Winston Moseley: el asesinato de Kitty Genovese



“Estaban dando la telenovela; por eso nadie miró pa’ afuera”.
Rubén Blades


Winston Moseley nació el 2 de marzo de 1935 en Queens, Nueva York (Estados Unidos). La mujer que se convertiría en su víctima, Catherine Susan “Kitty” Genovese, nació el 7 de julio de 1935 en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos). Era la mayor de cinco hijos de una familia italiana radicada en Brooklyn. Cuando ella tenía diecinueve años, su madre presenció un asesinato en plena vía pública, por lo que la familia decidió mudarse a Connecticut.



Pero Kitty extrañaba Nueva York y, cuando tuvo la oportunidad, se mudó de nuevo allí. Pasando el tiempo, Kitty conoció a Mary Ann Zielonko, una chica con la cual inició una relación amorosa, yéndose ambas a vivir a un departamento ubicado en Austin Street, en la unidad habitacional Kew Gardens, Queens, en la ciudad de Nueva York.



Mary Ann Zielonko, la novia de Kitty, en la actualidad


A sus veintiocho años de edad, Kitty era una mujer delgada de pelo negro y cara de duende. Tenía los ojos verde esmeralda. Tuvo varios trabajos, hasta que se estabilizó atendiendo la barra del Ev's 11th Hour Sports Bar, en la Avenida Jamaica. Salía muy tarde y regresaba en su auto hasta el edificio de departamentos donde vivía; había terminado con su novia y ya vivía sola.



Kitty en el Ev's 11th Hour Sports Bar, horas antes del ataque



El sitio donde estuvo el bar, en la actualidad


El viernes 13 de marzo de 1964, Kitty Genovese regresaba a casa después del turno de noche en el bar. Fue a aparcar el coche en un estacionamiento adyacente al apartamento en el que vivía. Dejó el coche en un espacio y salió. Eran las tres de la madrugada.



Apenas había avanzado unos pasos hacia el edificio donde vivía, cuando notó que alguien estaba agazapado a lo lejos. Parecía un hombre, muy sospechoso, así que se desvió a la derecha sin pérdida de tiempo, rumbo a la cabina telefónica conectada con la policía que había en la esquina.



El estacionamiento


Kitty Genovese no llegó a la cabina. El hombre, un negro identificado más tarde con el nombre de Winston Moseley, le clavó un cuchillo en la espalda hasta el fondo y luego, cuando Kitty se volteó en redondo, se lo clavó también en el vientre. Sangrando profusamente, Kitty comenzó a gritar:

—¡Ay Dios mío! ¡Me han clavado un cuchillo! ¡Socorro! ¡Ayúdenme, por favor!

Inmediatamente se encendieron luces en el poblado barrio urbano. Moseley las vio. En el juicio, dijo que las había visto pero que le “pareció que esas personas no iban a bajar a la calle”. En vez de bajar, alguien gritó:

—¡Deje en paz a esa chica!

Moseley se dio a la huida y Kitty, con varias cuchilladas en el cuerpo, se arrastró hasta la entrada de una librería en penumbra y allí se derrumbó.






La entrada de la librería


Las luces de los departamentos se apagaron entonces. La calle quedó en silencio. Moseley, que se dirigía a su coche, notó el silencio en las calles, vio que las luces se habían apagado y decidió regresar para terminar su trabajo. Pero antes, abrió la portezuela de su coche y se cambió la media que llevaba en la cabeza por un sombrero tirolés.



Mapas del crimen (click en las imágenes para ampliar)





Volvió a recorrer la calle. Encontró a Kitty hecha un ovillo, con la ropa empapada en sangre, y empezó a acuchillarla otra vez donde lo había dejado, cortándole ahora la garganta y los genitales. La mujer volvió a gritar.



El lugar del crimen en la actualidad








Y siguió gritando. Pasaron los minutos. Volvieron a encenderse luces en las ventanas de los apartamentos. Tanto Kitty Genovese como Winston Moseley las vieron, compartieron esa visión de las ventanas iluminadas rodeándolos, tan presentes y sin embargo tan ausentes. Moseley volvió a huir y Catherine consiguió alcanzar, arrastrándose sobre la acera, el vestíbulo del edificio donde vivía.



La fachada del departamento de Kitty Genovese



Moseley vio que nadie bajaba ni intervenía; esperó unos minutos por seguridad. Luego regresó. Hizo una búsqueda sistemática por el aparcamiento hasta encontrar a Genovese, que estaba tumbada y apenas consciente en el suelo, en el vestíbulo en la parte posterior del edificio. Allí reemprendió su labor inconclusa. Las heridas de cuchillo en la mano de ella, sugirieron que intentó defenderse de su atacante. Aún encontró fuerzas para pedir ayuda a gritos, suplicándole a esas ventanas encendidas que rodeaban su agonía que por favor hicieran algo. Después dejó de gritar. Solamente gemía, muy quedo, como un animal herido.



Moseley le levantó la falda, le cortó la ropa interior y, en el juicio, declaró: “Tenía la menstruación”. Después, sin saber si estaba viva o muerta, se sacó el pene, pero fue incapaz de llegar a la erección, de modo que se tumbó encima de ella y así tuvo un orgasmo. Luego le robó $49 dólares y se marchó sin que nadie hiciera algo por detenerlo.






Los dos sitios donde cayó Kitty Genovese



El crimen había durado treinta y cinco minutos, entre las 03:15 y las 03:50 de la madrugada. Se ejecutó en tres ataques diferentes, prolongados y señalados con gritos de socorro. Las personas, los testigos que encendieron la luz, lo vieron y lo oyeron. No hicieron nada. Hubo treinta y ocho testigos en total que vieron desde la ventana cómo acuchillaban y remataban a Kitty Genovese. Sólo uno de ellos, Karl Ross, llamó a la policía después del suceso; cuando llegaron la policía y la ambulancia, aún estaba viva, pero murió mientras la trasladaban al hospital; eran las cuatro de la mañana y quienes lo vieron volvieron a dormirse.



Los edificios donde vivían los treinta y ocho testigos






La grabación de la llamada a la policía es confusa y los agentes no le dieron alta prioridad. Uno de los testigos dijo que su padre había llamado a la policía y dijo que una mujer había sido golpeada, pero que ya se había levantado, aunque estaba tambaleándose.



Winston Moseley, maquinista de profesión, fue detenido más tarde en relación con otro crimen. No sólo confesó el asesinato de Kitty Genovese, sino otros dos asesinatos, ambos con ataques sexuales. Moseley dio una descripción a la policía donde detalló el ataque, corroborando la evidencia física en la escena. En su declaración afirmó que su motivo para el ataque "sólo fue el deseo de matar a una mujer".



Winston Moseley: el asesino


Moseley indicó que se había levantado a las 02:00 de la mañana, dejando a su esposa dormida en casa, y que había estado conduciendo para encontrar una víctima. Espió a Genovese y la siguió hasta el aparcamiento. El examen psiquiátrico de Moseley demostró que era un necrófilo. Fue condenado a pena de muerte por asesinato. Desde prisión dio entrevistas y casi se convirtió en una estrella.



Los titulares sobre el caso





Al principio, se dio parte del asesinato rutinariamente, como de cualquier otro de una mujer de clase trabajadora en Queens. Se publicaron cuatro líneas sobre el caso en la sección “Metropolitan” del New York Times. Poco después, el editor de dicha sección, A. M. Rosenthal, que a raíz del suceso publicó un libro titulado Treinta y ocho testigos: el caso de Kitty Genovese, se enteró de que un nutrido grupo había presenciado el asesinato y no había hecho absolutamente nada por socorrer a la víctima. Treinta y ocho personas, informaba Rosenthal, que miraban por la ventana, hombres y mujeres normales que “la oyeron gritar la última media hora de su vida y no hicieron nada en absoluto por auxiliarla, que no dieron siquiera una voz de alarma. Incluso, un hombre encendió la radio para no oír los gritos de Genovese”.



La denuncia periodística


Cuando, más adelante, el New York Times publicó una serie de artículos no ya sobre el asesinato, sino sobre la extraña conducta de los testigos, la moral de los estadounidenses se puso a trabajar a toda marcha. Llovieron cartas de los lectores. Una de ellas decía: “Creo que es deber de The New York Times averiguar el nombre de los testigos implicados y publicar la lista. Esas personas deberían ser sometidas a vergüenza pública, ya que no se les puede responsabilizar por su falta de intervención”.



Otra lectora, esposa de un profesor, escribió: “Las implicaciones de su silencio, y de la cobardía e indiferencia que reflejan, son asombrosas. Si las leyes del estado de Nueva York no prescriben ninguna pena, creemos que su periódico debería ejercer presión sobre la legislatura estatal con una enmienda a esas leyes. Y, puesto que esas personas no tienen intención de reconocer su responsabilidad moral, creemos que sería adecuado que el New York Times publicase, como acto de censura, el nombre y la dirección de los treinta y ocho testigos, preferiblemente en primera plana”.



John Darley, de la Universidad de Nueva York, y Bibb Lataané, de la Universidad de Columbia, como tantos otros neoyorquinos, leyeron esas cartas. Ellos, como todo el mundo, se preguntaban por qué nadie había acudido en auxilio de la víctima. ¿Era apatía o tendría que ver con otras cuestiones psicológicas? Expertos de todos los ámbitos formulaban hipótesis que explicaban el proceder de los testigos. Renee Claire Fox, del departamento de sociología del Barnard College, dijo que la conducta de los testigos era consecuencia de la “negación del afecto”; es decir, que la conmoción de la situación los había dejado anonadados e incapaces de actuar. Según la hipótesis de Ralph S. Banay, la culpable era la televisión; decía que los estadounidenses estaban tan sometidos a un chorreo continuo de violencia a través de la televisión, que ya no eran capaces de distinguir entre la realidad y la pantalla. Ese mismo médico también sacó a colación la proverbial explicación psicoanalítica. Banay dijo que “los testigos se quedaron sordos, paralizados, hipnotizados por la fuerte emoción. Personas maduras y bien integradas no habrían actuado así”. Karl Menninger escribió: “La apatía es en sí misma una manifestación de agresividad”.



Ficha de detención de Winston Moseley


Esas explicaciones no convencieron a Darley y Latané, quienes eran psicólogos sociales experimentales y creían más en la influencia de la situación que en la de la personalidad. ¿Cómo es posible que una persona normal se quede mirando sin hacer nada mientras violan y matan a una joven, en un crimen que se prolonga más de media hora? Habría sido muy fácil pedir socorro, tan fácil como descolgar el teléfono y hacer una llamada. Los testigos no arriesgaban la vida ni la integridad física. Intervenir tampoco les habría acarreado consecuencias legales perjudiciales. Varios testigos tenían madres, hijas y esposas, y algunos se dedicaban a una profesión de asistencia a los demás: todas esas personas conocían la compasión en otras esferas de su vida. Pero aquella noche no.



El interés en el caso por parte de los dos jóvenes psicólogos los orientó hacia la investigación de la conducta de testigos. Aunque John Darley y Bibb Latané no eran judíos y nunca relacionaron su trabajo implícita ni explícitamente con la Alemania Nazi, el resultado de sus experimentos sobre la conducta humana solidaria se utilizó, años después, para tratar de entender el Holocausto. Darley y Latané idearon una serie de experimentos para estudiar las condiciones en que el ser humano pasa por alto la demanda de auxilio de sus congéneres, así como las condiciones en que se impone la compasión. Aunque el trabajo de Darley y Latané guarda cierta semejanza superficial con el experimento de Stanley Milgram sobre la obediencia, las diferencias son profundamente significativas. Milgram estudiaba la obediencia a una sola autoridad. Darley y Latané estudiaban lo contrario: lo que sucede cuando, en momentos de emergencia, no hay autoridad al cargo. A sus conclusiones las bautizaron como “Efecto Espectador” o “Síndrome Genovese”.



Muchos años después del crimen, el escritor Harlan Ellison se obsesionó con el tema y escribió varias obras sobre el caso, incluido el cuento “El gemido de los perros apaleados”, donde narra con todo detalle el emblemático crimen. Dicho relato obtuvo un Premio Edgar para lo mejor de la literatura fantástica. El caso también fue retomado en el cómic Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, donde el personaje Rorschach se convierte en vigilante precisamente por el asesinato de Genovese.



Austin Street en la actualidad



Joan Baez escribió la canción “In The Quiet Morning” inspirada en el caso, aunque más tarde se la dedicó a Janis Joplin. La escena de la película Halloween (1978) en la que el personaje de Laurie Strode (interpretado por Jamie Lee Curtis) pide ayuda mientras es perseguida por el psicópata Michael Myers, pero es ignorada por sus vecinos, está basado en el caso de Kitty. En 1998 se estrenó un exitoso musical en Broadway, titulado Los gritos de Kitty Genovese, que recoge las últimas horas en la vida de la víctima. Un capítulo de la serie televisiva La ley y el orden se inspiró en este asesinato. El escritor Carlos Manuel Cruz Meza basó en este caso su novela El deseo de matar a una mujer. Basada en dicha novela, el director de cine Fabrizio Prada rodó, en 2008, Escrito con Sangre, película mexicana donde se reconstruye el asesinato y la obsesión del periodista Rosenthal con el crimen. Y el francés Lucas Belvaux filmó en 2012 la cinta 38 témoins.



Obras teatrales basadas en el caso




Kitty Genovese fue enterrada en el Cementerio Lakeview en New Canaan, Connecticut. La familia solicitó mantener en privado la localización del cementerio para evitar que el personal del cementerio dirigiera allí a los visitantes.



La tumba de Kitty Genovese


Tras el juicio, Winston Moseley fue hallado culpable y sentenciado a muerte. Moseley no mostró ninguna emoción al enterarse. Los asistentes, en cambio, prorrumpieron en aplausos. El juez Shapiro añadió: "Yo no creo en la pena capital, pero cuando veo a este monstruo, no dudaría en apretar el interruptor yo mismo". Sus abogados apelaron y consiguieron que se cambiara la pena a una indeterminada entre veinte años y prisión perpetua en 1967. El Tribunal de Apelaciones de Nueva York decidió que Moseley debía haber sido declarado mentalmente insano.



La ficha de Moseley en la base de datos de la Policía de Nueva York





El 18 de marzo de 1968, durante un viaje al hospital de Búfalo, Nueva York (precipitado por una lavativa que colocó en su propio recto como pretexto para salir de prisión), Moseley logró dominar a un guardián y golpearlo hasta dejarle los ojos sangrantes. Luego tomó un tolete del policía y lo usó para golpear a una persona. Huyó hacia una casa deshabitada, donde tomó cinco rehenes, entre ellos los dueños de la propiedad; Matthew Kulaga y su esposa, a la cual violó antes de robar su auto y escapar.



Kitty Genovese en la miniserie Watchmen (Vigilantes) de Alan Moore






El 22 de marzo, se introdujo en una casa y tomó como rehén a una mujer y a su hija. "Las mujeres son más fáciles de atacar, no se defienden", diría después. Rodeado por la policía, decidió entregarse. Tras ser recapturado, participó en una sublevación de presos de Attica. Moseley permaneció en prisión, donde le fue denegada la libertad condicional por décimo séptima ocasión en diciembre de 2013. convirtiéndose en uno de los presos que mayor tiempo permanecieron tras las rejas en Nueva York: 52 años encarcelado. Allí estudió Sociología, llegando a titularse. Nunca se arrepintió de su crimen. El hermano de Kitty, Vincent Genovese, pidió que nunca se liberase a Moseley. "El horror de lo que hizo nos persigue siempre. La familia jamás logró olvidar lo que sucedió".



Vincent Genovese, hermano de Kitty


Winston Moseley murió en prisión el 28 de marzo de 2016, a la edad de 81 años. Como colofón de la historia, los vecinos del barrio donde Kitty fue asesinada lanzaron un website en el cual se deslindan de la responsabilidad, justifican sus acciones, se declaran inocentes y afirman que todo fue una malinterpretación de los hechos.




VIDEOGRAFÍA:

Kitty Genovese (cortometraje en inglés)
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The Kitty Genovese Project (en inglés)
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La historia de Kitty Genovese (cortometraje en inglés)
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Kitty Genovese: el “Efecto Espectador” (en inglés)
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Kitty Genovese: Watchmen
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Kitty Genovese: in memoriam
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Escrito con sangre (trailer)
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38 témoins (trailer)
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HEMEROGRAFÍA:

Miniserie Watchmen (Vigilantes), de Alan Moore (completa, en español) – Parte Uno: Capítulos 1 al 6 (201 páginas) (doble click sobre la revista para ampliar y ver todas)


Miniserie Watchmen (Vigilantes), de Alan Moore (completa, en español) – Parte Dos: Capítulos 7 al 12 (206 páginas) (doble click sobre la revista para ampliar y ver todas)



BIBLIOGRAFÍA:












FILMOGRAFÍA:




30 comentarios:

Anonymous dijo...

No entiendo por qué recalcas al principio que la víctima era lesbiana y había tenido una relación sentimental con otra mujer, sobre todo nombrando a la otra mujer. No creo que tenga ningún interés respecto al resto. Hubiese sido más interesante saber el tipo de vecindario en el que vivía la víctima, cómo eran, qué hacían, tipos de familias, etc. Eso sería bastante más revelador que saber el nombre de la exnovia de la víctima.

Anonymous dijo...

¿Qué nos puedes decir sobre el "Síndrome Genovese"? ¿comó se explico en el momento la apatía de las personas? solo esta mencionado a grandes rasgos en el articulo: Yo tambien creo que hubiera sido más interesante ampliar esta parte de l relat, ya que si lo vemos llanamente se les podria considerar complices por no actuar.

Perra del Infierno dijo...

Hola mi nombre es kathy y tengo 20 años. Felicidades por tu blog! Sé que tu no me conoces y sé que yo tampoco te conozco a ti. Pero..verás, llevo tiempo visitando tu blog y ¡me encanta! eres realmente increíble. Tu blog es verdaderamente fantástico. Quería felicitarte por el. Espero que no te moleste. Ojala pudiese conocerte seguro que eres una persona muy interesante.Yo también me intereso por asuntos de esos aunque gracias a ti he conocido casos..

Bueno, eso es todo. Un beso.

Pablo Montez dijo...

Q onda, solo queria sugerir a mi tocayo Adolfo de Jesus Constanzo "narco satanico" a ver si podrias poner una reseña de este chaman...

Saludos.

PD: Q buenas reseñas haces... No se si te toco ver la pagina archivodelcrimen.com alla por el 2000 mas o menos... en fin... buena pagina

J. A. Méndez dijo...

El síndrome Genovese es simplemente apatía e indiferencia ante el sufrimiento ajeno, el saber que uno puede ayudar a detener un crimen y negarse a hacerlo, es una actitud realmente repugnante, "al cabo no me pasa a mí" es lo que mucha gente suele pensar o el clásico "es que se lo buscó", y cuando le pasa a uno se queja de que nadie le ayudó. Parte de la deshumanización que venimos teniendo desde hace tiempo.

Frida Mazzotti Pabello dijo...

Hola Amor: de todos los casos que has escrito, este es uno de los que más me han impactado. Fué horrendo lo que le sucedió a Kitty Genovese. A pesar del tiempo y lo distante de lo que estoy de ese lamentable hecho, me duele sobretodo la apatía e indiferencia en general. Pero sobre todo la muerte, la destrucción de una vida.
Me encanta que a la gente le guste este blog tuyo porque le dedicas mucha investigación, tiempo y esfuerzo. Es cierto, quizás sería bueno hablar acerca del síndrome Genovese para enterarnos más certeramente de qué se trata. Beso Amor...

Anonymous dijo...

En clase de psicología social, cuando estaba en la universidad (hace mucho), se trató este caso concreto tangencialmente al hablar sobre el altruísmo. Creo que lo que dijo el profesor fue que el Síndrome Genovese se refería más al tema "que se encargue otro". Es decir, que los vecinos pensaron que seguramente otro vecino había llamado a la policía, o que ya ayudaría otro, y así yo me quedo tranquilo en casa y sin molestias, ya que al fin y al cabo yo no soy jefe ni líder ni nada. Entonces se refería más a lo que pasa cuando no hay un jefe o una jerarquía o una estructura formada para tomar decisiones: que nadie toma decisiones en circunstancias críticas a no ser que vaya con ellos directamente, pasando del todo el mundo porque "ya lo hará otro". Lo triste no es pensar en los 38 vecinos que no hicieron nada, lo triste es pensar que uno mismo podía ser uno de los 38 vecinos y hubiera actuado igual (lo hacemos en nuestra vida diaria, con situaciones menos críticas, pero lo hacemos)

De todas formas: ¿qué hubiera pasado si hubieran bajado los 38 vecinos? En tal caso, el Síndrome Genovese sería estudiado como un fenómeno de violencia de masas, como cuando un enjambre de abejas ataca a un intruso en la colmena. Sería todo completamente diferente. Me parece algo curioso.

Frida Mazzotti Pabello dijo...

Gracias por la respuesta.Nunca había escuchado ese término pero es bastante esclarecedor su comentario.Aunque es cierto que es poco estudiado habría que checar otros fenómenos sociales relacionados a este extraño síndrome.Saludos

Anonymous dijo...

Nueva York es una ciudad muy europea, y casi nadie tiene armas en su casa. Son europeos en el sentido de pensar "el estado y las autoridades ya lo resolverán".

Si alguien hubiera tenido un arma y el valor necesario, hubiera disparado a ese asesino, y Kitty Genovese estaría viva.

Habría sucedido después un interesante y vívido debate sobre la tenencia de armas.

Pero Kitty lo hubiera podido ver, sentada en su sillón.

No me gusta vivir en un mundo en el que todos miran como una mujer es asesinada y nadie hace nada.

Ya no quedan hombres como mi padre y como el Presidente Truman.

Rorschach.

Anonymous dijo...

Rorschach: tampoco queda gente como Hitler, a Dios gracias, que algo tiene en común con Truman y, por proximidad, con su padre.

¿De verdad cree que por tener un arma hubieran hecho algo? si ni siquiera llamaron a la policía (lo que es literalmente "no mover un dedo"), algo para lo que no se necesita valor, se van a poner disparar. Eso no lo harían ni Truman ni su padre.

Anonymous dijo...

A este ùltimo comentario, me temo que el compañero està equivocado. Un paràmetro de Hitler podrìa ser GEORGE W. BUSH, por ejemplo, y asì nos irìamos con varios locos fundamentalistas con poder que manejan el mundo. De izquierda, de derecha y de diversos credos.

Respecto al tema de Kitty, realmente pienso que no solo Mosley fue el asesino.... Hubo 38 còmplices màs. "TODOS LA MATARON"

Anonymous dijo...

Muy buena la reseña pero creo que sería apropiado que hablaras un poco más del efecto espectador. Como bien dice uno de los comentarios, se trata de trasladar la responsabilidad propia al saber que había más gente mirando en el edificio, actuando así como meros espectadores y esperando que otro se encargase de asumir la responsabilidad que requería la situación.

Por cierto, hay que leer Watchmen para entender el comentario de rorschach. "y me fabriqué un rostro con el que poder mirarme al espejo"

oszcar dijo...

Es muy bueno este blog, pero la informacion es muy desordenada, es decir este caso no implica nada de serial, el tipo no puede estar alado de bundy o fish por ejemplo. Lei otro caso de una mujer que escuchaba duran duran y que hasta ahora no se le prueba su culpabilidad. Creo que deberias elaborar secciones, me interesan mucho la de los asesinos niños (Nevada Chan, los 2 ingleses), por lo de la edad.
Te recomiendo visitar esta pagina, pulsa en ionternet killeres, hay varios. http://www.encyclopediadramatica.com/Jasmine_Richardson

Escrito con Sangre dijo...

Estimado Oszcar: Si te fijas bien, el subtítulo del blog es "El Website de los Asesinos", no "El Website de los Asesinos Seriales". Incluimos aquellos casos que revisten interés, no solamente los que están protagonizados por serial killers. Si no, no pondríamos magnicidas, ni niños asesinos como Nevada Tan (quien sólo mató a una persona).

El caso de Diane Downs es muy controversial y por eso lo publicamos.

Tenemos en preparación más historias de niños asesinos. Ya las irás viendo.

Un saludo y no dejes de leernos.

Anonymous dijo...

ummmba ustedes, si no ubieran asesinos el mundo seria lo mas aburriido, yo kiero ver mas sangre!!!!

Anonymous dijo...

Al anonimo que escribio que queria ver sangre yo le aconsejo como puede verla de una buena vez.
Primero agarras el bibrador con el que trabaja tu vieja, luego le pegas vidrio roto y para finalizar te lo metes por atroya; pero has todo esto frente al espejo para que puedas ver sangre y si deseas te grabas y lo cuelgas en la red.

No me agradescas por el consejo estimado señor desubicado

Anonymous dijo...

El ya fallecido señor Will Eisner, conocido dibujante de "Spirit", en uno de sus comics (Historias de Nueva York, creo que se llama), hace alusión a ese fenómeno social. Un matrimonio observa desde el balcón una violación, cuando el hombre decide llamar a la policia, la mujer le disuade de llamar para "no meterse en líos". Yo lo llamaría Hipocresía Social. Enhorabuena por el blog.

loto0104 dijo...

ES SIMPLEMENTE INCREIBLE KOMO HUBO TANTO PINCHE TESTIGO Y NADIE AYUDO ALA POBRE CHIKA CARA DE DUENDE,ENSERIO DEBIERON DE HABER PUBLIKADO LA LISTA DE NOMBRES,DE LOS TESTIGOS PERO NO PARA QUE FUERAN AVERGONZADOS,SINO PARA QUE EMPEZARA LA KACERIA DE BRUJAS EN SU KONTRA.MALDITOS CERDOS.K FALTA DE HUMANIDAD TUVIERON HIJOS DE PUTA.

Anonymous dijo...

de seguro el primero es gay por eso le molesta que lo comentaras.. pero creo que si a visto entradas anteriores se dara cuenta que siempre inicias comentando algo de la vida de los involucrados, en este caso de kitty..
por cierto tengo una semana entera leyendo cada una de las entradas, estoy enganchada con este blog

Anonymous dijo...

Más que el asesinato en sí, me asombra la indiferencia de la gente. Una señora me platicó que una vez que no podía dormir vió como afuera de su casa un tipo forcejeaba a una chica, ella gritaba y lloraba, hasta que el tipo la cacheteó, ella se desmayó, y así logró subirla a su auto, y se la llevó. Lo curioso es que esta señora no hizo nada, dice que se quedó algo así como en shock sin saber qué hacer. Se justifica con que no tenía teléfono para llamar a la policía, pero mínimo pudo haber gritado en la ventana para hacerse notar, y así el tipo hubiera soltado a la chica. Hay mucha indiferencia ante lo que le pas a los demás.

Edw dijo...

No,no, no, que poca,,, que gente tan pobre... pero tan pobre de moral, como es posible que se paralizaron para no hacer el llamada de auxilio a la policia y bien que se quemaron toda la accion....

ok yo justifico tal vez, porque nunca me ha pasado, que se queda uno en shock, o paralizado, pero no me digan que de esos 38,,,, minimo la mitad, hubiera reaccionado... y como lo dicen algunos,,, no fue solamente uno el asesino,,,, en total fueron 39,,, porque ya fueron complices, por no denunciar o tratar de hacer algo..!!

excelente blog!

Anónimo dijo...

Hola escrito t felucito x tu blog hace mucho q te leo( ya casi término todas las entradas) en durango ocurrió un caso parecido hace años, unos taxistas violaron y mataron a una chica y las personas q vivian en esa calle no hicieron nada, escucharon lis gritos y no fueron ni para llamar a la policía, es terrible lo q hicieron con ella y con kitty. Me encanta tu blog y cada domingo espero tu siguiente entrada.

lit0 dijo...

Hola, respecto al tema de la apatía de los vecinos, no resulta una historia tan increíble si uno toma en cuenta el escenario (NY en los 60's), viví un tiempo por las fabelas de Río de Janeiro, y uno escucha gritos y disparos a diario, uno se encuentra con muertos tendidos a lo largo del morro,etc... en ese escenario, la sociedad internaliza la violencia,se vuelve cosa de todos los días, y entonce, la indiferencia se vuelve la mejor estrategia para sobrevivir. Obviamente Kitty no vivía en una fabela, pero sí en una ciudad igual de temerosa por una posible guerra nuclear, por verse involucrada en una ajuste de cuentas de la mafia, tan común en esos días, o por los enfrentamientos callejeros entre las panteras negras y los skinheads neonazis, mientras más violenta sea una sociedad, más indiferente se vuelve.

lit0

Ampersand dijo...

A que grado puede llegar la apatía y cobardía colectiva, pero más allá de la ignorancia de sus vecinos, es cierto, en un entorno urbano famoso por su violencia, el miedo cabalga veloz en los pensamientos de sus pobladores, insensibilizando sus mentes a tal grado de no intervenir, siendo tan simple la fórmula, al grado de marcar tres malditos números en el teléfono: ajá, si, ese mero, el famoso 911.

En contraparte, en México nos enteramos como la ineficacia de las autoridades aunado al descontento de los pobladores propicia que la gente tome el asunto en sus manos, y aunque el vocablo proviene de sucesos acaecidos en Estados Unidos (linchar, del apellido Lynch), la gente lincha a los delincuentes, en algunos casos a expensas de su integridad física, pùesto que el delincuente viene armado y se defiende como perro rabioso.

Pero este comportamiento precipitado, también se ha cobrado víctimas inocentes, siempre por la misma premisa: el miedo. Aunque en el caso de Kitty Genovese, quizá le habría salvado la vida ... Situaciones que se contrapuntean originando material de comentario.

Saludos !!!!!

Anónimo dijo...

Considero que el aspecto de preferencia sexual, no es que sea irrelevante, esto por lo menos da un indicio que la chica no andaba buscando pareja masculina para que fuera asesinada con aspectos pasionales.

Pero hay un error en la redacción, la chica murió a los 29 años (1935-1964) y en el párrafo donde describes su fisonomía, dice tener en ese momento treinta y ocho años de edad (sic).

Chris dijo...

Leo esto y siento una frustración horrible. No conocía este caso, sino hasta ahora que lo mire por la televisión. Qué tristeza lo que le ocurrió a esta mujer y nadie la ayudó.

Anónimo dijo...

Es una lástima, pero es así. Vi el caso en un programa de televisión y me pareció muy armada la defensa que plantearon los vecinos. La realidad es que el miedo paraliza y cuando algo sucede, nadie se mete por temor a ser víctima, pero si el ataque fue tan largo, ya no hay justificación posible. Lamentablemente en Argentina, un país sensible hace muchos años, ésta es una conducta generalizada. Fue también una experiencia personal, nos apalearon a mi madre y a mí delante de gente que estaba en la calle y nadie - ni por piedad - llamó a la policía y nos defendimos como pudimos. La muerte de Kitty fue el anuncio nefasto de la sociedad que hoy nos toca vivir.

Anónimo dijo...

Muy bueno te felicito información muy detallada,fotos fechas etc,etc, nuevamente te felicito.

Giulietta dijo...

Hola!, la media hora de horror incomprensible que vivió Kitty esperando a que alguien la ayudara mientras iba perdiendo la vida por segundos es devastador.....Creo que es el reflejo de la sociedad en la que vivimos. Sólo te diré que en el centro de Barcelona, un señor cayó al suelo víctima de un ataque epiléptico, y los transeúntes se limitaban a pasar por su lado e ignorarlo diciendo que estaba borracho al verlo convulsionar, en otra ocasión una pareja que tuvieron una accidente de tráfico de noche y se salieron de la carretera cuando los recogimos con la ambulancia nos dijeron que pasaron muchos coches y que ninguno paró. Sólo pensad una cosa.....mañana podéis ser vosotros quien necesitéis de alguien, no os déis la vuelta ante lo que os rodea...........Y al que ha escrito que si no hubieran asesinos el mundo sería más aburrido, supongo que lo dices en broma, asesinar criaturas, jóvenes, mujeres, hombres, gente inocente no es diversión!!!!!!!


Escrito con Sangre, gracias por tu magnífico trabajo.

Anónimo dijo...

Definitivamente no hicieron nada x el simple hecho de que era lesbiana, al principio del art lo dice todo. Es impresionante la poca cosa de esa gente, no tienen sentimientos me ha aborrecido leer esa parte q triste, realmente chocante pero pagaran con la misma moneda.