"El Asesino del Tylenol"



"Los efectos adversos de los componentes de Tylenol pueden ser los siguientes..."
Diccionario de Especialidades Farmacéuticas


La década de los ochenta del siglo XX. Las diminutas cápsulas rojiblancas del medicamento llamado Tylenol contaban con la preferencia de los estadounidenses a la hora de calmar sus dolores. Sobre todo para las personas alérgicas a la aspirina. "Extrafuerte, sin aspirina", era uno de los eslogans con que el fabricante de Tylenol, Mcneil Consumer Products, captó el 37% de ventas en el mercado de analgésicos.



Cartel publicitario de la época


Pero una mano criminal cambió el rumbo de la historia del Tylenol, en una drama que despistó a jueces y policías. ¿Venganza contra la firma fabricante de Tylenol, filial de la potente multinacional Johnson & Johnson? ¿Obra de un extraño y solitario asesino? ¿O premeditada operación para asesinar a una persona, multiplicando las víctimas para confundir a la policía?



La noticia saltó el 30 de septiembre de 1982, cuando apareció la primera víctima envenenada, al lado de un frasco de Tylenol extrafuerte. Uno de los 160 millones de frascos de analgésicos que los estadounidenses consumían anualmente para calmar un dolor de cabeza, una muela infectada o un resfriado.








Pero en esta ocasión, la cápsula roja y blanca había sido abierta con anterioridad y alguien mezcló cianuro de potasio con la composición analgésica de la fórmula Tylenol.



En octubre, otras seis víctimas, tres de ellas de una misma familia, siguieron al primer “asesinato por control remoto", como lo describió la prensa de la época. Todas las muertes fueron en una misma área de los barrios periféricos, al norte de la ciudad de Chicago. Entre los muertos figuraban una niña de doce años y una mujer que cuatro días antes había dado a luz: Mary Kellerman murió después de tomar una cápsula.



Mary Kellerman


Adán Janus falleció en el hospital después de eso. Su hermano Stanley y su esposa Theresa murieron durante el funeral, tomando píldoras de la misma botella: los tres sepelios se celebraron simultáneamente.



El triple sepelio de la familia Janus


Un número indeterminado de personas, fundamentalmente mujeres de mediana y avanzada edad, fueron hospitalizadas. Los cuerpos de Patrick Moore, de 18 años, y Paula Prince, de 35 años, una azafata de la compañía aérea United Airlines que apareció muerta en el baño de su apartamento, fueron analizados minuciosamente, comprobando que realmente el cianuro hallado en sus venas procedía de la ingestión del analgésico.



Este nuevo método era muy innovador: introducir cianuro en las cápsulas del analgésico más vendido en todo el país.



La policía buscó al presunto autor de los siete asesinatos y lo describieron como un ser frío, meticuloso, bien organizado y con conocimientos científicos.



Cuatrocientos detectives iniciaron una cacería humana en busca del presunto asesino. Hubo docenas de personas detenidas. Y millones de dólares en pérdidas para el fabricante de Tylenol. El insólito caso provocó una rápida reacción de la policía, advirtiendo con megáfonos a la población para que no comprasen Tylenol y solicitando la entrega de todos los frascos del mortífero analgésico. Medio millón de cápsulas investigadas dio escasos resultados. Sólo se encontró cianuro en algunos de los frascos que provocaron las muertes por envenenamiento.



Al menos treinta agentes del FBI fueron asignados a la fuerza especial que indagó sobre los hechos. Johnson & Johnson ofreció una recompensa de cien mil dólares a la persona que pudiera facilitar pistas o datos que permitieran la captura del asesino. Las investigaciones policiales se orientaron hacia la plantilla laboral de la entidad fabricante, concretamente hacia algún posible empleado descontento.



Las autoridades federales del Departamento de Salud, junto con la firma productora de Tylenol, ordenaron la retirada de millones de frascos en todas las farmacias y supermercados donde el producto se vendía libremente, sin receta, como era normal en ese tipo de medicamentos. Johnson & Johnson envió medio millón de telegramas a farmacias, hospitales y médicos particulares reclamando la devolución de las cajas de Tylenol para su posterior investigación.



Logotipo de Johnson & Johnson


Mientras tanto, las marcas de la competencia se apresuraron a fabricar en grandes cantidades calmantes de las mismas características que el Tylenol. El mercado del producto original se derrumbó y algunos acusaron a Bayer, fabricante de las aspirinas, de haber orquestado los ataques para recuperar el mercado perdido frente al Tylenol.



La competencia: Aspirinas contra Tylenol


Los estadounidenses vivían bajo el síndrome de los asesinatos provocados por la introducción de cianuro en las cápsulas del medicamento. El asunto era digno de una novela de Agatha Christie. Los hechos de Chicago incitaron la reapertura de la investigación del suicidio, mediante cianuro, de un estudiante de la Universidad de Pensylvania.



Lo peor vino después: hubo nuevas víctimas en Filadelfia y Oroville (California). Un ciudadano de Oroville sufrió fuertes dolores cuando había tomado tres pastillas de Tylenol Extrafuerte, que resultaron contener estricnina, un veneno común utilizado para combatir a las ratas. Pero los detectives descartaron rápidamente los posibles vínculos entre Chicago, Filadelfia y Oroville. El veneno era distinto y al parecer los nuevos asesinatos eran obra de un copycat, un imitador.



No faltaron las falsas pistas, como la provocada por James W. Lewis, un empresario en bancarrota del estado de Illinois, que envió una carta al fabricante de Tylenol pidiendo un millón de dólares a cambio de "no seguir envenenando cápsulas de Tylenol". Tras ser arrestado, se le condenó a trece años de prisión por intento de extorsión.



James W. Lewis, el extorsionador


El "Caso del Asesino del Tylenol" creó una reacción desfavorable del público hacia las otras gamas del mismo producto, elaboradas por Johnson & Johnson. La firma, cuyos ingresos por la venta de Tylenol en 1981 fueron de cuatrocientos millones de dólares, en un volumen global de 5.400 de cifra de negocios, contraatacó ofreciendo en el mercado el componente del analgésico en forma de comprimidos, mucho más difíciles de adulterar.








James Burke, director de Johnson & Johnson en ese momento, asumió de inmediato la responsabilidad por el desastre. Le dijo a la gente que no consumiera productos Tylenol. Frenó la producción y la publicidad y ordenó que se recuperaran las cápsulas de Tylenol que ya estaban a la venta, mientras los ejecutivos de la empresa trabajaban incansablemente para resolver la crisis.



Burke apareció en público (en el popular programa de televisión 60 Minutes) para reafirmar la misión de la empresa: “Nuestra primera responsabilidad es con nuestros clientes”, dijo en una temprana declaración y se apresuró a invitar a los clientes a devolver botellas de Tylenol y recibir a cambio un vale. “No se arriesguen. Lleven los vales para que cuando esta crisis pase podamos darles un producto que ustedes y nosotros sepamos que es seguro”. No solo ofreció cambiar todas las cápsulas de Tylenol ya compradas por tabletas de Tylenol, sino que prometió envases nuevos y seguros para garantizar que el problema nunca volvería a repetirse.



James Burke, salvador de la compañía


Los expertos en marketing opinaron que la marca Tylenol no sobreviviría, pero se equivocaron. A la vuelta de un año Tylenol (en envases resistentes a la manipulación) había recuperado el 90% de su participación de mercado; igualmente destacable es que la empresa y la marca salieron de la crisis con su reputación realzada.



Los nuevos envases y comprimidos


En Washington, el Secretario para la Salud y Servicios Humanitarios, anunció un rápido cambió en la legislación para el envasado de fármacos que pueden comprarse libremente en las estanterías de cualquier supermercado. El temor estribaba en que otros asesinos podían utilizar métodos similares. Esto se vio cuando, en un pueblo de Colorado, apareció una botella de agua calmante para los ojos, conteniendo ácido hidroclorhídrico. El precinto del envase había sido parcialmente roto para modificar el producto con el elemento dañino. Esto condujo al reemplazo eventual de la cápsula con tabletas y comprimidos como forma de la entrega de los medicamentos, así como la adición de los sellos de seguridad a las tapas de los envases.



Mapa de los crímenes


En 1986 hubo otro caso de una copycat, llamado “La Asesina del Excedrin”, que envenenó este medicamento.



Se trataba de Stella Nickell, quien mató de esta manera a su esposo Bruce Hamilton para cobrar el seguro de vida. Con tal de que pareciera un accidente, envenenó más frascos de Excedrin y mató a más personas. La policía lo atribuyó a un nuevo asesino serial y ella pudo cobrar el seguro.



Sin embargo, su hija, Cindy Hamilton, se dio cuenta y aviso a la policía. Stella Nickell fue juzgada y condenada a noventa años de prisión y su hija recibió una recompensa de la industria farmacéutica.



Stella Nickell en prisión


Con el tiempo, el caso del Asesino del Tylenol fue retomado en el cómic Punisher, donde este vigilante combate a un criminal que envenena medicamentos por haber sido despedido de una empresa farmacéutica.



Punisher contra "El Asesino de las Aspirinas" (click en las imágenes para ampliar)




En 1999 se filmó la cinta The Insider, con Russell Crowe, donde se alude a este caso. También apareció un caso similar en la serie televisiva CSI: Crime Scene Investigation. Y el escritor Thomas Harris hace que su personaje, Jack Crawford, lo mencione en la novela Hannibal: “debo retirarme en dos años. Aunque encuentre a Jimmy Hoffa y al Asesino del Tylenol”.








El verdadero Asesino del Tylenol nunca fue atrapado, pero su caso se convirtió en uno de los más famosos en la historia del crimen de los Estados Unidos. Hasta el momento, el caso sigue abierto y la recompensa aún se ofrece.



VIDEOGRAFÍA:

Comercial de televisión de Tylenol
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The insider (trailer)
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BIBLIOGRAFÍA:



15 comentarios:

Anonymous dijo...

es un sucio no sirve y espero q algun dia pague caro lo q le hizo a tantas personas inocentes por la crueldad de un ser humano si asi se puede llamar

Anonymous dijo...

hola, te felicito por tu trabajo de investigación, que chido que quieras compartir esto con todos nosotros. A petición espero que puedas publicar más acerca de asesinos que utilicen venenos. x fa. suerte

Anonymous dijo...

la exposicion del tema esta muy bien pero la foto de james burke esta incorrecta ya q la es que esta puesta en esta pagina es la de un famoso presentador que se llama igual...

4 de marzo de 2008 13:16:00 CST

bea dijo...

WAO
y yo que soy d esas que a veces resuelvo con tylenol todo.

23 de junio de 2008 13:51:00 CDT

Escrito con Sangre dijo...

Pronto aparecerán más biografías de envenenadores.

Gracias por tus comentarios y no dejes de leernos.

Anonymous dijo...

Hola, interesante nota, aunque la foto del salvador de la compañia es el presentador del programa conexiones, que lo pasaban en discovery channel, no se si sera el mismo o no aunque en la pagina de wikipedia no mencionan que haya trabajado para la compañia tal

Anonymous dijo...

ADORO A LOS ASESINOS SERIALES
SOBRE TODO A LOS QUE NADIE CONOCE
GRACIAS :DDDD

Anonymous dijo...

jejejeje me parece un genio este asesino.... NO LO DESCUBRIERON.. :D
ojala salga un asesino asi aki en venezuela y envenene al maldito presidente Chavez... nos tiene arrechos a todos los venezolanos..

Nyx_Blood dijo...

Muy interesante este caso!!

A mi siempre me ha entrado esa idea, de que alguien con una mente retorcida haga eso con los medicamentos… pero pensé que a nadie se le ocurriría hahaha.

Muy bueno el blog, me encanta.

Anónimo dijo...

jajajaja de verdad que si aki necesitamos un asesino asi... pa que mate a Chavez.. jajajaja

CrazyBadGirl dijo...

Wooow esto es casi a lo que se le llama crimen perfecto de no ser por que descubrieron lo que hiso y a quienes se los hiso en que se los hiso lo ubiera sido pero el asesino de gente inocente y que ni conosia esta libre y puedo apostar que hasta orgulloso se ha de sentir esperemos que algun dia se descubra al criminal envenenen aspirinia soy alergica a eso jaja no pobre gente que cumpla tendria buen post

AAA dijo...

Esta fue la razón por la cual ahora muchos productos llevan la leyenda "desheche si el sello de seguridad está roto".
Tapan el pozo ya ahogado el niño, ¿pero cómo se podría anticipar uno a eventos tan azarosos?.
¡Qué útiles serían los obsesivos compulsivos en un puesto que vigile la seguridad de la gente!

Anónimo dijo...

Ooopppsssss y yo que soy una consumidora neta de EXCEDRIN. Menos mal que ahora los hacen en tabletas.
Este mundo está loco.
Cada día está peor la humanidad.

Anónimo dijo...

hola, acabo de ver ese caso en una clase y parece que el responsable fue una persona que corrieron

Darkviretha Lilith dijo...

Que miedo!! Ahora no querré tomar analgésicos xD
Está muy bien tu publicación.
Pues probablemente el asesino hay sido algún ex empleado despedido