Amy Mihaljevic: el misterio de Bay Village


"Pienso en este crimen como si fuera ayer. Y la siguiente pista que llegue, podría ser la definitiva”.
Mark Spaetzel


Amy Renee Mihaljevic nació el 11 de diciembre de 1978 en Little Rock, Arkansas (Estados Unidos). Era la hija menor de Mark y Margaret Mihaljevic. Mark Mihaljevic conoció a Margaret en la escuela secundaria de West Allis, en Wisconsin. Se casaron poco después. Un amigo apellidado Wanderlust llevó a los recién casados a Little Rock, Arkansas, donde Mark consiguió un trabajo en la Buick. Era representante de la marca, además de llevar el manejo de quejas y garantías. La pareja comenzó su vida familiar en Little Rock; pronto nació su primer hijo, un chico llamado Jason, y luego llegó Amy.



Margaret, Jason y Amy

En 1984, la marca fue trasladada brevemente a Mississippi, y luego a Cleveland. Los Mihaljevic compraron una casa estilo colonial de cuatro dormitorios en Lindford Road, en el pueblo de Bay Village. Parecía un lugar seguro y bueno para vivir.


En poco tiempo, los Mihaljevic estuvieron cómodos con su nueva rutina. Margaret llevaba a Jason y Amy a casa de sus amigos o al parque durante el día, luego Mark llegaba a casa y los llevaba a una piscina para refrescarse por la noche. Molestado siempre por otros niños a causa de su sobrepeso, Jason pasó la mayor parte de su niñez en el sótano de la casa, armando modelos a escala de automóviles y ayudando a los adultos del barrio con pequeñas tareas. Amy, sin embargo, no tuvo problemas para hacer amigos y fue siempre una niña confiada y sociable. Para los vecinos, Amy era una fuente de energía constante, zigzagueando en su bicicleta por la acera, saludando a todo el mundo. Cuando Margaret visitaba a sus amigos, Amy se unía siempre a la conversación.



Amy y Jason

A nueve casas de distancia, vivía Kristen Balas, quien cursaba un grado anterior a Amy. Era una de sus mejores amigas. Algunos días, las dos iban a aplanar monedas en las vías del tren, detrás de Lindford. Sobre todo, se quedaban en su cuarto y veían repeticiones de programas televisivos en la cadena Nickelodeon. Amy sabía que era hora de regresar a casa cuando las farolas de la fachada se encendían.



Mark Mihaljevic con su perro

También se hizo amiga de una compañera de su clase llamada Kristen Sabo, quien vivía a pocas calles de distancia. Durante el verano de 1989, Amy estaba en la casa de Sabo prácticamente todos los días. La madre de Kristen, Jeanne, llegó a pensar en Amy como una hija adoptiva.



La casa de los Mihaljevic

"Amy pasó mucho tiempo en mi casa porque yo no quería que ella estuviese sola. Sus padres tenían poco dinero y muchas deudas", recordaría Jeanne tiempo después. La mayoría de los días, Amy parecía un poco desaliñada. Prefería vestir pantalones vaqueros y camisetas y casi siempre estaba despeinada. Por ese tiempo, Margaret Mihaljevic ya tenía un fuerte problema de alcoholismo, lo que comenzaba a hacer estragos en su matrimonio. Amy era la más afectada ante las continuas borracheras de su madre. Inclusive, a veces, prefería dormir en casa de sus amigas.


La escuela en Bay Village donde Amy estudiaba

Amy y Kristen formaron un club de pequeñas niñeras durante el verano. Repartieron volantes alrededor de Bay Village, dando publicidad a sus servicios. Los números telefónicos de las casas de Amy y Kristen estaban escritos en el frente.



Amy en la escuela

Las amigas comenzaron a distanciarse cuando Kristen se unió a un equipo de fútbol y Amy comenzó clases de equitación en Holly Hill Farm, en Avon Lake. De 1987 a 1989, visitó Holly Hill una vez a la semana para las lecciones. En octubre de 1989, pasaba casi todos los días en los establos, mirando a los caballos. Luego regresaba sola a su casa, en su bicicleta.



Holly Hill Farm

El viernes 27 de octubre de 1989, fue el día de la toma de fotografías para el anuario escolar en la escuela donde Amy cursaba sus estudios. Ella era estudiante de quinto grado y quería llevar el cabello suelto. Tiempo atrás, en la imagen que le tomaron al entrar a la escuela y que se convertiría en su foto más conocida, aparece con el cabello sostenido en una cola de caballo, trenzado a la izquierda, sonriendo. Amy siempre odió esa foto. Pero la imagen quedaría grabada a fuego en la memoria de la gente que la conoció.


En septiembre y octubre de 1989, cuatro niñas en Bay Village recibieron llamadas de un hombre que afirmaba trabajar con su madre y quería reunirse con ellas para conseguirle un regalo sorpresa. Las cuatro niñas no le hicieron caso a la llamada y muchas de ellas se limitaron a colgar, pese a que el hombre las llamaba por sus nombres. Es un misterio cómo el hombre que hizo las llamadas consiguió el nombre y número de ellas, ya que el número de dos de las chicas ni siquiera aparecía en el directorio telefónico.


Un factor en común era que todas habían visitado en días anteriores el Centro de la Naturaleza, un parque local que mantenía un libro de visitas abierto, donde los niños podían escribir su nombre y sus datos de contacto, para que ese centro les enviara información promocional. Amy también visitó ese sitio y dejó sus datos en esa libreta, a la vista de quien quisiera leerlo.


El miércoles 25 de octubre, tras regresar a su casa al salir de la escuela, Amy recibió la llamada telefónica de un hombre misterioso; estaba sola en su casa cuando el teléfono sonó. Después se averiguaría que la llamada provino de un teléfono local, probablemente de una caseta telefónica. El hombre le dijo que era un compañero de trabajo de su madre y que ella acababa de conseguir un ascenso.



La llamada

Afirmó que quería darle un regalo por ello y le pidió a Amy que lo ayudara a escogerlo, pero que no se lo dijera a nadie, para que fuera una sorpresa. Amy se entusiasmó: vio una manera sencilla de darle una alegría a su madre y obtener además un acercamiento, en vista de la crisis que su familia enfrentaba.


Aceptó encontrarse con el desconocido y fijaron una cita para el viernes siguiente. Le preguntó al extraño si podía contarle el proyecto a su hermano Jason, pero el hombre le dijo que no. Pese a ello, un rato después Amy se lo contó.


El viernes 27 de octubre de 1989 se realizó la caminata estudiantil de media milla de Baskin-Robbins. Amy les había dicho a sus padres que después de la escuela iría a unas pruebas del coro. Pero según contarían su amiga Kristen Balas y su hermano Jason, en realidad fue a verse con el hombre que la había llamado por teléfono. Amy tenía instrucciones de reunirse con él en el estacionamiento, al lado de la heladería Baskin-Robbins, en el Bay Square Shopping Center, un centro comercial.



La heladería Baskin-Robbins

Vestida con una camisa color lavanda, con pantalones verdes y botas negras hasta el tobillo, Amy dejó su bicicleta en un rack de la escuela (ubicada muy cerca de allí) y se dirigió a la tienda de helados. Allí se encontró con el desconocido; varias personas los vieron conversar de manera amable y recordarían que ambos sonreían. Luego se fueron juntos.



El encuentro

Una hora más tarde, cuando las clases en la secundaria terminaron, su hermano Jason también caminó en esa dirección, hasta que se dio cuenta de un grupo de chicos que siempre lo molestaban se encontraban allí. Así que cambió de dirección y se fue a su casa en lugar de ir por un helado.



El Bay Village Square Shopping Center


Cuando llegó y se dio cuenta de que Amy no estaba allí, llamó a su madre en el trabajo. Margaret le dijo que Amy se había ido a una función de coro y que debería estar de vuelta pronto. A las 15:30 horas, Jason llamó a su madre otra vez. "Amy todavía no está en casa", le dijo.




Alarmada, Margaret se preparó para salir de la oficina. Luego Amy la llamó. Margaret le preguntó a Amy acerca del coro. "El coro se reúne los miércoles y jueves", le respondió Amy. "Espera un minuto. Hoy es viernes. ¿Entonces, por qué estabas allí?" Amy se quedó en silencio.


"¿Estás en algún tipo de prueba o algo así?", le preguntó Margaret. "Sí, lo fue para la gente nueva". Margaret supuso que Amy estaba llamando desde su casa.


Hablaron un rato más antes de colgar. Sin embargo, algo no estaba bien. Amy, normalmente locuaz, había dado respuestas muy cortas.


Margaret se fue a casa temprano de todas maneras. Cuando llegó a su casa, a las 16:30 horas, fue recibida sólo por Jason. "Mamá, Amy todavía no ha llegado", le dijo. Margaret se dirigió a la escuela; encontró la bicicleta de Amy estacionada en el rack.



La bicicleta abandonada


Buscó a su hija y al no hallarla, fue a la estación de policía. A pesar de que Amy había estado desaparecida solamente un par de horas, su desaparición fue tratada inmediatamente como un secuestro. Su descripción fue enviada a las patrullas y se mandó a las comunidades circundantes.


En el momento en Mark Mihaljevic llegó a casa del trabajo, Margaret estaba histérica. Entre sollozos, ella llamó a todos los amigos de Amy, tratando de averiguar quien la había visto por última vez. Jeanne Sabo colaboró con ella. Los nombres de todos los estudiantes de quinto grado fueron divididos entre ellas. Llamaron a cada niño para ver si alguien sabía dónde estaba. Nadie tenía idea.


Mark buscó frenéticamente en los lugares favoritos de Amy. Comprobó de nuevo en la escuela, ubicada entonces en Huntington Park. Él y un amigo siguieron un pequeño arroyo que corría detrás de la escuela, gritando su nombre. No hubo respuesta.



La foto final de Amy

Esa misma noche, Sabo llevó la foto de Amy al Canal 3. Llegó a la casa de los Mihaljevic justo a tiempo para oír el grito angustiado de Margaret al ver que la imagen de Amy acababa de salir en la televisión.



La policía en el centro comercial






El FBI fue alertado catorce horas después de que Amy desapareció, y un puesto de mando se creó dentro del Departamento de Policía de Bay Village. El agente especial Dick Wrenn, que vivía a unas pocas calles de distancia de Lindford Road, dirigió la investigación.



Dick Wrenn

Entre las primeras personas con las que Wrenn habló fue Kristen Balas, quien le reveló los planes de Amy para encontrarse con el hombre que la había llamado por teléfono. Jason también contó la misma historia. Para Wrenn, esa era la clave para resolver el misterio. Pero la llamada del hombre había sido realizada desde un número local, y sólo las llamadas de larga distancia eran registradas por la compañía telefónica.



El cartel de búsqueda de Amy (click en la imagen para ampliar)

Otro compañero de clase había visto a Amy apoyada contra un poste en el estacionamiento de la heladería Baskin-Robbins, hablando con un hombre blanco con grandes gafas redondas y pelo oscuro, con una calva en la parte trasera de su cabeza. Un retrato robot fue creado y a partir de ese momento, la representación en blanco y negro acompañaría las fotos de Amy en todas partes.



Los retratos robot





Durante el primer fin de semana, decenas de voluntarios establecieron sus propias oficinas centrales en el sótano de la comisaría. Allí se hicieron cientos de copias de la foto de Amy y el retrato hablado, y se preparó la comida para los investigadores que trabajaban arriba.



Los titulares



Por la tarde del sábado, los agentes del FBI, acompañados con perros de búsqueda, comenzaron a explorar el área alrededor de Holly Hill Farms, donde Amy practicaba equitación. Durante varios días, aviones con equipos de detección de calor recorrieron los bosques y campos que rodeaban los establos.



El caso en televisión



El agente Wrenn dirigió su atención a Harold Bound, el hijo del dueño de la finca. Un paranoico esquizofrénico y veterano de Vietnam, Bound vivía en un pequeño departamento encima del garaje y se encargaba de limpiar los establos. Era un entusiasta de las armas y tenía una colección de armas blancas y de fuego en su habitación.



La búsqueda





Jennifer O'Brien, que montaba a caballo con Amy, recordó haber visto a Bound caminar a través del campo detrás del granero, vestido de camuflaje, portando un arco. Dijo haberse sentido incómoda en su cercanía. "Todas nosotras, las chicas, pensábamos que él era realmente espeluznante", dijo Shannon Conway, quien también tomó clases en la granja. "Él se paseaba alrededor del granero varias veces. Cada chica asumió que él secuestró a Amy".






Al ser cuestionado por Wrenn, Bound no ofreció ninguna coartada comprobable para el 27 de octubre. Su hermano Greg dijo más tarde que vio a Harold volver a la granja esa noche. Fue sometido al detector del mentiras y superó la prueba con éxito. Tampoco se encontró alguna prueba que lo vinculase con el hecho. Una semana después de la desaparición de Amy, Bound se internó en la sala psiquiátrica del Hospital de Veteranos en Brecksville. Su estadía estuvo plagada de episodios de violencia incontrolable.







Mientras tanto, había otras pistas. Algunos residentes de Lindford recordaron a un hombre que había pintado la casa al lado de la de los Mihaljevic poco antes del secuestro de Amy. Kurt Van Gunten, dijeron, tenía parecido con el retrato hablado. Era un espíritu libre que vivía en una choza en el otro lado de la ciudad. La policía de Bay Village recibió numerosas llamadas de gente que solicitaba que fuera interrogado; su ex novia estaba entre ellos.






Pero Van Gunten tenía una coartada: había asistido al partido de fútbol del equipo local esa noche con Casey Coleman, un amigo de la infancia. Estaban sentados juntos cuando el locutor apeló a la multitud en busca de información sobre el paradero de Amy. Coleman confirmó para el FBI que Van Gunten había estado con él desde aquella tarde.











Uno de los sospechosos más fuertes era Billy Strunak, un hombre de 35 años de edad que apenas conocía a Margaret, pese a lo cual se involucró de lleno en el caso. Donó varios paquetes de papel para imprimir los carteles de Amy y pasó mucho tiempo ayudando en los equipos de búsqueda. Luego le envió a Margaret dos pines decorativos por correo, diciéndole que era uno para ella y otra para que se lo pusiera a Amy cuando regresara. Estos regalos, así como el papel, fueron robados del Club Wholesale, donde Strunak trabajaba.






El agente del FBI, Robert K. Ressler, había estado viajando por el país caundo el secuestro ocurrió. Fue llamado al lugar para que aportara sus conocimientos al respecto. De inmediato sospechó de Strunak. Decidieron visitarlo con el pretexto de darle las gracias por su ayuda con el esfuerzo de los voluntarios. Sobre el caso, Ressler escribiría en uno de sus libros: “Aparte de que Amy había sido secuestrada, no se sabía gran cosa. Nadie había pedido un rescate, no se había encontrado ningún cuerpo, ni había señales de lucha. El principal testigo era el hermano menor de la víctima, quien dijo que en los días anteriores al secuestro, Amy recibió una serie de llamadas de un hombre (…) Amy había preguntado si se lo podía contar a su hermano y el hombre le dijo que no. Amy estuvo de acuerdo porque su hermano era muy hablador, pero después de colgar se lo dijo y así fue como el hermano pudo contarlo a las autoridades. Varias personas habían visto a Amy hablando con un hombre en un coche en el centro comercial e hicieron descripciones parciales. Esas descripciones se plasmaron luego en un retrato dibujado que aparecía en la parte de abajo de los carteles y folletos que se repartían con la foto de Amy. El retrato era de un hombre blanco relativamente joven pero, según los testigos, sin características destacables, que podía llevar gafas o no.



Robert K. Ressler

“(Un) sospechoso era un hombre joven que había ido a la comisaría para ofrecerse como voluntario para distribuir folletos con la foto de Amy (...) Era soltero, tenía treinta y tantos años, vivía solo y trabajaba en el almacén de un hipermercado de descuento para socios. Había acabado la escuela secundaria, pero no tenía más estudios ni había estado en el ejército. Lo que sí tenía era una afección gravísima de la piel que le provocaba erupciones cutáneas tan graves que tenía que medicarse. Supusimos que la enfermedad le impedía tener relaciones con mujeres. Además de ofrecerse a ayudar, el hombre también había mandado una tarjeta a la madre de Amy en la que expresaba su simpatía, firmando como ‘un amigo preocupado’ y su nombre (…) El hombre vivía en un estudio en un complejo de viviendas baratas. Tenía una cama plegable, una cocina minúscula y un cuarto de baño. Después de hablar sobre el trabajo de voluntariado, le hicimos algunas preguntas personales. Dijo que tenía novia. Más tarde averiguaríamos que era una mujer que tenía un hijo pequeño de un matrimonio anterior. Dudé que hubiera mantenido relaciones sexuales con ella. Después de un rato, subimos la temperatura deliberadamente. ¿Por qué se había metido tanto en la investigación? ¿Era posible que él hubiera recogido a Amy? Intenté minimizar lo que pudiera haber hecho diciendo que a lo mejor la niña había tenido problemas, quizá se cayó y se hizo daño en la cabeza y él tuvo miedo de decirlo. Quizá hubo un accidente. El hombre protestó vehementemente y negó tener algo que ver con la desaparición de Amy. No teníamos una orden de registro, pero aprovechamos cuando el hombre fue al cuarto de baño para echar un buen vistazo al piso. Me concentré en la detección de cualquier cosa que pudiera ser un trofeo de Amy o de otro niño o niña. Pensé que probablemente había matado a Amy en el estudio y que luego la había transportado a otro sitio, así que tenía a todo el grupo de trabajo preparado para entrar en el estudio y abrir los desagües, tomar los pelos de los cepillos, etc., ante el menor indicio sospechoso. No hubo ningún indicio, sin embargo, y nos tuvimos que ir”.


Como pasaban las semanas, las fotos de primera plana en los periódicos se fueron relegando a las páginas interiores. Durante tres meses, la imagen que Amy siempre detestó se colgó de los postes telefónicos, brilló en los noticiarios y se asomó a las portadas de los periódicos. Esa instantánea permanece cincelada bajo un árbol de magnolia en la estación de policía, en una tabla de madera en el interior del Lake Erie Nature and Science Center, y en una placa de la biblioteca de la que fue su escuela.



El alcalde Ed Chapman mira en televisión un reportaje sobre el caso

El 11 de diciembre marcó el undécimo cumpleaños de Amy. Margaret Mihaljevic organizó una pequeña fiesta, y los amigos llevaron regalos para la niña desaparecida. Ese día, según diría más tarde, Mark Mihaljevic perdió la esperanza.



Margaret y Mark Mihaljevic

El 8 de febrero de 1990, a las 07:30 horas, Janet Seabold partió para su trote matutino. La ruta la llevó a través de los campos de maíz estériles bajo County Road 1181, en Ruggles Township, una sección desolada del Condado de Ashland, a 50 millas al suroeste de Cleveland. Cuando se acercó a una pequeña inclinación a través de una vía de acceso que conduce a un molino de azúcar, Seabold alcanzó a ver la tela color lavanda y una mata de cabello rubio. Demasiado aterrada para mirar más de cerca, corrió a la casa de la esquina y golpeó con fuerza a la puerta de atrás. "¡Creo que vi un cadáver! ¡Llamen a la policía!", gritó.



Mapa del hallazgo

En los catorce años que había estado con el Departamento del Sheriff del Condado de Ashland, Roger Martin no había visto un espectáculo como el que había en County Road 1181. La niña yacía boca abajo, cerca de la orilla de la carretera. Su cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición, sus dientes se habían caído y estaban enterrados en el suelo debajo de ella. Sabía que era la chica que había visto en los carteles colgados en la oficina, a causa del cabello rubio y la ropa que aún llevaba puesta. Después de 104 días, Amy Mihaljevic había sido encontrada.



El hallazgo del cadáver




Amy todavía llevaba los pantalones y la camisa color lavanda. Pero las investigaciones demostraron que se los habían quitado y puesto de nuevo. Sus botas no fueron encontradas. Un pendiente color turquesa con forma de cabeza de caballo estaba tirado cerca de allí.



Las botas perdidas de Amy

El cadáver había estado en el campo durante alrededor de tres meses. Según la autopsia realizada por el forense del condado, probablemente había muerto en octubre y el cuerpo había sido conservado en frío unos días hasta que lo dejaron en el campo. Amy había sido golpeada en la parte posterior de la cabeza con un objeto contundente. Luego fue apuñalada tres o cuatro veces en el lado izquierdo del cuello. Según el informe, vivió aún treinta minutos más después de ese ataque.





Los análisis del contenido estomacal determinaron que la última comida de Amy fue algún tipo de soja, posiblemente un producto de pollo artificial o comida china. Otras pruebas detectaron la presencia de fibras de color amarillo en su cuerpo, quizás pertenecientes a la alfombra de un automóvil. Al parecer, el asesino también se quedó con varios recuerdos, entre los que estaban las botas de equitación, su mochila de mezclilla, una carpeta y el pendiente faltante. "Nunca nos presentamos a identificar los restos. No había ningún sentido en ello”, dijo Mark Mihaljevic.



Los padres de Amy reciben la noticia

Cuarenta y un agentes del FBI llegaron al condado de Ashland, algunos de ellos trasladados en helicóptero directamente desde la sede en Quantico, Virginia. El cuerpo estaba en una ruta que conducía a ninguna parte. County Road 1181 se ubica a casi treinta minutos de cualquier carretera principal; lo único que hay cerca son varias granjas. Pero la búsqueda no arrojó resultados positivos. El rastro se había enfriado y nada concreto pudo obtenerse del lugar del crimen.




Cuando la madre de Kristen Sabo le dijo a su hija que se había encontrado el cadáver de Amy, que su mejor amiga estaba muerta, ella no dijo una palabra. Fue lentamente hasta su dormitorio y luego lo destruyó en un arranque de furia, llorando, tirando cosas contra la pared. "Amy, ¿cómo pudiste ser tan estúpida?", gritaba.



El certificado de defunción de Amy


Pocos días después, la policía encontró una cabaña en el bosque, con las paredes y el suelo cubiertos de manchas de sangre. Una fuente anónima del FBI filtró las fotografías del sitio, así como la información de que los agentes consideraban que aquel era el sitio donde Amy había sido asesinada y conservada algunos días. El lugar tenía varios años abandonado y nunca se averiguó a quién había pertenecido, ni quién la había construido o habitado. El FBI nunca se pronunció oficialmente respecto al sitio.



La cabaña ensangrentada




Los últimos tres meses fueron terribles para Billy Strunak, el sospechoso al que Ressler acusaba. Fue interrogado por varios agentes del FBI. Luego rompió con su novia. El dinero era escaso. Y la psoriasis que asolaba su piel se había vuelto insoportable. Dos semanas después de que se descubrieron los restos de Amy, Strunak se sirvió un vaso de Coca-Cola en el desayuno y la mezcló con un aditivo para la gasolina. Se lo bebió y luego se fue a trabajar. Esa noche entró en coma y murió tres días después. "Tenía carcomido el estómago y el esófago", dijo uno de los detectives.



Ficha de detención de Billy Strunak

La policía hizo una búsqueda en el departamento de Strunak y encontró una nota de suicidio que no hacía mención de Amy. Pero para Robert K. Ressler, el investigador del FBI, su muerte era una prueba suficiente de su culpabilidad. En su libro El que lucha con monstruos, Ressler incluye un capítulo sobre el asesinato de Amy, en el cual señala a Strunak como responsable. Pero también incluye numerosas imprecisiones. Ressler erróneamente escribe que Amy tenía doce años cuando fue secuestrada, no diez. Afirma erróneamente que la familia de Strunak había eliminado todas las pruebas antes de que la policía y el FBI pudieran llevar a cabo una búsqueda dentro de la vivienda, lo cual tampoco es verdad. También describió el sitio donde el cadáver fue encontrado como ubicado "cerca de la carretera I-71", cuando en realidad se encontró a muchos kilómetros de distancia de ese lugar.



A pesar de que había pasado solo un fin de semana en Bay Village durante el tiempo en que Amy había desaparecido, Ressler pensaba que sabía más sobre el caso que los federales que habían perseguido a su asesino desde hacía meses. Esto hizo que Dick Wrenn se pusiera furioso. "Aquellos de nosotros que estamos involucrados con la investigación, no creemos que Strunak fuera la persona involucrada en este secuestro y homicidio", declaró. "Debido al libro (de Ressler), la gente no se presentaba con información importante. Pensaban que el caso estaba resuelto".


Un año después de que se encontró el cadáver de Amy, Wrenn cerró el puesto de mando en la Estación de Policía de Bay Village y regresó a su oficina de Cleveland. Se sentía derrotado. Al parecer, el asesino de Amy nunca sería encontrado.



Ante la crisis causada por el secuestro y asesinato de Amy, el matrimonio de Margaret y Mark terminó ese mismo año. "El divorcio es, probablemente, un resultado de lo que pasó", dijo Mark. "No fue todo, pero fue la cereza del pastel". Otro factor determinante fue el alcoholismo de Margaret, que empeoró a raíz de la tragedia.



Mark Mihaljevic tras el crimen







Margaret y Jason vivieron en la casa de Lindford Road hasta 1992, cuando ella compró un lugar más pequeño en la ciudad. Se convirtió en Defensora de los Derechos de las Víctimas hasta que Betty Montgomery le sustituyó en 1995. En agosto de 2000, se fue a vivir con su anciana madre en Las Vegas.



Margaret Mihaljevic tras el asesinato


En 2001, apenas al año siguiente, Margaret murió allí. El informe del forense citó el alcoholismo crónico como causa de la muerte. Margaret fue enterrada junto a los restos cremados de Amy en una parcela familiar en Wisconsin. Hasta el final, Margaret creyó que el hombre que asesinó a su hija aún estaba vivo.


Margaret ya no fue testigo de otros acontecimientos extraños. El domingo 13 de octubre de 2002, los feligreses de la Iglesia de Santa Ángela Merici en Fairview Park estaban comulgando cuando un hombre con el cabello hirsuto comenzó a gritar desde la banca donde estaba sentado: "¿Puedo tener su atención, por favor? Mi nombre es Richard Alan Folbert. La gente me conoce como Satanás. Yo maté a Amy Mihaljevic".



La casa de los Mihaljevic en venta

Thomas Zinsmayer, un policía que estaba fuera de servicio, ayudado por dos oficiales auxiliares, detuvieron al hombre y lo pusieron bajo custodia. Se trataba de un esquizofrénico de 42 años de edad, que se parecía vagamente al retrato robot del secuestrador de Amy. Folbert no había tomado su medicación durante al menos tres semanas. Seleccionó la iglesia de Santa Ángela al azar para revelar su supuesto secreto. Folbert les dijo a los investigadores que Satanás estaba tratando de incriminarlo por el asesinato de Amy. Tras ser interrogado, se determinó que no tenía nada que ver con el asesinato de la niña.



La tumba de Amy

"Todavía me atengo a esas declaraciones", mantiene Folbert hasta la actualidad. "Siento que soy responsable de la muerte de Amy Mihaljevic". Él también cree que Hillary Clinton es el Anticristo. Folbert escribió un libro de 184 páginas titulado Compra la Verdad, que incluye referencias al secuestro de Amy y dice que se trató de un plan de Satanás, quien mató a la niña para impedir que revelara que el fin del mundo se aproximaba. El libro no aporta ningún dato relevante y sirve meramente como singular visión del funcionamiento de una mente esquizofrénica.


Quizás el mayor sospechoso fue Dean Runkle, un profesor excéntrico. Runkle era un entusiasta del Centro de la Naturaleza, el sitio al que acudían Amy y muchas de las niñas que recibieron llamadas telefónicas similares. Pero cuando fue interrogado en 2005 por el detective Mark Spaetzel, de la policía de Bay Village,



Runkle negó haber estado en el Centro de la Naturaleza alguna vez, a pesar de que muchos de sus antiguos alumnos afirmaron que a menudo hablaba sobre el lugar e incluso daba créditos adicionales en sus materias escolares si iban allí.



Memorial en el lugar del crimen

Confrontado, Runkle comentó: "Nunca dije que no había ido allí. Acabo de decir que no recuerdo haber estado allí". Una extraña elección de palabras para un sospechoso de asesinato.



Dean Runkle en su juventud

Dora Langwasser, una mujer que trabajaba en un hotel local y que fue testigo de una conversación entre Amy y un desconocido en el Centro de la Naturaleza, poco antes del secuestro, dijo estar segura de que el hombre que ella vio ese día fue Dean Runkle y se mostró dispuesta a dar testimonio de ello en el estrado.



Dora Langwasser

Hay otras pruebas circunstanciales que apuntan a Runkle: un mecánico afirma que lo vio con Amy el día del secuestro. Un juez vio un coche similar al de Runkle estacionado detrás de la plaza donde Amy fue secuestrada, en el momento del rapto. Runkle habló con un amigo sobre la fabricación de cloroformo y bromeó acerca de mantener un cadáver en una nevera.



Runkle en los días del asesinato


Además, tenía un largo historial por acosar a sus alumnas, todas niñas. De hecho, durante 1991, le advirtió a una niña en su clase mientras la regañaba que si no tenía cuidado, iba a acabar "igual que Amy Mihaljevic". En el momento de la muerte de Amy, Runkle vivía muy cerca del lugar donde se encontró su cadáver.



Dean Runkle dando clase

Docenas de sospechosos fueron sometidos a las pruebas del detector de mentiras, pero nadie fue acusado del crimen. Otros señalados por motivos circunstanciales fueron Kenneth Robert Stanton, Randy McKinley, Shawn Dusky, Vern Hartenburg, Gregory Kapela… pero las investigaciones nunca condujeron a alguna pista sólida que lo pudiese implicar.



Los sospechosos: Kenneth Robert Stanton, Randy McKinley, Shawn Dusky, Vern Hartenburg y Gregory Kapela





Otro sospechoso fue Frank Dienes Jr., de 44 años, preso por el asesinato de un hombre llamado Joe Kopp. El cadáver de Kopp se encontró enterrado detrás de la casa de Dienes. Kopp era un indigente que vivió durante un tiempo en el garaje de Dienes. Alguna vez, Kopp les dijo a varias personas que Dienes “estaba envuelto en el asesinato de Amy Mihaljevic”. Pero Kopp tenía problemas mentales, así que el caso tampoco prosperó en esa dirección.



Frank Dienes Jr.

El asesinato de Amy atrajo la atención de todo el país. Su historia fue uno de los primeros crímenes sin resolver presentados por John Walsh en su serie de televisión. En 2005, James Renner, un periodista de Cleveland, reexaminó este caso con una serie de artículos que publicó semanalmente en el periódico Cleveland Scene. Allí, proporcionó los resultados de una nueva investigación que él llevó a cabo de forma independiente, solicitando además al público que aportara nueva información y pistas.



James Renner

En octubre de 2006, publicó un libro titulado Amy: Mi búsqueda de su asesino. Hasta la fecha, Renner mantiene un blog sobre el asesinato, donde aporta todos los nuevos indicios que va encontrando. En 2007, Renner donó sus archivos, que constan de la mayor colección privada de material sobre el Caso Mihaljevic, al Departamento de Colecciones y Archivos Especiales de la Universidad Estatal de Kent, en Ohio.


Todos en Bay Village tienen una hipótesis sobre quién secuestró y asesinó a Amy, aunque nadie haya sido acusado. Los sesenta agentes del FBI asignados al caso se redujeron a uno. En el departamento de policía, el detective Mark Spaetzel se convirtió en el conservador reacio de 14,000 entrevistas, 8,000 expedientes, cuatro archivadores rellenos de informes, dos estantes con álbumes de fotografías encuadernados, y un armario con llave lleno de evidencia. Todo está guardado en una bodega que antes era un cuarto de la limpieza, una especie de mausoleo improvisado.



Mark Spaetzel

Spaetzel era un policía joven en 1989, con cuatro años en el departamento; tiempo después, se convirtió en un hombre de familia con el pelo canoso en las sienes. Durante más de veinticinco años, Amy le sonrió cada día desde el cartel de búsqueda que colgaba por encima de su escritorio.


La flota de voluntarios y el grupo de investigadores hace tiempo que se retiraron en señal de frustración. Pero Spaetzel no se rindió. Cada semana, encontraba dos o tres nuevas pistas, lo cual siempre lo motivó. "Pienso en este crimen como si fuera ayer. Y la siguiente pista que llegue, podría ser la definitiva”.




VIDEOGRAFÍA:

Amy: mi búsqueda de su asesino (trailer)
video



BIBLIOGRAFÍA: