agrado el hecho de qeu admitiera su culpabilidad. No como muchas historias de asesinas gringas que matan por avaricia para cobrar seguros de vida o para deshacerse de los hijos que les estorban y luego fingen demencia.

mariana dijo...

Aquì en la Argentina hay un caso parecido,casi idèntico...La mujer se llamaba Emilia Basil y luego de matar al amante cocinó con su cuerpo empanadas y despuès las vendiò...Fue en 1972...

Anónimo dijo...

En ese disco de las Víctimas NO viene la canción de La Tamalera

Anónimo dijo...

Primero que nada te felicito por este magnifico blog, es como una biblioteca de asesinos. Sobre todo la forma que se redactan los casos es como si leyera un buen libro. Este caso en particular es el primero que no me hace pensar que poca que coraje (sobre todo cuando matan ninos). Esta mujer por el coraje de que le maltrataran a sus hijos y el maltrato fisico y emocional que pasaba hasta que estallo. No dejo de leer las biografias de estas personas tan crueles y dementes porque hay que estarlo para hacer cosas tan aberrantes sin ningun sentimiento de culpa.

Anónimo dijo...

creo que el maldito se merecia morir lástima que a ella la agarraron, aunque se arrepintio despues, pero eso no quita que el desgraciado ese la pago encima de que tenia a otra le robaba el dinero y le pegaba a sus hijos el merecia el sufrimiento que paso, o es que olvidan que ya antes estubo preso por maltratar a una niña "estupro" ese era una bestia el solito se busco su final...

Anónimo dijo...

S+olo un detalle, me gustariá que se pusiera en la medida de lo posible las fuentes de las ilustraciones y material de apoyo. En mi caso soy el autor de la ilustración de "Tamales, tamales", es mi abuelita y de hecho esa versión se obtuvo directamente de mi blog.
http://www.cgmodelers.com/blog/?p=15
Eduardo Altamirano
www.cgmodelers.com

Jesus Bross dijo...

Vaya, no sé a ustedes pero a mi me causó mucha pena el caso de esta señora, ya que se le condenó a la pena máxima cuando ella lo que hizo fue defender a sus hijos, ella se ganaba la vida honradamente para que un mal parido le arrebatase todo lo que ella ganaba.
Felicidades al blogger, me tiene fascinado con todas sus entradas e investigaciones.

Anónimo dijo...

Hola, aqui hay un error. En el capitulo de Mujeres asesinas, se basaron en el caso de "Emilia Basil, cocinera" siendo este un capitulo de la seria original argentina. Si acaso la manera de terminar con elcadaver porque los motivos no son los mismos. Saludos.

reiriel dijo...

Wow muy popular por aqui en México, lo que me asombra es que yo paso casi todods los dia por donde vendia los tamales

carlitros dijo...

Esta superchingon tu blog.Felicidades.

Anónimo dijo...

mmm... no sabia que los asesinos podian ser personas "celebres"

Ampersand dijo...

Una legendaria persona, en cuanto al método que utilizó para deshacerse de la evidencia y la leyenda negra respecto a la elaboración de sus tamales, pero ahí es donde viene una pregunta .... Si trabajaba bastante, cuál era la necesidad de sopotar a tamaño baquetón inútil, que la traía a malos tratos y golpizas a ella y a sus hijos ????

La codependencia es una situación muy difícil tante de explicar como de comprender, pero otorga las condiciones para que se perpetren atrocidades muy escalofrientes como la que acabamos de leer .... en cuanto a que si los asesinos son o no "célebres" (una leve respuesta al anónimo anterior) .... lo que es cierto es que trascienden por las acciones que cometieron movidos por diversas circunstancias, pueden ser explicados o colocados como ejemplos "de lo que no se hace" (moralmente hablando, lejos de filosofías, credos, idiosincracia y demás factores) .... Saludos !!!

Anónimo dijo...

porfavor publiquen la historia de luka magnota. Esta increible también. saludos

Oriana dijo...

Me disculpan pero no se por qe las mujeres mexicanas son tan idiotas.. Qe si les pegaba amis hijos, qe si no los dejaba comer, qe si me qitaba el dinero? Qe es esooo? Ta bien pues, hahahaha!!

gato dijo...

Se llama Tequixquiac, yo soy de ahí, esta mal escrito