Juan Díaz de Garayo: "El Sacamantecas"



“En la misma calle, debajo de la misma piedra. Cuando el niño la levantaba, siempre encontraba dos o tres monedas, con las que se iba a comprar chucherías a la tienda. Y no se lo dijo a nadie. Y cada día, a la misma hora iba y levantaba la piedra. Y un día fue y no volvió. No se le volvió a ver en el pueblo, dicen que se lo llevo un hombre en un saco para sacarle las mantecas…”
María Reina de los Mares


Juan Díaz de Garayo Ruiz de Argandoña nació el 9 de julio de 1821 en San Millán, Álava (España). En el siglo XIX, la figura de “El Sacamantecas”, un despiadado asesino que extrae la grasa de sus víctimas para luego venderla, se hizo muy popular. La llegada del ferrocarril a la península ibérica, aunada a unas extrañas desapariciones de niños, llevaron incluso a hacer pensar a la asustadiza y supersticiosa población que la grasa utilizada para el mantenimiento de aquellos monstruos de metal era la de los chicos desaparecidos. El caso real más conocido de este tipo de personajes fue el de Juan Díaz de Garayo, quien terminó siendo conocido como "El Sacamantecas". Era un campesino, un labrador que se convirtió en el asesino en serie más importante de España en el siglo XIX.






Juan Díaz de Garayo


Díaz de Garayo vivió en la provincia de Álava durante la segunda mitad del siglo XIX y cometió seis crímenes entre 1870 y 1879, todos ellos contra mujeres. Descrito como un ser amorfo y desproporcionado, con un enorme cráneo y una nariz aguileña, Garayo se convirtió en la pesadilla de toda una región tras sus primeros asesinatos. Nadie dormía tranquilo pensando en los ataques de un personaje que, según cuentan las crónicas, aparecía y desaparecía entre las sombras con una pasmosa facilidad. La primera víctima, prostituta de profesión, murió asfixiada entre las garras del asesino; fue violada post mortem y destripada. La segunda, habiendo pasado más de un año, sufrió de espantosas torturas antes de ser asesinada. La tercera desafortunada fue una niña de trece años, a la que Garayo condujo hasta un bosque para darle muerte y posteriormente violar su cadáver, tras lo cual le extrajo la grasa del cuerpo. La cuarta fue otra prostituta a la que clavó un punzón repetidas veces en el pecho para, posteriormente, hacerla correr la misma suerte que a sus otras victimas.








El quinto y el sexto asesinato llegarían casi juntos, siendo los más brutales. Basados en la escena del crimen, los policías aseguraban que el mismo asesino huyó asqueado por lo que había hecho: Garayo extrajo otra vez la grasa de dos niñas para utilizarlo como combustible y como ingrediente de cocina. De inmediato, la gente aseguró que se trataba del criminal utilizado para asustar a los niños; fue así como se le empezó a conocer como “El Sacamantecas”. Por cierto, en los expedientes del caso se conservan numerosos testimonios de mujeres y niñas asaltadas que pudieron zafarse en el último instante.






El Garrote Vil donde Garayo fue ajusticiado


Un hecho insólito fue el que permitió dar fin a semejante carnicería. Garayo se derrumbó ante una niña que, sin haberle visto jamás y horrorizada ante su aspecto, exclamó que bien podría ser “El Sacamantecas”. Cuando confesó sus crímenes, se mostró horrorizado ante todos ellos y alegó haber actuado a instancias del mismo Diablo, quien, aseguraba, se le había aparecido en su cuarto poco antes del primer crimen. Juan Díaz de Garayo fue declarado responsable de sus actos y ajusticiado en el garrote vil; pero su siniestra sombra se alarga hasta la fecha, cuando aún las madres españolas siguen haciendo uso de “El Sacamantecas” para asustar a sus hijos.



En 2008, el cineasta Alejandro Ballesteros rueda en Toledo (España) una versión de la historia del Sacamantecas.



VIDEOGRAFÍA:

Biografía de Juan Díaz de Garayo “El Sacamantecas”
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Sacamantecas, de Alejandro Ballesteros (cortometraje)
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BIBLIOGRAFÍA:





FILMOGRAFÍA:

9 comentarios:

KT dijo...

Soy una leedora frecuente de tu página y hasta ahora me ha gustado tu selección, aunque arbitraria, pues no encuentro el hilo conductor de tus elecciones que he atribuido a tu capricho, me parece excelente: un asesino ampliamente reconocido seguido por otros no tan famosos. Mi asesino predilecto hasta ahora. mmm; difícil, aunque siempre me han fascinado "El Caníbal de Escocia" y "La Condesa Sangrienta", hay que confesar que mi nuevo gran predilecto es la Dalia Negra, fascinante historia, las imágenes un poco subidas de tono hicieron palidecer a mas de uno de mis compañeros, no sé por qué eso me divierte.

No hace mucho leí en un diario viejo la historia de un chavo japones que, muy enamorado de una compañera francesa, decidió comérsela, tras lo cual fue deportado a Japón donde, gracias a ser el hijo de un empresario reconocido, se libró de todos los cargos e incluso llegó a participar como invitado estrella en algunos shows al estilo Graham Norton... Si tienes algún tipo de información de este chavo (sobretodo el nombre), te agradecería la compartieras conmigo. Encuentro algunas peculiaridades en el estilo de tu página que no terminan de agradarme; me parece que se da la ocasión en la que abusas de las imágenes, aunque representen un descanso para la vista me hacen perder la unidad de impresión, por llamarlo de algún modo. Y también me he quedado con la sensación que dices mucho menos que lo que piensas, como que hay partes en las cuales, por no abordar demasiado, te quedas corto. Lo cual es también una virtud, es mejor quedarse corto que decir de más.

El hombre del traje gris dijo...

Anda, acabo de encontrarme con tu pagina por casualidad, una "misteriosa" casualidad. Resulta que estoy empezando a rodar un cortometraje sobre el crimen de Francisco Leona, el Sacamantecas. He adaptado la historia trasladandola a TOledo, aunuqe lo demas es igual. He leido tu post y me resulta muy interesante.

Por cierto, aprovecho para pedirte permiso para utilizar alguna de las fotos que pones, las voy a colocar en el blog del cortometraje:
http://sacamantecas.wordpress.com

Nada, un abrazo y a seguir así, tu blog es muy instructivo.

Alejandro Ballesteros
albabi@gmail.com

ZabArabZarak dijo...

RESPUESTA PARA KT:

El asesino que dices del canibal que se comio a una mujer de la que se enamoro y que su papa por ser empresario logro sacarlo de la carcel y que hasta la fecha se encuentra libre igualmente se encuentra en esta pagina, esta en la seccion de canibales bajo el nombre: - Issei Sagawa: "El Caníbal de Japón"

Saludos

Anakaris dijo...

Me encanta tu página y celebro tu exquisito gusto y selección. Te ruego que omitas los comentarios realizados por gente sin criterio y que sigas publicando con la misma calidad que hasta ahora.

Karuna dijo...

Otra historia que se convirtió en leyenda urbana para que los niños se portaran bien.

La verdad nos vuelve abrir los ojos a final de cuentas.

Con escuchar los nombres de Francisco Leona "El Hombre del Saco", Manuel Blanco Romasanta "El Hombre Lobo de Allariz" y Juan Díaz de Garayo "El Sacamantecas", son grandes ejemplos macabros que nos enseñan una verdad profunda sobre el origen de algunas leyendas urbanas que de manera cotidiana las escuchamos.

Saludos Karuna ^^

AX MURDDER dijo...

UH ESTA HISTORY, NO SOLO ASUSTARIA ALOS NIÑOS, ASUSTARIA A KULKIERA, K RELATO... MUY CHIDO

Anónimo dijo...

Espero no confundirme de asesino, pero creo que fue éste.
Por lo visto, como era muy peligroso, le tenían esposado todo el tiempo.
El día de su ejecución, como no le daban cuchilla para afeitarse para evitar que se suicidara él, se quemó pelo a pelo la barba, para ser ejecutado con la cara afeitada.

Además, pese a los grilletes, era capaz de sacarse el pijama carcelario entero para dormir desnudo.

Estoy casi convencida de que era Garayo, no otro de los varios sacamantecas que tenemos en España.

Otra parte de la historia (que sigo creyendo que era de éste) es la de que hacía ungüentos con las mantecas. Me hace dudar que no hayáis puesto el resto de la historia si es del mismo asesino. Pero quizá lo estoy confundiendo con otro.
Por lo visto, había una persona de mucho dinero enfermo de tuberculosis o algo así que acudió a él para curarse. Le pusieron las mantecas de un niño recién sacrificado por encima del pecho y se tuvo que beber la sangre.

Evidentemente no se curó de eso.


La historia de la niña que dijo que parecía el Sacamantecas es espeluznante. Cuántas veces alguien aparentemente normal a un niño le parece siniestro y al final... es porque de verdad es siniestro.

Ampersand dijo...

Un excelente artículo, de verdad que nosotros en nuestra infancia no le creíamos a nuestros mayores cuando decián... No te salgas de noche, que si no, te lleva el Hombre del Costal ...Okey ya de grande, me entero de la dantesca realidad de éstos torvos y despiadados sujetos, sobreentendiendo que todo mito, independientemente del folklore que se trate, tiene aterradoras bases reales. Saludos ...!!!!

Anónimo dijo...

Lo de sacamantecas aunque sea coincidente tambien se basa en mitos, un ejemplo en perú, es conocido como los pishtacos y tienen antecedentes antiguos.

interesante nota en verdad!!