Timothy McVeigh: "El Bombardero de Oklahoma"



"No debo nada a nadie, no tengo nada que pagar.
Ya he derribado el muro que me hizo parar.
Acuérdate bien de mi cara, que no será la última vez.
Nos veremos en el Infierno, te juro que ahí estaré.
Acuérdate bien de mi cara, seguro que me vas a ver;
en algún rincón del Infierno te juro que esperaré..."

La Caja de Pandora



Se sugiere leer primero la entrada David Koresh y los Davidianos: “El Rancho del Apocalipsis”, en este mismo website.

Timothy James McVeigh nació en Pendleton, Estados Unidos, el 23 de abril de 1968. Hijo del obrero de la General Motors, William McVeigh y la agente de viajes Mickey McVeigh, creció en el oeste del estado de Nueva York. Entre sus pasatiempos se encontraban la televisión, el cine, las historietas, el football americano y el baseball. Tuvo dos hermanas: Jennifer y Patrice.



Timothy McVeigh cuando era niño


En 1978 mientras entrenaba con su equipo de baseball, fue golpeado por otro joven mayor que él. Este incidente le hizo alimentar un gran odio contra todas las instituciones o personas que abusaran de los débiles.



En diciembre de 1979, los padres de McVeigh se separaron y dejaron que sus hijos decidieran con quién vivir. Jennifer y Patty se quedaron con su madre y Timothy con su padre.



McVeigh nunca sintió afecto por sus padres, pero sí por su abuelo paterno, Ed McVeigh, con quien practicaba tiro con armas de fuego. Tras tratar infructuosamente de recomponer su matrimonio, los padres de McVeigh se divorciaron definitivamente en 1986.



Después de graduarse de la escuela secundaria Sweet Home y de estudiar gracias a una beca, McVeigh abandonó los estudios universitarios para trabajar, entre otras cosas, como empleado de una hamburguesería y guardia de seguridad en Buffalo, Nueva York.



En sus ratos libres, leía libros por correo como Cabalgar, disparar con tino y decir la verdad, de Jeff Cooper y la novela de William Pierce, Los diarios de Turner, escrita en 1978, que narraba la historia de Earl Turner, un aficionado a las armas de fuego que, ante el endurecimiento de las leyes sobre posesión de armas, construye un camión-bomba y hace estallar las oficinas centrales del FBI en Washington.



Ante la posibilidad de que el Congreso estadounidense y las autoridades federales prohibieran la posesión de armas de fuego a la población civil, McVeigh ingresó en el ejército en mayo de 1988. Entrenó primero en Fort Benning. En ese lugar trabó amistad con Terry Lynn Nichols, quien también detestaba al gobierno.



McVeigh en el Ejército



Posteriormente, McVeigh fue traspasado a Fort Riley, junto a Nichols y Michael Fortier, quien compartía las ideas políticas de McVeigh. Se dedicó entonces con pasión a su carrera militar, al punto de tener un uniforme y botas extras para siempre presentarse impecable a la inspección.



Terry Nichols


Después de obtener la mejor puntuación de su batallón (1,000 puntos) en el entrenamiento con tanques Bradley, solicitó su ingreso en las Fuerzas Especiales o Boinas Verdes. Antes de poder presentarse al adiestramiento, el dictador iraquí Saddam Hussein invadió Kuwait y el grupo de McVeigh partió al Golfo Pérsico.



Llegó a Arabia Saudita en 1991. El 22 de febrero, durante la Operación Tormenta del Desierto, la división de tanques a la que pertenecía McVeigh avistó una trinchera iraquí de ametralladoras a más de un kilómetro y medio. Tras ordenársele abrir fuego, McVeigh hizo volar el cráneo de un soldado iraquí. Los horrores de la guerra le afectaron emocionalmente, sufriendo un fuerte estrés postraumático y psicosis de guerra.




En marzo de 1991 regresó a Estados Unidos para participar en el curso de selección y evaluación de los Boinas Verdes. El entrenamiento de 24 días era mucho más duro que el básico y McVeigh renunció a los dos días de haber empezado. Pese a ello, fue condecorado por el gobierno por sus servicios en el Golfo Pérsico con la Insignia de Combate de la Infantería y la Estrella de Bronce.




Dos eventos violentos más marcaron a McVeigh y decidieron su destino. El 21 de agosto de 1992, en Ruby Ridge, agentes del FBI protagonizaron un tiroteo con Randy Weaver, partidario de la segregación racial, por vender armas ilegalmente a un informante del gobierno. El resultado fue de tres muertos: la esposa de Weaver, su hijo y un policía.



Randy Weaver


Después, en febrero de 1993, agentes del FBI tomaron por asalto la sede de la secta davidiana en Monte Carmelo, en Waco, Texas, para cumplir una orden judicial por venta ilegal de armas. Hasta allí llegó McVeigh para presenciar de cerca los hechos, pero se le impidió el paso en un puesto de control.



McVeigh es entrevistado durante el sitio de los Davidianos en Waco


Después de asistir a varias exposiciones de armas, viajó a la granja de su amigo Terry Nichols, en Decker, Michigan. Allí se encontraba cuando, el 19 de abril de 1993, el cuartel de los davidianos fue incendiado por la policía. Murieron el líder David Koresh y 74 miembros de la secta. Este hecho fue decisivo en la vida de McVeigh y reafirmó su pensamiento antigubernamental.



En mayo de ese año se trasladó a Kingman, Arizona, para visitar a Michael Fortier. En septiembre de 1994, McVeigh se enteró de que estaba a punto de aprobarse una ley que prohibiría a los civiles poseer armas de fuego. Después de esto, le confesó a Fortier que planeaba poner una bomba en un edificio federal del gobierno estadounidense y lo invitó a colaborar. Pese a la negativa de Fortier, le explicó cada detalle del futuro ataque. McVeigh escogió como blanco el edificio Alfred P. Murrah, en Oklahoma. La fecha que eligió fue el 19 de abril de 1995, el segundo aniversario de la tragedia de Waco y de la muerte de David Koresh, líder de los davidianos.



Michael Fortier


McVeigh y Nichols robaron de una cantera en Marion, Kansas, 1,800 kilos de nitrato de amonio y varias cajas de tovex altamente explosivas. Con éstos, el 16 de abril de 1995 fabricaron una furgoneta-bomba en la orilla del lago Geary, en Oklahoma. Previamente, McVeigh estacionó su medio de escape, un automóvil Mercury de color amarillo. En él puso un cartel para no remolcarlo y dentro un sobre con un escrito donde explicaba sus motivos para efectuar el atentado.



Mapas del atentado realizados a mano por McVeigh



A McVeigh no le importaban las víctimas. Según él, aunque no eran culpables, trabajaban para un "Imperio del Mal". Después de trabajar durante tres horas preparando la bomba (había alquilado la furgoneta bajo el seudónimo de "Robert Kling"), McVeigh y Nichols se separaron.



El Edificio Murrah, antes del atentado




A las 9:02 a.m. del miércoles 19 de abril de 1995, en la calle frente al Alfred P. Murrah Federal Building, un camión rentado de la firma Ryder, el cual contenía una carga de alrededor de 2,300 kilos de explosivos caseros, fue estacionado. El lugar albergaba oficinas del FBI y una guardería para los hijos de los empleados. McVeigh llevaba encima una pistola semiautomática Glock de 9 mm., para el caso de que fuera capturado.



El atentado (click sobre la primera imagen para ver el video de seguridad del Edificio Murrah)



La bomba estaba compuesta de nitrato amónico mezclado con combustible y nitrometano, un combustible altamente volatil; a esta mezcla se le conoce comúnmente como ANFO (por sus siglas en inglés: Amonium Nitrate and Fuel Oil).



Diagrama del atentado



Cuando estalló, la bomba mató a 167 personas, entre ellos diecinueve niños; quinientas más resultaron heridas. Otra persona murió mientras prestaba servicios de rescate.



Las víctimas




La intención de McVeigh no era la de matar niños ni civiles ajenos al gobierno, ya que este hecho empañaría su mensaje político; sin embargo no sintió lástima por ellos, y cuando fue detenido declaró que no habían sido más que daños colaterales del atentado.



Los efectos de la explosión se sintieron hasta el Puente Creek, localizado a una distancia de 48 kilómetros.



El Edificio Murrah tras la explosión





Noventa minutos después de la explosión, McVeigh fue arrestado mientras viajaba hacia el norte fuera de Oklahoma por conducir sin matrícula de circulación.



El arresto de McVeigh




La camiseta portada por McVeigh


En el juicio a McVeigh, el gobierno estadounidense declaró que la motivación para el atentado fue vengar el asedio de Waco y la tragedia de Ruby Ridge. En ambos casos, la gente fue asesinada por agentes del gobierno federal.



El juicio



Tras dos días de investigación, fue acusado de ser el autor material de la matanza. Después de un juicio muy breve, el 13 de junio de 1997 fue declarado culpable y condenado a muerte.



McVeigh con sus abogados



El 11 de junio de 2001, en Terre Haute (Indiana), Timothy McVeigh recibió la inyección letal, muriendo casi instantáneamente.



El sitio de la ejecución de McVeigh



El escritor Gore Vidal manifestó su intención de ser testigo en la ejecución y admitió haber intercambiado cartas con McVeigh, dado el interés que desde un principio tuvo en el caso, razón por la cual fue duramente criticado en los editoriales periodísticos de todo el país por "defender" la causa de McVeigh y por haberse convertido en el "amigo por correspondencia" del multiasesino. Sin embargo, Vidal sostuvo que era necesario entender los motivos de McVeigh, de quien siempre dijo que "si no es un loco, es un hombre demasiado afectado por el sentido de justicia, y muy serio en sus principios".



El escritor Gore Vidal


En la revista Vanity fair de septiembre de 2001, Vidal publicó el resultado de su análisis sobre el caso y reveló el contenido de la correspondencia que mantuvo con el reo, en un ensayo titulado "El significado de Timothy McVeigh".



Los mapas que señalan el sitio del atentado



En primer lugar, Vidal recuerda el asalto a la granja de la secta de los davidianos, y afirma que es "la mayor masacre de civiles estadounidenses a manos de su propio gobierno desde la matanza de los indios wounded knee ocurrida en 1890". Narra cómo estas personas fueron asediadas durante 51 días, en los que fueron hostigados las 24 horas con ensordecedoras grabaciones de chillidos de cerdos en un matadero y la canción de Nancy Sinatra “These boots are made for walking”. El operativo, señala el escritor, recibió el nombre clave de "Showtime".



El 19 de abril de 1993, la procuradora Janet Reno ordenó realizar un asalto contra el complejo en el que se refugiaban los davidianos, en una acción de la que, resalta Vidal, ningún agente del FBI salió herido, pero los ochenta miembros de la secta, incluidos veintisiete niños, murieron en un incendio. En tiempos recientes se investigó si los agentes habían provocado el incendio, ya fuera en forma deliberada o por negligencia, pero el FBI salió limpio de esa investigación, y Janet Reno llegó a confesar que "de saber las consecuencias, no hubiera ordenado la operación".



El poema final: manuscrito de Timothy McVeigh


Vidal señala que todos estos hechos fueron explicados de manera simplista por las autoridades, y aceptados de la misma forma por el público. Los medios de comunicación dedicaron semanas a explicar que David Koresh era un perturbado mental que vendía drogas y abusaba sexualmente de menores de edad, y que había logrado lavarle el cerebro a sus seguidores, igualmente perturbados, quienes decidieron sacrificar sus vidas y las de sus hijos inmolándose con fuego antes de entregarse a las autoridades.



Los titulares sobre el atentado en Oklahoma




El escritor manifiesta, sin embargo, que las encuestas demuestran que buena parte de la población nunca se ha tragado estas explicaciones, pues la mayoría cree que Kennedy fue asesinado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) como parte de una conspiración; que Estados Unidos empleó armas químicas contra Irak, y así en otros casos.




En tanto, Gore Vidal defiende su derecho a conocer los motivos que tenía McVeigh para ejecutar su acto. Dice que lejos de haberse convertido en el "amigo por correspondencia" del convicto, sólo recibió tres cartas de él, que ya no están en su poder para que no se le acuse de querer comercializarlas, y que fue el propio McVeigh, contra lo que se ha dicho, quien tomó la iniciativa de escribirle a Vidal a raíz de un ensayo que publicó en 1998 acerca del condenado a muerte, desde una posición contraria a esta práctica de la justicia estadounidense. De su correspondencia con el terrorista, Vidal sacó en claro que muchos de sus puntos fueron redactados con la perfecta gramática y ortografía de una persona educada.



En su primera carta, el reo afirmó que los agentes federales son "como muchos jacobinos en guerra" y que él prefiere considerar el ataque contra el edificio de Oklahoma como un "contraataque", más que una "guerra autodeclarada", debido a que el gobierno se sintió con el derecho de atacar a sus propios ciudadanos. "Fue un acto más semejante a Hiroshima que a Pearl Harbor". La segunda misiva de McVeigh a Vidal es más explícita:



"Aquí explicaré por qué cometí el atentado contra el edificio federal Murrah en la ciudad de Oklahoma. Lo explico no para obtener publicidad ni para ganar un argumento sobre el bien y el mal, lo hago para dejar las cosas claras en cuanto a mi pensamiento y motivaciones para atacar una instalación gubernamental. Elegí hacer estallar la bomba en un edificio federal porque una acción así serviría más a mis propósitos que otras acciones. Más aún, la bomba fue un ataque de réplica: un contraataque por una serie de asaltos acumulados (y sus secuelas de violencia y daño), en los que los agentes federales habían participado en años anteriores (en los que se incluye Waco, aunque no es el único). De la formación de unidades como la de Rescate de rehenes y otros equipos de asalto de agencias federales que realizaron acciones durante la década de los ochenta, que culminaron en Waco, se deduce que las operaciones federales se han vuelto cada vez más militarizadas y violentas, al grado de que en Waco nuestro gobierno, al igual que el de los chinos, empleó tanques contra sus propios ciudadanos.






"Para todo efecto y propósito práctico, los agentes federales se han convertido en 'soldados' (al emplear el entrenamiento militar, las tácticas y técnicas, el equipo, el lenguaje, el vestido, la organización y la mentalidad propios del ejército) y este comportamiento iba en escalada. Por lo tanto, el ataque tenía también una intención preventiva (o proactiva) contra aquellas fuerzas y su comandancia, y otros centros de control dentro del edificio. Cuando una fuerza agresora continuamente lanza ataques desde una base de operaciones particular, es una estrategia razonable luchar contra ese enemigo. Adicionalmente, y basándome en la política internacional de Estados Unidos, decidí enviar un mensaje a un gobierno que se estaba volviendo crecientemente hostil, al atacar un edificio gubernamental y a sus trabajadores. La bomba contra el edificio federal de Murrah fue el equivalente moral y estratégico de un bombardeo de Estados Unidos contra un edificio gubernamental en Serbia, Irak y otras naciones. Basado en la observación de las políticas de mi propio gobierno, vi esta acción como una opción aceptable. Desde esta perspectiva, lo que ocurrió en Oklahoma City no es diferente a cuando Estados Unidos decide caer sobre las cabezas de otros todo el tiempo, consecuentemente, mi estado mental era de total distancia clínica. El bombazo en el edificio Murrah no fue personal, como tampoco lo son los ataques con misiles Crucero de la fuerza aérea, la armada o la marina, contra instalaciones de gobiernos extranjeros y su personal. Espero que esta aclaración responda a sus preguntas", concluye la carta de McVeigh a Vidal.



En la tercera misiva, el convicto pide al escritor que sea testigo en su ejecución, cosa que finalmente Vidal no pudo cumplir por dificultades de traslado, después de una postergación del cumplimiento de la condena.



Certificado de defunción de McVeigh


Vidal señala que el lanzamiento de las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki no era estratégicamente necesario, dado que Japón estaba a punto de rendirse, y afirma que fue un acto de arrogancia autojustificada y de venganza de Estados Unidos, nada que el "Bombardero de Oklahoma" no haya hecho. Con la agravante, agrega, de que el gobierno estadounidense tampoco ha demostrado su arrepentimiento por esos bombazos, al igual que McVeigh. "Eran tiempos de guerra", insisten desde entonces todas las autoridades estadounidenses, sin responsabilizarse de los miles de civiles muertos durante los bombardeos.




El escritor insiste en que los medios de comunicación presentaron a McVeigh como un loco, a pesar de que los numerosos exámenes psiquiátricos a los que fue sometido demostraron que era perfectamente consciente de lo que había hecho, que no tenía dificultad para diferenciar el bien y el mal, y justificaba racionalmente sus acciones. También se trató de achacar a McVeigh una vocación supremacista, sólo porque se le encontró un manual fascista en el que se cree encontró información para construir su bomba.



Así mismo, se consideró que McVeigh y su cómplice Terry Nichols, condenado a cadena perpetua, fueron los únicos responsables del bombazo. Vidal sostiene que McVeigh insistió en hacerse cargo de su defensa con la intención de quedar como único culpable, lo cual era necesario en su esquema de justicia y responsabilidad, pero afirma que el FBI deliberadamente ignoró una serie de pistas que apuntaban a una conspiración con muchos más implicados que los únicos dos "criminales solitarios". De entrada, dice, existe consenso entre expertos en el hecho de que un simple camión cargado con explosivos fabricados a partir de fertilizante no podía causar tal destrucción en un edificio de las dimensiones del Murrah.



Vidal señala que, durante décadas, las autoridades estadounidenses han manifestado una actitud esquizofrénica sobre milicias y grupos internos en Estados Unidos. Si bien consideran que son peligrosos y que al igual que grupos terroristas del exterior "tienen ideologías contrarias a los valores estadounidenses", inmediatamente se retractan para decir ante el público que sólo se trata de algunos locos aislados.



El Jurado que condenó a McVeigh tras deliberar veintitrés horas



Los titulares sobre las horas finales de McVeigh




El escritor cree que esta actitud tuvo como fin tratar de ocultar una conspiración y la participación de muchos cómplices en el atentado, y dice que no se entregaron las pruebas de las investigaciones a la defensa de McVeigh, motivo por el que se tuvo que postergar su ejecución. El supuesto criminal solitario, agrega, también quiso ocultar la participación de otros, pues era lo único congruente dado su esquema de justicia. Así, Vidal concluye, a partir de su relación con McVeigh, que el atentado en Oklahoma fue un "crimen perfecto" que sólo es la punta del iceberg de una guerra interna en Estados Unidos.



Terry Nichols fue sentenciado a cadena perpetua por 160 cargos de homicidio. Michael Fortier fue condenado a doce años de cárcel por no advertir al gobierno sobre el atentado. Un tercer involucrado en el atentado fue Andreas Strassmeir, alias “El Alemán”, miembro de un movimiento racial de supremacía blanca.



El padre y la hermana de McVeigh


En noviembre de 1994, la agente encubierta Carol Howe informó a la ATF que Strassmeir había declarado: “Es tiempo de ir a la guerra. Es tiempo de explotar bombas en los edificios federales”. Otro sospechoso fue Dennis Mahon, dueño del camión que McVeigh utilizó.



El arresto de Terry Nichols



El arresto de Michael Fortier



Dennis Mahon, otro sospechoso, con el camión del atentado


El antiguo emplazamiento del edificio Murrah lo ocupa ahora un enorme monumento conmemorativo denominado “Oklahoma City National Memorial”. Este monumento, diseñado por los arquitectos de Oklahoma City, Hans y Torrey Butzer y Sven Berg, incluye un estanque flanqueado por dos grandes entradas, en una de ellas figura inscrita las 9:01 y en la opuesta figura las 9:03; el estanque de en medio representa el momento de la explosión.



El monumento conmemorativo: Oklahoma City National Memorial





Las acciones de McVeigh, un héroe de guerra condecorado, le demostraron a los estadounidenses que el enemigo estaba en casa y fueron el antecedente directo de los que sería el peor día en la historia de los Estados Unidos: el 11 de septiembre de 2001.






El caso Oklahoma quedó cerrado con la aseveración oficial de que McVeigh actuó virtualmente solo, movido por un deseo de venganza por las acciones del FBI en Monte Carmelo, en Waco, Texas. El escritor Naief Yehya publicó un esclarecedor texto respecto al terrorismo en Estados Unidos:



“El 16 de mayo, pocas horas antes de la ejecución de Timothy McVeigh, un portavoz del FBI declaró que la institución había omitido accidentalmente entregar 4,449 páginas de documentos a los abogados de la defensa de McVeigh. La revelación tuvo tal impacto que el procurador general, John Ashcroft, se vio obligado a posponer la muy esperada ejecución para el 11 de junio de 2001 (presenciada por más de 200 personas a través de monitores, mientras que un grupo selecto tendría el curioso privilegio de verlo en persona). Los nuevos documentos no ponían en duda la culpabilidad de McVeigh, quien en más de una ocasión se declaró culpable de la explosión que costó 168 vidas, particularmente en las entrevistas que concedió a Lou Michel y Dan Herbeck, los autores del libro American Terrorist: Timothy McVeigh and the Oklahoma City Bombing, y desde diciembre de 1998 renunció a sus apelaciones con la intención de ser ejecutado cuanto antes.



Algunos documentos sobre el caso








“El deseo de McVeigh era claro: quería morir tan pronto como fuera posible como héroe y mártir de la extrema derecha. En ningún momento McVeigh expresó vergüenza o remordimiento por haber estacionado un camión cargado de explosivos frente al edificio Alfred P. Murrah (…) por el contrario, él consideraba que su acción había sido una justa venganza en contra del gobierno federal por sus recientes abusos de poder y si algo lamentaba era no haber destruido por completo el edificio. Para él su acción no era distinta de las aventuras militares que emprende el gobierno estadounidense en el extranjero y los muertos civiles de Oklahoma fueron el equivalente local de lo que el ejército denomina daño colateral en sus bombardeos internacionales.




Caricatura sobre McVeigh


“La explosión del Edificio Murrah fue presentada por los medios masivos como la tragedia en la que Estados Unidos perdió la inocencia en materia de terrorismo. Nada podría ser más falso. Si bien éste fue el atentado con explosivos con mayor número de muertos perpetrado en este país, es tan sólo un acto criminal más en una larga tradición de política violenta que se remota a la época de las primeras colonias. El terrorismo político, racial y religioso ha jugado una parte fundamental en la conformación de este país (…) El terror ha provenido tanto de individuos y grupos rebeldes, como del propio gobierno. Dos ejemplos: en 1910 el sindicalista, James McNamara dinamitó las oficinas del diario Los Angeles Times debido a su postura antisindical, matando a 20 personas, y en 1914 la Guardia Nacional acribilló e incendió las tiendas de campaña de los mineros en huelga y sus familias de Ludlow, Colorado. Tan sólo en 1919 hubo una decena de atentados con explosivos en contra de diversos funcionarios, se desataron disturbios raciales en varias grandes ciudades, las huelgas de los trabajadores de la metalurgia tuvieron consecuencias catastróficas y más de setenta negros fueron linchados en el sur. En 1920, alguien estacionó una carreta cargada con explosivos frente al banco J.P. Morgan en Wall Street. Treinta y cuatro personas murieron, el capitalismo por su parte resultó ileso.

Carta de Terry Nichols



“El terrorismo estadounidense ha venido de todas partes del espectro político, pero sin duda se debe a la derecha la mayor parte de los actos de sangre (linchamientos, balaceras, explosiones y demás), los cuales fueron cometidos en nombre del patriotismo, la moral, la decencia, la ley y el orden (…) McVeigh fue uno de los soldados que pelearon en la guerra del Golfo, ahí, dependiendo de la versión que leamos, pudo haber participado en una o varias de las siguientes atrocidades: acribilló a soldados iraquíes que se rendían, estuvo presente cuando las tropas aliadas enterraron vivos a cientos de soldados enemigos derrotados y fue testigo de la masacre de civiles que se ha dado a conocer como la Caravana de la Muerte, en la que cientos de civiles fueron bombardeados mientras trataban de huir por el desierto.



"Sea como sea, McVeigh renunció a las fuerzas armadas al término del conflicto, desilusionado por las acciones de su gobierno. Más tarde su pasión antigubernamental se inflamó a causa de dos incidentes con los que el FBI alimentó las paranoias más acerbas de la extrema derecha: el asesinato de la esposa e hijo del suprematista Randy Weaver en Ruby Ridge, Idaho, en 1992, y la matanza de 72 miembros de la secta davidiana, en Waco, Texas, en 1993.




"Aparentemente, ambos incidentes fueron el resultado de la mala planeación e incompetencia de agentes gubernamentales, pero ante los ojos de la derecha extrema fueron acciones perfectamente planeadas. McVeigh emprendió una cruzada punitiva en represalia por los errores del FBI y antes de su ejecución nuevamente los errores del FBI cambiaron el destino de su vida. McVeigh autorizó a sus abogados a que demostraran que las omisiones del gobierno lesionaron su defensa. McVeigh fue ejecutado, pero vivió horas de gloria demostrando la incompetencia y corrupción del gobierno. No sólo fue un héroe para su causa y seguidores, sino que además extendió el impacto de su atentado desde la acción militar hasta los tribunales mismos.



La caída del Edificio Murrah


“McVeigh fue vecino de celda por un tiempo de otro terrorista célebre: Theodore J. Kaczynski, alias el Unabomber (…) Tanto los abogados de McVeigh como los de Kaczynski trataron de enfatizar que sus clientes estaban mentalmente perturbados y por lo tanto no eran completamente responsables de sus actos. Ninguno de los acusados aceptó ese tipo de defensa, la cual hubiera podido resultar en sentencias menos severas. En el fondo, ambos, como la mayoría de los terroristas, creen que actuaron a favor de la humanidad y en contra de un poder corrupto que se ha aliado con las Fuerzas del Mal, ya sea la gran conspiración sionista internacional, los comunistas, la alta tecnología, los gobiernos secretos o los extraterrestres".

McVeigh -dice Vidal- fue calificado de la misma forma que David Koresh ante el público: como un loco solitario, al igual que el supuesto asesino del presidente John F. Kennedy: Lee Harvey Oswald, quien a su vez fue muerto por Jack Ruby.



VIDEOGRAFÍA:

Timothy McVeigh en Crímenes del siglo XX (en español)
video



BIBLIOGRAFÍA:




34 comentarios:

Anonymous dijo...

Entre aqui por curiosidad, pero me
sorprende lo bien escrito y documentado,de todos los casos.
Mas verdaderamente, te doy gracias,
pues esto, me permitio, llegar a tu blog personal,el cual brilla como tu genio.
Lisa Xilac,desde el D.F.

Anonymous dijo...

Tu blog de seriales esta muy bien.
Ademas tu blog personal nos demuestra tu extensa cultura y diversidad en la tematica.
Saludos.
Apolinar Haro.

Anonymous dijo...

Muy buena la explicaión! Soy la autora del video que tienes colgado del youtube.

Ricardo dijo...

hola que tal nunca habia visto este sitio y creme que me encanto esta muy completo
la bibliografia es exacta y concreta te agradesco que incluyeras en un animo neutro a Timothy James McVeigh

grax.

chic-handsome dijo...

great week

Ricardo Aguirre dijo...

Como fanático notarojero te puedo decir que es la primera vez que leo un abordaje de McVeigh tal y como lo hiciste tú.

Ricard dijo...

felicidades... estaba buscando información sobre McVeigh debido a una entrevista de Gore Vidal y he ido a parar a tu articulo... FANTASTICO!!! muy bien documentado... gracias!

nc dijo...

Tim no fue cobarde en ningun momento, demostró ser todo un heroe teniendo sus ideas bien claras, pronto hará 7 años de su muerte, el 11 de junio, y yo le recordaré como se merece.

re dijo...

Realmente impresionante esta web. Enhorabuena.

Jorge

frida dijo...

Amor!!! qué impresionantemente documentado está este caso. Te amo por tu brillantez!!!!!

Anonymous dijo...

Muy buen reportaje de McVeigh, personaje que me interesó mucho desde que tuve conocimiento de los hechos (un par de años antes de su ejecución). Había muchísimos detalles que no conocía.
Nombras a otro asesino que no ha aparecido, aunque de seguro tienes en carpeta, pero es mejor recordarlo por si acaso: Unabomber.
Felicitaciones y sigue así!

elexiliado dijo...

Hola,q tal, desde Liverpool, muy interesante esta pagina, y ademas muy buena calidad de los textos, sobre estos actos de terrorismo en venezuela paso algo parecido,que fue perpetrado por unas pistoleros del gobierno actual,esas imagenes le dieron la vuelta al mundo, ahora esos pistoleros fueron dejado libres y le anularon los expedientes . Saludos y lso felicitos por su wed..

Camilo dijo...

no se si me equivoque pero encuentro una relacion entre esta historia y la de una pelicula llamada calle arlington protagonizada por Jeff Bridges y Tim Robbins

Anonymous dijo...

nc dice: "Tim no fue cobarde en ningun momento, demostró ser todo un heroe teniendo sus ideas bien claras, pronto hará 7 años de su muerte, el 11 de junio, y yo le recordaré como se merece."

Sí fue un cobarde, asesinó gente inocente, incluyendo niños... ningún terrorista merece ser glorificado, menos un fascista como McVeigh

Por cierto, soy el autor del artículo de Wikipedia que compone el 50% del reportaje =P

Anonymous dijo...

demasiado de pelicula esta reveladoa esplicasion es increible felisidades por tu pagina

POGO1980 dijo...

este hombre no estaba loco solo cometio un error no colocar su coche bomba debajo de dicho edificio asi talvez viera volado todo el lugar es verdad hubo civiles.mas sus propios ciudadanos le devuelven un poco del terror que ellos han causado a otros paises las masacres causadas por el terrorismo a USA es poco con el daño que ellos han hecho

Anonymous dijo...

Es increible como este sujeto justifica la violencia, matar 19 niños, 145 adultos, con argumentos tan pobres, subjetivos. Y por ultimo por mas que sean argumentos serios, no entiendo como puede justificar la su violencia.
Y mas aun como puede existir gente (seguro adolecentes) que entran a este blog a endiosar a este idiota inconsciente que fue McVeigh.
NADA justifica matar 19 niños pero eso es algo que McVeigh jamas llego a entender por lo obtuso que fue.

nkaslo dijo...

No me gusto para nada la conclusion del ultimo "anonimo". Porque prejuzgar a los adolescentes? Si tienes algun problema o remordimiento no vangas a echarlo aqui. Es una actitud estupida asegurar que quien idolatre a esta persona, si es que hay alguien, debe ser adolescente.

Saludos.

Anonymous dijo...

Ja ja ja, el comentario de Frida me hizo reir mucho, ya Escrito con Sangre tiene admiradoras por su forma de escribir, te empiezas a parecer a ciertos asesinos que consiguen fans dispuestas a todo.... de nuevo, muy buena entrada y felicitaciones.

Att

Pedro

The road of tar beneath the wheel named extinction dijo...

Justicia.. por lo de Waco.. Supongo que las televisoras del gabacho le convirtieron en un terrorista, pero a los del FBI no les hicieron mi madres. Estuvo mal, sí! pero no era un loco transtornado. Respeto hacia él.

Bueno, pero mató a niños.. chale!

Anonymous dijo...

con 2 cojones,consciente y muchisima pena por los fallecidos que nio tenian culpa pero con 2 cojones.hay 3 cosas que destruyen el mundo y mas a nosotros mismos;el dinero el poder y las armas.Al qaeda son terroristas pero los estadounidesdes lo son 1 millon de veces mas

Anonymous dijo...

En lo que no se puede contra-argumentar a McVeigh es en el terrorismo de Estado del cual hace uso el gobierno estadounidense.

No puedo estar de acuerdo en que muera gente inocente, pero tal y como lo dice McVeigh, si el gobierno yanki no tuvo ni tiene el menor arrepentimiento en los crimenes de guerra que ha cometido, el atentado es un castigo.

Sociopata dijo...

Comencé a leer y pensé....Timmoty, recuerdo ese nombre...y así es : en la película Bowling for columbine entrevistan al hermano del sujeto que participó junto a Timmoty en el atentado de Oklahoma.

Anonymous dijo...

Hace tiempo que te leo y me he vuelto bastante adicta a tu web. Me he quedado largo rato pensando en este artículo, este en especial... me debato entre si creo que este chico tenía verdaderas razones o no... y no puedo llegar a una conclusión extrema pero sí puedo decir, que "dónde las dan, las toman".

Quizás al gobierno estadounidense les rebentó más el hecho de que les dejaran en ridículo y como asesinos que no la masacre del edificio Murrah en general.

Por aquí han dicho que hay 3 cosas que matan a la humanidad: el dinero, el poder y las armas. Creo que esas 3 cosas podrían englobarse en la primera: el dinero. Donde hay pasta... mal asunto.

En fin, gracias por tu blog.

Fdo. Pano.

Alejandrina dijo...

Hola, por pricipio esta muy bueno el blog, hay muchas biografias bastante completas, aunque ya agregare comentario a las cuales considero que les que hacen falta algunos datos. Para complementar el artículo de Mcveigh, el Murrah no pudo haberse caido por completo aunque el lo quisiera puesto que los explosivos no eran suficientes para tal catastrofe, de hecho el daño causado fue mucho mayor a lo que debio de haber causado la explosión, si fue así fue por una falla estructural del Murrah, no por la cantidad de explosivos utilizados, pueden encontrar la información completa en el sig. link, es un documental de natgeo de la serie segundos catastroficos.
http://www.natgeo.tv/ni/synopsis/189-16657
Respecto a si fue justificado o no, pues me encuentro en un punto mas neutral, es cierto que mato gente inocente, igual todos los terroristas lo hacen, pero tambien es cierto que lo que lo incentivo fue el ataque de su propio gobierno a un grupo religioso al que si bien su dirigente se le consideraba como un tanto demente y podria matar a los miembros de su secta, pues todavía no había matado a nadie y el entrar a sus recintos de esa manera no fue la correcta puesto que fue desmedida y no proporcionada, se vio mas como un afan de terminar con la secta y no de prevenir los supuestos homicidios que pudieron o no haberse dado, ironico en un país con una supuesta libertad de culto tan amplia. Tambien es cierto que Estados Unidos ha matado a sus ciudadanos dando motivos de segurida publica e incluso nacional, y de hecho hasta sin motivos, todos los países lo han hecho con sus propios ciudadanos y aun asi aunque hayamos muchos inconformes no hacemos lo que Magveigh hizo, pero igual me pongo a pensar en que si no lo hacemos, tal vezs sea porque no tenemos el suficiente conocimiento que él tenía ni nuestros principios ideologicos bien fortalecidos, porque eso el señor si tenía; estoy convencida de que si hubiese tenido mas incentivos positivos en su vida y menos motivos para hacerlo, jamas hubiera sucedido.

manolo dijo...

buena biografia sobre Timothy McVeigh ya he leido sobre asesinos peores q de verdad merecian ser condenados a muerte ya sean locos o personas cuerdas de igual forma murio de una manera muy valiente solo una vez e visto el video de su muerte justo el dia q fue asesinado pro la iyeccion letal quisiera volver a verlo por si lo tienes o aver si te lo consigues salud y libertad

Anónimo dijo...

Excelente historia mis felicitaciones al o los Autores. Y si no fuera por personajes como Timothy James McVeigh
la maldita prensa mundial seria un aburrimiento enorme (!Que Gran Escenario Publico hizo Tim!).Los que opinan negativamente hacia a el y a mi opinión no me importa y a ellos les dejo esta frase: (Ustedes se ríen de mi porque soy diferente yo me rio de ustedes porque son todos iguales.. :KDC.)
POSD: No soy Adolescente resentido, No volveré a visitar este blog de opiniones así que no pierdan su tiempo responder mi opinión cada quien es libre de opinar sea bueno o malo . Thank you.

Anónimo dijo...

excelente blog, historias bien estructuradas, no salidas de wikipedia, buen repertorio visual y una buena fuente de informacion para estudios posteriores con los libros y videos al final. simplemente excelente, sin entrar en sensacionalismos como otros blogs.
saludos desde HONDURAS

Anónimo dijo...

Habia leido un artículo hace tiempo sobre este tema y me llama la atencion el enunciado: "...el endurecimiento de las leyes sobre posesión de armas..." y pensando que es un ex militar y demás, como le fue tan fácil obtener el material explosivo? que minera tiene explosivos con las puertas abiertas y sin seguridad?
Toda la historia me hace pensar en teoria del complot, no será la industria armamentistica la causante, ya que iba a ser afectada por las politicas sobre las mismas? solo requerian que lo ejecutara un joven deseoso de luchar.

Anónimo dijo...

"El arte de amar ó el arte de ejecutar y matar."
Los dos actos tienen sú recompensa y consecuencia para sú artífice. Por un enorme período de tiempo.
Sras. y Sres.Niños y Niñas : El terrorismo es algo natural en nuestras vidas;cualquier pensamiento,palabra o hecho consciente ó inconsciente que de manera "normal",e incluso repetítiva hacia otro ú otros seres vivos como insectos,animales,seres humanos ó extraterrestres que conlleva el abuso mental emocional,físico,destructivo mutilaciones o incluso la muerte por la simple falta del respeto al derecho ajeno a sú necesidad de existir es terrorismo.
Hay seres terroristas y victimas porque el mundo de la estupidez en el que viven es parte de su ciclo evolutivo. Como son los tiburones, tigres o gatos (depredadores entre los insectos y animales ) .Y las víctimas que no tienen la razón para poder evitarlo;ellos no tienen la capacidad humana de evitar ser agresores o victimas.
Él mundo de la estupidez los gobierna es un ciclo por el que estan pasando y por el que nosotros pasamos. Fué necesario.
Pero por favor ya estiempo de que usen la cabeza.
Los grupos oficiales o seres individuales soldados,generales,policías,civiles y delincuentes.Tú y yo.
Ya estamos en otra faceta.El mundo de la estupidez quedo atrás.Tenemos que primero educarnos,(2)controlarnos y así (3)liberarnos.Y amarnos.AMARNOS
El ateísmo o la fé no son impedimentos.
La estupidez e ignorancia sí que lo son.Dejalas atrás. Déjalo atrás.
Dejalo ser.Let it be.Sé firme y "entra" a tu nueva faceta.

Anónimo dijo...

Este ataque fue terrible pero el que busca encuentra y eso fue lo que le sucedió al gobierno de USA. El gobierno de USA probo un poco de su propia medicina.

Emiliano dijo...

Bastante bueno el artículo con una documentación muy detallada y fundada en buenas fuentes. Coherente la postura de Gore Vidal sobre el caso e impresionante la consecuencia de Timothy McVeigh. Todo lo cual no quita en nada que su acto fue un crimen horrible e imperdonable que, como todo asesinato, no debería repetirse jamás.

Anónimo dijo...

Ha esta persona se le condeno por las muertes provocadas por sus actos y sobre todo por matar niños, por que al igual que a este sujeto no se le condena al gobierno Mexicano por la muerte de mas de 40 niños quemados en una guardería, por que los medios televisivos no condenaron a los verdaderos culpables como fue el gobierno? y lo peor aun es que la población, digiere muy fácilmente este tipo de tragedias y al año ya no recuerda nada de esto debido a la memoria corta que solemos padecer.

Anónimo dijo...

Sus comparaciones son válidas, hizo lo mismo que los gobiernos gringos hacen siempre en otros países.