Alyssa Bustamante: “El Ángel Exterminador”


“Ahora estoy un poco nerviosa y temblorosa. Me tengo que ir a la iglesia ahora. ¡Ja ja ja!”
Anotación de Alyssa Bustamante en su diario tras cometer el crimen


Alyssa Dailene Bustamante nació el 28 de enero de 1994 en Cole, Missouri (Estados Unidos). Desde el principio tuvo una vida difícil. Fue hija de dos adolescentes con problemas de drogadicción, que la dejaron a cargo de su abuela. Su madre había cometido algunos delitos menores relacionados con la posesión de drogas, y además fue arrestada por conducir en estado de ebriedad.



Alyssa Bustamante



Su padre era un delincuente recurrente e inquilino asiduo de la cárcel, que estaba en la cárcel, cumpliendo una condena de diez años por asalto. La falta de su madre, que la abandonó desde que era una bebé, desató en ella un instinto agresivo como resultado de la falta de atención y amor de sus padres, junto con un claro cuadro de psicopatía. En Alyssa Bustamante predominaba la mala semilla.


Alyssa había estado viviendo bajo la vigilancia de un tutor desde que tenía siete años. Su abuela era mormona y la hizo parte de un hogar muy religioso y tenía la reputación de ser una buena estudiante, pero sus dificultades psicológicas siempre le impidieron un desarrollo social adecuado.


Al igual que muchos adolescentes, ella estaba profundamente involucrada con Internet y las redes sociales, y tenía páginas y perfiles abiertos en Myspace, Twitter y Facebook. Tenía además un canal de YouTube bajo el nombre OkamiKage (japonés para "WolfShadow"). En su perfil mencionaba que sus aficiones eran “matar gente y hacerme cortes en la piel".


Un tiempo fue tratada por una severa depresión, durante la cual intentó suicidarse con una sobredosis de analgésicos, y en varias ocasiones se autolesionó, produciéndose más de trescientos cortes en la piel. Tenía la palabra “ODIO” tatuada en su brazo y a veces se quemaba con cigarrillos encendidos. Comenzó a tomar Prozac tras recuperarse de su intento de suicidio.



En su cuenta de Twitter dijo que estaba "en algún lugar en el que no quiero estar". En una foto de ella con el lápiz labial corrido, aparecía señalando con el dedo a su sien izquierda como si fuese a dispararse con un arma en la cabeza; en otra imagen de la misma serie, muchos pequeños cortes rojos son visibles en la muñeca interior.



Su cuenta de YouTube presentaba varios videos de ella y sus hermanos, en su mayoría ella aparecía sola. Gustaba de participar en juegos bruscos o imitando acrobacias arriesgadas, pero un video en particular era inquietante: “Idiotas electrocutados por cerca eléctrica”. En él, Alyssa y sus dos hermanos más jóvenes están de pie delante de una reja electrificada. Ella dedica a la cámara una sonrisa y agarra la cerca, mientras hace una mueca. Consciente del dolor que provoca, convence a sus hermanos, unos pequeños gemelos, para que hagan lo mismo. En la pantalla se lee: "Aquí es donde se pone bueno: es donde vemos cómo mis hermanos se lastiman". Ellos siguen obedientemente sus indicaciones, terminando tirados en el suelo.


Jennifer Meyer, una amiga de Alyssa, diría tiempo después que ella le había dicho que quería saber lo que sería cometer un asesinato. "Yo estaba en su fiesta y ella me llevó a un lado y me dijo algo como: ‘¿Sabes? Me pregunto lo que sería matar a alguien’. Creo que ella estaba enojada con uno de sus amigos que estaba allí, pero parecía un poco extraño. Pero lógicamente, usted no pensaría que uno de sus amigos podría matar a alguien realmente".




Alyssa había alimentado su imagen de chica mala en su página de Facebook, donde había fotos de sus labios manchados con lápiz labial rojo, utilizado para parecer ominosamente sangrienta, completado con maquillaje negro al estilo kabuki sobre sus ojos. Mostraba los dientes y hacía muecas cuando no estaba haciendo pucheros, en una actitud francamente sexual.




Sin embargo, también era parte de un grupo de teatro y practicaba esgrima. Nada de esto parecía llenar un hueco en su corazón. En un tweet publicado unos días antes de los sucesos, escribió: "Esto es todo lo que quiero en la vida: una razón para todo este dolor".






Alyssa en una práctica de esgrima

Alyssa tenía una vecina de la que se hizo amiga. Elizabeth Kay Olten era, según descripciones de gente cercana a ella, "una chica con problemas de obesidad, obsesionada con los gatos y el color rosa, cabello marrón largo y rasgos bastos". Contrastaba con la chispa y belleza juvenil de Alyssa.


Sobre todo, eran muy diferentes en actitud ante la vida. A sus nueve años de edad, Elizabeth era una niña tímida que "le tenía miedo a la oscuridad y normalmente no entraría sola en el bosque", según testimonios.



Elizabeth Olten


Cuando la mayoría de los adolescentes tienen un viernes libre en la escuela, lo utilizan para dormir, reunirse con amigos, ir al cine o salir con su novio. Pero cuando Alyssa Bustamante tuvo libre el viernes 16 de octubre de 2009, pasó el día cavando dos agujeros en la tierra, para ser utilizados como tumbas. Uno muy cerca de su casa, el otro en una zona oculta del bosque.



Luego esperó. Siguió con vida como de costumbre, fue a la escuela, entregó sus tareas, salió con sus amigos; todo el tiempo a la espera de la oportunidad perfecta para asesinar. Esa oportunidad llegó tan sólo cuatro días después. "Quería saber lo que se siente al matar a alguien", escribiría en su diario a sus quince años de edad.



Alyssa y Elizabeth

El miércoles 21 de octubre de 2009, Alyssa decidió ejecutar las fantasías mórbidas que había acariciado desde tiempo atrás. Elizabeth Olten había estado jugando con la hermanastra de Alyssa Bustamante, que vivía a unas puertas de distancia. Cuando giró a la izquierda para regresar a su casa, fue presuntamente desviada de su ruta por Alyssa, quien la llamó a su teléfono celular, pidiéndole que regresara a su casa.



Alyssa con sus amigos




A las 18:15 horas, Alyssa la interceptó y se la llevó rumbo al bosque, diciéndole que quería enseñarle algo. Confiando en su amiga mayor, Elizabeth accedió a acompañarla. Elizabeth, que tenía miedo a la oscuridad, confió en que Alyssa y ella eran amigas y jugaban juntas. No podía haber previsto que Alyssa iba a golpearla en la cabeza, para luego estrangularla durante un rato y después acuchillarla en repetidas ocasiones.





Finalmente, le cortó la garganta y la observó desangrarse, mientras se ahogaba en su propia sangre hasta morir. Después la enterró en la fosa que había cavado previamente entre la floresta y escondió la tumba debajo de varios troncos podridos.






Las dos comunidades vecinas en las que las chicas vivían, St. Martins y Jefferson City en Missouri, eran el epítome de la pequeña ciudad estadounidense. St. Martins, donde vivía Elizabeth Olten, tiene poco más de un millar de habitantes. Todo el mundo se conoce. Así que cuando no llegó a su casa procedente de la casa de un amigo que vivía sólo a medio kilómetro de distancia, su familia supuso que no había motivo de alarma.






Pero su madre opinaba diferente. Tan sólo 45 minutos después de que la chica no llegase, una terrible inquietud se apoderó de su madre. A las 19:00 horas, llamó a la policía. La búsqueda comenzó casi de inmediato. Elizabeth había tomado un atajo por el bosque, que se curvaba alrededor y detrás de los patios traseros de varios vecinos.


A medida que pasaban las horas, cientos de voluntarios se unieron a las pesquisas. El bosque estaba oscuro y frío, y a medida que oscurecía, buscar en el terreno boscoso se convirtió en un proceso difícil.



Cartel de búsqueda

David Wininger, un bombero voluntario que se unió a la búsqueda, aseguró: "Había un montón de rocas, árboles y montones de maleza. Es un lugar muy duro para estar".


Los investigadores incluyeron perros, bomberos, policías, helicópteros, a la patrulla de caminos y finalmente notificaron al FBI. Recorrieron una y otra vez la zona, pero no tuvieron éxito. El teléfono celular de Elizabeth inicialmente les dio una pista, pero para la mañana del jueves, la batería se había descargado.


En su diario, Alyssa escribió esa misma tarde: “Acabo de matar a alguien. Las estrangulé y apuñalé y ahora están muertas. No sé cómo me sentí en este momento. Fue sorprendente. Ha sido increíble. En cuanto superas el momento de ‘¡Oh, Dios mío, no puedo hacerlo!’, es una experiencia increíble y muy agradable. Ahora estoy un poco nerviosa y temblorosa. Me tengo que ir a la iglesia ahora. ¡Ja ja ja!”


No fue a misa, sino a un baile en un centro de juventud de la Iglesia Mormona, de la cual era parte. Había un misterio en su redacción: Alyssa hablaba en plural, como si hubiese matado a dos o más chicas. Después negaría eso y aseguraría que no eran varias las víctimas, sino sólo una: su vecina Elizabeth.


Hasta este punto, el escenario que la comunidad y la policía habían temido era que un asesino en serie había arrebatado a la chica mientras caminaba a casa sola por el bosque. Nadie sospechaba que pudiera ser un miembro de la comunidad, y mucho menos una adolescente que además era amiga de la niña. Pero las sospechas comenzaron a surgir a causa de ciertos rumores y se extendieron rápidamente.


Una adolescente fue descrita como una “persona de interés”, el eufemismo utilizado por los policías para describir a los sospechosos contra quienes aún no tenían pruebas. Una amiga suya se acercó a los agentes y les dijo que sospechaba de su amiga Alyssa, quien no se había presentado a la escuela al día siguiente del asesinato, sin justificar su ausencia. La policía consiguió  una orden de cateo y encontró los diarios de Alyssa.


Al saberse descubierta, fue ella misma quien llevó a la policía hasta el cadáver. Había estado en la misma zona donde habían buscado. "Habíamos estado en esa área en más de una ocasión. El cuerpo estaba muy bien escondido", le diría el sheriff a la prensa.



Los noticiarios


Días antes, a Alyssa le habían aumentado la dosis de Prozac. El psiquiatra Edwin Johnston aseguraría que esa dosis elevada podría haber desencadenado cambios bruscos de humor en la adolescente y despertado tendencias violentas.


Debido a que Alyssa era menor de edad, había un problema sobre si debía o no ser juzgada como adulta, lo que bajo la ley estatal, podría hacerla elegible para la pena de muerte.


Pero Missouri cuenta con un sistema de dos fases poco común para hacer frente a los casos de jóvenes criminales, muy similar al de Canadá. Si el sospechoso es encontrado culpable, el delincuente queda recluido hasta los 21 años, cuando se celebra una nueva audiencia, y se determina si ha sido rehabilitado o debe cumplir el resto de la condena.






Ficha de detención


Pese a ello, se decidió finalmente que Alyssa Bustamante iba a ser juzgada como adulta. Su abogado defensor, Kurt Valentine, expresó su decepción por la decisión, diciendo: "Estamos destruyendo su infancia y firmando una sentencia de muerte para Alyssa. Ella no va a sobrevivir tanto tiempo en la cárcel del condado de Cole".



Kurt Valentine

Su dolor interno continuó en los días siguientes al asesinato. Una vez que se determinó que iba a ser juzgada como adulta, se angustió y fue trasladada al Hospital Psiquiátrico de Hawthorne para su evaluación. Intentó cortarse las venas y expresó pensamientos suicidas. Le cortaron las uñas porque había intentado utilizarlas para dañarse a sí misma.


Su abogado presentó una moción para trasladar el juicio a otro sitio. Citó los comentarios aparecidos en portales de noticias, blogs, perfiles de Facebook y Myspace, la mayoría de los cuáles agredían a Alyssa. En el mundo virtual, ya había sido declarada culpable.


La gente escribía cosas como: "Es una vergüenza que la asesina no haya muerto cuando intentó cometer suicidio”. O: "Cualquiera debería enviarla a la cámara de gas. Un maldito menos en quien malgastar el dinero de nuestros impuestos".


Mientras Alyssa era crucificada en Internet, Elizabeth Olten recibía un funeral que parecía destinado a una princesa de Walt Disney. Un carruaje tirado por caballos llevó su ataúd hasta el cementerio, donde sus amigos y familiares llevaban globos de su color favorito: rosa.



El funeral





El 8 de diciembre de 2009, Alyssa Bustamante fue llevada con grilletes y esposas a la sala del Tribunal de Jefferson City. Llevaba un traje de prisionera color verde limón. Su cabello castaño colgaba sobre sus ojos. Su barbilla todavía sobresalía, pero su actitud desafiante había sido silenciada por los acontecimientos de los meses anteriores. Una vez ante el juez, se declaró “no culpable”.



La audiencia preliminar






Más de dos años después, el 10 de enero de 2012, Alyssa Bustamante se declaró culpable de asesinato en segundo grado. "La estrangulé y la apuñalé en el pecho", dijo Alyssa. Cuando se le preguntó si también cortó la garganta de la niña, sólo respondió: "Sí". El hecho de que cavase dos tumbas dio pie a otra especulación: que originalmente, había pensado en matar a sus hermanos, los gemelos.



Durante el juicio, cuando el fiscal le preguntó por qué había cavado dos tumbas, se limitó a decir: "No lo sé. No se lo puedo decir en este momento". Nunca se supo el motivo de la otra fosa. ¿Pensaba quizás en seguir matando? Era lógico que sí. No tenía razón para dejar de hacerlo.



Su juicio por asesinato en primer grado estaba programado para comenzar a finales de ese mes; si era declarada culpable, se enfrentaba a una sentencia de cadena perpetua. Tras su declaración de culpabilidad, consiguió una oportunidad de ser liberada. El castigo por asesinato en segundo grado podría ser cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional, tras cumplir entre diez y treinta años.



El juicio


Según su nuevo abogado, Charlie Moreland, Alyssa decidió declararse culpable porque "quería asumir la responsabilidad por sus actos". El 8 de febrero, Alyssa Bustamante fue condenada a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.


Los familiares de Elizabeth quedaron decepcionados de que la libertad condicional fuera una posibilidad y encabezaron varias protestas. “Es devastador revivir lo ocurrido y escuchar lo que se ha dicho en la sala”, dijeron los padres de la víctima.



Las protestas


Alyssa protagonizó un momento emotivo pocos minutos antes de saber que había sido condenada a cadena perpetua. Se levantó de su silla para dirigirse a los padres de la niña de nueve años que ella misma había asesinado. Sobre el sonido de las cadenas que le ataban los brazos a la cintura y los tobillos, empezó a hablar: "Estoy extremadamente... muy arrepentida de todo. Sé que las palabras no pueden ser suficientes y que no pueden describir lo terriblemente mal que me siento por todo esto. Si pudiera dar mi vida para devolverles a su hija, lo haría. Lo siento".



La familia de la víctima durante el juicio

Sus palabras eran conmovedoras, pero nadie le creyó. La madre de Elizabeth, Patty Preiss, dijo que Alyssa "es el Ángel Exterminador, un monstruo maligno". La abuela de la víctima gritó: "¡Creo que Alyssa debe salir de la cárcel el mismo día en que Elizabeth se levante de la tumba!" Ya recluida en prisión, Alyssa se adaptó bien y pronto hizo nuevas amistades: mujeres condenadas por asesinato, que se dedicaron a enseñarle a su joven amiga un poco de su experiencia en el mundo del crimen.





VIDEOGRAFÍA:

“Idiotas electrocutados por cerca eléctrica” (video de Alyssa Bustamante)
video



BIBLIOGRAFÍA:



FILMOGRAFÍA: