Los Piratas: Mar de Sangre



"En un trabajo honrado lo corriente es trabajar mucho y ganar poco: la vida del pirata, en cambio, es plenitud y saciedad, placer y fortuna, libertad y poder".
Bartholomew Roberts (pirata galés)



El filósofo San Agustín de Hipona dijo alguna vez: "Si de los gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten, sino en bandas de criminales a gran escala? Y esas bandas ¿qué son, sino reinos en pequeño? Son un grupo de hombres, se rigen por un jefe, se comprometen en pacto mutuo, reparten el botín según la Ley por ellos aceptada. Supongamos que a esta cuadrilla se le van sumando nuevos grupos de bandidos y llega a crecer hasta ocupar posiciones, establecer cuarteles, tomar ciudades y someter pueblos. Abiertamente se autodenominan, entonces, ‘Reino’, título que a todas luces les confiere no la ambición depuesta, sino la impunidad lograda. Con toda profundidad le respondió al célebre Alejandro el Magno un pirata caído prisionero, cuando el rey en persona le preguntó: ‘¿qué te parece tener el mar sometido a pillaje?’ ‘Lo mismo que a ti el tener al mundo entero. Solamente que a mí, que trabajo en una ruinosa galera, me llaman bandido, y a ti, por hacerlo con toda una flota, te llaman Emperador. Si tuviera todos tus barcos, no me llamarías pirata… ¡Me llamarías Conquistador!’ Y Alejandro el Magno le concedió su libertad".




Los Piratas
La palabra "pirata" proviene del griego y su significado es "el que emprende", "el que intenta fortuna". Los piratas eran ladrones del mar que actuaban al margen de toda ley. Sus fines no eran políticos, buscaban su propio beneficio y no servían bajo ninguna bandera que no fuera la Jolly Roger (o bandera pirata), diseñada por Calicó Jack, uno de los primeros piratas, quien izó la insignia de la calavera por vez primera. Años después, el pirata Edward England la modificó.



Se puede decir que la historia de la piratería transcurre paralela a la historia de la navegación. Allá donde hubo barcos cargados de mercancías surgieron piratas dispuestos a tomarlas por la fuerza.



Se conocen incursiones de naves piratas desde los tiempos de la antigua Grecia. El más famoso y antiguo de los piratas fue un griego, cuyo nombre era Polícrates.



Polícrates, el pirata griego (click en la imagen para ampliar)


Vivía en la isla de Samos. Allí mandó levantar un hermoso palacio e hizo construir una gran flota de cien naves de guerra, con la cual asaltaba a otros barcos que llevaban oro y piedras preciosas.



Incluso la Roma republicana sufrió el pillaje de estos ladrones del mar. Cobró celebridad el romano Sexto Pompeyo, quien también moraba en una isla, ya que esta ofrecía un refugio natural ante los ataques de sus enemigos. Pero a Sexto Pompeyo se le ocurrió atacar una ciudad muy amada por los romanos. Entonces el emperador envió un fuerte ejército contra él, que lo derrotó y le quitó todas sus riquezas.



El pirata romano Sexto Pompeyo


A diferencia de lo ocurrido en los siglos posteriores, los piratas de la antigüedad no buscaban tanto joyas y metales preciosos como personas. Las sociedades de aquella época solían ser en su mayoría esclavistas y la captura de personas para ser vendidas como esclavos resultaba una práctica altamente lucrativa. Pero también se buscaban piedras preciosas, metales preciosos, esencias, telas, sal, tintes, vino y otros tipos de mercancías que solían transportarse en los barcos mercantes, caso de los fenicios.



Uno de los casos más conocidos de piratería contra las líneas de navegación lo protagonizó Julio César, que llegó a ser prisionero de los piratas cilicios (75 a.C.). Plutarco, en su obra Vidas paralelas, cuenta que el jefe pirata cilicio estimaba el rescate en veinte talentos de oro, a lo que el joven Julio Cesar le espetó: “¿Veinte? Si conocieras tu negocio sabrías que valgo por lo menos cincuenta”. El cautiverio duró 38 días, en los cuales el rehén les dijo a sus captores que, una vez libre, iba a buscarlos, capturarlos y crucificarlos. Los piratas se rieron de él y lo tomaron a broma; Julio César se rió también. Finalmente el rescate se pagó y el futuro cónsul de Roma fue liberado; cuando recobró la libertad organizó una expedición, pagada con su propio dinero, durante la que apresó a sus captores y los crucificó a todos.



Piratas cilicios


Pasaron muchos siglos y parecía que en el Mar Mediterráneo no habría ya piratas tan grandes y tan temibles como lo fueron el griego Polícrates y el romano Sexto Pompeyo. Surgieron otros muchos y muy pintorescos piratas. Como los vikingos, que navegaban en los temidos drakkar, barcos con forma de dragón entre los siglos IX y XI.



Los salvajes y majestuosos piratas vikingos


Los fenicios combinaban con frecuencia la piratería con otras actividades lícitas. La Liga Hanseática, constituida en el siglo XIII, fue creada entre otras razones para que sus miembros se defendieran entre sí contra los piratas del Mar del Norte y del Mar Báltico. Al mismo tiempo, los árabes practicaban la piratería en el Mediterráneo, como parte de sus guerras navales contra las naciones cristianas. Eran frecuentes los actos de pillaje y los secuestros para conseguir esclavos.



Piratería antigua (Cronología) (click en la imagen para ampliar)


En el siglo XVII la piratería argelina adquirió un gran desarrollo que perduró hasta el siglo XIX. También los terribles piratas chinos, que siempre acechaban las naves enviadas por el emperador del Japón.



Los temibles piratas chinos (click en las imágenes para ampliar)



Entonces apareció un joven robusto, de nariz recta y ojos penetrantes. Venía de Berbería, región ubicada en el norte de África. Era, pues, un pirata berberisco. Se llamaba Arudj. Robaba, asesinaba, torturaba e, incluso, llegó a correr una leyenda que hablaba de actos caníbales cometidos por sus hombres. Era poderoso y destructor. Pero en todo momento su brutalidad y su crueldad hacia los cristianos contrastó con el cuidado que procuraba a los musulmanes.



Arudj, el pirata Barbarroja (click en la imagen para ampliar)



A principios del siglo XVI, y teniendo bajo su control una flotilla de varios barcos, combinó el pillaje con el trasporte de mudéjares desde España hasta el norte de África. Así, por su bondad y su preocupación sus hombres comenzaron a llamarle por el sobrenombre de “Baba Arudj”, que significa literalmente “Papá Arudj”.



Pero los italianos no lo entendieron bien, y debido a la similitud fonética y la poblada barba pelirroja que lucía el berberisco, le otorgaron el apodo con el que pasaría a la posteridad: “Barbarossa”, el cruel pirata Barbarroja.



Era tan ambicioso y audaz, que se atrevió una vez a capturar dos naves llenas de preciosas mercancías enviadas por el Papa. Los cristianos juraron acabar con Barbarroja. Comenzaron entonces a perseguirlo por mar y tierra. Acorralado e intentando demorar el paso de sus perseguidores, sembró los caminos de oro y joyas. Pero sus enemigos no se dejaron engañar, y finalmente lo alcanzaron y lo mataron. Sin embargo, su nombre y apelativo entraron en la historia.



Barbarroja arrojando joyas durante su huida


Uno de los protegidos de Barbarroja era el temible Dragut, por quien incluso se pagó un cuantioso rescate al ser capturado por los europeos. Dragut fue el heredero espiritual de los antiguos piratas árabes.



El pirata Dragut (click en la imagen para ampliar)


Desde entonces, los piratas han abordado embarcaciones y todavía hoy asolan los mares cerca de Borneo y Sumatra. Sin embargo, las mejores páginas de su larga historia se escribieron en los siglos XVI y XVII, la Edad de Oro de la piratería. El capítulo más característico corresponde al desarrollado en el Caribe en ese periodo, episodio estrechamente relacionado con la historia de la presencia española en América.



El origen de la piratería en el Caribe hay que buscarlo en una famosa bula del Papa Alejandro VI, el año 1493, por la que se concedía a España y Portugal el derecho de posesión de las tierras que se iban descubriendo, tras la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo. Las posesiones españolas se situaban tras una línea trazada, cien leguas al oeste de las islas de Cabo Verde; los territorios situados al este de la citada línea serían de dominio portugués.




Francisco I de Francia protestó airadamente contra la partición hecha por la Santa Sede. Le contestó al Papa: "Quisiera ver el testamento de Adán, por el que se me excluye a mí de esa parte del mundo". Inglaterra, todavía sin Marina, no podía intervenir en el litigio, pero años más tarde diría el corsario Francis Drake: "Ninguna paz al otro lado de la línea".




Francia e Inglaterra quedaban, pues, al margen de las riquezas de América; y España, con una política equivocada, agravó más la situación cerrando el comercio del Nuevo Mundo a los extranjeros. Todo barco extranjero navegando por aquellas aguas sería considerado a partir de entonces pirata.



La primera nación en reaccionar fue Francia. Como Francisco I carecía de Marina, estimuló a los armadores particulares y hacia 1537 la zona del Caribe estaba infestada de piratas franceses.



Cazadores de Piratas (click en la imagen para ampliar)


Posteriormente, Inglaterra comenzó también a fijar su atención en América y, soñando con el botín, aparecieron los primeros piratas ingleses en el Caribe, bajo la protección de la reina Elizabeth. La mayoría eran nobles y si no lo eran, la reina les daba entrada en la nobleza.




Los Corsarios
En oposición, un barco corsario era aquel que navegaba a las ordenes de un rey y realizaba "actos de guerra" contra los intereses de un país enemigo (normalmente se trataba de debilitar su poder comercial y colonial). Los corsarios tenían en su poder documentos que autorizaban al barco a llevar a cabo tales actos. Dichos documentos recibían el nombre de "Letter of Marque" o "Patente de Corso". Los límites que planteaban estos documentos eran muy ambiguos y normalmente eran los capitanes corsarios y sus tripulaciones quienes decidían qué era lo que podían hacer y lo que no. Las “Patentes de Corso” eran entregadas por un rey, aunque lo más habitual en la práctica era que éste delegara en un gobernador.



Patentes de Corso




En tiempos de guerra, incluso podía llegarse al extremo de organizar expediciones corsarias contra los intereses de una potencia hostil. Cuando esto sucedía, los capitanes y tripulantes de las embarcaciones corsarias estaban obligados a entregar todo el botín a excepción de una pequeña parte (que podía ser un quinto o incluso más).



Barcos piratas (click en las imágenes para ampliar)



Cuando los barcos corsarios no formaban parte de ninguna misión de la Corona, solían atacar cualquier buque cuya bandera no fuera la suya, comportándose como piratas, pero aún conservando los derechos de navegar en corso. El botín que conseguían de esta manera era para ellos, aunque estaban obligados a entregar una parte al gobernador colonial que procediese.



Los barcos corsarios podían considerar como puertos seguros aquellos que perteneciesen al país bajo cuya bandera hacían el corso, gozando además de su protección.



Lady Killigrew (click en la imagen para ampliar)


Los corsarios no podían ser colgados por practicar la piratería porque gozaban de un "permiso" expedido por la Corona. Evidentemente, un corsario apresado por el enemigo no podía confiar mucho en este punto, pues era costumbre colgar a los corsarios enemigos.



Thomas Cavendish (1555-1592) fue un corsario inglés que nació en Trimley St. Martin cerca de Ipswich, Suffolk, Inglaterra. Era descendiente del noble inglés Roger Cavendish. Thomas Cavendish fue conocido como "El Navegante". Se unió a Sir Richard Grenville en su expedición a Virginia en 1585, dando la vuelta al mundo poco después que Francis Drake. En 1587 entra al Estrecho de Magallanes, llevándose al último sobreviviente que aceptó ser rescatado del asentamiento Rey Don Felipe, rebautizándolo como Puerto del Hambre. Utilizó bahías chilenas como Algarrobo o El Quisco para guarecerse y reabastecerse. Viajó con dos japoneses, que se conocen solo por sus nombres cristianos, Christopher y Cosmas, quienes fueron los primeros japoneses en casi circunnavegar el globo terráqueo. Cavendish fue elevado a la categoría de Caballero por la Reina Isabel I.



Thomas Cavendish "El Navegante"


Sir Francis Drake (Crowndale, Inglaterra; 1543 – Portobelo, Panamá; 28 de enero de 1596) fue comerciante de esclavos y saqueador inglés, aunque era más conocido como corsario. A pesar de existir una tregua formal entre las coronas de España e Inglaterra, durante aquella época los incidentes armados entre ambas potencias marítimas se volvieron más violentos y frecuentes, hasta que finalmente desembocaron en el desastre inglés de San Juan de Ulúa (1568), cuando una flotilla inglesa dedicada al saqueo de puertos y navíos españoles en América, que estaba al mando de John Hawkins y Francis Drake, fue interceptada por la Flota Española en Nueva España y destruida en un ataque sorpresa. Este acto de lucha antipirata casi le cuesta la vida al propio Drake.






Francis Drake (click en la imagen para ampliar)


Desde ese día, Drake, dolido por la derrota, y en lugar de escarmentar, estuvo en pie de guerra contra el Imperio Español por el resto de su vida. En cierta ocasión, el embajador de España pidió a la reina de Inglaterra la ejecución de Francis Drake, después de que éste asaltara diversas plazas. En respuesta, la reina Elizabeth esperó en el Támesis al marino... para armarle allí mismo caballero.



Acompañado, según cuenta la leyenda, de una tripulación formada por franceses y esclavos africanos, consiguió una inmensa fortuna en oro pero, según el propio Drake contaba, tuvo que dejar atrás un importante botín en plata, ya que era demasiado pesado para llevarlo de regreso a Inglaterra (existe la leyenda del Tesoro de Guayacán, que cuenta que este tesoro fue ocultado en Guayacán, Coquimbo, Chile).



John Hawkins (click en la imagen para ampliar)


Durante esta expedición a Nombre Dios, Drake trepó un inmenso árbol en el istmo de las montañas de Panamá y así se convirtió en el primer inglés en ver el Océano Pacífico. Antes de saquear Valparaíso junto a su fiel primer oficial Eduardo Galaz, un joven marinero que conoció a Drake en Arica, se reabasteció, como todas las expediciones, en las bahías de Algarrobo y El Quisco.



Cuando Drake volvió a Inglaterra el 9 de agosto de 1573, los escasos treinta marineros que le acompañaban eran todos ricos de por vida. La reina Elizabeth, que patrocinaba a otros piratas, también patrocinó sus expediciones e incursiones, a pesar de que había firmado una tregua temporal con España, por lo que no reconocía oficialmente los actos de Drake pero se beneficiaba de ellos.



Placa conmemorativa colocada por Francis Drake


El 20 de junio de 1578 anclan en la Bahía de San Julián. Previamente, reconocen las costas patagónicas hasta el Estrecho. Al encontrarlo cubierto de nieblas regresan a Puerto Deseado, donde permanecen dos semanas, trabando amistad con los patagones.



Fue el primer inglés en cruzar el estrecho de Magallanes y el primer inglés en dar la vuelta al mundo (1580). A raíz de esto inició una campaña propagandística para hacer ver que él había sido el primer hombre en circunnavegar la Tierra exhibiendo en su escudo de armas la leyenda Tu primus circumdedisti me e ignorando por completo que el español Juan Sebastián Elcano había logrado la hazaña iniciada junto a Magallanes casi sesenta años antes.



Sus actos de latrocinio llegaron al extremo de pretender ser el primero en descubrir que Tierra del Fuego no era parte del continente, sino un archipiélago. Para su desgracia numerosos documentos de navegantes españoles prueban que esta fue solo otra de sus ególatras pretensiones. Además de esto, puso su nombre a lo que hoy se conoce mayoritariamente como Pasaje de Drake, a pesar de que el explorador español Francisco de Hoces había descubierto ese estrecho llamado Mar de Hoces mucho antes, en 1525.



Francis Drake no luchó contra la Armada Invencible que intentaba invadir Inglaterra en 1588. Una leyenda inglesa cuenta que Drake jugaba a los bolos en Plymouth cuando recibió noticias de que la flota española se acercaba, a lo cual repuso que primero terminaría la partida y luego derrotaría a los españoles. Finalmente Drake huyó de la batalla. En un viaje a Portugal para liberarla de la ocupación, y temerosa la corona inglesa de la recuperación de la Armada Española tras el regreso de no menos de setenta buques de la Invencible, Drake ataca La Coruña en lo que fue conocido como la "Contraarmada" de 1589, aunque no consigue desembarcar ni saquearla, destacando la figura de María Pita en la heroica defensa y sufriendo los ingleses unas 12.000 bajas y la pérdida de 20 naves. Fracasa en iniciar la revuelta de los portugueses contra Felipe II.



Al no conseguir ocupar Lisboa, Drake se embarca en una larga y desastrosa campaña contra la América española, en la que sufre varias derrotas consecutivas. También asalta las islas San Juan de Gaztelugache e Ízaro en el mar Cantábrico español. Cuando cumple con el encargo de atacar Puerto Rico, los artilleros españoles del castillo de El Morro alcanzan el puente de su barco, pero Drake sobrevive. Poco después, atacó de nuevo San Juan de Puerto Rico, volviendo a ser derrotado.



Ante las grandes pérdidas económicas y humanas de su campaña contra puertos fortificados españoles, decidió probar suerte con poblaciones desprotegidas, aunque en esto tampoco le fue mucho mejor, ya que finalmente murió a manos del almirante asturiano Méndez de Cancio en la bahía de Portobelo, en Panamá. Los ingleses suelen decir que murió de disentería, pero ha sido confirmado que es una hipótesis incorrecta. Habiendo bajado a tierra con una treintena de hombres para asaltar una ilustre hacienda, fue atravesado por la espada de Méndez de Cancio, cuyos hombres acabaron con todos los ingleses, salvo uno que fue dejado libre para que informara a los navegantes del Golden Hind de la muerte de su capitán. Tras su muerte, las campanas de las iglesias de Castilla repicaron como símbolo de celebración. Miguel de Cervantes y Francisco Quevedo dedicaron versos a la muerte del más innoble enemigo de Felipe II.



Muchos se convirtieron en piratas durante el periodo en el que España e Inglaterra firmaron la paz tras años de guerras. Los principales blancos de los ataques piratas eran mayoritariamente los barcos (y también los asentamientos coloniales) de bandera española o portuguesa.



Pasiones en alta mar (click en la imagen para ampliar)


Es lógico que así fuera, puesto que eran precisamente esos dos países quienes monopolizaban el comercio entre Europa y el Nuevo Mundo. Sus buques cargados del oro y la plata de Las Indias eran un suculento bocado para los piratas. Pero ninguna bandera estaba a salvo de “los salvajes perros del mar”, como les llamaban las crónicas de la época.



Sir Walter Raleigh (click en la imagen para ampliar)


Los reyes europeos trataron de luchar contra los piratas fletando barcos bien armados y equipados. Irónicamente, cada vez que se daba a un capitán el mando de un buque bien pertrechado, se le estaba invitando a establecerse por su cuenta y a convertirse en aquello contra lo que se pretendía que luchase.




Tan famosos son los castigos de los piratas, como crueles eran todos ellos. Las mujeres eran sus esclavas sexuales; son famosas las violaciones multitudinarias: una mujer era desnudada, atada a un mástil de espaldas, de pie, y luego violada vaginal y analmente por toda la tripulación de un barco, sin interrupción, a veces hasta dos o tres veces por día. Los piratas hacían fila para ir pasando, durante horas enteras, a violar a la víctima. La mujer moría en medio de terribles hemorragias. También acostumbraban jugarse a las mujeres a los dados o prestarle las esclavas conseguidas en las incursiones, a sus amigos. La excepción era cuando un pirata se enamoraba de una mujer y la convertía en su esposa.



Uno de los peores castigos era pasar a alguien por la quilla. Sobre la cubierta de la nave se ataba una cuerda al prisionero por una de sus puntas. La otra punta era introducida en el agua y llevada al lado contrario por debajo del barco. Una vez esta punta estaba en cubierta, el prisionero era atado de nuevo con ella. Para evitar que el condenado tragara agua se introducía una porción de grasa por su boca. Cuando se ordenaba la ejecución, el reo era elevado por los pies y dejado caer al mar por un lado mientras un grupo de hombres tiraba de la cuerda por el lado contrario, arrastrando así al prisionero por debajo del casco del buque hasta que volvía a ser izado por la banda contraria. La operación se repetía tres veces. Además de la enorme angustia que suponía la asfixiante carrera, el castigo se agravaba con el hecho de ser arrastrado sobre el casco del barco completamente cubierto de moluscos y cabezas de clavo que cortaban el cuerpo del desgraciado.



El Castigo de la Quilla


Otro duro castigo era el maroon. Consistía en abandonar a alguien en un islote o isla desierta apartada de las rutas de navegación. Se le desembarcaba junto con un poco de agua, un arma de fuego, unas pocas balas y un poco de pólvora. El abandonado generalmente moría así de hambre, o de herida de bala, o ahogado al subir la marea si se encontraba en un pequeño islote.



El maroon


Célebre era también “La Colgadera”. Se ataba al prisionero por los pies y se le suspendía desde la barandilla del buque, para soltarlo hasta caer al mar, arrastrándolo a medida que el barco avanzaba. Este castigo se realizaba por horas, izando y soltando sucesivamente al reo y generalmente, cuando se decidía tirar al mar al prisionero para ejecutarlo, éste ya estaba muerto.



Juicio pirata


El castigo más conocido era hacer caminar al condenado sobre una tabla clavada a la popa del barco, mientras los piratas lo picaban alegremente con la punta de las espadas, hasta que caía al mar, generalmente infestado de tiburones. La sangre brotada de las pequeñas heridas causadas por los aceros, atraía de inmediato a los escualos y el hombre era devorado vivo.



Caminata sobre el tablón


Pese a la leyenda creada por la literatura y el cine, y con la única excepción del Capitán Kidd, los piratas no enterraban sus tesoros. Arriesgaban la vida para conseguir el botín y se guardaban mucho de dejarlo enterrado en algún lugar donde cualquiera lo podría encontrar. Normalmente, dilapidaban sus ganancias en el menor tiempo posible o hasta que pudieran emprender una nueva expedición.



La disciplina corsaria (click en la imagen para ampliar)


Antes de zarpar quedaba fijado cual sería la parte proporcional del botín que correspondería a cada uno, siempre en función de su rango en la expedición. Quedaba claramente establecido que, una vez conseguido, el botín sería puesto en común para proceder al reparto. Se estipulaban duros castigos para aquellos que osaban quedarse alguna parte para sí y eran descubiertos.



También se preveían premios para el primero en avistar una presa o el primero en pisar el barco abordado. Normalmente, el premio era la posibilidad de elegir una pieza del botín. Las pistolas eran la pieza más codiciada por su valor en combate.



Los piratas confeccionaron mapas de nuevos territorios, expandieron las rutas de comercio, descubrieron buenos puertos y establecieron los primeros contactos con los pueblos nativos de diversas tierras.



Pese a ser delincuentes, ayudaron verdaderamente a las naciones europeas a explorar el continente americano antes de que los europeos tuvieran los recursos económicos suficientes como para explorarlas por sí solos.




Los Bucaneros
Con este término se empezó a conocer a ciertos colonos franceses que se habían establecido en la parte occidental de La Española (actual Haití). Recibían el nombre de “bucaneros”, derivado de la palabra india "bucan", con que designaban los indios el lugar donde ahumaban la carne, quemando leña verde bajo unos palos en forma de parrilla, que recibían el nombre de "barbacoa". En aquella parte desocupada de la isla (la parte oriental la ocupaban los españoles), se habían reproducido extraordinariamente toros y vacas, y los bucaneros se dedicaban a cazarlos para vender luego sus pieles y la carne ahumada a los barcos, que sabían apreciar el sabor y la durabilidad de las carnes bucaneras.



Mapa de La Española


Los bucaneros vivían en la más salvaje libertad; nadie les mandaba, ni reconocían autoridad alguna. Esto atrajo a todo tipo de gente: proscritos, fugitivos, esclavos, indios rebeldes, desertores, perseguidos por la religión, etc. El número de bucaneros fue en aumento y en 1620 empezaron a ser perseguidos por los españoles. Decidieron arriesgarse a cometer pequeñas correrías marítimas y tomaron como base de operaciones la Isla de la Tortuga, próximo a La Española.



Mapa de la Isla de la Tortuga


La Isla de la Tortuga es una isla al noroeste de la actual Haití. Es una pequeña isla de 220 km2 y fue la más importante y célebre base de los bucaneros franceses, sede de "La Cofradía de los Hermanos de la Costa". La aceptación de Le Vasseur como gobernador de la isla, y la toma de conciencia de su importancia real, les llevó a asociarse en la célebre reunión que dio origen a los filibusteros.



La Isla de la Tortuga, llamada así por su forma




Los Filibusteros
Como en la Isla de la Tortuga no había caza, los bucaneros se encontraron ante un dilema para poder subsistir: o bien iban en canoas a La Española para cazar, o tenían que dedicarse a la piratería. A los que prefirieron esto último se les llamó filibusteros. La palabra “filibustero” proviene del holandés "Vrij Buiter" ("el que va a la captura de botín", en inglés "freebooter").



Después de la dura lección que habían recibido al ser arrojados de La Española, los freebooter comprendieron que era preciso unirse si querían hacer frente a posibles contingencias. Acostumbrados a vivir con absoluta independencia, no permitieron que los rigieran leyes o códigos. Nació así una de las asociaciones delictivas más temibles: "La Cofradía de los Hermanos de la Costa".



No se conoce quién dio nombre a "La Cofradía de los Hermanos de la Costa", ni tampoco quién la fundó. Lo único que se sabe es que empezó a existir después de que fueran expulsados los bucaneros de La Española en 1620.



Como toda sociedad, tenía sus leyes, pero no eran leyes escritas. Era más bien un acuerdo general al que todos se sometían precisamente para proteger su libertad individual. Estaban ligados únicamente por la conciencia de su hermandad. No había ni jueces ni tribunales, únicamente una asamblea formada por los más viejos filibusteros.



Las normas principales eran cuatro:

- Se prohibía todo prejuicio de patria o de religión.

- Quedaba prohibida la propiedad individual. Esto se refería a la propiedad de tierra en la isla.

- La Cofradía no podía inmiscuirse en la libertad personal de cada uno. Las cuestiones individuales se resolvían personalmente. No se obligaba a nadie a partir en una expedición pirata. Se podía abandonar la Hermandad en cualquier momento.

- No se admitían mujeres blancas libres en la isla. La prohibición se refería exclusivamente a éstas y se adoptó para evitar riñas, discusiones y odios. Sólo podían vivir en la isla las mujeres negras y las esclavas.



Todos los "hermanos" eran iguales entre sí e incluso disponían de una "Tabla de Indemnizaciones" para compensar a quienes resultaban lisiados; por ejemplo: "El que pierda una parte de brazo o pierna en un combate recibirá 400 piezas de a ocho; si pierde el miembro entero, 800".



Una pieza de a ocho


Era tal la fraternidad existente entre los Hermanos de la Costa que, antes de entrar en combate, cada bucanero o filibustero se hermanaba con un compañero y en el caso de que uno resultase muerto en la lucha, el otro se convertía en su "heredero". Los filibusteros atacaban barcos de cualquier nacionalidad, aunque una vez más serían los españoles las presas más buscadas. Utilizaban mayormente pequeñas embarcaciones, muy ligeras y maniobrables, y con frecuencia eran financiados y apoyados extraoficialmente por potencias europeas, con intereses en mermar el comercio del enemigo. Se concentraron mayormente en torpedear el comercio entre las colonias y se cuentan auténticas hazañas de barcos filibusteros con escaso armamento y poca tripulación, que apresaron galeones cargados de oro y con un poder artillero sobrecogedor.



Filibusteros celebrando



Los Engagé
Palabra francesa que significa "enganchado". Un engagé era un hombre libre que firmaba un contrato por tres años en el que se obligaba a trabajar como siervo para un tercero, en condiciones similares a la esclavitud. Solía ocurrir que durante los dos primeros años de contrato, sus condiciones de trabajo eran buenas, pero, con frecuencia, eran sometidos a un durísimo trato durante su última etapa de compromiso obligándoles a reengancharse a cambio de mejorar su situación. Muchos de ellos terminaban siendo usados como piratas.



Ejecución de piratas alemanes


Otros piratas famosos fueron Henry Every, Olivier van Noort, John Oxenham, John Clipperton, Benito Soto Aboal, Lope de Aguirre, Víctor Barbazán, Bernardo de Talavera, Jacob Clerk “El Ermitaño”, William Walker, Willian Dampier, Roberto Cofresí, Hendrick Brouwer, Samuel Bellamy, Louis Michel Aury, Enrique Bucardo, Bartholomew Sharpe, Thomas Tew, Wodes Rogers y Mateo Mainery.



Henry Every


Uno de los piratas más célebres fue Henry Morgan (Gales, 1635 - Port Royal, 1688), quien nació en una familia de tradición militar. A los diecinueve años se embarcó como subalterno en la desastrosa expedición del Western Design, quedándose en Jamaica. La primera acción que lideró fue el asalto a Puerto Príncipe, en abril de 1668, y después los asaltos a Portobello, Maracaibo, la recuperación de Santa Catalina (Providencia) y finalmente el saqueo de Panamá, en enero de 1671.



Henry Morgan (click en la imagen para ampliar)


Detenido a su llegada, fue trasladado a Londres en agosto de 1672, aunque no llegó a ser juzgado. Nombrado Caballero, regresa a Jamaica dos años más tarde, como Teniente de Gobernador de Lord Vaughan, ocupando el cargo hasta su destitución en 1678. Ocupó la plaza de Gobernador Interino durante algunos meses de 1681.



Vivió sus últimos años al frente de una plantación, dedicado a alternar con lo mejor de la sociedad jamaiquina. Curiosamente, murió de hidropesia en 1688. Fue inmortalizado en la novela El Corsario Negro, de Emilio Salgari.



Jean David Nau, "L'Olonnois" ("El Olonés") nació en Sables d' Olonne 1630 y murió en 1669. A la edad de veinte años viajó al Caribe como engagé, fue bucanero en La Española y finalmente filibustero en la Hermandad de la Costa. Se destacó especialmente por su extrema crueldad con los prisioneros. Se dirigió a Campeche donde naufragó y tras muchas vicisitudes logró regresar a La Isla de la Tortuga. En 1668 capturó una fragata junto a Cayo Fragoso en Cuba, pasando a cuchillo a todos sus tripulantes. Se asoció con Miguel el Vasco y otros filibusteros, con quienes atacó Maracaibo y Gibraltar en 1668, tomando un importante botín y realizando toda clase de barbaridades con los vecinos.



El Olonés (click en la imagen para ampliar)


De regreso planeó tomar Nicaragua, pero las corrientes le llevaron a Honduras, donde asaltó y tomó Puerto Caballos. Tras muchas deserciones quedó con un solo barco con el que fue a parar al Darién. Los caníbales de la zona lo capturaron y lo devoraron vivo: contempló hasta la muerte cómo los antropófagos se iban comiendo cada parte de su cuerpo. El Olonés también quedó inmortalizado como compañero del Corsario Negro y de Morgan, en la saga de Emilio Salgari.



William "El Capitán" Kidd (22 de enero de 1645 – 23 de mayo de 1701) es a menudo recordado como un pirata cruel y sanguinario. De hecho, él, junto a su tripulación, ha sido acusado de todos los crímenes que la tradición atribuye a las historias de piratas. Quizás ha alcanzado más fama en canciones, historias y leyendas que ningún otro pirata de los Siete Mares.






William “El Capitán” Kidd


Se dice que fue el único pirata que enterró su tesoro en un islote, creando un mapa lleno de claves secretas para llegar a él, y que tras enterrar el cofre lleno de oro, Kidd asesinó a los dos piratas que lo ayudaron. Sin embargo, algunos registros históricos ponen esta leyenda en duda, puesto que hay evidencias de que Kidd actuó bajo patente de corso, la cual le fue otorgada, según lo que se ha cree tras la investigación del documento, por Guillermo III de Inglaterra.



Tras un juicio por piratería, durante el cual se declaró inocente, el capitán Kidd, Nicholas Churchill, James How, Gabriel Loff, Hugh Parrot, Abel Owen y Darby Mullins fueron ejecutados en el muelle de ejecuciones, y después colgados en cadenas, a cierta distancia unos de otros, sobre el río, donde sus cuerpos permanecieron expuestos durante muchos años.



El Capitán Kidd en su barco


Edward Teach "Blackbeard" (Barbanegra) (Bristol 1680 - 1718). Fue quizás el más famoso de los piratas. Su verdadero nombre era Edward Drummond y usaba el nombre de Edward Teach antes de dedicarse a la piratería. Su barco "Queen Anne´s Revenge" fue robado a los franceses. Llevaba una enorme barba negra adornada con cintas. Antes de una batalla, ataba mechas lentas a su sombrero, las cuáles dejaban una estela de humo negro, aterrorizando a sus enemigos. Portaba además ocho pistolas en combate, bien cargadas y colocadas en sendas cartucheras cruzadas sobre su pecho.



El pirata Barbanegra (click en la imagen para ampliar)


Barbanegra trataba a los prisioneros salvajemente: los torturaba y asesinaba sin piedad alguna, lo cual hacía que su fama creciera. Su actividad duró solamente dos años. En 1718, el gobernador de Virginia ofreció una recompensa por él vivo o muerto.



El teniente Robert Maynard de la Royal Navy, lo persiguió con dos barcos y lucharon mano a mano sobre cubierta. Murió con veinte heridas de machete y cinco disparos de pistola. Maynard le cortó la cabeza, la colgó en su barco y regresó por la recompensa.



Bartholomew Roberts (1682-1722) nació en Gales. Su verdadero nombre era John Roberts y fue conocido como "Black Bart"; algunos otros lo llamaban “Bartolomé el Bello”.




Bartolomé el Bello (click en la imagen para ampliar)


Fue uno de los piratas de más éxito. Era alto, muy guapo y vestía elegantemente; llevaba al cuello una cadena de oro con una cruz de diamantes y lucía un sombrero ancho con una pluma roja.



En junio de 1719, el barco en que viajaba fue capturado en Gahna por Howell Davis, a quien se unió y a quien sucedió por elección como capitán cuando Davis cayó muerto por el gobernador de Isla Príncipe. En 1720 capturó al gobernador de Martinica y lo colgó del mástil. La bandera que eligió lo muestra vengándose de las islas de Barbados y Martinica (con un pie sobre el cráneo del gobernador de Barbados y con el otro pie sobre el de Martinica).



Howell Davies


Al desembarcar en un pueblo, Bartolomé el Bello hacía desfilar a sus compañeros por las calles principales. Luego entraba él y se hacía entregar las llaves de la ciudad, como si en verdad fuese un huésped de honor o un invitado especial. Finalmente, capturaba a los hombres más fornidos y los obligaba a convertirse en piratas.



Su carrera duró cuatro años y terminó por un balazo que recibió de un soldado inglés en el cuello el 10 de febrero de 1722. Su tripulación arrojó su cuerpo al mar antes de rendirse para impedir que cayera en manos de los británicos. Cuando Bartolomé el Bello murió, su cuerpo vestido de púrpura y encajes fue arrojado al mar. Así lo había ordenado él, que fue el más elegante de los piratas.



Stede Bonnet (c. 1688 – 10 de diciembre de 1718) fue un pirata barbadense de principios del siglo XVIII, conocido como "El Pirata Caballero" debido a que era un terrateniente de moderada riqueza antes de introducirse en el mundo de la piratería. Bonnet nació en una acomodada familia inglesa residente en la isla de Barbados y heredó el patrimonio familiar tras la muerte de su padre en 1694. En 1709 se casó con Mary Allamby y se involucró hasta cierto punto con la milicia. Debido a problemas matrimoniales, y a pesar de su falta de experiencia como marino, Bonnet decidió dedicarse a la piratería en el verano de 1717. Compró un barco de vela, el cual bautizó con el nombre de Revenge (Venganza), y viajó con su tripulación a lo largo de la costa este de Estados Unidos, capturando navíos y quemando otros barcos barbadenses.



Stede Bonnet "El Pirata Caballero"


Bonnet se hizo a la mar rumbo a Nassau, Bahamas, pero resultó seriamente herido en route durante un encuentro con un navío de guerra español. Tras su llegada a Nassau Bonnet conoció al famoso pirata Barbanegra. Incapaz de liderar a su tripulación, Bonnet cedió temporalmente el mando de su barco a Barbanegra. Antes de separarse en diciembre de 1717, Barbanegra y Bonnet capturaron y saquearon barcos mercantes. Después de que Bonnet no consiguiera capturar al Protestant Caesar, su tripulación le abandonó para unirse a Barbanegra a bordo del Queen Anne's Revenge.



Bonnet se quedó en el barco de Barbanegra como invitado, y no volvió a capitanear una nave hasta el verano de 1718, cuando fue indultado por el gobernador de Carolina del Norte, Charles Eden, y obtuvo una patente de corso que le autorizaba a saquear los barcos españoles. Bonnet estuvo tentado de retomar la piratería, pero no quería perder su indulto, así que adoptó el pseudónimo de "Capitán Thomas" y cambió el nombre de su barco por el de Royal James. En julio de 1718 había vuelto a ser un pirata. En agosto de 1718 Bonnet ancló el Royal James en un estuario de Cape Fear River con el fin de repararlo.



A finales de agosto el Coronel William Rhett, con la autorización del gobernador de Carolina del Sur, Robert Johnson, lideró una expedición naval contra los piratas emplazados en el río. Los hombres de Rhett y de Bonnet lucharon durante horas, pero los piratas, superados en número, acabaron rindiéndose. Rhett les arrestó y les llevó a Charleston a principios de octubre. Bonnet escapó el 24 de octubre, pero volvió a ser capturado en la Isla de Sullivan. El 10 de noviembre Bonnet fue llevado a juicio y declarado culpable de dos actos de piratería. El juez Nicholas Trott le sentenció a muerte. Bonnet escribió al gobernador Johnson pidiéndole clemencia, pero Johnson respaldó la decisión del juez, y Bonnet fue colgado en Charleston el 10 de diciembre de 1718.



La ejecución de Stede Bonnet


Laurens de Graff “Lorencillo” fue un filibustero holandés. Su apodo se debía a su baja estatura. Fue abordado por dos naves corsarias, cuyos capitanes le ofrecieron que se uniera a la filibustería, y así le perdonarían la vida. El más destacado de sus asaltos fue el realizado a Veracruz, en compañía de Michel de Grammont; sitió el puerto en dos ocasiones, lo que motivó que se amurallara la ciudad y se construyera la Fortaleza de San Juan de Ulúa para defender Veracruz de los ataques piratas; también se trasladó todo el comercio y el gobierno a la cercana ciudad de Xalapa. También asoló la ciudad de Campeche.



El filibustero Lorencillo


Charles Vane es conocido en la historia de la piratería por sus muchas acciones notables, así como por ser el maestro de Jack Rackham, “Calicó Jack”. Debió de iniciar su carrera poco después de la Guerra de Sucesión española, pues en 1718 el gobernador de Bermuda declaró que el cruel Vane había colgado de la nariz a varios marineros ingleses, hasta que murieron. Otro marinero afirmó el mismo año que Vane había capturado el mercante en el que viajaba, siendo torturado para que revelase el lugar donde se había escondido la plata que transportaba: según su testimonio, Vane le puso cerillas encendidas en los ojos y una pistola en la boca. Tal parece que Vane practicaba los procedimientos inquisitivos de los viejos filibusteros.



Charles Vane


El 26 de junio de 1718 se encontraba en Nueva Providencia, cuando el nuevo gobernador de las Bahamas, Woodes Roggers, publicó el indulto real para quienes se presentasen a las autoridades y renunciasen a la piratería. Vane contempló asqueado la mansedumbre de algunos compañeros. Mandó soltar amarras, incendiar un buque que había apresado y largar velas para salir de Providencia por un canal desguarnecido. Una vez en el mar, continuó con la vida que siempre había llevado.



Sus hazañas fueron incontables. En Barbados abordó dos mercantes, uno de ellos de gran porte. Tras abordar la embarcación, fue a las Islas del Viento, lugar en el cual apresó otro mercante español que iba a La Habana. Más tarde estuvo en la costa de North Caroline, asaltando toda clase de embarcaciones. Volvió a Curaçao a tiempo para apoderarse de un gran bergantín que llegaba procedente de Guinea con noventa esclavos. Parte de sus tripulantes se le unieron, Jack Rackham entre otros, quien se convirtió en el mejor alumno de Vane. Robert Johnston, gobernador de Charleston, se hartó de los latrocinios de Vane y mandó dos buques de guerra en su persecución, mientras este proseguía con su labor de capturar cuanto mercante francés, español e inglés se topaba en su camino.



El 16 de diciembre de 1719, Vane se hallaba en Honduras y vio venir hacia él un buque de la armada real inglesa, el Pearl, mandado entonces por Charles Rowling. El capitán pirata ordenó desplegar bandera negra y tocar zafarrancho de combate. Disparando los cañones, tuvo el atrevimiento de aproximarse al navío inglés y lo abordó. El combate fue feroz, seguido de una espantosa carnicería. Finalmente, remolcó la nave apresada hasta la isla de Guanaja, donde celebró una gran bacanal ridiculizando al monarca inglés. Sus días estaban contados. Poco después fue apresado en la misma costa hondureña por un buque de guerra mandado por el capitán Holford, un antiguo filibustero arrepentido. Vane fue llevado a Jamaica. Se le juzgó el 22 de marzo de 1720 y se le condenó a muerte. La sentencia se cumplió a la semana siguiente. Pero su discípulo, Jack Racham “Calicó Jack”, seguiría sus enseñanzas.



La captura de Charles Vane


Jack Rackham (16?? - 1720), inglés conocido como “Calicó Jack” o “Jack el Calicó”, nació en algún momento durante el siglo XVIII. Se ganó su sobrenombre por las coloridas ropas de calicó que llevaba, pero fue más famoso por llevar a bordo a dos de las más célebres mujeres piratas: Anne Bonny y Mary Read.



Jack Rackham: “Calicó Jack” (click en la imagen para ampliar)


Jack Rackham había sido el contramaestre del capitán de piratas Charles Vane. Posteriormente a la ejecución de su maestro, Rackham decidió aceptar una oferta de perdón real y navegó hacia el puerto de Nueva Providencia.



Anne Bonny fue hija ilegítima de un importante abogado irlandés, William Cormac y de la criada de la familia, Mary Brennan. En 1698, después del escándalo, sus padres marcharon a Charleston, donde su padre ejerció como abogado y se convirtió en un rico comerciante. El temperamento de Anne era bien conocido y se cuenta que apuñaló a una chica con un cuchillo de carnicero. Contrajo matrimonio con James Bonny, un cazador sin fortuna quien la llevó a las Bahamas como pirata después de que su padre la desheredara. James se convirtió en un informador del gobernador Woodes Rogers en su lucha contra los piratas. Anne le abandonó por Jack Rackham.



Anne Bonny


Rackham invirtió mucho de su pillaje en ella. Posteriormente, Rackham se unió a la tripulación del capitán Burgess, antiguo pirata, quien en esa época era corsario en el Caribe, buscando barcos españoles. Cuando la relación entre Jack Rackham y Anne Bonny se hizo pública, el gobernador de Nueva Providencia los amenazó con azotar a Anne por adulterio. Antes de dejar a Bonny para ser castigada, la pareja convino en hacerse con una tripulación y robar un navío. Temiendo que la tripulación se negase a compartir el viaje con una mujer, Anne se vistió como un hombre y adoptó el nombre de “Adam Bonny”, convirtiéndose en un miembro respetado de la tripulación y luchando al lado de sus compañeros masculinos en muchas escaramuzas.



Después de que se enviasen varios barcos armados desde las Bahamas para capturarles, Rackham y algunos de sus tripulantes fueron obligados a huir. Posteriormente fueron capturados por un barco español, pero consiguieron escapar navegando alrededor de Jamaica, tomando el control de varios cargueros de pesca y de un bergantín.



La huida de Calicó Jack y su amante


El gobernador decidió capturar a Rackham y envió en su búsqueda al capitán Barnet, famoso cazador de piratas, quien los siguió y capturó. Por esa época, Rakham adoptó el sobrenombre con el cual pasaría a la posteridad: “Calicó Jack”.



Pero aún más importante era que había diseñado una bandera especial para su barco: una calavera blanca cruzada por dos sables del mismo color, sobre un campo negro. Con el tiempo, esa bandera sería adoptada por los piratas de todas las épocas como su insignia. Años después, los sables serían sustituidos por dos tibias, pero la calavera y lo negro del pabellón siempre persistirían.



La famosa bandera diseñada por Calicó Jack


Calicó Jack acogía a marineros de barcos capturados como tripulación forzosa para sus barcos. Un joven marinero capturado llamado Mark Read resultó ser una joven inglesa llamada realmente Mary Read. Rackham permitió a Mary continuar con su disfraz y unirse al grupo. Mary Read (1684-1721) era hija ilegítima y su madre la vistió de chico para que un día pudiera ser su heredera, haciéndola pasar ante sus familiares como su hijo que había fallecido. Entró al servicio del rey como grumete y sirvió más tarde en la infantería y como dragón en la Guerra de la Sucesión española. Se enamoró de un compañero de tienda y marcharon a Holanda en 1698.



Mary Read revelando su verdadera identidad a un enemigo


Después de la muerte de su marido a causa de unas fiebres, volvió a vestirse de hombre y se enroló como marinero en un barco holandés. En 1709, Mary Read y otras mujeres escribieron una carta a la reina Ana de Inglaterra suplicando el perdón para sus maridos. El suyo estaba prisionero en Inglaterra. Su marido fue ahorcado y ella volvió a enrolarse. Tenía 25 años.



En octubre de 1720, su barco fue atacado por los británicos mientras los piratas estaban borrachos. Mary se enfrentó a los piratas matando a uno mientras gritaba que se levantaran y lucharan como hombres.



Anne Bonny y Mary Read


Al mismo tiempo, “Calicó Jack” se volvió un asesino sanguinario. Gustaba de atravesar a sus enemigos con su sable y su elegancia en el vestir era equiparable a su crueldad. Mataba sin razón aparente. Por ello, influenció tanto a los piratas posteriores. Legó a la posteridad la bandera pirata, la vestimenta, la rijosidad y el gusto por la sangre.



Se ha especulado que Rackham había intentado firmar un pacto con el gobernador, bajo el cual se rendiría si se concedía clemencia a Anne Bonny y a Mary Read. Sea cierto esto o no, ambas mujeres consiguieron escapar de la horca alegando estar embarazadas de Calicó Jack. Además de ser amantes del pirata, eran amantes entre ellas.



Anne Bonny, Mary Read y Calicó Jack


Pero Mary Read murió de fiebres en prisión el 28 de abril de 1721, antes de que su hijo pudiera nacer. Tenía 37 años. Ann tuvo a su hijo y no hay evidencias de su ejecución. Se dice que su rico padre compró su liberación, y que se casó y estableció en Virginia.



Las mujeres piratas Bonny y Read luchando juntas


Rackham y su tripulación fueron llevados a juicio por todos sus crímenes en Saint Jago De La Vega, Jamaica, el 16 de noviembre de 1720. Junto con los restantes miembros de la tripulación, fueron encontrados culpables de piratería y ahorcados al día siguiente.



Los cargos contra Calicó Jack


Antes de morir, Calicó Jack les dijo a todos los que presenciaban su ejecución: "Desdichado sea aquel que encuentre mis innumerables tesoros, ya que no habrá barco ninguno que encima pueda cargarlos todos".






Mapa perteneciente a Calicó Jack


Edward Seegar (muerto en 1719) era de origen irlandés. Trabajó como parte de la tripulación de un barco con rumbo a Jamaica en 1717, el cual fue tomado por piratas al mando de un tal capitán Winter. Seegar tomó la decisión de acompañar a los aventureros. El siguiente año, bajo el nombre de "Edward England", se independizó. Eran los tiempos en que los piratas obtuvieron el perdón del rey para aquellos que abandonaran el pillaje. England se rehusó y continuó su labor; sin embargo, el gobernador de Bahamas atacó su fuerte y el pirata decidió entonces trasladarse hacia la costa occidental de Africa. En ese rumbo asaltó el barco Cadogan, bajo el mando del capitán Skinner, quien había sido un antiguo patrón de England con el que había tenido problemas tiempo atrás. El pirata realizó la venganza torturando y al final matando al desafortunado con un tiro en la cabeza.



Edward England


Con el tiempo England se hizo de una importante flota: bajo el mando del Royal James realizó sus fechorías en la costa Africana en la primavera de 1719 donde asaltaron y quemaron barcos. Fue entonces cuando Edward England tomó la bandera negra diseñada por Calicó Jack y la modificó, sustituyendo los dos sables cruzados bajo la calavera, por dos tibias, remarcando el aspecto siniestro y criminal de la piratería.



La bandera pirata de Edward England


En 1720 England se encontró con dos barcos ingleses y uno holandés de la East India Company. Estos desafiaron a los piratas y les propinaron un considerable número de bajas, uno de los barcos –el Cassandra– estaba bajo el mando de un tal Capitán Macrae quien dejó testimonio de los hechos. Macrae huyó bajo fuego a una costa cercana con parte de su tripulación, los piratas incluso ofrecieron dinero a pobladores cercanos para entregarlos, pero se rindieron debido al estado paupérrimo en que se encontraban.



Armas piratas


Una vez en el barco pirata, Macrae fue reconocido por algunos que habían trabajado para él en años anteriores, destacando su valor y coraje. Edward England incluso abogó por él en contra de aquellos que querían asesinarlo, entre ellos un tal capitán Taylor, que era el líder. Entre los que defendían a Macrae estaba un personaje de grandes bigotes, rodeado de pistolas, que usaba una pata de palo, tenía un parche en el ojo, bebía ron constantemente y llevaba siempre un loro en el hombro; un pirata que sería inmortalizado en la novela La Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson: “Long” John Silver.



El pirata por antonomasia: “Long” John Silver


Al final, recurriendo incluso al ron para emborrachar a Taylor, fue convencido de liberar a Macrae, quien recibió el Fancy y algunas municiones, pero poca comida y agua. Los piratas tomaron el Cassandra. Pero England fue despojado del mando por Taylor, quien lo abandonó con otros tres camaradas en la Isla Mauricio, donde sobrevivieron. Construyeron un bote con pedazos de madera podrida y lograron llegar a Madagascar. Edward England vivió bajo la mendicidad y murió pobre poco después.



Edward England en sus buenos tiempos


También por esos tiempos hubo un pirata bromista. De origen francés, se llamaba Jean Lafitte y se asumía el amo de todo el Golfo de México. En cierta ocasión en que el gobernador de Luisiana, cansado ya de soportar sus piraterías, ofreció una recompensa de 5,000 dólares por su cabeza, Jean Lafitte respondió ofreciendo 50 000 por la cabeza del gobernador.



Jean Lafitte


La piratería disminuyó hasta casi desaparecer con la aplicación de la máquina de vapor a los barcos y el crecimiento de las armadas nacionales a lo largo de los siglos XVIII y XIX.



A veces se ha utilizado en su acepción histórica el término “piratería” para designar otro tipo de delitos, como el tráfico de esclavos, el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas y más reiteradamente, a la elaboración de copias ilegales de cintas de vídeo o de audio, programas informáticos o productos con marca registrada, que constituyen actos de agresión contra la propiedad intelectual y del Derecho de patentes y marcas, lo que se considera como acto punible en los códigos penales mundiales.



Los Piratas Modernos (click en la imagen para ampliar)


Las patentes de corso fueron abolidas en la Declaración de París de 1856, si bien algunas naciones no la suscribieron en principio (Estados Unidos, España, México y Venezuela, entre otros). La Conferencia de La Haya de 1907 estableció las condiciones bajo las cuales un buque mercante privado comisionado para propósitos de guerra tiene la condición jurídica de buque de guerra. En la Conferencia de La Haya (1922-1923), se trató de regular el uso de las aeronaves y de la radio en tiempo de guerra, y se llegó a prohibir el uso de patentes de corso en el espacio aéreo.





Se estableció que, si los derechos de los beligerantes en el mar sólo se podían ejercitar por unidades bajo la autoridad, control y responsabilidad de la nación comitente, en lo que respecta al espacio aéreo los derechos debían tener un ejercicio sometido a los mismos límites.



Actualmente, la piratería marítima se considera una ofensa o ataque al Derecho de Gentes, y no tanto un delito contra un Estado concreto, sino más bien contra la humanidad. El delito puede ser castigado por los tribunales de cualquier país en el que el agresor se halle, aunque el acto se haya realizado a bordo de un buque extranjero.



Mapa de los actuales piratas marítimos (click en la imagen para ampliar)


La esencia de la piratería consiste en que el pirata no tiene permiso de ningún Estado soberano o de un Gobierno en hostilidades con otro. Como los piratas son considerados delincuentes comunes en todo el mundo, dado que todas las naciones tienen igual interés en su captura y castigo, un pirata puede ser detenido en alta mar por buques de la armada de cualquier Estado, y trasladado para su enjuiciamiento a los tribunales de su jurisdicción.



A medida que los piratas desaparecían, su imagen se fue contaminando de puerilidad. Se volvieron personajes de novelas juveniles, protagonistas de películas de aventuras, disfraces para fiestas infantiles, juguetes. Estereotipos desgastados que causaban sonrisas en los niños y no terror en los adultos. Se olvidaron las batallas sanguinarias, la crueldad de sus castigos, la fiereza de sus acciones, sus crímenes y delitos. El consumismo los volvió producto y la historia los relegó a piezas de museo.



Pero los piratas, los corsarios, los filibusteros, los bucaneros, fueron reales y cometieron infinidad de atrocidades. Ostentaron el poder en el mar, causaron daño y muerte, aunque también sembraron la imaginación humana de arrojo y valentía, a veces mal entendida, sobre un océano bañado por la sangre de estos bandidos del mar…





VIDEOGRAFÍA:

El pirata Barbanegra en Los Simpsons
video


"Una de piratas" - Joan Manuel Serrat
video


BIBLIOGRAFÍA:































FILMOGRAFÍA:





DISCOGRAFÍA:

23 comentarios:

el mike dijo...

que onda, aqui apuntado a la lectura, buen articulo, pero, hubiese preferido mas sobre asesinos famosos jaja :P
saludos

Anonymous dijo...

Sí, muy completo, pero yo también me he quedado con la sensación de qué hace esto aquí.

Anonymous dijo...

Sí es como el de Atila !CÁMARA!

Escrito con Sangre dijo...

Estimados lectores:

Siempre nos esforzamos por preparar números interesantes, intentando dar a conocer personajes de diferentes épocas.

Aunque la mayoría de las biografías son de asesinos contemporáneos, no podemos olvidar a aquellos que en el pasado han derramado sangre al por mayor; los precursores de nuestros monstruos actuales, en ocasiones más crueles y sanguinarios, aunque nos distancien de ellos muchos años.

Un saludo y sigan leyéndonos.

Anonymous dijo...

gRACIAS AUTOR POR ILUMINARNOS...

el mike dijo...

bueno, como dije antes, es grato leerte y mas por que todos tus post estan muy completos y muy documentados, pero creo que siempre nos gana el morbo por ver algo contemporaneo

Anonymous dijo...

A diferncia de los de arriba, a mime gustó mucho el aire freso. De verdad que me he ilustrdo con todos los datos de tu arículo para saber la diferencia entre un corasio y un bucanero pro ejemplo.

Definitivamente esos sí eran pirantas y no como las niñas que nos venden en el cine como los piratas del caribe

Anonymous dijo...

La mayoría de los ingleses tendría más que palabras contigo por decir que Drake era pirata. Para ellos era todo un noble, un orgullo de su nación. Para los españoles era un asesino, un pirata y deberían haberlo ahorcado. Cuestión de prioridades.

En cuanto al blog: pones demasiadas fotografías, muchas de ellas innecesarias, y dificulta la lectura al utilizar párrafos tan cortos intercalados con fotos. Es sólo una observación personal.

Anonymous dijo...

A mí este blog me apasiona cuando habla de asesinos "psicópatas", es decir, gente enferma que tiene su propia guerra contra la sociedad. El psicópata tal y como lo entiende Ressler, vamos.

Pero para mí los piratas, por muy sanguinarios que fuesen, no pasan de ser un grupo social adscrito a un determinado contexto y con una serie de pautas de conducta compartidas, incluso a veces apoyados por el Gobierno. Insisto, interesante desde el punto de vista histórico, pero creo (es una apreciación personal) que en este blog quedan bastante descolocados, y que serían más apropiados en un blog de historia. Por supuesto que cada uno con su blog hace lo que quiere, y aun así es de admirar el esfuerzo que se ha hecho con este artículo. Yo me limito a señalar lo que realmente me hace vibrar al leer este blog.

Por otro lado a veces los artículos incorporan algunas faltas de precisión, por ejemplo en el caso de BTK no había manera de saber detalles muy importantes de la historia, cómo fue capturado, por qué desapareció, etc. A mí sí me gusta la abundancia de fotos, sobre todo cuando son imágenes inéditas de psicópatas famosos, es decir, fotos que se ciñen tanto al artículo como al espíritu que uno cree encontrar en el blog.

De todos modos, felicidades, si ha salido esta discordia es porque se os lee y se os aprecia.

Un saludo

Anonymous dijo...

ESTE ES UNO DE LOS MEJORES BLOGS QUE HE ENCONTRADO EN LA RED!!!!!!!!!!!
El autor es concienzudo y trabaja los temas. Es un gran esfuerzo actualizar un blog cada semana.
Si a muchos de nosotros que lo esperamos domingo a domingo no nos gusta un tema, ese es otro rollo. Pero de que el blog es bueno lo es. Felicidades Autor.

el mike dijo...

ah claro, de que el blog es bueno, eso no se discute, de hecho, a mi me encantaria que el blog se actualizara a diario, pero, obvio no se puede.
y que gusto que se esten dando los comentarios, estamos a lunes y van 10 comentarios, eso es buenisimo
ya quiero leer la proxima entrada

Escrito con Sangre dijo...

Estimados lectores:

1. La mayoría de los post son sobre asesinos seriales, en masa o magnicidas. Hemos visto caníbales, baby killers, lady killers, etc. Pero, como dije hace poco, no podemos olvidar que es "El Website de los Asesinos", no "El Website de los Asesinos Seriales" ni "El Website de los Psicópatas". Los piratas también fueron asesinos y por ello están aquí.

2. En este blog, se privilegia que sean historias interesantes, sin importar la época o el lugar en que hayan ocurrido. Y claro, que contengan por lo menos un asesinato.

3. Para los que piden psicópatas... ¡no se sentirán defraudados en las siguientes entregas!

4. Para los que reclaman a los pesos pesados... poco a poco los vamos presentando. Ya pueden consultar las biografías de Vlad Tepes, Erzebeth de Bathory, Jeffrey Dahmer, Andrei Chikatilo, Ed Gein, Ed Kemper, Albert Fish, etc. Paulatinamente irán apareciendo los otros, que no menciono para no arruinar la sorpresa. Además, todas sus sugerencias sobre casos concretos son atendidas. Pero, como comprenderán, el universo de los homicidas es amplísimo y tenemos sólo una biografía por semana; o sea, 52 al año. Hay más de mil asesinos seriales contemporáneos, tan solo en Estados Unidos, así que hagan sus cuentas...

5. Las imprecisiones se corrigen cuando son señaladas. El post sobre BTK ya incluye, desde hace un mes más o menos, los datos sobre sus "años perdidos" y su captura. También se han incorporado nuevos datos a varios post anteriores, como el caso de la Dalia Negra (las hipótesis sobre George Hodel y nuevas fotografías) o Andrei Chikatilo (muchas fotografías nuevas).

6. La abundancia de ílustraciones seguirá; es una de las características del blog que no vamos a cambiar: cuando nos visitas, no solamente tienes la historia del asesino, sino muchísimo material gráfico (fotos, documentos, videos). Ese punto nos distingue. Y creo que es mejor pecar por exceso que por carencia. Siempre intentamos incluir tanto las fotos clásicas y muy conocidas, como las imágenes extrañas y difíciles de encontrar. De ser posible, desde la niñez hasta el sepulcro. También las mostramos en orden cronológico y están relacionadas con la continuidad del ensayo; o sea, las imágenes se encuentran siempre en contexto, no son un simple relleno.

Gracias a todos por sus lecturas y comentarios. No dejen de visitarnos.

el mike dijo...

bueno, a mi personalmente lo que mas me gusta son las fotos y los videos, jamas imagine encontrar videos de chikatilo en la red y tu los tienes aqui, eso es lo que mas me atrae del blog, como te decia antes, tu blog me gusta y lo visito varias veces a la semana por si actualizaste algo o para leer mas comentarios
saludos

Anonymous dijo...

Las fotos me encantan, pero sí que es cierto que en determinadas ocasiones se usan algunas que no tienen nada que ver con el artículo y que serían absolutamente prescindibles.

El caso que más recuerdo es el de Kemper, el asesino cazador de cabezas. Cuando se cuenta que de niño mató a su gato y a un perro, se añaden dos fotos bastante actuales de un perro y de un gato muertos en la calle. ¿A qué viene eso? Lo veo absolutamente gratuito. Muchas fotos, sí, pero por favor, que tengan que ver con el tema.

Por otra parte, genial la sección de bibliografía, es de una gran ayuda para quien quiera ampliar datos.

Estaría bien dedicarle un artículo a Robert Ressler, que tanta influencia ha tenido en la percepción del psicópata moderno.

Un saludo.

Escrito con Sangre dijo...

Ciertamente, en ocasiones se han utilizado algunas imágenes accesorias como ilustraciones de post. El ejemplo de Kemper es muy acertado; como no disponemos de fotos de los gatos y el perro que murieron a causa de Ed, se ilustra el suceso con esas fotografías. Toma en cuenta que, en ocasiones, hay párrafos muy largos (puedes verlo en este caso que tú mencionas) y quitar esas tres ilustraciones, hubiera redundado en una parrafada cansina para el lector promedio. Hacer un blog no es sólo meter datos, sino dar respiros visuales. Pero tomaremos en cuenta tu sugerencia.

Qué bueno que te gusta la sección bibliográfica (y supongo que también la filmográfica y la discográfica, cuando la hay). Es parte de la seriedad de este espacio: apoyarse en fuentes primarias.

Sobre Robert K. Ressler, lamentablemente no es posible dedicarle un número. Ressler, hasta donde sé, no ha matado a nadie, y de haberlo hecho seguramente sería como parte de su trabajo de agente del FBI o de militar. Ese no es el sentido de este blog pues, como dice el subtítulo, se trata de "El Website de los Asesinos", no de "El Website de los Investigadores".

Por otro lado, sería injusto enfocarnos solamente en Ressler, sin dedicarles post a otros investigadores que han aportado al tema tanto o más que él, aunque se encuentren menos publicitados y les gusten menos los reflectores; gente tan seria como Elliot Leyton, Henry C. Lee, Lauren Slater, Maurice Godwin, M. Lee Goff, Roberto Saviano, Helen Morrison, Robert Graysmith, Colin Beavan, Bill Bass o Nicholas Fraser, quienes han sentado las bases científicas reales para el combate a los asesinos seriales, la identificación de sospechosos, los rastreos y elaboración de perfiles psicogeográficos, el estudio de la violencia en la historia, la infiltración en grupos criminales, la dactiloscopía, la medicina forense, etc.

Lo que sí te aseguro es que Ressler aparecerá en los post cuando esté relacionado con algún caso en particular (como las entrevistas realizadas con Ed Kemper y Jeffrey Dahmer, que puedes leer en sus respectivas biografías).

Gracias y sigue leyéndonos.

Anonymous dijo...

Gracias a vosotros por responder.

De ahí venía lo de Ressler: evidentemente se trata del website de los asesinos, pero creo que Ressler, pese a no haber matado a nadie, está lo suficientemente relacionado con el asunto como para que no quede disonante que aparezca en el espacio. Pero era sólo una sugerencia, ya que lo que he podido leer del autor me ha fascinado. De hecho, este blog ha sido el que me ha permitido profundizar un poco en sus investigaciones y en su método de los perfiles.

Por supuesto que aparte de la bibliografía valoro mucho la filmografía. Gracias a vosotros descubrí las películas "Chapter 27", sobre el asesino de Lennon, y "El niño de Barro", sobre el Petiso Orejudo. Me encanta que citéis las fuentes porque como dices, le da al blog una seriedad y una calidad que difícilmente pueden encontrarse en otros blogs en español sobre estos temas.

Un saludo

*ஐღ Mì†a ღஐ* dijo...

Orale, me da mucho gusto ver que hay comentarios objetivos y sobre todo muchas visitas, este blog lo merece, es por demás interesante.

A mi me sorprendió leer todo esto de los piratas, habia uno que no sabia que existian en realidad, creí que solo eran historias y mitos. Me gustó.

Saludos enormes
Arrivederci

el mike dijo...

sentado en primera fila esperando la actualizacion

Anonymous dijo...

Un dato mas, Calico Jack para los que no saben, fue el que inspiro a la creacion de Jack Sparrow, en su forma de vestir y su extraña forma de comportarse.

Muchas Gracias, y las fotos estan bien, es una forma de viajar a los hechos.

Anonymous dijo...

Muy buen articulo, pero llega a cansar, son demasiados datos historicos y no haces incapié en los que hacian los piratas, como mataban o torturaban, solo superficialmente.
Fueron asesinos, si, pero como lo hacian y a que se debia?

Anonymous dijo...

te falto esto:

Canción del pirata

José de Espronceda


Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

CocoNash dijo...

es increíble como hoy en día vemos a los piratas de otra forma, en parte por películas tipo "Los Piratas del Caribe", y en parte por programas como "El Chapulín Colorado", que aunque (dudo que esté documentado) tiene datos tipo que mataban a los que enterraban los tesoros, pues eso no le quita lo chusco

piero dijo...

Me gustaria saber mas sobre el pirata bonet. Gracias y muy bueno el post!